¡Lamento la demora! No sé si les dije, pero estoy en el campo y mi señal no es buena, además de que estoy trabajando por lo tanto mi tiempo para escribir a disminuido :v

Él, Yo, Ellos

La voz del padre Natsu es aterradora. Es tan profunda y grave que ha generado una horrible vibración en mi pecho. Me quedo pasmado ante su altura e impotente presencia, es aterrador, simplemente aterrador.

Me coloco de pie y genero una reverencia ante él.

— Natsu, explícate ¿Quién es este mocoso?

Se refiere a mí.

—Buenas tardes señor. — saludé educadamente. — Lamento la intromisión, soy Midoriya Izuku, y soy amigo de su hijo Natsu. Estamos...

—Haciendo una tarea. Pero Midoriya ya se iba.

Le miré sin comprender. Natsu está absolutamente nervioso, intimidado por la presencia de su padre. Intento emitir una queja, pero al ver que Sho-chan ha descendido la mirada observando el suelo sin ningún tipo de brillo en sus ojos, comprendo que es hora de irme. Esto es un asunto familiar y no me concierne.

No. Aun que quiera no puedo.

—Bueno, la verdad es que aún no terminamos. —dije con seguridad pese a estar aterrado por dentro. —¿Me permite quedarme hasta acabar?

—Izuku... —musita a mis espaldas Natsu. Pero le ignoro.

Noté que su padre no me observa, ni siquiera ha dado peso a mi presencia. Observa con furia a sus hijos, pero no tanto a Natsu, más bien a Sho-chan que yace inmóvil en la mesa con la mirada gacha, sin moverse.

—¡Natsu! ¡Shoto debería estar estudiando! — gritó a todo pulmón intimidándome.

Me horroricé al ver como el enorme hombre llega a un lado de su hijo menor y lo atrapa con brutalidad de su brazo, comenzando a arrastrarlo sin importarle estar doblando su brazo izquierdo en la dirección incorrecta. Le va romper el brazo.

—¡P-Padre! — chilla Natsu colocándose de pie intentado impedir que se lleve al menor, pero su padre lo quita del camino de un fuerte empujón que me deja pasmado. — ¡No! ¡Espera! ¡Fue mi culpa! ¡Shoto estudiaba! ¡Lo distraje! ¡No lo castigues!

—¡Tu único debes es estudiar! ¡Shoto! ¡No pierdas el tiempo de esta forma! — dijo tironeándole y apuntando al mi amigo albino—. ¡NO eres igual que él! ¡Eres mejor! ¡Vez! ¡Mejor! ¡Debes serlo! ¡Serás como yo!

¿Qué es esto? ¿Qué es lo que estoy viendo?

No puedo moverme. No logro moverme. Solo veo como este hombre grita y humilla a Natsu mientras Sho-chan mantiene la mirada baja sin observar a ningún punto en específico ¿Esto es lo que pasa Natsu todos los días? Dios mío. Por favor, que alguien lo pare ¿Cómo alguien puede hacerle eso a su familia? ¿Acaso no ve que los lastima?

El brazo de Sho-chan se tuerce y al fin el bicolor grita de dolor aferrándose a la mano de su padre. Entonces reacciono.

Ni siquiera sé cómo llegué a un lado de Sho-chan, pero atrapé su cabeza, apagándolo a mi pecho para después golpear mi con brazo la flexión del codo del enorme hombre. Sho-chan se libera y lo dejo caer en los brazos de Natsu que de inmediato lo atrapa en un fuerte abrazo.

—¡¿QUÉ DEMONIOS CREE QUE HACE?! —grité enfurecido parándome entre los hermanos y él. —¡LO LASTIMA!

—¡¿Y TÚ QUIÉN CARAJOS ERES?!

—ME LLAMO MIDORIYA IZUKU, SEÑOR— respondí colérico— ¡Y NO PERMITIRÉ QUE LE PONGA UN DEDO ENCIMA A NINGUNO!

—¡MOCOSO ENTROMETIDO! ¡LÁRGATE DE MI CASA!

Pero no me moví. Permanecí allí quizás una eternidad mientras él me gritaba una y otra vez que me fuera. Negaba siempre. Temblaba del miedo y la adrenalina. Intentó golpearme, pero logré esquivarlo, lamentablemente logró atraparme de un momento a otro y me lanzó contra un muro con una fuerza brutal. El hombre se dispuso a volver a golpearme como era debido, y yo, como buen saco de boxeo me dispuse recibir cualquier golpea con tal que se desquitara conmigo y no con Natsu ni con Shoto. Escucho sus gritos desesperados. Natsu se abalanza sobre su padre empujándolo y desequilibrándolo, tirándolo al suelo y luego lo golpeó en el rostro. Noto de reojo como Sho-chan mira todo. Le pido a gritos que no mire, pero él no se mueve. Observa todo con mucha atención, cada golpe, cada insulto. Él memoriza el momento, lo disfruta...

—¿Qué está pasando aquí?

Todo se detuvo ante una voz, una voz profunda y fría. Elevé la mirada hacia el umbral notando una silueta oscura e intimidante.

—¿Qué estupidez hiciste ahora? Padre. — gruñó con voz iracunda el pelirrojo mirando con suma frialdad la escena. —Natsu, saca a tu amigo de aquí. Yo me encargaré. Shoto, ve a tu cuarto. —Natsu se distancia de su papá, acercándose a mí y tomándome de la muñeca, agarra mi bolso y me arrastra fuera de casa.

—L-Lo lamento—. Dice entre lágrimas saliendo a la calle. — ¡Perdóname Izuku! ¡No debí traerte!

—¡Natsu! ¡Llamaré a la policía todo saldrá bien!

—N-No, tranquilo, es algo normal. — asegura con voz temblorosa—. Solo ha llegado de malas, ya se le pasara, Touya se encargara, él siempre lo pone en su lugar. Tranquilo.

—¡P-Pero...!

—¡DIJE QUE NO! — gritó de un modo desesperado que me aterró—. Lo lamento, pero no vuelvas ¿Bien? Terminaré yo la tarea. N-Nos vemos mañana.

—¡N-Natsu!

Pero me cerró la puerta en la cara. Lloré de camino a casa, no pude hacer nada más que ser un estorbo. No pude ayudar a nadie... Soy un inútil.

Capítulo 46: Decisiones

Parte II

Cuando vi que Natsu había preparado el desayuno para tres, comprendí que las cosa no iban exactamente bien. Vi mis waffles con forma de corazón, bañados e miel mientras mi albino amigo de escuela me observaba con una enorme sonrisa repleta de emoción y alegría. Shoto parecía no notar nada, estaba aún medio dormido mientras cabeceaba a medida que se apoyaba en mi cabeza intentado continuar su sueño.

—¿Café? Izuku. — preguntó con una enorme cortesía mi albino amigo.

—S-Si, gracias. —susurré desviando la mirada. Siento un enorme suspiro entre mis hebras, Shoto aún está durmiendo, al parecer, es demasiado malo despertando en la mañana—. Sho-chan ¿No comerás nada?

Escucho un leve gruñido, suave como de un felino. Al fin despega su humanidad de mí, enderezándose en su lugar, refregando sus ojos con pereza, saboreando con lentitud su broca ya abriendo lentamente los parpados. Me miró y bostezó dejado escapar una lagrima.

Se ve adorable. No lo niego.

Ni siquiera noté el instante en que le acomodaba sus hebras, habían algunos cabellos de su partidura del lado incorrecto de su cabeza, así que me di el trabajo de ordenarlos con mucho cuidado, Shoto no se negó, incluso descendió un poco el cuello para darme mejor visión.

—Así está mejor... — musité satisfecho.

—Sí, sí mucho mejor. — miré de reojo a Natsu. Perfectamente podría competir con el gato Rison, si continua sonriendo de esa forma sus mejillas se van a acalambrar.

Intento que la situación no me incomode, pero es simplemente imposible. Natsu tiene la idea equivocada, Shoto y yo no estamos juntos, lo de anoche solo fue... Ni siquiera sé que fue. No puedo negar que Sho-chan fue muy dulce al permitirme dormir a su lado pese a rechazarle una vez más, no quería volver a casa, aun me es difícil estar solo. Nunca me ha gustado estar solo, y si volvía a casa ni siquiera Canela estaría esperándome.

—Izuku creo que tu teléfono suena.

Dejé el bocado de Waffles en la mesa. Brillaban casi como oro, y la miel tentaba a mi boca a devorar de un solo mordico aquel hermoso desayuno que Natsu se había dado el trabajo de preparar. Si Natsu tiene su propia pastelería, estos Waffles deberían saber a gloria.

Me levanté en busca de mis cosas, y en mi chaqueta al fin encontré mi nuevo celular. Como me imaginé, se trata de un número desconocido. Devolví la llamada, volviendo a la mesa mientras al fin veo como Sho-chan comienza a probar su desayuno mientras Natsu silva alegre, sirviendo su propio plato y bañando su comida con miel.

¡Buenos días! ¡Buenos días solecito!

—¿Emi-san? — pregunté al aire dejando una vez más el primer bocado en el plato.

Pues sí ¿Qué tal has amanecido? ¿Hoy tienes tiempo?

¿Tiempo? ¿Hoy? ¿Por qué? Miré de reojo a Sho-chan que parece atento a mi conversación.

—C-Claro, tengo tiempo hoy... — musité sin comprender demasiado.

¡Excelente! ¡Nos vemos a las 11 en Miss Coffe! ¡Bye, bye solecito!

—¿A las 11? Pero para eso falta... — miré la pantalla de mi celular, y de un brinco me coloqué de pie— ¡40 minutos! ¡Espera!

Pero la llamada se ha cortado.

—¿Ocurre algo? — inquirió el bicolor a mi lado. — ¿Tienes que irte?

—Al parecer sí. —dije desilusionado de ver mi desayuno sin siquiera probar—. Lo lamento, tengo que ir al centro.

—¡Vamos! ¡Desayuna Izuku! — me incentivó el albino—. Estamos a 10 minutos del centro, Shoto te llevara en el auto. No te preocupes. Si deseas puedes bañarte después.

—Pero voy algo tarde y...

—Tranquilo Izuku. — habló Sho-chan volviendo a comer.

—¡No permitiré que te vayas sin desayunar! — se quejó el albino—. ¡El desayuno es la comida más importante del día! Me sentiré muy ofendido si no los pruebas.

Me desanimé. No quiero que Natsu se moleste conmigo solo por tener apuro en irme. Mordí mi labio inferior moviendo a mirar la hora, y sin tener más opción volví a sentarme mirando el desayuno como un reto.

—¡Muchas gracias por la comida! — dije antes de cortar un enorme pedazo y zamparlo contra mi boca.

Comencé a comer a gran velocidad, tal como Natsu en secundaria. Siento las miradas repletas de impresión de Natsu y su hermanito mientras yo intento no atragantarme con los deliciosos waffles que mi amigo a preparado. Siento como la masa se atora en el camino a mi estómago y golpeo reiteradas veces mi pecho para ayudarle a proceder, Shoto me ayuda con un vaso de leche con chocolate.

Tras 3 minutos, terminé de comer.

Me coloqué de pie, realicé una reverencia agradeciendo los alimentos y corrí a la ducha. No tengo ropa limpia, así que tendré que usar las de ayer. En el baño, en espera que el agua se entibiara, comencé a pensar en todo lo que ha ocurrido últimamente a medida que me desvisto, ha sido el mes más loco en mucho tiempo. Primero, Hitoshi y yo nos estábamos dado una oportunidad para volver, luego Sho-chan me besa, también me entero que Kacchan estaba en malos pasos, Sho-chan es envenenado y posterior a eso me confiesa que le gusto, volver a besarnos y esta vez Hitoshi nos atrapa. Hitoshi y yo terminamos, Kacchan me dice que confía en mí y que desea mi ayuda, Sho-chan me ha dicho que me ama. Eijiro-chan ha sufrido un accidente.

Termino de doblar la ropa que Sho-chan me ha prestado para dormir dejándola en un canasto de ropa sucia. Mi ropa interior la dejo a un lado y medito si usarla de nuevo o tener que andar sin nada puesto bajo los pantalones.

—Izuku. — escucho un golpe en la puerta, y antes de que logre responder la puerta se abre adentrándose Sho-chan —. Traje toallas limpias, y puedes usar esta playera, es mía, me queda pequeña.

—¡Gracias! — chillé volteándome hacia él.

Sho-chan me mira. Sus ojos viajaba de abajo, hacia arriba, una vez más hacia abajo. Finalmente, deja lo que trae entre manos en el lavabo y cierra la puerta de un portazo. Me quedo en mi lugar sin entender del todo que ha ocurrido, y sin perder más tiempo me adentro a bañarme.

Siento el agua caliente recorrer mi cuerpo. Intento no pensar en nada, en no imaginar en nada. Pero es imposible, a mi mente viene la imagen de Sho-chan intentando besarme, buscando mis labios, pero a diferencia de la última vez en la escuela sentí una sensación extraña en mi interior. No deseo ni menos miedo, algo en mí me decía que las palabras de Shoto eran reales: Y entendí que me enamoré de ti en el primer momento que te vi, Izuku.

Deja de babear, Deku—

¿Por qué pienso en Kacchan?

Termino de bañarme lo más rápido posible. Ya no quiero seguir pensando en nada, solo quiero irme. Me apena ver a Sho-chan a la cara después de lo de anoche, una parte de mi quiere corresponder sus sentimientos, pide a gritos que le bese y me deje llevar por aquellas mariposas que emergen cada vez que Shoto me habla de esa forma tan romántica y dulce. Pero otra me dice, que no es lo que realmente quiero, que haya algo más esperando por mí... Y otra, me recuerda que Hitoshi planea un futuro conmigo, haciéndome sentir culpable por solo desear a otra persona.

Ya vestido, salí del baño pensando. Tal como Natsu me dijo, Sho-chan utilizó el auto de su padre para llevarme a Miss Caffe. Mi estudiante recibía mis indicaciones a medida que avanzábamos en silencio, sin ningún tema en particular.

Me enamoré de ti en el primer momento que te vi, Izuku.—

Cuando era joven, imaginé ese momento tantas veces con Hitoshi, y ahora se hacía realidad con otra persona y no puedo corresponder sus sentimientos. Es tan injusto.

Nos detuvimos a una cuadra de Miss Coffe, Sho-chan apagó el motor del auto tras orillarse a la cera. Me quedé en mi lugar recordando una y otra vez aquel preciso instante en que me miró y me dijo que me amaba. No siento lo mismo, o eso creo... No es justo darle ilusiones. Sho-chan aún tiene cosas por vivir, yo ya he pasado por esto con Hitoshi.

No quiero decirle que me gusta. Me gusta todo de él, pero no estoy enamorado. Me atrae físicamente, su corazón es puro y sus palabras son como la miel, tan dulces que pueden enloquecer. Shoto es un caballero y además es una gran persona. Pero no estoy enamora de él. Sí, me gusta, no lo niego, me atrae como aun idiota. Sin embargo, no puedo confesarme, ya que no hay nada que confesar. Si le dijera que me gusta, podría alentar una idea equivoca, tal vez jamás pueda ser posible estar juntos y solo estoy llenando de falsas esperanzas a Shoto, tal como lo hizo Hitoshi conmigo en algún momento. No quiero hacerle eso, no sería justo.

—¿Todo bien?

—S-Sí. — respondí inseguro con mi decisión.

Quizás si le dijera que me gusta algo cambiaría. Pero sería jugar con Sho-chan.

Aún está el admirador siguiéndome. Podría ser peligroso para Sho-chan, no quiero meterlo en problemas.

—¿Izuku?

—¿S-Sí?

Volteo a mirarle y mi corazón brinca al sentir sus labios sobre los míos. Su mano ha atrapado con amabilidad mi mandíbula mientras mueve su boca guiándome en un imprevisto beso. Debo irme, y escaparme, o detenerlo ¡Sí! Detenerlo es una magnífica idea. Pero no me escucho a mí mismo, y soy yo quien profundiza el beso deseoso de algo más. Shoto besa muy bien. Nuestras lenguas se acarician con cariño, lento y muy suave. Sabe muy bien, es extraño y a la vez tan familiar. Se separa un poco abandonando mis labios y quedo un segundo perdido en la posibilidad de dejar plantada a Emi y tal vez ignorar mi código moral de no acostarme con un estudiante. Sus labios, vuelven a rozar mi boca, una y otra vez, mientras sus manos acarician mi cuello.

—Ten un buen día, Izuku.

Su susurro me causa un escalofrío, retrocede lentamente, abandonándome en el preciso instante que el seguro de la puerta se abre. Sin pensar demasiado llevo mi mano a la manilla de la puerta, rio como idiota, le sonrío mientras Shoto me observa evidentemente complacido.

—Tu buen besas... ¡Digo! ¡Buen beso! Es decir, buen día. — digo finalmente saliendo del vehículo a tropezones.

Veo con una sonrisa estúpida como el auto se va. Me muerdo el labio y finalmente entro en cuenta que ¡Mandé mi plan al demonio! Se supone que debo tomar distancia porque no sería justo para Sho-chan, y yo como idiota voy y me dejo besar... Pero besa muy bien.

—¡Concéntrate! — me regañé a mí mismo caminado hacia el punto de encuentro con Emi.

Conozco el café al que Emi-san me ha citado, solía venir con Hitoshi a comer de vez en cuando ambos nos escapábamos de clases en la universidad y nos dedicábamos a hablar de las películas que podríamos ver en el cine. El lugar ha cambiado un poco, hay menos gente de seguro a que mucho del publico tiende a ser estudiantes, y en un día sábado estos no asisten a clases. Emi-san esta sentaba en lo más profundo del lugar, bebiendo una de una pequeña taza mientras mira por la ventana. Como siempre, de verano, pese a que hace mucho frío, Emi-san siempre trae una playera sin mangas y sus pantalones algo hippies.

—Buenos días. — saludé al acercarme.

Ella sonríe energéticamente colocándose de pie, invitándome a sentarme junto a su persona. Me dice que Aizawa tiene mucho trabajo, que hoy no estará en casa para un reunión extraordinaria junto a otro maestro.

—¿Con Yagi? — pregunté sin entender nada— ¿Estas segura?

—Si, dijo que iría a su casa. — aseguró mientras probaba un pastelillo.

Mi padre no me dijo nada al respecto. Espero que nada malo este pasando, quizás solo fue a informarle del estado de Eijiro-chan. Tal vez debería llamar a casa para asegurarme que este bien y que la noticia no le haya afectado su salud, Toshinori no está exactamente en un estado favorable como para estar preocupándose.

—Hitoshi me llamó.

Dejé el capuchino que he pedido en la mesa y le miré con preocupación. Mantiene una sonrisa amable y muy compasiva, demasiado comprensiva, casi como si estuviese hablando con uno de sus pacientes. Diciendo la mirada apenado.

—Ya lo sabes.

—Me ha dicho, a mi parecer, no todo solo lo suficiente. — asegura arqueando la ceja—. Pero me ha dejado claro que han terminado y que tu mencionaste algo de terminar con tu...

—Lo sé. Por favor, no lo digas. — pendí avergonzado.

—Izuku, pedir ayuda no es algo de qué avergonzarse, y lo sabes. —musita tomando mi mano—. Quiero que hablemos, solos tú y yo, aquí o en mi consulta. Estaremos solos y puedes decirme lo que quieras. Todo lo que está pasando por tu mente y en tu corazón.

Un horrible nudo se aloja en mi garganta, me toma un momento responder, y finalmente tras sentir como mi cuerpo se debilita le pido con un hilo de voz, con mucha vergüenza que por favor me ayude. No sé a quién recurrir, quiero que alguien me mire y me diga que camino o qué decisión es la adecuada.

Emi entiende y pide la cuenta.

Nos fuimos directo a su consulta, un lugar donde sabemos que nadie nos escuchara y que solo seremos ella y yo. Al llegar, mis penas y mis miedos emergen entre lágrimas y desesperación. Le digo todo, por primera vez le cuento a alguien todo lo que está pasando. Desde el acosador, hasta lo ocurrido hoy con Sho-chan. Ya no resisto más, quiero vivir mi vida como una persona normal, quiero poder estar con alguien sin tener que preocuparme que algo le ocurra por mi culpa.

Ya no puedo más. Simplemente ya no puedo. Todo ha sido demasiado por mí.

Hitoshi. El acosador. Kacchan. Yagi. Mi madre. Sho-chan. Eijiro-chan. Uraraka-san. Todos están mi relato, explico en detalle todo lo que ha ocurrido y como cada uno ha formado parte de mi vida sin poder evitar preocuparme por ellos. Intento sonreírles y darles el apoyo que necesitan pero ya no resisto más...

—Kacchan fue un gran apoyo cuando me dijo que estaría para mí si lo necesito. —musité recordando el instante en que el cenizo me había dicho cuando me apreciaba sincerándose a su forma. —. Fue... reconfortante. Me sentí apoyado después de mucho tiempo.

—¿Y qué hay de Hitoshi? ¿No te hace sentir de la misma forma? — pregunta con curiosidad.

—La verdad... — dije limpiándome la nariz después de tanto llorar—. No. Me siento presionado, quiero mucho a Hitoshi, le tengo cariño y mucho estima, pero ya no confío del todo en él. Pero no sé cómo decirle que no creo que lo nuestro pueda funcionar de nuevo. Él asegura que estaremos juntos al final, y me pidió que se lo prometiera... Fue todo tan bonito y no supe decirle que no. He tenido eso en mente cada vez que le veo y me dice con emoción cuanto me quiere.

—Cuéntame de Sho-chan ¿Qué te hace sentir?

—Es todo tan excitante con Sho-chan... —admito sonriendo—. Es como ser adolescente de nuevo, las hormonas, las mariposas, era corriente eléctrica que invade cada fibra cada vez que me mira. Es algo tan extraño, como cuando conocí a Hitoshi, siento que es lo mismo pero a la vez no. Pero también es tan dulce, tan apasionado y sincero, que no siento ninguna a pizca de maldad en su interior. Soy cruel porque me gusta, en serio me gusta, cada parte de él me encanta es simplemente... —respiro hondo y luego suspiro—. Shoto.

—¿Qué piensas de decirle a Sho-chan sobre lo del acosador?

—No creo que sea buena idea, me preocupa que se pueda preocupar. — dije mirando mis manos—. Conociendo a Sho-chan, quizás se pegue a mi sin dejar de seguirme con tal de cuidarme. — aseguré divertido.

—¿Y qué pensaste que diría a Hitoshi sobre el acosador?

—Sabía que se enojaría. Él siempre se enoja cuando no le digo las cosas, y bueno, pasó. La verdad no quería preocuparle, Hitoshi y yo no estábamos juntos, no era su problema.

—¿Y Kacchan?

—¿Qué hay de Kacchan? — pregunté confundido.

—¿Le confiarías este tema a Kacchan? ¿Crees que te escucharía?

—Bueno Kacchan... — mi sonrisa se borra y medito—. Bueno Kacchan... — me quedo en silencio pensando, y finalmente sonrío. — Él es mi amigo. Puedo confiar en él.

—Interesante. Háblame de Kacchan.

—¡Ha! Kacchan, es increíble. — aseguré con emoción—. Es muy inteligente, lee con una rapidez impresionante Emi-san, es muy amable cuando quiere y se preocupa por las personas que quiere. No importa lo que diga, o lo bruto que pueda ser con uno, en el fondo... — miré mi palma recordando el momento que me salvó de cortarme con la ventana. Cuando curó mi mano con cuidado rasgando su camisa. —. En el fondo Kacchan es muy dulce, es muy encantador y muy amable. Tiene un gran corazón, es muy noble... Y tiene unos ojos muy profundos... Cuando mira por la ventana en clases, no puedo evitar preguntarme ¿Cómo será Kacchan en el futuro? ¿Crecerá más? ¿Se hará más fuerte? ¿Nos volveremos a ver más adelante? Y luego me mira y...

Deja de babear, Deku—

Sonrío.

—Kacchan es... mi más grande orgullo. — dije con sinceridad recordando sus ojos—. Admiro mucho a Kacchan, él es todo lo que yo no soy. Y de alguna forma siento que si hay algo que yo no pueda hacer, no necesito preocuparme porque Kacchan me prometió estar ahí para mí y ayudarme cuando le necesite, es... un gran amigo.

—¡Vaya amigo! — me dice con cierto tono que no identifico. Ella solo sonríe y yo me quedo en mi lugar sin comprender muy bien.

—Dime Izuku ¿Cómo te sentiste con lo ocurrido a Eijiro-chan?

—Impotente. — respondí con rapidez. —. No pude hacer nada. No ayudé a nadie, ni tampoco pude hacer sentir mejor a la gente a mi alrededor, solo pude quedarme ahí y llorar. Kacchan... Dios, sus ojos, sus ojos... era ver a otra persona, Emi-san. No había brillo en su mirada... Fue tan devastador. Eijiro estaba ahí, no se movía por un momento pensé que él había muerto... Y yo no pude protegerle siendo que soy su maestro.

—¿Y Sho-chan?

—¡Él es impresionante! Supo manejar la situación mejor que yo. Y eso que es aún muy joven, es realmente increíble. Aterrador al mismo tiempo. — acaricié mi mano—. Él me reconfortó, supo qué decir para hacerme sentir mejor, además de hacer lo necesario para hacerme olvidar todo lo ocurrido... Fue como si hubiésemos estado juntos muchos años, como si me conociese a la perfección.

—Shoto parece ser la persona adecuada para los momentos catastróficos.

—Eso parece. — dije recordado el beso—. Me besó, Emi-san. En los labios... Yo no pude detenerlo...

—Izuku... — me llamó haciéndome mirarla—. ¿Qué es lo que quieres?

—¿Perdón? — dejé escapar acomodándome en el sillón. — ¿Cómo qué quiero?

—Sí, dime, qué quieres. — dijo mirándome con curiosidad—. Izuku, desde que iniciamos, me has hablado de otras personas, de cómo el mundo ha sido injusto con ellos y tú no eres más que un simple testigo. En la única situación que me has relatado en donde eres parte, es referente a tu acosador. Por otro lado, Hitoshi: Dijiste que él quería estar contigo por el resto de su vida; Sho-chan: dijiste que él quería tener sexo contigo, y que deseaba estar a tu lado; Kacchan: es una magnifica persona pese a que sea un idiota por fuera; pero ahora dime ¿Qué quieres tú? ¿Quién eres tú? ¿Qué has hecho por ti este último tiempo?

Sus preguntas me agobian. No tengo respuesta a ninguna. Para peor, noto que es verdad, todo lo que he dicho es sobre otras personas. Sho-chan y los problemas familiares, como ha estado solo gran parte de su vida, ha sufrido demasiado pero ha se superado en este último tiempo para después confesarme su amor, y no deseo lastimarle. Lo mismo se repite con Kacchan y Hitoshi. No quiero lastimar a nadie y quiero ayudar, quiero que ellos estén felices pero no he visto por mí.

¿Qué estoy haciendo?

—¿Acaso mi vida gira entorno a las otras personas? —pregunté al aire completamente sorprendido.

—Cariño, es difícil ver por uno cuando eres tan amable como tú. — me dice mirándome con cierta preocupación—. Pero es momento de que dejes de pensar en otras personas y pienses en ti. Hay veces que ser egoísta es bastante sano, y aprender a decir que no es lo mejor. No puedes estar toda tu vida intentado salvar a todos siendo que te estar perdiendo a ti mismo en el camino, Izuku. Todo lo que has hecho... Es magnífico. Trajiste a Bakugo-san a este consultorio y le has abierto el sendero a un gran futuro, con los antecedentes de Katsuki, perfectamente pudo terminar en una zanja a los 20 años. Ese chico Shoto, por lo que dijiste, parece haber solucionado sus problemas familiares al momento que apareciste, es como si hubiese renacido. Y Hitoshi, cariño, él absolutamente se ha vuelto mejor persona desde que tú y él estuvieron juntos. Eres una persona maravillosa Izuku haces que las personas actúen, pero ahora, es momento que dejes todo esto de lado, te mires al espejo y te preguntes: ¿Qué quiero yo?

Veo mis manos. Acaricio mis yemas casi como si aquello me ayudase a pensar. ¿Qué quiero yo?

Me quedo en silencio unos segundos. Pensando, Emi-san espera mi respuesta y finalmente elevo la mirada con seguridad y le respondo.

Agradecí con un fuerte abrazo a Emi-san, me dijo que si necesitaba algo, que llamara a ese número, era su número probado y que por favor le recordara al terco de Kacchan que si cita era el lunes, el miércoles y el viernes, grande fue mi sorpresa cuando ella evidenció que las citas serian en la misma escuela, para mayor comodidad de Kacchan y sus horarios de clases.

Fui a casa de mis padres. Tomé un Uber, fui directo a casa a visitarlos, preparé el almuerzo con mi madre quien sorprendida me veía cocinar con mucho esfuerzo pese a nunca haber tomado un cuchillo de esa casa. Tal como Emi-san me dijo, Aizawa estaba en una reunión con Toshinori, en su oficina. Cuando le pregunté a mi madre qué ocurría, ella me dijo que no estaba del todo segura pero se trataba de una beca para una universidad o algo parecido.

—¡Aizawa-sensei! — llamé al ver que salían de la oficina de Toshinori, el maestro evidentemente se sorprendido al verme—. ¿Se quedara a comer?

Shota medita mi pregunta. Yagi lo alcanza parándose a su lado y sonriéndole amablemente, insistiendo que coma con nosotros, pero él finalmente niega explicando que debía ir a comer con Emi-san, pero agradecía la invitación.

—Tal vez, a la próxima podrían venir usted y Emi-san a comer aquí. — invité con una sonrisa.

—¡Oh! Izuku. —chilla mi madre emocionada—. ¡Esa es una maravillosa idea! ¿Qué dice Aizawa-sensei?

—No soy sen... — suspiró—. Bien, le diré a Emi. Les avisaré.

—¡Excelente! — aseguró mi padrastro en su silla de ruedas avanzando hacia la cocina. — Es una gran sorpresa verte, muchacho.

—Quería venir a verlos. — me sinceré. —. Extrañaba la comida de mamá.

—¿Mucha pizza agobia?

—Demasiado— dije siguiendo la broma de Yagi que se lanzó a reír. — ¿Y qué tal está el joven Shinsou? ¿Ha tenido mucho trabajo?

—No lo sé. — respondí concentrado quitando la coronta a un pimiento—. Terminamos. Oye mamá ¿Dónde tiro esto? Ya no está el basurero aquí.

—A-Allí cariño...

—¡Ah genial!

Me siento de maravilla.

—Estaba pensando... — hablé picando el pimiento en trozos pequeños del modo en que Sho-chan me ha enseñado—. Que podría volver a casa hasta que Toshinori se mejore por completo, podría ayudar con las compras de la casa... No tengo auto, pero tengo un amigo que quizás pueda ayudarnos cuando tengamos que ir a tratamiento ¿Qué dicen?

Mis padres parecen perplejos, intercambian una mirada y finalmente mi madre se lanza sobre mi abrazándome con fuerza asegurando que yo vuelva a su techo sería la mejor noticia que les pudo haber llegado.

Los gastos de los medicamentos de Yagi son costosos, pese a que Toshinori asegura que con las ganancias de los libros puede regocijarse cualquier cirugía, aún así quiero ayudar en casa. Así que mañana a primera hora publicaré a mi departamento como disponible para arriendo.

El almuerzo fue de lo más relajado. Es como si hubiésemos retrocedido en el tiempo. Tras comer, y hablar de variados temas sin importancia, ayudé a mi madre a retirar los platos y luego fui con Yagi a su oficina para que me enseñara lo que había avanzado de su siguiente libro.

—¡¿El final?! — pregunté alterado—. ¡¿De verdad?!

—Claro, estoy a punto de acabar una saga completa.

—¡No puedo creerlo! ¡Eso es increíble! Ya quiero leerlo.

—Primero terminaré, luego se lo enviaré a los editores y cuando lo aprueben, serás el primero en leerlo. — casi di un grito al aire cuando escuché su aprobación ante mi petición. Es la primera vez que leeré algo sin publicar.

Mis ojos se desvían al escritorio, y noto su laptop abierta. No leo el contenido, pero en el correo que yace en la pantalla, leo el nombre de Kacchan, también veo la palabra: I-Island.

—¿Qué es eso? — pregunté acercándome. Yagi cierra la laptop. —Decía algo de Kacchan ¿Qué era?

—Nada, nada. — responde sin mirarme—. Solo que un viejo amigo me contactó y quería saber cómo está mi salud.

—Decía algo de Kacchan. — insistí—. ¿Qué tiene que ver Kacchan? ¿Qué es eso de I-Island?

—Nada. Izuku, nada importante.

Miente.

—¿Qué amigo? — Toshinori me mira incómodo. — ¿Qué ocurre?

—Perdona Izuku, es algo entre Aizawa y yo— aseguró cansado—, prometimos no decirle a nadie hasta que sea oficial. Y el primero que debe saberlo es el joven Bakugo. Lo lamento, no puedo decirte.

—¿Es algo malo?

—En absoluto, algo así como una beca universitaria para el joven Bakugo.

—¡Oh! ¡Eso es increíble! ¡Kacchan estará muy feliz! — chillé emocionado—. ¡¿Puedo ser yo quien se lo diga?!

—Claro que no. — dijo divertido—. Eso ya lo sabrá el joven Bakugo a su debido tiempo.

Rasqué mi nuca apenado. Es cierto, no me corresponde, pero la sola idea de ver a Kacchan graduarse se me hace emocionante ¡Más que tenga una beca! Sabía que Kacchan llegaría lejos. Ignoré aquello de I-Island, me imaginé que sería alguna historia referente al amigo de Yagi. Olvidé el tema, ya que Toshinori se dedicó a preguntar por sus alumnos.

—Eso es muy trágico... — dijo tras explicarle lo ocurrido con Eijiro-chan.

Íbamos muy bien. Le expliqué que Sho-chan había dejado de lado la pintura blanca y ahora lucía un estilo roquero bicolor que le hacía ver muy imponente, además de tener su cicatriz al descubierto. Le dije que Kacchan está yendo a clases sin falta siendo una de las mejores calificaciones como siempre. Le puse al tanto que las notas están mejor que nunca y que ninguno arriesga a reprobar en literatura. Pero también le dije lo ocurrido con Eijiro-chan el día de ayer, no podía ocultárselo, es algo inevitable.

—¡P-Pero ya no está en riesgo vital! — chillé esperando que su rostro afligido se desvanezca. — le di mi número a Toyomitsu para que me informara si se generaba algún cambio, aun no llama, pero ¡Pronto lo hará! ¡Eijiro-chan es muy fuerte!

Mi padrastro medita un poco y finalmente asiente.

—Tienes razón, hay que esperar lo mejor.

—¡Sí!

La tarde transcurrió de lo más normal. Mi madre me ponía al día con los chismes de la avenida, como una de las vecinas se había divorciado porque tenía un amorío con otra mujer, todo un escándalo. Además de comentarme que se había encontrado con la señora Mitsuki un par de veces en la tienda.

—¿Nos invitó?

—Sí, me dijo que pronto Katsuki-san se ira de viaje junto a su clase y que podríamos ir a su casa a hacer una reunión. —No pude evitar sonreír. Es como si la señora Bakugo estuviese festejando que su hijo se va, normalmente algunos padres estarían más tristes. —. Irán amigos de la familia Bakugo, podrías conocer a alguien Izuku, dijo que tenía a la chica perfecta para ti. Es soltera, tiene 26 y es abogada.

—Ay mamá... — dije apenado. — Acabo de terminar con Hitoshi, dame tiempo.

—Ya sé, ya sé. — habló divertida—. También dijo que conocía a un chico, a un muchacho que era arquitecto que dijo que era un galán, como de 30, soltero y tenía una gran firma con su hermano ¿Qué dices?

—Mamá, dije que no estoy listo.

—¡Oh! Vamos cariño... ¡Oh! La chica de la esquina, la florista, también es linda, le preguntaré si es soltera ¿Qué dices?

—¡Mamá!

—Creo que el hijo del panadero es gay, le preguntaré si está dispuesto a una cita a ciegas.

—¡Ya! — chillé cubriéndome el rostro apenado mientras ella ríe.

Las estrellas aparecieron, y la cena se volvió una noche de películas. Comimos palomitas, y algunos bocadillos mientras veíamos variadas películas. Desde miedo hasta amor. Toshinori se durmió en tres y madre lloró en todas a excepción en las de miedo, en donde ella y yo nos abrazábamos aterrados. Ya en la madrugada, ayudé a Yagi a subir a su cama, le asistí en ponerse la pijama y finalmente, le cubrí deseándole las buenas noches a él y a mi madre.

Fui directo a mi habitación. Me tiré en la cama agotado, cerré las cortinas, me cambié y volví a dejarme caer en la cama. Ha sido un buen día. Es un gran comienzo. Me introduje en la cama, dejando mi celular a un lado, revisé algún mensaje o algo parecido, pero no hay nada. Me introduje en la cama, y me acomodé recordando mis palabras repletas de decisión a Emi-san: —Quiero ser feliz, Emi-san. — dije en aquel momento con una sonrisa. — Quiero disfrutar a mis padres en cada momento, verles reir y pasar tiempo con ellos sin que nada me preocupe. Quiero ir a mi trabajo sin preocuparme que alguien me siga, o solo dedicarme a escuchar música y bailar por la calle perdido en mi imaginación. Quiero ver el cielo y sonreír. Quiero ser yo Emi-san. Quiero estar con alguien, quiero sentir aquellas hermosas mariposas en el estómago... Y creo que es momento de avanzar. No puedo esperar que la situación con el acosador se detenga, la vida es corta y estoy perdiendo días que no recuperaré por culpa de este maniático, debo continuar mi vida, debo seguir adelante y demostrar a todos que: No importa lo que hagan, yo seguiré adelante... Porque yo... Quiero enamorarme y ser feliz.

.

¡Midoriya dijo: No más miedo! ¿Qué consecuencias traerá eso? ¡Y que ocurre con Yagi y Aizawa! Ocultan algo sobre Bakugo, además de que pronto nos iremos que vacaciones con la 3-A a pasear y vacacionar oportunidad para que Izuku conozca alguien más y descanse como es debido.

Nos vemos!

MasasinMaze

¡Izuku no está dispuesto a perderse más su vida por el acosador! Está decidido a continuar, enamorarse y ser feliz... Pero su elección pondrá en peligro a la persona elija? ¿El detective Masasin tendrá razón? O no tendrá razón? ¿La pesadilla será importante? Mmm tal vez sí, tal vez no... ¡Saludos!

Arekusa

La familia Todoroki ha pasado por tanto, hoy están más estables y están encaminados a ser una familia por primera vez en muchos años. Natsu llegó como todo un mata pasiones. Ahora Midoriya se ha decidido a seguir con su vida, sin importar que el acosador pise sus talones: Tenemos algo importante ¡A Midoriya le gusta Todoroki! Pero no lo ama. Y Bakugo es un amigo... Muy buen amigo por lo visto. xD ¡Saludos!

Fangirl309

¡No se asuste! Ya daré razones para asustarse BUAJAJAJA

¡Eso ha sido todo por esta semana! Lamento la demora

¡Saludos! No olviden su review, su opinión es importante para mí.

¡Muchas gracias por leer! Se despide:

Momoleft.