ATENCIÓN! Creo que muchos no leyeron el capítulo anterior, por si tienes duda si lo leíste el capítulo es narrado por Todoroki! Concluí que pocos lo habían leído a causa de la falta de comentarios de mis fieles lectores u.u aquellos que siempre dejan un comentario. Y si no es así, bueno, qué se le puede hacer. ¡Eso es todo! ¡Saludos! Espero que disfruten el capítulo de hoy.
NOTA: Lamento la demora! El capítulo de hoy explicará qué ocurrió entre Izuku y Shinsou, asique, volvemos al bendito lunes pos-pelea Shinsou vs Todoorki & Bakugo.
Él, Yo, Ellos
Le beso suavemente, sus labios gruesos y sus cubas me han mantenido entretenido la últimas dos horas. Sus largos cabellos rojizos se revuelven en la pared mientras nos continuamos tocando con descaro aun lado de la puerta. Le muerdo el labio una, dos veces. Ella gime mi nombre sacando una sonrisa socarrona de mi parte.
—Tengo que irme—me dice separándose. Le veo caminar hacia la sala de estar meciendo las caderas con confianza, sus ojos almendrados se asoman por el hombro lanzándome un beso—. Llámame.
—Por supuesto.
Suspiro aliviado. Desperté con una chica a mi lado. He terminado mis estudios oficialmente, y logré que Aizawa me metiera en la prestigiosa U.A. como un simple profesor en práctica, pero es algo. Festejamos con mis compañeros de universidad en un bar que la tortura del estudio hubiese acabado. Adiós exámenes y a los estúpidos profesores que nos jodian la existencia. El décimo trago es lo último que recuerdo, ni siquiera sé cómo llegue a casa. Lo peor es que la traje a casa. Jamás traigo chicas a casa.
Idiota.
Muerdo mi pulgar pensando. Obviamente Izuku lo notó, no soy un amante silencioso. Dudé si golpear. Izuku debe estar molesto, por respeto ambos jamás trajimos parejas a la casa a causa de que el sexo podría ser incómodo para el otro.
Además, Izuku y yo hemos dormido juntos un par de veces. Pero Izuku no es celoso, así que no debería haber problema ¿No?
—I-Izuku— llamé en voz alta, esperando que sea suficiente para que me escuche— ¿Despertaste?
La puerta se abrió de golpe. Me alarmo al ver unas enormes ojeras, sus ojos algo hinchados y un obvio cansancio dibujado por todo su rostro.
—Debías preguntar si logré dormir. — me dijo pasando a mi lado en dirección a la cocina.
—¡Lo lamento! — me disculpé con rapidez siguiéndole—. Lo lamento, anoche estaba muy ebrio.
Pero me ignora, lo que me preocupa. veo desde el umbral como comienza a cocinar. Sirve el desayuno a Canela, toma un poco de leche y cereal para él, vuelve a pasar a mi lado en dirección a su habitación.
—Es que era una noche que se debía festejar, Izuku— aseguré emocionado con una sonrisa, intentado evitar el hecho de que: Me acosté con una persona frente a mí otro amante. —. Aizawa logró que consiguiera un trabajo en la U.A.
—Felicidades— me dice entrando a su cuarto encendiendo su computadora—, espero que las niñas se cuiden.
Frunzo el ceño.
—Oye eso es ofensivo. — dije con molestia—. ¿No creerás que realmente sea capaz de dormir con una estudiante?
—No lo sé— me dice tecleando la computadora—. Dormiste con una mujer que no conocías.
—Claro que la conozco— miento.
—¿Cómo se llama? — preguntó—. ¿Dónde la conociste?
—Alejandra— mentí con rapidez—, en la universidad es hermana de uno de mis compañeros.
—Bien por ti, espero que Alejandra esté al tanto de que no volverá a verte.
Muerdo mi labio inferior. Esta enojado.
Me siento en la cama mientras Izuku da inicio a una película ignorándome mientras desayuna. No somos pareja. Solo dormimos juntos un par de veces. Vivimos juntos, pero no significa que seamos algo. Izuku sabe que creo que la monogamia es una estupidez irracional, debería estar al tanto que duermo con otras personas. No tengo porqué sentirme culpable.
Entonces ¿Por qué me siento del asco?
—¿Q-Qué tal si lo conectamos al televisor del living y la vemos juntos? — Pregunté
—¿Natalia nos va acompañar? — preguntó arqueando la ceja.
—¡Claro que no! Natalia ya se fue, solos somos tú y yo— aseguré animado. Izuku ladea la cabeza. Me quedo analizando un poco la situación y luego entro en cuenta que me he delatado yo mismo—. Bien, sí dormí con una mujer que no conocía. ¿Feliz?
—No.
—¿Qué carajos quieres de mí? — pregunté molesto— ¡No eres mi novio! ¡No tengo pareja! Izuku, lo sabes, así que deja esta niñería de celos y ven a ver una estúpida película conmigo al jodido living.
—¡¿Celos?! —grita ofendido— ¡No estoy celoso!
—¡Se te nota a leguas que etas celoso! — aseguré—. ¡Pero no tienes ninguna razón para estarlo!
—¡No estoy celoso!
—¡Claro que lo estás! Sino ¿Por qué estás tan enojado?
Se colocó de pie de golpe, me entregó su plato de cereal y leche con cierta brusquedad, se marchó a mi habitación. Le seguí atento, más cuando se sentó en mi cama.
Dio un fuerte golpe con el puño a la pared asustándome.
—¡Oh! ¡Sí! — dice en un gemido tan sensual que causa un brinco en mi pecho— ¡Más duro Shinsou! —volvió a golpear la pared— ¡Oh Shinsou! Eres una bestia, amor— continúo en un tono seductor y ardiente. Comenzó a dar más golpes, constantes uno tras otro—. ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Así! ¡Oh qué bien! ¡Más duro!
¿Es extraño que me este excitando?
Lanzó un último golpe a la pared con una fuera abrumadora, sacando otro brinco en mi persona.
—¡Me importa un carajo si te acuestas con una vaca o una mula! ¡SOLO DÉJAME DORMIR! — gritó a todo pulmón yendo a su habitación cerrando la puerta de un potente portazo.
Es la primera vez que le veo tan molesto.
La puerta se abrió, salió de su habitación y me arrebató su desayuno.
—Para tu información—me dice con voz notoriamente enojada—, para estar celoso tendría que gustar de ti, cosa que es obviamente imposible.
Auch.
—Bien— gruñí.
—Bien— repitió.
—De todas formas, eres horrible en la cama— me burlé, él me mira ofendido.
—¡Tú eres la peor persona que he conocido!
—¡Tú eres el peor compañero que he tenido!
—¡Soy el único compañero que te ha soportado!
—¡Enano!
—¡Ojeroso!
—¡Niñito de mamá!
—¡Apático! — me insultó sacándome de quicio.
—¡Vete al diablo! — grité marchándome hacia mi habitación, pero me volteé—. ¡Eres un terrible amigo!
—¡Tú eres peor amigo que yo! — aseguró—. ¡Yo jamás traería a alguien para dormir con él frente a ti!
—¡Pues obvio! — dije más molesto— ¡Porque eso jamas pasara!
—¡¿Ah si?! — habló como amenaza—. ¡Bien! ¡Voy a traer a cualquiera que se quiera acostar conmigo y cogeremos toda la noche!
—¡COMO SI FUERA A PASAR!
—¡¿Y POR QUÉ NO IRÍA A PASAR?! — me preguntó desafiante—: SI QUIERO ESTOY CON CUALQUIERA
—EL ÚNICO QUE TE PUEDE TOCAR SOY YO. —grité sin pensar.
—¡NO TIENES DERECHO A DECIR ESO! — refunfuñó.
—¡CLARO QUE SÍ!
—¡QUE NO!
—¡A CARAJO! ¡¿POR QUÉ TENIA QUE ENAMORARME TI?!
El silencio invadió el departamento, la ira de Izuku se disipa y lentamente sus mejillas se sonrojan. Estoy intentando meditar lo que acabo de confesar. Dije algo sin pensar. Entro en pánico y retrocedo aterrado de mis propias palabras.
¿Q-Q-Qué dije?
Capítulo 44: Discusiones.
Me mantengo oculto bajo su cuello. Mi nariz se entierra en su clavícula, siento sus suaves caricias en mi espalda y cabello, generando un consuelo que resulta reconfortante. Necesito decirle.
—Izuku— llamé mientras aun permanezco oculto en su clavícula. Mi pecoso musita un suave sonido que me da a entender que me escucha—. Todoroki y Bakugo... Ellos... Lo lamento, no quería decírtelo— dije algo dolido—, ellos... te están acosando...
Es lo correcto. Midoriya merece saberlo, no tengo pruebas, pero tampoco dudas.
Siento que Izuku se separa de mí, lentamente, tomando distancia, haciéndome sentir un pequeño vacío en mi dolido interior. Le miro con ojos inocentes y veo una mirada repleta de confusión, tartamudea un poco, ríe nervioso y vuelve a intentar modular una pregunta.
—¿Q-Qué? — inquirió mientras me mira.
—Lo lamento. — le digo limpiando las lágrimas que recorren mis mejillas—. Alguien te está acosando y... creo que son Bakugo o Todoroki, tal vez están juntos, lo siento mucho yo...
—¿Lo sabias?
Mi destrozado corazón da un brinco, las piezas se unen una última vez ante la sorpresa olvidando la discusión de la presunta infidelidad de Izuku. Me repongo de un momento a otro y le veo más despierto que nunca. Izuku está sentado en el suelo junto a mí mirándome con la misma sorpresa que tengo dibujada en mi rostro. Nuestros ojos se encuentran, normalmente al ver aquella mirada verde menta posada en mis ojos me harían feliz, pero ahora solo puedo ver el miedo reflejado en aquellos ojos, un miedo puro y no es a mi causa.
—Tú lo sabias— dije con la garganta seca.
—D-Debo irme— dice de repente colocándose de pie en tropiezos.
Todo este tiempo que pensé que estaba protegiendo a Izuku de un posible acosador. Creí que tal vez, si él ignoraba el hecho de la existencia de aquel acosador, sería más fácil para él vivir su vida diaria mientras yo me encargaba del bastardo ese. Pero no. Izuku lo sabía, y lo ocultó todo este tiempo.
Me coloqué de pie de inmediato.
—¡¿Lo sabias?! — grité a sus espaldas mientras le veo llegar hacia la sala de estar colocándose su abrigo con rapidez— ¡Demonios Izuku! ¡¿Por qué carajos no me dijiste?!
—¡N-No es tu problema! — chilló sin mirarme.
—¡Lo sabias! ¡Lo sabias! ¡Carajo, soy un idiota! — grité alterado sin saber qué hacer con la ira que me domina.
Llevo años viendo a Izuku como una paloma blanca e inocente que jamás haría nada a nadie, siempre sonriendo a lo negativo y viendo lo positivo incluso en las peores situaciones, mi imagen de él, la imagen que tenía de Izuku... Era una jodida mentira. La verdad es: Es un hipócrita. Izuku es un maldito hipócrita. Me ha juzgado, echado en cara una y otra vez que no confío en él, que siempre le he ocultado cosas, que jamás he sido lo suficientemente bueno como para decir lo que me ocurre o pasa por mi corazón: No confías en mí; decía descaradamente. ¿Y ahora quién es el que no confía de los dos? Aquí estamos, en la misma situación, pero todo a causa de él.
Me siento engañado, estafado completamente.
—Esto es un chiste— dije cubriéndome los ojos al ver que se dirige a la puerta, dejé escapar una risa irónica—. ¡Y ahora huyes! ¡Claro! Obvio.
Pero me ignora.
—Que te jodan Izuku ¡Eres un cobarde!
Se detiene al abrir la puerta.
—¡Eso es lo que eres! ¡Siempre huyes! ¡Siempre! — gritó, Izuku se voltea ofendido—. Te digo algo, no soy yo el que tiene el problema en nuestra relación. Siempre has sido tú ¡¿Escuchaste?! ¡Tú! ¡Jamás confiaste en mí!
—¡¿Ha?! ¡Eso no es verdad! ¿P-Por qué dices eso?
—¡Claro que lo es! —aseguré enfurecido—. Jamás creíste en mi ¡Nunca lo hiciste!
—¡Si lo hice! ¡Cuando dijiste que cambiarías lo hice, confié! — me dice entrando a la casa. Se acerca enfurecido a mí, lanzando los guantes al suelo tras el enorme portazo, retrocedo aun enojado al ver que invade mi espacio y golpea mi pecho con su dedo índice—¡Lo hice! ¡Cada parte de mi creyó en ti! — me grita agarrando su pecho casi como si desgarrara—. ¡¿Y qué hiciste tú?! ¡Mentiste!
—¡Eso no es...
—¡Te acostaste con ella! ¡Hitoshi! ¡Te vi! ¡TE VI! — gritaba una y otra vez derramando lagrimas— ¡Creí en ti! ¡Y tuviste sexo con una mujer en nuestra casa! ¡En nuestra cama! —Izuku me empuja —¡¿Creíste que lo olvidaría?! ¡¿Realmente creíste que el volver no me dolía?! — decía mientras volvía empujarme—. ¡Idiota! ¡Idiota!
—¡Tú no entiendes!
—¡¿Qué no entiendo?! —preguntó alterado— ¡Oh Claro! Se supone que debo soportar que te acuestes con cualquiera, y debo fingir que no me duele ¡Lo lamento! ¡Lo olvidé! Que tonto de mi parte
—¡¿Y qué hay de ti?! — dije dando un paso hacia él retrocediendo la distancia—¡Tú casi te acuestas con Todoroki! Y yo creyendo que no eres más que niño inocente que debía ser protegido y miren, noticia: Eres tan pervertido como yo.
—¡Tú te acostaste con esa chica!
—¡Te acostaste con Bakugo!
—¡Eso no es verdad! — me dice con una sonrisa nerviosa — ¿De dónde sacaste eso?
—Un delincuente perturbado me lo dijo. — respondí sarcástico.
—Kacchan no me haría eso. —dudó.
—¡¿Kacchan no me haría eso?! — le pregunté en burla. Izuku frunció el ceño—. Kacchan no me haría eso... ¡Ese es un gran argumento! Izuku, te aplaudo.
—¡Vete al diablo!
—¡Tú vete al diablo!
—¡Bien! — dijo con voz aguda volviendo hacia la puerta—. ¡Me voy!
—¡Vete! ¡Nadie te quiere aquí! — evidencié con molestia—. Cuando Todoroki y Bakugo te violen no vengas a mi llorando, porque te diré un lindo: Te lo dije.
—¡No son Kacchan ni Shochan! — dijo mientras abría la puerta—. Ellos no...
—¡Ellos no me harían eso! —repetí con molestia—. Sabes qué Izuku, haz lo que quieras. Pero es obvio que son ellos— dije con seguridad—, te devoran con la mirada siempre que te ven. Sumado a que ambos están mal psicológicamente, pues es cosa de tiempo que ambos te secuestren y te violen.
—Ellos no son.
—¿Y cómo sabes? ¿He? —inquirí sarcástico riéndome fingidamente—A claro, porque ellos no te harían es...
—¡Porque esto lleva meses! — gritó ya enfurecido, volteándose, dejándome ver su congestionado rostro repleto de ira y tristeza—. ¡Me ha seguido por meses, Hitoshi!
Mi sonrisa sarcástica se borra lentamente mientras veo como Izuku llora desconsolado. Bajo la mirada con recelo al verle pasearse de lado a lado, agitado, casi hiperventilado; una parte de mi dice: Ignorarlo, se lo merece; pero otra quiere abrazarle y calmarlo, saber más de la situación y evidenciar su apoyo incondicional
—¡Pensé que se había ido! ¡Pensé que me había dejado en paz! — habla mientras atrapa su pecho ahogado por la falta de aire, pero continua—. Pero siempre lo veo, todo el tiempo escucho su respiración detrás de mí, siempre siento que camina a mi lado, su vista está en mi cada vez que cierro los ojos, Hitoshi. Esta aquí. Lo siento... — se limpia las lágrimas inútilmente, su llanto no cesa—...Estoy cansado, ya no puedo más Hitoshi. Ya no puedo, quiero estar tranquilo pero no puedo... Ya no puedo, porque él está ahí, en algún lado... Quiero que esto acabe. He pensado mucho en acabar con esto de una vez. — susurra con una leve sonrisa en los labios.
—Izuku, espera. Cálmate— dije alarmado ante lo último—. No hablas en serio ¿Verdad?
Pero desvía la mirada negándose a responderme.
—Izuku... —murmuro acercándome atrapando sus brazos y acariciándolos por medio de fricción. Respiro intentado procesar la situación. Creo que entendí bien pues él se niega a mirarme.
—Solo lo he pensado. — musita con la mirada baja—. Seria rápido— elevó la mirada, sus ojos carecen de brillo mientras lagrimas rodean su rostro pasando a un lado de aquella leve sonrisa hueca y sin sentimientos—. Saltar de la azotea, seria rápido ¿No?
Le abrazo atrapándolo contra mi pecho. Mis lágrimas escapan sin razón, estoy pasmado, Izuku lo dice en serio. Acaricio su cabeza consolándolo, esperando que mis palabras logren algo en su decisión. No quiero que algo así le pase, jamás me perdería si Izuku se hace daño a si mismo siendo que estuve tan cerca de él y no me he dado cuenta que necesitaba ayuda. Estoy aquí, pero me siento tan inútil. Siento que mis palabras no harán ninguna diferencia, solo quisiera que alguien me dijere qué hacer para evitar que algo le pase a Izuku.
Izuku solo llora, se aferra a mi pecho y lentamente sus piernas flaquean. Le imito y nos quedamos en el suelo de la sala de estar. Con la puerta abierta. Más de una persona se asomó a verificar que había ocurrido a causa de los gritos, a uno de los tantos mirones le pedí que cerrara la puerta a causa de que estaba "algo ocupado" con Izuku sobre mi, llorando. Una anciana fue amable y me hizo el favor.
Consolé a Izuku como pude. Acaricié su cabello y su espalda esperando que se calmase. Si esto lleva meses, como Izuku dice, es imposible que sean Bakugo y Todoroki, estoy al tanto que Izuku no los veía desde que ambos eran niños muy pequeños, por lo tanto debe ser otra persona. Alguien que esté en contacto con Izuku.
No necesariamente, y lo sabes.
Los acosadores no presentan un marco clásico. Son narcisistas, impulsivos e irritables. En general son hombres, rara vez mujeres. Asociables y psicóticos tienden a imaginar un mundo donde él e Izuku son pareja y los demás somos los obstáculos para su relación. Al ser psicótico puede que sea una persona cualquiera, alguien que Izuku quizás jamás ha hablado mas de un minuto o quizás solo le ha dirigido una mirada. Algunos no notan lo que hacen hasta que se lo evidencian, sin embargo, él es consciente de lo que hace, pero no cree que está mal, para ellos, la sociedad no los comprende. Él goza molestando a Izuku, pero le ha arrebatado ese privilegio este último tiempo, por eso tuvo que recurrir al apartamento para sentirse en contacto Izuku, además de venir aquí para saber de él. Para ese bastardo debo ser un maldito obstáculo, me sorprende que no haya intentado nada contra mí. Lo puedo concluir es que: Es débil físicamente, o un cobarde; sabe que le ganaré si peleamos de frente. Lo mismo debe ocurrir contigo.
Ese maldito, ha llevado a Izuku al colapso. Jamás me lo había dicho, debe ser la razón por la que ha venido a mi cada de un momento a otro. Ese día que Izuku me llamó sonaba asustado.
Y tú con tus celos no ayudabas. Bien hecho. Agité mi cabeza al escuchar mi cerebro regañarme.
—¿Ya estas mejor? — pregunté tras notar que ha dejado de llorar— ¿Izuku?
Pero no hay respuesta, miro de reojo y noto que se ha dormido. Sonrío levemente y con dificultad le tomo entre mis bazos y lo llevo a su habitación, lo acomodo con cuidado y le cubro con una manta. Su piel se ve seca, roja y los ojos hinchados. Me siento en el suelo y apoyo mi barbilla en la orilla de la cama, mirándole dormir. Me preocupa que el suicidarse haya pasado por la mente de Izuku. Me aterra. Sería bueno llevar a Izuku con Emi, ella pudiese ayudarle a calmarse y aquellas preocupantes ideas del suicidio se desvanezcan para siempre.
Acaricié su cabeza mientras duerme, Izuku hizo una mueca de molestia al sentir mi tacto pero luego su rostro se relajó de inmediato volviendo a sumergirse en lo que sea que este soñando: No permitiré que nadie le haga daño.
Iré a la policía. Me parece que Yagi tiene un amigo en la policía, si recurrimos a él quizás puedan resguardar a Izuku con alguna patrulla fuera de su casa.
Atraparé a ese hijo de perra.
Izuku durmió hasta a media noche, o eso creo. Ya que me dormí aun lado de su cama esperando que despertara, no soñé nada, desperté con mi trasero técnicamente plano al estar toda la noche sentado en el suelo, pero al despertar, me encontraba cubierto con la manta que había arropado a Izuku, además de tener a mi pecoso a mi lado, usando mi hombro como apoyo para descansar.
El amanecer se asomaba por la ventana evidenciando nuestro descuido por haber dormido técnicamente sin cenar toda la noche. Acaricié la mejilla de Izuku, buscando despertarle, unas horas debo levantarme para ir a trabajar, y sería bueno que Izuku por lo menos durmiese un poco en la cama para dormir decentemente.
—Izuku— llamé separándome de él causando que se deslizara hacia mi persona perdiendo el equilibrio. Suspiré— Izuku, oye tienes que despertar.
No musita ninguna palabra en concreto, solo hace un tenue ruido al abrir los ojos, se muy cansado. Le vuelvo a decir que se debe ir a dormir a la cama, pero él me mira como si no entendiese. Le sonrío y le guío a la cama, abriendo las mantas mientras Izuku se acomoda en el colchón. Le cubro y acaricio su cabeza.
—Tengo que ir a trabajar. Debo tomar unas pruebas, y no tengo demasiado hecho— dije mientras le veía complacido—, volveré apenas pueda. Tú duerme.
—¿Te vas? —pregunta mientras cierra los ojos una vez más— No, duerme aquí, mañana vuelves a tu casa.
—Está bien.
No puedo evitar sonreír divertido quitando algunos mechones de su frente. Me coloqué de pie en dirección a mi habitación, en busca de mi laptop para terminar los exámenes que despistadamente he olvidado acabar. Me faltan los exámenes de último año.
Trabajé con mi laptop en el suelo de la habitación de Izuku, le veía de vez en cuando dormir. Se veía tranquilo. La idea de Izuku deprimido me preocupa, no quiero dejarle solo por la misma razón. Que una persona sonría día a día no significa que este del todo bien. Quiero estar con Izuku hasta percibir que está del todo bien y que su vida no peligre por su estado de ánimo.
—¡Tú te acostaste con esa chica! —
No importa lo que haga, lo hecho, hecho esta. Izuku jamás lo olvidara, y aunque le explique lo ocurrido con Setsuna, las excusas siempre empeoran la falta. Izuku puede creerme o no. De todas maneras, creo que no es el momento, me arriesgo a que su estado mental empeore de alguna forma.
Necesito hablar con Emi.
Bostecé con pesadez viene el examen de la 3-A en mi pantalla.
—Te digo algo Ojeras...Deku tiene unas lindas pecas en su cadera— ronronea en mi oído lo suficientemente bajo—, y ese olor a lavanda en su cama, carajo, es delicioso.
Son un puñado de mocosos molestos. Uno peor que el otro. No pude evitar sonreír al ver las preguntas. Me voy vengar, estoy esperando ver sus caras. Puede que Todoroki y Bakugo sean inocentes y no sean los acosadores. Pero aun así, los muy malditos no me agradan y el moretón que tengo en la cara no me lo quitara nadie.
Merecido lo tienen los muy putos.
Veo la hora y me levanto directo al baño. Tomo una ducha, desayuno y me voy a la escuela con los exámenes listos.
No puedo evitar recordar una y otra vez las palabras de Izuku: "Siempre lo veo, todo el tiempo escucho su respiración detrás de mí, siempre siento que camina a mi lado, su vista está en mi cada vez que cierro los ojos, Hitoshi. Esta aquí..." Sigue a Izuku, donde Izuku esta él va y lo vigila. Si Bakugo y Todoroki no son, significa que a causa de nuestra pelea ahora saben que Izuku y yo tenemos algo, o fuimos algo...
¿Seguimos juntos? Estoy tan perdido.
El punto es que solo el acosador sabe que Izuku está en mi casa ahora. Nadie más.
Tengo una idea.
Llegué a la escuela. Fui directo al salón de maestros y le pedí el teléfono al holgazán de Shota. Me miró con desgano y aceptó, mientras yo imprimía los exámenes de la 3-A, es la única clase que tiene examen conmigo el día de hoy, daré unos trabajos a los de 2° grado y luego me iré a casa con Izuku.
—¿Por qué no usas tu propio celular? — me preguntó irritado mi tío mientras yo espero que contesten.
—Se descargó— mentí—. Izuku yo peleamos— susurré mirando el suelo—. Me distraje anoche y no recordé conectarlo a la corriente.
— Ya veo. —dice volviendo a su computadora—. Hitoshi— llama mirándome de reojo mientras yo me mantengo en el teléfono—. ¿Estás bien?
No puedo evitar impresionarme al ver que se preocupa por mí. Mi tío siempre ha sido estricto, y jamás me ha demostrado interés en mis relaciones, además de regañarme constantemente por no mantener una estable. Es interesante que se preocupe por mí de este modo. Supongo que después de todo soy su sobrino y su deber es preocuparse por mí.
—Creo... —musito suspirando—. E Izuku no está mejor, pediré una hora para él con Emi.
—¿Tan mal? — inquiere en un tono plano, pero logro evidenciar la preocupación.
—Si... — dije colgando con molestia. Emi no responde.
—¿Terminaron?
—Terminé con él— mentí—, pero eso no significa que no me preocupe por él. Izuku es lo único bueno que he tenido en mi vida. —eso no es mentira—. Tengo miedo de que Izuku se haga daño a sí mismo.
—Últimamente Midoriya no parece estar bien— habló mientras cerraba su laptop y suspirando—, y tú tampoco. Sé que es difícil para ti, pero puede que sea para mejor, por lo menos hasta que no logren establecer un vínculo sano de una relación.
—Yo, de verdad amo a Izuku— susurré sentándome en la silla aun lado de mi tío—, lo digo de corazón.
—Lo sé— dice con calma—, pero también es evidente que lo suyo no inició de la mejor forma. Lo mejor es que se tomen las cosas con calma, volver a iniciar desde cero, conocerse una vez más, sería lo mejor si es que ambos desean estar juntos.
Sonreí.
—Mírate ¿Qué haces aquí enseñando? Deberías tener tu propio consultorio para parejas con problemas.
—Y eso por eso que te odio— dijo abriendo su laptop retomando su trabajo.
—Soy tu sobrino favorito y lo sabes— hablé petulante. Me miró de reojo.
—Eres mi único sobrino— me recordó—, por suerte.
El teléfono suena y Emi me saluda en un grito desde el otro lado como si fuese su amado Shota. No di demasiados detalles de la situación a causa que Aizawa estaba escuchando a medida que tecleaba en su laptop, pero si indiqué mi supuesta ruptura con Izuku, que él requería ayuda. Así que Emi me dijo que buscaría un tiempo para atender a Izuku en su descanso.
La clase con la 3-A inició, el examen fue de lo más divertido, vi a más de uno de la clase técnicamente sufrir con solo poner su nombre en las hojas. Y sonreí como un desgraciado al ver a Bakugo elevar la mirada hacia mi chasqueando la lengua con furia: Toma eso bastardo.
Terminé mi día, y fui directo a casa.
En realidad eso no es verdad.
—¿Me repite a quién busca? — me preguntó la recepcionista mientras yo intento recordar el nombre.
—Naomasa, algo Naomasa— dije frustrado mientras me atrapo el tabique. Midoriya jamás me mencionó el apellido, recuerdo que Yagi lo mencionó un par de veces pero no logro recordar—.Kauchi... No, es kuchi...
—¿Tsukauchi?
—¡Ese! — grité emocionado mientras técnicamente festejo en medio de la comisaria sin importarme que la gente ni los delincuentes me miren. — Necesito ver a Tsukauchi Naomasa, dígale que soy el yerno de Yagi Toshinori, por favor. Es importante.
—Déjeme llamar a su oficina. — me dice tomando el auricular—. Espere por favor.
Asiento y me apoyo en el escritorio. Comienzo a ver de lado a lado, no reconozco a nadie, seria alarmante si reconociera a alguien ciertamente. Mis dedos juguetean uno a uno contra la madera. Decirle a Izuku que he venido a delatar al pervertido ese con Tsukauchi tal vez no sea buena idea, puede que se altere más de lo que ya está, de seguro cree que hablar con la policía empeorara las cosas. Pero necesito saber que alguien está buscando a este bastardo, de otro modo no podré estar tranquilo.
—Lo lamento— despego la mirada de mis dedos—, pero Tsukauchi-sama no se encuentra en estos momentos.
Me desanima la idea pero no pienso rendirme.
—¿Hay alguna forma de tener su número? — pregunté insistente—. Necesito hablar con él, es urgente.
—No, lo lamento, no puedo darle esa información— suspiro rendido—. Puedo transferirlo con otro oficial si eso desea. Puedo conseguir a alguien si me explica que es lo que ocurre.
Abro mis labios para exponer la situación.
—Siempre lo veo, todo el tiempo escucho su respiración detrás de mí, siempre siento que camina a mi lado, su vista está en mi cada vez que cierro los ojos, Hitoshi. Esta aquí... —
—No. Gracias— dije tras tener un mal presentimiento.
Agradecí su tiempo y salí a mi auto. La briza fría de la tarde me golpeo la nariz. Respiré hondo, volteé a ver un tipo de gorra de beisbol y chaqueta de mezclilla que llenaba sus pulmones con el humo de tabaco. Morirá pronto, el cigarro causa daños a la salud. Siento pena por él.
Suspiré.
¿A quién engaño? Mataría por un cigarro en estos momentos, pero si lo hago no estaría cumpliendo mi intento de cambiar. Me acerco un poco al hombre que fuma, respiro hondo llenando mis pulmones del humo. Soy como un jodido adicto.
—¿Uno? — me pregunta el rubio mostrando la caja de cigarrillos.
Me muerdo el labio inferior.
—Intento dejarlo.
—Oh, buena suerte amigo— me dice con una risa mientras el cigarro se tambalea en los labios—. ¿Vienes a firmar?
—¿Perdón? — dejé escapar mientras veo los cigarros en la cajetillas que se oculta en el bolsillo.
—Ya sabes, esa mierda para asegurar que no te fuiste del país o no estas drogándote— me dice con los labios presionados para que el cigarrillo no caiga.
—A-Ah, no. Quería hacer una denuncia— dije en un suspiro—. ¿Qué hiciste?
Él sonríe y una mala sensación me recorre la columna, eleva un poco su gorra y deja ver una fea cicatriz en su frente que divide desde la raíz de su cabello hasta el entrecejo, me da un mal presentimiento. Sus ojos son fríos y es evidente la ausencia de sensatez. Vuelve aspirar y lanza el humo directo a mi rostro, mi cuerpo tiembla sufriendo en la maldita abstinencia que yo mismo me he condenado.
—Piratear películas— me dice con burla mientras se ríe—. Como sea amigo, suerte con tú denuncia.
—Gracias— susurré mientras le veía irse. Eso fue un buen susto.
—Oye. —Por reflejo atrapo la caja en el aire mientras le veo irse—. Es tabaco, son artesanales.
El hombre de ojos oscuros se va sin mirarme elevando la mano mientras se iba. Sin entender mucho reviso mis manos y veo con dolor la caja de cigarros que me ha obsequiado. Dolor en mi corazón. Trago, salivando. Se supone que estoy dejando de fumar, se lo dije, va y me regala una caja completa. Parece ser una caja antigua, y por lo que veo dentro son cigarros hechos a mano. Solo hace falta uno. Fumar mata Hitoshi, es malo para la salud, hay muchas razones que evidencian las contradicciones.
Olfateo uno de los cigarros supuestamente artesanales. Detecto un aroma robusto a tabaco puro, mis pulmones piden a grito encenderlo. Al demonio. Solo será uno. El tabaco es mejor que el cigarro. La otra es mierda procesada esto es puro, natural. Sí. Esa bien. Nadie sale lastimado.
Voy directo a mi auto y busco en la guantera, estoy seguro que tengo un encendedor por algún lado. Pero al no encontrarlo, me frustro y guardo la cajetilla en mi bolsillo. Necesito ser fuerte. Respiro hondo y enciendo el auto directamente a casa, Izuku debe estar esperándome.
Al llegar a casa, dudé una vez más si no debía encender un cigarro antes de subir. Perdí alrededor de 15 minutos de mi vida entrando y saliendo de la recepción con la cajetilla frente a mí. Quiero fumar. Demonios como quiero fumar.
Pero me abstuve y fui directo al departamento.
—¿Izuku? — llamé al ingresar, pero solo esta canela. O eso creí al escuchar algo caerse.
Era en la habitación de Izuku, le vi que estaba haciendo algunas cajas mientras yo le miro desde el umbral. Se está chupando el dedo pulgar mientras se retuerce en el aire a medida que una lagrima escapa de su ojos.
—¿Estas bien?
—S-Si, solo me apreté el pulgar— me dice mostrándome el dedo con una sonrisa—. ¿Cómo te fue hoy?
—Bien fue un día normal— dije adentrándome. La atrape de los brazos y le acaricia moviendo mis manos de arriba abajo desde su antebrazo a su hombro. Arriba y abajo. — ¿Tú como estas? Me tenías preocupado ayer.
Izuku baja la mirada, parece apenado.
—Lo lamento— habla—, no quería preocuparte.
—Me dijiste que querías lanzarte de la azotea, Izuku—dije angustiado—. ¿Cómo no quieres que me preocupe?
Izuku me mira. Sus ojos se ven cansados pese a que durmió toda la noche, su rostro esta algo pálido y parece decaído. Acaricio su pómulo y sonrío.
—Está bien, todos pasamos por eso en algún momento— hablé acercándolo más a mi cuerpo. Mi pulgar acaricia su pómulo—, esto no te define Izuku, lo que te define es como saldrás de ese deseo.
—Tienes razón— dijo triste—, soy un cobarde. Siempre huyo, nunca soluciono las cosas y matarme también era una forma de huir y...
—Hey, hey— atrapé su rostro limpiando las lágrimas que escapan—. Lo que dije, no creo ni una palabra. Estaba enojado, jamás pensé lo que dije, pero no pienso nada de eso. Tú no eres cobarde, eres la persona más valiente, fuerte que he conocido en mi vida, eres muy amable y dulce. Compasivo. Generoso. Izuku, eres único. Has ayudado a tantas personas en tus 28 años de vida, y ahora has colapsado, es normal, nadie puede ir por la vida intentado salvar el mundo sin agotarse. Es completamente normal que estés cansado, más con ese bastardo pisándote los talones. Es normal.
—¿Sí? — inquiere entre lágrimas con un hilo de voz mientras respira con dificultad.
—Sí, es normal. Puedes preguntarle a cualquiera. — dije abrazándole, posando mi barbilla entre sus risos a medida que nos mecemos juntos levemente—. Todos los psicólogos van a otros psicólogos. Tratar con tantos problemas siempre sobrelleva a las personas, es agotador.
—Gracias— me dice desde mi clavícula—. Hitoshi.
—Para eso estoy. Para amarte y cuidarte.
Escucho una leve risa. Continuamos meciéndonos, no logro disfrutar el contacto al ver una caja en la cama de Izuku, tiene algunas cosas en ella. En su mayoría libros. Frunzo el ceño.
—¿Qué haces? — pregunté al aire. Izuku se separa de mí y divisa la caja tomando uno de los libros del interior.
—Es mejor para los dos, si... Me voy.
—¿A mi habitación? — inquirí ladeando mi rostro levemente. Izuku ríe levemente y me mira.
—No, a mi casa— dice en un suspiro volviendo a dejar su libro en la caja—. Es obvio que ya te he causado muchos problemas, y creo que lo mejor es que vuelva a mi casa. Para siempre.
—No. No. — hablé tomando la caja y volteándola dejando caer todo el contenido en el colchón—. Para siempre es mucho tiempo.
—Hitoshi.
—No, Izuku— negué tomando su mano antes de que volviese a empacar—. Vamos a estar juntos al final ¿Recuerdas? — inquirí tomando sus dedos acariciando el anillo que tiene en su dedo anular. Él me mira con ojos brillantes y yo sonrío—. No dejaré que nada te pase, nadie te tocara, ni menos lastimara. Voy a cuidarte. — posé mi frente sobre la de él—. Eres... Mi mejor amigo y el amor de mi vida, Izuku.
Sus ojos brillan por la sorpresa.
—¿Soy tu mejor amigo? —preguntó evidentemente ilusionado—. ¿Amor de tu vida?
Retrocedo apenado. Aclaro mi garganta soltando su mano.
—I-Iré a preparar la cena. — dije saliendo de la habitación.
Pero siento un peso en mi espalda, sus manos me atraparon rodeando mi cuerpo abrazándome. Siento su nariz enterrarse a la altura de mi omóplatos. Me quedo tranquilo esperando que diga algo. Lo amo. No importa lo que pasó, este pasando o vaya a pasar. No puedo evitar amarle con todo mi corazón.
—Lamento no haberte dicho. — dijo en voz baja—. Tenía miedo.
—Está bien— musité—, yo...
—No está bien— me interrumpió—, yo confío en ti. Eres la persona en que más confío.
—Eso no es verdad.
—¡S-Si lo es! Yo te lo juro.
—Está bien si no confías en mi Izuku, cometí un error— susurré mirando el suelo—. Pero lo de Setsuna, Izuku, quiero que sepas que no quería que pasara. Ocurrió porque Setsuna me presionó y me chantajeó— el agarre de Izuku se aflojó un poco—, dijo que te diría que yo había abusado de ella. Así que yo...
—¿Por qué no me dijiste?
Me quedé en silencio mirando el suelo apenado. Nunca me atreví a decirlo porque me avergonzaba. Alguien de mi altura y complexión no pudo con una chica más baja y delgada, se dejó engatusar como un vil puberto ¿Quién me creería? Perfectamente pude detener a Setsuna. Es fácil decirlo. Cuando todo lo que te importa pende de un hilo, todo parece ser blanco y negro, las soluciones son escasas, el único camino que parece salvarte es el incorrecto. No tuve de otra. La palabra de una joven contra mí, con mi historial de conquistas, sería una estupidez.
—En serio lo siento— dije con la voz temblando. —Lo lamento tanto, ella me obligo. Yo no quería, te lo juro. Cuando pasó la única forma de que pudiese continuar era pensado en ti, que eras tú. Yo, de verdad lo lamento Izuku, no quería que me vieras de esa forma. Yo de verdad te amo. Soy un idiota. Yo sé que soy un idiota, perdón, entiendo que no me creas, lo lamento. Sé que es difícil de creer pero...
—Te creo— me habló a mis espaldas.
Me volteé, siento que Izuku limpia mis lágrimas con una leve sonrisa en los labios a medida que me ve con los ojos brillantes y cristalinos. No puedo evitar contener el enorme deseo de llorar. Izuku me cree, lo veo en sus ojos, una tranquilidad agobiante que me es transmitida con su amor. Me cree. Todo este tiempo pensé que no me creería pero no, él me cree.
Si confía en mí.
—Izuku— sollozo aferrándome a él, hundiendo mi rostro en su hombro—. Lo lamento tanto, no quería lastimarte. Perdón. Por favor, perdóname. Todo este tiempo sin ti ha sido horrible Izuku, por favor perdóname.
—Yo... Te perdono— susurra mientras me abraza consolándome. —Te perdono.
Siento un peso menos en mi pecho. Mi único secreto, mi más grande y vergonzoso secreto ha brotado de mi pecho. Me siento mejor al decirlo, es casi liberador.
Ya no puedo vivir sin Izuku. Es mi todo.
—¿Mudarme? — pregunta a medida que cenamos—. Hitoshi creo que es mala idea.
—No. No—. Digo agitado—. Solo será hasta que este asunto del acosador se acabe. Cuando termine, volverás a tu departamento, y seremos como en la secundaria. Seremos amigos de nuevo. Solo amigos.
—¿Solo amigos? —pregunta mientras devora un poco de pan—. No entiendo, hace poco dijiste...
—Es para iniciar de cero— dije emocionado—. Luego de eso tendrás que volver a conquistarme.
Él se ríe mientras come y yo sonrío satisfecho. Me patea por debajo de la mesa. El plan es simple, solo el bastardo que sigue a Izuku sabrá que Izuku vive conmigo a causa de que estará todo el tiempo detrás de mi dulce pecoso. Si ambos decimos que terminamos, la única forma que los demás se enteren de lo contrario es siguiéndonos. Por lo tanto, la persona que lo sepa, será el acosador. No es un plan perfecto, pero es algo.
Izuku me dijo que comentará su rompimiento con sus padres y les diría que volvería a su apartamento. Sus padres insistieron que volviera con ellos pero prefirió no ponerlo en peligro con el tema del acosador, no sabemos qué es lo que puede llegar hacer con tal de alcanzar a Izuku. Midoriya no tiene muchos amigos fuera de mí, cuando estaba en la universidad se centró en sus estudios y su novia, claramente eso causó que se aislara de cierta forma, sumado a que Izuku jamás fue bueno para las fiestas, tendía a venir directo a casa mía o casa de sus padres a socializar. Sus amigos eran los hermanos Todoroki en la secundaria y algunos estudiantes de mi generación, pero tras terminar la escuela se distanciaron como es normal que ocurra. Natsu tuvo problemas con su padre y se aisló, de Fuyumi no sé mucho y Touya era un idiota así que jamás hable demasiado con él, tengo entendido que se fue del país. Los otros chicos... Creo que era Mirio y su grupo de apoyo emocional extra raro, tampoco eran muy cercanos a mí. Así que, con tal que yo no abra la boca e Izuku no comente nada con sus estudiantes hiper-odiosos, no tendrías porqué saber que estamos juntos aún.
El plan tendría que funcionar bien.
No dije nada de mi visita a la comisaria. Lo preferí así. No quiero que Izuku se altere más de lo que está.
—Para que no sea tan evidente, iré por tus cosas mañana— dije con una sonrisa mientras me introduzco a mi habitación. Izuku me mira.
—Solo necesito ropa y algunas cosas más...
La lista se volvió extensa: La impresora, el televisor, sus comics, sus bolsos, sus camisas, zapatos, gorros, guantes, el rascador de Canela, sus cortinas, la esponja de baño, bla bla bla. Izuku está loco. Pero ya qué.
El miércoles inició, la noche pasó con rapidez e Izuku se fue temprano en la mañana tras el desayuno en conjunto, quedamos de vernos en el departamento para cenar. Fingiríamos no vernos en el trabajo. Nos odiamos. O algo así. Me despedí con un beso en su frente y me fui a la escuela tarareando un par de canciones. No hay rastro del acosador.
Tras las clases, fui directo a la casa de Izuku, cargué mi auto con todas cosas que mi pecoso me encargó. Tardé un par de horas en bajar las cosas desde el piso de Izuku al auto. Agotado me senté en la escalera a descansar y contra todo pronóstico, en mi bolsillo derecho, percibí la caja de cigarros en mi chaqueta. Había olvidado que los tenia.
Busqué un encendedor en casa de Izuku, solo encontré cerillos y con eso bastó para cerrar con seguro y volver a sentarme en la escalera en el primer piso. Mis pulmones se expandían llenos de aire, deseosos de recordar la sensación amarga en mi boca.
Miré el cigarro parecía ser de naturaleza artesanal. Lo olfateé. No detecto nada más que el olor a tabaco, parece tabaco puro, dudo que tenga hierba ¿Quién en su sano juicio estaría regalando hierba? Es demasiado costosa para regalar una caja completa.
Ridículo.
Posé el cigarro en mis labios, encendí los cerillos. Medité: ¿Realmente quieres dejar todo tu esfuerzo por un cigarro? ¿Lo vale? Haz llegado tan lejos, podías decir orgulloso que habías dejado de fumar y ahora caerás en lo mismo. ¿Qué ganas con fumar? Es estúpido.
—Estorbas.
Elevé la mirada, parpadeo un par de veces y al fin diviso al hombre que me mira con repleto odio y repulsión. Es alto y delgado, trae un abrigo negro con botones del mismo color, una bolsa de supermercado en su brazo derecho. Tiene el cabello descuidado y sus ojos se pierden en él.
—Quítate o te pateo.
Creo que es el vecino de Izuku.
—L-Lo lamento. — dije haciéndome a un lado. El tipo chasquea la lengua y sube con pesadez hacia el siguiente piso—. Ten un buen día.
—Muérete.
Qué carácter...
Noté la hora en mi celular, es tarde, si no me apresuro Izuku llegara antes que yo y se preocupara. Vuelvo a guardar el cigarro en caja, me dirijo a mi auto. Tras llegar, subí las cosas de Izuku con ayuda del conserje. Mi dulce y lindo pecoso estará muy feliz cuando vea que he subido todo y yo estaré muy feliz de verle feliz. Acomodé las cosas de Izuku sin problemas, pero al terminar noté que faltaban un zapato, había un zapato sin su pareja.
En el elevador, introduje mi mano en el bolsillo de mi chaqueta, acariciando la caja de cigarros. Podría fumar uno ahora que estoy abajo. Fui directo al estacionamiento, abrí el portaequipaje y me senté en él, pensando qué hacer. Fumar o no fumar, he ahí el dilema. Sería solo uno, nada más, luego tiraría la cajetilla.
No te lo crees ni tú.
Sí, no me engañaré, no soy tan fuerte, mi voluntad es un asco en realidad.
Tomo un cigarro entre mis dedos vuelvo a olfatear a través del papelillo. Mi garganta siente una enorme necesidad de percibir aquel amargo sabor recorrer mi garganta. Quiero fumar, carajo, solo sería uno. Nadie tiene porqué enterarse, sería entre mi auto y yo. Y el zapato, claro.
Sí. Lo haré. El encendedor está en la guantera. Solo debo buscarlo.
Aquí vamos de nuevo.
Sera uno. Lo juro.
Si, como no.
Suspiro y vuelvo a ver el cigarro en mis manos. Encenderlo. Fumarlo. Puedo hacerlo con rapidez. Luego me quito el aliento con enjuague bucal. Al demonio. Lo estoy pensando demasiado.
Enciendo el cigarro con el bendito encendedor. Mis pulmones se llenan lentamente, mi cuerpo desata un espasmo delicioso y satisfactorio. Estoy en el paraíso. Se siente muy, pero, muy bien. Volví a fumar una, dos y tres veces. Terminé el cigarro en tiempo récord.
Fumé otro de camino a la entrada del edificio con zapato en mano, claro. Al llegar al umbral me detuve aun lado de la puerta fumando lo que quedaba hasta que llegué a la colilla. Sonreí satisfecho, tenía tantos deseos de fumar. Di unos pasos dentro del edificio, le sonreí al recepcionista mostrando el zapato faltante.
El suelo se remeció, perdí el equilibrio, mis piernas me fallaron por un instante, busqué apoyo en el mesón donde el recepcionista me miró angustiado. Parpadeé intentado enfocar mi vista, siento que las imágenes ante mi retumban con una sombra. Mi respiración se agita. Intento colocarme de pie, y tranquilizo al recepcionista explicándole que solo ha sido un mal movimiento.
Pero al adentrarme en el elevador, la situación empeora. Todo me da vueltas y no puedo mantenerme en pie. Un horrible ataque de pánico me domina al percatarme que estoy en un elevador y este puede caer conmigo en el interior. Moriré. Moriré dentro de una caja de metal. Tengo que salir. Comencé a gritar desesperado, y al fin, este se detuvo en mi piso dejándome caer al estar golpeando constantemente las puertas de metal. Arrastras, desesperado me dirigí a mi departamento, pero por suerte, una de las puertas de mi piso se abrió. Una joven me ayudó amablemente a ponerme de pie, tarareaba a medida que me decía que todo estaría bien. Que todo terminaría pronto. Me llevó a mi hogar, abriendo sin problemas la puerta.
No podía hablar. Mi cuerpo está débil.
La chica me guía hasta mi habitación. No entiendo cómo sabe que esta es mi habitación. Me quita la chaqueta, los zapatos y mi chaleco, me deja solo con la camisa y los pantalones. Me siento un trapo, no puedo moverme y entender qué está pasando. Estoy en mi cama, con esta chica sobre mí.
Casi no puedo respirar, ni siquiera sé si estoy respirando. Mis dedos hormiguean mientras siento como la chica comienza a desabotonar los botones de mi camisa. Mis ojos se pasean en la habitación. Todo está en su lugar. Luego voy a negro. Vuelvo a mi habitación. Vuelvo al negro. Es como si me durmiera de un segundo a otro. Mis ojos al fin se posan en la chica que yace sobre mí.
Es rubia. No trae nada cubriendo su pecho, esta desnuda desde su perforado ombligo hacia arriba mientras sonríe relamiéndose los labios viéndome. Sus dorados ojos desbordan excitación y locura que combinan perfectamente con su encendido rostro. Gime, y habla, pero no proceso nada de lo que dice.
Excepto...
—Démosle un lindo espectáculo a tu novio, cariño.
No. No de nuevo. Izuku está por llegar. No puede verme así, no otra vez.
La impotencia ahoga mi pecho mientras un enorme deseo de llorar me invade, no puedo moverme, mi cuerpo no me responde, no puedo quitármela de encima. Mis manos van a sus piernas e intento quitarla pero ella ejerce presión, aumentado su agarre.
—Deberías estas durmiendo. Eres duro de roer ¿No? — susurra en mi rostro.
Estoy agitado, mi mente se apaga y enciende. Me voy a desmayar en cualquier momento.
Sus labios recorren mi cuello mientras acaricia mi pecho, poso mis manos en su cintura intentando empujarla. No tengo fuerza. No puedo.
—Por... favor— susurro agitado—. No.
—Tranquilo amor, lo vas a gozar como nunca.
Mi mente va y viene. Mis ojos se cierran. Mi llanto esta ahogado en mi garganta. No puedo creerlo. Mis ojos se van al negro, y al abrirlos, veo una silueta en la puerta. Veo que algo cae de su mano mientras nos ve.
—¿Si? Estas interrumpiendo— dice la chica mirando por sobre su hombro—. Mi amorcito y yo estamos ocupados ¿Qué no vez?
La silueta se va a ir. Se está alejando. Me va a dejar. Y esta mujer me va violar. Por favor. Por favor. Pero mi garganta no funciona, mi voz no sale. Siento las lágrimas brotar de impotencia y desesperación.
—¡Te acostaste con ella!—
No de nuevo.
—¡Hitoshi! ¡Te vi!—
No, te juro que no quería.
—¡TE VI! —
Es mentira. Por favor. Ayúdame. Yo no quiero. Ayúdame. Ayúdame.
—Ayu... da. — dejé escapar desbordando las lágrimas mientras extiendo mi mano hacia la puerta.
No veo la silueta. Se ha ido.
Todo se va a negro.
Al abrir los ojos la chica no está sobre mí. Aun no puedo moverme bien, mi boca no logra modular ningún palabra ¿Cuánto tiempo fue? ¿Horas? ¿Minutos? Escucho un grito y una risa aguda.
Mis ojos se enfocan en dos figuras, una está en el suelo con la otra sobre ella. Lo está ahorcando. Escucho una risa, una risa hueca y horrible que parece de una desquiciada. Intento comprender qué ocurre, mis ojos no enfocan bien. Diviso a Izuku peleando por quitarse a la joven desnuda sobre su cuerpo. La chica ríe. Izuku ya no se mueve.
Me coloco de pie lentamente. Me tambaleo. Tomo mi laptop. Los ojos dorados se enfocan en mí. Estampo con toda mis fuerzas la computadora sobro su asquerosa cara quitando se encima a la rubia de Izuku. Los trozos de mi laptop vuelan y la rubia cae al suelo con la nariz reventada e inconsciente. Miro a Izuku sus ojos se enfocan en mí.
—Hitoshi...
Mis piernas me abandonan. A medida que caigo veo como Izuku se coloca de pie extendiendo su mano hacia mí. Las lágrimas recorren mis mejillas.
Te juro que no quería. Era lo único que podía pensar mientras mi cuerpo era dominado por unos violentos espasmos. Izuku grita mi nombre una y otra vez. Quiero decirle que "No quería" pero mi propia lengua me está asfixiando.
Lo juro.
Desperté con una potente luz sobre mí, cerré los ojos con fuerza con fastidio. Me siento confundido, todo es blanco y huele a desinfectante. Claramente no es mi casa.
—Mierda ¿Me morí? — pregunté mirando el techo preocupado.
—Hitoshi— escucho a mi lado. Volteo mi rostro para ver a Izuku con los repletos de lágrimas y una enorme sonrisa—. ¡Qué alivio! Despertaste, que susto.
—Izuku— susurré al verle con el rostro congestionado. El cabello es un desastre, como siempre, pero su ropa es una calamidad, la maga izquierda de su camisa esta desgarrada y trae una venda en el. Parece cansado—. ¿Qué paso?
—Tranquilo, todo está bien. Tú ya estás bien.
Intento entender. Pero me dedico a meditar la situación. Estoy en el hospital, de eso no hay duda. Respiro hondo, el olor a enfermo es repugnante. Pero ¿Cómo llegué aquí?
—Démosle un lindo espectáculo a tu novio, cariño.
De un brinco me senté en la cama. Busco de lado a lado a la mujer. La recuerdo perfectamente, rubia, baja de ojos dorados y una cara de psicótica aterradora. Recuerdo la silueta de Izuku en el umbral. El dolor en mi pecho vuelve junto con la enorme desesperación y temor que lo de antes se haya vuelto a repetir.
—¡I-Izuku! — chillé mirándole directamente—. ¡La mujer! ¡Y-Yo no quería! ¡Lo juro! N-No sé qué paso, ella apareció de la nada y yo no podía moverme ¡Izuku te juro que yo no quería! Esa mujer. — Izuku intenta calmarme pero estoy aterrado que malentienda la situación. Repito lo mismo una y otra vez mientras Izuku me toma de los hombros insistiendo que vuelva recostarme.
—El nombre de la chica— mis ojos se separan de Izuku y se enfocan en el hombre pelirrojo que yace en la puerta—, es Toga Himiko.
Mi cuerpo se relaja al ver a un policía junto a Aizawa adentrándose lentamente, posando una de sus perezosas manos en mi cabeza. Tap. Tap. Se escuchó cuando acarició mi cabeza como si fuese un gato, una leve sonrisa se forma en sus labios, una sonrisa de repleto alivio que detecto a simple vista.
—Shinsou-san, me presento, soy Tamakawa Sansa. Su compañero de habitación llamó a la policía tras el ataque— el hombre hablaba y yo lo único que pensaba era que tenía unas facciones felinas—, debo agradecerle, usted y su compañero atraparon a una de las personas más buscadas de la ciudad. Es sospechosa de una gran cantidad de homicidios, violaciones y secuestros. Se cree que no trabaja sola, pero de sus compañeros no sabemos nada.
—Nunca había escuchado de ella— dije cansado apoyándome en la camilla reclinada. Miré a Izuku buscando apoyo.
—Yo tampoco— habló desviando la mirada.
Detecto una mentira.
—¿Qué me pasó? —pregunté recordando perfectamente que no podía hablar—. Ni siquiera podía moverme.
—Detectamos Rohypnol en su sistema— me habló con tranquilidad buscando algo e su bolsillo, evidenciando una bolsa—. ¿Reconoce esto?
—¡Mis cigarros! — chillé sentándome en la cama. Miré de reojo a Izuku que me miraba acusador—. E-Es decir, no, que asco yo no fumo.
—Ya basta Hitoshi— me regaña mi tío. Me encojo en mi lugar y suspiro rendido.
—Bien, sí, son míos— acepté sintiendo los ojos de Izuku sobre mí.
—¿Cómo los consiguió?
—Me los regalaron el otro día, un hombre que fumaba me ofreció cigarros y le dije que no, que lo estaba dejando— relaté recordando con dificultad—, pero me la regaló en burla, de hecho faltaba uno cuando me lo dio. Era suya.
—Estaban saturados en Rohypnol en polvo. — dijo volviendo a guardarlos en su bolsillo—, significa que la persona que se los dio debe estar relacionado con Toga, además de que...
—Estaban esperando a que fumara. — concluí pálido. Me estaban vigilando.
—¿Me darían un minuto con Shinsou-san? — preguntó amablemente el policía. Izuku asintió y se retiró junto a mi tío dejándome a solas con el policía—. Necesito que me diga todo desde que ese hombre y usted se encontraron.
Asentí, comencé a relatar. Expliqué en detalle lo que recuerdo, que fui a la comisaria a denunciar a un acosador de Izuku, que posterior a eso conocí a un hombre rubio, de ojos oscuros y hundidos, con gorra y una enorme cicatriz en su frente. Luego de eso, estuve con mis cigarros sin fumarlos por lo menos un día, tras llegar de la escuela fumé dos cigarros y luego de eso empecé a sentirme débil. Me topé con una mujer que salió de uno de los departamentos del pasillo y me ayudó a llegar a mi habitación.
Luego de eso, no recuerdo muy bien. Solo fragmentos.
Las preguntas del policía se tornaron difíciles, mi memoria no quería apoyar en el interrogatorio: ¿Dejó la puerta abierta o cerrada? ¿Cómo vestía? ¿Vio alguien más? ¿La había visto antes? ¿Había escuchado de ella antes? ¿La conoció previamente al ataque?; el "No lo sé" se repitió tantas veces que el policía parecía agotado. No era de ayuda, lo que frustraba.
—¿Y qué hay del acosador de Izuku? —pregunté repentinamente mientras el policía anotaba—. Tal vez está relacionado.
—Lo lamento, el joven Midoriya nos ha informado de su situación, pero no hay pruebas de que él exista.
Me quede en blanco: ¿Perdón?
—¿Cómo que no existe? —pregunté alterado—. El bastado ha estado jodiendo la vida de Izuku desde hace meses.
—Señor, este acosador no ha dejado pruebas. Dijo que había dejado mensajes de texto, pero su pareja ya no tiene celular, no hay ningún correo tampoco que abale su historia. Lo lamento pero no hay nada.
—Esa mujer debió estar relacionada con él ¿No entienden? — pero el hombre suspiró.
—Lo investigaremos, intentaremos encontrar a las personas que le hicieron esto y a quien está molestando a su amigo, pero hasta ahora, no hay evidencia. Lo lamento.
Me quedo en mi lugar desilusionado. Aunque hubiese ido a la policía no podíamos hacer nada. Esto es horrible, no puedo ayudar a Izuku de ningún modo.
El policía se marchó, dijo que probablemente me llame para que vaya a la comisaria a firmar mi declaración. Pero mientras tanto, debo descansar. Izuku llamó a mi tío tras llamar a la policía y una ambulancia, Shota llegó de inmediato al hospital pese a ser de madrugada, y ahora que ya estoy despierto, fuera de peligro, le comunicó mi situación a mis padres.
Rompí mi laptop.
—Hitoshi — miré hacia la puerta viendo como Shota se adentra lentamente con una expresión tranquila en el rostro—. Hablé con el doctor, dijo que te puedes ir en unas horas.
—Qué alivio— aseguré—, este lugar huele horrible ¿Dónde está Izuku? ¿Fue por un café o algo?
Aizawa medita un poco mi pregunta y luego me siento en la cama preocupado al verle tardar tanto con la respuesta.
—Se fue.
—¿Cómo que se fue? — pregunté confundido.
—Izuku me dijo que no vuelvas a llamar y que tampoco lo busques— habló rascando su nuca.
—¡¿HA?! —grité a todo pulmón colocándome de pie en la cama— ¡¿Y por qué?
—Algo de que era su culpa. No estoy seguro, pero no quiso quedarse.
Mis padres legaron alrededor de las 4 de la mañana. Mi madre lloraba desconsolada mientras me abrazaba y besaba, mi padre agradeció al doctor que limpió mi cuerpo de la sobredosis de Rohypnol. No me recetaron nada, solo descanso y me recomendaron no volver al trabajo en unos días. Mis padres me llevaron a su casa pese a que peleé hasta el final para ir a mi hogar, pero entre mi padre y mi tío me arrastraron al auto pese a que grité y pataleé como un niño pequeño. Dormí en mi vieja habitación. Aún se conservan algunos posters y cuadros míos. Mis juguetes siguen en sus estantes y mi viejo televisor aun yace en el rincón cubierto de polvo.
Es como si el tiempo se hubiese detenido.
No vengo a visitarlos lo suficiente. Debería venir más seguido.
—Gracias, mamá. — susurré al ver que trae un par de mantas mientras me acomodo en la cama. Mi madre sonríe entusiasmada, acomoda las mantas sobre mí y no puedo evitar sonreír al ver que tararea mientras sacude las mantas quitando las arrugas. Se acerca a mí y me besa la frente—. ¿Sabes que ya no tengo 10? ¿Verdad?
—Siempre serás mi bebe. No importa cuanta barba tengas. — me jaló de ella—. Aféitate, te vez horrible.
Reí mientras me acomodaba viendo como la su cabello violeta se tornado plateado. Su suave y fina piel ha ganado arrugas en la comisura de sus labios, ojos y frente, pero no importa cuántos años pasen, su mirada sigue siendo la misma: Brillante, alegre y segura.
—Te amo. — le digo desde la oscuridad de mi vieja habitación.
—Yo también te amo, mi dulce Hitoshi.
Desperté. El jueves fue de lo peor. Mis padres no me dejaban hacer nada ya que había estado en peligro de morir por sobredosis. No preparé mi desayuno, ni mi almuerzo, no dejaban de vigilarme, ni menos salir al patio a sentir el sol, mi madre en toda ocasión cargaba un suéter sobre sus brazos y me lo ofrecía. Fue una tortura. Pero al mismo tiempo divertido, soy hijo único, es normal que estén tan preocupados después de lo ocurrido.
Pero aún no sé nada de Izuku.
El viernes llegó. Hoy Izuku tiene clases, así que decidí tomar ropa de mi padre que me quedara y escapé por la ventana para ir en busca de Izuku. Me llevé el auto de mi madre y fui directo a la escuela.
Me esta alejando, se culpa, pero no necesariamente tiene que ver con él. Quizás solo fue conciencia. Quizás... No tengo más ideas. Ese hijo de perra contrató a Toga para matarme, más bien, quería que Izuku reviviese lo ocurrido con Setsuna. Maldito desgraciado, quería hacerme quedar como un bastardo. Pero no lo logró, ni tampoco me mató. Así que su plan no ha funcionado.
Voy directo al salón de maestros. En la puerta, para mi mala suerte, me topo con Todo-violador Shoto, me pregunta por Izuku y dejo amablemente en claro que no le he visto, además de rechazar su estúpida disculpa. Aun no lo olvido.
Mis ojos se toparon con Aizawa de inmediato, mi tío esperó varios minutos a que Todoroki saliera, y finalmente me miró con reproche.
—No deberías haber venido— me dijo con molestia.
—Si me quedo en casa, enloqueceré. — confesé—. Las imágenes se repiten en mi cabeza. Déjame estar aquí.
Me observa con molestia, tras unos minutos, suspira encogiéndose de hombros dejando en evidencia que todo lo que me pase será responsabilidad mía.
—Vuelve a tocarlos, y las veras conmigo... Sobrino—
—Aizawa— llamé antes de salir del salón, una vez más en busca de Izuku—, lamento lo que ocurrió el lunes. Me sobrepasé.
—Está bien— dice leyendo las hojas frente a él—, pero mi amenaza sigue vigente. No importa que seas mi familia, no toques a mis estudiantes.
Asentí.
—Y también, gracias por estar conmigo en el hospital— hablé bajo.
—Gracias por no morir— me dice con una leve sonrisa—, sobrino.
Asiento esta vez más energético y salgo en busca de Izuku. Me paseo por el primer piso, tal vez ya ha ido camino al salón de la 3-A, puedo quizás encontrarlo en la escalera. Troté en dirección a la escalera principal, pero reduzco la velocidad al ver como Izuku viene caminado en mi dirección, tiene el cabello mojado, como si hubiese tomado una ducha recientemente.
—¿Qué haces aquí? —pregunta alarmado—. Deberías estar descansando.
—Me has estado evitando— evidencié con molestia—. ¿Por qué?
—Sabes porqué— dijo continuado su camino, pasando a mi lado—. Ve a casa, Hitoshi.
—¡¿Qué crees que haces?! — grité con enorme molestia mientras Izuku se voltea mirándome con tranquilidad—. ¿Piensas alejar a todos los que te aman? ¿Quedarte en casa, no tener contacto con nadie por qué ese hijo de perra puede intentar algo?
Izuku me mira unos segundos y luego asiente.
—Más o menos. — responde con una calma abrumadora—. Ya lo acepté Hitoshi. — busca en sus bolsillo y me muestra un celular que resplandece por lo nuevo—. Lo compré ayer, volverá a enviarme mensajes, y cuando eso pase tendré evidencias. No borraré los correos esta vez.
—¿Lo vas provocar? — pregunté alarmado.
—Si, tal vez de esa forma consiga las pruebas suficientes para que lo busquen— su tono tan tranquilo me agobia. Es como si hubiese aceptado su destino, como si ya no tuviese miedo de lo que fuese a ocurrir—. Hitoshi, no quiero ver a nadie más lastimado por mí. Así que, por favor, aléjate de mí.
Intento acercarme a él pero continúa caminado. La sensación de que Izuku me haya pedido que no me acerque de aquel modo tan tranquilo, me hace sentir horrible. Quiero estar con él y apoyarle, pero si él no me lo permite ¿Qué se supone que debo hacer?
Me quedé esperando a que la clase de Izuku terminara. Esperé fuera del salón, y al sonar la campana, me oculté esperando que todos se marcharan. Tardó un poco, ya que Ashido volvió al salón.
—¿Entonces sí ira? — preguntó entusiasmada mientras me mantengo detrás de la puerta.
—C-Creo, no lo sé. Intentaré ¿Bien? — el tono incómodo y nervioso de Izuku es evidente.
La puerta se abrió de golpe, y volví a ocultarme del lado puesto a las escaleras, Ashido se marchó corriendo, ni siquiera notó mi presencia. De algún modo, fue un alivio.
—Izuku— llamé adentrándome al salón me mira de reojo y termina de guardar sus cosas para ir al salón de maestros—, necesitamos hablar. No puedo dejarte solo, Izuku, no ahora.
—Estaré bien— dice pasando a mi lado—. Hitoshi, te dije que no me sigas.
—Lo que me pides es imposible.
Izuku se detiene y toma su celular, busca en su pantalla unos minutos e intento ver que hace pero no lo logro. Me mira de reojo y luego sonríe al colocarse su celular en su oído.
—Mihoko-san, hola lamento molestarla— dijo con tranquilidad y mucha familiaridad. Brinqué ante la sorpresa ¿Cómo es que ya tiene el número de mi mamá en su celular? —. Me encontré con Hitoshi en la escuela, me preocupa su salud después de lo ocurrido. Ya veo, muy bien. En su nombre, muchas gracias. — cortó— ¿Le robaste el auto a tu mamá?
—Bastardo traidor. — gruñí molesto.
—Tengo que irme, saluda de mi parte a Mihoko-san— me dijo yendo al primer piso.
Estoy muy enojado. Izuku se ha vuelto una pequeña rata tramposa. Ha pero esto no quedara impune, me vengaré.
Perdí a Izuku, al ir al salón de maestros no encontré sus cosas. Imaginé que debió haber tomado un taxi para ir a su casa. Necesito encontrarle, no puedo dejar que ande por ahí solo. Si el acosador fue capaz de contratar a alguien como Toga para quitarme del lado de Izuku, puede encontrar a cualquiera para secuestrarle o lastimarle.
Corrí dejando mi abrigo en el salón de maestros. Fui directo hacia la entrada de la escuela y vi a Izuku entrar a un auto. Un Uber, quizás. Necesito seguirle, fui al auto de mi madre y le seguí. Estuve unos diez minutos siguiéndole de cerca, hasta que unos autos se me adelantaron y le perdí de vista cuando quedé atrapado en el tráfico. Maldije saliendo del auto, al parecer un accidente tenia bloqueado el paso, había una gran cantidad de autos estacionados en espera que la calle se despejara. Venía siguiendo a Izuku, de seguro él también quedó atrapado aquí. Salí de mi auto buscando alguna cabellera verdosa sobresaliera. Mis ojos buscaron impacientes, habían muchos mirones conversando sobre el accidente, y entre todo el tráfico, tras buscar de ventana a ventana veo una cabellera verdosa avanzar.
—¡Izuku! — grité llamándole, pero no escucha o me ignora—. ¡Izuku! — volví a llamar comenzando a correr. Le alcanzo tras pasar varios autos y chocar con una gran cantidad de personas, Izuku se había acercado al accidente de seguro a mirar. Le atrapo del brazo triunfante—. ¡Aun no terminamos de hablar! — dije evidenciando lo obvio.
Veo que Izuku está más pálido de lo normal, observo como la gente murmura mirando algo y mis ojos se voltean hacia la escena. Es un chico, lo atropellaron, pobre. Entonces mi corazón se detiene a ver la cabellera bicolor y el rubio que parece desesperado.
El chico... Es Kirishima.
—¿Q-Qué paso?
Mi mente está bloqueada, veo sangre. Kirishima ¿Esta muerto? No, no puede estar muerto, es un niño, no puede morir. Bakugo grita algo que no escucho. Mis recuerdos se agitan apareciendo unos ojos dorados sobre mí, una sonrisa burlona y una risa tétrica que me invade. Mi respiración se agita.
Ese hijo de perra. Tiene que ser ese maldito. Le está quitando a Izuku todo lo que ama.
— ¡EL JODIDO AUTO! ¡TRÁIGANLO!
No lo voy a permitir.
Fui directo a mi auto, me subí a la cera ganándome más de un insulto de por medio. Salí directamente a la calle, di una vuelta completa y salí en dirección contraria a la avenida. Los muchachos subieron al inconsciente pelirrojo, alarmado noté que el chico apenas entraba en el asiento trasero.
Conduje lo más rápido posible. Pasé cada alto que me encontré, luces rojas, ganándome más de un insulto de otros conductores. Bakugo e Izuku me piden a gritos que vaya más rápido, mientras que Todoroki pide en un tono suave que guarden silencio, o les patea el culo.
Llegamos al hospital. Creo que rayé el auto. Grité por la ventana que necesitábamos ayuda y más de un paramédico ayudó a sacar al enorme chico del asiento trasero. Perdí de vista a Izuku y a los jóvenes a causa que tuve que mover el auto ya que bloqueaba a las ambulancias. Me estacioné lo más cerca que pude, tal como pensaba, rayé la puerta derecha, mi madre me va arrancar la cabeza.
Caminé hacia la entrada, y me detuve al escuchar unos paramédicos hablar del estado de Kirishima, mencionaron algo de un posible aneurisma además de algo que llamó mi atención: "Lo peor, es que la ambulancia que iba en su búsqueda también sufrió un accidente, el conductor dice que un auto lo chocó apropósito y el dueño del auto escapó."
Me adentré en el hospital y solo encontré como Bakugo y Midoriya esperaban el elevador.
—Shinsou-sensei— reacciono a mi apellido y veo los ojos de diferente color mírame, se acerca a mi con un tono calmo que me parece sorprendente a causa de la situación—. Han llevado a Kirishima al segundo piso, mi padre se encargara.
—Eso es un alivio. — confesé.
—¡Hitoshi! —chilló Izuku acercándose a mí—. Eijiro-chan tiene una aneurisma.
—Escuché decir a los paramédicos de afuera, que la ambulancia sufrió un accidente, por eso no llegó— informé al grupo.
—¿Qué carajos pasa? —pregunta Bakugo con molestia— ¿Acaso le dan la licencia a cualquier bastardo que la pida?
El ascensor llegó. Izuku y los demás de adentraron, mi teléfono vibró a medida que les sigo. Me detuve justo frente a las puertas, mirando la pantalla. Las puertas se iban a cerrar, pero la mano de Bakugo lo impide.
—¿Qué haces ojeroso? Ya entra.
—V-Vayan ustedes, yo contactare a la escuela para que llamen a los padres de Kirishima— dije como excusa. Izuku me miró con preocupación, intenté sonreír, pero creo que eso me delató pues su semblante de preocupación se transformó a uno afligido. —. Cuídense— dije al momento que las puertas se estaban cerrando,
—¡Hitos...
Respiré aliviado. Me dirigí a la sala de espera agitado. Volví a mirar la pantalla para poder llamar a Aizawa e informarle, pero me detengo al recibir otro mensaje. Trago en una mezcla de miedo y enojo.
Es su culpa, Shinsou-kun.
Número desconocido. 15:12
Solo puedo apreciar la foto que yace junto al mensaje, una foto donde me delata a mí en la comisaria.
Otro mensaje.
Si vuelve a meterse, los mataré uno a uno.
Número desconocido. 15:12
Una segunda foto. La imagen es clara, es la fotografía de principio de año de la 3-A: Están todos, entre ellos esta Kirishima, tachado con una cruz roja.
Decida bien.
Número desconocido. 15:12
—Hijo de perra— gruñí impotente.
.
ATENCIÓN! HE DECIDIDO QUE LA ACTUALIZACIÓN SERA LOS DÍAS VIERNES!
¡Lamento tanto la demora! Me fue difícil escribir el capítulo por muchas causas. Eliminé una gran cantidad escenas, además de que en un principio el capítulo iba ser de Midoriya pero luego pensé: Oye, pero Shinsou también debe contar su parte; y Chan Chan nació esta cap.
¡Toga ha sido capturada! ¡Shinsou ya sabe que el acosador es el causante! ¿Pero qué hacer? ¿Alejarse o no? ¡Esa es la cuestión! ¡Muchas gracias por leer!
RESPUESTA REVIEWS
Eien Dark
"Estoy impactada, no tanto como kiribb por ese auto pero sí" Me maté de la risa con ese comentario 10/10. La situación de Todoroki está algo relacionada con el manga a causa que ahora están intentando mejorar su relación familiar, así que el fic también va por ahí. ¡Muchas gracias por darte el tiempo para comentar! ¡Saludos!
Arekusa
¡Todo se ha explicado! Izuku ha decidido continuar solo contra su acosador, lamentablemente Shinsou no quiere dejarle. Muchas gracias por notar mi esfuerzo de la investigación, fue todo un tema! Espero que el capítulo de hoy te haya gustado, gracias por darte el trabajo de comentar ¡Saludos!
¡Dejen sus reviews y cuénteme que piensan! Su opinión es importante para mí
¡Se despide Momoleft!
