LES QUIERO RECORDAR QUE ESTA ES LA SEGUNDA PARTE, este mensaje es para alertar para aquellos que no han ledo la primera parte. Muchas gracias por su comprensión

Él, Yo, Ellos

El fuego resuena frente a nosotros mientras estamos sentados en un enorme tronco de un gigante árbol que fue cortado años atrás. Estamos uno al lado del otro, conversando de variados temas que tras horas y horas, hemos llegado a las múltiples experiencias de Hitoshi en la vida, que a causa de las reiteradas cervezas, se han tornado algo subidas de tono. Él continua bebiendo mientras habla tonterías a causa del alcohol, mientras que yo le miro divertido a mediad que él continua hablando de los problemas existenciales de la poligamia.

—Y voy y le digo como idiota— me dice sentado alrededores de la fogata mientras yo le miro con una sonrisa— ¿A ti donde te conocí? Y BAM, la cachetada me voló hasta los colores.

—Bien merecido Shinsou-sempai— dije divertido—, debería por lo menos recordar esas cosas.

—Tonterías— dice mientras vuelve a beber—, esos detalles no se necesitan para coger, y ellas van y le dan importancia. Semejante tontera.

—Creo que está siendo cruel— aseguré mientras miraba el cielo—, creo que ellas esperan algo más y…

—No— le miro al ver que me ha interrumpido. Shinosu-sempai mira la cerveza con cierta molestia—. Yo no quiero nada más, se los digo siempre, no hay momento que no se los recalque.

—Bueno pero…

—Nada de peros— me dice con molestia—. El amor es una mierda.

Me quedo en silencio mientras le miro de reojo. Levanto la mirada para ver las estrellas. No puedo evitar sentir una enorme impotencia, no es como si pudiese convencerle, es un pensamiento que Shinosu-sempai tiene.

Me duele. Porque a mí me gusta, pero él no parece notarlo.

—Izuku— le miro de reojo con cierto desinterés.

Mi corazón brinca al sentir sus labios sobre los míos, besando con vehemencia, atrapando mi cuerpo con sus manos, comenzando a acariciar mis piernas mientras subían lentamente hacia mi rostro atrapándolo. Sus dientes mordieron mi labio inferior, haciéndome gemir ante la sorpresa.

Me distancio sorprendido, y él me mira con molestia al ver que he terminado con el beso de forma forzada.

—¿Qué? —me pregunta mientras me mira con desagrado.

—Me besaste— dije alarmado.

—Si ¿Y? — preguntó con desinterés a medida que se acerca lentamente hacia mí, buscando cortar la distancia—. Vamos Izuku, hagámoslo, ahora.

—E-E-E-Estas ebrio— chillé colocándome de pie.

—Y caliente—me dijo mientras tomaba mi muñeca—, vamos a mi tienda.

—Detente— suplico mientras me mira, mis lágrimas se desbordan cuando veo que una vez más se acerca a besarme—. Hitoshi…

Pero no sucede. Shinsou se separa mientras me mira alarmado, sus mejillas a causa del alcohol aumentan su color, desvía la mirada mientras rasca su nuca.

—Lo lamento, no sé qué me paso— me dice mientras se coloca de pie y me mira—. Izuku— me llama mientras yo le miro confundido. Me observa en silencio varios segundos y luego suspira—. Eres importante para mí, si hago estupideces, es solo porque eres la primera persona que realmente me importa… Y no sé qué hacer con eso.

Me quedo algo perdido, creo que Shinsou está siendo dominado por el alcohol. Pues palmea mi cabeza con desinterés y se dirige a su carpa mientras yo le miro perplejo. Se adentra con torpeza y se deja caer como saco de papas.

¡Shinsou! ¡Me despertaste! — se escucha en el interior.

¿Y tú quién eres? ¿Por qué estás en mi casa?

No puedo evitar suspirar al escuchar un potente BAM. Una historia más a la lista de los romances fallidos de Shinsou.

Capítulo 38: Confundido

Parte II

El mouse resuena entre la oscuridad, el café a mi lado danza ante su calor, la luz de mi pantalla es lo único que me mantiene iluminado mientras mis lentes de descanso reflejan mi notebook. Reviso cada detalle, no puedo dejar que ninguno se me escape. No puede ser un examen sencillo, pero quiero demostrar aun cuando la dificultad es alta, solo la concentración y el interés puede hacer la diferencia.

—¿Izuku?

Desvío mi mirada de la pantalla hacia la puerta de mi habitación, veo que Hitoshi se asoma con pereza mientras rasca su panza a medida que bosteza y me mira con los ojos entre cerrados.

—Perdona ¿Te desperté? — pregunté con cierta culpa.

—No, pero no te sentí en la cama—me dijo mientras se acercaba a mí— ¿Qué tanto haces?

—Mañana la 3-A tiene examen conmigo y estoy revisando los últimos detalles.

—Es un examen, no una fiesta— dijo con pereza mientras se volteaba—, ven a la cama.

—Ya voy…—respondí con una sonrisa.

—Pregunta cualquier cosa y ven a dormir…

No puedo evitar sentirme divertido y algo enternecido por la preocupación de Hitoshi.

—Bien, solo quedan los avanzados—me dije a mi mismo mientras cerraba el archivo de Kyo-chan.

Cree una prueba especial para cada estudiante, pero hay un grupo que siempre ha resaltado en mi clase y presiento que su nivel de análisis puede llegar a ser más avanzado que el de sus compañeros. Es por ello, que decidí crear una prueba algo más compleja para comprender el nivel especifico de su aplicación.

Uno por uno voy leyendo, por un momento decidí revisar el examen de Sho-chan, pero el sueño me comenzó a ganar así que no revisé su examen por segunda vez, después de todo, él está en el hospital. Por último, queda Kacchan.

Comienzo a examinar, párrafo por párrafo, verificando la redacción, cualquier detalle que pueda ser motivo de burla por un descuido.

Eres muy molesto…

Me quito los lentes y refriego mis ojos cansados.

Lo mejor es ir a dormir.

El día de hoy ha sido extenso. Primero el asunto de Kacchan, luego Hitoshi, luego Kacchan una vez más y para finalizar Hitoshi. Es como si tuviera que rotar mis tiempos para meterme en problemas.

Hitoshi no sabe nada de Kacchan, no quiero que el tema de su trastorno sea una excusa para que Kacchan pueda meterse en problemas cada vez que quiera. Mientras menos gente lo sepa, es mejor. Y también está el asunto de los celos de Hitoshi, no quiero que se imagine cosas que no dan a lugar.

Eres… jodidamente erótico, nerd

Sí. No dan a lugar.

Cierro mi laptop y me coloco de pie. Ya ha sido demasiado por un fin de semana, necesito una buena siesta… No, necesito una semana completa de descanso, solo para dormir, lejos de todo y de todos.

Últimamente, Kacchan, Sho-chan y Hitoshi me agotan mentalmente.

Ingresé en la cama lentamente rosando la desnuda piel de Hitoshi quien reacciona a mi presencia y me abraza por la cintura apegándome a su cuerpo. Siento su nariz acariciar mi nuca, y mi espalda apegarse a su desnudo pecho.

—Me hacías falta— me dice mientras aumenta su agarre en mi cintura.

Sonrío encantado. Mis ojos pesan demasiado, y mis músculos aun duelen a causa del encuentro con los matones de la Rubia amiga de Kacchan. Quiero dormir eternamente.

Los labios de Hitoshi recorren mi cuello, y sus manos acarician mi piel activando mis sentidos.

No… Estoy cansado.

Genero un quejido al momento en que sus labios atrapan mi lóbulo de modo juguetón.

—No, tengo sueño— me quejo aun con los ojos cerrados.

—No seas aburrido— me dice en un tono burlón—, vamos, los 28 son los nuevos 15, y los de 15 cogen como dioses.

Hitoshi apega su endurecida intimidad a mi cuerpo generando un escalofrío en mi espina.

Pero no estoy de humor.

Me volteo quedando de frente a Hitoshi bloqueando su oportunidad de apoderarse de mi trasero sin permiso. Me acerco a su pecho y le abrazo apegando nuestros cuerpos, sintiendo como el latido de Hitoshi golpea mi clavícula.

—Duérmete…— le digo escondiendo mi rostro en su cuello, casi buscando ocultarme de él mismo.

—¿Me dejaras así?

—Sí— dije cortante—. Duerme.

Pero Hitoshi insiste, acabando con mi agotada paciencia. Me levanté de golpe, marchándome con Hitoshi suplicando a mis espaldas, me dirigí de vuelta a mi habitación, ingresando a mi fría cama.

Me di un par de vueltas buscando que las sabanas tomen temperatura, y tras unos minutos, al fin mi cama se torna cálida y encuentro la posición adecuada para dormir. Mi cuerpo se relaja por completo, y lentamente me duermo.

Sentí entre sueños cuando Hitoshi ingresó a mi habitación y se acomodó a mi lado, besando mi cuello diciendo algo que no logro recordar.

Desperté ante un ruidoso disparo, uno tan fuerte que reventó mis tímpanos, haciéndome saltar ante el enorme susto. Me senté en mi cama sudoroso, mi corazón palpita como si martillaran mi pecho, mi cuerpo duele y tiembla.

—¿Izuku? — musita mi acompañante mientras me mira desde el colchón, siento su mano recorrer mi espalda, generando movimientos circulares en mi espina—. Fue una pesadilla, tranquilo.

—S-Si— dije algo pesado mientras me dejaba caer en la cama.

Me apegué al cuerpo de Hitoshi, aun temblando, sintiendo como el frio me domina. No puedo dejar de temblar, y Hitoshi que está a torso desnudo se mantiene muy cálido.

—Izuku — me llama mientras yo me acurruco en posición fetal en sus brazos— Creo que tienes fiebre.

—N-No— dije mientras levantaba la mirada hacia él para ver su clara preocupación—. Solo tengo frio.

—El cuarto esta frio, ha nevado toda la noche— me dice mientras miraba hacia la ventana—. Podrías descansar y dormir hoy— siento como me cubre aun mas con las mantas para después acariciar mi cabello.

Medito un poco, esta helado, y es domingo, es un día ideal para no hacer nada.

Un segundo…

—¿No dormirás conmigo? — pregunté curioso.

Hitoshi me mira varios segundos y luego sonríe con cierta picardía. Posando su frente sobre la mía generando un roce dulce de nuestras narices, casi como si buscase disfrutar de mi compañía.

—Tengo que salir.

—Voy contigo— le dije dispuesto a estar tiempo con él. Después de todo, he sido terrible como novio.

—No.

Su tono fue algo dominante y abrumador, casi como la idea le molestase. Me encogí en mi lugar algo confundido por su tono tan seco. No mencionó nada más del tema, solo se dedicó a abrazarme y de un momento a otro se durmió.

Y yo también.

Desperté solo en mi cama, con una gran cantidad de mantas sobre mí, sumado a Canela que yacía durmiendo también tapado en el lugar donde solía estar Hitoshi. Me acurruqué y decidí dormir hasta que los deseos de orinar o comer fueran más fuertes.

No quiero moverme.

Y en eso se basó mi domingo, soo dormir y comer. Hitoshi no llego hasta la noche, no menciono nada de su tarde lo que me parecio extraño, pero no le di demasiadas vueltas al asunto, e intente imaginar que algo mas personal.

Si, es eso.

Pero pese a que confio en Hitoshi, mis inseguridades me dicen que esta detrás de algo. Algo tal vez no muy bueno para nosotros.

—Izuku— doyun brinco al ver que me mira aun costado mio, acomodanse apra dormir mientras me da la espalda—.Buenas noches.

—A-Ah si—dije algo desorientado por mis pensamientos—. B-Buenas noches.

Hitoshi por primera vez desde que volvi a su hogar, no me abrazó para dormir. Solo se acomodo a mi lado y se durmió.

Algo no anda bien.

La mañana siguiente desperté con demasiada energía, tomar un dmingo solo para dormir me fue renovador. Preparé el desayuno y antes de Hitoshi despertase para ir a trabajr, le lleve el desayuno a la cama, ganándome muchos agradecimientos y alagos de su parte.

El olor a pan tosatado revolotea en el aire mientras Hitoshi prueba el café, me siento a mirarle mientras él solo saborea el desayuno y yo robo una que otra tostada.

—¿Todo bien? — pregunto con suavidad. Hitoshi me mira de reojo, arqueando la ceja mientras me observa casi como si no comprendiese mi pregunta.

—Si— me dice tras beber—. Exelente ¿Por qué no debería estarlo?

—No lo sé— digo algo insistente—. Anoche tú…

Pero el sonoro tono de llamada de Hitoshi interrumpió la conversación, ambos volteamos a ver el celular en la mesita de noche, que vibraba con esmero en espera de que le presten atención. Hitoshi contesto con la boca llena a medida que continuaba bebiendo su café.

—Si, en seguida— dice mientras quita el celular de su oído y me lo extiende. Frunzo el ceño confundido—. No sabía que yo era tu número de emergencia— me dice con un tono burlón que no comprendo.

—¿Diga? — pregunto esperando escuchar una voz conocida que me de una pisa de lo que ocurre.

Buenos días señor Midoriya, soy Fausto el conserje de su edificio.

—¡A-Ah! ¡Buenos días! — chillo reconociendo de inmediato al hombre que me vendió el departamento.

—Lamento molestarlo en esta mañana tan fría señor— se disculpa en un tono suave y amable—, pero debo decir que, al parecer, alguien se ha metido a su departamento.

Me quedo en silencio meditando sus palabras, miro a Hitoshi que guarda silencio devorando el desayuno mientras me mira atento, esperando que mis reacciones le den algún indicio de qué pensar.

—¿A-Ah sí? — inquirí sin muchos deseos de comprender sus palabras.

Si señor—me dice con algo de angustia—, lo lamento mucho, fue mi negligencia señor.

—N-No, está bien, esas cosas pasan…

Señor, quería pedirle si pudiera venir a verificar si algo falta.

Me quedo en silencio sin mirar a un punto definido, meditando su petición.

Me aterra. Esa es la verdad. Ir solo, es algo que me supera, la idea de que voltearme y que alguien me esté observando desde la oscuridad, simplemente me aterra.

¿Señor Midoriya? — pregunta del otro lado de la línea— ¿Sigue ahí?

—¡S-Si! —dije algo acelerado al percatarme que me quedado pensando—. V-Voy en seguida, no se preocupe.

Muchas gracias y lamento la molestia.

Regreso el celular a Hitoshi, y me dejo caer en la orilla de la cama con pesadez pensando una y otra vez la última ocasión en que estuve solo en ese departamento. El miedo que me invadió debajo de la piel cuando sentía su presencia bajo mi cama, cuando me sentí impotente por primera vez de no poder defenderme a mí mismo de un ser intangible.

—¿Izuku?

Miro de reojo a Hitoshi que me observa preocupado mientras toma mi mano. Sonrío levemente, y dejo posar mi otra mano sobre la suya apretando sus nudillos de los nervios, pero mantengo mi sonrisa fingiendo que todo estaba bien.

—Tengo que salir— dije algo apagado mientras miraba mis pies—. P-Podrías imprimir los exámenes de la 3-A por mí… N-No creo que logre hacer si…

—Está bien— me dice mientras entrelaza sus dedos con los míos sin despegar su mirada de mi—. Puedo hacerlo, pero más importante ¿Tú estás bien? Estas algo pálido…

—S-Si— dije mirando mis pies—. Estoy bien…

Dile…

Miro de reojo a Hitoshi que me mira preocupado, acercándose a mi mientras posa su mano libre sobre mis hombros, acariciando mis hombro derecho apegándome a su pecho. Posando su rostro sobre mi cabeza.

—¿Qué ocurre? — Me pregunta mientras me consuela.

Estoy aterrado, eso es lo que ocurre.

—M-Me ire a bañar…— Dije colocándome de pie, dejando a Hitoshi en mi habitación sumergido en la ignorancia.

.

—Izuku.

Abrí la puerta dejando que el frio ingrese lentamente por la pequeña abertura mientras mi mano cubierta por mi guante se posa sobre el pomo. Volteo por sobre mi hombro sintiendo el roce de mi abrigo acariciando mi mejilla mientras la bufanda parece ahogarme.

Hitoshi mí me mira con la toalla sobre su nuca mientras su cabello se pega sobre su frente a causa de la humedad mientras las gotas recorrían su blanca piel, descendiendo por su mejilla sobre su pecho deteniéndose en la rasposa tela que cubre su intimidad.

—Me voy— dije mientras le miro—. Por favor, no olvides las pruebas.

—Si— me dijo mientras me mira—. Izuku, sabes que puedes confiar en mí.

—Lo sé— musite mientras abro un poco más la puerta con la intención de salir—. No confío en él.

—Izuku.

Salí directamente sin decir nada más.

Si se trata de ese hijo de puta otra vez. Significa que volveré tal como él quiere, y eso es peligroso, no quiero que Hitoshi quede sumergido en el mismo terror que yo.

No lo permitiré.

—Señor Midoriya—levanto la mirada al momento que observo como el dueño del edificio me mira con una mirada repleta de preocupación—. En verdad lamento mucho que esto pasara.

—No—dije con tranquilidad mientras subíamos la escalera principal—. Fue un descuido mío, tranquilo.

Llegamos a mi piso, y veo la puerta levemente abierta, con el pomo destrozado, técnicamente reventado, destruyendo la madera. Medité algo preocupado la situación.

Si tanto quería entrar ¿Por qué no tomó la llave del macetero?

Antes de ingresar, inspeccioné con los dedos de aquella oscura tierra en busca de la dichosa llave. Pero al igual que la última vez que estuve con Kacchan, esta no estaba. No recuerdo haberla quitado.

No tiene lógica de que hubiese sido Kacchan.

Sin pensar demasiado, ingreso empujando la madera, apreciando la desagradable oscuridad. Están todas las ventanas bloqueadas por las cortinas, miro de lado a lado el lugar. Siento un repugnante odio en mis tripas.

—¿Le falta algo? — me pregunta a mis espaldas.

—¿Me dejaría solo? — inquirí sin mírale—Por favor.

—Por supuesto…— me dice mientras escucho sus pasos a mis espaldas.

Me adentro con lentitud, esta todo más ordenado de lo que estaba cuando Kacchan vino, el plato que rompí por descuido tampoco está en el suelo. Parece todo en su lugar, no hace falta nada. Me dedico a pasear lentamente, inspeccionado todo y cada cosa de mi hogar.

No falta nada.

Simplemente no entiendo.

Salgo de mi departamento aun sin comprender, buscando alguna explicación que pueda ayudarme a comprender las razones del "Admirador" para destrozar la puerta de mi departamento e ingresar.

Algo lo hizo enojar.

—¿Qué carajos haces tú aquí? — separo la mirada del destruido pomo, volteándome hacia la escalera donde yace un hombre de chaqueta oscura y piel blanca.

.

—No sabía que eras el idiota que Shigaraki odia— dice mientras deja una cerveza frente a mí.

—¿No crees que es temprano para beber? Touya-san— pregunté algo incómodo.

—Mi día es tu noche, para mí, esto es de madrugada — me dijo mientras se dejaba caer en su puff.

Observo el departamento de Touya y Shigaraki-san, es menos aterrador de lo que pensé. Es muy simple, la cocina, un par de puffs y un televisor, solo eso tienen en la parte principal. No deben pasar mucho tiempo juntos.

—Olvidé que te dicen Dabi— dije con tranquilidad mientras me sentaba en el puff sobrante, quedando frente a él—, fue una sorpresa verte en realidad.

—Sí, soy un mar de sorpresas— me dice mientras bebe de su cerveza— ¿Qué tal ese idiota e Bakugo? ¿Volvió a la escuela el muy desgraciado?

—D-Dijo que volvería a clases— dije algo nervioso por la situación—, lo prometió.

—Y tú vas y le crees — se burla.

Fruncí el ceño.

Dabi comenzó a mover la cerveza de lado a lado, generando movimientos circulares a medida que él me miraba con sus ojos azulados repletos de burla y picardía. No separo mi vista, solo le observó esperando la explicación del Por qué Kacchan me mentiría.

—Bakugo— me dice mientras ladea la cabeza—, es un caso perdido, su mundo se volteó al momento que decidió volver con Toga. Sus oportunidades en tu mundo acabaron e iniciaron en el mío. Ya no tiene vuelta.

—Eso no es verdad— afirme con molestia.

—Probó lo que es el dinero fácil y pronto volverá.

—No— dije con seguridad—. Tú no conoces a Kacchan como yo— Touya-san me miro con curiosidad—, Kacchan es el chico más terco que conozco, y ahora se a planteado seguir a adelante, y nadie ni nada lo detendrá hasta que logre superarse a si mismo. Así que no digas que Kacchan es de tu mundo, porque él no perteneció, ni pertenece ni mucho menos pertenecerá ese mundo.

—¿En serio? — me dice mientras se inclina hacia el frente, apoyando sus brazos en sus rodillas mientras me mira— ¿Por qué estás tan seguro?

—Porque yo me aseguraré de ello— dije mientras le miraba sin desviar mi vista.

Touya me mira con seriedad, sin desviar la mirada de mí, casi como si estuviese buscando alguna pizca de mentira en mis palabras. Pero yo no me inmuto, estoy dispuesto a dar lo mejor de mí para apoyar a Kacchan a terminar la escuela, y si debo seguirlo a la universidad lo haré.

Pero sé que eso no será necesario, porque Kacchan podrá hacerlo solo. Confío en él.

La risotada de Touya-san me saca un poco de onda. Le miro varios segundos sin comprender porque vuelve a reír para dejarse caer en su puff con tranquilidad, bebiendo de su cerveza.

—Eres un maldito arrogante— me dice mientras me mira—. Soy tu admirador.

No medito lo que dice, solo rio al ver que se burla de mí.

—Aun así— habla mientras le miro aun con mi cerveza cerrada entre manos—. Eres un jodido cobarde— le miro sin comprender.

—Hago lo mejor para Kacchan, no puedo hacer nada más que…

—No me refiero a eso— dijo mientras bebía y me miraba.

¿Yo soy el idiota? — pregunta al aire—. Yo no soy quien está cogiendo con el playboy más grande de una generación, yo no soy quien está buscando fidelidad donde no la hay. Yo no soy un idiota desesperado por amor como tú.

—Sigues atrapado en la misma mierda ¿No? — me quedo algo pálido mientras miro el suelo. Mi estómago se revuelve—. Lo supuse, el anillo te delato.

—E-Ese no es tu problema…— mis ojos se desviaron a la plata que rodea mi dedo, brillando con fuerza.

—Si es cierto. — me dice mientras se coloca de pie y me quita la cerveza que obviamente no beberé—. No es mi problema, es solamente tuyo.

—Debo irme— dije mientras me coloco de pie dispuesto a no seguir escuchando insultos reiterados a mi persona.

—¿Te digo cuál es tu problema? — me detengo volteando, notando como Touya avanza descalzo hacia mi persona, tambaleándose engreído mientras se para frente a mí—. Que no eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente.

—Eso no es verdad— digo con seguridad mientras le veo—. Yo sé vivir mi vida.

—Pura mierda— asegura—. Te aferras a un momento bueno de tu vida, e insistes en repetirlo una y otra vez negándote a dejarlo ir. Tuviste algo bueno con ese idiota, bien por ti, ahora vive el presente y deja ir el pasado.

—Me tengo que ir— dije atrapando con mi mano el pomo de la puerta, pero al abrirla se cierra de inmediato por causa de Dabi, que presiona la puerta con su mano, acorralándome contra la madera— ¡Déjame ir!

—Eres un maldito cobarde, estas aterrado que el presente sea una mierda y te sumerges en una idea infantil y estúpida de tu pasado.

—¡E-Eso no es cierto!

—Es jodidamente cierto— me ronroneo engreído—, no sabes vivir pequeño Pepe. Te asusta ver que perdiste el tiempo con ese idiota de Shinsou que no puedes ver lo bueno que es el presente, eres una mierda cobarde.

—¡Me tengo que ir! — chillé una vez más intentado abrir la puerta.

—Bien— la puerta se liberó, y yo crucé de inmediato intimidado por Dabi—. Pero recuerda esto Pepe. — me detengo en la escalera a mirarle incómodo. Touya se posa en el umbral, mirándome con petulancia mientras sonríe de lado. —El presente se vuelve el pasado tarde o temprano— me dice mientras me mira—, y diferencia de ti, yo sí sé disfrutar mi vida.

.

—Yo si disfruto mi vida— me quejé mientras me adentraba por los pasillos de la escuela refunfuñando una y otra vez lo que Touya-san me ha dicho.

No h podido dejar de pensar las cosas.

No me aferro a nada. Lo dijo como si el supiera todo de mi pero no es cierto, solo le he visto un par de veces, no tiene sentido que sepa cosas de mí.

Yo si vivo mi vida.

Te aferras a un momento bueno de tu vida, e insistes en repetirlo una y otra vez negándote a dejarlo ir—

—Izuku— levanto la mirada al momento que ingreso al salón de maestros, mis ojos se topan con los de Hitoshi que me miran con preocupación— ¿Todo bien? ¿Cómo te fue?

—S-Si— dije mientras me quitaba mi abrigo, dejándolo descansar en una de las sillas—, me fue bien, no robaron nada.

—Me alegro mucho— me dice con una sonrisa tranquila—. Imprimí tus pruebas como me lo pediste.

Agradecí el detalle mientras observo la gran cantidad de hojas que yacen en el antiguo escritorio de Yagi.

Me siento… Cansado…

¿Te digo cuál es tu problema? Que no eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente.

—¿Seguro que estas bien? —me pregunta mientras posa una de sus manos en mis brazos.

Le miro con tranquilidad, sin verle en realidad, siento como si tuviera unos enormes sacos bajo mis ojos, como si mis parpados pesaran y mi piel estuviese degastada.

—Si…— respondí algo apagado.

—Izuku— volteé para ver a Aizawa que me mira con tranquilidad—, el siguiente bloque tienes examen con la 3-A ¿No es así?

Asentí.

—Ten cuidado, Kaminari es experto en la copia— sonreí algo más relajado al ver que el tema se ha desviado de mi estado—. Procura vigilarlo.

—No se preocupe Aizawa, cree pruebas anti copias así que todo estará bien.

El timbre resuena en la escuela, dando inicio al segundo bloque. Llego el momento de ir a mi clase.

—Izuku— me detengo en umbral con los exámenes en mis manos, mirando de reojo a Hitoshi que me mira algo preocupado— ¿Estas bien? ¿Realmente?

No eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente—

—Si… —dije algo apagado mientras le miro—. Solo estoy… confundido.

—Ya veo…— me dice mientras se acerca—. Podemos hablar después si eso quieres.

—Gracias Hitoshi, creo que eso me ayudaría a aclarar mi mente— musité sin pesar mucho la situación, doy unos pasos y luego volteo—. Te amo…— digo casi como si me negase a aceptar lo contrario.

Hitoshi me mira unos segundos y luego sonríe levemente complacido.

—Yo también te amo, nos veremos después.

Asiento algo más tranquilo. Y continúo mi camino hacia el salón correspondiente.

Touya sigue en mi cabeza, una y otra vez repitiendo lo mismo. Algo en mi parece comprender pero otra se niega a querer ver o confirmar sus palabras.

Yo amo a Hitoshi… ¿No? Sí. Lo amo… Él no es pasado, es presente, Touya solo habla tonterías.

Respiro hondo, intentado calmarme, sonríe algo más tranquilo de mi pensamiento. Y sin más, me adentro al salón de la 3-A.

—¡Hola a todos! — digo al entrar pavoneándome en mi alegría de poder mostrarles a mis estudiantes los exámenes que he hecho con mucho esmero. —¡Todos a sus lugares! ¡Es hora del examen!

Voy de lugar en lugar entregando las hojas, me siento alegre de que esto será el primer examen que creo y no puedo evitar emocionarme al notar que pronto mis estudiantes lo leerán. La idea me es hilarante.

—Mucha suerte Eijiro-chan, usa bolígrafo y no olvides marcar tus respuestas en la hoja de respuestas— recordé mientras le entregaba las hojas correspondientes.

—S-Si— me dice al parecer nervioso.

Pero sé que le ira bien.

Me volteo para entregar el examen de Kacchan.

—Mucha suerte Kac…chan…

Tiene el cabello corto.

Mi corazón da un vuelco al verle, su rostro sereno y serio, sumado a su cabello, le hace ver mayor ya que sus facciones resaltan. Se ve más masculino y algo intimidante para cualquiera a causa de su mirada penetrante y dura. Sus ojos granate se posan en mí, observándome con atención, casi como si meditase mi bloqueado estado.

De la nada, Kacchan sonríe de lado, haciéndome temblar. Su mirada pasa de tranquila a una repleta de petulancia y superioridad.

Eres… jodidamente erótico, nerd

—Deja de babear.

Mi cuerpo tiembla ante el recuerdo de su voz ronca y rasposa en mi oído, sus gemidos bestiales, su olor, sus manos ardientes y su mirada que devoraba todo a su paso.

Tengo que regañarlo.

Pero estoy paralizado. Abro la boca dispuesto a decirle que aquello no corresponde. Pero…

Di mi nombre, Deku—

—S-Suerte— es lo único que logro musitar ante la vergüenza, en un tono agudo y patético, decidiendo huir del lugar hacía el siguiente pupitre.

Eso fue horrible ¿Acaso no podré volver a ver a Kacchan a los ojos?

Continúo repartiendo los exámenes uno por uno, y al terminar, me percato que me quedo con unas hojas en las manos. Noto que dice el nombre Sho-chan, y comprendo que Hitoshi no notó el hecho que de Sho-chan aun esta con permiso médico.

Bueno. Ya está hecho.

Me dirijo al frente, y doy comienzo al examen.

Sonrío al ver que todos están concentrados en sus hojas. Me balanceo en mis talones, pero mi sonrisa se borra al ver que Kacchan y Eijiro-chan están mirándose y conversando muy bajo. Parpadeo sin comprender, y me acerco a ellos.

—Sea lo que sea— dije captando la mirada de ambos—, puede esperar hasta finalizar el examen.

Y eso fue suficiente para que Kacchan mirara su prueba.

—Es anti copia chicos—recordé volviendo al frente—, así que no intenten nada.

Me quedo mirando como todos están en silencio, leyendo. Me siento en paz.

Debí traer un libro o algo para leer.

Escucho una risa que lucha para ser contenida. Sonrío divertido al ver que es Kaminari-kun que se cubre la boca con el ante brazo. El examen de Kaminari-kun es especial, son muchos datos freak, algunos de mecánica y cosas extrañas, también un texto de un hombre que demando a su mujer por fea.

—Kaminari-kun ¿Todo bien? — pregunté sabiendo perfectamente que ocurre. Sus ojos dorados se posan en mí.

—¡L-Lo siento! — me dice con una sonrisa ladina— E-Es que es muy graciosos.

La corrediza captó mi atención, veo como un joven se adentra al salón. En un principio no analicé sus facciones, pero suelo su cabello que se pavoneaba de lado a lado ante su nuevo estilo, me hace entrar en cuenta de quien trata.

—S-Sho-chan…—dije algo sorprendido de verle.

Pero todo es sorpresa. El que este aquí es una sorpresa. El que su cicatriz no este cubierta es una sorpresa. Que su cabello tenga un nuevo corte y la tonalidad albina despareciera es una sorpresa.

—Vengo a hacer el examen.

Su piel tiene una tonalidad cálida, suave y cuidada. Sus ojos brillan como si su alma hubiese renacido, parece seguro de si mismo y ya no tiene aquella esencia retraída que presentaba las semanas anteriores.

No puedo evitar verle a los ojos, se ve mucho mejor, y siento una enorme necesidad de abrazarle al verle completamente recuperado. Pero al mismo tiempo me preocupa, debería estar descansando.

—¿Izuku? — preguntó sacándome de mi trance.

Me gustas—

El hospital. Shoto se me confesó.

L-Lo olvide.

Mis mejillas se encienden ante el recuerdo de Shoto sobre mí, tocándome a medida que suplica que tengamos relaciones.

Y yo apunto de ceder.

Sho-chan pasa a mi lado, extiendo las hojas hacia él mientras me mira y las toma con delicadeza, mirándome con unos ojos brillantes y amables que me genera un escalofrío. Continúa su camino hacia su lugar designado.

Me quedo paralizado, y agito mi cabeza perturbado por la situación.

Kacchan, Hitoshi y Sho-chan me perturban. Esta idea últimamente ronda mi cabeza.

Camino hacia Sho-chan, él debería estar en reposo, en el camino no puedo evitar toparme con la mirada penetrante de Kacchan, sus ojos granate parecen alertarme, casi como si me digieran: No lo hagas.

Pero yo continúo y llego al lugar de Sho-chan.

—Shochan— le llamo colocándome de cuclillas aun costado de su pupitre.

Sus ojos se desvían hacia mí, sus ojos inalterables, serios y penetrantes.

—¿Estas en estado para hacer el examen? — me pregunto con inquietud mientras le miro.

Se sorprendió ante la pregunta, su rostro de inclina un poco, casi como si estuviese complacido.

—Eres muy considerado— dice—. Estoy bien, no quiero retrasarme.

—Bien…— dije en un suspiro rendido—. Pero si no te sientes en estado para hacer el examen, por favor dime de inmediato y te llevare al hospital.

Su mirada se mantiene en mí, una mirada pacífica e inmutable aparece y con ella, una suave y encantadora sonrisa, una dulce que me sorprende y me atrapa ante lo bien que se ve sonriendo.

—Mi héroe…— dijo en un tono aterciopelado y ronco, como si se tratase de un ronroneo—. Uno muy real…

¡Shoto! ¡Soy real!

Real para mí.

Mi rostro se torna rojo ante el recuerdo de aquella tarde. Aquel momento repleto de desesperación y lujuria que por un momento de dominó.

Su risa me hace sonreír de una forma nerviosa y embobada, Shoto ladea su rostro haciendo que su cabello se mueva suavemente.

—Lo lamento—me dice disparando mis latidos—, te avergoncé, Izuku.

—Y-Yo, y-yo…— mi nombre, mi nombre al salir de sus labios me saca de lugar.

—Izuku— vuelve a decir haciéndome temblar—, necesito terminar mi examen…

—¡CLARO! — grito colocándose de pie de un brinco, alejándome de inmediato—N-No interrumpo más.

Como un robot, me dirijo hacia el frente. Parándome ante el salón sintiéndome como un idiota al no poder controlar mis reacciones ante unas palabras tan simples. Mi rostro continúa rojo.

Esto es muy vergonzoso.

Mis ojos se posan en Kacchan que por razones que no entiendo, está mirando por sobre su hombro hacia atrás.

—K-Kacchan— llamé haciendo sus ojos se posen en mi— Por favor, vista al frente.

Sus ojos granate me miran con molestia, una molestia que me retuerce el estómago.

Me siento culpable. Algo anda mal en mí y todo esto es mi culpa.

.

A penas terminó el examen me marche al salón de maestros, dejando las hojas en mi bolso. No puedo evitar sentirme agotado psicológicamente.

—Izuku— doy un brinco al ver a Hitoshi que me sonríe levemente, con una pizza entre manos.

Suspiro como idiota, y agradezco que sea tan detallista.

Almorzamos en silencio escondidos en el auditorio que se encontraba vacío, no quise explicarle lo que me sucedía, no quiero hablar del tema, aquello me agota y simplemente acaba conmigo.

Todo esto me cansa en exceso y ni siquiera comprendo porque.

No entiendo que quiero.

¿Te digo cuál es tu problema? Que no eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente.

Tal vez, solo tal vez, Touya-san tenga razón.

Tal vez quero vivir el presente, pero me aterra. Pero ¿Cuál es mi presente? Que se supone que me estoy perdiendo por ver el pasado.

—Te traje un batido de frutas.

Sonrío al ver que Hitoshi se ha dedicado con los detalles.

¿Y realmente estoy perdiéndome el presente? Es decir, Hitoshi me hace feliz, me alegra los días y las noches. No puedo evitar pensar que si dejara todo esto, me perdería aquellas cosas que disfruto con él.

Porque no hay nada más allá fuera aparte de Hitoshi. ¿Qué me estoy perdiendo?

—Te amo — me dice mientras devoro la pizza, no puedo evitar reírme al ver que no puedo responder a causa que tengo mis mejillas repletas de queso y cerdo.

Soy feliz así…

—Ven aquí— me dice mientras se coloca de pie y me abraza besándome las mejillas mientras yo aún mastico—. Dame un beso con queso.

—¡D-Deja terminar de comer! — chillo entre risas.

Soy feliz así. No quiero nada más.

—Sabes que— dije mientras terminaba de comer—. Sacudiendo mis manos, vámonos antes.

—¿De verdad? — pregunta mientras al igual que yo termina de comer.

—Sí, digamos algo como una mentira y larguémonos antes, y podemos dormir juntos y…

—Y coger hasta no sentir las piernas— me pregunta coqueto mientras yo rio, y siento como se acerca a mí para besarme el cuello.

—Puede ser— musito divertido—, solo vámonos, seamos tu y yo— dije mientras le besaba en los labios, deteniéndome un segundo para distanciarme unos centímetros—, vivamos nuestro presente.

—Eso me gusta… Un Izuku rebelde.

Nos besamos un par de ocasiones más, y con el plan en acciones, fuimos a dar una excusa a Nezu sobre un problema en mi departamento, y cosas por el estilo. Ambos, como unos delincuentes, nos separamos dominados por la adrenalina de la mentira prometiéndonos que nos veríamos en su auto luego de dar aviso a nuestras clases correspondientes.

La noticia pareció alegrar a mis estudiantes, agradeciendo que fuese comprensivo por el hecho de que tenían más exámenes.

Me despedí uno a uno, algunos me preguntaron porque los exámenes eran diferentes, otros bromeaban por mi trabajo. Eijiro es el que más bromea con el tema, mientras Kacchan escuchaba a su amigo. Yo solo me dedicaba a asentir mientras esperaba que se marcharan para poder ir con mi novio.

De reojo veo a Sho-chan que está en su lugar guardando sus cosas. Finjo no verlo, me quiero ir para estar con mi novio y ser feliz.

Sí, yo vivo mi presente. Hitoshi es mi presente.

—Bueno, se hace tarde— me dice el pelirrojo, mientras se voltea hacia la salida hablándole a su amigo—. Viejo debemos irnos, mañana habrá otro examen y aún tengo que estudiar.

Kacchan mira a su mejor amigo y luego voltea a verme. Desvio la mirada, no queriendo ver sus ojos.

Soy feliz con Hitoshi.

Escucho un chasqueo de lengua, y finalmente, solo me queda irme.

—Midoriya— escucho que resuena en el salón, pero acelero el paso buscando ignóralo—. Izuku.

Me detengo ante el escalofrío que recorre mi espina al preciso momento en que mi mano toca el pomo de la puerta. Siento una mano sobre la mía, que cierra la corrediza.

—Shochan—le hablo sin mirarle—. Es tarde, es hora de irnos.

—Soñé contigo— dijo avanzando hacia mí, alejándome de la puerta—. O eso creí… Pensé que no era real… Pero.

¿Podemos hacerlo? ─

—Por favor…— le suplico, cerrando los ojos.

Tengo que irme, Hitoshi me espera.

—Por un momento, pensé que aquello que había visto y sentido era mentira— me dijo acorralándome contra la mesa del maestro—. Pero cuando desperté, me di cuenta que aquello había pasado.

—No sigas— pedí intentado huir, pero él me bloquea el paso.

—Midoriya— acercándose aún más hacia mil, quedando justo frente a su rostro—. Me gustas, y creo que ya lo sabes.

Me gustas—

Si, lo recuerdo, pero quiero olvidarlo, y fingir que nada ocurrió y disfrutar la oportunidad que tanto espere con Hitoshi.

Me cubro el rostro esperando que termine, que de alguna forma esto acabe de una forma mágica.

—No voy a desaparecer, Izuku.

—¡N-No me digas así! — grito desesperado.

¿Por qué? ¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué no me dejan en paz?

—Pero si ese es tu nombre— dice tranquilo—. Izuku… Me gusta decir tu nombre.

MIs ojos lentamente se abren, permitiéndome ver sus brillante mirada repleta de seguridad y decisión, mientras que yo, estoy hundido en un mar de confusión y miedo.

Me encojo al sentir su mano acariciar mi mejilla. Tengo miedo, no sé que puede pasar, pero esto no terminara bien. Y eso me aterra

¿Te digo cuál es tu problema? Que no eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente.

—Quiero ser sincero— dice mientras acaricia con su pulgar mi mejilla mientras me mantengo tenso—. Sueño contigo siempre Izuku, siempre estás en mis sueños… Y son los sueños más hermosos que he tenido… y también los más sórdidos…

—Por favor…— suplico, intentado retroceder sin éxito—. D-Detente.

—No quiero— dice—. Me prometí que te diría todo lo que pienso al momento de verte…

Me mantengo inquieto, pero no muevo ningún musculo.

—Shoto— digo con seguridad, recordando mi posición como maestro y adulto—. No me gustas.

Tengo novio.

Al fin parece estar reaccionado, distanciándose de mi con la mirada baja.

—Gracias, me alagas…— hablo buscando que el rechazo no sea tan cruel— Pero…

—Lindo anillo— me interrumpe— ¿Es nuevo?

Le miro confundido, y mis ojos se desvían a mi mano para después ocultarlo detrás de su espalda.

—¿Quién te lo dio? — preguntó curioso, pero yo desvío la mirada— ¿Te gusta alguien más? — no puedo responderle, no quiero lastimarle—. Respeto eso…

—Shoto… — hablo mientras comienzo a tocar mi cabello ante la ansiedad y los nervios que me dominan, esto me supera, ya no puedo con la contante insistencia—. Soy tu maestro, esto no debe pasar, simplemente no se puede…

Shoto guarda silencio, como si pensase.

—No se debe— repitió—, no se puede…— volvió a decir—. Pero no significa que no quieras.

Mi rostro se enciende. Tartamudeo cientos de palabras mientras retuerzo mis manos intentando cubrir mi rostro. Esto va de mal en peor.

—Izuku—me llamo y yo le respondo dirigiendo mi mirada sobre él—. Me gustas demasiado, y si es posible, tener una oportunidad contigo, no me negaré a algo más libre… o algo más momentáneo.

—N-No entiendo… — dije confundido — ¿Q-Qué intentas decir?

Shochan apoya sus manos en la mesa del maestro, quedando a una distancia casi inexistente de nuestros cuerpos, generando roces comprometedores que me aceleran.

Me sonríe disparando mis latidos.

—Yo viviré el presente…

No eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente—

Hitoshi es mi presente. Hitoshi es mi presente.

—Hace tiempo— continuó hablando mientras sus ojos pasan de verme directamente a ver mis labios—. Bakugo dijo algo que ha rondado por mi cabeza estos últimos días… Y siento que quiero comprobar que tan real son sus palabras.

—Shoto, me estas asustando.

—Izuku— dijo mientras me miraba atento y serio—. Quiero tener sexo contigo.

Mi mundo se derrumba ante aquellas palabras. Todas las posibilidades de huir de Shoto acaban de esfumarse y en mi mente solo comienzo a recordar una y otra vez lo sucedido en el hospital.

No logro decir nada, estoy bloqueado, asustado, excitado, pero más asustado.

—Me gustas.

—¡S-S-S-SHOTO! ¡S-S-SOY TU MAESTRO! — grité buscando escapar de aquella parte de mi que me exige que escuche el consejo de Touya.

—Uno muy lindo— me alaga no ayudándome con la situación.

—¡SHOTO!

—Quiero que seas mi primera vez.

Le miro sorprendido y el miedo se disipa.

—Eres…—dije con más tranquilidad, sintiendo cierta comodidad— ¿Virgen?

—Jamás me he sentido atraído por alguien, pero desde que te vi atravesar esa puerta— mi pecho se encoje ante sus palabras—, mi mundo cambio por completo… Es por eso que quiero que seas el primero— sus manos se posan en mis caderas, acercándome lentamente él, estoy como idiota mirándole, sintiéndome enternecido por su petición—. Eres muy inteligente, fascinante, jamás pensé que serias tan encantador… Y jamás pensé que podrías ser tan cautivante…

Ser yo… El primero…

Hitoshi fue mi primera vez, pero yo no la suya…

—Shoto…N-No, yo no…

—Si… lo eres— insiste acercándome—. Tus ojos son únicos, y tus pecas… son perfectas…

Estoy perdiendo la batalla ante los encantadores halagos de Shoto, sus cumplidos llenan mi pecho. Sus palabras son hermosas, soy como su musa, casi como si mi presencia fuse la definición de perfección y encanto.

Pero pese a que la situación me excite, pese a que Shoto me haga sentir único y especial. Tan único que soy la única persona a la que se siente atraído… Solo yo, y nadie más… Pese a todo ello, sigue siendo menor que yo, y esto es solo un capricho de nuestros cuerpos.

—Estas confundido…— aseguro mientras acaricio su rostro.

—No— dice mientras se acerca más—. Jamás había tenido las cosas más claras.

—Shochan…

—¿Eso es un sí? — preguntó coqueto.

—N-No dije eso…— respondí ciertamente divertido por la picardía.

—Tampoco no…

Veo que se acerca a mis labios, y de inmediato poso mis manos en sus hombros, intentado fallidamente distanciarlo

—No. No. No. No. No. —repito una y otra vez sacando una leve sonrisa por su parte— Soy tu maestro, soy tu maestro, soy tu maestro.

—¿Es un mantra? — inquiere curioso mientras le miro para después sonreír, casi olvidando le momento—. No pasara si no quieres…

Aquello es un peso menos en mis hombros.

—Pero quieres…

Un escalofrío me hace saltar al sentir la pierna de Shoto acariciando mi encendía intimidad.

—¡N-No!

—Izuku— mi rostro traiciona ante lo rojo que esta—, te siento…

—E-Eso no es lo que crees…y-yo… ¡N-No! — pero no lo puedo negar. Estoy excitado, quiero que pase.

Shoto me ha atrapado con sus halagos, con su forma de hacerme ver como algo importante para él. Por hacerme ver único y especial para él.

Por hacerme sentir que soy el único que le atrae.

Nos quedamos mirándonos varios segundos, pero aun así no puede dejar de musitar cientos y cientos de excusas del porque esto no puede pasar. Más para mí que para él.

Enmudezco al momento que siento el endurecido miembro de Shoto golpear el mío, haciéndome temblar. Sus labios atrapan mi cuello y comienza a succionar y morder, obligándome a perderme en el deseo que despertado en mí. Cierro los ojos con fuerza, regañándome ante mi debilidad.

Pero se siente tan bien.

—S-Shoto— jadeo perdido—, no tan fuerte

Sus manos se posan en mis caderas, comenzado a rozar nuestras intimidades sin pudor alguno. Sus labios atrapan mi mejilla y luego mi labio inferior, succionando mi carne para alfin besarme con vehemencia.

Y al fin, pierdo la cordura.

Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi. Kacchan. Shochan. Hitoshi.

Es como una maldición, primero uno, luego otro, primero uno luego otro. Uno es sexo y amor, me hace sentir como si mi piel se derretiría ante las encantadores sensaciones que me hace sentir recordando nuestras pecaminosas aventuras en nuestro departamento. Otro, otro es un encanto, su forma de ser me conquista, su modo tan dulce de hablarme casi como si cada palabra fuese poesía, su tacto dulce y suave, su voz y calor sumado a su lujuria, lo hace único y tan especial. Y el otro, el otro es vigor hecho persona, su forma dominante, su forma tan dura y salvaje, hace que cada vez que lo vea algo en mí se enciende ante la tensión que se forma.

¿Qué quiero? ¿Realmente quiero esto?

¿Te digo cuál es tu problema? Que no eres capaz de dejar ir el pasado y vivir el presente

Tal vez, solo tal vez, por un momento en mi vida… Deba dejarme llevar, y luego pensar en las consecuencias.

Solo una vez… solo esta vez.

Hitoshi también lo hizo.

Las manos de Shoto viajan a mi pantalón, desabotonado mi único botón que impide que al fin pueda sentir a Shoto. Solo quiero que esto pase, quiero que aquel enorme deseo se desvanezca y pueda continuar con mi vida.

puedo arreglarlo Izuku, déjame arreglarlo. —

Hitoshi… No.

Detente.

—T-Tengo…. Novio…— me dije a mi mismo.

Nuestro ojos se encuentran. Le suplico que me ayude a que esto termine, que esto no pase a más.

Hitoshi… por favor.

Pero vuelve a besarme.

No. Ya no quiero.

Te amo—

Hitoshi me está esperando.

Forcejeo, pero Shoto no me escucha.

Ven aquí. Dame un beso con queso. —

Por favor…

—Ten…go…— vuelvo a decir.

—No me importa— dijo muy cerca de mi boca sin distanciarse de mi ni un centímetro. Le miro sorprendido ¿No le importa?—. Si lo quisieras… esto no estaría pasando.

Te amo, Izuku—

Mi corazón se quiebra.

Mi palma se mueve por sí sola, y golpeo con fuerza su rostro haciendo que Shoto al fin se distancie unos centímetros de mí.

—Tienes… Tienes razón— dije mientras mis lágrimas brotan alrededor de mis mejillas, Shoto me mira preocupado y extiende sus manos hacia mí—. Soy… horrible…

Lo siento Hitoshi.

—N-No… —me dijo a mi parecer preocupado— Eso no es…

Shoto vuela de la nada contra los pupitres. Me quedo estático mientras mis lágrimas brotan sin control. Siento unas manos acariciar mi rostro y luego abrazarme para después distanciarse.

No proceso nada.

Si lo quisieras… esto no estaría pasando.

Me cubro la boca intentado contener el gemido repleto de dolor ante aquella revelación.

Soy un asco.

¿Por qué? ¿Por qué le hice eso?

Me estoy vengando…

¿Es eso? ¿Quiero que sufre como yo sufrí?

Mis ojos se posan en mi salvador, aquella espalda ancha y su melena violeta que esta entre yo y Shochan

—H-Hitoshi— digo aún más desconsolado por que sea él quien me haya ayudado.

—Te arrancaré la lengua.

Oh no.

Por primera vez en mi vida, veo a Hitoshi enfurecido.

Se va desquitar con Shoto.

—Espera— habla Shoto levantándose—, es un error.

—Cierra la boca— habló ronco Hitoshi mientras avanza hacia él—. Te diré lo que fue un error— me alerté al ver como Hitoshi tomaba de la ropa a Shoto obligándole a acercarse hacia él, levantado su puño derecho hacia el rostro de Shoto—. Tocarlo.

—¡ESPERA NO! ¡HITOSHI! —grité alterado intentando llegar antes de que se dé el golpe.

Pero no llegué a tiempo.

Me sorprendo ver a Hitoshi en el suelo, sacudiendo su cabeza casi como si intentase acomodar sus pensamientos. Miro a mi novio y doy unos pasos hacia él.

—Mírate ojeroso— me congelo al escuchar la voz, miro de reojo y al fin le reconozco—, quien lo diría, eres mejor saco de boxeo que maestro.

Entre Shoto y Hitoshi, está la última persona que pensé ver llegar.

—K-Kacchan…— digo perplejo.

—Vamos Ojeroso— habló mi cenizo estudiante mientras tronaba los nudillos—, bailemos.

.

Ese momento incomodo cuando se te junta el ganado :v

BOM Kacchan salvando a Shoto, a que esa no se la esperaban ¿He? Pero nuestro cenizo no perdería la oportunidad para golpear al maestro que mas odia.

Próximo capitulo: Domingo 9 de Junio, Shinsou Hitoshi.

RESPUESTA REVIEWS

MasasinMaze

¡Y ahora más conflictos! ¡Kacchan se ha sumado a la ecuación! Y ahora qué ¿El desastre se desatara? Son muchas las posibilidades owo juju… ¿Y ahora a quien se tiene que salvar? Al equipo del maestro o al equipo de los estudiantes. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que este capítulo te guste!

Arekusa

Este capítulo fue agotador para el pecoso, acabó con su mente. Todo el ganado en una sola habitación empeorando la situación. Pobrecito Midoriya… no piedad para el profesor u.u ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que este capítulo te guste!

Izuku El Rey Villano

¡Muchas gracias! Y gracias por darte el tiempo de comentar. ¡Saludos! ¡Muchas gracias por leer!

Patata

Wuu exacto, mucha precion acabara con el pecoso, en este cap hemos visto un colapso mental del pecoso. Pobre wuawua :c ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que este capítulo te guste!

¡No olviden su review!

¡Muchas gracias por leer!

Momoleft.