Él, Yo, Ellos

Nos dedicábamos a mirar el suelo, ambos. Puedo ver las zapatillas rojas de Kirishima brillar, están nuevas, creo que son las que le dieron en su cumpleaños. Su pantalón está repleto de tierra, y se ha rasgado de la rodilla. Tal vez lo regañen.

—¿Y? — preguntó el director mientras los dos guardábamos silencio—. Hablen ¿De quién fue la maravillosa idea?

Ninguno habla. Nos quedamos en silencio, miro de reojo a Kirishima, creo que es la primera vez que ha sido llamado a la oficina del director. Esta nervioso, es evidente. Suspiro, no es la gran cosa.

—¿No piensan hablar? Los suspenderé a los dos si no hablan— gruñó.

Kirishima musita algo que no es entendible, esta desbastado. Fat no es estricto, pero tampoco estará feliz si es suspendido. Aunque Kirishima es visto como "malo" a causa de que es mi compañero, la realidad es que: Es tan bueno que llega a ser causal de diabetes instante. Lamentablemente, los profesores no ven eso producto de mi presencia. Soy como un virus, solo porque Kirishima ha estado en contacto conmigo lo tienen visto como un paciente infectado.

—Bien, llamaré a sus padres...

—Yo fui. — hablé al fin encogiéndome de hombros—. Yo hice... eso— dije algo perdido y desinformado.

—Lo sabía— dijo el hombre agotado—, llamaré a tu madre Bakugo.

—Como sea.

—Kirishima, puedes irte.

Siento su mirada caramelo sobre mí y tras una segunda orden de parte del director, Kirishima se retira a paso lento del lugar.

—Debo decir, que era cosa de tiempo— decía mientras marcaba a un número de teléfono—, sabía que en cualquier momento robarías niño, era cosa de esperar.

—Aja, sí— respondí encogiéndome de hombros—. Llame a mi viejo, mi madre está en Europa.

—Bien.

Marcó como se lo indiqué y luego sonreí de lado.

—A no, espere, él está en una reunión hasta las 10 de la noche. Ups.

—Esto no quedara así — gruñó el hombre—, vete. Pero me comunicaré con tus padres.

—Buena suerte con eso.

Salí de la oficina cansado. La secretaria me miró desaprobadora pero la ignoré llegando hasta el pasillo principal. Bostecé con pesadez, ya que estoy suspendido creo que puedo irme a casa antes y así podré dormir durante la mañana. Podría pedir una pizza y un refresco.

—H-Hermano.

Detengo mi andar para voltear. Kirishima está frente a mí con el rostro desfigurado por la culpa, baja la mirada, abre la boca para pronunciar algo pero se ahoga descendiendo una vez más los ojos.

—Ven— dije volviendo a caminar—. Vamos por una pizza de camino a mi casa.

—P-Pero...

—Y si esa cosa se orina en la alfombra, la limpiaras con la lengua ¿Entendiste? —amenacé retomando mi andar.

Escucho sus acelerados pasos rodeo los ojos al sentir su cegadora sonrisa a mi lado, mientras el perro se retuerce entre sus brazos.

—Por cierto ¿Qué hiciste? —pregunté.

—T-Tomé el almuerzo de uno de los maestros para Chocolate.

Me lancé a reír. Kirishima es un idiota, nunca ha logrado destacar de buena forma, solo es reconocido por su tono de voz algo grueso, pero es la única razón. Eso le hace ser una persona algo triste lo que es muy molesto, pero últimamente intenta ser más positivo, no estoy seguro que fue lo que cambió pero de algo estoy seguro: No importa si es un idiota triste o uno alegre, siempre será buena persona.

—¿Por qué traes un perro a la escuela? — pregunté tras salir a la calle.

—lo encontré de camino no podía dejarlo ahí, esta chiquito y su mamá no estaba.

Como imaginé. Es tan bueno que simplemente no comprendo porqué es mi amigo. No me hace sentido, Kirishima debería estar con personas como él, personas que son estúpidamente buenas que llegan a ser desesperantes y dan unas enormes ganas de abofetearlos.

—Te vamos a encontrar un hogar ¡Lo prometo Chocolate! — decía mientras avanzábamos por la calle—. ¡Eres hermoso!

—Él no te entiende— gruñí irritado.

—Ignora al ogro, en el fondo él también cree que eres adorable. — rodee los ojos—. Oye Bro, estaba pesando que un par de años tendremos que buscar una secundaria ¿Tienes una en mente?

—La U.A. — dije sin vacilar.

—¡¿L-La U.A.?! — preguntó alterado—. Viejo ¿No crees que aspiras a demasiado?

—¡Ja! Ellos tendrían suerte en tenerme— dije con una sonrisa petulante.

—La U.A... Es difícil entrar allí— susurra pensado— ¿Cómo le haré para entrar yo?

Me detengo ante sus palabras. Le miro sin entender mientras él me observa confundido, con aquella sonrisa de siempre en sus labios.

—¿Qué quieres decir?

—Tú obviamente entraras, tienes las mejores notas —dice mientras deja al cachorro en el suelo y se agacha a su altura vigilando que no se vaya a la calle—. Pero en mi caso mis notas son promedio, creo que podría optar por una beca deportiva quizás.

—¿Qué crees que haces? — pregunté enojado. Él me mira sin entender—. ¿Por qué me sigues?

No tiene sentido, simplemente no tiene sentido. Kirishima y yo somos demasiado diferentes, debería estar con personas como él, no como yo. Mi presencia le opaca y no logra destacar como debería ¿Qué acaso no se da cuenta? ¿Qué tan idiota es?

— Porque eres mi mejor amigo— declaró con los ojos brillantes y una enorme sonrisa en los labios—. Y te seguiré sin importar qué, Katsubro, porque sin importar cuanto lo niegues eres la persona más increíble y buena que he conocido en mi vida.

Capítulo 45: Culpa

Creo sucedió en un instante. Intento recordarlo, pero solo siento el desagradable olor a neumático, la tierra y la sangre. Cuando renuncié a Toga y todo aquel mundo repleto de adrenalina y dinero, pensé que todo esto acabaría, ya no tendría que ver gente herida, tampoco es como si me importase herirlas, romperle un par de huesos aun bastardo era de lo más satisfactorio. El deseo de ganar. Ser el mejor. Comprendí en aquella época que no tenía nada que perder. Pero tras renunciar el primer año, la vida se había vuelto monótona y poco interesante, debo decir, que no me molestaba. Llegar a casa y ver a mis padres en la mesa, ir a clases y escuchar las tonterías de mi estúpido séquito, salir y beber a escondidas con el idiota de Kirishima, escuchar música con Jirou, Jugar videojuegos con Kaminari y Sero, aguantar las estupideces de Ashido. Cada una de esas cosas se volvió importante para mí, sin darme cuenta ya era parte de mi día a día.

Pero Deku apareció, y no solo se metió en mis asuntos que para nada le concernían, no, apareció entre toda esa gente, justo en el momento que estaba en el medio de un combate viendo el peor lado de mí. Le vi sangrar y a punto de perder incluso la vida a causa de mis estupideces, entendí que pese a que nunca lo notara, sí tenía qué perder. La gente que me importaba podía ser afectada por mis decisiones.

Acepté tener un problema y creí que todo volvería a ser normal tras eso. Creí que podía darles algo a mis padres para estar orgullosos, creí que podría verme al espejo y no sentirme una basura repugnante, creí que podía ser digno de la estúpida amistad que esos idiotas me han dado por años pese a todo... Creí en algún momento podría ver a Deku a los ojos y no avergonzarme de casi matarlo.

Pero me equivoqué.

Verle allí, sin moverse. Me hizo recordar que sin importar lo que haga, la gente a mi alrededor siempre será afectada por mis acciones. Siempre seré yo el causante de la tristeza y frustración de mis amigos y familiares. De la gente que amo.

Tenía que ser yo...

—¿Kacchan?

Separé la mirada del suelo. Deku me mira desde su altura mientras continuo moviendo mi pie involuntariamente ante la ansiedad.

—¿Estas bien? — se hinca a mi altura tragando con cierta dificultad y esbozando una leve sonrisa compresiva—. Llevas mirando el suelo por un tiempo...

—¿Cuánto lleva ya? —pregunté sin un tono especifico.

Deku se atraganta con sus palabras y luego niega. Es la tercera vez que pregunto, solo han pasado 4 eternos minutos desde la última vez que hablé, Kirishima entró a pabellón hace 20 minutos y ya siento que ha sido una vida completa.

Pero quizás ha pasado más.

Sé que el padre de Todoroki es el mejor en su área. Pero carajo, busqué en Internet el diagnostico de Kirishima, si no es tratada como corresponde puede morir y esa mierda me tiene con mi corazón entre mis manos. Pelo de Mierda, el jodido bastardo que sonríe solo porque un perro se rasca el culo con una pared, ese idiota puede morir todo porque yo no vi hacia ambos lados antes de cruzar.

Tenía que ser yo.

Solo serían mis padres los que llorarían mi muerte. Nadie más. Quizás el grupo de idiotas sentiría lastima y quedaría con un trauma por mi muerte pero luego sería un recuerdo, en 20 años los idiotas se mirarían y dirían: «¿Recuerdan a Bakugo? ¡Oh! Ese tipo era todo un hijo de puta ¿No? ¡Lástima que muriera!» Pero nada más. Y no tengo nada que perder. Kirishima en cambio tenía un futuro escrito: Ganaría su torneo, tendría su beca, conseguiría una novia como siempre quiso, se casaría, tendría hijos y un estúpido auto con una estúpida casa en los suburbios, vería a sus hijos crecer y tras años y años de una vida aburrida, moriría con aquella estúpida sonrisa en los labios mientras duerme.

Esa era la vida que Kirishima tendría si yo no fuese su amigo.

—Kacchan... ¿No quieres comer nada?

No respondo.

Deku está frente a mí, mirándome siento sus ojos repletos de angustia sobre mi persona. Pero solo puedo ver a Kirishima en el suelo, la sangre brotando y como su respiración se torna lenta, pausada... Moribunda.

El sonido del auto. La sangre. El olor a tierra. El grito de Ashido. El sonido del auto. La sangre. El olor a tierra. El grito de Ashido. Todo se repite, una y otra vez en mi cabeza. Todo está vívidamente en mi pecho y mis ojos solo pueden ver a Kirishima en el suelo sin moverse.

Parecía muerto.

—Kacchan...

El sonido del auto. La sangre. El olor a tierra. El grito de Ashido. El sonido del auto. La sangre.

—Kacchan, deberías ir a casa.

—Concuerdo, Bakugo. — pero solo miro el suelo. —. La operación es larga, lo más adecuado es que vayas a casa y duermas un poco, ya quizás en la noche Kirishima saldrá de quirófano.

—Kacchan, Sho-chan tiene razón. Ve a casa.

¿Ir a casa? ¿Quién? Elevó la mirada, confundido, no entiendo lo que dicen. Veo que Todoroki continua hablando del proceso de sanación y que su padre —aunque sea estúpido—, está calificado dentro de los mejores cirujanos. Deku apoya al idiota dividido con argumentos vagos, como: «¡Todoroki Enji escribió un libro medico! ¡Lo leí! ¡Se veía que sabía lo que decía!»

¿Yo? ¿Irme? ¿Están jodiendome?

Separé la mirada del pecoso que me agobia. Mis ojos se enfocaron en el enorme hombre que ingresó a paso acelerado a la sala de espera, su voz grabe repetía una y otra vez lo mismo: Mi hijo, busco a mi hijo. Deku le miraba angustiado, colocándose de pie mientras sus ojos verdes parecían intentar comprender la presencia del enorme hombre.

Me quedé unos segundos mirándole, y al fin cuando la enfermera intentaba calmarle sus oscuros ojos se fueron directo a mi persona.

—K-Katsuki-san... —susurró dando un paso hacia mí.

Solo ha sido una semana, y Fat has dejado el "Fat". Esta más delgado, su rostro cambia abruptamente cada vez que baja de peso, es casi una persona completamente diferente. Kirishima solía decirme que era a causa del estrés. Sumado a que su organismo digiere con suma facilidad la grasa, el sr Toyomitsu es dos personas en una.

Esta pálido, dice algo frente a mí pero no lo escucho. Me apunta mientras me mira y Deku al fin comienza a hablarle intentado calmarlo. Esta agobiado. Demasiado estresado.

—Bakugo... — miro de reojo a Todoroki, me mira serio mientras yo me mantengo en silencio—. Tienes que ir a casa a cambiarte. Tu apariencia asusta y es desoladora. Sin ofender.

¿Mi apariencia? ¿Tengo algo en la cara?

—Pero Kirishima...

—Ve a casa, Bakugo. —insiste—. Midoriya dijo que se quedara aquí, tú ve a casa y él nos avisara apenas tenga información. — pero no quiero moverme.

—Kacchan.

Elevo la mirada encontrándome con Deku frente a mí, volviendo a hincarse: "Vamos, te llevaré a casa". Dijo mientras yo soy un cero a la izquierda en todo esto.

El grito de Ashido. Olor a tierra. Sangre. El sonido del auto. El grito de Ashido. Kirishima. No respiraba.

Me iba a matar a mí.

—Sube Kacchan...

Verde, estaba en verde. Kaminari ríe. La voz de Todoroki. Me giro. El sonido del auto. Kirishima está en el suelo. Pero me falta una parte. Algo estoy olvidado.

Oh. Claro, que idiota:

Fue mi culpa.

—Muy bien Kacchan. — dice Deku mientras se asoma por la ventana—. Ahora entraras, te bañaras y descansaras mucho ¿Bien? Yo volveré al hospital, cuando sepa algo te llamaré ¿Okey?

—No miré antes de cruzar.

—Kacchan, no es tu culpa. — habló tomándome del rostro obligándome a mirarle—.Ven. Vamos.

Su mano atrapa la mía, arrastrándome fuera del auto. Deku dice algo al conductor mientras me lleva hacia la puerta. La luz del interior de mi casa está encendida, la noche ya comenzado a dominar los cielos, el atardecer brilla en tonalidades anaranjadas cautivantes.

¿Kirishima ya habrá salido?

—Kacchan.

Vuelvo a ver al pecoso frente a mí y él me mira angustiado tomando mi rostro con suavidad. Suspira deslizando sus manos hacia mis brazos, como si buscase reconfortarme con su tacto.

—Todo saldrá bien. Te lo prometo.

Deku toma el timbre y se despide caminado hacia el auto que yace frente a mi casa. Le miro irse mientras él no voltea ¿Cómo sabe que estará bien? ¿Cómo sabe que no fue mi culpa? Fue mi culpa. Deku no estuvo ahí. Él no vio todo lo que ocurrió.

Pero ¿Qué ocurrió?

Me adentro tras ver la puerta abrirse. Mi madre arquea la ceja al verme, le observo de reojo, no saludo solo me adentro mientras ella se queja por no usar mis llaves. Evidencia mi incompetencia por no ser capaz de conservar un par de llaves, siempre las pierdo según ella. Intento dirigirme al segundo piso pero...

—... Sangre?! — elevo la mirada del suelo posándola a mi padre que se ha puesto de pie, separándose de la mesa, abandonado su té de la tarde.

No escuché lo que dijo.

—¡Katsuki! ¡¿Estas herido?! ¡¿Qué ocurrió?! — grita mi padre acercándose a mí. Mi vieja me observa con cuidado y palidece tomando mi rostro, buscando algo.

—¡Maldición, Katsuki! ¡Despierta! ¡¿Por qué estas manchado de sangre?!

¿Manchado? ¿Estoy manchado? Desvío la mirada hacia mi ropa y no me percatado que mi chaqueta tiene una enorme mancha negra en la parte de mi abdomen. Mis piernas están manchadas en sangre, las mangas visibles de mi camisa están a un rojo vivo. Ah. Claro, a eso se refería el bastardo mitad-mitad. Tenía la cabeza de Kirishima sobre mi regazo en el auto, se seguro su herida se abrió de camino al hospital.

—¡Katsuki! ¡Responde! — suplica mi padre tomándome de los hombros.

—No es mía— dije al fin pausado, mirando mis manos—. Es de Kirishima.

Mis padres solo me miran horrorizados.

—Lo atropellaron y se estaba sangrando. Lavaré la ropa.

Me dirigí a la escalera. Siento que mis padres continúan llamándome, pero me dirijo a mi habitación. Me quito la ropa y la dejo en el canasto con el resto de ropa sucia. Voy al baño y doy el agua caliente. Me baño, el calor comienza a dominar mi cuerpo.

Es tan extraño. Es como si nada estuviese pasando en realidad.

Estuve un buen tiempo bajo el chorro de agua. Casi como si aquello fuese a solucionar las cosas. Me siento cansado y no he hecho la gran cosa hoy, sin embargo, siento que necesito dormir un par de días para poder estar mejor.

Fui directo a mi alcoba, tras secarme el cabello y ponerme algo de ropa, me senté en la cama mirando el suelo. No pensaba. No analizaba. Solo estaba ahí, sentado, mirando el suelo sin hacer nada. Me siento fuera de mí, no sé cómo volver a ser yo. Estoy... Cansado.

Dormir.

Me acomodé en la cama tras dejar mi celular cerca de mí en caso de alguna llamada que me avise del estado de Kirishima. Todoroki dijo que la operación puede tardar horas y ya está oscureciendo, tal vez si duermo hasta las 10 de la noche al despertar Kirishima ya habrá salido de la operación y me iré al hospital a verle.

Cerré los ojos. Mi cabeza me da vueltas. Todo es tan irreal, tal vez no pasó en realidad, nada de esto ocurrió y tengo que arreglarme para ir a la fiesta en el club. Habíamos quedado de reunirnos algo temprano, me hubiera puesto solo una playera y una camisa, un jeans, y listo con eso hubiese bastado. Al llegar todos los idiotas estarían allí, incluyendo a Kirishima que pediría como siempre una enorme jarra de cerveza. Y nada pasó. Solo fue una visión mía, mi imaginación demasiado activa imaginó uno de los peores escenarios que pude imaginar. De un momento a otro me dormí con la idea de Kirishima riendo frente a mi mientras Kaminari ruega a Jirou salir con él, Hanta hablando de su futuro, Mina mostrando memes de Instagram, y yo estoy sentado sin decir nada, solo los miro y disfruto del hecho de tener 18 años y tener la tranquilidad de una buena salud y buenos amigos con los que puedo estar. Porque, aunque no se los diga, me hacen feliz.

Abro los ojos, la habitación esta hundida en la oscuridad pero la luna ingresa por la ventana descaradamente. Volteo el rostro hacia mi mesa de noche y me sorprendo al ver a Kirishima sentado en al suelo mirando hacia fuera con una tranquilidad abrumadora. Mis ojos se llenas de lágrimas, se voltea hacia mí y me sonríe mientras la luna acaricia su alegre entupido y alegre rostro.

—Despertaste. — Me dice con una enorme sonrisa—. Me tenías preocupado, pensé que ese auto te había golpeado tan fuerte que no volverías a despertar.

No sé qué decir. Él solo está ahí, sentado en el suelo con las plantas de sus pies juntas mientras mueve las piernas de arriba abajo casi aleteando con ellas. Se ve muy feliz, como un perro al que acabas de premiar.

—¿Te duele? — pregunta curioso.

—Te golpeo a ti, no a mí.

—¡Viejo! ¡No! Fue a ti. —dice insistente acercándose, apoyando sus brazos en la orilla de la cama para mirarme—. Sé que no te gustan los lugares con tanta gente, pero lanzarte sobre un auto es pésima idea para evitar ir a una fiesta, Bro.

—Cierra la boca.

Él solo se ríe mientras me mira divertido. Es como cuando éramos niños, éramos solo los dos. No importaba cuántas veces le indiqué que: estar conmigo, era la peor opción si lo que quería era hacer amigos; pero el idiota nunca me abandonó y gracias a él más personas aparecieron, lo que veía como una vida despreciable y horrenda, se volvió envidiable para muchos. Tengo amigos gracias a Kirishima. Es la persona en que más confío.

Lo admito: Kirishima es mi mejor amigo y una de las personas más importantes para mí.

—Lo siento. — me dice apoyando su rostro en la orilla de mi cama—. Pero ya no puedo quedarme más tiempo, tengo que irme.

—¿De que hablas? — inquirí temiendo lo peor.

Esto es más que un sueño. Kirishima atrapa mi playera, apretando la tela dentro de su puño mientras mantiene la mirada sobre mí, serio, respirando hondo mientras las lágrimas recorren sus mejillas.

Mira la luna y asiente, casi como si le hablase.

—Me debo ir. — me dice con la voz temblorosa—. Quiero que sepas que no fue tu culpa, yo quise hacerlo, fue mi decisión. Y lo haría cien veces más si es necesario— mi voz se ahoga ante sus palabras, atrapando su mano mientras rompo en llanto—, porque eres mi mejor amigo y por ti daría todo Katsubro. Te quiero ¿Bien? Y cuida de Mina y los demás, para ellos esto va a ser difícil... Cuanto contigo viejo...

El peso en mi pecho se desvanece y al fin puedo enderezarme alterado. Kirishima no está, le busco alterado, pero mi habitación esta vacía sumergida en la oscuridad de la noche. Se sintió real, estuvo aquí. Creo que estuvo aquí. Aprieto mi pecho, me siento ahogado y percibo las lágrimas que recorren mis mejillas.

No fue un sueño.

La vibración resuena contra la madera. Mi pecho se aprieta haciéndose difícil respirar. Tomo con miedo el celular y veo un número nuevo en pantalla. Tal vez es el bastardo Mitad-Mitad, no tengo su número o es Deku, tengo entendido que perdió su celular tal vez es un número nuevo. Mi dedo duda. Me da miedo responder.

Ya sé que dirá.

Presiono el botón verde. Tardo un instante en posarlo en mi oído.

La puerta de mi habitación se abre, percibo la presencia de mi padre en mi cuarto tras colgar la llamada. Me quedo en silencio mirando a un punto de la pared. Las lágrimas se derraman sin la necesidad de parpadear. Estoy paralizado intentado comprender la información.

—Llamó el tío de Kirishima. — dice mi padre sentándose a mi lado, posando su mano en mi hombro deslizándose acaricia mis omóplatos—. Hijo, es mejor que no vayas al hospital... Es mejor que duermas.

—Él... —me tomo el rostro agobiado, las lágrimas me ciegan y me ahogo con mi propio sollozo. Me atrapo el flequillo intentando contener el enorme dolor y la emoción que colisionan en mi pecho—. Está vivo. — dije recodando la voz repleta de emoción de Deku desde el otro lado de la llamada: "¡Todo salió bien Kacchan! ¡Eijiro-chan está bien!"

—Pero no puedes verle. No está en condiciones para recibir visitas— me dice con un tono suave—. Quizás mañana, en el horario de vistas y...

—Ese hijo de perra—dejé escapar inclinado mi rostro hacia el techo con una enorme sonrisa de alivio—. Me dio un susto de muerte.

Siento como mi padre me abraza y consuela mientras yo no puedo evitar reír y sonreír más aliviado. Solo fue un sueño, nada más, mi conciencia intentaba que no sufra más de lo necesario, mi subconsciente buscaba saciar el enorme cargo de conciencia que cargaba en mis hombros. Estoy aliviado. Kirishima está vivo, ahora puedo partirle el culo cuando vuelva a verle por casi matarme del susto.

El sábado fui en el horario de visitas tal como mi padre me aconsejo, encontrándome con el grupo de idiotas que venían a ver al pelirrojo a primera hora posible. Todos parecíamos más animados, Ashido tenía el rostro hinchado de seguro por llorar toda la tarde de ayer por Kirishima —por casi morir, evidentemente— y luego llorar toda la noche feliz por estar vivo. Pero pese a que estuvimos desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde, utilizando todas las horas de visitas disponibles... Kirishima no despertó.

"Se goleó la cabeza muy fuerte" dijo el padre de Todoroki a Fat el día anterior "Tiene una trizadura en el humero, de milagro su espalda no ha sufrido daños cosa que es bastante común en accidentes de esta naturaleza. Su cerebro esta inflamado, está causando fiebre y tal vez pueda convulsionar, pero hasta ahora no parece grabe pero no podemos estar seguros hasta que despierte. En cuanto la cirugía, todo salió muy bien, el chico es fuerte resistió de un modo admirable, en cuanto despierte se le tendrá en observación, si no hay problemas podría irse tras una semana. Debo decir que el chico es fuerte, tiene el mínimo daño normal, es como si su cuerpo hubiese sido tan duro como una roca y absorbió el golpe reduciendo el impacto. Puede despertar en la mañana o quizás la otra semana, todos tenemos formas diferentes de sanar y tal vez a Kirishima le tome un poco de tiempo. Descansar es lo mejor que él puede hacer, y nosotros esperar pacientemente". Cuando Toyomitsu nos explicó en detalle lo que el doctor había dicho no sabíamos si alegrarnos o no, dijo que todo estaba en orden pero que su despertar fuese tan moroso solo aumentaba nuestra preocupación. Aún habían riesgos de secuelas debido al impacto que tuvo su cabeza. Había una posibilidad donde Kirishima no recordase algunas cosas o incluso tuviese que aprender hablar de nuevo.

Los golpes en el cráneo eran graves.

El sábado fui a trabajar en la noche en mi nuevo puesto. Las propinas fueron generosas, en su mayoría, de mujeres jóvenes que buscaban diversión, pero no lograron más que una sonrisa y una sutil mirada de mi parte. Quería irme y terminar mi turno. Al ser las tres de la madrugada fui a casa descasé como corresponde, sin sueños estúpidos donde mi subconsciente obstinado decía a gritos que mi mejor amigo había muerto. La mañana siguiente tomé el dinero que había ganado el día anterior y fui al centro, pese a que hay posibilidades que Kirishima no despierte pronto, debo hacer su habitación algo más: "Masculina".

Grande fue mi sorpresa, que al llegar al hospital, no era el único que había tenido aquella idea. Al entrar a la habitación, atrapé a Kaminari infraganti colgando el enorme cuadro que Kirishima tiene en su habitación, una pintura de olas estilo japonés, Ashido le trajo una manta negra con rojo, Hanta cambió las cortinas blancas por unas rojas en llamas, y Jirou trajo un peluche de un oso con ropa karateca.

Yo me uní al grupo colgando unos posters de Crimson Riot en la pared.

—¡No lo creo! — los cinco volteamos a ver al enorme rubio entrar con los brazos repletos de comida, dulces y bebestibles. Siguiéndole el paso estaba el primo de Kirishima y aun lado el bastardo Mitad-Mitad que parecía estar recién llegando—. ¡Es como entrar a la habitación de Eijiro!

—Sí. — musitó demasiado bajo Tamaki—. Solo falta la ropa interior en el suelo y el saco de boxeo.

El heterocromatico posó su mirada en mis manos colgando el poster junto a la cabecera de la cama de Kirishima. Sus ojos apáticos me miran como iceberg, después de no decir nada por un minuto al fin abre la boca.

—Eso no está permitido en el hospital, Bakugo.

—¡CIERRA LA BOCA! —grité a todo pulmón— ¡VETE A TU CASA!

—Bienvenido Todoroki-kun—saludó Ashido mientras le tomaba de la mano llevándolo a una silla—. Kirishima estará muy feliz de tenerte aquí.

—Lo lamento. — dice mirando la habitación con detalle—. Debí traer algo.

—Está bien muchacho. — habla Fat sentándose en el sillón abriendo unas papas mientras Tamaki lee una revista a su lado—. Estoy seguro solo con tu presencia vasta.

—Tal vez debí traer flores.

—No, eso es lo peor que pudiste haber hecho. — aseguró Kaminari con una sonrisa mirando orgulloso el cuadro, casi como si él mismo lo hubiese pintado

—¿Por qué?

—Odia las flores— dijimos todos al mismo tiempo.

Todoroki parpadeó y luego sonrió mirando a Kirishima, haciendo una leve reverencia, saludándole.

Pasamos la tarde hablando y acomodando las cosas que nos habíamos dado trabajo de traer. Tamaki se marchó para trabajar en su turno de tarde y Fat se durmió tras devorar cuatro bolsas de papas y dos gaseosas. Nosotros nos mantuvimos entretenidos. Kaminari trajo unas cartas y terminamos jugando los seis en una pequeña mesa donde la falta de espacio personal era evidente. Gané la primera ronda. El bastardo bicolor la segunda. Y también la tercera. Y la cuarta. Y...

—¡TIENES QUE ESTAR JODIENDO! — grité enfurecido al ver que otra vez ha ganado.

—Pesca.

—Eres muy bueno en esto Todoroki. — dijo impresionada Jirou tomando más cartas.

—A mi hermano le gusta jugar este juego, cuando era niño solía cuidarme y tenía que jugar con él durante todo el día.

—¿No tenían videojuegos? — preguntó alterado Kaminari.

—Mi padre no los aprueba.

—Viejo que duro. — aseguró Hanta—. ¡Ja! ¡Miren y lloren!

—¡Tú llora! — se burló Ashido dejando otra carta en la mesa. Todoroki la imitó.

—Gané.

Las quejas no se hicieron esperar. Lancé las cartas al suelo frustrado, odio este juego.

—Este juego es estúpido— gruñí enfurecido.

—Traje un Jenga— habló emocionada la pelirrosa, levantándose mientras Todoroki recoge las cartas guardándolas en su caja—. ¡Juguemos! ¡El perdedor dará saltos como rana por todo el segundo piso!

—¿Solo eso? — inquirí mientras colocábamos las piezas—. No es un verdadero reto.

—Entonces Verdad o reto — dijo emocionada—, iremos por turno mientras jugamos Jenga.

—Eso es mejor— habló Hanta terminado de armar la torre—. Muy bien, yo inicio. Verdad.

—¿Has fantaseado con alguien? — preguntó coqueta y divertida la pelirrosa.

Rodeé los ojos Ashido no puede evitarlo, siempre toca temas de amor o sexo, es demasiado entrometida. El rostro de Hanta se torna rojo mientras quita una la pieza de más debajo y de en medio de la torre, colocándole en la parte superior. Aclaró su garganta.

—R-Reto. — dijo evidentemente incómodo.

—Bien— habló Ashido—. Te reto a...

—¡Te reto a decir 5 cosas que odies de Bakugo! — interrumpió Jirou con una enorme sonrisa.

—¡¿Ha?! —dejé escapar y después miré con odio al bastardo azabache que se mantenía en su lugar mirándome—. Bien ¿Algo que decir? Perra.

Se me queda mirando unos segundos y después suspiró.

—¿Cuál era la pregunta?

— Si has fantaseado con alguien. — repitió la pelirrosa divertida mientras Jirou sonreirá—. ¿Y?

—Sí— responde esta vez más seguro—. Sasha Grey.

—¡Ella no cuenta! — se quejó Ashido pasando a mover la mesa.

—¡TEN MÁS CUIDADO! — le grité enfurecido—¡TIRARAS LA TORRE, TONTA!

—Tampoco es tan importante Bakugo. — evidenció Jirou.

—Bien mi turno— dijo con una enorme sonrisa Sero tras liberarse de la pregunta anterior—. Todoroki ¿Verdad o Reto?

El mencionado sacó una pieza de en medio y la colocó junto al a la pieza de Hanta.

—Verdad.

—¿Qué te pasó en la cara? —preguntó curioso el azabache.

La verdad es que yo también tengo curiosidad. Desde que tengo memoria el bastardo ha tenido esa marca, de un momento a otro su apariencia cambió, incluso en un principio se me hizo difícil reconocerlo en el primer años de secundaria, pero si recuerdo perfectamente que en la guardería tenía esa horrible cicatriz en su ojos izquierdo.

—Mi mamá me tiró agua caliente cuando tenía 5 años debido a un colapso nervioso producto de los constantes abusos de mi padre.

Hubo un silencio incómodo. Sero recibió una patada por debajo de la mesa volviendo hacer tambalear la torre sacándome un infarto, intenté poner mis manos encima del juego para que no cayese, pero no fue necesario, logró retomar la compostura por si sola.

—Jirou ¿Verdad o reto? —preguntó sin dar importancia a lo sucedido.

—V-Verdad.

—¿Por qué tocas violín y no la guitarra? — preguntó mientras veía como Jirou dejaba la pieza sobre la torre—. Recuerdo que te gustaba tocar la guitarra.

—Mi madre quiere que me huna a la orquesta sinfónica de la ciudad— dijo sin dar mucho peso a su respuesta—. Kaminari, verdad o reto.

—¡Reto! — respondió de inmediato sacando otra pieza de en medio—. Vamos, hablen.

—Un reto... — piensa en voz alta la chica audífonos—. Un reto...

—Yo tengo uno. —dije con la sonrisa ladina ganándome la mirada de todos—. ¿Eres virgen o no?

—¡¿H-HE?! N-No vale, tiene que ser Jirou la que diga el reto ¡A-Además esa es una pregunta!

—¡Bien! — habló la azabache—. Te reto a que respondas la pregunta que hizo Bakugo.

—¡Eso no se vale!

—¿Alguien en contra? — pregunté al aire y los "no" surgieron.— Responde Romeo.

Kaminari se queda en su lugar con el rostro sonrojado, con una evidente mueca de fastidio. Estoy expectante, cada vez que somos solo hombres, este idiota presume la cantidad de chicas con las que ha estado. Tengo la seria duda que siempre miente, así que es el momento de saber la verdad. Denki desvía la mirada casi ofendido.

—No soy virgen. — dijo haciendo una boquita de pato—. No soy virgen, he tenido sexo— repite sin mirarnos.

—¡Mientes! — chilló Mina divertida—. ¡Estas mintiendo!

—¡Viejo eres muy obvio! — continuó hanta.

—La mano... no c-cuenta...— escucho detrás de mi.

—¡Muy cierto! — apoyo en burlesco disfrutando la humillación que el rubio pervertido esta sufriendo.

Mi sonrisa se borra, las risas cesan, el silencio invade la habitación.

Nadie se mueve, estamos todos pálidos y no reaccionamos. Volteo lentamente el rostro, al igual que los demás, hacia la única cama de la habitación, topándome con unos ojos color caramelo brillar. Mi corazón se presiona en mi pecho, sostengo la respiración y él sonríe.

—E-Eres más virgen que el papa Kaminari— dice en burla mientras irradia alegría desde la cama.

.

¡ESTA VIVO! Jajajaja ¿Qué susto? ¿No? Por un momento Kirishima estuvo a un pie de la muerte, pero no podía matarlo, es uno de mis personajes favoritos. Amo la amistad de estos dos, así que no podía matarlo así como así. ¿Se imaginan? Pobre Bakugo, perdería a su mejor amigo.

¡Nos leemos pronto!

RESPUESTA REVIEW

MasasinMaze

El sujeto que le dio los cigarros Shinsou es 100% canon! Ahora Shinsou tiene que alejarse, lo único bueno de todo esto es que al parecer Kirishima está bien, respira y sonríe. Bakugo se culpa por lo ocurrido y eso causara más de un impacto en él. ¡Juju! Muchas gracias por leer y me alegro mucho que te gustara pero una opinión sincera: ¿El capítulo anterior fue muy enredado a causa de que partió demasiado atrás? Tengo esa duda desde que lo publiqué ¿Qué opinas? ¡Saludos!

Jackesita Frost

¡espero que esta cap te guste!

Nekoboy mty

¡Tranqui no siempre hay tiempo para todo! ShinDeku ahora peligra a causa del Acosador. Lo único bueno es que el Kiribb está completito ¡Saludos!

Nonname

¡Oh! Bienvenido! Askjsaj me alegro que te guste este fic! Espero que este cap también sea de tu gusto! ¡Saludos!

Arekusa

Ay lamento mucho que te confundieras al principio, al publicarlo tenía esa duda. Tenía miedo que alguien se confundiera y no entendiera, pero espero que te haya gustado. Y espero que este cap compense el enredo del anterior ¡Saludos!

¡Dejen sus reviews y cuénteme que piensan! Su opinión es importante para mí

¡Se despide Momoleft!