NOTA: (PARA COMPRENDER EL CAPITULO DE HOY)

Como saben, estuve mucho tiempo en pausa xD Así que me imagino que algunos han olvidado lo que ha ocurrido.

Bueno. EN CAPÍTULOS ANTERIORES DE ÉL, YO, ELLOS

Vimos a nuestro lindo Todoroki aventurarse con nuestro pecoso ¿Resultado? Shinsou llega e intenta partirle la madre, pero es salvado por Bakugo que solo buscaba a Todoroki para vigilarlo por sus actitudes hacia Midoriya ¿Y cómo terminó todo? Midoriya lloró a causa de Todoroki, Shinsou e Izuku terminaron, Bakugo y Todoroki establecieron una rivalidad sana.

Ya sabemos que pasó con Bakugo.

Ahora es el turno de Todoroki.

Él, Yo, Ellos

—Quédate ahí, Shoto. — me ordenó mi padre.

Chasqueé la lengua pero obedecí. Me senté en uno de los asientos de la sala de espera, me dejo caer sobre el respaldo con pesadez pensando en alguna posibilidad de escapar. Si me hubiera ido a pie cuando tuve la oportunidad no estaría aquí, al ver al endemoniado auto frente a mi debí correr tan lejos como pude. Pero no, me quede como idiota frente al vidrio, esperando que este descendiera topándome con el hombre más despreciable de esta tierra.

—Tú debes ser el hijo del doctor Todoroki, bienvenido. Tu padre dice que quieres ser médico como él, me alegro mucho por…— le dirijo una mirada. La mujer guarda silencio de inmediato y se retira.

Chasqueo la lengua.

Busco el libro que Fuyumi me compró para mi cumpleaños, llevo la mitad. Me ha gustado bastante, es la primera vez que leo un libro de este autor. My Hero Academia.

—Otra vez con ese estúpido libro— gruñó a mis espaldas. Fruncí el ceño mirándole de reojo, notando como mi viejo me mira con enorme decepción. — ¿Por qué no lees los que te compre yo? Fuyumi te llena la cabeza con esas estupideces de superhéroes. Si quieres ver un superhéroe y ver ayudar a la gente es cosa de que me mires a mí—. Rodeé los ojos—. Y tú serás un héroe como tu padre si dejas esas estupideces. Sígueme.

Suspiro con enorme molestia, y con mi libro bajo mi brazo, le sigo.

Lo de siempre. Me hace apreciar los lujos de la vida de un cirujano. Como su estúpida existencia es capaz de comprar computadoras de último modelo, muebles de la mejor madera, una oficina con la mejor vista a la ciudad.

Mi padre ha sido reconocido de muchos modos, en el mundo médico, como un gran cirujano cardiotorácico. Las enfermeras lo admiran, los estudiantes estudian para ser como él. Es técnicamente un estúpido símbolo de superioridad médica. Pero yo sé la verdad. Es un asco de persona, un ser repugnante que se cree con el derecho de dominar las vidas mías y de mis hermanos solo por ser nuestro padre.

—Cuando seas doctor, al fin comprenderás la importancia de…

—¿De qué? ¿De ser como tú? — pregunté con enorme molestia.

—Cuidado mocoso.

Muérete. Pensé con asco.

—Serás, quieras o no, igual a mí. Es tu destino y tu obligación como mi hijo.

Las puertas se abrieron de golpe, una joven enfermera entró informando una situación de urgencias. Requerían un especialista en urgencias, así que era su obligación atender aquella emergencia.

—Sígueme, veras un héroe de verdad.

Mi padre corrió hacia el ascensor arrastrándome haciéndome perder mi libro en su oficina. Bajamos al área de urgencias y solo veo caos, no es como la zona de segundo piso, me imagino que es acusa que solo las personas con dinero llegan directamente al área de trabajo. El tiempo de mi estúpido padre debía ser costoso. No entiendo la razón del por qué ser doctor, si no planea ayudar sin cobrar.

Mi padre me dejó fuera del quirófano, dejándome en la puerta, mirando desde la ventana, a simple vista, era un niño. Mi estómago se revuelve al ver la sangre caer al suelo, las enfermeras usan y usan paños para intentar retener la hemorragia.

Accidente de auto, escuché que le explicaban a mi viejo. Me paseo desde mi lugar intentado ver mejor. Aneurisma abdominal aórtico roto, habló mi padre. Se debe realizar una cirugía abierta. Solo veía manos y mucha sangre, mi viejo daba órdenes a medida que trabaja en el abdomen interior.

Tras horas, mi padre salió rascándose la nuca. Agotado, a mi parecer.

—¿Cómo está? — pregunté preocupado dejando mi libro que busqué tres horas atrás.

—Sobrevivirá. Ahora estará mejor, gracias a tu padre.

—¿Qué es aórtico?

—Lo sabrías si lo leyeras los libros que te di— dijo mientras caminaba, le imité sacando la lengua, él se volteó arqueando la ceja manteniéndome serio—. La aorta, es una arteria, Shoto, va desde el corazón y cruza el abdomen, dividiéndose posteriormente en tres.

—¿Es importante? — pregunté confundido a medida que le seguía. Mi padre se detuvo con una sonrisa engreída.

—Averígualo.

Capítulo 43: Destino.

Miércoles

Fue un cumulo de cosas.

Desde hace años he perdido las esperanzas en muchas cosas. Durante mucho tiempo no pensaba realmente las cosas, solo las hacía. Día a día solía verme a mí mismo yendo cada mañana a la escuela, me veía levantarme y desayunar mientras mi hermana me hablaba del clima o de sus clases. Solía verme caminar a la escuela. Estudiar. Comer. No soñaba. Gran parte de mi vida, era una película en donde el único espectador era yo. ¿Realmente ese era yo?

El protagonista era tan… Extraño. Se ocultaba. No hablaba. Solo observaba a la vida desarrollarse a su alrededor, despreciando cada cosa y persona. No le importaba su familia, ni menos a sus amigos.

Le encontraba lógica a su actuar. Era una pérdida de tiempo, había factores más importantes, tales como estudiar, leer o dormir. El fin justificaba los medios. Irse de casa y tener un propio mundo lejos de aquellos horribles recuerdos que atormentaban su mente. Lo comprendía completamente. Es por ello, que pese a ver que la frialdad e indiferencia que dominaba aquella vida que veía ante sus ojos pasar, jamás intervino, solo fue un espectador, parecía innecesario formar parte de aquella vida opaca y banal.

Pero entonces, ocurrió. Quizás fue el verle que me hizo recordar una parte de mi vida donde todo era a colores, sentí aquella enorme necesidad de atención y aprobación emergiendo de mi interior una vez más. El espectador y la película desaparecieron, volví a sentir algo en mi corazón.

Lamentablemente. Creo que quería aferrarme a ello. Y siento que lo he perdido todo, volviendo a donde estaba.

Sus lágrimas paralizaron mi mundo. Me di cuenta que era más un daño que un bien, y eso me destruyó.

Izuku. Como me miraba…

Desde el incidente, no me he atrevido a verle a los ojos. Para Izuku, es como si nada hubiese pasado. Continúa las clases, llega sonriendo y animándonos. Finge, o realmente no le importó mi declaración.

—T-Todoroki-kun— me detengo al guardar mis cosas, mirando de reojo a Yaoyorozu que me mira con notoria angustia—. ¿Estás bien?

Solo le miro, medito sus expresiones buscando comprender la pregunta. Ella se torna nerviosa y juega con sus dedos.

—Con mejor salud, gracias por preguntar— respondí dejando mi bolso en mi hombro listo para irme. Al igual que los otros días, Natsu vendrá a buscarme.

—Eso es importante— se unió Iida mientras acomodaba sus lentes—, pollo hervido sirve mucho para mantener firme el estómago. Creo que has adelgazado producto de tu condición, lo correcto es que ingenieras más proteínas en tu dieta.

Asentí en silencio. Volteándome caminado hacia la salida.

—¡T-Todoroki-kun! — me detuve y miré por sobre mi hombro. Yaoyorozu me mira agobiada—.Seguro… ¿Qué estás bien?

No respondo, solo le dirijo una mirada y continúo mi camino.

Ignoro a las personas que me rodean. Siento mi cuerpo algo lento, últimamente mi cabeza padece de letargo, mis parpados pesan y mi pecho padece de una cierta presión. Esta semana he dormido bastante, por suerte, no sueño. Me ayuda a no pensar.

—¿Qué tal la escuela? — escucho junto el retumbo de la puerta. Dejo mi bolso entre mis pies y me coloco mi cinturón—. ¿Hermanito?

—Normal.

—Eso es bueno ¿No? — insistió.

Asiento.

—A-Ah bien, me alegro… Yo hoy he tenido un día algo pesado, no sabes todo lo que me pasó hoy…— hablaba mientras encendía el auto. Busco en mi bolso mi libro de tercer tomo de My hero academia, y me concentro en la lectura. Escucho que Natsu continua hablando y a mitad de una frase se detiene y suspira.

Llegamos a casa.

—O-Oye hermanito, pensaba que podíamos pedir algo para comer y…

—No tengo hambre— adentrándome a mi habitación.

—Pero comer te hará bien, ya puedes comer más cosas y…

—Natsu. —llamo tras atrapar el pomo de mi puerta, volteo y miro a mi hermano que juega con las llaves del auto—. Quizás mañana.

Solo me acomodo en mi cama, me quito la ropa tras dejar mi bolso en el suelo. Me doy el trabajo de doblarla, y en ropa interior con una playera me introduzco en la cama cómodamente. Cierro los ojos disfrutando de las caricias de las sabanas. Mi cabeza se amolda perfectamente a mi almohada.

Es mejor dormir. Dormir ayuda a que la vida transcurra más rápido, de este modo los problemas desaparecen.

Abrí los ojos. Ya es de noche y al igual que antes, me siento cansado. Mi estómago duele y lo asocio a la fatiga. No he desayunado, ni almorzado, pero puedo encontrar un bocadillo en la cocina que sacie aquella molestia.

Me levanto con pesimismo en dirección a la cocina, la casa está a oscuras. Imagino que Natsu debe estar durmiendo, pero me sorprendo al ver una cegadora luz proveniente de mi meta.

Natsu, detente. Deberías descansar.

Me paralizo en mi lugar al escuchar la voz de Fuyumi. No entiendo qué hace aquí, debería estar en casa durmiendo o trabajando en algo para la escuela donde trabaja. Pero no, está en casa de Natsu… Es decir, mi casa.

No puedo, necesito tener esto listo. — habló con voz entusiasmada—. Shoto se sorprenderá mañana cuando vea todo lo que hice para él.

Natsu… — llamó en un suspiro—. Tal vez deberíamos consultar ayuda para Shoto.

¡Él no necesita ayuda! ¡Podemos darle nuestro apoyo y…!

¡Natsu! ¡Shoto no está comiendo! — chilló.

Apoyo mi espalda en la pared y me cruzo de brazos esperando entrar a la cocina sin ánimos de interrumpir. Ni menos de verlos.

¡Duerme todo el día! ¡No nos habla! ¡N-No puedo con esto! ¡Me preocupa!

¡¿Y crees que a mí no!? ¡Es mi hermanito!

¡Pues no lo parece! ¡Estas cocinando!

¡Soba! ¡Para Shoto! ¡Eso lo animará!

¡Con la comida no arreglarás nada!

¡Eso no lo sabes! — gritó con la voz algo cortada, casi como si pendiese de un hilo— ¡T-Tal vez despierte de mejor ánimo! ¡T-Tal vez esto le ayude a ser el Shoto de estos días! T-Ta vez… Pueda hacer que me hable…

Es suficiente. Llamare a mi padre.

Me adentré a la cocina antes de que la situación se tornara más empalagosa de que ya era. Los pares de ojos grises se posaron en mi con sorpresa. Natsu tenía los ojos vidriosos, y Fuyumi yacía en un rincón de la cocina con una taza de té. Observo con indiferencia como mi hermano parece estar preparando Soba.

Pero no tengo ganas de comer.

Voy directo al refrigerador y tomo una manzana verde para saciar el malestar.

—N-No puedes comer cosas muy ácidas— dijo mi hermana al verme abrir la boca. Solo le miro, y dejo la manzana en su lugar. Busco algo que no sea del carácter ácido, y terminó tomando uno de los postres de Natsu.

—P-Puedo terminar de prepárate Soba, es mejor que eso hermanito.

—No. Esto está bien. — dije caminado hacia las cucharas—. Solo quiero que la fatiga desaparezca.

Me encamino a mi habitación. Pero mi hermana se cruza en mi camino con cierto nerviosismo.

—Fuyumi— hablé sin un tono especifico—. Me estorbas.

—T-Tenemos que hablar.

—No quiero.

—Mi hermana tiene razón— escuché a mis espaldas—, hermanito debemos hablar.

Le dirijo una mirada a Natsu. Una mirada repleta de odio y cansancio que al parecer le genera un escalofrío. Miro a mi hermana de la misma forma, y ella traga saliva.

—Aun lado.

—N-No.

Recuerdo que Fuyumi me dijo una vez, que Touya y yo nos parecemos bastante. Creo que acabo de comprender por qué.

Me acerco a ella, intentando intimidarla. Dejo en evidencia nuestras alturas, y con un brazo la hago a un lado con mi ante brazo, para después caminar a hacia mi habitación. No estoy de humor.

—Dije que no— gruñí con mi voz profunda.

—S-Shoto…

Choco contra algo pesado, retrocedo un par de pasos con aun mi pudin en la mano, y una cuchara en la otra. Mis afilados ojos se posan en la silueta que lentamente se asoma a la luz, sus iris azulado de brillante zafiro se hacen presentes ante mí.

—Lamento la demora, estaba cagando.

Chasqueo la lengua fastidiado.

—Que actitud más descortés. — me dijo acercándose a mí. Está a centímetros de mi rostro, siento su aliento a tabaco. Frunzo la nariz y el entrecejo. No me dejo intimidar. Él no me asusta—. Ahora, mi buen Shoto, voltearas y le dirás a tu hermana favorita como eres un idiota y lo lamentas.

—No.

—¿No? — preguntó con un tono burlesco—. ¿Me estás diciendo que no? ¿A mí?

Me quedo en silencio.

Nos miramos mutuamente, mi hermano busca intimidarme con una sonrisa arrogante. Somos de la misma altura, ya no me asusta. Puedo ganarle.

Oh eso pensé. El golpe que recibí en el estómago llegó como un cohete. Me hizo caer al suelo causando que perdiera mi pudin y la cuchara. Intenté contener el bilis que pedía pedir sin permiso manchar el suelo, y sin poder contenerlo, logró su objetivo.

Noto de reojo como mi hermano mayor toma mi pudin, y con la mano libre me agarra de cuello de mi playera arrastrándome por el suelo a la cocina. Golpea igual de fuerte que Bakugo.

Creo que podría darle algo de pelea, pero ahora me siento débil. No he comido, ni he dormido como es debido. Mi cuerpo no está en condiciones. O eso quiero creer.

—¡¿Tenías que golpearlo?! — chilló mi hermana al ver como Touya me ha lanzado al suelo. Natsu me ayuda a colocarme de pie.

Touya le ignora tras sacarle la lengua sentándose en una de las sillas. Abre el pudin y con la misma tapa comienza a comer tranquilamente.

—Doy por iniciada la reunión familiar. — dijo con una sonrisa ladina para después mirarme con soberbia—. Ahora mi pequeño y dulce hermano, explícanos cuál es la razón de tu apatía familiar.

Me quedo en silencio. Me quedo de pie en la cocina con la mirada baja en espera de que esto termine pronto con tal de irme a la cama una vez más.

—Shoto… Estamos preocupados— habló mi hermana mirando Natsu—. Desde tu pelea con tu compañero has actuado extraño. Queremos ayudarte.

—¿Qué te ocurre Shoto? — preguntó a mi lado Natsu—. Necesitamos que nos digas ¿qué es lo que te ha pasado? Hace unos días estabas muy feliz, entusiasmado, alegre.

—Eso es difícil de imaginar— dijo con sarcasmo Touya ganándose un golpe por Fuyumi.

Solo me dedico a mirar la mesa.

Escucho palabras de aliento, como me insisten en que ellos no me juzgaran por lo que me ocurra. Estamos alrededores de una hora metidos en la cocina. Mientras mis hermanos insisten en que hable, siento que me he calmado. La irritación se ha desvanecido un poco. No puedo evitar mirar de reojo a Fuyumi y pienso que he sido un idiota

Me arrepiento.

—Lo lamento— digo muy bajo llamando la atención de Natsu y Fuyumi que continuaban hablando. Callaron de inmediato. —. Lo lamento— volví a decir.

Se generó el silencio. Mantengo la mirada baja en espera de algún tipo de reacción, siento unos suspiros de alivio y en cierto punto percibo algo de movimiento por parte de Touya. Le miro de reojo notando como lanza el frasco del pudin y se coloca de pie.

—¿A D-Donde vas? — preguntó Natsu mientras veíamos como mi hermano salía de la cocina.

—Me pidieron que viniera porque Shoto no quería hablar, ya lo hizo. Ahora deja de joder— dijo saliendo a un paso hipnótico. Su mirada se posó en mí, asintió y se marchó.

— Hay veces en las que no lo entiendo.

—Es más fácil quererlo así. —habló en un suspiro mi hermana volviendo a mirarnos—. ¿Hay algo que quieras decirnos?

—Sí, hermanito, dinos que te ha tenido tan triste.

Jamás he sido bueno pidiendo ayuda. Explicarles no hará que las cosas cambien ni tampoco me harán sentir mejor. Jamás le he visto el sentido estar dramatizando mi vida ni menos en constantes alaridos agónicos cuando lo que en realidad ocurre es completamente contenible.

Pero veo insistencia en la mirada de ambos. Así que cedo.

—Midoriya esta con alguien— expliqué apoyando mi espalda en uno de los muebles. No sé dónde colocar las manos, así que decido apoyarme en la madera—. Me rechazo. Le hice llorar.

No hubo ninguna palabra en particular que captara mi atención. Solo se quedaron mirándome, percibía sus miradas en mi persona. Lástima, puede que solo sea su forma de intentar comprender la situación. Estoy seguro que ambos sabían mis intenciones a Izuku, así que no hice ademanes de explicar con detalle previamente lo que estaba sintiendo.

Solo esperaba que aquello fuese suficiente para hacer entender que en realidad… No estoy bien.

Fuyumi se acerca a mí, lentamente, y tras tomarse su tiempo, sus brazos me atrapan abrazándome. Acaricia mi cabeza, y luego mi rostro, mirándome con preocupación. Solo le miro.

—Shoto… Lo lamento tanto— me dice generando movimiento circulares con su pulgar en mis pómulos.

No veo sus ojos, solo me enfoco un punto específico de su ropa.

—Ay hermanito…— escucho a medida que una mano se posa en mi cabeza palmeándola lentamente buscando consolarme—. Sé que un corazón roto puede doler, pero no es razón para no continuar con tu vida.

—Un corazón roto— dije levantando la mirada.

Miro a Fuyumi y atrapo una de sus manos llevándola a mi pecho. Cierro los ojos.

—No está roto—digo manteniendo sus dedos en mi pectoral izquierdo—. Esta latiendo. Funciona.

—Es una forma de decir— dijo mi hermana con una leve sonrisa—. Cuando algo duele se siente una presión en el pecho. Shoto. ¿Eso estas sintiendo?

Medito. ¿Eso estoy sintiendo?

—Sí. También quiero vomitar. Me siento…—suspiro soltando su mano—. Cansado.

Mis hermanos intercambian una mirada y con ello una sonrisa comprensiva. Ambos me abrazan. Comienzan a explicarme que es solo temporal. El tiempo sanará mi corazón, las cosas mejoraran y nada se detendrá por esto. Solo debía darle tiempo, comprender que nada puede ser instantáneo.

Me equivoqué. Por alguna razón. La compañía de mis hermanos, me ha hecho sentir un poco mejor. Pasamos hasta altas horas de la madrugada hablando, mis hermanos me contaban experiencias en su escuela, ambos riendo y relatando como las rupturas solían ser devastadoras pero a la larga, era lo mejor. No dije nada, sus palabras de aliento me aliviaron, sentí un peso menos en mis hombros, y tras escuchar las historias de mis hermanos, decidí explicar lo ocurrido.

No me juzgaron. Pero mi hermano dijo que, conociendo a Izuku, algo no estaba bien. Mi hermana me dijo que el error fue mío, y que, pese a que me guste demasiado Midoriya, no puedo conformarme con un simple romance, aquello no estaba bien ni era correcto. Decía que, por lo muy excitante que fuese tener un amante, a la larga, la necesidad de algo más íntimo, terminaría conmigo.

No tengo claro que es lo que debería hacer. Quiero poder tomar las decisiones adecuadas. Lo único claro que tengo, es que debo hablar con Izuku y disculparme como corresponde.

Y no solo con él.

—¿Y-Ya te vas Todoroki-kun? — escucho a medida que termino de guardar mis cosas.

—Sí.

—¿Tu hermano viene por ti? ¿Todoroki? — niego a medida que le dirijo la mirada a Iida, que al igual que Yaoyorozu, está listo para irse.

Me coloco mi bolso y elevo la mirada hacia los dos. Doy unos pasos, y volteo hacia ellos.

—¿Vamos por un helado? — pregunté tranquilo esperando que ambos aceptaran. Yaoyorozu sonrió aliviada y feliz, aceptando de inmediato. Iida se negó, pero dijo que aceptaría un café ya que las condiciones climáticas no eran adecuadas para un helado

Nos fuimos juntos a la estación.

Intento mantener mi mente ocupada. Pensando en una forma de acercarme a Midoriya el día de mañana y disculparme como es correspondiente. No puedo esperar que las cosas pasen.

Llegué a casa a preparar la cena antes de que Natsu llegase. Terminé el soba que él dejó a medias, quedando comida para casi dos días completos. Mi hermano se emocionó al punto que a medida que comíamos las lágrimas caían por sus mejillas haciendo mas incomoda la cena de lo que ya era.

La noche fue algo larga, me quedé mirando la ventana como la nieve caía como plumas sobre el marco el marco exterior acumulándose poco a poco.

No— respondió interrumpiendo mi pregunta—, a diferencia de ti, tengo orgullo—

Creo que esta vez, Bakugo ha sido más listo que yo.

Desde el momento que comprendió sus sentimientos entendió que Midoriya esta fuera de nuestro alcance. Nos ve como niños los cuales debes proteger y cuidar, guiar en un sendero que construimos a medida que los años nos alcanzan. Lamentablemente, intenté que me viese como su igual, como una persona que es capaz de continuar solo, construyendo su camino sin la necesidad de ayuda. Me equivoqué. Fui demasiado apresurado. Quería decirle lo que sentía sin considerar lo que él podía estar sintiendo.

Eso fue egoísta. Necesito disculparme.

Sonrío levemente. Me siento… Mejor.

Izquierda. Derecha. Retrocedo. Esquivo. Me muevo con agilidad al ver a mi compañero dirigirse con el espadín. Me hago aun lado. Él continúa su camino perdiendo el equilibrio. Punto para mí.

El tiempo se acaba, nos saludamos y me quito la careta, con ello la rejilla protectora. Siento el sudor recorrer mi frente y no puedo evitar mirar la hora. Mi combate de entrenamiento a terminado antes que de mis otros compañeros. Mi siguiente clase es con Midoriya.

Pido permiso al maestro de esgrima retirarme antes excusándome que debo hablar con Midoriya sobre unos ficticios problemas que he tenido en su examen. No hubo problema.

Me cambie. Bañé. Vestí. Me fui al salón de maestros de inmediato cargado por mi bolso. Me adentré por los vacíos pasillos pensando el modo de abordar la conversación. Mi estómago esta revuelto. Siento mis tripas gruñir y un enorme deseo de vomitar. Estoy a punto de abortar la misión.

Me detengo en la puerta. Miro. Suspiro. Creo que voy a vomitar.

Abortar misión.

—Todoroki.

Mi corazón da un brinco ante el susto. Volteé manteniendo la tranquilidad al ver llegar a Aizawa-sensei a paso lento hacia el salón de maestros.

—Buenos días— saludo tranquilamente.

—Es bueno. No te quedo.

Medito su comentario. Al verme no comprender, Aizawa se apunta la nariz. Es verdad. Shinsou me golpeó en el rostro causándome sangrado nasal, por suerte no fue nada grave y no dejo rastro alguno.

—Sí. Suerte. — dije sin darle demasiada importancia.

—¿Qué haces aquí? — inquirió abriendo la puerta. Le sigo. El salón esta vacío.

Busco con una simple mirada las cosas de Midoriya, y para mi suerte veo su enorme mochila amarilla en una silla junto a un grueso abrigo. Ha llegado, pero ¿Dónde está?

—Viena a hablar con Midoriya— dije sin rodeos. Los ojos fríos de mi maestro se posan en mí. Me torno serio al ver que esta ciertamente molesto por mis intenciones.

Nos quedamos mirando. Recuerdo perfectamente que Aizawa nos amenazó el primer día de trabajo de Midoriya, ahora entiendo porque. Midoriya y Shinsou están en una relación. Hace un tiempo, Natsu me dijo que Shinsou y Aizawa eran parientes, no estaba segura la relación pero sabía que eran familiares cercanos; para Aizawa, de seguro Midoriya también era parte de su familia. No es extraño que se moleste tras lo ocurrido.

—Todoroki, no quiero verte cerca de Midoriya fuera de clases.

Lo supuse.

—Lo ocurrido ha quedado entre nosotros. — habló con seriedad—. No fui testigo, pero las acusaciones de Shinsou son graves, y si son ciertas…

—Fue un malentendido.

—Eso ya lo has dicho. — habló con tranquilidad a medida que encendía su laptop y suspiraba—. Escucha, no sé qué te ocurre, últimamente estas metido en líos y eso no es normal en ti. No quiero más problemas de tu parte, Todoroki— dijo a medida que con un lápiz me golpeaba en el pecho—. Se el Todoroki de antes.

—Lamento todos los problemas que he causado, Aizawa-sensei— hablé lo más sincero posible. Él asintió y se volteó ingresando su clave en la computadora—. Pero no puedo alejarme de Midoriya.

Aizawa me mira. No percibo emociones en su mirada. No veo ira, ni decepción o fastidio. Solo me mira, de seguro, espera una explicación.

—Necesito disculparme con él, Sensei. — dije descendiendo la mirada—. Pero si Midoriya me pide que no vuelva acercarme, créame que no objetare. Acepto que mi actuar no ha sido el adecuado, pero Midoriya es una gran persona. Sé que es difícil de explicar, y más de entender, pero no puedo alejarme a menos que él me lo diga, mucho menos si no me he disculpado.

Aizawa refregar su cien con cansancio. Suspira.

—Bien, pero si vuelves a generar problemas, te haré tomar exámenes libres lo que queda de semestre y te prohibiré asistir al viaje de final de año.

Asentí conforme.

—No sé dónde está Midoriya. Normalmente llega unos minutos antes de iniciar su clase, pero hoy ha llegado antes. — habló encogiéndose de hombros—. Creo haberlo visto caminando en primer piso.

—Gracias. Me retiro.

Realicé una leve reverencia en agradecimiento. Me encaminé a la puerta, satisfecho, pero al posar mis dedos en pomo, la puerta se deslizó de golpe tomándome por sorpresa. Sus ojos se posaron en mí, de un semblante calmo pasó uno repleto de fastidio. Me hice a un lado para que Shinsou-sensei se adentrara, pero aun así se dio el trabajo de golpear mi hombro.

—Lo lamento— dije al verle adentrarse—. Por los problemas que he…

—No te perdono— habló con voz seca. —Largo, tengo trabajo.

Bueno. No salió tan bien. Tampoco esperaba su perdón, pero supongo que la intención es lo que cuenta.

—¿Ha visto a Midoriya? — pregunté. Sus ojos violáceos se posan en mí, su odio es palpable. —Entiendo, muchas gracias de todas formas.

Salgo del salón de maestro sin respuestas. Aizawa dijo que la última vez que vio a Midoriya fue aquí, en el primer piso, por lo tanto, buscarlo allí sería la mejor opción.

Llego a la escalera sin pensar en algo en particular, avanzo lento. Aún queda alrededor de media hora para inicie la clase de Izuku, y debo encontrarle antes de iniciar la clase. Tal vez se ha adelantado y ha ido al salón de clases.

Tengo que prepararme mentalmente lo que diré. Aún tengo tiempo.

—Sho-chan— me paralizo al verle al pisar el primer escalón de camino a mi salón—. ¿Qué haces aquí?

Abortar misión.

Viene con el cabello húmedo. Tiene una sonrisa leve y las mejillas rojas de seguro a causa del vapor de la ducha.

No sé a dónde huir, pero mantengo un semblante calmo en espera de que él diga algo. Pero para mí mala suerte solo me mira al igual de incomodo que yo. Nos quedamos en silencio. Mi estómago se revuelve y mi voz me traiciona sin dejarme pronuncia ninguna palabra.

—¿P-Por qué no estás en clases? — me pregunta en un tono educado.

—Pedí salir antes.

—Oh ya veo.

—¿Por qué has llegado antes? — inquirí intentando mantener el ritmo de la conversación.

—Ayudaba a Eijiro-chan con un problema, pero creo que ya está solucionado.

—Ya veo.

Desciendo la mirada sin saber qué más decir. Me mantengo en silencio buscando las palabas adecuadas para expresar mi arrepentimiento. Tal vez me odia. Tal vez no quiere verme y solo estoy empeorando la situación.

Que sea rápido. Más rápido, más fácil para Midoriya.

—Lo lamento— dijimos al mismo tiempo. Nos miramos sin entender. —No, yo lo lamento— volvemos a decir al unísono.

Midoriya me mira sorprendido, mientras que me siento afligido de no entender las razones de su disculpa. Izuku sonríe levemente y finalmente ríe. Le veo más tranquilo y dejo escapar una leve sonrisa al escuchar su melodiosa voz repleta de serenidad. No parece molesto.

—¿Quién lo diría? ¿He?

—Midoriya…— llamo mientras él se limpia una lagrima—. Lo lamento, yo… Todo lo que ocurrió se salió de control y…

—No. Soy yo quien debe disculparse. Soy el adulto entre nosotros…— sus palabras caen como piedras en mi estómago—. Debí detener todo antes de iniciar.

—Lo intentaste, yo no lo permití.

—En el fondo quería que pasara…

Mi corazón dio un brinco. Él se torna levemente rojo, al parecer no ha pensado sus palabras.

—M-Me refiero a que me deje llevar sin pensar en tus s-sentimientos… Lo lamento, no fue adecuado por parte de un maestro, yo…

—Fue mi culpa.

—¡N-No! Yo debí dar un alto, Sho-chan.

—Midoriya— llamé captando su atención—, te herí y te causa problemas con Shinsou, espero que no haya afectado su relación por mi causa…

—Eso se terminó.

Fue mi culpa.

—Lo lamento.

—N-No…Esta bien— dijo mientas sobaba su brazo con una leve sonrisa—. Es algo que supongo que debía pasar. Tenías razón…

Oh no.

—Si realmente quisiera a Shinsou, lo que pasó no habría ocurrido. — rascó su nuca y luego me sonrió—. No fue justo para ti, creo que me aproveché de la situación y quise que… Bueno, pasara— aclaró su garganta—, pero no estuvo bien. Para ninguno, ni para ti, ni para Shinsou, ni para mí. Es por eso que no podía continuar mi relación con Shinsou, solo estaba lastimándolo y no era correcto.

¿Qué se supone que debo hacer? "De nada, para eso estoy" no me parece adecuado. Desvío la mirada, lleno mis pulmones y vuelvo a elevar la vista más tranquila. Asiento. Ambos tenemos la culpa, esa es la verdad. No puedo seguir negando su disculpa, Midoriya se siente tan mal como yo, lo correcto es que ambos nos perdonemos mutuamente.

—Acepto la disculpa— dije con voz suave—, si tu aceptas la mía.

—¡P-Por supuesto! — chilló. — La acepto.

Me siento más tranquilo. Para mi aquello es suficiente como para poder sanar y aceptar el primer rechazo que he recibido. Es mi segundo comienzo, supongo. No puedo esperar que esto sane de un momento a otro, ni menos que las cosas entre Midoriya y yo sean como antes, pero supongo que es mejor a que no pueda volver a hablarle otra vez.

—Me siento mejor— confesé cerrando los ojos, satisfecho, retomando mi paso al tercer piso.

—¡S-Sho-chan! — me detengo a mitad de la escalera, volteando. Midoriya me mira preocupado—. ¿N-Nos vemos en clases?

—Nos vemos en clases— repetí.

Continué subiendo.

—¡Y! — me vuelvo a detener volteando. Me mira varios segundos y tartamudea algunas cosas que no comprendo—. ¡N-N-No llegues tarde!

¿Qué no llegue tarde? Pero si llegaré al salón antes que él.

—Claro…— respondí sin saber que más decir. Continúe subiendo y me detuve en el dobles de la escalera, ocultándome. Me quedo en silencio esperando que Izuku retome el paso, tarda unos segundos.

¿Por qué dije eso? — sonreí al escuchar su voz alejarse, retomé mi andar.

La clase fue normal. Izuku parecía de buen humor y yo me limite a concentrarme en sus palabras, la hora pasó y llegó el momento de irnos. A diferencia de otros días, Yaoyorozu seria recogida por su madre e Iida se iría en taxi al centro para visitar a su hermano que se realizaría unos exámenes. Asique decidí irme solo.

En el camino a la estación, el grupo de Bakugo me alcanzó para mi sorpresa me invitaron a irme con ellos. No vi razón para decir que no, así que acepté. En el transcurso Ashido me iba explicando cómo festejarían en la noche el termino de los exámenes, me invitó, realmente dudo que yo asista, pero le dije que lo pensaría.

—¿Y te digo lo mejor? —susurró. Me acerqué un poco al ver que parecía un secreto. —Midoriya irá.

—¿Midoriya? — repetí incrédulo.

Otra razón para no ir. Supongo. La situación es confusa, y menos que logre aclarar mis sentimientos u olvidar a Izuku, debo mantenerme alejado. Es obvio que Midoriya no me ve como yo deseo, así que es momento de seguir adelante.

Entre el balbuceo de Ashido, escucho como Bakugo va discutiendo con Kaminari, o algo, creo que el rubio solo busca molestarlo a media que son seguidos por Kirishima que ríe divertido disfrutando de la conversación. Detrás va Jirou y Sero hablando de algo que no logro escuchar.

El sonido de los neumáticos chirrearon a nuestro alrededor. Fue rápido, pero diferencié el sonido de un vehículo acelerando a un frenando. Elevé la mirada de inmediato y solo vi como Kirishima rodaba sobre el capó de un auto negro, de vidrios polarizados. Un sonido hueco retumba, solo veo como mi pelirrojo amigo pasa sobre la carrocería. Cae al suelo. Bakugo corre desde el otro lado de la calle tras colocarse de pie. Ashido grita. Sero pasa a mi lado. Kaminari está paralizado.

Creo… que está muerto.

Bakugo se acerca, va a mover a Kirishima. Reacciono. Sin entender cómo, llego aún lado del cuerpo de Kirishima y empujo a Bakugo lejos del pelirrojo previniendo que empeore alguna posible lesión.

—¡T-Todoro…

—¡Sero! ¡Vienen más autos! —grité interrumpiéndole—. ¡Haz que se detengan!

No parece comprender en un principio, y tras unos segundos, reacciona y se voltea comenzando a agitar los brazos a los autos que aún no detienen su andar. Bakugo parece en shock. Le miro de reojo, sus ojos están en Kirishima, esta pálido.

Le ignoro. Me concentro en Eijiro. Esta sangrando mucho de la cabeza, su pierna izquierda luce mal, y su brazo al tantearlo se perciben algunas fracturas. Los rasmillones van y vienes de arriba abajo.

Entro en pánico, pero me abofeteo mentalmente.

Primeros auxilios. Verifico que Kirishima respire, coloco mi oído en su boca, y siento una leve briza. Respira. Ahora, a buscar lesiones o heridas que estén abiertas que deban ser controladas. Me quité la bufanda y contuve la hemorragia de su frente, a simple vista, no veo ninguna lesión más. Esta inconsciente. Tengo que moverlo, debe estar de costado.

—Bakugo, ayúdame a moverlo. — el cenizo me mira casi como si hablara otro idioma—. Necesito ponerlo de lado, se puede ahogar.

—¿Qué?

—¡Muévete! ¡Y ayúdame! — ordené. Bakugo parpadeó sin comprender, pero obedece. Ambos con dificultad movemos a Kirishima dejándolo de costado—. ¿Desde cuándo esta tan pesado?

—Desde que come por tres personas— me dice el cenizo mientras mantiene a su amigo en la posición indicada. Busco mi teléfono y activo la linterna, verifico las reacciones de la pupila de Kirishima. Reaccionan bien. La esclerótica está teñida de rojo, una vena debió reventarse—. ¿Q-Qué haces?

—Verifico que no haya una lesión, pero aun así puede haber una rotura de aneurisma en el abdomen.

—Ahora en español, Bastardo.

—Sangrado interno, o también un derrame. Necesitamos llamar a emergencia. Ahora— digo en voz alta mirando de reojo Kaminari y Jirou que permanecen estáticos en la cera mirando paralizados —¡AHORA!

Jirou da un brinco y obedece marcando con su celular. Ashido es un mar de lágrimas en el suelo. Kaminari reacciona y se dedica ayudar a Sero a desviar los otros autos.

—Los derrames son graves… ¿No? — pregunta Bakugo sin dejar de mirar a su amigo—. Todoroki.

—Es dependiente, normalmente en accidentes de auto se producen en el área abdominal, en la aorta.

—Eso es… ¿Malo?

Asentí sin despegar la mirada de Bakugo, parece cada vez más nervioso. Pese a eso, a logrado mantener la compostura. Miro de reojo a Kirishima que permanece inconsciente. Bakugo agita la cabeza, y vuelve a ser él mismo.

—¡Audífonos! ¡La ambulancia!

—¡V-Viene en camino! — informó desde la cera, acerándose, guardando su celular en su bolsillo—. ¿C-Cómo está?

—Inconsciente, pero respira bien— dije mirando como el pelirrojo se mantiene con los ojos cerrados. —Aun así hay que llevarlo rápido al hospital, puede tener algo más grave.

Han pasado minutos que se sienten horas. Kirishima no parece despertar, y Bakugo comienza entrar en ansiedad al no recibir la ayuda correspondiente. La ambulancia no llega, la gente comienza a rodearnos, una y otra vez preguntan qué ha ocurrido. Pero Bakugo se limita a insultarlos mandándolos al demonio.

—¿Kacchan? ¿Sho-chan? — ambos reconocemos la voz, y desviamos la mirada hacia el hombre que corre desde los autos que se mantienen estacionados en la calle esperando que se despejen. —Oh por dios.

—¿Midoriya? — digo confundido.

—¡Deku! ¡Mierda! ¡Trae tu auto! ¡La ambulancia no llega!

Pero Midoriya está paralizado mirándonos. Más bien a Kirishima que yace inmóvil entre Bakugo y yo. Mueve la boca pero las palabras no emergen, su mirada es de un enorme horror, su labio inferior tiembla y las lágrimas emergen.

Izuku…

Noto como alguien le atrapa de la muñeca. Izuku no despeja la mirada de nosotros.

—Aun no terminamos de hablar…— los ojos violeta se posan en nosotros y al igual que Midoriya se torna pálido al reconocer a Kirishima—. ¿Q-Qué paso?

—¡Carajo! ¡REACCIONEN! — ordenó Bakugo en un grito— ¡EL JODIDO AUTO! ¡TRÁIGANLO!

Shinsou se movió, y corrió hacia el atochamiento. Midoriya se acercó pálido, le expliqué vagamente lo ocurrido mientras legaba el auto, pero este no aparece. El celular de Izuku suena y el responde de inmediato preguntando a viva voz al hombre de cabellos violáceos del otro lado de la línea: ¿dónde está?.

—Hitoshi dice que nos preparemos.

Bakugo y yo asentimos. Con cuidado levantamos a Kirishima, las percusiones de nuestras acciones retumban en mi cabeza, pero la ambulancia no aparece y no veo una razón lógica que explique el por qué.

Un auto viene contra el transito que técnicamente está bloqueada por nosotros, el auto se detiene de golpe y nuestro maestro se asoma por el vidrio apurándonos. Midoriya nos abre la puerta y con mucho cuidado recostamos a Kirishima en el asiento trasero, que con dificultad cupe, teniendo que dejar caer flexionando las piernas. Bakugo se mantiene en la puerta opuesta a mí, y nos machamos después de que Izuku les dijera a los muchachos que iríamos al hospital y que debían llamar al padre de Kirishima.

Shinsou maneja a toda velocidad. Pasándose altos, luces rojas, ganándose uno que otro insulto de otros conductores. La ansiedad domina a Bakugo que pide a gritos que vaya más rápido al igual que Midoriya, intento ser la voz de la razón pidiendo —también a gritos— que guarden silencio que pueden desconcentrar a Shinsou que parece de nervios de punta ante la situación. No queremos otro accidente.

Llegamos de milagro tras rosar una de las rejas de entrada del hospital, nos estacionamos en la zona de las ambulancias mientras Shinsou toca una y otra vez la bocina captando la atención los paramédicos de la zona.

—¡Ayuda! — grita Shinsou desde la ventana.

Los paramédicos no discutieron, ayudaron a bajar a Kirishima sobre una camilla. Explicamos todo con Bakugo: un accidente en auto. Su nombre era Kirishima Eijiro. No tenía alergias. De 18 años.

Seguíamos de cerca como llevaban al pelirrojo hacia la zona de emergencia, dejándonos atrás. Nos impiden el paso, solo podemos ver como se llevan a nuestro amigo. Me acerco a una enfermera de recepción que intenta calamar a Bakugo que exige que le dejen pasar.

Los minutos pasan volando, uno de los internos que se ha llevado a Kirishima le habla con rapidez a la mujer volviendo a entrar.

—Se ha detectado por radiografía que tiene una Aneurisma abdominal aórtico. Necesita cirugía.

—¡¿QUÉ?! — gritaron al mismo tiempo Bakugo y Midoriya.

Lo supuse.

—¿Quién hará la cirugía? — pregunté sin rodeos.

—El doctor de turno, hay un cirujano general en emergencias— respondió con molestia—. ¡Señor ya cálmese! ¡O llamaré a seguridad! — dijo tras empujar a Bakugo a una distancia prudente de ella. Pero el cenizo volvió siendo atrapado por el pecoso.

—No— hablé atrapando su atención— ¡Necesitamos que llame a Todoroki Enji! — exigí. La mujer me miró con molestia.

—Todoroki Enji ya no atiende este tipo de…

Me alejé antes de que terminara de explicarme. Marqué a mi padre y llamé, para mi sorpresa, respondió de inmediato.

Shoto.

—Necesito que vengas a la zona de emergencia. Un amigo fue atropellado y va a entrar a cirugía, creo que es un corte en aorta, es de tu área. Entrará a cirugía. Necesito que la supervises o tú la realices. — dije desesperado paseándome de lado a lado—. Eres uno cirujano cardiotorácico.

¿Por qué haría eso?

—Por favor— supliqué. Pero no había respuesta—. H-Haré lo que quieras…

¿No volverás a desobedecer?¿Aceptaras mis exigencias? ¿Shoto?

Medito. Y volteo a ver como Bakugo está siendo sujetado por Midoriya y Shinsou tras romper uno de los aparatos de recepción siendo observado por todos a nuestro alrededor.

—Sí. Lo haré. Solo… Ayúdalo.

La llamada se cortó. Miro el teléfono sin saber qué hacer, y me sorprendo al escuchar el teléfono de recepción resonar. La enfermera que se encontraba discutiendo con Bakugo atiende la llamada, escucha atentamente unos segundos, su semblante pasa a la sorpresa y luego me mira unos segundos. Asiente. Cuelga. Se adentra a la zona donde han ingresado a Kirishima.

Solo pasan unos minutos y Kirishima sale aun inconsciente con dos enfermeros, empujándolo en dirección al ascensor.

—A los quirófanos del segundo piso— dijo la mujer para después mirarme—, el señor Todoroki quiere al chico preparado para cirugía.

Vendí mi alma. Espero que valga la pena.


¡Lamento la demora! Me tardé a causa de que el capítulo tiene muchos procedimientos médicos e intenté hacerlo lo más real posible. Así que espero que les haya gustado!

¡BOOM! Kirishima está siendo atendido por el mejor, salve Todoroki Shoto que ha vendido su alma por su amigo.

¡ATROPELLARON A KIRISHIMA! Lo sé, me odian… Me retiro lentamente…

RESPUESTA REVIEWS

MasasinMaze

Lo siento u.u han atropellado a Kirishima… La vida es cruel. Como dice la ley de Murphy, si algo malo puede pasar pasara. El Bakusquad es la onda, y ahora Todoroki lentamente ingresa a ser sociable, incluso sacrificándose por uno del grupo. ¡Muchas gracias por leer! Espero que este capítulo te guste xD Lamento lo de Kirishima.

Azareth

¡Midoriya volvió! Un poco pero volvió! Espero que este capítulo te haya gustado!

Arekusa

xD la misma chica que molestó a Jirou en cap de Bakugo, ¡Bam! Vuelve como una anécdota de Kirishima. Huy si, Kaminari, el pobre Kaminari ¿Qué pasaría con él, si Jirou y Sero comienzan a salir? Bien, bien, uniendo las piezas! Tal vez tenga que ver ¿Quién sabe? Yo si xD. Lo siento… Si fue Kirishima… ¡Saludos! xD Huye.

Fangirl309

¿Si mataría a alguien? Uh… Tal vez sí, tal vez no… Te diré que no me da miedo detener algunos corazones xD. Me retiro lentamente… ¡Saludos! Espero que este capítulo te guste.

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¡Se despide Momoleft!