Creo que cambiare las fechas de actualización a los domingos, soy un asco escribiendo para los sábados. Perdón de nuevo.

PD: si faltan H es porque tengo mala esa tecla del computador :c

Él, Yo, Ellos

Mi hermana últimamente insiste que pronto conoceré alguien, que a su parecer, me he convertido en alguien de apariencia envidiable y que mi modo de actuar puede atraer a un variado número de pretendientes.

Tonterías.

Es ridículo. En mis 12 años, jamás me he sentido atraído por alguien. El amor es solo el nombre que se le ha dado a aquella reacción química que domina la mente, bloqueando la sensatez y desbordando un deseo incontrolable por aparearse. Solo es eso, al fin y al cabo todo parece ser sexo.

No tengo untes en ello, ni tampoco lo tendré próximamente. Solo quiero terminar la escuela e irme de casa.

Miro un punto cualquiera en su uniforme. Su corbatín esta algo chueco, el nudo está mal hecho y creo que esta está algo desteñido, quizás por el uso o exceso de sol. No lo sé.

Mis ojos se desvían a los chicos que juegan con un balón mientras se gritan entre ellos.

Los pájaros cantan, y hay hormigas entre mis pies que se pasean en busca de comida.

Esto es una tontería.

— ¡¿Y?! — me dice captando mi atención.

Mis ojos al fin vuelven a ella, a la chica castaña de cabello muy corto mientras extiende una carta con forma de corazón hacia mí. Le miro de pies a cabeza.

Patético.

No he escuchado nada de lo que me ha dicho, pero el último mes, muchas chicas y chicos se me han confesado, diciendo que soy el prospecto de su chico perfecto.

Tonterías.

Debería explicarle el porqué ha perdido el tiempo de un modo tan patético, decirle que el amor en realidad no existe, explicarle qué lo que siente ahora son solo las hormonas desarrollándose en su cuerpo. Pero solo eso, eso no es amor.

Solo exceso de progesterona y estrógeno.

—No— respondo con sequedad, internado mantener al margen el enorme deseo de explicar con detalle su desarrollo de sus glándulas. Mi hermana me ha enseñado a ser educado con las mujeres.

La chica parece destrozada ante mi palabra, le miro con indiferencia, y casi como si las lágrimas de cocodrilo fuesen a convencerme, se pone a llorar ante mí, diciendo cuanto me ama, que será una buena pareja para hacerme feliz por años.

Estupideces.

¿Por qué? ¿Qué hace que la gente se humilla a tal punto? ¿Cómo no entienden un rechazo? Es un simple no. Deben seguir viviendo, la vida continúa y encontrarás a alguien más ¿Por qué arrastrase de esa forma?

—¡Por favor!

—te ahorrare la humillación— dije mientras me volteaba—, lo lamento, pero no estoy interesado ni en ti, ni en nadie.

Avanzo varios pasos sintiendo que he perdido el tiempo de una forma terrible.

—¡E-Eres horrible! — me grita a mis espaldas haciéndome voltear— ¡Algún día el karma hará de las suyas! ¡y te enamoraras y no te corresponderán!

Le sonrío con cierta burla lo que empeora el llanto.

Eso no me pasara a mí, jamás me pasara a mi… Porque jamás me enamorare.

Capítulo 37: Desde cero

—Shoto por favor…

Al fin termino de amarrar mis zapatillas. Sonrío aliviado a medida que me miro en el reflejo del espejo que yace en la habitación de hospital. Acomodo mi camiseta de algodón sobre mis pantalones, ocultando mi cinturón a causa de que he perdido algo de peso en estas semanas, peso que según Hawks recuperare pronto si no vuelve a comer veneno. Hawks es peculiar y su humor es peor.

—Shoto…

—¿Mi camisa? — pregunté mientas le miraba de reojo.

Fuyumi me acaricia sus manos producto del nervio, pero tras observarme varios segundos suspira y toma la única prenda de mi cama, ayudándome a colocar las mangas dejando caer la tela en mis hombros. Mi hermana mayor se pasea frente a mi acomodando el cuello de mi camisa.

No estoy seguro, siento que Fuyumi está triste y al mismo preocupada. Soy muy malo en este tipo de situaciones, y no sé cómo convencerla que es lo mejor.

Han sido demasiadas decisiones en 24 horas, y mi hermana, siempre ha estado ahí para mí, cuidando de mi persona desde que tengo memoria, comprendo que este preocupada. Jamás he sido bueno para demostrar que pese a que no tiendo a decirlo, le quiero. Sin Fuyumi tal vez hubiera enloquecido.

Atrapo su mano y la dejo descansar en mi mejilla mientras cierro los ojos y disfruto de su cariño. Sonrío levemente, siempre he pensado que el tacto de Fuyumi es similar al de mi madre.

—Shoto…

—No pienses que es por ti— dije abriendo los ojos lentamente para después sepárame un poco de ella mientras mi hermana me mira angustiada—. Es mi forma de seguir adelante, Touya tiene razón, debes vivir tu vida hermana, y nunca podrás hacerlo si estas constantemente protegiéndome en esa casa.

—Lo hago con gusto— me dice triste levantado la mirada—. No eres molestia Shoto, yo…

—Soy una molestia— le digo con una leve sonrisa mientras mi hermana desciende la mirada triste—. Es lo mejor, además, iré a visitarte todos los viernes, lo prometo.

Mi hermana guarda silencio, y entro en pánico al ver una lágrima rodeando su mejilla. Un escalofrío recorrer mi cuerpo. Está llorando en silencio.

—¿D-Dije algo malo? — Pregunté incómodo y confundió—. Lo lamento.

—N-No, está bien— me dice en un suspiro a medida que limpia sus lágrimas—. Es solo que será difícil no tenerte en casa…

—Estaré bien…

Fuyumi se abalanza contra mí, abrazándome con fuerza. Sonrío levemente a medida que le correspondo dejando descansar mi rostro en su cabeza.

Es un comienzo para mi familia.

Mis ojos viajan al espejo que yace apoyado con pereza en el único mesón de la sala. Me observo mientras Fuyumi yace perdida entre mis brazos, mis ojos se posan en mi cabello y noto como la raíz roja ha nacido descaradamente del lado izquierdo de mis hebras.

—Fuyumi…— le llamo a medida que mi hermana se separa para mirarme directamente a los ojos. Su iris gris me observan curiosidad mientras sus dedos limpian una que otra lágrima que persisten en escapar—. Necesito un favor…

.

—¡Hey! — escuchó desde el umbral.

Mis ojos observan el reflejo, desviándose de mi cabello, posándose en la puerta donde mi hermano al fin ha llegado con una enorme sonrisa.

—¡Tus cosas ya están en mi casa! — Natsu se adentra lentamente mientras mira a mi hermana que yace cubriéndome de él— ¿Qué tanto hacen?

Mi hermana se quita de su lugar, y yo, volteo por sobre mi hombro dejando que Natsu me observe con atención. Su rostro se transformó en uno repleto de sorpresa y de la nada, sonríe emocionado.

Fuyumi me ha cortado el cabello.

—¡Mírate! ¡Eres como esos chicos de la bandas de rock o pop! — me dice mientras se acerca y me despeina.

—¡Oye! ¡Oye! —regaña mi hermana mientras golpea a Natsu en las manos— ¡Me tardé demasiado en peinarlo!

Fuyumi ha cortado mi cabello de cada costado de mi cabeza, dejando unos centímetros de mis rices naturales al aire. Una gran melena nace de mi cabeza, cayendo de costado sobre mi cabeza sobre mi lado izquierdo, combinándose mis cabellos albinos naturales sobre mis cabellos decolorados pelirrojos que yacían con tonalidades rojas que a causa del tiempo desde que han nacido.

—¿Listo?

Asiento a medida que me coloco de pie.

—¡Ha! ¡pero cuanto estilo!

Casi como si irradiara luz propia, Hawks ha entrado con una enorme sonrisa, pavoneándose con su bata mientras deja descansar unos papeles sobre mi cama, saludando a mis hermanos para después voltear a verme.

Sonríe de lado, mientras me señala los papeles que ha dejado descansar en mi cama. Con curiosidad leo con rapidez.

—Necesito que firmes diciendo que eres consciente que estás yéndote contra la orden de tu doctor— dijo con tranquilidad mientras me ofrece una pluma—, es solo protocolo por si te mueres de camino a casa.

—¡Hawks!—gritó mi hermana como regaño.

—Bromeo, bromeo...

—¿No deberíamos firmar nosotros?— preguntó Natsu mientas yo escribo mi nombre en la línea punteada.

—El pequeño Shoto ya es un adulto, está consciente de sus acciones así que el consentimiento debe sé de él.

Termino de firmar cada papel, y al finalizar, le hago entrega de los documentos y su lápiz. Hawks revisa una última vez y sonríe satisfecho.

—Fue un placer salvarte la vida.

Me quedo meditando un poco la respuesta y luego sonrío.

—Fue un placer no morir.

Hawks lanza una risotada complacido. Se despide de mi con un fuerte apretón, al igual que de Natsu, y finalmente le besa la mano a mi hermana de un modo galante y poco sutil.

—Es muy extraño— dice Natsu tras irse Hawks, para después tomar mi bolso—. Como sea, te espero en el auto hermanito. Hermana ¿Te llevo a casa?

—No, esperaré a papá para decirle la decisión de Shoto— dice con seriedad mientras yo le observo en silencio.

Natsu comprende, y se retira.

Fuyumi suspira, descendiendo la mirada una vez más.

—No sé qué haré sin ti— me dice mientras se abraza a si misma—, me sentiré muy sola en casa cuando vuelva del trabajo...Yo, solo sé ser tu hermana.

—Eres más que eso— digo mientras comenzamos a caminar hacia la salida—. Lo lamento, a causa que has dedicado tu tiempo libre a mí, no tienes una vida fuera de casa.

—No eres muy sutil— me dice en un suspiro.

—Hermana—hablo ganándome su desganada mirada—. Busca a alguien y se feliz.

—¿Alguien? — pregunta divertida— Shoto, tengo 28, trabajo todo el día, soy profesora, soy la persona más aburrida que existe, nadie se fijaría en mí.

—¿Tú crees? —inquiero algo confundido—. Pero si le gustas a Hawks— digo con tranquilidad haciendo que mi hermana se detenga. Ceso mi andar para voltear a ver a mi hermana que yace unos metros mirándome algo perpleja— ¿No lo notaste?

Su rostro lentamente se torna rojo, y de un solo grito se cubre las mejillas completamente avergonzada a medida que todos le miran ante su actuar.

Que despistada.

Me voy a vivir al departamento de Natsu. Tomé la decisión tras despertar. Desde que ocurrió el incidente con mi madre, me he encerrado en un mundo repleto de odio y desprecio hacia la realidad, sin ver más allá del horizonte, sin poder avanzar a causa de un enorme peso que yace en mis hombros.

Quiero que ese peso se desvanezca, quiero ser alguien nuevo y quiero que mi vida sea tranquila. Para eso, debo vivir el presente, no el pasado.

Me he dedicado a odiar a mi padre a causa de lo ocurrido, me he dedicado a odiarle y culparlo a causa del colapso de mi madre y eso me ha impedido a ver mi futuro. Pero no puedo encerrarme.

No voy a perder tiempo ni energías odiándolo. No lo vale.

Por mi odio y necesidad, mis hermanos no han podido despegarse de aquella horrible casa, aquella casa repleta de recuerdos abrumadores. Me hundí por años, y contigo, Natsu y Fuyumi, pero planeo que eso cambie. Ahora que me marcho, Fuyumi es libre de tener su propio hogar, y Natsu, de evitar visitar a mi padre.

Somos libres ahora.

—¡Nos vamos a casa! — dice Natsu mientras me entrar— ¡Oh hermano esto será emocionante!

Le sonrío levemente mientras Natsu me dice las miles de cosas que haremos ahora que iré a vivir con él. Me explica las regalas de su edificio, lo que hará cuando lleguemos y todo lo que puede enseñarme en cocina.

Natsu es un gran cocinero.

—¡Y te prometo que te haré de comer todos los días! ¡Y…

—Natsu— interrumpo divertido de que él no callara desde que salimos del hospital—. Quiero ir a un lado antes de ir a casa.

Mi hermano me mira curioso mientras maneja, y tras llegar a un semáforo, le explico.

Su felicidad se desvanece y sus manos se tensan ante mis palabras, acomodándose en su asiento mientras traga sonoramente algo de saliva.

—¿Estas seguro? — me pregunta mientras vuelve a mover el auto al tener el pase.

—Muy seguro, quiero verle.

Natsu mantiene la mirada firme al frente, manejando lento mientras no responde a mi petición. Sus dedos se mueven nervioso alrededor del volante mientras no pierdo de visa ningún tipo de reacción de su parte.

—Hermanito, acabas de salir del hospital—me dice con una sonrisa nerviosa—, no quiero que te sobre exijas y puede que la tensión te haga mal y…

—Natsu— llamo ganándome una mirada de reojo de mi hermano—. Quiero ir, ya es hora.

No parece seguro, es más, parece más que nervioso. Pero tras manejar varios minutos acepta en un suave "Si" que es casi inaudible.

.

Avanzo lentamente a medida que observo número por número de cada habitación. Busco la correspondiente sin poder evitar sentir como mi corazón martilla en mi pecho.

Me detengo a causa de los nervios al reconocer el número que yace grabado en una placa metálica a un costado de la madera. Trago nervioso mientras mis manos sudan en exceso.

Te necesito Shoto─

Mi mano se posa lentamente sobre el pomo de la puerta. Dejo escapar un poco de aire intentado calmar mis nervios, preguntándome si es la decisión correcta.

¡PUES MUEVE EL CULO! ¡Y DESPIERTA COMO EL JODIDO HOMBRE QUE DICES SER!

Las palabras de Bakugo retumban en mi cabeza, y fingiendo no tener miedo, abrí la puerta adentrándome con decisión al interior de la habitación.

Siento un suave aroma que no logro reconocer, es un cuarto pequeño de tonalidad blanca neutral, y en el fondo, junto a la ventana, esta ella. Su cabello blanco brilla ante el sol, su piel es tan blanca como el algodón a medida que es tragada por la ropa estándar del hospital.

—Mamá.

Trago nervioso al ver lentamente como su rostro se voltea lentamente hacia mí, sintiendo como sus ojos grises se posan en mi persona mientras medita un poco mi rostro.

No dice nada.

—Lamento la intromisión— digo a medida que doy un paso más en el interior, cerrando lentamente la puerta a mis espaldas.

Lentamente su rostro se relaja, tornándose más tranquilo y pacífico.

Es como en mis recuerdos, no ha cambiado mucho, sus facciones parecen haber cedido al agotamiento, como si los años hubieran succionado su juventud sin piedad.

Han sido tantos años, tantos años que la he abandonado por lo ocurrido, tantos años repletos de cobardía en donde me he encerrado en excusas esperando que mi madre no me odie por no visitarla.

Pero si quiero seguir adelante… Este es mi punto de partida.

Mi campo de visión siempre estuvo bloqueado por el odio, y ahora, que tengo a mi madre frente a mí, todo es más claro.

Comencé a relatar todo lo que había ocurrido desde que ella y yo nos distanciamos. Todo. Expliqué que tras años gobernado por un enorme deseo de auto rechazo, al fin, he lo grado comprender que no debo hundirme, solo debo vivir el día a día y disfrutar cada detalle.

Mi madre lloro, y me apoyo. Me disculpó por no haberla visitado en estos años, y me dijo que ella siempre pensó en mi como un niño fuerte al que rogaba a dios que le disculpara.

Solo nos miramos y sonreímos ambos dominados por las lágrimas del perdón.

—Mamá traje panecillos…

Ambos volteamos a ver a Natsu adentrarse animadamente a la habitación. Mi madre solo se cubre sus labios a medida que ríe sutilmente mientras yo le observo fascinado, en mi infancia, jamás había escuchado su risa.

Escucho un suspiro a mis espaldas, volteo con tranquilidad notando como mi hermano nos mira embelesado, casi como si estuviese en paz. Natsu se acerca lentamente hacia mí, posando su mano en mi hombro para después mirar a mi madre.

—Esto chico se ira a vivir conmigo— dice mi hermano rodeando mis hombros con su brazo—. Y también trabajara conmigo en la panadería.

—Oh eso muy bueno— me felicita mi madre, pero luego me observa preocupada— ¿No interferirá en tus estudios?

—No— dije con tranquilidad—. Puedo hacerlo.

—Mamá estas ante el mejor de la clase— me alaga mi hermano con mucho entusiasmo—, no hay nada que este chico no pueda hacer, no puedo evitar abochornarme ante su alago. Miro a mi madre y mi hermano y yo damos un brinco al ver como mi mamá limpia una lagrima de su ojos derecho mientras sonríe levemente.

—Estoy… muy feliz…

Sonrío sintiendo como mi pecho se contrae ante la dulce sonrisa de mi madre. No puedo evitar pensar que esto es lo mejor que he hecho, y me arrepiento tanto de no haber venido antes. De alguna forma siento culpa al abandonar a mi madre todos estos años y que ella creyera que yo le odiaba.

Pero estoy avanzando.

—Disculpen.

Los tres volteamos a ver al umbral, notando como una enfermera se asoma con sutileza por la puerta.

—La hora de visitas termina a las 10 de la noche, por favor, le debo pedir que se retiren— nos dice con cierta lastima mientras yo me sorprendo ante la hora.

Son las diez, estuve toda la tarde con mi madre.

—Pues parece que no hay de otra— nos dice en un suspiro mi madre mientras observa.

Mi hermano y yo nos colocamos de pie. Natsu se despide en un fuerte abrazo y un beso en la frente, y yo imito su primera acción sintiendo el roce del cabello de mi madre acariciar mi piel.

—Estoy muy feliz de verte Shoto— me dice mientras me abraza para después distanciarse lentamente.

—Vendré en mis tiempos libres— digo emocionado de que esto saliera tan bien—, lo prometo.

—No tienes que hacerlo—me dice preocupada—, tienes una vida fuera de aquí, no pierdas el tiempo aquí.

—No es pérdida de tiempo— dije con seguridad—, estoy recuperando el tiempo.

Mi madre sonríe levemente mientras acaricia mi mejilla.

Me volteo dispuesto a seguir a Natsu, no puedo evitar tener una sonrisa en mis labios, pero al voltear, me detengo al ver unas flores de tonalidad azulada, con leves toques amarillentos, que se mantienen firmes en el agua.

No las había visto.

Fuyumi es alérgica a las flores.

—Hermanito— despego mi mirada hacia Natsu, que me mira curioso—, tenemos que irnos.

Obedezco, despidiéndome sutilmente de mi madre con una sonrisa muy leve que mi madre imita a media que mueve su mano con delicadeza.

—¡Ha eso estuvo muy bien! — dijo mientras caminábamos en el pasillo— ¡Tenía miedo! ¡Tenías horas ahí metido y no salías! Por un momento pensé que había pasado algo malo así que fui a comprar panecillos como excusa…

—¿Cuánto tiempo más tiene que estar aquí? — pregunté mientras le miro.

—Ah bueno, los doctores dijeron que es esta técnicamente bien— me dice, pero el tema parece haberle incomodado—, pero a causa de lo ocurrido no quieren darle el alta.

—Ya veo…— digo sintiéndome ciertamente culpable. Por mí, mi madre no puede salir con libertad.

—Oye— le hablo desviando el tema— ¿Traes flores?

—¿Flores? — me preguntó confundido—. Claro que no, son un desperdicio, tarde o temprano se mueren.

Medito sus palabras. Los padres de mi madre murieron cuando yo tenía 11, mi madre no tiene hermanos, ni otro familiar que no seamos nosotros.

—¿Ocurre algo? — preguntó curioso.

—No, nada— dije intentado no darle vueltas al asunto.

No. Tengo que estar equivocado.

.

Me gustas—

Abrí los ojos agitando topándome con el oscuro techo de mi nueva habitación a medida que siento un sudor frío recorrer mi espalda. Mi corazón brinca en mi pecho, martillando mi pectoral mientras mi sangre hierve a causa del exceso de expiración en cada fibra de mi ser.

Ya son las 4 de la mañana. Técnicamente ya es lunes, y no debo ir a clases a causa de que tengo permiso médico. Pero esta semana comienzan los exámenes, y si no voy, me retrasare. Pero a quién engaño, eso no es lo que me ha despertado.

No he dejado de tener estos sucios sueños desde que desperté. Más bien desde que me enteré de la verdad.

¿N-No fue un alucinación? — volví a preguntar al doctor tras las dos horas desde que he despertado.

Hawks se dedica a reír, mientras me vuelve a relatar lo ocurrido al momento que se adentraron a la habitación, atrapándome en una situación bastante favorecedora con Midoriya.

Me cubro la boca recodando cada suceso, cada dulce aroma y sabor revivido esta noche. Su sensual voz pronunciando mi nombre y pidiendo más...

Mierda.

Lo peor de todo es que dije lo que sentía.

No. Eso no fue lo peor. Casi tengo sexo con él.

Me siento en mi cama, respirando profundo, y después exhalando en un intento de mantener mi mente fría ante el recuerdo de cada suceso

—Tengo calor— digo para mí mismo sumergido en la oscuridad de mi cuarto.

Me coloco de pie sintiendo como mi sangre hierve a medida que mi cuerpo esta ciertamente tenso. Doy unos pasos lentamente fuera de la habitación, completamente agitado ante la idea que aun invade mi mente,...

No. No, es una idea. Es aquella imagen.

Doy el agua de la ducha y me desnudo ingresando aún encendido por mi imaginación. Cierro los ojos esperado que el agua caliente relaje mis músculos.

No puedo evitar sentir como mi intimidad aún se mantiene firme, el agua no ayuda.

No. Es mi miente la que no desea coopera.

Recuerdo todo tan bien. Cada detalle. Mis manos recorriendo su rostro, acariciando sus pómulos mientras siento como su cuerpo emite un calor tan abrumador, al punto, que siento que nuestras pieles se fundirán en una sola. Mis dedos hormiguean deseosos de recorrer cada rincón mientras escucho como jadea mi nombre en voz baja, a medida que me suplica que me detenga, pese a que es obvio que desea que continúe. Es obvio que lo desea. Su cuerpo suplica que lo haga disfrutar. Su cuerpo me pide que lo desnude.

Mis dedos se deslizan bajo de su ropa a medida que mis labios descienden de su boca a su cuello, lamiendo y succionando. Mis manos toman sus prendas y las arrancan dejándolo bajo mi cuerpo su dulce e inocente ser. No puedo evitar sentir que mi cordura me abandona al verlo. Tan perfecto, sus ojos verdes brillando cuales hermosos luceros entre la oscuridad, sus mejillas sonrojadas hasta las orejas. Sus labios, hinchados ante mis mordidas…

Shoto… Soy real…

—jodidamente real…— digo con una sonrisa mientras me concentro en su imagen mientras me satisfago a medida que me acaricio de forma lenta y suave pensando en aquellos hermosos ojos que me mirar deseos de continuar.

Soy un maldito pervertido.

¡Shoto! — doy un brinco, deteniendo mi actividad de autocomplacencia, agitado, al darme cuenta de que he estaba al punto de clímax cuando la voz de mi hermano retumbó en el baño desde el otro lado de la puerta— ¡Shoto!

—¡¿S-Si?! —pregunté acelerando mirando mi intimidad, notando como cada célula me suplica que le ignoré y continúe.

¿Estas bien? ¿Te sientes bien? — me pregunta desde el otro lado de la puerta— ¿Quieres ir al hospital?

—¡N-No! — digo algo pesado y jadeante— S-Solo no podía dormir, y tomé un baño para relajarme…

¿Seguro?

—S-Si…— dije agitado dejando descansar mi cabeza en la pared— Lamento haberte despertado— dije algo alto mientras, decidido, doy el agua fría con el fin de acabar esto.

Las gotas recorren mi cuerpo lentamente, mi cuerpo parece ceder ante el frío y con ello, la excitación se desvanece.

No puedo seguir así. Estoy cediendo a un instinto salvaje y primitivo que se desató inconscientemente cuando Izuku estaba bajo mi cuerpo casi cediendo ante mi deseo.

Mi más grave problema, es que al verle, tendré un enorme deseo de devorarlo.

¿Cómo veré a Midoriya a la cara ahora?

Deseaba decirle lo que sentía por él al verle, pero ni siquiera es necesario, pues ya lo hice, le dije lo que sentía… ¡He hice más que eso!

—Tal Vez si me mato ahora, sería más sencillo— dije mientras salía de la ducha tomando la toalla, comenzando a secar mi cabello y mi cuerpo en el proceso.

Shoto… Soy real…— mustia en un hermoso y ardiente gemido a medida que estoy a punto de desnudarle. Y hacerlo mío para siempre.

Desciendo lentamente la toalla de mi rostro, acariciando cada poro de mi piel con las gruesas hebras de la tela, mis ojos se asoman sin poder creer lo que está dominándome. Noto mis mejillas ardientes completamente avergonzadas de lo que estoy sintiendo una vez más.

Tiene que ser una broma…

N-No sabes lo que haces… s-soy real.

Real para mi─ aseguré.

Jadeo pesado al sentir como una vez más mi sangre se enciende y contra todo pronóstico, vuelvo a descender mi mano dispuesto a gozar con la imagen de Izuku en mi mente.

.

Abrí mis ojos al escuchar el sonoro sonido de la puerta principal.

La luz se adentra por las pequeñas aberturas de las cortinas, dejando adentrase con precocidad por el vidrio. Mis ojos viajan desde la ventana a mi habitación, observando cada detalle del lugar, apreciando la tonalidad blanca del cuarto, mis nuevos muebles, mis libros resaltar desde el estante.

Me retuerzo entre las sabanas, tuve sueños locos sueños donde Midoriya me sonreía entre la oscuridad. La sola idea de recordarlo me hace pensar en que me estoy obsesionando.

Me levanto desganado, atravesando el umbral de mi habitación.

—¿Hermano? — llamo en voz baja, tal vez, demasiado baja— Natsu.

Pero no hay respuesta.

Observo el reloj de la sala, y noto que son las 9:20 de la mañana, Natsu debe estar trabajando.

Me preparo el desayuno, con mi mente en blanco, pensando una y otra vez la noche que he tenido, sin poder evitar que estoy enloqueciendo.

Me masturbe pensado en Midoriya.

Solo buscas cogértelo— dijo con aquel tono agresivo e iracundo propio de mi compañero cenizo—, adivino ¿Te la jalas pensando en él? ¿Eh? Virgencito.

Sí, no es tu problema.

Hasta ese momento no había sido cierto, solo lo dije para hacer enojar a Bakugo. Pero ahora…

Pero es algo natural, todos los de mi edad lo hacen.

Me cubro el rostro apenado. No. No es normal.

Mi teléfono vibra sacándome de lugar por un momento. Me adentro a la habitación que Natsu me ha designado, y tomo mi celular notando un mensaje de mi hermano.

"Tuve que ir a trabajar, no olvide tu medicina"

Ah claro.

Me dedico a pasear por mi nuevo hogar bebiendo la pastilla que debía tomar a las 9 de la mañana. No había venido a la casa de Natsu antes, por lo tanto, todo es nuevo para mí.

No puedo evitar recordar: Hoy empiezan los exámenes, se supone que no debo ir.

Shoto… Soy real…

Me quedo en medio del pasillo del departamento. Mirando a la nada sin saber qué hacer.

Quiero verle.

Shoto… Soy real…

—Al diablo.

Enloqueceré si no le veo.

Me adentro a mi habitación y comienzo a rebuscar entre mis ropas, quitándome el pijama y colocándome el uniforme de gimnasia. Me dirijo al baño en busca del desodorante, y me detengo a verme directamente en el espejo.

Es verdad, Fuyumi cortó mi cabello y también…

Mi cicatriz está a la vista.

Intento acomodar mis hebras sobre mi ojo izquierdo, no para ocultar mi vieja herida, más bien para ocultar la decoloración de las puntas pelirrojas. Fuyumi dijo que mi cabello crece rápido, así que pronto volverá a la normalidad.

Mis dedos golpetean impaciente la cerámica del lavamanos, mientras me miro en el espejo preguntándome si realmente fue buena decisión cortarme el cabello.

¿Qué dirá Midoriya? ¿Le gustaran este tipo de cortes? No puedo evitar pensar que parezco un delincuente.

Suspiro al ver que estoy preocupándome por algo físico siendo que jamás me ha importado como mis compañeros me veían.

Pero ahora me importa lo que piense Midoriya.

Shochan—

Un escalofrío recorre mi columna.

Si, definitivamente iré a la escuela.

Esta vez, me preparé algo para almorzar, y entre mis cosas, puse un candado uniendo los cierres con este, impidiendo que cualquiera pueda abrir mi mochila.

Hawks dijo que si alguien me envenenó una, puede intentar una segunda.

No soy estúpido.

Me marché avanzando lentamente por las avenidas, dirigiéndome al metro mientras pienso en todo lo que ha pasado en estos días.

El viernes desperté y me enteré de que me declaré inconscientemente a Midoriya, ayer me reconcilié con mi madre volviéndola a ver tras muchos años, y además, me marché de casa yendo a vivir con mi hermano.

¿Fue la mejor decisión?

Irme de casa fue para liberar a Fuyumi. Mi hermana se ha mantenido en esa casa solo para no dejarme a solas con mi padre, luchado casi diariamente para que cree un lazo con él, pese a que no tengo ni un interés en formarlo.

Irme de casa es el modo correcto de comenzar a tomar mis propias decisiones, es el modo correcto en que mi vida puede dar un giro. Es la mejor forma de demostrar que ya no soy un niño ante Midoriya.

Me adentro a la escuela algo perdido, siento que fue hace años la última vez que estuve aquí, casi como si la escuela completa hubiese cambiado pero al mismo tiempo no. Me adentro directamente a los escalones, sin pedir permiso de nadie en absoluto, espero no generar problemas.

Hoy es el examen de literatura e inglés… Pero primero el de literatura, entonces, veré a Midoriya primero.

Izuku…

Subo hasta el tercer piso, caminado lentamente mientras miro los salones con desinterés, me adentro hasta lo más profundo del último piso, llegando al fin hasta mi salón.

Me gustas

No importa lo que pase. Hoy hablaré con Midoriya, y sin importar lo que pase, le diré todo lo que me ocurre, todo lo que me hace sentir, desde lo bueno a lo malo.

Muevo la corrediza, adentrándome lentamente en el salón.

Mis compañeros, que parecían concentrados en sus exámenes, dirigen su mirada hacia mí. Algunos parecen no reconocerme, otros parecen sorprendidos, les ignoro y poso mis ojos en la única persona que me interesa.

—Shochan.

Música para mis oídos.

—Vengo a hacer el examen— digo con tranquilidad mientras me adentro en un paso moroso.

Siento que han sido siglos. Sus ojos, sus hermosos ojos mirándome con sorpresa, su cabello rizado y rebelde como siempre, sus pecas y su ropa.

Shoto… Soy real…

Tan real que podría besarlo ahora mismo. Parece un ángel a contra luz, casi como si su piel absorbiera la luz y la emitiera por sí mismo.

Concéntrate.

—¿Izuku? — pregunto al notar que parece aun en shock ante mi aparición.

Su pequeño cuerpo da un brinco, causando que sus rizos bailoteen ante su pequeño salto. Sus mejillas se sonrojan en un hermoso carmesí, mientras asiente permitiéndome pasar a medida que extiende un conjunto de hojas hacia mi.

Sonrío levemente. Es una reacción peculiar.

Me siento con tranquilidad volteado mi examen.

—C-Chicos, concéntrense en sus exámenes— pide mi encantador maestro desde el frente.

Noto sorprendido que mi nombre está impreso en el examen. Midoriya es muy detallista.

Único.

Mi examen es complejo, tiene poesía y fragmentos de textos con un lenguaje antiguo, casi medieval, que hace que la narración se compleja de entender ante el modo tan metafórico de describir las cosas.

—Shochan— separo mi vista de mi examen, desviándola hacia mi maestro que yace de cuclillas junto a mi pupitre, mientras me mira casi como un encantador cachorro regañado.

Adorable.

—¿Estas en estado para hacer el examen? — me preguntó con inquietud mientras me mira.

Sonrío levemente.

—Eres muy considerado— digo con sinceridad—. Estoy bien, no quiero retrasarme.

—Bien…— me dice en un suspiro—. Pero si no te sientes en estado para hacer el examen, por favor dime de inmediato y te llevare al hospital.

Izuku es…

—Mi héroe…— dije en un tono aterciopelado que ha escapado desde mis tripas—. Uno muy real…

Midoriya me mira sorprendido y lentamente su rostro se torna rojo, en un rojo similar al tomate. Reí divertido y enternecido, lo que parece empeorar su estado.

—Lo lamento—digo embobado por su encantador rostro mientras ladeo mi rostro generando un suave movimiento de mi cabello—, te avergoncé, Izuku.

—Y-Yo, y-yo…— me dice mientras me mira perdido, casi como si hubiese sido demasiada información en un solo instante.

—Izuku— vuelvo a decir con completo descaro—, necesito terminar mi examen…

—¡CLARO! — grita colocándose de pie de un brinco—N-No interrumpo más.

Se marcha a una velocidad impresionante. Me quedo unos segundos divertido mirándole, técnicamente, devorándolo con la mirada, intentado memorizar su encantador rostro apenado.

Mi sonrisa se borra al sentir una mirada en mí. Mis ojos se desvían por instinto, y mi mente se torna al blanco al ver unos ojos gránate en mí, observándome atentos, casi como si me juzgaran solo con verme.

Bakugo.

—Ka-Kacchan— habla Izuku captando la atención del cenizo que me mira por sobre su hombro—. Por favor, vista al frente.

Continúo mi examen fingiendo que no vi nada.

¡PUES MUEVE EL CULO! ¡Y DESPIERTA COMO EL JODIDO HOMBRE QUE DICES SER!

No era Bakugo, ese no era el Bakugo real, solo era mi mente.

Pero aun así estoy en deuda.

Eso no borra el hecho de que sea un idiota.

Continué trabajando en mi examen, respondiendo todo lo que podía, tardando bastante en algunas, en otras simplemente dejé el resultado al azar al no estar completamente seguro. Y tras cumplir una hora y 30 minutos, el examen terminó en su límite de tiempo, siendo el timbre el que nos indicara el final.

—¡Muy bien! ¡Ahora pasen los exámenes a su compañero de adelante por favor!

Obedecimos, uno a uno los exámenes iban avanzando hacia el frente, a medida que mis compañeros de colocaban de pie.

Me separé de mi asiento dispuesto a hablar con Midoriya y exigirle que necesitaba hablar con él, pero antes de que lograra dar un paso, la mayoría de mis compañeros me rodearon felicitándome por mi pronta recuperación, otros sorprendidos por mi apariencia, y antes de darme cuenta, Izuku había desaparecido del salón.

Maldición.

.

—¿Estás seguro que estas en estado? — me volvió a preguntar Nezu mientras me miraba de brazos cruzados.

—Seguro— dije con tranquilidad—, quiero volver a la escuela, me volveré loco en casa—dije con sinceridad—. No me ausentaré a las clases.

—Bien, si eso quieres— me dice con suavidad— debo decir que te vez bien, tu cabello brilla. He oído que es a causa de la queratina en el cabello y eso es a causa de tu buen ánimo, no como los niños que se estresan hasta reventar por la vida. O tú debes estar feliz en estos momentos, por eso tu cabello luce tan brillante, si usas un acondicionador adecuado de seguro también será suave y…

¿En serio? Pienso ciertamente agotado al escuchar una vez más el mismo discurso.

Mic me delató, me dejó dar su examen, pero tras terminar su prueba me envió a la oficina del director, para pedir la aprobación de la escuela.

—Y bueno, el huevo al final dejo mi cabello más sedoso. Pero ese no es el punto, ahora, si lo deseas puedes volver a tu ultima clase.

—Gracias.

Ha sido un día ciertamente agotador.

No he visto a Midoriya de nuevo. Le busqué en el almuerzo, y también en la sala de maestros, pero no logre encontrarlo.

Fui directo al salón tras el almuerzo, una vez más nos toca con Midoriya, así que es mi oportunidad. Pero contrario a lo que esperaba, Izuku llegó a la clase solo dándonos el pase libre de irnos a casa.

De a uno mis compañeros se marcharon, algunos querían preguntarle a Midoriya sobre el examen, pues al parecer, lo habían comentado con fin de comparar respuestas, pero estas no coincidían en ningún sentido. Pero Midoriya se reía, y solo se dedicaba a decir que él era una tumba.

—¿Vienes Todoroki-san? — me preguntó a mi lado Yaoyorozu mientras me mira con una sonrisa—. Podemos tomar un helado celebrando tu recuperación.

—Eso suena bien—dije con una sonrisa, desviando mi mirada a mi maestro que se encuentra hablando con Kirishima, y aun lado, Bakugo que solo escucha y no aporta a la conversación—. Pero tengo algo que hacer.

—Oh bueno— me dice con una sonrisa ladina y tranquila—. Sera mañana.

—Mañana entonces.

Intento ganar tiempo haciendo cualquier estupidez a mano, con tal de esperar que Midoriya y yo quedemos solos en el salón. Pero es difícil, Bakugo me observa de reojo mientras Kirishima le habla a mi maestro.

Parece dispuesto a quedarse hasta que yo me marche.

—Midoriya eres un tramposo— dijo Kirishima mientras se colocaba su bolso sobre su abrigo—, pero no importa, ya me vengaré por lo del examen.

—¡Claro! — dice animado mi maestro— ¿Y a ti Kacchan como te fue?

—No preguntes lo que es obvio— dijo con petulancia mi cenizo compañero.

—Bueno, se hace tarde— agrega el pelirrojo—. Viejo debemos irnos, mañana habrá otro examen y aún tengo que estudiar.

Bakugo me mira de reojo, casi como si analizase su comentario, y de la nada, chasquea la lengua y sigue a Kirishima que se dirige a la salida.

Al fin.

Midoriya termina de arreglar su bolso, y parece dispuesto a irse, no me ha dirigido la mirada en ningún momento, casi como si luchase por ignorarme.

—Midoriya— llamo, pero él camina hacia la salida con cierta velocidad—. Izuku.

Y con eso se detiene.

Le alcance en un trote constante, colocándome frente a él con rapidez y cerrando la puerta impidiendo que la atravesase la corrediza.

—Shochan—me dice mientras me mira en un tono bajo y serio, desciende la mirada—. Es tarde, es hora de irnos.

—Soñé contigo— dije directamente sin rodeos, comenzando a avanzar hacia él mientras Izuku comienza a retroceder—. O eso creí… Pensé que no era real… Pero.

—Por favor…— me dice sin dirigirme ningún segundo la mirada.

—Por un momento, pensé que aquello que había visto y sentido era mentira— dije mientras caminaba e Izuku retrocedía acorralándose a sí mismo contra la mesa del maestro—. Pero cuando desperté, me di cuenta que aquello había pasado.

—No sigas— insiste a medida que intenta rodearme para salir.

—Midoriya— digo con decisión bloqueándole el paso, acercándome lentamente a él, quedando justo frente a su rostro—. Me gustas, y creo que ya lo sabes.

Izuku cierra los ojos con fuerza, negándose a verme.

—No voy a desaparecer, Izuku.

—¡N-No me digas así! — me regaña.

—Pero si ese es tu nombre— digo tranquilo—. Izuku… Me gusta decir tu nombre.

Sus ojos lentamente se abren, dejando ante mí sus brillantes ojos verdes que desbordan confusión y miedo.

Es tan pequeño, su piel blanca como la crema, sus ojos verdes como la menta y cada peca es una hermosa estrella. Sonrío levemente mientras dirijo una de mis manos a su rostro mientras le miro, sin poder evitar mirarle embobado recordando mis fantasías nocturnas.

—Quiero ser sincero— digo mientras acaricio con mi pulgar mientras Izuku se mantiene tenso frente a mí. No dice nada, y eso me da pie para continuar—. Sueño contigo siempre Izuku, siempre estás en mis sueños… Y son los sueños más hermosos que he tenido… y también los más sórdidos…

—Por favor…— me dice mientras intenta retroceder más sin poder generar un centímetro de distancia entre nosotros—. D-Detente.

—No quiero— dije con sinceridad—. Me prometí que te diría todo lo que pienso al momento de verte…

Midoriya se mantiene tranquilo mientras me mira.

—Shoto— me dice generando una corriente eléctrica repleta de goce al escuchar mi nombre salir de sus labios—. No me gustas.

Auch.

Sonrío levemente distanciándome, mirando el sus pies.

—Gracias, me alagas… Pero…

Plata.

—Lindo anillo— interrumpo al ver aquella joyería que desconocía que él tenía— ¿Es nuevo?

Izuku me mira confundido, y sus ojos se desvían a su mano para despues ocultarla detrás de su espalda.

—¿Quién te lo dio? — pregunté algo curioso, pero Midoriya desvía la mirada— ¿Te gusta alguien más? — inquirí mientras él se niega a mirarme—. Respeto eso…

—Shoto… — dice mientras se sujeta la frente algo ansioso o quizás desesperado por la tensión—. Soy tu maestro, esto no debe pasar, simplemente no se puede…

Medito sus palabras varios segundos, y luego sonrío levemente al comprender algo.

—No se debe— repito—, no se puede…— digo logrando que él me mire serio casi de acuerdo con mis palabras—. Pero no significa que no quieras.

Se alarma por mis palabras, y su rostro vuelve al rojo vivo. Tartamudeó cientos de palabras mientras retuerce sus manos intentando cubrir su rostro apenado, casi como si buscase ocultarse de mí.

—Izuku—digo logrando que él me mire—. Me gustas demasiado— digo con sinceridad—, y si es posible, tener una oportunidad contigo, no me negaré a algo más libre… o algo más momentáneo.

—N-No entiendo… — me dice algo pálido. — ¿Q-Qué intentas decir?

Apoyo mis manos en la mesa del maestro quedando a la misma altura que Izuku, a una distancia casi mínima de nuestros rostros. Le dedico mi mejor sonrisa.

—Yo viviré el presente…

—N-No entiendo.

No me entiende… Soy demasiado sutil.

—Hace tiempo— dije mientras mis ojos se desvían a sus labios—. Bakugo dijo algo que ha rondado por mi cabeza estos últimos días… Y siento que quiero comprobar que tan real son sus palabras.

—Shoto, me estas asustando.

—Izuku— dije mientras le miraba atento y serio—. Quiero tener sexo contigo.

Midoriya pierde el color mientras niega a una gran velocidad, no logra pronunciar ninguna palabra solo me mira aterrado.

Tal vez fui muy directo.

—Me gustas.

—¡S-S-S-SHOTO! ¡S-S-SOY TU MAESTRO! — grita a todo pulmón.

—Uno muy lindo.

—¡SHOTO!

—Quiero que seas mi primera vez.

Izuku deja de mirarme con miedo, y cierta confusión, más bien parece sorprendido.

—Eres…— me dice desvaneciendo su vergüenza— ¿Virgen?

—Jamás me he sentido atraído por alguien— digo con sinceridad—, pero desde que te vi atravesar esa puerta— los ojos de Izuku brillan ante mi confusión—, mi mundo cambio por completo… Es por eso que quiero que seas el primero— mis manos se posan en su caderas, acercándome lentamente él—. Eres muy inteligente, fascinante, jamás pensé que serias tan encantador… Y jamás pensé que podrías ser tan cautivante…

—Shoto…— Izuku se sonroja levemente—. N-No, yo no…

—Si… lo eres— insisto acercándome lo más que puedo mientras Izuku parece estar procesando mis palabras—. Tus ojos son únicos, y tus pecas… son perfectas…

Izuku sonríe levemente, a mi parecer, satisfecho con mis cumplidos, casi como le hubiese atrapado con cada palabra pronunciada por mí.

Una mano de Izuku se dirige a mi rostro, sacándome de trance por un momento. Su pulgar acaricia mi cicatriz con cuidado, y luego se desvían a mi lado izquierdo de mi cabello, casi como si buscase memorizar en detalle.

—Estas confundido…— me dice con seguridad.

—No— dije mientras me acerco más—. Jamás había tenido las cosas más claras.

—Shocha…

—¿Eso es un sí? — pregunto divertido y coqueto mientras desvío mis ojos a sus labios.

—N-No dije eso…

—Tampoco no…

Sus manos se posan en mis hombros empujándome sin lograr generar algún tipo de distancia.

—No. No. No. No. No. —repite una y otra vez sacando una leve sonrisa por mi parte— Soy tu maestro, soy tu maestro, soy tu maestro.

—¿Es un mantra? — inquiero curioso mientras Izuku me mira para después sonreír casi como si hubiese olvidado por un momento la situación—. No pasara si no quieres…

Izuku parece aliviado con lo último.

—Pero quieres…— se sobresalta al sentir como mi pierna se ubica ente las suyas, acariciando su despierta intimidad que hace varios minutos se ha presionado contra mí.

—¡N-No!

—Izuku— su rostro se torna más rojo de lo normal—, te siento…

—E-Eso no es lo que crees…y-yo… ¡N-No!

Me quedo mirándole varios segundos impaciente, mientras escucho sus excusas a medio pronunciar. De vez en cuando mis ojos se desvían a su boca, a su dulce boca que se mueve a una velocidad impresionante.

Comienzo a frotar mi intimidad junto a la suya, logrando que Izuku deje de hablar y se cohíbas más, enmudeciéndolo momentáneamente. Mis labios se debían a su cuello, comenzando a succionar y morder. Siento como los dedos de Midoriya se aferran a mi uniforme, de reojo noto como tiene los ojos cerrados con fuerza.

No sé qué es lo que quiere, no sé si solo busca sexo o una aventura de una sola noche, o algo más íntimo… No lo sé, no me importa, solo quiero que mi mente este en paz, y para eso necesito que Izuku coopere conmigo.

—S-Shoto— me dice en un jadeo—, no tan fuerte

Eso sonó bien.

Continúo, mis manos se posan en sus caderas, comenzando el roce entre nuestras indemnidades. Muevo mi boca hacia su mejilla, atrapando su labio inferior, comenzando a succionar para después besarle con lentitud, jugando un momento mientras nuestros cuerpos se encienden más de lo que ya estaba.

El ambiente es cálido, muy dulce… casi romántico.

Pero en este punto, tras una noche de sueños sucios y masturbaciones insatisfactorias. Ya no resisto más.

Mis manos viajan a su pantalón, comenzando a desabotonar aquel botón que impide que esto ocurra, que esto ocurra rápido y de forma ruidosa. Solo quiero que esto pase, quiero que aquellas imágenes se vuelvan reales.

Pero cuando estoy a punto de introducir mi mano dentro de su ropa interior, las manos de Izuku se posan en mi pecho.

—T-Tengo…. Novio…

Me quedo mirando sus ojos. En el fondo lo presentía.

Pero… quiero seguir…

Vuelvo a besarle. Izuku forcejea un poco contra mí, volviendo a decir las mismas palabras…

—Ten…go…

—No me importa— digo muy cerca de su boca sin distanciarme de él ni un centímetro. Izuku parece sorprendido—. Si lo quisieras… esto no estaría pasando.

Sus ojos se abren de par en par. Mis palabras lo han descolocado por completo.

Su palma se estrella contra mi mejilla, pero yo no me muevo, solo es mi rostro que se ha girado ante la fuerza. Le miro sorprendido.

—Tienes… Tienes razón— me dice con los ojos desbordando lágrimas con el ceño completamente fruncido a medida que su voz se corta, y una sonrisa temblorosa se forma mientras las lágrimas rodean sus mejillas cayendo en mis manos en mi intento de detener su llanto—. Soy… horrible…

Izuku…

—N-No… —dije con un enorme sentimiento de culpa que me ha invadido—. Eso no es…

Fue como una explosión directamente en mi oído derecho que hizo perder el equilibro de tal forma que caí contra los primeros pupitres. El golpe fue tal que me aturdió, agito la cabeza de lado a lado, completamente desorientado sin saber que paso exactamente.

Bakugo volvió.

Me levanto algo ido mientras observo al maldito que me ha golpeado por la espalda, tal vez fue lo mejor, su rechazo me hizo perder un poco la cordura.

Mi mente se paraliza al verle, trago algo en seco, confundido, pero luego observo a Izuku y las piezas al fin calzan al ver los anillos compartidos.

—H-Hitoshi— escucho desde el pecoso.

Frente a mí, separándome de Midoriya, esta mi maestro de psicología, mirándome son seriedad mientras trae las mangas arremangadas.

—Te arrancaré la lengua— me dice en un tono amenazante que me aterra.

De todos los bastardos ¿Él es el novio de Izuku?

.

PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN: 26/05

Me fue muy difícil escribir el capítulo. No sabía exactamente que quería lograr, es decir, sabia el final, pero el cómo se llegaba a él me tenía confundida.

Pero bueno. Aquí estamos.

PD: No quince profundizar en la disculpa de la madre de Todoroki a causa de que todos sabemos que ocurrió en el anime, así que no quise agaragar tanto drama (Ademas no se me ocurrió anda). Me disculpo si alguien esperaba algo mas emotivo en ese sentido.

¡SE SUPO LA VERDAD! ¡AL FIN TODOROKI UNIÓ LAS PIEZAS! ¡Tantas dudas! ¿Qué quiere realmente Izuku? Y ¡¿AHORA, QUIÉN SALVARA A TODOROKI?!

¡Todo luce pésimo! Midoriya acorralado por Todoroki mientras llora, Shinsou ha quedado con la peor imagen de nuestro bicolor.

RESPUESTA A REVIEWS

Arekusa

¡Todos necesitamos un Kirishima! Y todos un Midoriya como profesor. Todoroki ha aparecido con su nueva apariencia reventando ovarios pero lamentablemente más caliente y decidido que nunca, perdiendo el control de sus palabras hiriendo al pecoso. Pero eso no es todo ¡SHINSOU A APARECIDO! Pero todo luce mal! ¡¿Y ahora qué?! Puff Muchas gracias por el reviews, espero que este cap te haya gustado.

Dayoku 13

¡BOOM! Todoroki y su apariencia, sumado a su nueva actitud, ha movido un par de piezas en este juego. Izuku está confundido ¡Y lloro! ¡¿Qué está pasando en la mente del pecoso?! Muchas preguntas… Ninguna respuesta… ¡pero que mala escritora! Jajajaja Muchas gracias por el reviews, espero que este cap te haya gustado.

Nekoboy mty

¡Esas preferencias! Significa que amaras el triángulo que se armó al final de este capítulo ¡Puedo oler esos ceeelos! (Risa malvada) ¡Mucas gracias por el reviews!

Kumi

¡Oh si! Solo que nuestro chico bomba es lento… ¡Jaja! ¡Muchas gracias por leer!

Guest

¡Wo! Mucho tiempo entonces, espero que este cap te haya gustado y hay movido el suelo. ¡Muchas gracias por el review!

4Sakura

Lamentablemente Shinsou a aparecido a venir a defender el amor de su vida. Y pronto pronto tendremos algo de KiriDeku, con un Bakugo vigilante de que las cosas no pasen a mayores ;). Todoroki ha enloquecido por su imaginación, pero su enorme deceso dejo a nuestro pecoso destrozado. ¿Cómo se solucionara esto? ¡Muchas gracias por el review!

¡Saludos a todos! ¡Muchas gracias por leer!

¡Lamento la demora! Y espero que este cap. les haya gustado

Se despide: Momoleft