Saludos a todos, una disculpa por la tardanza para publicar, pero otro proyectos me han tenido ocupado, pero ya tenemos el nuevo y penultimo capitulo de esta corta pero intensa historia, que sucederá? Ya lo sabran en unos minutos.

Agradezco nuevamente a mis lectores, gracias por su esfuerzo, su tiempo y sobre todo, su paciencia, sin ustedes, esto no seria posible, gracias a todos.

Si mas preambulos, continuemos, y disfruten la lectura.


Capítulo 3: Un engaño de mil años

Transcurrieron un par de días tras el funesto acontecimiento ocurrido en el castillo de las Hermanas Nobles. Al tercer día, casi al atardecer, Twilight se encontraba trabajando en su biblioteca, cuando oyó que alguien tocaba a su puerta, con golpes sonoros y firmes. Extrañada por eso, dejó los libros que estaba leyendo, se acercó a la puerta y al abrirla, se encontró en la entrada a la Princesa Luna en persona, acompañada de Úrsula y Mason, los dos grifos integrantes de los Sky Lions, quienes portaban armaduras de combate.

-Perdón por esta visita tan apresurada, Twilight, pero hemos decidido programar para esta noche el juicio contra Cloudkicker, espero puedas acompañarnos.

-Comprendo Luna, no te preocupes, solo denme un par de minutos –dijo Twilight. La alicornio lavanda cerró la puerta, dejando a los visitantes fuera, algo que tras pensarlo bien, se dio cuenta que era un insulto a la investidura de Luna, pero no había tiempo para disculparse. Tras unos breves minutos, la novel princesa de la amistad salió portando su corona y el collar que llevaba su Elemento de la Armonía. Todos abrieron sus alas y se elevaron hacia el cielo, listos para viajar hacia el Castillo de las Hermanas Nobles. Luna y Twilight volaban juntas, mientras que los dos grifos se alejaron a una distancia prudente para darles privacidad, pero sin despegarse de ellas, escudriñando el cielo en busca de posibles amenazas, listos para empuñar sus espadas en caso de responder a cualquier imprevisto de forma inmediata. Twilight aprovecho ese momento para platicar un poco con Luna y romper la tensión.

-Supongo que la escolta de grifos fue idea de Grey Shadow –dijo Twilight, para iniciar la plática.

-Es correcto, son los mejores efectivos de los Night Wings, y por protocolo real, los asignó para nuestra protección, el general es muy estricto con las normas de seguridad– dijo Luna.

-Lo entiendo, y debo reconocerlo, ayer lo vi bastante molesto, incluso me sentí algo intimidada.

-Créeme, sé cuándo está verdaderamente furioso, y aunque no lo creas, pese a la gravedad de la situación, estaba molesto pero tranquilo. Recuerdo haberlo visto realmente fuera de sí en pocas ocasiones, una muy particular fue un día que nos informaron de un ataque ocasionado por unos piratas en contra de un barco hospital. Esa embarcación fue enviada para socorrer a varios ponies heridos de un poblado lejano en guerra, así como brindarles refugio. La mayoría de ellos eran familias de civiles, incluyendo pequeños potrillos, ponies que no llevaban cosas de valor, excepto sus vidas, pero esos miserables piratas al saber que no traían ningún valioso botín, ellos…ellos hundieron el barco…con todos sus tripulantes…solo por…..solo por diversión –dijo Luna con gran dolor en su voz al recordar tan triste pasaje. Twilight tuvo una sensación de angustia e impotencia en su pecho al imaginar el sufrimiento de esos desafortunados ponies al estar atrapados en tan cruel situación.

-Pero, eso es imposible! Todas las naciones de Equestria saben que deben de respetar las embarcaciones o navíos con bandera médica, e incluso ayudarlas a llegar a buen puerto –dijo la Princesa de la Amistad, aún consternada por escuchar un acto de semejante salvajismo.

-Así es, pero eran otras épocas más oscuras, y a esos piratas no les importó acabar con las vidas de esos inocentes ponies. Solo hubo un par de sobrevivientes, quienes al ser rescatados nos informaron sobre el horror que vivieron. Mi hermana estaba ocupada con otras incursiones militares, así que me pidió atender el asunto personalmente. Le comunique la situación a Grey Shadow, quien al enterarse de tal acto de barbarie se puso furioso, muy furioso, en especial al saber que muchos eran jóvenes potrillos. Ordené a la Legión Oscura que encontrara a esos criminales, y una vez que los localizaran, impartieran el justo castigo por su osadía, y así lo hicieron…..de forma inmisericorde. Fue una masacre total, nadie sobrevivió al ataque, la Legión se cubrió de gloria y sangre ese día y Grey Shadow impartió su severa justicia con letal precisión, acrecentando la fama de mi legión como un ejército implacable y cruel. El lugar donde estaba erigida su guarida ahora es un páramo desolado el cual quedo como testimonio de la temible eficacia de la Legión. Incluso visite ese lugar hace poco y puedo asegurarte que aún se puede percibir un ambiente lúgubre y tenso en ese árido sitio.

Twilight tragó saliva al escuchar ese breve relato. Aunque ya veía desde otra perspectiva al belicoso unicornio, sabía que aún seguía siendo un fiero legionario, un combatiente forjado en una época en la que se debían imponer severos castigos a quienes quebrantaran la ley. El temido general era alguien implacable que sabía imponer justicia y hacia cumplir las más crueles leyes sobre los enemigos del reino, por lo que ese juicio no sería la excepción, algo que la hizo pensar en el destino del desafortunado pony que iba a ser juzgado esa noche.

Estaba oscureciendo cuando la comitiva llegó al castillo. Mientras iban descendiendo, Luna utilizó su magia para ascender la luna, la cual baño con su tenue luz el cielo nocturno. Una vez que terminó su labor, se dirigieron al interior del Castillo de las Hermanas Nobles, el cual bullía de actividad. Todos los integrantes de la Legión Oscura estaban reunidos, tanto los nuevos cadetes como los miembros veteranos, murmurando e intercambiando opiniones en lo que llegaba su regidora. Las princesas cruzaron el largo corredor, apresurándose a entrar a la Sala de los Trono Gemelos para iniciar lo que sería el primer juicio de traición que la legión había presenciado en siglos, así como el primer juicio al que la Princesa de la Amistad asistiría en su vida. Ambas avanzaron y tomaron su lugar en los tronos reales, mientras los legionarios inclinaban su cabeza ante la presencia de su regidora. Luna se sentó en su trono y Twilight ocupaba el que correspondía a Celestia. La novel princesa tenía una extraña sensación al sentarse en el trono que su mentora usaba siglos atrás, algo que la hacía sentir una mezcla de admiración, reverencia y temor. Una vez que estuvieron debidamente sentadas. Luna alzó su casco para llamar al orden de sus tropas. De pronto, se escuchó el sonido de una puerta que se abría. Todos voltearon para ver a Grey Shadow, portando su armadura, con su semblante serio y aun con evidente molestia en su rostro. Avanzó hasta las dos princesas, y antes de llegar a la escalera de los dos tronos, se detuvo e hizo una profunda reverencia.

-Sus Majestades, estamos listos para comenzar.

-Está bien general. SE DECLARA OFICIALMENTE ABIERTO EL JUICIO EN CONTRA DEL PEGASO CLOUDCKICKER, INTEGRANTE DE LOS NIGHTWINGS, SUB ESCUADRÓN IRON EAGLES, POR EL DELITO DE ALTA TRAICIÓN HACIA LA LEGIÓN OSCURA!- anuncipó Luna con el tono de voz tradicional de Canterlot.

-Sí, su Alteza. Guardias! Traigan al prisionero! -dijo Grey Shadow con voz fuerte y decidida.

Unos momentos después, cuatro fieros Smashers entraron custodiando a Cloudkicker. Había sido despojado de su armadura, y tenía grilletes colocados en su cuello y sus patas, así como alrededor de sus alas para evitar que huyera. Se veía alimentado y con buena salud, señal de que las órdenes de la Princesa Luna fueron debidamente obedecidas, pero así, podía percibirse la angustia en su rostro. Los guardias llevaron al pegaso hasta el centro del salón y lo obligaron a arrodillarse mientras ataban la cadena de su cuello a un arillo metálico empotrado en el piso. Con el prisionero debidamente asegurado, los guerreros se alejaron a una distancia prudente, empuñando en todo momento sus alabardas en caso de tener que someter al prisionero, mientras que algunos Reapers custodiaban la entrada principal. El resto de los legionarios murmuraban entre ellos, pero guardaron absoluto silencio cuando el unicornio gris se acercó al prisionero, le dirigió una mirada impasible y habló con voz retadora.

-Dime tu verdadero nombre, changeling! –dijo Grey Shadow. Cloudkicker se quedó en silencio por unos instantes, miró avergonzado a su superior y después habló.

-Mi verdadero nombre es…es….Random –dijo el pegaso con voz quebrada. Todos los presentes murmuraron nuevamente al confirmarse lo que los rumores decían, un changeling entre sus filas. La expresión de Grey Shadow era más severa, reflejando un evidente enojo.

-Quiero que reveles tu identidad, monstruo! -dijo Grey Shadow.

Cloudkicker volteo a ver a sus compañeros, quienes fijaron sus miradas en el prisionero. Suspiró profundamente, y sin más opción, comenzó a transformarse. Poco a poco, la imagen del pegaso que todos sus compañeros conocían se fue desvaneciendo, la cual iba siendo sustituida por la de una criatura de rasgos insectoides. Sin embargo, esa figura no era como la de los changelings que todos conocían: éste tenía trazas de melena peinada hacia atrás de color verde; sus ojos eran de color azul celeste, y su tono de piel no era verde oscuro como los de su especie, sino que era de tono azulado, una figura en cierta forma más agradable a la fisonomía habitual de dichas criaturas. Todos estaban asombrados al ver que el pony con quien habían convivido por tantos años era un simulador, uno de los enemigos más perseguidos por la Legión, pero no era del tipo habitual, algo que dejó tanto a los legionarios como a las princesas confundidos. A pesar de eso, Grey Shadow se mantenía impasible, pero decidió continuar con el interrogatorio, con la pregunta más obvia que tenía en mente.

-Contéstame, donde está el verdadero Cloudkicker? –dijo el unicornio gris.

-Mi señor, soy honesto al decirle que Cloudkicker nunca existió.

-QUÉ QUIERES DECIR CON ESO? Es bien sabido que los changelings atrapan en capullos a sus víctimas y así es como los suplantan, no me vengas con acertijos! –grito el militar molesto por esa respuesta, desesperado por conocer el paradero de los restos de su amigo.

-General, si me lo permite, quisiera relatarle un poco sobre mí, para que me entienda, y que todos sepan la verdad detrás de mi actuar. Nadie más que ustedes merecen saber la verdad.

Grey Shadow volteó a ver a la Princesa Luna, quien asintió con la cabeza.

-Puedes hablar, intruso -dijo el general severamente, y ansioso por obtener respuestas.

-Gracias mi señor. Para darles un panorama completo, les contaré un poco de mi verdadera personalidad. Yo nací en una lejana colmena, tenía una familia, parientes, un hogar cualquiera: como la mayoría de mis compañeros, estábamos dedicados a buscar cómo sobrevivir, mientras otros changelings más belicosos sostenían la absurda idea de subsistir de la energía vital y el amor de otras criaturas, incluyendo los ponies. Ante eso, nosotros nos volcamos a algo más mundano; vegetales, frutas, alimentos más simples, y sobre todo, amor y armonía procurada por nosotros mismos; esa energía nos brindaba mayor sustento que atrapar inocentes en capullos y devorar su fuerza vital, como lo hacían los demás. Sin embargo, también nuestros hábitos nos llevaron a muchas divisiones con nuestros propios congéneres, pues aunque usted no lo crea, no todos compartimos ese odio irracional al que muchos de los dirigentes de las colmenas han condicionado a generaciones de changelings. No sé qué tienen en contra de los ponies, pero le aseguro que no todos abrazamos esa doctrina de odio y repudio. Por eso, derivado de esas tensiones, muchos tuvimos que huir de nuestras colmenas, obligándonos a mudamos a otros sitios donde pudiéramos vivir libres, así como cambiar nuestras identidades para no ser reclutados como soldados sin alma a las órdenes de tiránicos dirigentes, o ser perseguidos por las Guardias Reales u otras criaturas de reino a las cuales les resultábamos hostiles, fundando varias subcolmenas desperdigadas por todo el reino.

Grey Shadow escuchaba cada palabra dicha por el changeling prisionero, pero solo se limitaba a mantenerse inexpresivo y en total silencio, pensando en la siguiente pregunta.

-Explique cómo fue que adquirió la identidad de Cloudkicker –dijo Luna sorpresivamente

-Si su Alteza. Cuando arribé por primera vez a Canterlot, sabía que no me aceptarían como un changeling, por lo que con diversas identidades estuve mezclado entre los habitantes de los poblados cercanos, observando y estudiando por un tiempo a todos los ponies, probando algunas identidades nuevas para obtener un poco de alimento y refugio, haciendo lo posible por no caer en la tentación de devorar la fuerza vital de los demás. Después de un buen tiempo, decidí que era necesario crear mi propio alter ego, una identidad fija que resultara más convincente, y fue así que tras varios intentos y pruebas logre recrear al pegaso que todos ustedes conocieron como Cloudkicker, podría decir que siempre fui el mismo, solo que con otro nombre y pelaje distinto, pero ambos somos el mismo, un changeling con piel de pony, no hubo necesidad de dañar a alguien, solo fu un papel que interpreté por varias lunas.

-Entonces, eso quiere decir que no suplantaste a alguien? -pregunto Twillight aliviada.

-No su Majestad: permita que le explique: la mayoría de los changelings solo puede imitar a quien suplanta, o logran recrear a otros ponies pero no logran mantener una forma original por mucho tiempo, pero en mi caso, soy de los pocos casos de changelings que tienen ciertas habilidades especiales. La mía era crear nuevos personajes sin que la fachada cayera tan fácilmente, así que yo no tenía necesidad de suplantar a nadie, solo tenía que pensar en un buen personaje que fuera convincente y pudiera recrear una y otra vez. Después de muchos ensayos y errores, logre concentrarme y fue así que surgió Cloudkicker. Una vez que logre tener bien definida mi nueva personalidad, me infiltre en Canterlot, y fue que en ese preciso momento logré enterarme de que se requerían reclutas para cierta orden militar de reciente creación, así que me presenté ante un insigne y más joven general, quien me entrevistó ese mismo día –dijo Random mirando al techo, evocando esos momentos con nostalgia.

-Porque elegiste a la Legión Oscura para ocultarte? –preguntó nuevamente Twilight.

-La verdad, porque me sentía identificado con el concepto de la Legión, tropas dispuestas a proteger a su Princesa, así como a los débiles y desprotegidos, además que siempre fui alguien de hábitos nocturnos, sin contar con la posibilidad de tener comida y techo asegurados, así que me sentí identificado la primera vez que oí la convocatoria real para engrosar las filas. Al tener bien ensayado mi personaje, me presenté con nuestro insigne general aquí presente. Durante la entrevista le expuse la historia que tenía planeada usar, la cual era cierta, solo que cambie algunos nombres, especie y detalles. Le gustó mi perfil, por lo que me admitió, y a partir de ese momento, me sentí dentro de una verdadera familia, aún con la época y las circunstancias que nos tocó vivir, éramos una gran familia que se apoyaba y estimaba, sin importar de donde fuera. Pensé en revelar mi identidad, pero al ver el odio que imperaba contra los de mi especie, decidí no hacerlo. Aun así, entrar a la gran Legión Oscura fue una magnífica oportunidad para mí, porque me enseño cosas que nunca hubiera aprendido de quedarme en mi colmena natal, además, el General creyó en mí, me gane su respeto y su aprecio. Al lado de mis compañeros de la legión, compartimos muchas experiencias, peleamos juntos, conocimos muchos lugares del reino, conformamos un gran equipo. Incluso cuando ocurrió el….."incidente" de Nightmare Moon, pensé en huir, como lo hicieron en su momento Apple Slice, Chwal o Windsurfer, pero no lo hice, por el enorme lazo de lealtad que desarrolle con esta legión, así que con orgullo y resignación, sufrí el mismo destino que todos mis colegas.

Todos los legionarios volvieron a murmurar entre sí, intercambiando muchas opiniones, algunos apoyando las palabras del changeling, otros aun desconfiando del prisionero, y un impasible pero atento general se limitaba a observar al pony que alguna vez llamó "amigo".

-Le debes lealtad a la Reina Chrysalis?- preguntó nuevamente Twilight.

-No, su Alteza! Ni siquiera sabía quién era ella, hasta que nos enteramos de lo acontecido en la boda real y su intento de suplantación de la Princesa Cadence, ese es el problema con los dirigentes de las diversas colmenas, cada cierto tiempo aparece alguien que se autoproclama como reina, rey o comandante en jefe, y a través del miedo o la fuerza obligan a los demás a seguirlos: desde el día que tuve que salir de mi colmena, ya había oído de la existencia de cinco reinas y tres comandantes que se proclamaron como los auténticos dirigentes.

-Cómo fue que mantuviste tanto tiempo este engaño? -preguntó Luna.

-Fue difícil su Alteza, pero logré acostumbrarme. Podía pasar varios días sin debilitarme, pues la comida y la camaradería me fortalecían, pero a veces tras una batalla o un intenso entrenamiento, mis fuerzas quedaban minadas, así que tenía que buscar algún lugar solitario para retomar mi forma original, descansaba un rato y después volvía a asumir mi camuflaje, algo que me sirvió bastante para mantenerme en incógnito por muchos…

- Eres leal a esta Legión? -preguntó Grey Shadow sorpresivamente.

-Por supuesto, mi señor! He servido a la Legión Oscura desde que fue fundada, le juré lealtad tanto a la Princesa Luna como a usted, y sigo siendo fiel a ella y a Equestria!

-Si es cierto que eres leal a esta legión, sabes que debes de obedecer sus lineamientos, y uno de ellos es encontrar y aplastar a los enemigos del reino, así que dime donde están ubicados el resto de las colmenas de los changelings que como tú están ocultos en Equestria.

Random tragó saliva al darse cuenta de lo que le estaba pidiendo su superior. A pesar del tiempo, era probable que algunas colmenas estuvieran activas, y sabía lo que implicaba si le entregaba esa información, así que agachó la cabeza y cerró los ojos antes de contestar.

-General, me temo que…..que no puedo decírselo.

Sin ningún aviso, Grey Shadow se acercó al prisionero y le dio una bofetada con suficiente fuerza como para derribarlo. Avanzó hacia él changeling caído y puso su casco derecho sobre la cabeza del prisionero, preparándose para aplastarla.

-DIMELO! O TE APLASTARÉ COMO EL INSECTO QUE ERES! -gritó el unicornio furioso.

-No…..puedo…jure…..nunca….revelar…sus…ubicaciones– dijo Random, mientras luchaba por quitar la pezuña del general de su rostro.

- PORQUE NO, TRAIDOR?

-Por…la razón que….nunca…...revelé mi identidad…...USTED!.

Grey Shadow quedó asombrado al oír esa respuesta, la igual que todos los integrantes de la legión y las princesas, aunque el unicornio no dejaba de pisar la cabeza del prisionero.

-Sé que…..sé que odias….…a los changelings…..y harás lo posible por destruirnos….no….no…puedo arriesgar…..vidas inocentes…si quieres….toma mi vida….…prefiero morir…antes que…traicionarlos…..

- Y cumpliré con gusto tu deseo si no me revelas esa información! –rugió Grey Shadow.

-GENERAL, YA BASTA! -gritó Luna con el tono de voz tradicional de Canterlot al ver a su subalterno comportarse como si estuviera poseído por una irrefrenable ira-, SE ESTA EXTRALIMITANDO EN SUS FUNCIONES! NO ESTAMOS JUZGANDO AL PRISIONERO POR ESO, SINO POR OTROS CARGOS, ASÍ QUE DETENGASE, AHORAAAAA!

Grey Shadow reaccionó ante la enérgica orden de su regidora, quien incluso ya tenía encendido su cuerno en caso de tener que usar su magia para controlar al belicoso unicornio. Al darse cuenta de lo que ocurría, Grey Shadow se quedó mirando al prisionero, luego recobró la compostura, quito su pata de su rostro y retrocedió sumisamente a su posición original.

-Le suplico me disculpe por perder el control, su Alteza- dijo el general inclinando la cabeza en señal de disculpa. Luna se limitó a observar a su subordinado, quien se alejó del prisionero unos metros tras la severa reprimenda de la alicornio. Todo permaneció en silencio por unos instantes, hasta que Luna vio que su subordinado estuviera más tranquilo para continuar.

-Tiene algún otra pregunta que hacer, general?-dijo Luna con seriedad.

-Si su Alteza -dijo Grey Shadow más calmado-. Tengo más: dime chargeling, has sido sincero con todos nosotros en el tiempo que has permanecido en la Legión?

- Por supuesto mi señor, siempre lo he sido. Cada risa, cada lagrima, cada enojo, cada emoción que hemos compartido han sido reales, Sere un chargeling, pero no un ser sin alma.

- Has pensado traicionarnos en algún momento? –preguntó el unicornio gris.

- Nunca mi señor! Prometí ser siempre leal a la Princesa Luna, ser leal a la noche, ser leal a Canterlot, y sobre todo…..a usted! Si yo hubiera sido un chargeling deshonesto, lo hubiera intentado hace muchos años. Prefiero morir antes que cometer semejante atrocidad!

- Solo una pregunta más: tu amistad conmigo…ha sido sincera?

-Absolutamente Shads, usted ha sido para mí más que mi superior, has sido mi buen amigo con quien he compartido muchas cosas, ambos sufrimos desgracias familiares, persecución, dolor, pero siempre estuvimos juntos para superar todo. Recuerdas la hambruna del poblado que estaba en lo que hoy es Trothingham? Vimos unas familias hambrientas y en lugar de seguir de frente e ignorarlos, les donaste tu ración de comida y agua, por lo que en solidaridad con ese gesto varios de nosotros también donamos nuestras raciones, aunque solo bebimos café por tres días, pero entre todos nos estuvimos dando ánimos para no decaer.

Grey Shadow se quedó atónito al recordar esa anécdota, al igual que otros veteranos, quienes recordaron esos momentos con cierta nostalgia, vivencias que muchos de ellos tenían muy grabadoa en su mente y corazón, los cuales hicieron a más de uno enjugar una lagrima.

- O aquella vez en que varios fuimos heridos combatiendo dragones en el valle cerca del rio Fillyssipi, y que no te despegaste de nuestro lado en dos días hasta que llegó la ayuda. Igual que el día de la batalla en el desierto de Hayrizona, cuando fuiste herido por una lanza, no cediste ante el dolor a fin de darnos ánimos y seguiste al frente de la batalla. Al final terminé cargándote en mis hombros cuando te desmayaste, porque no nos había dicho que te estabas desangrando, tremendo susto que nos diste ese día. Windsurfer y yo te llevamos cargando hasta el puesto de avanzada para que te curaran. Has sido mi mejor amigo, el mejor que he encontrado, todos esos momentos los atesoro en mi corazón y no los cambiaría por nada.

Los miembros más veteranos recordaron esos momentos y se conmovieron al evocar esos momentos tan emotivos. Twilight observaba las distintas reacciones de los legionarios, en especial las que provenían de Grey Shadow, de quien pudo percibir confusión en su corazón.

-Admito que el único secreto que he ocultado a usted y mis compañeros es mi verdadera personalidad, pero eso no cambia nada, soy el leal legionario que usted conoció, no importa si soy un changeling o un pegaso, siempre seré el mismo. Y también les debo una disculpa a todos los demás por haber ocultado mi identidad, pero era por las circunstancias que vivimos. Y le agradezco a sus Altezas por brindarme la oportunidad de decir todo esto, ahora que me han escuchado, no tengo más que agregar y esperar su veredicto, General, Señor.

Random dejo de hablar, y se hizo un pesado silencio en el salón, mientras los miembros de la legión se observaban los unos a los otros, pero sin atreverse a decir nada. Inesperadamente, Luna se levantó de su asiento y bajó las escaleras, hasta encontrarse con su subordinado.

-El prisionero ha expuesto su caso y su defensa ha sido escuchada. General, acompáñenme al Salón de los Debates, es hora de que discutamos la sentencia.

El unicornio obedeció y ambos ponies se dirigieron a un pequeño cuarto ubicado en la esquina derecha del Salón de los Tronos Gemelos. Twilight se quedó en su asiento, meditando todo lo que había escuchado. Los legionarios esperaban a que su regidora y su superior emitieran su fallo, el cual sabían que no sería prometedor para el prisionero si era declarado culpable, y el propio Random también sabia eso, por lo que todos esperaban con nerviosismo el veredicto.