No puedo creer cuanta gente comentó en capitulo, estoy demasiado feliz, jamás pensé que estuvieran esperando ¡Por Kami! Los adoro!

Él, Yo, Ellos

—¿Ya te vas?

La tarde ya había llegado con una oscuro atardecer en el horizonte. El invierno azotaba contra la escuela dando comienzo a un frio fin de semana. Pero no importa, mi madre vendrá por mi para ver a mi padre al hospital, por lo tanto no pasare frio como otros estudiantes.

—Si— dije mirando de reojo a Kirishima que observa con algo de tristeza—. Podemos llevarlos a su casa, si quieren.

—¿Qué intentas decir?— gruñó Bakugo casi con molestia mientras se colocaba su abrigo—. ¿Qué no soy capaz de caminar en la nieve? ¿He?

—Viejo, no dijo eso. — suspiró mi azabache amigo mientras volteaba a verme—. ¿Vas a ver a tu padre? ¿No es así?

No respondí. Me concentré en el cambio de mis zapatos.

—Podemos ir contigo si quieres…¿No es así? ¿Bakugo? — preguntó con una leve sonrisa mi amigo. Escucho el común chasquido de lengua, y solo levanto mi mirada dirigiendo un aura indiferente.

—Como sea…— dice el cenizo.

—¡Vamos viejo! — insiste con cierta molestia el azabache—. Jirou necesita apoyo, no seas insensible.

—¡¿A QUIÉN CARAJOS LE DICES INSENSIBLE?! ¡TÚ ERES DEMASIADO SENSIBLE! ¡PERRA ASQUEROSA!.

—¡No me insultes Bakugo! ¡no he dicho nada malo!

—¡TÚ EXISTENCIA ES ALGO MALO! ¡IMBÉCIL!.

Últimamente, Kirishima y Bakugo han peleado bastante. No estoy del todo segura, pero creo que se trata a causa de una chica, el contexto no lo tengo claro, pero me parece que una muchacha se declaró a Bakugo y esa chica le gustaba a Kirishima. Para variar, Bakugo la hizo llorar, y Kirishima no se lo ha perdonado.

Las cosas han estado tensas, no es extraño. Mi madre dice que a los 13 las hormonas están a flor de piel, lo más probable es que ambos tengan exceso de testosterona y quieren dejar claro quién dominan en nuestro circulo, para eso, uno debe ceder. El problema es que ninguno lo hace.

Pero la verdad no me importa. Tengo cosas más importantes de las que preocuparme.

—Pueden hacer lo que quieran— dije sin voltear de camino a la salida—. Por mi arránquense los ojos, tengo que ir a ver a mi padre.

Me marché ignorando los llamados de Kirishima.

Vi el auto de mi madre a lo lejos, no fue difícil llegar hacia el lugar donde estaba estacionado el auto familiar. Me subí en la parte trasera, no deseo hablar de mi día, no quiero mencionar nada de los muchachos, no quiero hablar. Quiero ver a mi padre.

Pero antes de poder cerrar la puerta, esta se abre de un tirón, miro con molestia al cenizo que se ha subido al auto, sentándose a mi lado, y al azabache que cierra la puerta con una sonrisa.

—Buenas tardes señora Jirou— dijo con educación Kirishima mientras le dirige una sonrisa a mi madre.

—Buenas tardes muchachos ¿Nos acompañaran al hospital? — preguntó con una sonrisa mi madre mientras nos mira por el retrovisor, Kirishima asintió—. Me alegro, podrán hacerle compañía a Kyoka, y a mi esposo le alegrara ver cuánto han crecido ¿No es así Kyoka?

—Como sea…— dije con molestia colocándome mis audífonos.

Pero mis auriculares fueron arrancados con fuerza, Bakugo los enrolla y los guarda en su bolsillo. Nos miramos, con suma molestia, generando un aire tenso en el auto.

—Es de mala educación—. Gruñó con voz ronca generándome un escalofrío.

A Bakugo le está cambiando la voz.

El cenizo y yo nos fuimos en silencio, mientras que Kirishima intentaba inútilmente alivianar la tensión junto a mi madre, ambos hablaban de temas vánales. El clima. Comida. Animales. Inútilmente intentaban involucrarnos a Bakugo y a mí, pero ninguno parecía salir de los monosílabos.

Llegamos al hospital. La nieve superaba el metro de altura, pero el estacionamiento estaba cuidadosamente limpio por los contantes movimientos de vehículos. Ingresamos, y perdimos de inmediato a Bakugo que buscaba máquinas dispensadoras de comida, Kirishima fue en su búsqueda, perdiéndose también.

Su ausencia me tranquilizó, pese a que mi madre agradecía la compañía, a mí su presencia me es molesta.

—Llegamos— dijo al unísono ingresando a la habitación.

Mi corazón se estrujó al verle. Sus pómulos se han marcado, su cabello ha perdido algo de color y sus ojos mantienen un brillo opaco que parece deteriorarse con los días.

—Ha pero si son Alisa Weilerstein, y la impetuosa Joan Jett. — nos dice con suavidad, sonriendo.

—Otra vez con tus locuras— habló con encanto mi madre, acercándose y besando su frente con amor. Me quedo en el umbral mirando como mi mamá acomoda la manta sobre las ya cubiertas piernas de mi padre, acomoda su almohada y luego acaricia su delgado rostro.

Me adentro con molestia y cierta incomodidad. Siempre planeo decir algo al llegar, pero al momento de verlo no sé cómo actuar. No tengo la valentía para decir algo, las palabras quedan atrapadas en mi garganta. Mi madre actúa con tanta normalidad, casi como si padre no estuviese muriendo ante nuestros ojos. Casi como si fuese a sobrevivir sabiendo que no es verdad.

El doctor dijo que disfrutáramos su compañía, que el tiempo se estaba agotando. ¿Qué se supone que debo pesar de ello?

—Kyoka— habla captando mi atención. Me siento en el sillón de la habitación y miro por la ventana—. ¿Qué tal la escuela?

—Bien— dije mirando la nieve acumulada en la calle—. Bakugo y Kirishima vinieron.

—A ¿Sí? —volteo para verle con una sonrisa—. Son buenos chicos, me alegro que hayan venido a hacerte compañía.

—Vinieron solo a pasear— gruñí—, son un par de idiotas.

—¡Kyoka! — regañó mi madre—. No hables así de tus amigos.

—¡Lo son! — gruñí.

Pero mi padre ríe.

—Claro que lo son— dijo inflando su pecho—, son adolescentes. Yo a su edad intenté saltar un auto en un carrito de supermercado.

¿Por qué no me sorprende?

—Iré a comprar un café querido, Kyoka no alteres a tu padre.

Ja! Mein führer— respondí imitando a los nazis. Mi madre me miró en reproche, pero se guardó el regaño al ver a mi padre sonreír. Suspiré con pesadez.

—¿Todo bien?

Elevó la mirada mientras buscó por la habitación. Respondo con un tajante "Sí", hasta que debajo de la cama encuentro lo que tanto buscaba. Sacó la guitarra de mi padre, y se la entrego con una sonrisa.

—¿Me estas pidiendo que toque? —no respondo, solo le miro—. Bien, señorita tímida.

Mi padre desliza sus dedos en las cuerdas, cierro los ojos llenando mi pecho con aquellas melodías de mi infancia. Y en mi mente, los recuerdos de mi niñez invaden ante cada nota que escapa de la guitarra. Mi padre está en todos, siempre sonriendo, siempre gritando, siempre haciendo el ridículo o avergonzándome. Ahora, lo que queda de mi ruidoso y ridículo padre, es un hombre delgado y apagando, sin una sonrisa sincera en sus labios, ominado siempre por la melancolía.

—No llores— me dice deteniéndose. Limpio mis lágrimas y vuelvo a mirar por la ventana.

—No seas ridículo, no estoy llorando.

—Oh claro, porque tú eres fuerte.

Me acerco a él y derrumbo en lágrimas en sus piernas. No quiero que muera. No puede dejarnos así nada más, se supone que debe verme crecer y continuar ayudándome, protegiéndome y enseñándome. No es justo. Es mi padre. ¿Por qué tiene que ser él? ¿Por qué no puede ser el padre de alguien más?

My Rockin Girl…— musita acariciando mi cabeza—. My sweet rockin girl...

No quiero. No puede irse. Quedare sola.

¡CARAJO CORRE MAS RÁPIDO!

¡NOS ALCANZA!

Ambos miramos hacia la puerta que da al pasillo principal del hospital, se escuchan gritos, muchos alaridos y un silbato. Y tras unos segundos la puerta se abre entrando dos idiotas cargados de dulces y comida, cerraron la puerta sin pensar. Agitados nos miraron. Bakugo posó su dedo índice en sus labios haciéndonos guardar silencio.

¿Dónde se fueron?

Creo que siguieron ¡Vamos!

Los pasos retumbaron y tras unos minutos, desaparecieron.

—Eso estuvo cerca— dice el azabache mientras suspira aliviado—. ¡Buenas tardes señor Jirou!

—Hola anciano— habla Bakugo acercándose a mi padre, se paró a un lado y dejó caer el botín que traía entre manos. Chocolates, galletas, papitas fritas, y más comida que no logro procesar—. Para ti.

—¡Ha! Pero que buenas visitas— habló emocionado mi padre tomando un chocolate. Kirishima imitó a Bakugo, dejando a mi padre casi enterrado en comida.

—¿De dónde sacaron dinero para todo eso? — pregunté confundida.

—Digamos que las maquinas no volverán a funcionar en un tiempo— dice con diversión Kirishima tomando un chocolate y lanzándolo hacia mí—. Ten, tu favorito.

—G-Gracias.

Todos comemos en silencio. Miro de reojo a mi padre que devora las papas fritas sin pensar en su salud, pero no pienso regañarlo, ese es el trabajo de mi madre. Bakugo comienza a relatar como soy una tonta en la escuela y tiene que defenderme pese a que no lo pido. Kirishima refuta explicando que yo soy pacifista, mientras que mi padre solo dice que: Es una niña, tiene que ser defendida.

—Eso es lo más machista que he escuchado— gruñí. Mi padre me mira sorprendido.

—No soy machista, solo me preocupo por mi princesa— dice con tranquilidad para después mirar a mis amigos—. Bakugo, Kirishima. Tienen mi permiso para golpear a cualquiera que moleste a mi Kyoka.

—¡Papá! — gritó alterada.

—Llegas tarde anciano— dijo Bakugo mientras devora unos Cheetos—. Esa orden ya fue ejecutada.

—¡Oh! ¡Sí! Bakugo hizo llorar a una niña que molestaba a Jirou hace unos días— habló animado Kirishima—. Debió verlo, fue alucinante.

—Kirishima, no lo alientes— regañé.

—Bien hecho. Mi niña no puede ser tocada— dice seriamente mi viejo—. Muchachos, debo decir que ya no estoy en condiciones— habla con cierta tristeza, para después ver a mis amigos que han guardado silencio ante sus palabras—, es por ello que les pido que cuiden a mi Kyoka. Si un chico la lastima… Patéenle el culo y córtenle las bolas.

—Bien— respondió con rapidez Bakugo.

—Cuente con nosotros— apoyó Kirishima—, nosotros cuidaremos hasta el fin a Jirou.

Me quedo en silencio unos segundos y luego suspiro. Son un trío de idiotas.

Capítulo 42: Rockin Girl

Lunes.

—Al fin.

Suspiré aliviada mientras caminaba aun lado de Sero, mientras Kaminari y Ashido iba festejando delante de nosotros recalcando una y otra vez que habíamos salido más temprano que nunca esta semana, todos gracias a que Midoriya es buena persona.

Aun así el recuerdo de Midoriya besando a Shinsou-sensei me hace enojar.

Shinsou es manipulador.

Y Midoriya no es tan inocente como se cree.

Ya han pasado cuatro días dese que Kaminari y yo atrapamos a Midoriya y Shinsou-sensei en medio de un húmedo beso en el tercer piso, donde con descaro, nuestro profesor de cabellos violáceos nos amenazó guardar el secreto, de otro modo, delataría que Kaminari estaba sumamente drogado a causa del exceso de marihuana que había fumado, razón por la cual paseábamos. Yo tampoco estaba en 100% de conciencia en aquel momento, pero Kaminari estaba en peor estado que yo, estaba demasiado ido y necesitaba que el efecto se pasara. Lamentablemente eso terminó perjudicándonos.

Hasta ahora, al hablar del asunto con Denki, este solo mencionó recordar algunos fragmentos, pero nada en particular. El beso lo había olvidado, por ende, soy la única que es consciente de que entre mis maestros algo esta pasando.

Lo cual me está carcomiendo las tripas. Quiero hacer algo, impedir que una relación así exista. Midoriya puede que no sea tan inocente, pero sigue siendo buena persona, por ello no meceré que alguien como Shinsou este con él en una relación. Me preocupa y me enfurece ¿Cómo no es capaz de notar lo toxico que puede ser Shinsou?

—¿Todo bien?

Doy un brinco al sentir la mirada de Sero en mí, parece atento. He estado pensando una y otra vez en los exámenes, pero desde que vi a Midoriya no he podido pensar en otra cosa que no sea lo ocurrido hace unos días.

—S-Sí— dije mirando la nieve que hunde mis pies—, solo estoy cansada.

—¿Segura? — preguntó insistente Hanta mientras aún me mira de reojo, sonrió de lado—, estas muy distraída, ni siquiera esquivaste la popo de perro.

Me alarmé ante su comentario, deteniéndome de golpe, mirando la planta de mis zapatos enojada por mi torpeza, dando brinco en busca de equilibrios mientras Hanta solo ríe en burla. Reviso una y otra, pero no hay rastros de alguna suciedad, solo nieve y algunas piedras.

Entre mis pequeños saltos, resbalo a causa de la escarcha, tropezando por accidente con el único espectador, Hanta se va al suelo conmigo. Dejo escapar una queja de dolor ante el golpe que recibí en mis rodillas. Escucho la risa de Hanta mientras una de sus manos descansa en mi cabeza, le miro de reojo notando que esta con algo de nieve en el cabello y aún continua riendo levemente mientras me sonríe.

—Era una broma— me dice. Parpadeo una par de veces y luego golpeo su hombro— ¡Me dolió!

—¡Idiota! — me coloqué de pie quitando la nieve de mis ropas, noto de reojo que Hanta se llevó la peor parte, amortiguó mi caída, así que un suspiro le extiendo la mano en ayuda—¿Qué buscabas con hacerme saltar?

—Es que estabas algo distraída—habla mientras se colocaba de pie, dejado en evidencia nuestras distintas alturas—, y quería verte sonreír. — dice con su enorme sonrisa típica tomándome por sorpresa.

Le miro varios segundos sorprendida, y luego le sonrío levemente.

Idiota…

La sonrisa de Hanta se borra, y de la nada, esconde su boca detrás de su bufanda desviando la mirada. Le observo curiosa ante la extraña reacción.

—¿Tienes frío? — pregunto atenta de notar como su nariz se ha tornado roja, y con ella sus mejillas y orejas— Estas algo ro…

—¡Oigan! — ambos volteamos al escuchar como Ashido y Kaminari nos miran a lo lejos, casi una cuadra adelante, agitando los brazos en el aire buscando nuestra atención— ¡¿Qué están haciendo?! ¡Vamos! ¡Está helando!

—¡Ya vamos! — grité en respuesta.

Sero comienza a caminar y me vuelve a sonreír. Mantengo mi mirada en él, y comprendo que tal vez hice algo para incomodarlo. Nos conocemos desde el primer año en Yuei, él y Kaminari se volvieron amigos de inmediato, sumado a que en primero se sentaba junto a Kirishima, las personalidades del trio de idiotas calzó como un rompecabezas para niños de 5 años.

—¿Qué textos tenia tu examen? — pregunté logrando que sus ojos se desviaran del frente, quebrando aquel silencio incomodo que se había formado.

Hanta es un chico muy sonriente, y muy carismático, tiene un humor bizarro pero es mucho más maduro que Kirishima y Kaminari.

Y ahí a una vez más, su sonrisa se asoma por sobre la bufanda.

—Uno hablaba de las propiedades de la Naranja para la salud— dijo con su permanente sonrisa, volteó y me miró emocionado— ¿Sabías que puede aliviar la fiebre?

—Midoriya es bueno— le digo divertida—, supo cómo dar en el clavo en los temas adecuados.

—Sí— me apoya—. Es muy perceptivo, y además amable— me dice con tranquilidad—, es obvio del por qué le gusta a Todoroki ¿No?

Me detengo de golpe. Mi mente queda en blanco mientras le miro. Sero se voltea por sobre su hombro algo confundido, mirándome para después sonreír divertido comprendiendo mi reacción.

—¿No lo notaste? Era muy obvio— me dice con un claro aire de superioridad.

—¡D-Desde cuándo?!

—Ah pues…

Pero antes de que lograra explicarme, Kaminari llegó rodeando su brazo derecho por sobre de los hombros de Sero, interrumpiendo la conversación.

—¿Por qué tardan tanto? — pregunta con curiosidad, a mi parecer, fingida.

—De nada que te incumba— gruñí para después mirar a Sero—. Continuamos en la noche.

Kaminari me mira con cierta molestia que finjo no ver. Siento una mano rodeando mi brazo y veo como Mina me mira con cierta picardía.

—¿Continuaran en tú casa o en la de él?

No entiendo de qué habla por varios segundos. Miro como Sero se torna rojo casi llegando al color rojo tomate, y tras ver como Kaminari le pisa el pie al azabache comprendo.

—¡M-M-Mina! — chillé en regaño mientras mi amiga se rompe en risa.

Continuamos el camino a la estación, esta vez, caminé aun lado de Ashido y Hanta junto a Kaminari, no pude verle a los ojos en todo el viaje sin poder evitar recordar las palabras de Ashido una y otra vez.

El viaje fue silencioso, todo a causa de una cierta tensión en el aire. La única que hablaba era mi amiga pelirrosa que constantemente mencionaba que amaba la nieve, pero odiaba el frío pues sentía que la nariz se le caía a pedazos. Kaminari no decía nada, solo escuchaba al igual que yo, y Sero… Sero ni siquiera sonreía, solo miraba el suelo con parte del rostro tragado por su abrigo y bufanda.

—¡Nos vemos mañana! — chilló Ashido mientras caminaba del otro lado del andén con Hanta de su lado, agito mi mano levemente sin poder dejar de ver como Sero mantiene la mirada baja. Ambos se voltean, y Mina atrapa el brazo del azabache y le dice algo que obviamente a causa de la distancia no logro escuchar, pero sea lo que sea, hizo que Hanta se sobresaltara y diera un grito.

—Llegó el tren.

Le miro de reojo, y Kaminari está viendo como los vagones reducen la velocidad para permitir que la gente se suba. No dice nada más en todo el viaje, esta distante y su rostro no expresa nada.

No insisto. Me dedico a ver mi celular en todo el camino.

Llegamos en la estación en común, y tras bajar, al fin Kaminari rompe el hielo a medida que avanzamos bajo la nevazón.

—¿Harás algo este fin de semana? — me preguntó con cierta indiferencia, casi como si no tuviese interés en realidad, como si intentase ser educado y lo hiciera para desvanecer la tensión.

Comienza a nevar. Miro el cielo y disfruto la briza a medida que caminamos, tomándome mi tiempo para responder.

—Es el cumpleaños de mi padre.

Tal vez no fue la mejor forma de desaparecer la tensión, pero al fin Kaminari volvió a la normalidad, mirándome con cierta preocupación, casi como si hubiese notado que había cometido un error al preguntar.

—Esta vez iré con mi guitarra— dije con una sonrisa levemente—, compuse una canción nueva y espero que le guste.

—Le gustara— me dice con seguridad mientras le miro de reojo con un sonrisa leve repleta de decisión. Kaminari me observa y luego me mira con una dulce sonrisa mientras sus ojos brillan levemente—, si la compusiste tú, de seguro será una melodía compuesta por notas tan hermosas y delicadas como un cristal que solo una persona afortunada podría escuchar.

Le observo sorprendida ante aquella hermosa forma de alago. Él sonríe ampliamente.

—¿Te gustó? Llevaba mucho tiempo esperando tener la oportunidad para decirlo.

Lanzo una carcajada y le empujo con un golpe en el hombro.

—¡Tonto!

Después de eso, todo fue normal.

Llegar a casa y no encontrarme con mi madre no fue extraño. Lo más probable es que aún debía estar en el trabajo, así que me dediqué a preparar la cena para que ella no llegase desgastarse más de lo necesario.

Este sábado mi padre esta de cumpleaños. Mi madre no gusta hablar del tema, desde que mi padre murió las cosas respecto a sus deseos y ambiciones han desaparecido. Es como si mi padre fuese un tema tabú, mucho menos hablar respecto a su cumpleaños este sábado, mi madre no ha ido al cementerio desde que fue el funeral.

La comprendo. Para mi aún es difícil.

—Linda, te esmeraste, gracias— me dice mientras prueba el té a medida que me observa del otro lado de la mesa—, lo lamento, de seguro tienes mucho que hacer aún.

—Está bien— le aseguro probando el pescado marinado—, ya no queda mucho.

—¿Algo novedoso? — me pregunta curiosa mientras veo como sus lentes se empañan a causa del vapor de la comida a medida que lo acerca a su boca.

—Esta semana terminan los exámenes— dije tras beber algo de agua—, la otra semana es el torneo de Kirishima, así que iremos a darle apoyo. Después de eso vienen los finales y el viaje.

—¿Ya está decidido el lugar? — me pregunta algo desinformada. Niego.

—No lo sé— respondí—, supuestamente siempre es sorpresa, eso debe organizarlo Aizawa-sensei.

—Ah pero a donde sea que vayan será divertido— me dice con una leve sonrisa—, debes estar emocionada.

—La verdad no había pensado en eso— dije mientras movía los palillos sobre el pescado—, lo había olvidado.

La U.A. siempre organiza un viaje como premio para los estudiantes de último año, y tras eso, la graduación, queda muy poco del semestre, técnicamente estoy a un pie fuera de la escuela y aun no decido muy bien qué es lo que quiero hacer.

Tras cenar, lavé los trastes y mi madre secó los platos. Me fui a mi habitación para leer mis apuntes para la clase de Shisou-sensei y también ejercitar algunos problemas de matemáticas.

Estuve algunas horas, leyendo mis apuntes de la clase de mi maestro de violáceos cabellos, y tras agotarme mentalmente, comencé con matemáticas, lo que se me da fatal. Fueron solo 20 minutos necesarios para querer mandar todo al demonio, los ejercicios no calzaban, me sentía ignorante, tonta e inútil.

Estaba segura que antes lo comprendía.

Le hablé a Yaomomo, pero como siempre, al ser más de las 10 de la noche, ella ya no respondía. Intenté hablarle a Bakugo, pero el resultado fue el mismo.

Kirishima no es bueno en matemáticas, Ashido tampoco es opción y mucho menos Kaminari.

Solo queda…

Observo mi celular, notando la hora. Las 23:43.

Tal vez este durmiendo.

Pero no perdía nada con intentar.

Llamé a Sero, no esperando algún resultado. Hanta siempre tiene el celular en silencio, es por eso que enviar un texto era la peor opción, rogar por qué sienta la vibración del celular es mi única opción para comprender los ejercicios.

No va a responder.

¿En la comarca no respetan las horas de sueño?

Di un brinco al sentir la voz de Hanta tan cerca, pero no pude evitar sonreír aliviada de no escuchar su voz algo somnolienta.

—¿Estabas estudiando? — pregunté sin saludar.

Estaba. Tomé una pausa para llorar, luego pienso continuar.

Reí levemente.

—¿Ya estudiaste matemáticas?

Sí, deje lo peor para al final— me dice con cierto agotamiento—. ¿Comprendes eso de: Alegoría de la caverna? No recuerdo nada de eso.

—Sí, fue el día en que tú y Kaminari apostaron quién comía algo más asqueroso— recordé con burla.

Ah. Bueno, eso explica porque no está en mi base de datos de memoria— me dice en un suspiro—. Jirou, tú que eres mi persona favorita ¿Me lo explicarías?

—Solo a cambio de una explicación de la tendencia central y quedamos a mano.

Tienes un trato, Hobbit— me dice con cierta tranquilidad— ¿Por aquí? O ¿Por vídeo llamada?

—Vídeo llamada.

La conversación se terminó al instante.

Encendí mi computadora, y tras unos minutos, Sero ya estaba como profesor online, explicando detalladamente cada paso y el contexto de la información que no comprendo. Respondió cada pregunta, me dibujó las cosas de un modo simple que incluso me hizo reír, y casi alrededor de la 1:30 de la madrugada al fin comprendí todo aquello de matemáticas que me estaba acomplejando la existencia.

—Mira…— dije con una sonrisa mientras veo como Hanta parece más satisfecho—, quién lo diría, podrías arrebatarle el trabajo a Bakugo.

Ni hablar— me dice desde el otro lado de su computadora encogiéndose de hombros—, soy paciente, pero Kaminari me agotaría, es mejor que Bakugo sufra— suspiré de acuerdo—. Ahora mi información, ilumíname, Jirou-sensei.

Arqueé la ceja divertida, pero cumplí su petición y comencé a explicar en detalle.

.

Entonces… Déjame ver si entendí— sonrío posando mi rostro en mi mano mientras veo como Hanta yace con un lápiz en la mano algo frustrado—. Entonces, en resumen, es un grupo de personas que están atadas a una realidad falsa y que sin importar qué, para ellos esa será su realidad.

—Algo así. Sí, creo que ya entendiste.

Se queda mirando a un punto fijo, casi como si intentase buscar una explicación más simple para sí mismo.

Mierda— dice en un suspiro—. No jodas, es lo mismo que Matrix.

Reí divertida al ver que al fin lo ha comprendido.

—Si exacto, es Matrix— le dije con tranquilidad—, las pastillas que ofrece Morfeo…

Son el mundo sensible y el inteligible— me dice mientras atrapa su tabique y suspira—. No sé para qué me sirve esto, dudo que esto me sirva para arqueología.

—Puede que sí— aseguré sintiendo como mis parpados pesan—. Nunca se sabe.

Tu rostro refleja sueño en tu pequeña persona— me dice con burla—. Mírate, eres adorable con sueño, como un gatito gruñón.

—Cierra la boca— ordené con diversión—. No sabía que eras nocturno.

Hay muchas cosas que no sabes de mí, pequeña Hobbit— asegura con una sonrisa tranquila.

Sí, es verdad, jamás me he tomado el trabajo de conocer en profundidad a Sero. Después de todo, es mucho más amigo de los muchachos que mío, es una persona agradable, pero más allá de conocer sus gustos comunes, no sé nada de él.

—Creo que me iré a dormir— dije tras bostezar—. Roguemos para que Shinsou no sea un malnacido y no haga un examen muy difícil.

Últimamente anda algo extraño— me dice mientras veo como se coloca de pie llevándose la laptop, al parecer, a su cama. Le imité, y me dirigí a mi cama con mi computadora en mano apagando las luces de la habitación y encendiendo la lucecita de mi mesa de noche—. Es como si nos odiara.

Volví a bostezar.

—Nos odia— respondí recordando lo ocurrido en el pasillo—. Te lo aseguro.

Bien, es demasiado para mi cerebro el día de hoy. —me dice mientras le veo acomodar sus almohadas.

—Me iré a dormir.

Sí, yo también. — musita—, descansa pequeño Hobbit, mañana será nuestro fin.

—Entonces, nos vemos en el infierno.

El examen de Shinsou fue tal como dijo Sero, una verdadera violación. Realmente hizo su prueba demasiado difícil. Respondí solo lo que tenía seguridad ya que sentía que cada respuesta era muy dependiente del punto de vista del maestro. No pude evitar mirar a Hanta en la pregunta que pedía una explicación breve de la Alegoría de la caverna, además de un ejemplo.

Hanta dejó muy bien explicado —según nos comentó pos-examen—, como Matrix era un ejemplo de la alegoría. Aquello me alegró el día.

Matemáticas fue mi perdición, intenté responder lo mejor que pude, pero aun así estaba confundida en algunas cosas, solo pude responder lo que Hanta me explicó el día anterior. Y ruego que sea suficiente para aprobar.

Al fin inició el miércoles, la mañana era fría tal como lo ha sido en estos últimos días. La nieve ha disminuido un poco, no lo suficiente, pero si se ha mantenido el tiempo necesario para que se forme una capa inferior de hielo causando cierta dificultad al andar. Escuchaba música de camino a la escuela, como todos los días. Veía como algunos compañeros me rebasaban, a otros los adelantaba, todos de camino a la Yuei. Entre canciones escucho un grito, no presto atención, así que me limito a caminar.

Pero de la nada, un Hanta salvaje cae a mi lado, de cara al suelo. En un principio no lo reconocí hasta que me quité los audífonos y escuché un: "Espera" ahogado por la nieve.

Después de ayudarle, no pude evitar reírme al ver que traer el cabello repleto de nieve y su rostro se ha quemado un poco ante el frío. Al parecer, llevaba una cuadra intentando alcanzarme pero al escuchar música no escuchaba sus gritos.

Caminamos a la escuela juntos. Sero fue bromeando gran parte del viaje como mi falta de atención había causado su caída, yo solo me dediqué a refutar con la notoria torpeza que había tenido.

—¿Quién necesita tanta concentración para caminar? — pregunté al ingresar a la escuela. Él solo me mira con diversión.

—No se requiere concentración para caminar— dice con seguridad para luego mirarme mientras se quita los zapatos y los cambia para poder ingresar al edificio. Yo le miro lista, tras terminar, se levanta y me mira desde su altura—, ocurre que si se tiene un buen distractor, hasta caminar se vuelve difícil.

Le seguí hacia el pasillo principal, mirando su espalda aun divertida por su argumento poco sensato.

—¿Y qué te distrajo hasta ese punto? ¿He? ¿La nieve?

Guardó silencio. No se volteó, no me miró y por un momento creí que no respondería. Pero lo hizo, y su respuesta me atrapó dejándome bloqueada por unos segundos: "Tu voz".

Le alcancé tras retomar la compostura, y le empujé corriendo, iniciando una competencia que él no se negó a seguir.

Hanta se dislocó la muñeca en la caída. Kaminari y yo lo llevamos a la enfermería. Los dos solo se dedicaron a bromear sobre los exámenes y como se embriagarían cuando la semana acabase para festejar que todo había terminado. Decidimos entre los tres organizar una salía hacia el Penguin Party, tenía karaoke, pista bailable y un bar, sería la mejor forma de despejar la mente.

El miércoles acabó, y el jueves se fue volando llegando la noche del día previo al inicio del fin de semana. Algo en mi mente me pidió a gritos que hablara con Hanta, y fue básicamente el recordar sus palabras sobre Todoroki y Midoriya.

—¿Desde cuando sabes? — pregunté mirando como él yace a oscuras en su pantalla mientras bebe un jugo entre la penumbra de su habitación. Escucho el tecleo y noto como la pantalla se refleja en sus oscuros ojos con perfección. Sonríe y luego mira a la cámara.

¿Cómo es que tú no lo notaste? — inquiere con diversión para después volver a beber su jugo—. Es demasiado notorio.

—¿Sabes de alguien más? — interrogué recordando el interés amoroso que mantiene Midoriya con Shinsou.

Pues…— dice pensando unos segundos—. Creo que Uraraka también, me parece que Ashido también le mira con ojitos de amor, pero está demasiado loca por Kirishima que se le pasa al instante cuando Eijiro entra en el salón. Y tengo otras personas en mente, pero no quiero mencionarlos, eso causaría que su sexualidad sea puesta en duda por ti.

Sero es más observador de lo que pensé.

¡Ha! ¡Bakugo! — dijo de la nada—. También ha estado actuando extraño desde que Midoriya-sensei llegó.

—Bakugo no cuenta, estoy casi segura que es asexual— dije sin mucho interés.

¿Tú dices? — asiento— Ah bueno… ¡Oh! Shinsou-sensei. Pero no estoy seguro, él actúa demasiado protector con Midoriya-sensei pero no estoy seguro si el interés es amoroso o solo fraternal.

Me muerdo el labio. Necesito hablarlo con alguien. Hanta me mira curioso y tras nos segundos me levanto cerrando la puerta de mi habitación, apagando las luces.

—Necesito decirte algo. — dije en voz muy baja. Hanta se colca audífonos—. Pero debe quedar entre nosotros.

Bien.

Me muerdo el labio. Pero finalmente lo digo, después de todo, técnicamente Hanta lo sabe, así que solo estoy confirmando sus observaciones.

—Kaminari y yo vimos a Shinsou-sensei y Midoriya besándose en el tercer piso.

No jodas. — me dice con una enorme sonrisa—. ¡Lo sabía! Demonios Midoriya es un jodido galán.

—Shinsou nos amenazó, estoy pensando que nos odia a causa de Todoroki.

Duras afirmaciones— me dice con burla.

—No. Lo digo en serio— aseguré, y su sonrisa se borra—, dices que a Todoroki le gusta Midoriya, y creo que Midoriya y Shinsou tienen una relación, entonces puede ser que…

Shinsou esta celoso de Todoroki y se desquita con nosotros…— me dice agarrando su barbilla.

—Exacto.

Wow— musita mirando un momento al horizonte y luego mira la cámara—. Eso es muy poco profesional de su parte.

—Ya sabes por qué nos odia.

¿Por qué Kaminari no dijo nada? Es muy malo guardando secretos— me pregunta curioso. Sonrío levemente y suspiro.

—Estaba muy drogado como para recordar, fumó mucho y…

¿Fumó? — me mordí la lengua.

He metido la pata profundamente. El viernes pasado, Kaminari tomó algunos gramos de la mochila de Hanta mientras esperábamos a Mina, Sero había ido a comprar a la cafetería algo para pasar el rato, y nos repartimos un poco de hierba entre los dos y Kirishima. Kaminari fumó su parte escondido en los patios, y yo la mitad de la mía para hacerle compañía. Hanta no lo notó. Hasta ahora.

Malditos, me robaron— me encogí nerviosa, Hanta esbozó una sonrisa de sorpresa—. O no me digas… ¡Tú también! ¡Ladrona!

—¿Qué dijiste? ¡Se va la señal! ¡O mira la hora! ¡Descansa Sero! ¡Adiós!

Me vengaré… — escuché que dijo entre risas antes de cerrar mi laptop.

Me dormí con una sonrisa en mis labios sin poder evitar pensar que mañana será un día muy divertido.

Y tal como lo sospechaba, el viernes inició con Hanta persiguiéndome por la escuela. Él solo reía y se burlaba que le hubiéramos robado con descaro, Ashido se quejó que no hubiéramos compartido el botín con ella ganándose otra queja por parte de Hanta. Los regaños hacia Denki no faltaron, y tras un par de bromas sobre el ocurrido, el tema de nuestro festejo tras una de nuestras peores semanas de nuestras vidas surgió.

Hanta y Denki hablaban lo mucho que beberían, cantarían y festejarían a lo grande. Ashido invitó a Ochako y Tsuyu, en un principio no entendí la razón, pero luego tras empezar a calcular el dinero que requeriríamos para el licor, la comida y la entrada de esta noche, Ashido se delató.

—Somos ocho— dijo Hanta con seguridad, Denki lo confirmó con los dedos.

—Nueve —aseguró la pelirrosa, cerrando un ojo—. Olvidan a Midoriya.

—¿Midoriya? — dijeron al unísono los dos idiotas para después mirarse confundidos.

—¿Cómo sabes que Midoriya ira? — pregunté curiosa y escéptica. Ashido sonrió.

—La última vez nos rechazó, pero me dijo: "La próxima vez iré, lo prometo".

No podía creer que Mina realmente creyera semejante tontería, Midoriya podría retractarse si lo deseaba, no es como si el hecho de que lo prometiese fuese una ley de oro que lo obligase a acompañarnos. Pero no dije nada, no quería ser negativa, solo me encogí de hombros y le deseé suerte.

—Pero ¡¿Qué les pasó?! —chilló Ashido.

Llamaron la atención de todos, no era nada raro, por aquella apariencia que ambos traían en un día de escuela normal. Ambos tenían la nariz con rastrojos de sangre y la ropa sucia con varias manchas rojas. Pero al verlos atravesar el umbral, comprendí de inmediato que sea lo que fuese lo ocurrido, no era malo, para nada, ambos venían burlándose entre ellos. Hablando algo de velocidad y fuerza. Kirishima y Bakugo entrenaron juntos, con el fin de ayudar al pelirrojo para la próxima semana en su torneo. Bakugo no hizo comentarios cuando el par de idiotas le molestaron de inmediato con: "Te estas ablandando". Aquello terminó con Denki oculto tras Sero al recibir una amenaza del cenizo.

—¡¿He?! ¡¿Midoriya ira?! — preguntó al aire a todo pulmón el pelirrojo mientras dejaba su bolso.

—Deku no ira, imbécil. Creerle a la Mapache es como creer en el gobierno.

—¡Digo la verdad! — se defendió Mina—. Lo juro.

—¿Lo juras? ¿Ha? — Preguntó con interés Bakugo mientras me mira con diversión—. Escuchaste, ella lo jura.

—Eres un idiota— le insulté, pero me ignoró.

—Bien, Mapache, ya que estas taaan segura— dijo colocándose se pie enfrentando a mi amiga. Suspiré al ver la arrogancia esculpida en el rostro de Bakugo—. Apostemos.

—Mina no lo…

—¡Bien! — me interrumpió.

—Si te equivocas, tienes que…— Bakugo parece pensar a medida que mira el techo, y luego Hanta y Denki susurran algo a su oído. Él les mira con asco, pero los chicos le insisten. — Bien, como joden. Si te equivocas, tienes que besar a la Cara Redonda.

—Ustedes me dan asco— gruñó la pelirrosa a los dos idiotas que solo se reían con burla. —. Bien, pero si yo gano, tú besaras a Kirishima.

Oh. Esto se pone interesante.

—¡¿AH?! — dejó escapar el rubio—¡QUE ASCO!

—¿Y yo por qué? — le preguntó con confusión el pelirrojo a la chica, pero luego comprendió—. Te estas vengando.

—Que asco, no apostare tal mierda— gruñó casi escupiendo. Pero los dos idiotas le rogaron. Hablaron de las infinitas posibilidades, de todo lo que podrían hacer con aquella sugerente escena. Pero Bakugo parecía asqueado, es obvio, su asexualidad no le genera ese tipo de imágenes en su mente.

—¡Viejo vamos! — insistía Kaminari tironeando de su brazo—. ¡Hazlo por mí!

—¡Piensa en las fotos! — apoyaba el azabache—. Las bromas y todo lo que podemos hacer con ese material.

Pero Bakugo no parecía convencido.

Así que, debió a que me gusta ver el mundo arder, y sumado que Ashido parecía muy segura. Me entrometí.

—Si te niegas…— dije captando la atención de mis amigos mientras miro mi celular—. Técnicamente estas aceptando que Ashido tiene razón. Y tú, te equivocas.

Su ego se rompió en un fuerte CRASH. Y por obviedad, Bakugo aceptó.

La clase de Midoriya fue bastante corta. Habló de las cosas que deberíamos hacer desde ahora en adelante, la importancia de estudiar y que nuestros exámenes estaban bastante bien y daba por comprendido todas la información que había deseado transmitir. Así que, nuestro examen final será un trabajo. Él comprendía lo que significaba el exceso de carga académica, así que —Según él— la disminuiría de su parte.

Y las clases del vienes terminaron.

—A festejar— dijo Denki casi saltando.

—Hoy no hay entrenamiento ¿Verdad? —pregunté tomando mi mochila y mi violín. Ashido solo sonrió.

—¡Oh! Claro que hay, pero Ochako y yo faltaremos— posó su mano en su frente e hizo una pose dramática—. Veras, repentinamente me siento algo mal…

Rodeé los ojos con una sonrisa. Ashido es una tramposa.

—¿Te sientes mal? — preguntó alarmado Kirishima posando su mano en la frente de mi amiga—. ¡OH! Estas roja, no puede ser ¡Tal vez tengas fiebre!

—¡N-No! ¡Tonto! — chilla empujando al pelirrojo que solo insiste en su salud.

—Kirishima es un ciego— me susurra Hanta por sobre mi hombro mirando con agotamiento la escena de los dos jóvenes teñidos. La pelirrosa quitándose las manos de Kirishima de su rostro, y el pelirrojo que suplicaba a su mejor amiga que buscara un médico, y que le dejara llevarle a la enfermería—. ¿Nos vamos de inmediato a Penguin? — preguntó emocionado Hanta rodeándonos a Denki y a mí con sus largos brazos. Fruncí el ceño.

—Por supuesto que no, es demasiado temprano. — señalé—. Quiero cambiarme, no quiero ir con uniforme, además quiero dejar mi mochila y mi violín.

—Yo también— apoyó Mina dejando caer a Kirishima al suelo— ¡Ochako! — gritó a todo pulmón hacia la castaña que cruzaba el umbral junto a Tsuyu— ¡Hoy las nueve! ¡No llegues tarde!

Uraraka solo asintió y se marchó.

—¡Ha! ¡Chicos! —nos detuvimos en la puerta al ver como Midoriya termina de recoger sus cosas en el pupitre del maestro mirándonos con una sonrisa. — Que tengan un buen fin, descansen, lo tienen merecido.

—Nos vemos Midoriya. — se despidió Sero con la mano mientras salíamos atravesando el umbral.

Caminamos unos pasos y Bakugo lanzó una carcajada mirando con arrogancia a la pelirrosa que le observaba con curiosidad en espera de una explicación, que obviamente, no se hizo de esperar.

—Al parecer, gané— dijo sin pelos en la lengua.

Nos detuvimos. Es verdad. Midoriya se despidió hasta la siguiente semana, dejando en obviedad que no lo volveríamos a ver en este día.

—Que sea un beso húmedo— ordenó con petulancia mientras se dirigía hacia la puerta, siendo seguido por los muchachos que festejaban. Excepto Kirishima, que miró con preocupación a su amiga.

—No tienes que hacerlo.

—¡Claro que no lo haré! — gruñó mi amiga—. ¡Porque ustedes se besaran! ¡Y será un beso húmedo y excitante! — gritó a todo pulmón volviendo al salón.

—¿Húmedo? — repetí.

—¿E-Excitante? — dijo Kirishima sonrojado para después verme—. L-Las mujeres no se excitan con ese tipo de cosas ¿O sí?

Me encogí de hombros. Caminando hacia la puerta.

—B-Bueno…— me dice alcanzándome—. A los hombres nos gusta ver a dos mujeres en…

—No hablaré de eso contigo— aclaré con seriedad.

—¿Por qué no? ¿No nos tenemos confianza? — preguntó curioso— ¿He? ¿Rockin Girl?

Una dulce sensación surgió en mi pecho.

—Si… — dije sin dejar de mirar hacia el frente, con una sonrisa en mis labios.

Mi teléfono vibra y sonrío al ver unos emoticones al azar en la pantalla. Es Sero, preguntando por qué nos tardamos tanto. Doy un brinco al ver una foto, una donde Bakugo está siendo alabado por Kaminari, y otra donde Hanta tiene mi violín. No me había percatado que me lo había quitado.

—Esa es… una linda sonrisa— Volteo a ver a Kirishima que se mantiene atento—. ¿Quién es?

—Solo Sero.

Kirishima se mantiene en silencio, varios segundos, y luego continúa caminado, le sigo.

—¿Nos tenemos confianza? ¿Verdad? —por alguna razón, siento que su pregunta es seria. Se voltea, me mira con una sonrisa leve, tranquila y paciente.

—¿Ocurre algo? — pregunte confundida, pero él se limita a sonreír—. Kirishima.

—¿Te gusta alguien?

Me paralicé. Mi corazón da un brinco ante su pregunta y mi mente se confunde entre un mar de imágenes, nombres y rostros. Pero uno se mantiene.

—Lo lamento— me dice con una sonrisa—, si no quieres decirme esta…

—No lo sé— respondo bajando la mirada. Mis mejillas arden.

—Jirou…

—Creo que…

—¡Adivinen!

Ashido llegó de un fuerte golpe, lanzándose sobre los hombros de Kirishima, rodeando con sus brazos el cuello de mi amigo pelirrojo. Eijiro le mira con reproche, pero la radiante sonrisa de Mina nos atrapa.

—Prepara esos labios guapo— dice coqueta. Kirishima intenta seguirle, a diferencia de él, yo comprendí.

—¿Midoriya ira? — inquirí sorprendida. Ella asiente.

—¡¿HE?! ¡¿DE VERDAD?! — preguntó emocionado nuestro amigo pelirrojo. Ashido asiente— ¡ERES INCREÍBLE! —grita tomándola por la cintura comenzando a gritar una y otra vez con su pelirrosa amiga entre los brazos.

Solo observo la escena, y tengo mis dudas. Recuerdo las palabras de Sero.

"—tengo otras personas en mente, pero no quiero mencionarlos, eso causaría que su sexualidad sea puesta en duda por ti. —"

Kirishima… es… ¿Gay?

—¿Nos vamos? — preguntó la pelirrosa captando mi atención.

Mis ojos se enfocan en mi feliz amigo que mantiene una enorme sonrisa en sus labios. Asiento. Y les sigo mientras ellos hablan de la noche que pasaremos. ¿Soy tan mala amiga que no noté eso? Tal vez Kirishima estaba introduciendo la conversación para tocar aquel tema. Gustar. Kirishima está feliz por…

Besar… ¿A Bakugo?

—Se tardaron— gruñó el cenizo al vernos llegar.

—Oye Bro, tú casa queda más cerca que la mía ¿Puedo? — preguntó emocionado con una enorme sonrisa el pelirrojo a Bakugo.

—¿Otra vez usaras mi ropa? Como jodes— gruñó el cenizo comenzando a caminar hacia la estación.

—¡Mira eso! — me dijo Eijiro con una sonrisa—. Alguien está de buen humor ¿no?

¿Sera mutuo?

Kirishima y Bakugo se conocen desde niños, tal vez en algún momento Eijiro se sintió atraído por su mejor amigo. En algún punto, su corazón fue atrapado por… por…

—Te cogeré por las orejas si no cierras la boca— gruñó desde lo más profundo de su garganta Bakugo empujando a Kaminari a medida que caminábamos—. Te he dicho mil veces que yo voy adelante, imbécil.

Kirishima debe ser masoquista.

—¡He! ¡Todoroki! — elevó la mirada hacia mi pelirrojo amigo que agita el brazo, los ojos bicolor de unos de compañero se asoma por sobre el hombro en la entrada de la escuela, deteniendo el paso—. ¿Vas al metro? ¿Estás solo?

—Sí, Yaoyorozu fue recogida por su madre— dijo sin tono especifico. Todos nos detuvimos a hablar con el hijo del cirujano, excepto Bakugo que pateaba la nieve cabreado.

—Puedes venir con nosotros, si gustas— invita Kaminari con una sonrisa. Todoroki medita unos segundos, y asiente.

El camino fueron solo bromas de los chicos, Ashido iba hablando con Todoroki que se limitaba a escuchar. Nuestra amiga se dio el trabajo de invitar al bicolor esta noche, pero solo respondió con un "Tal vez, lo pensaré".

Miro de reojo a mi pelirrojo amigo. Me preocupa. Bakugo está claramente loco, su mente esta siempre enfocada en problemas o en la escuela, nunca en temas amorosos como es el caso de Kirishima. Desde que lo conozco, Eijiro siempre ha sido muy enamoradizo, siempre se deja llevar por sus emociones, y eso me preocupa. Bakugo puede romperle el corazón. Mis ojos se enfocan en Kirishima, que ríe junto con Ashido mientras Bakugo insulta una y otra vez a Kaminari.

—¿Todo bien? — miro de reojo a Sero que me observa con curiosidad—. Has estado callada ¿Te molesta Todoroki? — preguntó burlesco.

—Pensaba…—musito mientras analizo la sonrisa de Kirishima, ignorando lo dicho del bicolor. —. Es curioso como las cosas cambian ¿No? —Pero no hay respuesta—. ¿No? ¿Sero…

Me está mirando, su rostro esta serio y sus ojos enfocados en mí. Trago saliva.

—¿Cambió algo? ¿Qué... cambió?

Mi pecho salta al ver como sus ojos se mueven. Casi analizando.

—No… No noté que algo cambio— me dice mirándome.

Mi mente se bloquea.

Todo fue demasiado rápido. El sonido de los neumáticos. Los gritos. La sangre. Me paralicé, mi estómago se revolvió en aquel momento. Lo último que recuerdo fue a Ashido gritando y Hanta corriendo hacia la calle completamente pálido.

No pude evitar recordar la muerte de mi padre.

.

¡¿QUÉ PASÓ?! OH MI GOSH!

Muchas gracias a todos por continuar leyendo este fic, no saben como me alegró recibir tantas respuestas, yo pensé que nadie respondería. Mil gracias, y muchos saludos! I love you!

¡Muchas gracias por leer y darte el tiempo de comentar! Me alegro mucho que hayas esperado y que no te molestes por mi demora. ¡Gracias por leer! ¡Espero que este cap te haya gustado!

RESPUESTA A REVIEWS

lapiz azul

¡Gracias a ti por esepera! Me alegro que te guste mi modo de narrar y que este cap te hay gustado. ¡Saludos!

Nekoboy mty

¡Para nada! Solo fue un cumulo de cosas que me pasaron la cuenta, espero que no te hayas preocupado. Estoy escribiendo un caos, eso estoy escribiendo ajajajaj ¡Saludos!

Fangirl309

¡Me alegro que no hayas olvidado mi fic! Espero no decepcionarte con la trama, que pese a que es lenta, intento que sea interesante. ¡Bakugo mejora! ¡Todoroki está confundido! Y ahora el desastre se ha desatado ¿Qué ocurrió? Chan chan ¡Saludos!

Arekusa

¡Ay! Muchas gracias, me alegro que te encante y que sea suficiente razón para no olvidarla. Pobre Kirishima, lamentablemente tienes razón, por ahí no va la cosa, para peor, Kirishima tiene a Mina frente a él y no lo nota. Dolor en el corazón. Lamentablemente, parece que la fiesta no va a ocurrir. CHAN CHAN CHAAAAAN ¡saludos!

Azareth

¡Muchas gracias por continuar leyendo! Espero que este capítulo te haya gustado, y que te siga gustando. ¡Saludos!

¡Dejen sus reviews y cuénteme que piensan! Su opinión es importante para mí

¡Se despide Momoleft!