Me disculpo.
Pasaron muchas cosas y perdí el ritmo. Pero hace unos días me dije: No, yo quiero retomar. Me encanta escribir, me encanta que ustedes lo lean y me comenten animándome a seguir, así que puede que muchos hayan olvidado mi fic, pero no me importa, continuaré escribiendo y publicando. Espero que les guste.
Él, Yo, Ellos
Otra vez. Me han quitado el almuerzo.
Suspiro. Tengo hambre, demasiada hambre. Lo peor de todo es que hoy había traído mi almuerzo favorito, jamás pensé que me pudiesen quitar la comida. Siempre me golpean y soy demasiado cobarde para defenderme, normalmente Katsubro me ayuda, pero hoy no ha asistido a la escuela y los mayores se aprovecharon al verme solo.
Veo como todos mis compañeros comen, disfrutando de su comida. Y yo, estoy sentado en la cafetería sin saber a dónde mirar. Tampoco he encontrado a Kyoka. Que horrible viernes, lo bueno es que con este día la semana termina y al volver a casa comeré todo lo que tengo en refrigerador compensado el no haber almorzado.
No quiero ir a la última clase. Me duele la pansa a causa de la fatiga, así que voy directo a la enfermería a suplicarle a la enfermera retirarme. Por suerte para mí, se apiada de mi alma y llama a mi tío.
Mi primo vendrá por mí, ha salido antes de la universidad y tiene tiempo.
—¿Te quitaron el almuerzo? — preguntó en un tono alto, casi gritando el mejor amigo de mi primo. Desvío la mirada evitando encontrarme con los ojos de Tamaki que me observa con preocupación. —. Eso no está bien ¿Le dijiste a tus maestros?
—No. Me golpearían. —dije bajito mirando a los autos pasar a medida que avanzamos.
No soy valiente. No soy fuerte ni menos tengo la seguridad como para gritarles y argumentales sobre sus acciones. No soy bueno en nada. No soy nada, ni nadie, como para echar en cara a alguien y exigir una disculpa.
—Eijiro— escucho el tono bajo de mi primo, pero me limito a mirar a la calle—, el tío Taishiro debe saberlo.
Me sobre salté.
—¡¿N-No le dirás a Fat o sí?! — pregunté alterado—. Si lo haces armara un escándalo, y me meterá en problemas.
Me acerco a mi primo y le atrapo el brazo, tironeando, suplicando que guarde el secreto. Pero el parece incomodo pues ya ha tomado la decisión. Entro en desesperación. No quiero. Me golpearan más.
—¡¿Por qué no te das cuenta que eso empeorara mi vida?! — grité enfurecido. Levanto la voz. Mi primo se sobresalta y se sonroja al ver que algunas personas nos miran, mueve sus manos intentando calmarme, pero no lo consigue, yo continúo gritando. Tamaki entra en pánico. De la nada mi primo se coloca la capucha de su sudadera y la cierra con los cordones quedando en posición fetal en la acera. Me muerdo labio arrepentido, le he causado un ataque de pánico.
Mirio me posa una mano en el hombro, me sonríe y se colca aun lado de mi primo acariciando su espalda. Diciendo una y otra vez que recuerde respirar, que todo esa bien. Solo se calme y se mantenga tranquilo.
Tamaki padece de TAS, Trastorno de ansiedad social. Desde que era niño ha sido algo tímido, y eso fue empeorando con los años. Actualmente ha logrado desarrollar su personalidad pudiendo mantener conversaciones y asistir a clases, pero siempre que se enfrenta a las situaciones complejas terminan en ataques de pánico.
Le he causado uno. Me siento horrible.
Me siento en la cera junto a Mirio, y le imito acariciando la espalda de mi primo mientras escucho como está hiperventilando dentro de su capucha.
—Entiendo que estés estresado— desprendo mi mirada de mi primo para ver como Mirio mantiene una sonrisa positiva—. Cuando tenía tu edad también me molestaban.
—Pero tú eres grande. Puedes defenderte— dije desanimado preocupado por mi primo, más que en mi situación escolar.
—No siempre lo fui— le miré con atención—. Cuando tenía tu edad, solía ser algo bajo y flacucho, pero al entrar en secundaria comencé a entrenar por un tema de salud. Soy propenso a la diabetes por parte de mi madre, así que debía comer sano y hacer ejercicio, eso me ayudó a mantenerme saludable, y además, el deporte que elegí me ayudó a defenderme.
—¿Cómo? — inquirí curioso.
—Judo— escucho desde dentro de la capucha a mi lado, mi primo aparece separando la tela, con el rostro rojo y los ojos brillantes ante las lágrimas que han brotado, está agitado pero me mira algo tranquilo de saber la respuesta de mi pregunta respecto a su amigo—. Mirio hacia Judo.
Capítulo 41: Viernes
—¡Taran! — canturreé dejando un pequeño regalo sobre su pupitre.
Sus ojos dorados dejan de ver sus pulidas uñas, observa con desinterés la bolsa atigrada que he comprado de camino a la escuela. Ashido sopla su lima y continúa en lo suyo, técnicamente ignorándome, tal como lo ha hecho desde el día domingo en mi casa.
Caí suplicante al suelo, posando mi rostro en su pupitre mientras ella continua limando sus uñas desinteresada.
—¡Vamos Mina! — chillé suplicante mientras le miro—. Ya van tres días y no me has hablado, yo te amo…— musité con ojos de borrego. Ashido detiene su labor y me mira de reojo.
—¿Me amas? — inquiere sorprendida.
—Claro— dije con una enorme sonrisa, entusiasmado de lograr un avance—, eres mi amiga.
Su sonrisa se borra de golpe, y continúa en su labor.
Creo que empeore la situación, tal vez debí decir mejor amiga.
—¡Buenos días! — se escuchó desde el umbral, miro de reojo notando como Kaminari llega alegre—. ¿Qué haces tú en el suelo?
—Hola…— dejé escapar en saludo mientras vuelvo a mirar a Mina—. Le ruego a Mina que me perdone.
—¿Aun no lo perdonas? — preguntó divertido mi amigo mientras se sentaba en su lugar, Ashido asintió sin decir nada, continuando con su trabajo en sus uñas.
—La tienes difícil— se burló el rubio.
Hoy es miércoles, la semana ha sido pesada, los exámenes nos han agotado, pero gracias a que estudiamos el día domingo hemos logrado salvar nuestras almas. Algunos nada más, ya que el examen de Shinsou-sensei fue horrible, estamos seguros que muchos reprobamos deshonrosamente.
Aun así estamos positivos, este viernes festejaremos el final de los exámenes, iremos a beber y cantar a un karaoque, y Ashido asegura que Midoriya nos acompañara esta vez. La idea me emociona, es una oportunidad de estar cerca de Izuku, compartir con él más allá de la escuela y que note que soy más que un chico normal de secundaria.
—Oye ¿Y Bakugo? — la pregunta me saca un poco de onda. Miro de reojo como el asiento de mi Bro está vacío.
—Tal vez… Se durmió— le dije a Kaminari mientras él mira con curiosidad el lugar vacío—, ahora que lo dices Jirou tampoco ha llegado.
—Sero tampoco— notó mi rubio amigo.
—Tal vez están en una cita triple— se burló la pelirrosa. Lancé una risotada.
—¿Mi Bro? ¿En una cita? — inquirí en burla colocándome de pie, Ashido rio sutilmente.
—Tienes razón…— musitó con una dulce sonrisa en sus labios.
La hice sonreír, es un avance.
La risa suave de Kyoka resonó en el salón. Los tres volteamos a la entrada y la felicidad de mi amigo se borró al ver como Jirou llegaba completamente risueña junto Sero que lanzaba unos chistes en voz baja a medida que la azabache reía ante cada broma.
No podía negarlo. Jirou y Sero se ven como una linda pareja. Ambos azabaches y siempre Sero logra que Kyoka sonría pese a estar enojada. Kaminari por el otro lado solo logra enfadarla más.
Sonrío levemente al ver como Kyoka empuja levemente a Sero que estalla en risa, si pudiera tener voto en esto, me gustaría que esos dos terminen juntos… Pero; Volteo los ojos hacia mi izquierda, viendo como la mirada desalentada de Kaminari está enfocada en los azabaches.
—¡B-Bienvenidos! — saludé interrumpiendo el ambiente, colocándome de pie, ambos me correspondieron, al parecer, se encontraron de camino a la escuela. Sero se cayó a causa de la escarcha y Jirou le ayudo.
—¿Seguro que estas bien? — preguntó aun risueña la azabache mientras veía como el chico se quitaba la mochila del hombro.
—¡Excelente! ¡Estoy…¡Ahg! — su gritó nos alertó, los cuatro le divisamos para ver como Hanta se afirmara la muñeca—…de maravilla.
—Tal vez te dislocaste la muñeca— dije con seguridad—, hay que llevarte a la enfermería.
—Bien…—musitó intentando moverla.
—¿Qué haces? ¡Tonto! — regañó la azabache dejando caer sus cosas en su pupitre, acercándose al azache ayudarle—. No hagas eso— ordenó, la azabache tomo su mano, tanteando.
Miro a Mina y ella intenta no reír.
Es como si el destino intentase leer mi mente. Tal vez Jebus está a favor de que ambos terminen juntos, pero estoy seguro que alguien no estará muy contento con su decisión.
—Ven vamos…— musitó mientras le ayudaba a caminar con mucha delicadeza.
—¡L-Los acompaño! — gritó Kaminari mientras los alcanzaba. Y ahí estaba, ya decía que Kaminari llevaba mucho tiempo sin hacer mal trio.
Se fueron.
—¡¿Viste eso?! — chilló Mina agarrando mi brazo agitándolo emocionada—. ¡Que linda pareja hacen! ¡¿Te imaginas los niños?!
Sonreí nervioso.
Ochako llegó de golpe junto a Mina, atrapándola de los hombros agitándola emocionada.
—¡Kyoka! ¡Kyoka! ¡Se ve muy linda con Sero-kun! —gritó la castaña mientras la pelirosa asentía emocionada—. ¡Se gustan!
Entré en pánico. Si Kaminari vuelve y escucha eso, se le ropera el corazón.
—O-Oigan…
—¡Vivirán juntos y serán felices! — aseguró Ashido mientras tomaba las manos de Uraraka.
Las dos comenzaron a hablar de la nueva pareja que se estaba formando en el salón. Mi estómago se revuelve al recordar la mirada de Kaminari al llegar Kyoka.
¿Qué ocurriría con Kaminari si Jirou se fijase en alguien más?
Se pondría triste.
Es lo último que quiero. Kaminari es una gran persona, solo es algo despreocupado y muy ingenuo, y algo atolondrado, pero tiene corazón, y sé mejor que nadie que desde que eran niños él ha estado enamorado de Kyoka… Solo que no sabe cómo expresarlo sin que sea tomado como un mal chiste.
—Ojalá Kyoka se dé cuenta y se casen junto con Sero-kun— musitó Yaomomo mientras posaba su mejilla embelesada con la imagen a lo lejos.
Parpadeé agotado, las chicas se habían reunido por el chisme y no han dejado de hablar una y otra vez sobre el futuro de su amiga.
—Sero-kun y Kyoka-san serán muy felices.
—¿Qué tanta mierda hablan?
Volteé ante la voz rasposa, KatsuBro al fin ha llegado, con el rostro rojo de seguro por el frío. Nos miró casi como exigiendo una explicación.
—La tonta de Jirou no es tan estúpida para fijarse en un bastado como Sero— aseguró dejando su bolso en su pupitre—. Así que no hablen más mierda, y lárguense a sus lugares. — Su voz gruesa fue casi como un enorme rugido, las chicas temblaron y se dispersaron obedientes mientras yo le observo como mi Bro chasquea la lengua con asco.
Suspiro aliviado mientras veo como mi amigo revuelve sus cortos cabellos agotado.
—Eso estuvo bien— dije sentándome en mi lugar. Bakugo se mantiene en silencio mirando al frente al sentarse en el puesto contiguo al mío. Parece meditar un poco, su boca esta torcida, y tras unos minutos rompe el silencio en una pregunta repleta de curiosidad.
—¿Qué es esa mierda de Jirou y Sero? — preguntó en un tono bajo, casi confidente.
Sonreí divertido. Toda una vieja chismosa.
Le expliqué lo sucedido en la mañana. Katsubro me insultó por dar importancia a cosas de adolecentes patéticas, según él, Hanta es un idiota pero nunca sería tan Judas como para traicionar a Kaminari.
Es verdad, Sero es un buen amigo, pero tengo un cierto presentimiento que me hace mirar por sobre el hombro al escuchar a Sero silbar a medida que mira al techo.
Shinsou-sempai no llegó a la clase. A nadie le importó. Nos dedicamos a hablar a todo volumen mientras jugábamos en el salón. Tras el receso, Midoriya-sensei apareció felicitándonos por nuestros exámenes, los cuales aún no termina de revisar, pero en su mayoría estaban excelentes.
Su clase fue rápida, él parecía muy feliz, alegre. Nos explicó que las clases estaban por finalizar, solo quedaba el examen final, el cual sería más sencillo que el anterior, no sería un examen, más bien un trabajo escrito del tema a elegir.
Fue la mejor noticia que he recibido.
El miércoles acabó y con ello se fue un jueves insignificante. Llegando el maravilloso viernes.
Como cada final de semana, traigo mis implementos para poder practicar. Como todos los viernes en la mañana me dirijo hacia la oficina del director para suplicarle que me permita entrenar sin supervisión. Siempre me niega estableciendo que el equipo en la sala de jugo sea usada por un estudiante en una edad bastante comprometedora donde las neuronas priorizan estupideces en vez de circunstancias urgentes. Me dice que en mi edad, las ideas más tontas parecen las mejores, por ello no permitirá que utilice los sacos de suelo ni menos la multi estación Palchagui.
—Kirisima-san— me habló en un suspiro al verme una vez más un viernes—. Hagamos algo, sé que tienes el torneo la semana que sigue, así que permitiré que utilices el gimnasio junto con los colchones de goma. Pero nada más
Me coloqué de pie sorprendido.
—¡¿D-De verdad?! — grité emocionado.
—Si pero ningún implemento, si rompes algo te haré responsable solo a ti— dijo con seriedad.
Pero no le tome peso aquella advertencia ¡Que importa! ¡Puedo entrenar!
No perdí tiempo, y me dirigí al gimnasio. Me cambie más rápido que nunca, acomodé en soledad los tatamis creando una zona lo suficientemente amplia para dar tres piruetas y aun así car suave. Llamé a Testsu-Testsu para que entrenase conmigo, pero el teléfono me envió a buzón.
Intenté pensar en alguien más, alguien que sea un buen oponente.
¡Claro! ¡Katsubro! Él me prometió que me ayudaría si lograba conseguir un lugar adecuado. No lo pensé más y llamé al número de mi Bro, me parece que en este horario está en el tejado o en la biblioteca estudiando, espero que responda impaciente recostado en la enorme zona de entrenamiento que he formado con los tatamis. Pero el teléfono me lanza a buzón.
Volví a marcar. No pienso rendirme.
—Qué carajos quieres.
—¡Bro! — hablé emocionado—. ¿Ocupado para tu mejor amigo?
—¿Mejor amigo? ¿Desde cuándo tengo uno?
Me reí.
—Oh vamos, necesito un favor. Estoy en el gimnasio y...
—¿Y? ¿Quieres que te felicite acaso? — parpadeé, se escucha cerca.
—A bueno, tú me dijiste que si me ayudarías a entrenar… y pensé que…
—¡¿AH?! —alejé el teléfono de mi oreja—¡¿CUÁNDO CARAJOS DIJE ESO YO?!
—E-En mi casa…—dije algo incómodo al ver que lo ha olvidado—. Antes de irte ¿Recuerdas?
No hubo respuesta. Y luego el tono de marcar volvió.
—¿KatsuBro? — llamé, pero sin respuesta— ¿Hola? ¿Sigues ahí?
Una piedrita golpeo mi cabeza, volteé por sobre mi hombro aun con mi celular en mi oído, y sonrío ampliamente al ver a mi bro con las manos cruzadas mirándome con molestia. Esta vestido con el uniforme, para variar, sin corbata.
—¡Lo recordaste! — chillé emocionado.
Él chasqueó la lengua.
—Ven, te explicaré rápido.
—¿Para qué? — preguntó con molestia caminado hacia las gradas, dejándose caer con pesadez sobre los asientos posicionando con descaro los pies sobre el asiento frente a él— ¿Para qué te patee el culo? Paso, demasiado sencillo.
—¡Viejo! ¡Vamos! — insistí emocionado de practicar con mi Bro—. Sera divertido, además puedo ganarte.
—¡Ja! Imposible— gruñó mientras se apuntaba a sí mismo—. Soy mejor que tú Pelo de Mierda. Además —continuó antes de que pudiera refutar—, si te pateo el culo ¿Qué hago con el entrenador que te conseguí?
No entiendo su pregunta, pero sigo su mirada al verle voltear los ojos hacia la entrada del gimnasio. Mi estómago se anuda y unas horribles ganas de vomitar se apoderan de mi al verle, sus ojos resplandecen de felicidad combinando perfectamente con su sonrisa, me saluda a medida que deja un bolso en las gradas y se acerca quitándose los zapatos para no ensuciar el tatami.
—¿M-Midoriya? — mustié en blanco.
—Kacchan me dijo que tienes un torneo— me dijo mientras miraba de reojo a Bakugo que jugaba con su celular—, lo lamento Eijiro-chan, has tenido problemas a causa de que pelee con Kan-sensei. — desciende la mirada apenado a mediad que se remanga las mangas de su playera—. Es por eso que he venido a ayudarte y compensarte.
—N-No quiero…— dije sin saber que decir. Siento la mirada de Bakugo en mí y Midoriya me observa con tristeza pese a que se ha puesto en posición de pelea—. No quiero lastimarlo.
—Ah bueno.
No sé qué paso. Pero me encuentro en el suelo, mirando el techo. Algo tronó, creo que fue mi espalda. Volteo la mirada para ver los calcetines blancos de Midoriya ocultos bajo un holgado pants negro.
—Tienes que poder golpearme primero.
Resulta que Midoriya ganó dos veces el torneo de Judo en secundaria. Solía entrenar en busca de paz interior por algunos problemas que solía tener con algunos temas de su adolescencia, y ejercitar le ayudaba a mantener su mente en calma.
No estoy seguro cómo, pero Midoriya terminó debiéndole un favor a Bakugo y de esa forma él le explicó que yo necesitaba ayuda en mi entrenamiento. Katsubro es el mejor, jamás pensé que estuviese preocupado por mí, ni menos que recordara mi torneo. Pero me hace muy feliz que mi mejor amigo me vea como algo de su prioridad.
Otra vez caí.
—Kirishima, eres una mierda— se borló Bakugo desde las gradas mientras veo como me graba con sumo descaro.
—Kacchan— regañó Midoriya mientras me extendía la mano para levantarme.
Suspiro derrotado. Quedándome en el suelo.
—No, tiene razón— dije tras ser botado cuatro veces seguidas por mi maestro de literatura—. Mi defensa es muy mala.
—Pero tus golpes son muy buenos— alaga intentando animarme—, tienes una gran técnica solo debes aprender a bloquear los golpes.
Sí. Lo sé.
Bajo la mirada. Es vergonzoso no poder ser lo suficientemente bueno como para impresionar a Midoriya, me gustaría que dijera: "Eres increíble" o "Eijiro-chan eres muy fuerte". Pero eso no pasara porque Midoriya es mucho mejor que yo.
Un zapato me golpeó la cabeza. Me cubrí el cráneo al ver un segundo proyectil hacia mi rostro.
—¡Carajo! ¡Ya deja de compadecerte! — elevo la mirada para ver a mi Bro descalzo desde las gradas mirándome con furia— ¡Maldita sea! ¡Tú puedes! ¡Solo mueve el culo y deja de ser tan pesimista!
Katsubro…
—¡Kacchan! Eso no fue amable…
—Tiene razón. —volví a decir colocándome de pie.
Necesito esa beca, tengo que dar lo mejor de mi o me arrepentiré el resto de mi vida.
—Midoriya— hablé con confianza—, otra vez.
Me coloco en posición. Midoriya me mira y asiente.
El combate inicia. Midoriya es el primero en atacar, las veces anteriores mi pecoso maestro atacó lanzando patadas directamente a mi rostro, las cuales me tome el tiempo de esquivar retrocediendo al punto que perdí el equilibrio y mi maestro aprovechó aquello para derribarme. Ahora no. No retrocedo y bloqueo su patada con mi ante brazo, la segunda patada va a mis costillas, la detengo con mi pierna. Midoriya es rápido, no me da respiro con ataques, pero he notado que solo lanza patadas y no golpes. Concluyo que es a causa de que: Conoce más técnicas de este estilo, o no tiene fuerza en los brazos.
Al fin atrapo su pierna izquierda, le atrapo del hombro derecho y le empujo haciéndole perder el equilibrio. Lo inmovilizo con rapidez, manteniendo su pierna en mi cadera y mi mano en su cuello. Quedo sobre él.
Jadeo sorprendido. Al fin lo derribe. Normalmente no diría esto, pero no puedo evitar pensar que Midoriya es un grano en el trasero cuando se trata del combate, agradezco que alguien así no sea mi oponente en el torneo, de otro modo, tiene una amplia posibilidad de ganarme.
—¡Bien hecho Eijiro-chan! — me felicita con una sonrisa.
Sonrío. Le gané. Después de 30 minutos de ser derrotado, pude al fin ganarle. Me siento increíble… Me siento fuerte… Me siento…
O-Oh. E-Estamos muy cerca.
Trago algo nervioso al notar que mantengo su pierna en mi cadera, obligando a mantener nuestros cuerpos en una posición favorecedora. Mi rostro se sonroja al verle sudoroso y sonriente, con las mejillas levemente teñidas a causa del ejercicio.
No puedo evitar mal pensar la imagen.
Un fuerte golpe me empuja de mi lugar, lanzándome un metro lejos de mi posición. Katsubro me acaba de taclear con una fuerza bestial.
—Ataque sorpresa— me dice mientras se coloca de pie con agilidad. Le miro sin comprender el por qué me ha atacado de aquella forma—, es obvio que ya comprendiste el ritmo de Deku, asique me ofrezco como saco de boxeo.
—Kacchan tú no sabes nada de Judo— habló Midoriya alcanzándonos, atrapando el hombro de Bakugo que le mira de reojo. Pero mi Bro lo aparto con molestia—, pero te puedes lastimar.
—¡Cierra la boca Deku! — gruñó a todo pulmón—. ¡Tú mejor que nadie deberías saber que soy un gran peleador!
—Boxeador es diferente a Judocas.
—¡QUE CIERRES LA BOCA! — gritó enfurecido volviendo a mirarme—. Veamos si puedes conmigo.
Esta extrañamente enojado. Es raro. Hace un momento era todo risas en las gradas burlándose de mí por ser derrotado por Midoriya, y ahora está enojado. Me pregunto qué lo habrá provocado al punto de atacarme, no hice nada malo después de todo, al fin y al cabo ni siquiera le estaba tomando atención.
Me alisto en mi posición aceptando el reto, y mi viejo al ser impaciente, ataca con un potente derechazo. Mi mano atrapó su muñeca sin problemas, obligándole a seguir su camino a causa de la velocidad, mi pierna golpeó la flexión de su rodilla y de un solo movimiento estampo mi palma en la zona de las narinas. Pierde el equilibrio y cae.
—Ganó Eijiro-chan— habló Midoriya. Le miro con una sonrisa y levanto el pulgar, Izuku solo me sonríe, asiente felicitándome.
Katsubro al no tener entrenamiento previo en combates de Judo, no sabe que estos tienden a ser rápidos y son decididos a base de técnicas, no fuerza bruta. Pensar rápido es lo que decide todo en un combate.
—Hijo de perra—. Mi mirada es atrapada por el aura asesina de que nace dese el suelo. Sus ojos rojos exigen sangre, y sin aviso, vuelve atacarme dándome un fuerte golpe en el rostro haciéndome caer.
—¡K-Kacchan!
—¡MERECIDO LO TENIAS, JUDAS!
No perdí el tiempo, e ignoré la orden de Midoriya de no continuar. Me lancé contra Bakugo, tacleándolo. Bakugo comenzó a golpearme la cabeza con puñetazos, y yo volví a derribarlo con mi pierna derecha, pero él se aferró a mi ropa llevándome al suelo. El combate no se detuvo, continuó en el suelo. Mordidas, puñetazos, patadas, todo era un desastre de entrenamiento mientras Izuku se unía a la pelea en busca de detenernos. En el fondo, era divertido.
Fue un gran viernes. Katsubro y yo terminamos con el rostro con sangre al reventarnos la nariz mutuamente, pero finalmente seguimos con el entrenamiento como corresponde. Midoriya me enseñó una gran variedad de técnicas, Katsubro me atacaba a medida que Izuku observaba mi modo de reaccionar. Mejoré bastante, mi guardia era demasiado baja y abierta. Los ataques de Bakugo eran muy agresivos dando más realismo a la situación, haciéndome mejorar.
Fue un gran día, inició de la mejor forma. Estuve con mis dos personas favoritas practicando mi deporte favorito. Me reí como nunca. Estuve con Midoriya. Golpee a Katsubro. Sumado a esto, tras clases iremos de fiesta con mis amigos y Midoriya. Un día excelente.
¿Qué es lo que puede salir mal?
.
Y con eso se sabe que TODO puede salir mal. Espero que les haya gustado, pronto publicaré el siguiente.
Saludos!
REVIEWS: No responderé los reviews, siento que no tiene sentido ya que de seguro ya olvidaron lo que comentaron a causa mía. Perdonen. En serio me disculpo.
Se despide: Una avergonzada y arrepentida Momoleft.
