¡Este capítulo está dedicado a Nekoboy mty! ¡MUY FELIZ CUMPLEAÑOS! Espero que este capítulo te guste, espero que lo hayas pasado muy bien en tu día.
Él, Yo, Ellos
Me sentía mareado y molesto. Muevo mis piernas de arriba abajo, dejando golpear el talón de mi zapato en el suelo, generando un leve rebote en el suelo. Una y otra vez, estoy cansado de toda esta mierda. Si me van a a expulsar que lo hagan de una maldita vez.
Me hacen perder mi valioso tiempo. Podría estar viendo televisión, o leyendo, o jugado videojuegos.
—Una vez más, disculpe— dijo mi madre al momento que la puerta del director se abre.
Les ignoro, y continúo repitiendo el movimiento de mi pie, casi fingiendo que era lo más divertido del universo.
—Katsuki— me detengo mirando de reojo a mi madre—. Nos vamos.
Chasqueo la lengua colocándome de pie con molestia. Escucho el suspiro del director a mis espaldas mientras mi madre me dirige a la salida.
Estoy cansado. No sirvo para el sistema escolar.
—¿Por qué no puedo estudiar en casa? — pregunté con molestia mientras avanzo mirando los tacones de mi madre—. Vieja.
Mi madre se detiene y me mira por sobre su hombro con una leve sonrisa mientras presento un mohín en mi boca.
—Te está cambiando la voz — me dijo divertida—, por un momento me hizo recordar a mi padre.
Me quedo en silencio mientras mantengo las manos en mis bolsillos. Chasqueo la lengua, mirando en otra dirección.
—Katsuki— levanto la mirada mientras ella me mira comprensiva— ¿Qué paso? Tú nunca lastimarías a una mujer, te educamos para eso.
Rodeo los ojos pasando a su lado. Sol le pegué una goma de mascar en el cabello, nada de otro mundo. La muy perra lo tenía merecido.
—¿Te gusta?
—¡¿HA?! ¡NO QUE ASCO! — chille molesto por su comentario.
—Si te gusta, es normal hijo, ya tienes 13, es muy normal que tengas sentimientos hacia alguien y…
—¡No me gusta! ¡Carajo vieja!
Ella suspira y luego me golpea en la nuca.
—¡¿ENTONCES POR QUÉ LO HICISTE?! ¡PEQUEÑO ENGENDRO!
—¡SE LO MERECÍA! — grité a todo pulmón.
Mi madre me miro con molestia mientras me observaba con decisión, sus ojos repletos de poder me hacen vacilar y volteo la mirada.
—Habla ahora, o dormirás en el patio.
Sera bruja.
—¡Bien! — gruñí— la muy perra se burló de Jirou por no tener pechos, lo merecía la muy zorra.
Me crucé de brazos. Había sido una discusión en el pasillo, nunca había notado que Jirou estaba en la misma escuela que Kirishima y yo, pero la noté la semana pasada sola en los patios mientras cantaba con los audífonos puestos. Le dije que era una antisocial y ella me dijo que con los años lo amargado y engreído creía conmigo. Nos sentamos y almorzamos juntos poniéndonos al día. La perra que ahora es calva, le dijo a Jirou que era una tabla, que todas en la escuela tenían pechos y ella era de seguro un niño ante lo plana que era. Jirou no lloró y fingió no escucharla.
Oh. Pero yo la escuche.
Ahora la muy tonta tiene que andar con lindo gorro si no quiere que le vean la pelada.
—Katsuki— miro a mi vieja que sonríe— ¿Te gusta alguien?
—¡¿ACASO ME ESCUCHASTE?! ¡POR QUÉ CARAJOS ME GUSTARÍA ALGUIEN?!
Mi madre me suspiró, y tras no conseguir una respuesta de su gusto, miró al horizonte y dijo: Paciencia Mitsuki, ya le gustará alguien.
Capítulo 40: ¿Sexo con pan?
Carajo.
Di un brinco al sentir el antiséptico introducirse en mi mejilla, quemando mi epidermis generando leves y casi imperceptibles espasmos en mi carne. Cierro los ojos con fuerza y por instinto retrocedo casi por auto protección.
—¡Quédate quieto! — me ordenó la anciana por segunda vez.
—¡Lo haría si no fueras tan brusca! — me quejé en auto defensa.
—¡Merecido! — me dijo volviendo a posar el algodón con alcohol en mi herida, volviéndome a hacerme doler— ¡¿Cuántas veces le he dicho que no peleen?! ¡¿He?!
Me quedo en silencio, con la mirada baja. Chasqueo la lengua mientras volteo el rostro hacia la pared. Percibo, sin la necesidad de voltear, que la anciana está atendiendo al bastardo Mitad-Mitad mientras nos hundimos en los incansables regaños de la anciana a hacia nosotros.
Aizawa nos ordenó ir con la enfermera, inventamos que nos habíamos peleado entre nosotros, de ese modo el asunto de Ojeroso vs Estudiantes-rebeldes quedaría oculto. El Ojeroso no perdería su trabajo, y nosotros no seriamos expulsados, técnicamente, todos ganamos.
Aun así…
—él lloraba mientras tú lo tocabas ¿Y me dices que es un malentendido? —
Miro de reojo al bastardo Mitad-Mitad, que yace en la otra camilla con la mirada baja. Volví a causa de un extraño presentimiento en mi columna, casi como si cada hueso de mi impertinente cuerpo gritara que este idiota intentaría algo, algo que no saldría del todo bien. Volví, porque quería dejar claro ante Deku que este bastardo buscaba solo sexo, y nada más, sus ojos repletos de determinación antes de salir del salón lo delataron. Buscaba una oportunidad donde ambos estuviesen solos, y a causa de la insistencia de Kirishima por llegar temprano a casa, cedí, cometiendo un error que de seguro me arrepentiré. Pero ahora, aquella mirada repleta de decisión se ha desvanecido. A mí parecer, la decisión que había nacido en el bastardo Mitad-Mitad parece haberse quebrado en miles de pedazos, siendo barridas por las lágrimas de Deku.
Es la primera vez que veo emociones en su apática cara. ¿Y a mí qué? Ese bastardo se lo merecía.
—él lloraba…
Deku lloraba.
El sonoro e inarmónico ruido de un Ringtone predeterminado retumbó en la enfermería. El bastardo a medio quemar rebusca en su bolsillo, golpeando y tanteando por sobre la ropa con desgano.
—¡No se permiten los celulares!— regañó la anciana mientras agitaba su bastón al bicolor.
—Lo lamento, es mi hermano— dice mientras posa el aparato en su oído—, debo contestar.
Se coloca de pie presionado el botón a medida que sale de la sala. Le sigo con la mirada.
—¡¿DÓNDE ESTAS?! —Se escuchó por toda la sala captando mi atención. El bastardo llegó hasta el umbral, cruzándolo con lentitud mientras cerraba la puerta a sus espaldas.
—No grites hermano. Estoy bien— me mantengo atento, pese a que se encuentra en el pasillo aun escucho su vos levemente—. No, en la escuela. No. No. Solo vine por el examen. Sí. Lo lamento. Tienes razón. No llames a mi hermana, no es necesario. Si puedes, te lo agradecería. Sí, nos vemos. Gracias hermano.
Miro en otra dirección al escuchar la puerta, fingiendo demencia.
—¿Y? — preguntó la anciana— ¿Qué es tan importante para desobedecerme?
—Mi hermano viene por mí— respondió con notorio desgano mientras volvía a guardar el aparato en su bolsillo.
—¡Ja! — dejé escapar volteando mi mirada hacia él, encontrándome con sus ojos diferentes—. Obviamente, eres el blanco de todo, o te golpean o te envenenan, obviamente necesitas niñera, con tu suerte te mueres por combustión espontánea en medio de una nevazón.
Él solo me miró con tranquilidad, para después desviar su mirada con enorme falta de interés.
La anciana nos sacó a palos de su oficina. Nos advirtió que sería la última vez que nos curaría, o la próxima, nos delataría con Nezu. Ambos nos encaminamos hacia la salida principal, a un paso lento mientras damos pasos suaves, hacia la entrada. Voy delante, estoy guiando, como debe ser. No me incumbe. No debo meterme. Pero pese a que quiero largarme, y fingir demencia, me detengo.
Percibo que Todoroki me imita.
—Estaba llorando— dije mientras cerraba los ojos autoregañándome mentalmente por lo que voy hacer.
—¿Disculpa? — deja escapar a mis espaldas. Me volteo por completo, mirándole a los ojos.
Debo haber enloquecido
—El Ojeras dijo que Deku estaba llorando, porque tú lo estabas tocando— Todoroki mantiene la mirada, casi esperando mi pregunta—. Eres un jodido pervertido y un fenómeno— suspiro—, pero no soy estúpido, no eres un violador. Ahora habla.
Medita mi exigencia, casi como si buscase comprender mis razones, pero desvía la mirada.
—Escucha jodido pervertido— hablé con molestia al ver que se niega a cooperar—, es obvio que ibas a tener sexo, me importa un carajo, solo quiero saber qué hizo llorar a Deku.
Pero no me mira.
Aprieto los puños al no ver colaboración, es un maldito idiota. Yo aquí intentado ayudarlo —O algo así— y el muy hijo de perra me ignora ¿Quién carajos se cree? Le partiré el culo. Doy un paso para zamarrearlo, y así tal vez conseguir unas respuestas, pero antes de que logre atrapar su fea ropa, él habla.
—Yo. — dijo logrando captar su atención. Sus ojos se posan en mí, con una notoria falta de vitalidad—. Yo le hice llorar— habla con desaliento.
—¿Por qué carajos harías eso?
—No pensé lo que dije— habló mientras miraba el techo. Su semblante es tranquilo, pese a que su mirada refleja tristeza, su rostro permanece sereno—, solo dije: "No importa, Si realmente lo quisieras… esto no estaría pasando"
Hablaban del ojeroso.
—Izuku me golpeó después de eso, y lloró— me quedo en silencio, meditando un poco su historia—. Comprendo si no me crees.
—Te creo. — digo sin pensar intentado pensar en la reacción de Deku ante las palabras de bicolor.
Su rostro pasa de aquel feo semblante monótono a uno repleto de sorpresa, casi como si no pudiese creer lo que acabo de decir.
—Bakugo…
—Cierra la boca— gruñí de antemano ante un posible drama barato—. Te creo, pero no te daré un estúpido abrazo, así que no confundas— dije mientras me volteaba retomando el paso—. Sigues siendo el maldito bastardo que me jode la existencia.
Doy unos marcados pasos, dejando en claro que el tema me desagrada por completo. No importa cuántos años pasen, Todoroki siempre será mi rival, desde pequeños ha sido asi, y debe permanecer así hasta mi muerte.
—Gracias— escucho decir a mi espalda.
—Como sea…
Seguimos el transcurso del viaje en silencio, caminado lentamente hacia la salida. Llegar el primer piso, fue por mi suerte, rápido. Busqué mi bufanda en mi mochila, y maldije mi estupidez de no traer un abrigo al ver como parece una tormenta de nieve. Miro de reojo a Todoroki y se coloca un ostentoso abrigo casi evidenciando aún más mi estupidez.
Sera engreído.
—¿No traes nada? — me dice. Chasqueo la lengua.
—Soy resistente al frío — mentí—, déjame en paz.
—Puedo pedirle a mi hermano llevarte a tu casa.
—¡No acepto limosnas! — gruñí con desagrado ante su lastima.
—No es limosna— me dice mientras le miro—. Es mi forma de agradecer que me hayas ayudado.
Le miro con pesadez, está esperando una respuesta, una que no pienso dar. Chasqueo la lengua con desagrado, técnicamente, aceptando su oferta pero en silencio digno.
—Bakugo— volvió a hablar mientras esperábamos a su estúpido hermano. Miro el vidrio de la ventana que yace a un costado de la entrada principal, notando como apenas puede divisarse el horizonte a causa de la gran intensidad del insaciable nevazón—. Bakugo.
—¿Qué mierda quieres? — gruñí irritado ante su desagradable insistencia.
—Le dijiste a Shinsou-sensei— arqueo la ceja mirándole por el rabillo de mi ojo izquierdo—, desde que apareció Izuku en la escuela, deseabas golpearlo.
Todo lo que dije. Cada provocación, cada palabra, fue la ira que me dominó. En aquel momento solo podía recordar una y otra vez como ese bastardo le había gritado. El momento en que les vi besarse. El recordar una y otra que Deku, que Izuku y ese hijo de perra tenían sexo…Todo lo que dije… Fueron a causa de mis celos.
—A ti te gusta a Izuku ¿No es así?
Le miro varios segundos. Buscando algún rastro de hostilidad o burla. Pero no encuentro nada, de todas formas, de jodidamente difícil con esa cara de Poker Face que tiene el muy pendejo.
Vuelvo a ver por la ventana, notando la nieve.
—Si es obvio, entonces no preguntes— respondí con seriedad.
Hay un gran silencio.
Sí. Me gusta. Pero solo eso.
—Intentaras alg…
—No— respondí antes de que terminara de preguntar—, a diferencia de ti, tengo orgullo—dije con burla mientras le miraba notando su inexpresivo rostro—.Tengo suficientes problemas propios como para cargar con los problemas de alguien más.
Escucho un bocinazo que capta mi atención, esta algo lejos, pero fue perceptible. El teléfono del heterocromatico resuena y esa es la señal para salir. Avanzamos entre la horrible tormenta que me congela hasta las bolas. Mis ojos divisan un auto oscuro a lo lejos y el bastardo Mitad-Mitad se me adelanta, mientras le sigo.
Al llegar, la puerta del copiloto se abre, escucho como Todoroki pregunta lo obvio. Y mis ojos comienzan a vagar impacientes a medida que la nieve quema mis mejillas y congela cada fibra de mi cuerpo.
Mis ojos viajan de lado a lado, hasta que me detengo al divisar a alguien a lo lejos. Mi mente se centraliza en una silueta, una silueta oscura que con dificultad noto ante la nieve que cae obstinada.
Solo se queda ahí. Mirando hacia nosotros. Le miro de frente, intentado comprender qué diablos hace.
—Mi hermano dice que no es problema— escucho a mi espalda mientras mantengo mi visita—. Bakugo…
—Oye idiota— le llame con cautela—, dime que también lo vez— dije hipnotizado en la oscura silueta.
—¿Sabes quién es? — me pregunta a mi espalda.
—No — respondí con pesadez.
La bocina nos saca de trance. Ambos volteamos hacia el auto que yace a nuestro lado con la puerta de copiloto abierta, notando como un chico albino se asoma con curiosidad.
—Muchachos, me estoy congelando ¿Qué ocurre?
Parpadeo algo sorprendido que sea albino y no pelirrojo.
Volteo recordando lo que miraba hace unos segundos, notando que la silueta ya no está.
Sea quién sea, se ha ido.
Mis hombros se relajan, y sin más, me subo a la parte trasera del vehículo.
Suspiro aliviado de sentir la calidez del interior del auto, mis orejas y mi nariz duelen ante la lenta desaparición del entumecimiento de mi epidermis. Dejo mi bolso y me dejo caer con pesadez en el asiento. Mis ojos se topan con una mirada grisácea que me observa desde el espejo retrovisor.
—¡Hola! — me saludo en un tono tan energético y alegre que me causa diabetes.
Mierda.
—Hola— respondí con pesadez.
—¡Mucho gusto! — chilla mientras noto como el Bastardo Mitad-Mitad se quita su abrigo— ¡Debes ser un amigo de mi hermanito! ¡Mi nombre es Natsu, puedes decirme así si eso quieres!
—Bien— mustié con tranquilidad intentando no evidenciar mi incomodidad.
Es mucho más grueso de espalda que Cara-Quemada, y no solo eso, sus brazos evidencian su naturaleza robusta, completamente diferente a la de mi compañero. Sos ojos son tan grises como el grifito, y su cabello tan blanco como la nieve que caer a nuestro alrededor.
No se parecen en nada.
Miro por la ventana esperando que la conversación termine, esperando que comprenda que no estoy interesado en establecer un dialogo con él. El auto se enciende y nos marchamos.
—¿Y dime cómo te llamas? ¿He?
Carajo, debí irme a pie.
—Bakugo…— respondí intentado ignorarlo, manteniendo un tono cortante y seco.
—¿Y el señor Bakugo tiene primer nombre? — pregunta en un tono burlón e infantil que me saca de quicio.
—Katsuki…
—¡Ah Katsuki-kun! ¡Mucho gusto! — me saluda como un niño gigante con exceso de hormonas. Diviso por el espejo una enorme sonrisa desbordante de entusiasmo.
El bastardo a Medio-teñir debe ser adoptado.
—Hermanito no me dijiste que tenías un amigo, estoy muy feliz por ti— felicita mientras me hundo en la puerta y el asiento, mirando de reojo como el albino golpea el hombro de su hermano menor.
—No es mi amigo— dice el heterocromatico con la mirada hacia el frente.
—¿En serio? ¿Entonces por qué su nombre me suena tanto?
—De seguro porque Fuyumi te dijo que me he enfrentado constantemente con otro estudiante de nombre Bakugo Katsuki.
—¿E-Es el chico que te golpea?
—Yo no lo golpeo— dije en defensa casi escupiendo las palabras—, solo intento enseñarle modales a tu hermanito, lamentablemente es muy estúpido para entender.
Hubo un silencio extraño en el ambiente.
—¿D-Dónde vives Katsuki-kun? — pregunta notoriamente incómodo.
—En Tamashi.
Para mi suerte, la conversación pareció haber muerto.
—Tener un rival a veces es bueno— dijo con entusiasmo el albino sacándome un suspiro ante su insistencia de mantener un dialogo—, yo tenía un rival cuando tenía su edad, el maldito de Iwao. Ese tonto, me quitó a cada chica que me gustaba. Siempre que ibamos a comer, el muy maldito tomaba el postre que yo quería, siempre un paso antes de mí. Izuku decía que era mi imaginación, pero estoy seguro que el planeaba todo cada mañana.
¿Izuku?
—Izuku no veía la maldad que había en sus ojos…— habló con voz ronca y resentida—. El maldito siempre tomaba los flanes de chocolate, en todos mis años en la U.A. nunca pude probar un postre de chocolate… Desgraciado…
—¿Es por eso que el refrigerador esta abarrotado en flan? — preguntó con curiosidad plana el bicolor. El albino apretó el puño suspirando, dejando escapar una lagrima dramática.
—Lamento que te enteraras de esta forma que tu hermano mayor no es perfecto.
Ambos le miramos con agotamiento. Yo lo conocí hace diez minutos y eso era evidente.
—Oye hermano mayor de sin quemar— le llamé apoyándome en los respaldos de los asientos, quedando en medio del asiento trasero—, dijiste que conocías a un tal Izuku ¿Estás hablando de Deku?
—¿Deku? — repitió mientras me mira por el espejo.
—Si— interrumpió Todoroki de mi lado derecho sin despejar la mirada del frente—. Midoriya era compañero de escuela de mi hermano.
—¡Ha hablas de Izuku! ¡Sí, él y yo éramos mejores amigos en la U.A.!
Medito un poco el semblante del hermano sin mayor sin quemar. No parece de las personas que tengas las neuronas suficientes para inventar cosas, por lo tanto, debe ser como Kirishima: Lengua suelta.
—¿Conocías a Oje… — me muerdo la lengua al notar que debo dejar de hablar por alias— Shinsou, a un tal Shinsou.
—Ah, sí…— me dice mientras mira al frente, meditando un poco lo que pretende decir—, es mayor por dos años, cuando ingresamos a la U.A. él estaba en último año, era un gran amigo de Izuku. Digamos que era como el velador de Izuku, si Izuku estornudaba Shinsou estaba ahí para decir "Salud".
—¿Y desde cuando ellos dos cogen?
Mi pregunta pareció sacarlo un poco de onda, ya que el vehículo se desvió con brusquedad un momento a causa del hielo, haciéndome perder el equilibrio cayéndome en el asiento. Todoroki se golpeó la cabeza contra el vidrio.
—L-Lo siento— dice mientras retoma el control—. A-Am… N-No lo sé…— habla notoriamente incomodo—, S-Shinsou era de estar con muchas mujeres a la vez y pese a que Izuku nunca me lo dijo, él sentía cosas por Shinsou… N-No creo que deba decirles esto…
—Entonces no sabes cuándo empezaron a salir— continúe con el interrogatorio—, y ¿un rango?
—¿P-Por qué tanto interés? —preguntó mirándome con rapidez para después mantener la vista en el frente.
—Porque a Bakugo le gusta Midoriya— interrumpió Todoroki. Golpeé con mi rodilla el asiento, haciendo que Todoroki me mire por sobre su hombro con molestia.
—¡¿Quieres pelear?! — pregunté enfurecido.
— ¿Es lo único que sabes decir? ¿No sabes argumentar? —inquirió con molestia— De seguro tu cerebro no logra formular más de 5 frases.
—¡ESTAS MUERTO! — grité adentrándome hacia la cabina de adelante, atrapando la ropa del bicolor.
—¡P-Peleas en el auto NO! — chilló el albino perdiendo el control del auto por un momento.
.
—¡Muchas gracias por traerlo! — dice mi vieja mientras agita la mano desde el umbral. Chasqueo la lengua mientras escucho como el hermano de Todoroki grita por la ventana que fue un gusto.
Suspiro con pesadez adentrándome a mi hogar, escucho como mi vieja me regaña por no llevar un abrigo a medida que subo a mi dormitorio. Me dejo caer en mi cama tras decirle a mi vieja que se joda. Hundiendo mi rostro en la almohada, respirando profundamente para después suspirar agotado. Vaya día de mierda. Solo han sido drama tras drama.
—¿Intentaras alg…
—No
Cierro los ojos ante el recuerdo. Deku debe estar confundido, no debe saber que querer en su estúpida vida. El bastardo Mitad-Mitad y Ojeras solo deben empeorar su confusión compitiendo por su atención, no ayudan, solo compiten y lo presionan. Deku debe estar caminado en la cuerda floja de la cordura entre una relación estable y buen polvo.
Siento lastima por él.
De alguna forma el bastardo Mitad-Mitad ha logrado llegar al punto de poder acorralar a Deku e incitarlo sabiendo que tendría una respuesta. Significa que han tenido el suficiente tiempo juntos para volverse un posibles amantes.
—A ti te gusta a Izuku ¿No es así?
Sí. Deku me gusta. Carajo me gusta demasiado. Pero no soy estúpido, comprendo cuando estoy en desventaja, y ahora, lo estoy. Todoroki tiene más ventaja que yo, la suficiente para sacarme antes de ingresar a la competencia, y por otro lado esta Shinsou, ese bastardo esta en Deku hasta la medula, y tienen una relación bizarra y retorcida que le impide a Deku dejarle.
No estoy incluido.
Mejor así, un problema menos. Tengo suficiente conmigo mismo.
Necesito aprender a dominar aquellos impulsos que me contralan cuando la situaciones se altera, no quiero ser la criatura que Toga planeaba convertirme. Quiero ser yo. Para eso debo matar al monstruo que hay en mí, solo así estaré tranquilo. Solo así podré ver más allá de mí, ver un futuro estable.
La idea me reconforta, priorizar es lo mejor. Deku es un maldito problema, no es exactamente una persona repleta de seguridad que me garantice que tomara una decisión tajantemente. Deku es como el flan, o la gelatina, cuando lo tocas con un problema, este se tambalea gelatinosamente en posibles soluciones, deseando hacer feliz a todos al abarcar cada posible solución. El problema de Deku-Flan, es que, para poder solucionar los problemas se debe elegir una solución, no todas.
Deku no sabe solucionar problemas, eso es seguro. Es un maldito idiota.
Es mejor mantenerme alejado.
.
Doy un brinco al sentir la vibración de mi teléfono. Saboreo mi boca al sentir la saliva en mi mejilla, relamo mis labios secos y finalmente bostezo con pesadez volviéndolos a acomodarme. Abro un ojo con pesadez, tomando mi teléfono que yace en el bolsillo de mi pantalón, notando que se trata de un correo. Maldigo a quién sea. Veo la hora y ya es de noche.
Mis ojos rebuscan en la habitación, notado un sándwich en mi mesita de noche. De seguro me perdí la cena y mi viejo me trajo algo de comer sin querer despertarme.
Me senté en mi cama, comenzado a quitarme el uniforme de la escuela, arrancándome la corbata con morosidad a medido que siento como mi cabello retoma su naturaleza. Quedo desnudo y siento el incómodo frío de la habitación. Busco en mi ropero un pijama y finalmente me siento en mi cama con las mantas sobre mis piernas, mordiendo el sándwich, revisando el correo que me ha llegado.
Me atraganto por un momento.
Deku.
"—Kacchan, según hemos hablado, prometiste aceptar mi ayuda. Necesito que estés el miércoles en la universidad principal, a las 9 de la mañana, sin llegar tarde por favor. Sé que no tienes clases, así que no puedes escapar :v
Atte. Deku"
—Jodido engreído— dije con una sonrisa ladina ante tal mensaje.
Lo había olvidado. Bloqué la pantalla y volví acomodarme para dormir, dejando descansar mis brazos detrás de mí nuca.
No puedo evitar sentirme ansioso.
—¿Intentaras alg…
—No
Cierro los ojos, y una extraña sensación de vacío invade mi pecho.
El martes fue rápido. Matemáticas fue sencillo, pero en más de una ocasión tuve que hacer callar a Kaminari que suplicaba que le dieran las respuestas, ya que parecía haber colapsado en medio del examen. Ojera con Cara llegó a clases con sus exámenes, con una mirada seca y fría, más distante que nunca, no respondió ninguna pregunta y su examen fue una violación para muchos.
Obviamente para mí no. A mí no me cogen, yo cojo, perra.
No pude evitar sentirme algo realizado al ver el feo moretón en su mejilla izquierda, con una tonalidad morada tan oscura que combinaba perfectamente con su feo cabello, sumado a que su engreída mirada había sido remplazada por unos ojos agotados y dominados por la notoria molestia.
El martes terminó deprisa tras entregar el examen de química, que fue un regalo. Terminé antes, pero esperé a Kirishima que me suplicó que espere por él a la salida. Como el idiota que soy por naturaleza, lo hice.
Camino a casa, Kirishima fue lamentándose no haber podido responder las ultimas preguntas, casi diciendo una y otra vez que no ganaría la beca si no lograba llegar a un decente 6. Beca que aún requiere, principalmente, el diploma del primer lugar del torneo de Judo, que es dentro de una semana y media, cosa que le tiene con los nervios de punta al no tener aun clases de Judo.
No pude evitar pensar en Deku en aquel momento.
Tras llegar a casa la ansiedad comenzó a dominarme, recordando una y otra vez que mañana en la mañana vería a Deku. Solo él y yo, y si aquello no fuese suficiente, trataríamos mi "Problema".
No sabía como sentirme.
La noche se hizo eterna. Mi imaginación solo me recordaba aquel momento en que tenía a Deku entre mis manos, sintiendo su fino cuello entre dedos, tan frágil como un mondadientes. Pude haberlo matado.
No pude dormir. Fue la peor noche de mi vida, me giré en mi cama toda la maldita noche intentado dejar de pensar en el posible resultado de, sea lo que sea que Deku intente. Sumado a eso, me preguntaba una y otra vez como carajos un pecoso inútil y cobarde podría ayudarme.
La mañana siguiente me levante con unas malditas bolsas en mis ojos. Paté cada cosa que se topaba conmigo, devoré el desayuno con un asqueroso nudo en mi estómago, casi revolviendo cada maldita y estúpida tripa en mi interior.
No estoy nervioso. Yo no estoy nervioso.
— ¿Y esa cara tan fea? — mordí mi tostada con molestia mientras veía como mi vieja ingresaba en pijamas a la cocina.
—Heredada por ti—dije escupiendo por accidente uno que otro trozo al masticar—. Como sea, me largo— tomé la mochila a mi lado, colocándola en mi hombro, colocándome una chaqueta para la nieve, nada acorde al uniforme de la escuela a causa de sus tonos grises y anaranjados.
—¿Por qué no traes el abrigo de la escuela? — me pregunta con curiosidad.
—No es tu problema.
Noto como la anciana sirve el agua caliente en una taza, moviendo una cuchara en el contorno interior de este, generando un tintineo que invade el silencio de la cocina.
—¿A dónde vas hijo mío? — musitó mientras me mira con superioridad—. Tu madre es una mujer muy observadora querido. Notoriamente veo que traes el uniforme de la escuela, lo que significa que planeas ir, pero no directamente, de seguro traes ese abrigo para que las personas no te vean como un niño. Así que dime, pequeño bastardo ¿A dónde planeas ir? ¿He? ¿Me dirás? ¿O tendré que sacártelo a puñetazos?
Me quedo en silencio, a medida que me coloco mis guantes, cruzando el bolso sobre mi pecho. Mi madre se acerca con cautela, acomodando las solapas de mi chaqueta para después darme un golpe en la frente.
—Te hice una pregunta pequeño monstruo.
—Como me jodes vieja— gruñí entre dientes con una sonrisa ladina, ella se encoge de hombros—. Voy a la universidad, me encontrare con un Deku.
—¿El hijo de Inko? — me pregunta con sorpresa casi sacando un brillo en sus ojos— ¿Qué hace un ángel como él juntándose con basura verde como tú?
Iba a responder. Pero mi orgullo lo impidió, bloqueando cualquier palabra que deseaba salir de mi garganta. Mi vieja me miró con cautela, casi analizando mis reacciones, colocándome algo nervioso por razones que no entiendo. Tenso mi rostro y desvío la mirada, por instinto.
—No jodas…
—M-Me tengo que ir— dije moviéndome con velocidad, saliendo a un paso rápido de la cocina antes de que mi vieja diga algo que deshaga mi amor propio.
—Cariño—me detengo en el umbral, mirando de reojo por mi hombro. Mi madre tiene una sonrisa complacida, mientras bebe de su café—. Izuku es un lindo chico.
—No confundas, solo es…— no sé como explicar la situación sin generar un malentendido—. No es eso.
Mi madre humedece sus labio superior con su café, cubriendo parte de su rostro con el tazón. Me mira con suspicacia, sin desviar la mirada de mí.
—Ah mierda, contigo no se puede.
—Saluda a Izu-chan de mi parte.
Camino entre la nieve, generando los sonoros crujidos bajo de mis pies. Mientras más pasos doy, las malditas avispas empeoran su revoloteo en mi estómago, arranando pedazos de mi estómago o acariciando mi carne con sus alas.
Estúpida vieja.
Ingreso a la universidad sin problemas, la idea de la chaqueta era no parecer un maldito púbero y que no me dejaran ingresar. Para mi suerte funciono bastante bien. Le esperé impaciente, sin poder dejar de pensar una y otra vez en todas las posibles ideas que este tuviera para ayudarme.
—¡Kacchan!
Las ganas de vomitar aparecieron, y un enorme deseo de mandar todo al carajo comenzaron a dominarme. Volteé el rostro para ver como Deku viene casi como una albóndiga, con un abrigo de plumas que lo hace ver como una enorme bola de pelos negra. Sus ojos verdes resaltan ante el negro de su abrigo, y sus pecas son enfatizadas ente la palidez de su piel a causa del frío.
—Lo lamento— me dice mientras llega a mi lado—, tardé demasiado.
—¿Para qué carajos me pides puntualidad si serás tú quién llegue tarde? ¿He? — pregunté dejando en clase mi molestia por su falta de conciencia.
—Deja eso Kacchan— me dice mientras me atrapa el brazo jalándome al interior del edificio más cercano — ¡vamos tarde!
—¡¿Y por culpa de quién?! — pregunté con notorio sarcasmo.
Deku me suelta al ingresar al edificio, explicando de su excusa del porque ha llegado tarde a nuestro encuentro. Es como si nada hubiese pasado. Como si lo ocurrido entre Shinsou, Todoroki y él no hubiese pasado. Desde que llegó, no me ha mirado en ningún oportunidad a los ojos ¿Vergüenza? ¿Miedo?
Solo veo su nuca a medida que avanzamos, sus cabellos revolotear con cada paso que da. Parte de sus cabellos están húmedos, brillantes a causa del agua impregnada en sus hebras, su tonalidad verdosa parece algo perdida ante el negro de las raíces, casi como si su cabello hubiese perdido algo de color en estos días.
No es mi problema.
Ingresamos en una oficina bastante ostentosa, de tonalidades caoba con muchos asientos de espera vacíos. Miro de lado a lado, notando una gran variedad de fotos de paisajes, jóvenes que sonríen animadamente, y en el escritorio de la secretaria, yace una animada figura cabezona del Guasón de Batman, y el fondo, una puerta de un verde musgo con una carita de Halloween en medio, completamente fuera de lugar con el ambiente de la habitación.
—¿Les puedo ayudar? — nos preguntó la azabache que se asomaba por el escritorio, mirándome a mí y luego a Deku.
—¡Sí! — chilla mi pecoso maestro a mi lado—, tenemos una cita a las 9:00.
—¿Nombre? —inquirió ella mientras abría una libreta.
—Bakugo Katsuki— dijo. Le miré con molestia exigiendo una explicación silenciosa, Deku no me mira, pero sonríe con cierta diversión, casi como un niño que hubiera hecho alguna maldad que hubiese gozado.
—Perdone…— musita la chica mirándonos algo preocupada—. No tengo nada anota…
La puerta de tonalidad verde se abre de golpe, dejando ver a una mujer de ropas andrajosas y llamativas, con un aire Hippie que me genera escalofríos. Las tonalidades anaranjadas y verdosas viajan desde su cintura hacia sus tobillos en un pantalón de franjas muy holgado, de una tela fina que baila con sus movimientos. Trae sandalias. Una camisa azul marino hasta los codos. Una pañoleta que amarra su cabello de color verdoso. Su enorme sonrisa es lo más distinguible en su rostro, de ojos oscuros, y penetrantes.
—¡Mírate! — chilla ella con un tono alegre— ¡Izuku! ¡Cuánto tiempo mi dulce niño de jengibre!
Deku ríe algo divertido por su alago, la mujer es de su tamaño y al llegar revuelve con total confianza sus cabellos mientras sonríe risueña.
Observo todo en silencio.
—Hitoshi me llamó— musitó mientras ladeaba su rostro, su cabello cayó de lado izquierdo, y Deku me miró de reojo para después sonreír.
—Eso… Creo que podemos…
—¡Oh! ¡claro, claro! — dice ella mientras sonríe—. Después, después— se voltea hacia mí—. Si lo hablamos frente a ti tendremos que matarte— estalla en risa luego de aquel comentario sin sentido, golpeando el hombro del pecoso mientras ella intenta recuperar el aire sin resultados.
—¿Eso fue un chiste? — pregunté con tono amargo.
Izuku finge reír mientras le mira con cierta incomodidad. La mujer al fin logra recuperar el aire, limpiando algunas lágrimas para después mirarnos.
—¿Entendieron? ¿Matarte? Porque si lo escucharas significa que sabrías el secreto y…
—Sí, entendí— dije cortante y algo molesto.
¿Quién carajos es esta loca?
—Kacchan— habló Deku captando mi atención—. Ella es Fukukado Emi, profesora de psicología, siquiatra reconocida de la universidad— Deku sonríe—, también es la novia de Aizawa-sensei.
Di un brinco.
¡MIERDA! ¡NO JODAS! ¡SIGNIFICA QUE TAMBIÉN ES TÍA DEL CARA DE OJERA!
Extendió su mano hacia mí.
— Tú debes ser Bakugo Katsuki— dice mientras yo medito un poco la acción, mis ojos van a su mirada encontrando cierto aire serio, profundo, que no logro comprender—, he escuchado… Mucho, de ti.
Frunzo el ceño con seriedad al percibir un aura repleta de diversión y burla. Comprendo. Ella está dejando en claro que sabe todo de mí, que puede leerme sin necesidad de hablar.
Maldita bruja.
Chasqueo la lengua, y acepto su apretón.
Di un brinco al sentir la corriente eléctrica en mi palma, retrocedí un paso al ver como esta explotaba en risa mostrándome un juguete para niños.
—Emi-san…— musitó Deku en un suspiro agotado.
—Lo siento. Lo siento—repite mientras intenta recuperar el aire—. Es que… Es-Estaba tan serio... que no pude evitarlo ¡Ja!
—Maldita perra loca— gruñí colocándome incorporándome. Deku se posa con velocidad ante mí, posando su mano derecha en mi pecho—. Muévete que le parto el culo, a ver si se ríe con eso.
—Uff que miedo…— se burla captando mi atención—. Eso no solo fue una broma chiquillo. — me dice con seriedad y una afilada sonrisa—. Tu reacción evidencia que eres un chico muy agresivo y temperamental, de orgullo alto, demasiado orgulloso para recibir ayuda, lo que hace curioso que estés aquí. Pero eres inseguro— arqueo la ceja—, la chaqueta lo indica. Tenías miedo de resaltar y que pensaras que eras un niño pequeño, demasiado poco para esta universidad. Tienes ojeras, lo que indica que anoche no dormiste por los nervios de esta cita o quizás el miedo de que no resultara el tratamiento…— sonríe con burla—. O por pensar en alguien.
—Perra…— dejé escapar en un gruñido sintiendo como la vena de mi cien palpita.
—¡Kacchan! — me regaña Deku mientras me mira, frunzo los labios mirándole con pesadez, él mantiene la mirada contra mí— ¡No seas grosero! ¡Emi-san está dando de su tiempo para ayudarte!
—¡PUES DILE QUE NO SE META EN MI CABEZA! — grité en queja— ¡Ese lugar es privado!
Deku iba a regañarme una vez más, pero la risa estrepitosa de la mujer nos atrapa, ambos volteamos a ver a la peli verde que ríe sonoramente, casi disfrutando de lo que he dicho.
—¡Privado! ¡pero que chico! — mis hombros se relajan, y Deku separa su mano de mi pecho—. Privado…— repite limpiando una lágrima—. Me agrada. Ven. Adelante, iniciaremos de inmediato.
Mi mirada sigue la figura femenina de la psiquiatra que se adentra, a la que debe ser su consulta, atravesando la puerta verde. Analizo un poco la situación y luego vuelvo a mirar a Deku que mira en dirección a donde ha ingresado la novia de Aizawa. Sus ojos verdes se desvían hacia mí.
Nos miramos unos segundos.
—Lo prometiste— me dice con angustia y notoria preocupación.
Mantengo mi mirada y luego suspiro con molestia.
—Bien. Como jodes.
Doy unos pasos desanimados, lentos y tranquilos evidenciando mi desgano de estar aquí. Siento como Deku me sigue, ambos cruzamos el umbral y la peliverde camina hacia Deku, atrapándole de los hombros, obligándole a retroceder.
—Consulta privada, querido— dice ella mientras atrapa el pomo de la puerta—. Nos vemos en una hora y treinta minutos.
—¡P-P-Pero!
La puerta se cierra en su cara, y "Emi", se voltea juntando sus manos en una sonora palmada, observándome con entusiasmo.
—¡Muy bien Bakugo-kun! ¡Bienvenido! — dice mientras se acerca a un enorme sillón de tela oscura que desborda comodidad a simple vista.
Mis ojos viajan de lado a lado. Hay un estante introducido en la pared, de tonalidad caoba que se combina con el color borgoña de la pared que lo devora, con múltiples juguetes y libros. Las otras paredes, son blancas, y presentan múltiples cuadraos, muchos de jóvenes que parecen hacer gestos hacia la cámara. La oficina presenta dos sillones, uno donde la tal Emi se dejado caer con total confianza, y otro que se encuentra frente a él con una mesita pequeña de centro. Junto a una pared, yace un buró, del mismo color que los sillones.
—Puedes sentarte donde quieras— me dice con una sonrisa tranquila.
Elijo el sillón.
Me quito la chaqueta y el bolso.
—Carajo— dije quitándome el traje de la escuela— ¿Por qué mierda hace tanto calor aquí? — pregunté desabotonando el segundo botón de mi camisa y arremangando los puños. La psiquiatra me sonríe.
—Podrás notar que prefiero el calor, es por eso que la calefacción esta al máximo.
—Bien…— musité quitándome los zapatos con total confianza, y con ellos los calcetines, posando mis descalzos pies en el suelo—. Mejor…
— Lo bueno es que estas cómodo— bromea mientras me mira.
—Si tú oficina no fuera el infierno sería mejor— comenté con molestia.
La mujer toma un porta hojas y con este un lápiz. Me imita y se quita las sandalias, pero a diferencia de mí, no deja que sus pies toquen el suelo, los oculta bajo las flexiones posteriores de sus rodillas.
—Muy bien Bakugo-kun, comencemos— Sonrió—. Aizawa me facilitó tu expediente, lo leí y es interesante…
—¿Qué mierda tiene de interesante? — pregunté irritado.
—Trastorno explosivo eminente— me dice haciéndome desviar la mirada—, te alteras ante cualquier situación frustrante, y explotas de un modo violento o muy agresivo.
—¿Y? — inquirí irritado.
—Así mismo.
Chasqueo la lengua molesto.
—Hagamos algo Bakugo-kun— habla mientras me observa con sutileza—, te hare algunas preguntas y tú debes responderme rápido y lo más sincero posible. Esto me ayudara a identificar cuando mientas, cuando te sientas incomodo, molesto, irritado…
—Bien. Bien. Entendí— dije acelerado. Ella me miro, y luego anotó. Arqueo la ceja y me inclino un poco hacia el frente, casi como si eso me ayudara a leer lo que había escrito.
—Iniciaremos con preguntas básicas— me dice— ¿Te llamas Bakugo Katsuki?
—Sí.
—¿Estudias en Yuei?
—Si— respondí cansado, dejando posar mi rostro en mi palma, sin poder dejar de pensar que esto es una estupidez.
—¿Has tenido sexo antes?
Me quedo en blanco ante su pregunta tan directa. Mi mirada viaja hacia la puerta.
—Izuku no puede escucharte— me dice con una sonrisa mientras anota sin mirarme, para desviar su mirada hacia mí— ¿Has tenido se…
—Sí. — dije con seriedad, reincorporándome, volviendo a mirar por intuición a la puerta, descendiendo la mirada—. Sí he tenido sexo.
—¿Hombre o mujer?
—Mujer.
—¿Fue por amor?
Me quedo en silencio ante su pregunta, mirando el suelo. Mi mente esta en blanco. Es como si el solo hecho de mencionar el amor y el sexo en el mismo contexto para mí no fuese comprensible.
—¿Bakugo-kun?
—No. — dije algo asqueado por mi actuar—. Solo era…— frunzo el ceño casi como si aquello me ayudase a comprender más mi persona—. Ira.
Levanto la mirada. Emi me observa, no detecto ningún tipo de emoción en su mirada, no hay rechazo ni compasión, solo me está mirando.
—Bakugo-kun— musita haciéndome erizar mi nuca—, yo estoy aquí para ayudarte. No importa lo que hayas hecho, yo no te juzgaré— asiento tenso. Esto es incómodo, y a la vez doloroso—. ¿Desde cuando tienes atracción por hombres?
—¡¿He?! — dejé escapar con molestia— ¡¿Qué carajos te pasa?! ¡No me gustan los hombres!
—Pero tampoco las mujeres— dice con diversión—. Pero no eres asexual.
Me dejo caer en el sillón algo más cómodo con el tema, todo sobre Toga me saca de quicio.
—Eso es obvio, técnicamente devoras a Izuku con la mirada— dice mientras anota—. Dime ¿desde cuándo…
—¡YO NO DEVORO A NADIE CON LOS OJOS! — grité a todo pulmón colocándome de pie de golpe. La mujer me mira con diversión— ¡¿QUÉ CARAJOS TE PASA?! ¡¿DEKU?! ¡¿TE VOLVISTE LOCA?! — ella sonríe divertida— ¡¿ACASO LO VISTE?! ¡ES UN PELMAZO! ¡TIENE UNA CARA ESTÚPIDA! ¡ÉL… ¡ÉL…— ella niega lentamente con una sonrisa burlona, casi gozando de mí reacción.
Mi rostro lentamente se torna rojo, un rojo tan potente que me hace doler la piel. Me dejo caer en el asiento con las orejas ardiente y la mandíbula tensa. Esto es humillante.
—Carajo…
—Buen intento— me dice mientras escribe—. Pero lo noté desde el momento que te vi— me hundo en el sillón avergonzado, queriéndome largar de ahí—. Creo que eres Pansexual.
—¿Cómo carajos se tiene sexo con un pan? — pregunté con molestia.
La mujer estalla en risa mientras golpea sus piernas con sus palmas, casi como mi pregunta hubiese sido un chiste. Pero yo me limito a esperar que deje de reírse.
—¡Me agradas! — dice ella mientras sonríe—. Pero ahora en serio, creo que eres pansexual, significa que te puedes sentir atraído sexualmente por cualquier género, ya sea hombre, mujer, transgenero, travesti, blablabala… Siempre y cuando estés enamorado previamente.
Iba a quejarme. Pero no tenía palabras para generar la queja.
—¿Es la primera vez que te enamoras?
Desvío la mirada.
—Lo tomaré como un sí— escucho el movimiento del lápiz en la hoja—. Tendría lógica, todos en nuestra vida por lo menos nos hemos sentido atraído por más de tres personas, de niños nos sentimos emocionados por la idea del amor, en la adolescencia soñamos con alguien del salón, en la secundaria comprendemos los sentimientos y deseamos experimentar el sexo, son tres etapas y tres amores distintos, pero tú, solo uno— me quedo en silencio—. Eso es a causa de que no te sientes atraído a menos que estés enamorado previamente, es algo romántico si lo piensas…
—Jodete— gruñí sin saber cómo defenderme.
—Bien… — dice— creo que aún lo estás asimilando, te entiendo, es difícil de procesar. — vuelvo a mirarle—. No sabias que estabas enamorado… No. Si lo sabias. Pero ¿No quieres aceptarlo? ¿Qué pasa? — le miro con seriedad—. No me intimidaras con esa mirada de perro asesino Bakugo-kun, si te portas mal llamare a Izuku y sé que te sentaras como todo un cachorro obediente.
Me coloqué de pie de golpe.
—¡SUFICIENTE! — grité enfurecido— ¡Nadie tiene ese poder sobre mí! ¡NADIE! ¿Entendiste? — apunté hacia la puerta—. Ese hijo de perra no es más que una molestia. Ni siquiera sabe lo que quieres en su estúpida vida, no sabe si coger con tu estúpido sobrino o con el pelmazo que es mi compañero de escuela. —la ira a dominado mi voz—. Ese idiota, es un maldito reprimido sexual… ese idiota…
—Es la única persona que has amado— dijo con una sonrisa de lado mientras me mira con cierta paciencia que me incomoda—, Bakugo-kun, escucha.
—No— gruñí dominado por cierta impotencia que domina en mi pecho—. No.
—Bakugo, escucha.
—No. — volví a decir—. No puedo estar enamorado de maldito imbécil que no es más que un tiro al aire, de todos los bastardos, no puede ser él.
—Pues…— la chica me mira con cierta lastima y como si se tratara del clima, se encoge de hombros y sonríe—. Lo es…
Sus palabras me devastan. Mi pecho comienza a presionar y me siento algo mareado, me tambaleo un momento musitando una y otra vez "No". Siento que no puedo respirar mientras me paseo de lado a lado.
No lo acepto. Solo me gusta. Solo quiero tener sexo. Quiero coger con él. Nada más. Nada más. Nada más. Esto no puede estar pasando. ¿Pansexual? Pura mierda, nada más que mierda mezclada con mierda.
—Estas teniendo un ataque de pánico— me dice mientras me paseo de lado a lado— ¿Te pasa muy seguido?
—¡VÁYASE AL DIABLO! — rugí desde lo más profundo de mi garganta casi no reconociendo mi propia voz.
—Anotaré posiblemente— me dice mientras escribe en sus hojas.
—¡VINE POR MIS ATAQUES! ¡ SOLO HAS TOCADO TEMAS DE MI ORIENTACIÓN Y MIERDAS POR EL ESTILO! ¡¿CÓMO CARAJOS ME AYUDA ESO?! ¡¿HE?! — preguntó enfurecido mientras le miro alterado— ¡¿HE?! ¡EXPLÍCATE AIZAWA VERDE! — ella sonríe de lado.
—Bakugo-kun— apunta hacia su derecha, y yo sigo su dedo con la mirada, me señala la ventana— ¿Vez los copos Bakugo? ¿Vez como caen? — mi pecho se azota contra mi pecho, uno a uno, golpe tras golpe mi pulso duele y me es difícil respirar—. Copos, cada uno sobre el otro, acumulándose lentamente. ¿Lindos no? No existe un como igual a otro— La nieve se acumula en el marco de la ventana, algunos se pegan en el vidrio, otros descienden lentamente hacia la acumulación en el exterior—, lentos, parecen dulces plumas de un ave. Caen lentamente, casi hipnotizantes ¿Los vez? Uno a uno.
—Uno a uno— repito.
—Eso es… Uno a uno…
Mi pulso está tranquilo, mi respiración es lenta. Mi cabeza no duele, mi pecho se siente liviano, mis músculos no están tensos. En algún momento volví al sillón, estoy sentado. Parpadeo tranquilo, lento, sin despegar mi mirada del vidrio.
—Bakugo— me llama, pero yo continuo mirando la nieve—. Mírame Bakugo. —le obedezco, mis ojos le observan con calma—. Lo haces muy bien…
—¿Qué me hiciste? — pregunté relajado, casi drogado—. Es como marihuana.
—Que manera de delatarte— me dice con diversión, pero yo siento mis parpados pesados—. Lo siento, te hipnotice, solo hice que te calmaras, no eres alguien bueno para hipnosis, eres demasiado intuitivo, pero en un estado de colapso eres más susceptible.
Dejo caer mi cabeza en el respaldo del asiento, siento como me hundo en el cojín. Tengo sueño, me siento un poco cansado. Casi como si lo ocurrido me hubiese quitado la energía.
—Si te hace sentir mejor— desvío la mirada hacia ella, sin separar mi cabeza del asiento, ella termina de anotar, para después mirarme—. Izuku terminó con Hitoshi.
Y al fin reacciono.
—¿Qué Deku qué? — pregunté algo sorprendido.
—Se tomaron un tiempo— dice mientras suspira—. No sé muy bien que ocurrió, y tampoco estoy en posición para decir más. Pero si te preocupaba que Izuku estuviese eternamente con Hitoshi, te informo que ese miedo es infundado.
Miro mis manos sin poder creer sus palabras. Deku ya no está con Shinsou, significa que es un camino menos para Deku, y solo queda un sendero.
Supongo que Todoroki ganó.
—Estas confundido— levanto la mirada notando cierta compasión en ella—, tienes miedo, puedo verlo. Tienes miedo al rechazo, toda tu vida has estado sumergido en el rechazo de tus iguales, y temes que Izuku haga lo mismo.
— ¿Es eso? — pregunto sin pensarlo, lanzo una risa nerviosa y cansada, dejándome caer en el respaldo del asiento—. Deku me molesta tanto. El verlo ahí, parado, sin hacer nada, me enfurece. Sus palabras de apoyo me irritan. Siempre ahí, atento ante todo, intentado abarcar mucho cuando es obvio que no puede solucionar ni sus propios problemas.
—Izuku es buena persona— me dice, lanzo una segunda risa irónica.
—Sí… Ese imbécil es buena persona— dije mientras sonreía levemente mirando el techo— quiero atraparlo y apretarlo hasta que… hasta que...
—Estas… Muy enamorado— vuelve a decir mientras yo continúo mirando el techo, casi esperando que este caiga y me mate de una vez— ¿Bakugo?
—¿Y ahora qué?
—Tenemos que continuar…— me dice sacándome un suspiro agotado—. Solo es el comienzo, aunque se mucho de ti ahora, esta será nuestra primera sesión— percibo que se coloca de pie, colocándose sin dificultad sus sandalias, tomando de su estante un recetario, comenzando a escribir sin necesidad de apoyarse en algo—. Esto te ayudara con tus ataques— deja un papel frente a mi, y yo lo tomo leyendo con dificultad su horrible letra.
—¿Vitamina E?
—B— me corrige captando mi atención.
—¿Ha? — dejo escapar al no haber comprendido ni mierda.
—Bakugo— me dice con mucha paciencia, como si le explicara a un niño—, tu trastorno es causado por la deficiencia de serotonina a causa de tu falta de injerencia de triptófano, una sustancia que esta algunos alimentos, como el huevo, el pollo, pavo, en fin, la vitamina B, un poco de ejercicio y una dieta balanceada mejorara tus ataques y…
—¿Estas jodiendome? —pregunté con una sonrisa ladina ganándome su mirada dejando de anotar—. Me estás diciendo… ¿Qué esta mierda tiene solución?
—Si… — me dice con inocencia—¿No lo pensabas?
Respiro aliviado, sintiendo un peso menos en mis hombros. No lo puedo creer. Tantos años sufriendo tal mierda, y solo debía comer más pollo y pavo. Carajo debí investigarlo, pero mi orgullo lo impidió.
—Te vez feliz— levanto la mirada para ver que esta sonriendo—. Te vez bien sonriendo, da algo de miedo pues parece la sonrisa de un asesino, pero te vez bien. Bakugo ¿Deseas continuar? — me pregunta logrando que yo arqueo la ceja—. Aún quedan 50 minutos, podemos detenernos o continuar, podemos trabajar en tus ataques, lo que debes hacer cuando sientas que estas a punto de perder el control.
—Como con los copos— dije mirándole, ella sonríe satisfecha.
—Como con los copos.
Deja las cosas de lado, apoyando sus manos en sus rodillas mientras me mira atenta casi como una niña a la que se le esta contando un cuento.
—¿Qué tal si me hablas de Deku? — frunzo mis labios—. Dijiste que Izuku se siente atraído por alguien más de tu salón ¿Qué tal si hablamos de eso? ¿No?
—¿Y por qué mierda debería hablar contigo sobre eso? — pregunté a la defensiva mientras le miro con molestia.
—Podría ayudarte— me dice con una sonrisa traviesa—, te gusta, pero no sabes qué hacer. Además, priorizaste este tratamiento sobre tus sentimientos ¿No?
¿Cómo carajos sabe todo eso?
Una vez más vuelvo a sentirme incómodo.
—Eres muy responsable, y consiente que tus ataques sin control podrían afectar a Izuku, así que priorizaste tu salud sobre tus sentimientos, muy valiente— suspiro con molestia—. No te enojes, te estoy elogiando.
—Hablaré— dije mientras me cruzaba de brazos, sonriendo de lado—. Solo si me dices que mierda pasa con Deku.
Ella arquea la ceja divertida, casi como si el hecho de que yo estuviese negociando no fuese algo normal. Posa sus manos en sus muslos, deslizándolos lentamente hacia sus rodillas inclinándose hacia mi casi como si fuese a decir un secreto.
—Me agradas.
Sonrío de lado fascinado. Al fin tendré respuestas.
Deku es dependiente emocionalmente de sus parejas. O por lo menos así se volvió tras el inicio de la relación con el cara de Ojera. Emi me explicó que ella conoció a Izuku desde los primeros días en la universidad, y era un chico estable con seguridades decretadas. Independiente. Algo inseguro, puesto que el pensamiento de las personas parecía impórtale bastante al punto de lastimarlo emocionalmente, pero nada más allá de lo normal. Deku era alguien normal. Pero tras iniciar una relación con su sobrino, Deku se tornó dependiente e inseguro, casi como si casa cosa que hiciera no fuese suficiente para complacer a una persona, poco a poco sus empeoraron, cuando el hijo de perra de Shinsou le engañó.
Ahora todo tiene sentido.
El hijo de puta de Shinsou le engañó con una mujer, Izuku los atrapó, y sus inseguridades crecieron aún más. Actualmente, Deku esta aferrado a las emociones que logró sentir en algún momento, tiene terror a experimentar con una persona nueva y que lo ocurrido se repita, es por eso que aceptó volver con Shinsou, algo conocido y más predecible hace menos doloroso los engaños, pues, es algo que es presumible, afectándolo de un modo más insignificante. Pero ahora, según lo que yo le explicado a Emi, ella concluyo que la ecuación se ha sumado el Bastardo Mitad-Mitad. Este ha generado en remezón en su mundo, pues, es alguien nuevo y no experimentado. Todoroki es el fruto prohibido que el parecer hace más emocionante la situación, Deku tiene en mente que aquello no correcto y aquello lo hace emocionante, busca experimentar aquello que Shinsou hizo, intentado comprender lo que se siente ser quien sea el que engaña y no al que engaña. Según me explicó Emi, Deku está en un estado de colapso. Quiere terminar todo con Shinsou pero tiene miedo de quedar solo. Quiere que algo ocurra entre él y Todoroki, pero tiene miedo de ser juzgado por querer gozar el momento.
—No hay amor— me dice mientras yo le miro con seriedad—. Es solo sexo.
Analizo sus palabras. Mientras miro mis manos, entrelazando mis dedos, meditando.
—Quieres ayudarlo…
—No es mi problema— dije con seriedad mientras le miro—, es problema de Deku y su trastorno extraño por desamor, o algo así, no sé qué carajos sea su problema pero no es asunto mío.
—Te gusta— me dice haciéndome rodear los ojos—, es más, estás enamorado de él.
—No es… —dije marcando las letras—. Mi problema…
—Izuku no los ama, pese a que intente auto convencerse— me dice mientras me mira divertida—, pero tú podría lograr algo Bakugo, no estás en la ecuación, pero podría agregarte como otra variable.
—¡Ja! Eso haría explotar su inútil cerebro.
—Tal vez, pero — me mira con una sonrisa—, puede que, si realmente quieres ayudarle, deberías ser más que un posible pretendiente…
—Deja los rodeos y escúpelo— ordené impaciente.
—Podrías ser un amigo— arqueo la ceja—, Izuku, como dije, está en un estado de colapso, alguien que lo apoye me haría sentir mejor de que Izuku está ahí solo, pero con apoyo. Él, evidentemente siente que no puede contar con nadie, la persona en que confía es un chico algo manipulador que busca convencerlo para una vida eterna a su lado, las otras personas son sus padres, y de seguro no quiere preocuparlos, la lista se reduce y reduce, quedando solo. Me preocupa, pero sí sé que estarás ahí, en un intento altruista de ayudarlo, me sentiría mejor, y sé que Aizawa también.
—¿Aizawa? — pregunté perdido.
—Él ha estado muy tenso por la relación de su sobrino e Izuku, está preocupado por ambos— dice con sinceridad—. Sabe que Hitoshi es manipulador y que esta algo obsesionado, e Izuku está en un estado inestable y dependiente, cualquiera estaría preocupado.
Medito sus palabras. Rasco mi nuca, agotado, sin muchos deseos de meterme en una situación así. Deku y su confusión solo me harán estresar y es lo último que quiero.
—Ayúdalo a distraerse, ayúdalo a sentirse útil.
Carajo.
—Tu rostro me dice que pensaste en algo— me dice con una sonrisa.
—Sí, algo— digo algo incómodo con la idea—, pero no me hará feliz.
—¡Porque es el comienzo de Bakugo, Mr. Altruista! — aplaude divertida— ¡Bienvenido a la vida!.
Chasqueé la lengua.
.
La puerta se abre, tengo puestos mis zapatos y el abrigo de la escuela. La chaqueta y mi bolso entre manos. Nos asomamos por el umbral y veo a Deku paseándose de lado a lado inquieto, muy parecido a un león enjaulado. Muerde la punta de su pulgar mientras murmura muchas cosas en voz baja.
Siento un molesto tic en mi ojo izquierdo.
—El amor es ciego Bakugo-kun— me dice muy bajo Emi a lado mientras yo solo veo como Deku no parece notar nuestra presencia.
—Carajo…—musité apenado de mi estúpido corazón— ¡DEKU! ¡YA VUELVE MALDITO NERD! — grité a todo pulmón haciendo que Izuku diera un brinco y volteara sorprendido.
—¡K-Kacchan! —chilló acercándose a nosotros— ¡¿C-C-Como te fue?!
—Pues no se tiró por la ventana así que todo excelente— dijo Emi mientras me rodeaba con su brazo extendiendo el otro con el pulgar en alto—. Hemos establecido una dieta balanceada, ejercicios y algunos ejercicios de respiración.
—Eso es… ¿Todo? — preguntó sorprendido.
—Además, hemos sacado toda la presión que este chico ha acumulado por 18 años de vida, así técnicamente hemos reseteado a este muchachón— me atrapa de los hombros y me sacude, rodeo los ojos mientras ella me atrapa de las muñecas y me obliga a elevarla haciéndome fingir festejar— ¡Yei!
—Qué alivio…— dice Deku mientras suspira—. Escuche algunos gritos y me preocupé— su mirada se torna a mí, casi como si me inspeccionase— ¿Cómo te sientes Kacchan? ¿Mejor?
Le miro varios segundos, recordando una y otra vez que Deku se ha dedica ha ayudar, pero nunca ha recibir ayuda. Me irrita. ¿Por qué es tan tonto?
—Cansado— dije con sinceridad—. Pero bien.
Deku sonríe emocionado.
—Estas muy tranquilo— me dice fascinado—, que bien Kacchan, me alegro mucho ¡muchas gracias Emi!
—No hay de qué— dice haciendo reverencias, para después mirarme—. Bakugo, recuerda lo que hablamos sobre ser "Altruista" y nos vemos en dos semanas para saber cómo te sientes ¿Te parecer?
—Mierda— dije con molestia— ¿Tengo que volver a verte? Me sorprende que Aizawa te aguante.
La risa estrepitosa de Emi resuena en la habitación, golpeándome el hombro diciéndome lo gracioso que soy, recalcando que mis "remates crueles" eran hilarantes.
Deku y yo nos marchamos, avanzamos bajo la nieve suave que caía casi con timidez sobre la ciudad. Deku me ofreció tomar un taxi a la escuela e irnos juntos, pero le dije que prefería caminar.
Íbamos en silencio mientras caminábamos, Deku caminaba a mi lado mientras miraba hacia el horizonte en un dulce silencio que solo era opacado por el crujir de la nieve bajo nuestro pies.
—Estaba— le miré de reojo—, preocupado. —me confianza, él separa la vista del horizonte y me mira con una sonrisa—. No sabía que ocurría, pero lo bueno es que todo terminó bien.
Le miro atento. Mientras él solo me sonríe. Recuerdo una vez más que Deku busca ayuda sin pedirla, mas bien, la necesita pese a que no lo note, y lo único que pienso es que quiero que este bien.
Quiero que me vea como un amigo. Alguien en que puede confiar, así como Kirishima.
Me detengo, sin poder creer lo que estoy a punto de hacer.
Deku me mira atento, mientras me observa preocupado de que no diga nada.
—Tengo trabajo— dije sin mirarle—. Trabajo los sábados en la noche en un Night club, es mi primer trabajo y el único que he tenido, lo de hace unos días, no fue una cita, solo iba al trabajo.
Levanto la mirada y me encuentro con los ojos apacibles de Deku, observándome con cierta ternura que me llena. Deku sonríe, por primera vez en el día, sonríe solo de felicidad.
—Estoy orgulloso de ti, Kacchan,
Me siento satisfecho. Su sonrisa se me hace hermosa, sus ojos brillan y su cabello ha tornado color. Su semblante es más relajado y parece un niño feliz. Los copos adornan sus hermosos risos y su aliento es visible ante su energética y dulce risa de felicidad.
Estoy enamorado.
—Deku— le llamé mientras le miro.
—¿Si? ¿Kacchan? — me pregunta acercándose hacia mí.
—¿Intentaras alg…
—No
No. No lo intentare. Pese a que hora desearía besarlo, pese a que ahora desearía acariciar esas hermosas pecas. No hare nada. Él no necesita alguien que diga lo hermoso que se ve, o lo ardiente que es… Él necesita un amigo.
Frunzo el ceño y cierro los ojos enojándome conmigo mismo al notar que me es difícil decirlo a causa de mi orgullo. Pero respiro hondo y suspiro intentado calmar aquella parte de mí que me grita que me corte la lengua.
— Si algún día…— hablé sintiendo como mis mejillas arden en exceso y como mi cien palpita ante el sobre esfuerzo—. Quieres lanzarte de un puente solo para sentir lo que es la muerte…— él me mira inquieto—. Prometo dejarte caer, y que disfrutes de la caída— dije mientras mira en otra dirección—, porque pese a que saber que te vas hacer mierda al tocar el suelo, destruyéndote los huesos y reventándote el cráneo— volteo la mirada mirando sus pies—, yo estaré ahí impidiendo que caigas, si necesito lanzarme para evitarlo, lo haré, pero jamás dejaré que toques fondo, yo te sacaré de ahí.
Esto es lo más cursi y estúpido que he dicho en mi maldita vida, debería lanzarme a la calle para que un auto me mate de una jodida vez.
—Kacchan— vuelvo a ver a Deku y me incomodo al notar que tiene unas lágrimas en sus ojos, esta gimoteando mientras me mira emocionado—. Eso es lo más lindo que me has dicho— me dice mientras extiende sus manos hacia mí, abrazándome, generando una situación de pánico en mi persona— ¡Gracias! — poso mi mano en su frente intentado quitarlo de mi, pero Deku se niega a soltarme.
—¡Ha! ¡Carajo! — dije rendido mientras me dejaba abrazar y querer en medio de la calle, quito mis manos de mi bolsillo, y poso con desgano e incomodidad a la altura delos omóplatos mientras le palmeo intentado que deje de llorar como un idiota.
—Gracias Kacchan— me dice con un tono que capta mi atención, un tono repleto de alivio que me hace sentir más tranquilo. Al parecer, captó mi mensaje.
Suspiro aliviado. Y miro el cielo gris que nos cubre, vuelvo a recordar a Emi.
—Oe— hablé recordando algo. Deku sale de su escondite mirándome con curiosidad—. Necesito un favor.
.
¡Emi ha hecho al fin su fantástica entrada! ¡Debo decir que este personaje me encanta! Es muy bizarro y alegre, me fascina sus remates. Y ¿Cómo no hacerla la pareja de Aizawa? Y eso no es todo, la historia de esa pareja tiene un trasfondo que se tocara más adelante. ¡¿Bakugo tiró la toalla?! ¡¿Midoriya terminó con Shinsou?! ¡¿TODOROKI GANÓ?! ¡¿QUÉ ESTA PASANDO?!
:D besitos: Nos vemos el 29 de Junio. Muack.
RESPUESTA REVIEWS
strangeworld77
Mucho dolor en un capitulo, pobre bebe. Pero hoy traemos un capitulo más alegre, con un poco de emoción y solo de Kacchan intentado comprenderse a si mismo ¡Espero que el tiempo que estuviste lejos este fic no te haya decepcionado! ¡Muchas gracias por volver! ¡nos leemos pronto!
Eien Dark
¡Muchas gracias! Esa escena también me dolió en mi corazón. Espero que este cap también te guste ¡Saludos!
MasasinMaze
¡Detective Masasin ha vuelto! ¡pues que gran forma de quitar posibles sospechosos! Claramente Todoroki y Bakugo le hubieran ganado a Shinsou si no hubiese llegado Aizawa. ¡Midoriya y Shinosu se han dado un tiempo! ¿Qué fue lo que paso? Y ahora, Bakugo se ha dado por vencido antes de iniciar ¿Eso afectara al pecoso? Muchas preguntas… ¡Muchas gracias por leer!
Zule
¡Me encanta que mi fic te haya gustado tanto! Y más aún que haya hecho ese impacto, espero que este cap te haya gustado y me alegro mucho por tu comentario, espero saber más de ti adelante y que este fic nunca te decepcione ¡Saludos!
Panqueque
¡Jajaja! ¡Que cruel! Hubiera sido terrible ya que significa que Shinsou hubiera enloquecido más de lo que ya está enloqueciendo lentamente. ¿Te imaginas? Lo tendría encerrado con un cinturón de castidad al pobre ajajaja ¡Saludos!
Nekoboy mty
¡te entiendo totalmente! ¡la universidad me quita también mucho tiempo! Absorbe el alma, solo ruego por las vacaciones para más libertad. ¡Muy feliz cumpleaños! ¡Espero que este capítulo te haya gustado! Sé que no es TodoDeku, pero espero que aun así te haya gustado. ¡Muchas felicidades y espero que la hayas pasado muy bien en tu día!
Azareth
¡¿Izuku no le creyó?! ¡¿Qué paso ahí?! Tantas dudas sobre esa conversación. Pol Dios. Este cap no es tan Sad como el otro pero espero que te saque una que otra rida. ¡Muchas gracias por leer!
¡No olviden su review!
¡Muchas gracias por leer!
Momoleft.
