Él, Yo, Ellos

— Me acosté con Izuku— dije mientras dejaba escapar el humo al exhalar. Una sonrisa ladina se formó en mis labios al sentir la mirada de mi mejor amiga en mí.

—Mírate— me dijo mientras miro de reojo a la chica que yace a mi lado mirando como la lluvia golpea el cemento mientras nos cubrimos en uno de los tejados de la universidad—. Atrapaste a tu Moby-Dick, felicidades.

Mi pecho se infló ante sus halagos.

Sí. Llevo años mirando a Izuku, años viendo como su sonrisa era tan cautivante, como aquellos dulces hoyuelos se formaban en sus mejillas mientras sus pecas se sonrojaban de un modo tan dulce y delicado que me enloquecía.

Tan inocente. Tan frágil.

Tan dulce.

— ¿Y ahora? — me preguntó mientras yo vuelvo a generar una bocanada de mi cigarrillo, inundando mis pulmones de aquella adictiva nicotina.

—¿Y ahora qué? — inquirí aun mirando el horizonte sin saber a qué se refiera.

Izuku debe estar mirando la lluvia.

No puedo dejar de pensar en Izuku. Sus ojos tan verdes que me miran entre la oscuridad. Su voz seductora. Su risa y su hermosa sonrisa.

—Estoy enloqueciendo— digo sin mirar a un punto fijo, casi con una sonrisa complacida.

—¿Eh? — deja escapar captando mi atención, dejándome ver sus oscuros ojos—. No te estarás enamorando. Eh ¿Shinsou?

Lanzo una carcajada, rodeando mi brazo alrededor de sus hombros mientras ella apega su cuerpo al mío, rodeando mi cintura a medida que me mira directo a los ojos. Llamándome, seduciéndome en silencio mientras veo como se acerca en busca de mis labios.

—El amor es para idiotas— me dice mientras yo sonrío de lado— ¿No? Eso no existe.

—Claro…— le digo sin escuchar mucho lo que dice.

—¿Soy tu favorita? ¿Verdad? —me dice mientras se balancea coqueta, a centímetros de mis labios. Sonrío de modo ladino—. Tú eres mi favorito.

—Por supuesto— digo para después besarla—. Eres mi favorita sobre todos.

Le beso complacido, sintiendo un extraño sabor a tabaco. Mentolados. Los odio.

Izuku sabe más dulce.

Capítulo 39: Pasado ascendente.

Desperté por la constante vibración de mi celular, todo por el golpeteo constante del aparato contra la madrera de la mesita de noche de Izuku. Gruñí como animal. Casi como si el solo hecho de dejar escapar ese intento de respuesta para sea quien sea que me mensaje constantemente, me dejara en paz. Mi mano abandono la cálida y suave cintura de Izuku, sintiendo el penetrante frío acariciar mi piel a medida que buscaba con pereza sobre el mueble, tanteando de un modo torpe y con los dedos, dejando caer mis yemas una y otra vez con los ojos cerrados.

Al fin lo encontré.

En un principio, al no reconocer el número, pensé seriamente en ignorar a sea quien sea que estuviese perturbando mi sueño en aquella tranquila mañana de domingo. Pero luego al ver el contenido de un mensaje de texto, mi sueño se disipó. Me incorporé de inmediato a medida que mi corazón se disparaba y con una mirada repleta de preocupación.

Volteé a ver a Izuku que yacía a mi lado durmiendo, al parecer, afligido por su sueño.

Volví a posar mis ojos en mi celular. Medité si responder. Pero al ver un segundo mensaje decidí que era lo mejor.

Solo para mandarla al diablo. Sí. Solo eso.

Con un mal sabor de boca, accedí a su petición de reunirnos. Tengo un mal presentimiento, pero aun así no puedo evitar sentir una enorme tentación de verla cara a cara después del peor año de mi vida. Mirarla a los ojos y decirle: Ojala te pudras en el infierno.

Pero aun así Izuku me preocupa.

Al momento que confirmé la hora y el lugar, Izuku dio un brinco en la cama, saltando de mi lado, incorporándose, afirmando con fuerza las mantas a su pecho.

Posé mi mano en su espalda, entre los omoplatos, acariciando su piel por sobre su pijama a medida que recorría su columna, descendiendo lentamente hasta la parte baja, para después volver a subir.

Es como si supiera que algo no anda bien.

—¿Izuku? — llamé al ver que mi tacto no ha logrado captar su atención. Sus ojos se asomaron por sobre su hombro, manteniéndose en el rabillo, observándome con sorpresa, casi como si hubiese olvidado mí presencia, casi confirmando que se trata de mí y no de alguien más—. Fue una pesadilla, tranquilo.

—S-Si— dijo algo pesado mientras se dejaba caer en la cama, a mi parecer aliviado y divertido de su propia persona.

Se apegó a mi cuerpo, aun temblando. Izuku está muy frío, tal vez tenga fiebre. Siento como su frente se posa en mi pecho, ardiendo en exceso.

—Izuku — le llamo mientras se acurruca entre mis brazos—. Creo que tienes fiebre.

—N-No— me dijo saliendo de su escondite con las mejillas rojas—. Solo tengo frío.

—El cuarto esta frío, ha nevado toda la noche— le explico mientras recubro sus hombros con las mantas—, podrías descansar y dormir hoy.

Dije con una sonrisa buscando que mi novio sienta la tranquilidad y la protección de su hogar. Pero de la nada, Izuku da un brinco, separándose de mí, mirándome directo a los ojos.

—¿No dormirás conmigo? — preguntó curioso.

Le miro varios segundos. Pensando en una excusa o una explicación más creíble, no puedo decirle que saldré a reunirme con una chica, o se molestara. Peor, podría preocuparse y desconfiar de mí.

Dejo caer mi frente sobre la suya, generando un dulce roce de nuestras narices.

—Tengo que salir— dije con simpleza, esperando que sea suficiente para que él comprenda mi ausencia.

—Voy contigo— me respondió con animo y contra todo pronóstico desatando la preocupación en mi.

—No. — dije apresuradamente, Izuku se sorprendió ante mi respuesta, me mira preocupado y algo asustado, mi tono no fue exactamente el correcto.

Le abracé, esperando que aquello sea suficiente para que Izuku no vuelva a tocar más el tema. Por mi suerte lo fue, pues no volvió a preguntar y se durmió en mis brazos.

No pude volver a dormir. La idea de aquella reunión me pone los pelos de punta. Al ver la hora cerca, decidí escabullirme de los brazos de Izuku, saliendo de un modo sigiloso. Me bañé y me arreglé, tomando un taxi al percatarme que estaba algo retrasado.

El punto de reunión era un café al que solía ir cuando estaba en la universidad. Noté que las paredes están pintadas, hay libros ahora en los estantes, los viejos cuadros han desaparecido.

Una mano que se agita en el airea capta mi atención.

Frunzo el ceño automáticamente al verle. Su sonrisa llena de picardía que acompaña aquellos cabellos oscuros y ondulados, casi como las telarañas de una maldita araña a la que con gusto pisaría. Su presencia, sus ojos, su sonrisa, me hace recordar una y otra vez mis razones para odiarla.

Me hacen recordar las lágrimas de Izuku.

—¡Pero mírate! Te vez muy bien—me dice como alago mientras se coloca de pie para recibirme, extendiendo los brazos para abrazarme.

Recuerdo cada momento a su lado. Nos conocemos desde la U.A., ambos de acuerdo con el mismo retorcido pensamiento de libertar y poligamia. Fue mi primera vez. La primera mujer con la que tuve sexo. La primera a quien confié el hecho que había conocido a Izuku. La primera a la que vi tras decirle que Izuku me había correspondido.

La primera en traicionarme.

—Al punto Setsuna— gruñí asqueado por su persona—. Lo último que quería hacer en mi domingo era ver tu repugnante cara, ahora habla o me largo.

—Que carácter— dice con burla mientras arquea la ceja—. Ven siéntate, te pedí un café.

Chasqueé la lengua mientras mi acompañante se sienta frente a mí. Miré de lado a lado, buscando a alguien que pueda reconocerme y delatarme con Izuku, pero al no ver a nadie, me senté frente a la maldita bruja.

Le miro con pesadez. Su sonrisa pícara, se posa en la taza de porcelana, dejando que su labio sorbete con obvia descortesía.

Increíble que me acostara con ella.

—Está delicioso para un café ¿No crees? — me pregunta mientras mira por la ventana, impacientándome. Sus ojos desbordan nostalgia, su sonrisa tranquilidad—. Amo la nieve, hace que todo sepa mejor, pero yo prefiero el chocol…

—¡Al diablo! — dije colocándome de pie, golpeando la mesa. Setsuna me mira por el rabillo de sus ojos, casi con fastidio— No sé qué carajos quieras, pero te recuerdo que por tú culpa, Izuku terminó conmigo— Ella solo me mira de reojo—. Eres una jodida arpía, te enteraste que volví con Izuku y planeas chantajearme de nuevo, pero esta vez no seré tan estúpido como antes. Ya no tengo ninguna mancha en mi historial para que puedas delatarme con Izuku, estoy limpio, ya no hay mujeres, solo Izuku y nadie más.

—Eso oí — musita mientras deja descansar su rostro en su hombro, sonriéndome.

Nos quedamos en silencio, mirándonos, yo aún de pie y ella en su silla. La camarera deja el pedido frente a mí, alejándose sutilmente y algo intimidada por mi presencia. Setsuna prueba un poco de su chocolate mientras tiemblo de impotencia.

—¿Te sentaras? O te quedaras toda la mañana como idiota frente a mí— Maldije su lengua, su palabrería y a mí mismo por haberla conocido.

—Carajo— dije mientras me sentaba con pesadez mirando con asco el café que había comprado para mí.

—Estoy aquí para disculparme— me dice mientras deja reposar la taza en el platillo, generando un eco reconocible—. Lo que hice fue horrible.

—No me digas— hablé con pesadez e ironía.

—No dije que no te lo merecías— se burló con lengua afilada haciéndome fruncir el ceño—. Pero el chico no lo merecía, lo lastimé y él solo era una pieza en tu rompecabezas, no lo merecía.

—¿Terminaste? — pregunté con molestia dispuesto a irme—. Esa pieza de ese rompecabezas está esperándome en casa y con fiebre— dije mientras le señalaba el anillo de mi dedo. Ella solo rodeo los ojos.

—No— habló mientras me miraba con seriedad, buscando en su bolsillo, sacando su celular mientras comienza a buscar en él—. Me llegó este email ayer, creo que estarás interesado.

Arqueo la ceja al ver que me extiende su teléfono. Medito si recibirlo o no, pero ella insiste y yo acepto de mala gana.

Me sobresalto a verme a mí mismo en varias fotografías, y no estoy solo, estoy con Izuku, en todas. En la escuela, en casa, en el auto, en el teatro, riendo, compartiendo, disfrutando de la compañía uno del otro.

—¿Q-Quién carajos es "Admirador"? — pregunté perplejo al leer el remitente.

—No lo sé— me dice mientras bebía de su café—. Pero quería pagarme mucho dinero para hacer que lo de hace un año se repita.

Le miro sorprendido, casi como intentase comprender lo que acababa de decir.

—Shinsou— me dice mientras respira hondo, y suspira, tragando saliva para después mirarme — A mí me pagaron mucho dinero por acostarme contigo y que Izuku nos viera.

—¡Perra maldita!— grité colocándome de pie de un solo golpe— ¡Me estas jodiendo!

—No— me dice mientras baja la mirada—. Terminaste conmigo y eso me dolió, estaba despechada, y luego, un hombre apareció diciendo que te odiaba y quería verte sufrir— sus manos se posaron en su nuca, descendiendo la mirada al suelo—. Y y-yo acepté…

Mi mente esta en blanco, intento procesar sus palabras mientras miro la mesa perdido.

—Eras mi amiga— dije con voz seca mientras le miraba, y ella, aun mantenía sus ojos en el suelo.

—Y por esa amistad estoy aquí— me habló extendiendo su mano por sobre la mesa, atrapando mis nudillos en sus largos dedos—. Aun te quiero, eres mi amigo…

De un solo manotazo aparté sus garras mirándole con increíble ira. Satsuna me mira aterrada.

—Metete tu amistad por el culo—dije colocándome de pie—. Y hazme un favor— dije encabronado mientras ella me mira con los ojos repletos de lágrimas—, no vuelvas a llamarme, no vuelvas a hablarme, es más… ¡MUÉRETE SI ES POSIBLE! — posé mis manos en la mesa mientras le apuntaba con el dedo— ¡Y SI TE VEO CERCA DE IZUKU TE VOY A MATAR YO MISMO!

—¡Shinsou! — chilla a mis espaldas mientras salgo de inmediato de la cafetería.

Carajo. Estoy muy enojado.

Todo lo que he pasado con Izuku, todo lo que sufrí durante un año completo, alguien lo planeó. Sea quien sea. Lo voy a matar. Lo mataré.

—¡¿No te das cuenta que intento ayudarte?! — escuché desde el otro lado de la calle— ¡Shinsou!

—¡Déjame en paz! — grité sin mirarle.

Tomé un taxi, notando como Satsuna me hacía gestos vulgares. Solo me dediqué a maldecir en voz baja mientras el taxista se reía y me decía: Es mejor la soltería, las mujeres de hoy están locas.

Mi mente es un lio. Alguien quería que Izuku y yo termináramos. Le pagaron a Satsuna para que se acostara conmigo e Izuku rompiera conmigo. Ambos nos distanciamos. Y ahora que volvimos, la misma persona vuelve a Satsuna para que lo de hace un año se repita.

Nos vigilan.

¿A quién quieren soltero e infeliz? ¿Esto es una venganza para mí? ¿Es una venganza para Izuku? ¿Me quiere a mi o Izuku?

Nos vemos pronto, Shinsou-kun─

—Hijo de perra— dije al recordar lo sucedido hace unos días.

Izuku. Todo es por Izuku.

Mordí mi pulgar.

Carajo. Carajo. Carajo.

Alguien está acosando a Izuku. Alguien esta obsesionado con Izuku.

—¿Y qué tal las cosas en casa? ¿he?

Mis ojos se posan en el taxista que me mira con diversión por el espejo retrovisor.

Un desagradable escalofrío recorre mi columna.

—L-Lo lamento— digo en voz baja mirando por la ventana—. No estoy de humor.

Puede ser cualquiera.

Me bajo del taxi. Y lo primero que noto es la gran cantidad de gente que transita fuera de mi edificio. Luego, en el elevador, me siento observado. Al cruzar el pasillo a mi hogar, siento que cada mirilla de cada departamento se posa en mí.

Puede ser cualquiera.

Tengo que proteger a Izuku.

—Llegue— dije algo angustiado.

Pero no hay respuesta.

Recuerdo las fotos, cada foto que Setsuna me mostró, y lo único que puedo pensar es que mi departamento no es seguro. El bastardo pudo poner cámaras, o algo, quizás es mi vecino. Son tantas las opciones.

—¿Izuku? — llamo mientras me adentro lentamente a mi hogar.

Ya es tarde. Alrededor de las siete de la tarde.

Abro la puerta de mi cuarto, y mi cama esta igual de desecha que el sábado.

—¿Izuku? ¿Estás?

Me adentro en la habitación de Izuku, y suspiro aliviado al verle hecho un Bollito de canela recién horneado en la cama, con Canela en mi lugar. Sonrío levemente, y me siento en la orilla de la cama. Acaricio sus pecas, y dejo descansar mi mano en su frente.

Ya no tiene fiebre.

Tal vez solo fue el estrés.

—Izuku—llamo con una sonrisa ladina. Él solo musita un ruido entre sueños como respuesta—. Llegue a casa— dije enternecido mientras veo como solo sus ojos y sus pómulos están a la vista.

Me quito el abrigo. Los zapatos. Solo me quedo en ropa interior y la playera que traía puesta. Me acomodo a su lado, atrapando su cuerpo contra el mío. Izuku jadea entre sueños, acaricio sus mejillas, sus suaves risos. Veo como sus largas pestañas ocultan aquellos hermosos ojos verdes que me encantan. Sus labios están entre abiertos mientras respira pausado y suave.

Muevo las mantas, cubriéndolo hasta la cabeza.

Mío.

—No dejare que nadie te lastime— dije mientras acariciaba sus risos—, nadie te alejara de mi lado. Lo prometo.

Me volteo, liberando a Izuku, apegándolo a la pared. Completamente cubierto por las mantas. Apego mi espalda, y siento las manos de Izuku posándose en mi piel. Miro la habitación con molestia, no puedo dejar de pensar que ese bastado puede observándonos. No dejaré que Izuku caiga en manos de un maldito loco.

Izuku es mío.

Me duermo haciendo guardia.

.

Desperté por el encantador aroma a pan tostado en el aire. Abrí mis ojos y veo como Izuku se adentra con una bandeja, con un delicioso desayuno en él. Sonrío medio somnoliento, y al mismo tiempo encantado.

Mierda. Como lo amo.

Pruebo el café, humedeciendo mi labio superior. Los sabores revolotean en mi paladar, es como la navidad. Izuku tiene un don para hacer el café, es como si su amor se fundiera en el café.

Muerdo el pan tostado, y siento crujir en mi boca.

—¿Todo bien? — su pregunta me obliga a mirarle. Izuku tiene una sonrisa suave, una repleta de curiosidad.

—Si— le digo saboreando una vez más el café—. Excelente ¿Por qué no debería estarlo?

—No lo sé— me dice algo inquieto—. Anoche tú…

El sonoro tono de llamada de mi celular nos saca de trancé. Con molestia tomo mi teléfono, esperando que no sea Setsuna, y para mi inquietud es un número desconocido.

Ese bastado quizás.

Pero me equivoqué. Era el conserje del edificio de Izuku, buscando comunicarse con Izuku a causa de que el número que tenía no conectaba. No dudé y le entregue el teléfono a mi novio mientras continúo disfrutando el desayuno.

.

—Izuku— le llamo tras salir de la ducha, pese al frío, fui en su búsqueda. No quiero que vaya solo, después de mi descubrimiento, siento que debo estar cada segundo con él.

Sus ojos se asoman por su hombro. Noto la preocupación reflejada en su mirada.

Me oculta algo. Algo pasa.

—Me voy— dijo mientras me mira—. Por favor, no olvides las pruebas.

—Si— respondí inquieto—. Izuku, sabes que puedes confiar en mí.

—Lo sé— dice muy bajo. Musita algo que no escucho al momento de cruzar el umbral.

—Izuku.

Pero la puerta se cierra, dejándome solo.

Me dejo caer contra el muro, miro el suelo desalentado.

Debería seguirle. Solo para asegurarme que este bien.

—Va a su departamento… Estará bien.

Intento calmarme y no actuar como un maldito paranoico. Pero una y otra vez, a medida que me visto, pienso en Izuku y el bastardo que lo está acosando.

Izuku sabe cuidarse. Podría darle una paliza si quisiera.

Sí, él estará bien.

Freno con brusquedad al ver que el semáforo está el rojo.

—¡IDIOTA! — grita el auto que pasa frente a mí, al que por accidente, casi embisto.

Carajo, estoy muy disperso.

Llegué de milagro a la escuela sin matar a nadie. Lo primero que hice fue imprimir los exámenes de Izuku en la sala de maestros. Miraba siempre el reloj. Izuku tiene clases a las 10:45. Si a las 10: 40 no llega, iré en su búsqueda.

Cada vez estaba más impaciente, por accidente imprimí dos veces los exámenes de Izuku y los oculté en mi bolso para que nadie notara mi torpeza. Estoy muy distraído y preocupado.

Escucho la puerta, y levanto la mirada impaciente. Sus ojos verdes parecen perdidos en el suelo, pero producto de mi ansiedad intenté darle poca importancia solo para estar cerca de él.

—Izuku— sus ojos se separan del suelo, buscándome de lado a lado en el salón hasta que se encuentran con los míos— ¿Todo bien? ¿Cómo te fue?

—S-Si— respondió pasando a mi lado mientras le sigo. Se quita el abrió y me sonríe agotado—, me fue bien, no robaron nada.

—Me alegro mucho— musito inquieto por su notorio agotamiento—. Imprimí tus pruebas como me lo pediste.

—Muchas gracias Hitoshi— me dice con dulzura—. No sé qué haría sin ti.

Se ve exhausto. Casi como si el estrés hubiese consumido su alegría de un momento a otro. No sé qué hacer. No quiero verle así.

—¿Seguro que estas bien? —insistí atrapando su antebrazo mientras él me mira con fatiga.

—Si…— responde algo apagado.

Aizawa nos interrumpe, hablando de la 3-A. No despego mi vista del rostro de Izuku, que torna una sonrisa forzada y educada ante los comentarios de mi tío sobre el copión de Kaminari.

Izuku…

El timbre resuena en la escuela, dando inicio al segundo bloque. Llego el momento de sepárame de Izuku. Otra vez.

Carajo. Iría con él a esa clase solo para no perderle de vista.

Mi pecoso novio toma los exámenes que he impreso para él, y lee las primeras hojas para después voltear hacia la puerta.

—Izuku— le llamo logrando que se detenga antes de llegar al umbral— ¿Estas bien? ¿Realmente?

—Si… —Me dice algo, a mi parecer, triste—. Solo estoy… confundido.

—Ya veo…— respondo inquieto, acercándome, acariciando el reverso de su palma—. Podemos hablar después, si eso quieres.

—Gracias Hitoshi, creo que eso me ayudaría a aclarar mi mente—asegura algo aliviado. Sonríe y se voltea dejándome con un amargo sabor en la boca.

Me oculta algo.

Pero antes de irse, Izuku se voltea y me mira con dulzura.

—Te amo…

Sonrío levemente enternecido por el detalle.

—Yo también te amo, nos veremos después.

Y con eso pierdo a Izuku de vista.

Tal vez, el bastardo está en la 3-A.

Eso me hace sentir aún peor.

Hoy tengo un examen en la 3-B. Eso me ha dado mucho tiempo para pensar, mi mente ha divagado por una hora completa y eso me ha permitido analizar la situación

El "Admirador" tiene una alta probabilidad de ser la misma persona que aquel acosador de Izuku. Si ese es el caso, significa que el mismo bastardo ha estado detrás de Izuku desde hace más de un año, quizás desde la universidad. Lo cual es preocupante.

Me conocía lo suficiente para saber mis costumbres, conocer a la gente que me rodeaba, des seguro no era un obstáculo para él hasta que Izuku y yo comenzamos a intimar, tal vez eso dio vuelta su mundo. Izuku y yo nunca tuvimos problemas, nadie atentó contra nosotros, o por lo menos ninguno noto algo extraño en nuestras vidas.

El Acosador es un sociópata, de seguro una persona que se mezcle entre la multitud al punto de parecer una persona normal. Los sociópatas son personas peligrosas, manipuladoras y calculadoras, tienen rasgos obsesivos y egocéntricos, algo debió generar un rompimiento una vez más para que volviera a hacer evidente su presencia.

¿Pero qué tan presente esta? Desde mi punto de vista, el Acosador no es más que una sombra, una terrorífica que sigue los pasos de Izuku sin perder de vista cada detalle de su vida.

Izuku últimamente parece ocultar algo.

Lo más probable es que Izuku ya sepa de la existencia de su Acosador, de seguro han tenido contacto e Izuku no ha tenido el valor para decirme, quizás, cree que es un tema solucionado.

El problema más grave es que el maldito tiene la valentía suficiente para hacerse presente en mi hogar y esperar a Izuku sabiendo perfectamente que yo puedo llegar en cualquier momento.

Esto debe ser solo el comienzo. Si no se detiene al Acosador, este puede adquirir la seguridad suficiente para comenzar a hacer cosas peligrosas.

¿Qué hago?

—Emi— dije muy bajo mientras miraba mis pies en medio del examen de la 3-A.

Ella debe saber cómo ayudarme.

Oh. Me dirá que estoy enloqueciendo. Que es altamente probable.

—Pero puede ayudarme a hacer un perfil.

—Shinsou-sensei— me llaman logrando que desvié la mirada de mis zapatos. Doy un brinco al ver el salón vacío, Kendo sonríe incomoda y Monoma está a su lado—. Los exámenes…

—¡G-Gracias! — chillé algo incómodo ante mi descuido, recibiendo la gran cantidad de hojas.

Necesito solucionar esto. Estoy perdiendo la cabeza.

Rasqué mi nuca algo incómodo al ver que mis estudiantes tuvieron la oportunidad perfecta para copiar. Mi mente está en las nubes desde que descubrí que todo lo que ha pasado entre Izuku y yo es a causa del Acosador. La lista de los posibles candidatos es muy larga, puede ser cualquier persona a la que Izuku haya tenido contacto en la escuela media, en la universidad, o quizás en la misma calle.

También puede ser un estudiante.

Bakugo. Todoroki. Uraraka. Kirishima. Kaminari… Son tantas opciones, pero por lo que logre ver a simple vista ese día, se trata de un hombre, así que por lo menos eso se reduce un poco.

Bakugo es el más probable, ya que Todoroki aún está en el Hospital, a menos que pueda sacar fotografías en coma, dudo que sea él.

Definitivamente tiene que ser Bakugo. Encaja perfectamente con el perfil. Es un chico inestable y violento, de un orgullo tan alto que las nubes quedan bajas, lo más probable es que sea posesivo, no sería extraño.

Kirishima no. Es demasiado bueno. Además, el hombre que me topé en mi departamento era delgado y Kirishima es muy macizo, y mucho más pesado, con el empujón que el Acosador me dio en mi departamento solo me movió un par de centímetros, si hubiera sido Kirishima me hubiera mandado a volar. En compleción física y altura, tiene que ser Bakugo o Todoroki.

Mis ojos divisan una mancha negra moviéndose. Volteo de inmediato al ver la desaliñada cabellera de mi tío avanzar por los pasillos en dirección al salón de maestros.

—Aizawa— llamé saliendo del salón al ver como mi tío caminaba a paso casi hipnótico. Sus ojos oscuros me observaron con desinterés, me observó de pies a cabeza, y luego continuó su andar, casi ignorándome— ¿Emi tiene horas libres esta semana?

Shota no me mira.

—¿Tengo cara de secretaria?— preguntó en un tono plano —. Llámala

—¡Viven en el mismo techo! — me quejé acelerando el paso con intenciones de alcanzarle— Deberías saber.

—Pues no— gruñó.

—No quiero llamar— dije mientras suspiraba—. No quiero molestarla— mentí.

—Ha, entonces me jodes a mí— se queja adentrándose en el salón de maestros sin verme—. Llámala, o llama a su oficina, te dirán que horarios están libres.

—Eres de lo peor— dije con molestia al ver que no me he ahorrado la molestia de hacer la llamada.

—Y tú un holgazán.

Me quejé en silencio mientras veía como el hermano mayor de mi madre se adentraba al salón de maestros. Bufé desanimado, la idea de llamar no me entusiasma, Emi es demasiado buena para hablar y ahora no estoy con tiempo ni menos de humor para sus malos chistes. Así que, como única solución, envié un texto diciendo que necesitaba hablar con ella. Mientras más pronto, mejor.

Pedí una pizza. La idea de animar a Izuku aún me bloquea. Así que pedí la pizza con sus ingredientes favoritos y fui rápidamente a buscarla a la pizzería en mi auto, comprando un batido en el camino para Izuku.

La comida siempre es una buena forma de animar a Izuku.

Al volver le busqué en el salón de maestros, y como imaginé, mi novio estaba mirando a la nada con aquel rostro apagado que tanto odio. Izuku es un sol, uno que reluce en mi vida, que ilumina cada habitación con su sonrisa, la confusión que le invade debe ser a mi causa. Después de todo, la infelicidad de Izuku siempre ha sido por mi culpa.

Nos escabullimos de Aizawa y Mic que nos regañaron por traer Pizza a la escuela, es decir, por traer tal fruto prohibido al nido de víboras hambrientas que es esta escuela. Izuku quería ir a la cafetería, pero yo decidí que necesitábamos privacidad, un lugar tranquilo donde Izuku pueda relajarse y ser él mismo.

El auditorio hoy esta vacío.

Izuku come. Su rostro ha tomado color.

Increíble lo que puede hacer una pizza.

No quiero tocar el tema que le tiene triste o decaerá de nuevo. Sea lo que sea que lo confunda, solo empeorare el tema e Izuku tiene aún una clase en la tarde, es un tema que podemos tocar en casa.

—Te traje un batido de frutas— dije al ver que estaba algo atorado.

Izuku, con las mejillas repletas de Pizza, sonríe y acepta el batido.

Es como un niño.

Se ve adorable. Sus mejillas infladas, sus labios con salsa de tomate, sus ojos brillan mientras prueba el batido de frutas.

Es como si el tiempo se detuviese. Como si los problemas no existieran. Solo Izuku y yo.

—Te amo— dije sin pensar. Izuku se sorprende atragantándose, y me mira con diversión al no poder responder por estar con la boca llena de pizza.

Me hace feliz.

—¡Ven aquí! — dije entusiasmado acercándome y tirándole de su chaleco verde atrayéndolo hacia mí, besando con velocidad aquellos labios repletos de salsa de tomate. Izuku se retuerce en mis brazos, riendo y quejándose que aún no termina de comer, mientras yo aún continúo repartiendo besos por sus regordetas mejillas.

No dejaré que nadie lo separé de mi lado. Yo lo voy a proteger.

—Sabes qué— habló mientras limpio la comisura de mi boca con la servilleta, levanto la mirada a medida que hago una bola de papel con el papel, notando como Izuku palmea sus manos deshaciéndose de los restos de comida—, vámonos antes.

—¿De verdad? — pregunto curioso y ciertamente interesado.

—Sí— me dice mientras me mira directamente a los ojos, casi como si algo en él hubiese nacido—, digamos algo como una mentira y larguémonos antes, y podemos dormir juntos y…

—Y coger hasta no sentir las piernas— propongo a medida que me acerco arrestando mi humanidad, llegando a su cuello mientras escucho como Izuku ríe risueño.

—Puede ser— me dice—, solo vámonos, seamos tú y yo— dijo mientras se volteaba besándome para después distanciar un poco nuestros labios—, vivamos nuestro presente.

—Eso me gusta… Un Izuku rebelde— ronroneé para volver a besarle.

Vivir el presente. Nuestro presente. Me encanta.

Nos separamos después de unos besos subidos de tono. Fui directo a hablar con Nezu mientras Izuku le daba el permiso a la 3-A de irse.

Me excusé por ambos. Le dije que alguien había entrado al departamento de Izuku y necesitábamos ir para ver las perdidas. Una mentira a medias, pues, pasó en realidad, solo que en la mañana.

Y claro, nos iremos a mi casa. Pero son solo detalles.

Nos encontraríamos en el estacionamiento, y luego nos iremos. Pero pese a que esperé pacientemente, Izuku no llegaba.

Vi salir a la 3-A desde el estacionamiento, casi todos juntos, riendo y festejando que eran los únicos que se iban antes. Tras unos minutos, les siguió el paso Bakugo y Kirishima. Ambos hablando animadamente. Corrijo, Kirishima alegre mientras Bakugo gruñía.

Pero Izuku no salía.

Quería pagarme mucho dinero para hacer que lo de hace un año se repita—

Algo no va bien.

Un mal presentimiento domina cada fibra de mi ser. Tiemblo ante el frío que hace, o quizás, por la idea que me domina. Mi pie comienza a golpear se arriba abajo a causa de la ansiedad.

El acosador puede estar en la 3-A.

No puedo quedarme tranquilo. Y al ver que comienza a nevar, mando todo al demonio y corro al interior de la escuela. Subo a gran velocidad, directamente a la 3-A.

Cruzo el tercer piso y desciendo la velocidad al ver el salón a lo lejos. La puerta está cerrada. Mi pecho sube y baja, mi garganta quema, está seca.

Abro mi boca para gritar el nombre de mi novio. Pero mi voz se bloquea. Escucho un sonoro golpe, acompañado de un gimoteo.

Izuku.

Entro con rapidez, moviendo la corrediza con violencia, encantándome con mi pesadilla. A Izuku, siento tocado por un bastardo de cabello extraño.

Ni siquiera analizo de quién se trata. No me interesa. Solo escucho como llora Izuku, y eso me transforma.

Lo voy matar.

Lo agarro con todas mi fuerzas de la ropa, que no notando que se trata del uniforme de gimnasia de la escuela. Lo tiré con toda mi fuerza contra los pupitres, escuchando la caída del bastado junto con una queja repleta de dolor.

No le tomo atención, y solo me enfoco en Izuku, que gimotea con la mirada nublada. Sin mirar a un lugar exacto. Tomo su rostro, y mis manos se humedecen por sus lágrimas que acarician mi piel descendiendo por mis nudillos. Mis ojos le inspeccionan, buscando alguna herida o hematoma que delate que el bastardo a abusado de él de algún modo, y lo primero que veo, es un sucio chupetón en su cuello.

Eso fue prueba suficiente.

Dejo a Izuku. Y me volteo fuera de mí. Mis ojos al fin divisan al hijo de perra. A este bastardo jamás lo había visto. Se coloca de pie lentamente, tiene el rostro pálido, con una marca muy particular en su ojo izquierdo. Su cabello es bicolor con el corte de un jodido gánster.

Un maldito anormal.

Su mirada bicolor al fin se posan en mí, casi como si reflejaran sorpresa.

—Te arrancaré la lengua—dije con voz ronca y decidida mientras me acerco dispuesto a acabar con el infierno que este maldito ha osado hacer pasar a mi novio.

MI NOVIO.

—Espera— habla el muy bastardo levantándose—, es un error.

—Cierra la boca— gruñí ronco mientras avanzaba hacia él—. Te diré lo que fue un error…— le atrapé de sus ropas, elevando mi puño por sobre mi cabeza, acercándome a su asquerosa persona—. Tocarlo…

Escucho el gritó de Izuku a mis espaldas, pero no le presto atención, solo muevo mi puño en dirección al rostro del hijo de puta.

Pero antes de que logre mi venganza, un enorme peso me empuja contra mi hombro izquierdo, haciéndome perder el equilibrio. Mis pies de enredaron con torpeza, y caigo sobre los ya desordenados pupitres. Me sujeto la cabeza al golpear mi cien contra una de las orillas del pupitre.

—Mírate ojeroso— maldije al reconocer la voz, le miro de reojo, topándome con unos ojos granate que están dominados por la adrenalina— ¡Quién lo diría! Eres mejor saco de boxeo que maestro.

De todos los idiotas de la 3-A. Tenía que ser el delincuente.

—K-Kacchan…— escucho a mis espaldas.

—Vamos Ojeroso— habló el cenizo estudiante mientras tronaba los nudillos, a medida que el bastardo bicolor se colocaba de pie a su espalda—, bailemos.

Siento las manos de Izuku en mi hombro, pero yo me coloco de pie, protegiéndole, interponiéndome entre los mocosos y mi novio.

No lo tocaran.

—Izuku— hablé aun dominado por mi ira—, ve al auto.

Noto que Bakugo da un paso al frente, y por instinto arrastro a Izuku detrás de mí. Bakugo chasquea la lengua con molestia a medida que el bicolor se ubica a su lado.

—¿Por qué volviste? — preguntó con mucha familiaridad el bicolor a Bakugo.

Se conocen.

Y con eso mi mente comienza a trabajar.

—Olía tus hormonas desde el centro—gruñó de reojo el cenizo sin perderme de vista.

No. Está mirando a mi Izuku.

Tal vez no era Bakugo. Este chico bicolor es igual de pálido que el idiota del ascensor, su altura es similar y es igual de delgado. Quizás Bakugo es solo una marioneta o de seguro siempre han estado coludidos. Tal vez su plan siempre ha sido alejar a Izuku de mí. O quizás soy un obstáculo repentino para una violación grupal.

Tal vez el bicolor le pagó a Setsuna.

—Hi-Hitoshi escúchame…

—Izuku, ve al auto— volví a insistir.

Estoy comenzando a entrar en pánico. Tal vez son más, o quizás son solo estos dos. Quizás son el cerebro de todo. O quizás solo son dos peones.

Mi mente esta acelerada. Todo es posible en estos momentos, siento que la única solución es arrojar a los dos idiotas por la ventana mientras Izuku huye.

—Hitoshi, por favor— siento como Izuku jala de mi brazo una y otra vez.

No obedece ¿Por qué no obedece? ¿Por qué no entiende que busco protegerlo?

Nos vemos pronto, Shinsou-kun─

Izuku, tengo que proteger a Izuku.

—Izuku yo lo lamento— habla el bicolor con descaro, dando un paso hacia nosotros. Mi mano se posa en el pecho de Izuku, obligándole a mantenerse detrás de mi—, yo no quería lastimarte, yo…

—Cierra la boca— ordené—. Lo último que queremos son tus disculpas— gruñí. Un bufido resuena en la habitación, mis ojos se posan en ele cenizo que me mira irritado, casi como si la situación fuese desagradable o quizás molesta. Su ojos son afilados y su frente está adornada con una fea vena que palpita notoriamente.

¿Tiene el cabello más corto?

—¿Queremos? — preguntó Bakugo en burla haciéndome volver a recordar la situación en que estábamos—. ¿Qué carajos Deku? ¿Este loco habla por ti? ¿He?

—Kacchan eso no es…

—Izuku, ve al auto— volví a ordenar, generando que la sonrisa ladina y engreída de Bakugo se desvanezca al no permitir que genere sus juegos mentales en Izuku.

Bakugo vuelve a dar un paso hacia nosotros, esta vez, lo imita el bicolor.

Siento que todo sucede muy rápido. Son dos contra uno, e Izuku no parece comprender que esos bastardos son peligrosos.

No sé qué hacer. Estoy desesperado.

—Hitoshi— me habla Izuku—, ellos no me van a lasti…

—¡CARAJO IZUKU! — grité a todo pulmón, volteando por sobre mi hombro— ¡SOLO VE AL MALDITO AUTO!

El rostro de mi pecoso se deforma ante mi grito. Me mira asustado, casi como si no comprendiese la situación. Es qué él en realidad no comprende, y eso es porque no me he dado el trabajo de decirle todo lo que he tenido que ocultar por su bien.

Pero esto está pasando ahora, no hay tiempo de explicar.

Miro de reojo a Bakugo, notando como parece haber enfurecido, y a su lado, el bicolor me mira con ojos afilados.

—S-Si…Hitoshi…

Izuku pasa a mi lado, caminando lentamente con la mirada perdida en el suelo. Bakugo le mira todo el tiempo de reojo, e intenta tomarle del brazo.

—Ni lo pienses— gruñí.

Sus ojos granate se desvían hacia mí. Su mirada es intensa, parece estar vigilándome, casi como si tantease el terreno.

Izuku se va. Quedamos solos.

—Muy bien— hablé con voz ronca—. ¿Cúal es su plan?— pregunté molesto.

Ambos intercambian una mirada fugaz.

—¡El email! ¡Setsuna! ¡¿Quién de ustedes fue?! — pregunté enfurecido.

—Mira Ojeras— habló el cenizo cruzándose de brazos, a mi parecer, irritado—, No sé qué mierda fumaste, pero no sabemos de qué estas hablando.

—Claramente nos vez como un enemigo, Shinsou-sensei— musita con respeto el bicolor—. Pero no somos enemigos, es solo un malentendido.

—¿Malentendido? — pregunté con sarcasmo— ¿Estas jodiendome? Estabas tocando a mi novio, él lloraba mientras tú lo tocabas ¿Y me dices que es un malentendido? Maldito descarado.

Los ojos de Bakugo pasan de mi persona, al bicolor. Con una mirada repleta de asco y molestia, claramente con una mirada acusadora.

—Como dije— volvió a hablar el bicolor con tenue sonrojo en las mejillas y la mirada desviada, casi como si se negase a mirar al cenizo—, es un malentendido.

—Te partiré el culo después— gruñó el cenizo mientras le miraba para después voltear hacia mí—. Mira Mr. Paranoia, no sé cuál sea tu problema, pero el único que le patea el culo a este bastardo soy yo, así que vete a joder a otro lado.

—Ustedes quieren lastimar a Izuku—dije con seguridad— ¡Ya hablen!

—¡Serás sordo! — gritó el cenizo— ¡Las ojeras cubren tus oídos! ¡No sabemos de qué carajos hablas!

Estoy dispuesto a atacarlos. Ya no más juegos, ni oportunidades. Comienzo a moverme lentamente hacia ellos, tanteando terreno, posando mis puños frente a mi rostro con intenciones de detener cualquier golpe que provenga de Bakugo. Entre los dos, estoy seguro que el delincuente es el más problemático.

Pero no imposible de vencer.

El bicolor posa su mano en el hombro del cenizo, y luego me mira.

—Shinsou, sea razonable—habla con voz suave y severa el bicolor. No puedo evitar pensar que le he escuchado en algún lado—, una pelea nos es conveniente para ninguno.

—¡Hablar por ti! — se burló el cenizo moviendo du hombro con brusquedad, quitándose la mano de encima para después mirarme—. Tú presencia siempre me ha sido indiferente, por mi podrías coger a cualquiera y morirte por SIDA o algo así. Pero desde que Deku apareció, no hay día en que no sueñe con reventarte el cráneo.

—No eres más que un maldito delincuente— gruñí—. Siempre un lastre y asqueroso bocon, ahora, podre al fin cerrarte la boca.

—Curioso— musitó mientras se posicionaba para pelear—, pienso exactamente lo mismo de ti.

Mi puño se estrelló de inmediato contra el rostro de Bakugo, dándole justo en la mejilla derecha. Katsuki no pierde el tiempo, sonríe de lado aun con mis nudillos enterrados en su carne, y con un rápido movimiento, atrapa mi cabeza y estrella su cráneo contra el mío, obligándome a retroceder.

—Nada mal, Ojeras— dijo con una sonrisa fiera mientras verificaba algún corte o rastros de sangre—. Pero Deku golpea más fuerte que tú ¿Lo sabias? — poso mi mano en el lugar donde Katsuki me ha golpeado, mirándole de reojo—. Tal vez es el karate, o el Judo… Quién sabe, pero ese hijo de puta golpea como un jodido profesional.

Le miro enfurecido. ¿Cómo carajo sabe todo eso?

—Te digo algo Ojeras…

Lanzo un golpe, pero Bakugo lo esquiva, azotando sus macizos nudillos contra mi estómago obligándome a perder el aire.

—Deku tiene unas lindas pecas en su cadera— ronronea en mi oído lo suficientemente bajo—, y ese olor a lavanda en su cama, carajo, es delicioso.

Muevo mi brazo con velocidad, estampando mi codo directamente en la cien de Bakugo, haciéndole retroceder algo aturdido. Me lanzo con todo mi peso contra su persona, acorralándolo contra el muro, lanzando golpe tras golpe contra su rostro.

—¡HIJO DE PERRA! ¡HIJO DE PERRA! — repito una y otra vez sin poder creer sus palabras.

Alguien me atrapa de las axilas y me obliga a sepárame de él. Muevo mi cabeza de golpe al percatarme que se trata del amigo de Bakugo, golpeándolo en la nariz, liberándome. Me volteo y estampo mis nudillos en su feo rostro volviéndolo a tirar al suelo.

No tiene experiencia en combate, es notorio.

Otra vez alguien me atrapa, pero esta vez, la persona que me rodea sus manos, pasando por bajo mis axilas dejándola posar en mi nuca, reduciéndome pese a que intento liberarme y forcejeo energéticamente.

—¡Detente! ¡Hitoshi! ¡Suficiente!

Aizawa.

Al fin me calmo. Miro de reojo como Bakugo está siendo sujetado por Mic con mucha dificultad mientras esta se queja e insulta en todos los idiomas posibles contra mi persona. El bicolor se coloca de pie, con la nariz sangrando. Y al fin, Aizawa me libera.

—¡¿Qué mierda está pasando aquí?! — preguntó en un gritó mi tío mientras me mira enfurecido, empujando mi pecho contra el pizarrón— ¡¿Te volviste loco?! ¡¿Quieren que te despidan?!

—¡Ese imbécil intentó violar a Izuku! — grité a todo pulmón mientras apuntaba al bicolor que me mira cubriendo su nariz en un intento de detener el sangrado.

—¡Todoroki! — llama logrando que de un brinco ante el nombre— ¡Explícate! ¡AHORA!

—Es un malentendido— dijo con tono plano. Es como si solo esa palabra conociese—. Pero es mi culpa, di que la situación se malinterpretara.

—¡¿Y tú?! — inquirió mi tío mirando al cenizo que yace con una llave del rubio, que con esfuerzos a logrado doblar ambos brazos del cenizo por la espalda— ¡Bakugo! ¡te hice una pregunta!

—¡SOLO VINE A PATEARLE EL CULO AL BASTARDO MITAD-MITAD! ¡¿BIEN?! ¡ME ESTAS ROMPIENDO EL BRAZO MIC! ¡CARAJO! ¡SUÉLTAME!

—¡Mic suéltalo! — ordenó el azabache permitiendo libertad al cenizo que se dejó caer de rodillas, moviendo su brazo a medida que hacia movimientos circulares con su hombro— ¡Escuchen ustedes dos! — le habló a los estudiantes— ¡Se irán a casa! No dirán nada de esto a nadie, ya están en problemas por golpear a un maestro, si Nezu se entera, los expulsaran a ambos— Bakugo chasquea la lengua y el presunto Todoroki asiente levemente—. Y tú— le miro con molestia—, lárgate a tu casa antes que yo mismo te golpee por atacar a dos de mis estudiantes.

—Tus estudiantes están acosando a Izuku, son unos dementes— gruñí en voz baja solo para que Aizawa me escuchara—, son peligrosos para Izuku, los mataré…

—Curioso—me dice mientras se acerca a mi quedando a centímetros de mi rostro— "Izuku" no ha dicho nada. No esta siquiera presente. — Aizawa mira a los idiotas y luego a mí—. Vuelve a tocarlos, y las veras conmigo… Sobrino.

Frunzo el ceño más de lo normal a medida que aprieto los puños a causa de la impotencia.

—Shota…— digo casi como advertencia.

—Lárgate— me dice un gruñido mientras me empuja hacia la puerta—, o ye mismo te sacare a patadas.

Dominado por la ira, me largo empujando a Aizawa en el proceso. Siento mi frente palpitar a medida que camino al estacionamiento. No puedo creer que Aizawa salvara a esos dos pervertidos.

Al llegar noto sorprendido que una gran cantidad de nieve se ha acumulado en el suelo. El cielo es tan gris que parece un manto grueso decidido a no dejar pasar la luz de sol. La nieve es intensa, no puedo ver más allá de dos metros a causa de la feroz tormenta que nos azota.

Avanzo hacia mi auto, y ahí está, sentado entre la nieve, abrazándose a si mismo mientras sus risos y hombros tienen algunos copos en ellos.

Sus ojos verdes pasan de la nieve a mí, colocándose de pie ante mi presencia. Sus parpados están hinchados, y su nariz roja a causa del frío.

Me acerco a él y le abrazo con fuerza, reconfortándolo ante lo ocurrido.

Debió ser muy aterrador.

.

Izuku mueve el algodón sobre mi mejilla. Lentamente, casi como si tuviese miedo de quebrarme.

Solo miro mis manos mientras siento la calidez del agua caliente que lentamente se dedica a acariciar mi nueva herida. Izuku no ha dicho nada desde que llegamos a casa, solo se ha dedicado a cuidar la herida de mi mejilla.

Canela llega y se deja caer sobre mis piernas, exigiendo atención. Mi mano se posa en su panza mientras este ronronea satisfecho.

—Es mi culpa.

Abro mi ojo izquierdo y levanto la mirada hacia Izuku que permanece frente a mí a medida que unas lágrimas escapan de sus ojos.

No sé qué decirle.

—Hitoshi— me dice mientras deja caer el algodón en el recipiente de agua caliente, cubriéndose el rostro a causa del llanto que atenta con liberarse—. Yo en serio lo lamento.

—No. No. No te culpes— musité tomando sus manos quitándolas de su rostro—. Esto no es tú culpa, nada es tú culpa…

—Lo que paso— continúa hablando mientras me mira con dolor—, no era lo que tú creías.

Medito un poco sus palabras, y no puedo evitar recordar el "Es un malentendido".

—Estabas llorando— dije con seriedad—, llegué y estabas llorando.

—L-Lo sé pero…

—¡Si hubieras querido no hubieras estado llorando! — hablé exaltado colocándome de pie, Izuku me mira angustiado—¡Ese tipo casi te viola!

—¡T-Te equivocas! ¡S-Shochan nunca…

—¡SU NOMBRE ES SHOTO! — grité a todo pulmón enfurecido— ¡Deja eso de Shochan y Kacchan! ¡No son niños Izuku! ¡Todoroki casi te viola! ¡Yo te salvé! ¡Deja de defenderlo!

—¡Por favor! — me dice suplicante mientras las lágrimas brotan— ¡Entiende! ¡No era lo que creías! ¡Ninguno me haría daño! ¡Solo fue…

—¡¿Un malentendido?! — pregunté a todo pulmón— ¡No me vengas con eso! ¡Adivino! ¡Ibas a tener sexo y te arrepentiste! ¡¿Ha?!

Izuku se bloquea ante mis palabras. Le miro atónito al ver que le he atinado sin pensarlo demasiado.

—¿Tú ibas a … — pero mi voz se corta antes de que pueda decirlo— ¿Me ibas a engañar con Todoroki?

Izuku solo me mira horrorizado mientras baja la mirada, dolido.

Mi pecho se encoje al ver que ha respondido por su modo de actuar.

No me duele. No me duele.

Carajo. Si me duele.

—Hi-Hitoshi… yo…

Me marcho a mi habitación, al momento que las lágrimas brotan de mis ojos sin permiso. Me adentro a mi cuarto cerrando la puerta detrás de mí, avanzo un par de pasos y mis piernas me traicionan, haciéndome caer a la orilla de mi cama.

Poso mi espalda en el colchón mientras miro el techo en un inútil intento de detener las lágrimas que están escapando sin permiso. Intento calmarme, pero me es difícil.

Me duele el pecho, y mis pulmones parecen olvidar como trabajar.

Flexiono las piernas y poso mis brazos sobre mis rodillas intentado calmarme y no verme más patético de lo que ya me veo.

Creí que podría resistir el pensamiento de que Izuku se sienta atraído por alguien más. Pero es demasiado difícil, la idea de que sea el acosador e Izuku caiga en sus redes me aterra. No. Me duele, esto es más doloroso que aterrador, ya que significa que Izuku me puede abandonar por un maldito desquiciado.

Y yo lo amo demasiado…

No quiero. No quiero que me lo quite.

No lo permitiré.

Un suave golpeteo en la madera me hace brincar. No respondo, solo escucho como la puerta rechina al abrirse haciéndome ver a Izuku asomándose. Mis ojos le analizan notando el desastre que es su rostro, su cabello y sus ojos.

Bajo la mirada al sentir su persona sentarse a mi lado.

—Creo que inconscientemente… quería hacerte daño— me dice mientras yo miro un punto fijo.

Sonrío tristemente mientras las lágrimas brotan junto a las de Izuku que parece destrozado ante sus propias palabras. Dejo escapar una risa falsa y luego dejo caer mi cabeza sobre su hombro.

—Hiciste más que eso —dije mientras me oculto en su cuello mientras Izuku me abraza. Busco refugio en su pecho mientras sus manos rodean mi espalda y sus dedos se enredan en mi cabello—. Me destrozaste el corazón, Izuku.

Izuku rompe en llanto ante mis palabras, yo le acompaño en un silencioso lamento.

Me duele darme cuenta que: Yo le destroce de la misma forma el corazón a Izuku.

Me deshago en lágrimas al recordar sus ojos verdes al verme. Mi pecho se aprieta en arrepentimiento una y otra vez al recordar el momento preciso en que la puerta se abrió y escuché mi nombre escapar de sus dulces labios. Recuerdo sus facciones, su palidez, su dolor dibujado en cada fibra de su ser.

Me duele darme cuenta que en esta habitación, en este mismo departamento, ambos nos rompimos el corazón sin piedad.

Setsuna tiene razón. Todo este dolor, Izuku no lo tenía merecido. Yo sí.

No importa. Sin importar cuanto dolor tengamos que pasar, Izuku y yo terminaremos juntos al final. No importa cuántos trucos tenga que usar, daré lo mejor de mí.

—Izuku— llamé mientras aun permanezco oculto en clavícula. Mi pecoso musita un suave sonido que me da a entender que me escucha—. Todoroki y Bakugo… Ellos…

Haré lo que sea por mantenerlos lejos.

—Lo lamento, no quería decírtelo— dije algo dolido— ellos… te están acosando…

.

No sé qué decir. Hasta me dio penita escribir la última parte u.u … Bueno, este cap iba a tener una aparición de la tal Emi, una persona en que Shinsou confía demasiado al punto de pedirle ayuda sobre el Acosador. Pero me di cuenta que el cap termina muy bien en ese preciso momento en que ambos lloran en la habitación, no iba a forzar más las emociones ni menos la extensión, así que la aparición de Emi se postergara.

¡Shinsou está haciendo trampa señores y señoras! Eso es jugar sucio…

¡Muchos saludos! ¡Y nos leemos pronto!

Bueno. Nos leemos el 22 de junio, bye bye.

RESPUESTA A REVIEWS

DragneelInc

¡Y llego lo bueno! ¡Izuku y Shinsou rompiéndose el corazón mutuamente después de que Bakugo y Shinsou se partieran la madre! ¡Muchas emociones en un solo capitulo! ¡Muchas gracias por leer!

Arekusa

¡Kacchan no volvería solo por una buena acción! ¡claro que no! Él siempre hace lo que le es más conveniente, y en este caso, solo fue para volver a golpear a Todoroki, ganándose el premio sorpresa que termino golpeando a su más grande enemigo ¡Muchas gracias por leer! (una vez más, lamento la extensión del fin, es solo que no me gusta que las cosas sucedan porque sí, quiero que todo tenga un desarrollo. Prefiero hacer las cosas lentas, pero bien)

MasasinMaze

Izuku obedientemente se mantuvo al margen. Ya las cosas estaban lo suficientemente mal como para meterse y empeorarlo. ¡Aizawa al rescate! De otro modo, una vez más Todoroki y Bakugo hubiesen caído en la maldición de golpear profesores, y bom, expulsados. ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya gustado!

Panqueque

Solución simple: Todos con todos y final feliz. Jajaja ¡Espero que esta vez recuerdes el nombre que usaste para comentar! ¡Muchas gracias por leer! ¡Espero que te haya gustado el capítulo!

Azareth

¿Y ahora te dio penita el pobre de Hitoshi? U.u pobrecito… ¡Muchas gracias por leer!

¡No olviden su review!

¡Muchas gracias por leer!

Momoleft.