Él, Yo, Ellos

Mierda. Mi pelota cayó en el jardín de los Ashido.

Miré con enorme impotencia desde la calle. Volví mi vista a mi casa, mi tío me ha castigado por traer a un perro a casa, Chocolate, el mismo perrito que se orinó en la cama de mi Bro luego de salvarme de un problema con el director. Lo único bueno que salió de todo eso, es que Chocolate terminó llamándose Sir siendo bautizado por su nuevo dueño, nada más y nada menos que el amigo de infancia de Tamaki. Pero ahora estoy castigado, no puedo salir de casa... Cosa que de todas formas hice, ya que, Tamaki ya no vive con nosotros y mi tío está trabajando, pero llegará en tres horas, por lo tanto, no hay quien me vigile.

De un salto quedé colgando de la pandereta. Hice una flexión, y con ello me di el impulso suficiente para quedar sobre el muro. Miré la calle, pese a que sé que mi tío no volverá hasta dentro de tres horas, me da miedo que me atrape jugando en la calle cuando específicamente me dijo que no podía salir.

Conozco al hijo del señor Ashido desde que tengo memoria, jugábamos cuando éramos niños ya que mi tío nos hacía citas de juegos. Pero luego de un tiempo él se hizo sus amigos, y yo los míos y terminamos distanciándonos. De todas formas, jugar con él era extraño, siempre quería jugar a la casita, ahora que lo pienso quizás era gay.

— Infiltración exitosa, Red Riot está dentro— dije para mí fingiendo que mi mano era algún tipo de transmisor —, repito, infiltración exitosa. Ahora, Red Riot procederá a recuperar al prisionero.

No veía mi pelota, debería estar en el patio, pero no está. Me adentré de un salto y para mi mala suerte caí sobre unas flores. De un brinco, casi como si las flores fueran una bomba, me tiré al césped mirando la escena del crimen. Eran unas flores amarillas, pisoteadas por mis enormes pies. Demonios, tengo que eliminar mis huellas del muro o me atraparan.

Pero antes debo encontrar mi pelota.

Si lo pienso bien, esto de alguna forma es culpa de mi tío. Se llevó mi consola, mi celular y todos mis comics, así que tuve que recurrir a la vieja escuela. Jugar con una pelota real, la cual revotó más de lo esperado y saltó a aventurarse en la casa de los Ashido. Si no hubiese privado a mi pobre mente juvenil de sus pasatiempos, nunca hubiese tenido que recurrir a la primitiva forma de jugar afuera ¿Y qué paso? Terminé matando unas inocentes flores. ¿Ve tío Fat? Es mejor nunca castigarme.

Mis ojos se enfocan en una pequeña manta en el suelo que yacía junto a unas rosas cortadas, entre tantas flores noté una tijera que era especialmente para jardinería. Hay alguien en la casa ¡Oh no! ¡Tengo que huir! ¡Abortar misión! ¡abortar misión!

—¡Oye! ¡¿Qué haces en mi jardín?!

—¡Retirada! ¡Repito, retirada! — grité corriendo hacia el muro al ver a una chica venir hacia mí. —¡El soldado Red Riot se retira!

—¡¿Así?! ¡Bien! ¡Alto ahí soldado! — me detuve de golpe—. O te juro que lo mato.

Volteé mi rostro, es una chica morena de cabello castaño oscuro, tiene los ojos dorados y entre sus manos yace el prisionero siendo amenazado de muerte por las tijeras de podar.

—¡No lo lastimes! ¡Es inocente!

—¡¿Inocente?! ¡Me golpeó! — chilló evidenciando un raspón en su cien—. Ahora, baja lentamente si no quieres que lo reviente.

—No tenemos que llegar a ese límite. — dije agachándome ante ella—. Tiene una familia esperando en casa, si vuelvo sin él, su esposa llorara su perdida y sus hijos tendrán que crecer sin un padre.

Noto que la chica contiene una sonrisa en los labios. Intenta mantenerse seria, pero evidentemente quiere reírse. Quiero escuchar que ría, cuando eso pase, significa que ya no estaré en problemas.

—Ahora soldado, reporte de misión.

—Información confidencial, señorita.

La chica comenzó a introducir lentamente la punta de las tijeras en la pelota.

—¡B-Bien! — dije asustado de que la pelota de Tamaki reventara. Son costosas, no tengo dinero para reponerla. Aclaré mi garganta y me mantuve en el papel—. Es mi compañero, estábamos en una misión no autorizada por el líder de la base, y salimos a terreno prohibido, lamentablemente todo se salió de control y terminamos separándonos. Nuestra intención no era lastimar a nadie, lo juro. Necesito volver con mi compañero de otro modo las percusiones serán catastróficas.

La chica queda en silencio, analizando. Finalmente deja reposar mi pelota bajo su brazo alejando las tijeras. Suspiro aliviado pero noto una sonrisa en sus labios, una sonrisa divertida.

—Déjame ver si entendí. No tienes permiso para salir, pero saliste a jugar con tu pelota, la pateaste muy fuerte y se pasó para mi jardín, ahora tienes que recuperarla antes de que tu papá lo note o morirás.

Me quedé pasmado. Sonreí.

—En realidad es mi tío.

—A bien, estuve cerca.

—Mucho. Oye ¿Me la devuelves?

—Mmm... — la chica analiza y sonríe una vez más. — No.

Y la reventó ante mis ojos.

—¿Quieres pasar por una bebida? — me invitó mientras observo los restos de mi pelota caer ante mí.

—Claro... —musité con dolor en mi corazón, dejando los restos de mi amigo entre el césped—. Adiós dinero de verano...

En un suspiro seguí la femenina silueta. Nos adentramos en la cocina, y ella amablemente vierte un poco de gaseosa en un vaso. De reojo noto que trae unos pequeños shorts de mezclilla blanca, y una polera ancha que se eleva dejándome ver su ombligo. Tiene las caderas anchas, una cintura pequeña y su busto...

—¡Ojos al frente soldado!

—¡L-Lo siento! — dije cerrando los ojos con fuerza.

—Para tú. — me dijo divertida. Al abrirlos, el refresco esta frente a mi mientras ella parece volver al jardín.

Le sigo como idiota.

—Soy Kirishima Eijiro por cierto— la chica parece ignorarme, pues solo me dedicó una sonrisa — ¿Oye y los Ashido?

—¿Ha? — mustia ella sentándose sobre la manta, volviendo a tomar las tijeras comenzando a cortar algunas hojas.

—Lo siento, es que antes vivía aquí una familia llamada Ashido, y yo era amigo de su hijo. — dije sentándome en el césped—. Era un niño moreno, así como tú, tenía los ojos dorados, así como tú, pero él era niño obviamente.

—Kirishima.

—¿Sí?

—Soy yo, Ashido Mina.

Me quedo en silencio unos segundos, y luego me lanzo a reír.

—¡Naaaa! — niego con diversión ante su tan mala broma—. ¡Ashido Mina es un niño! ¡Le cuelgan los mocos y además era super violento!

—¡¿Perdón?!

—¡No puedes ser tú! — dije con diversión notando como la chica parecía altamente ofendida. — ¡Oh! Vamos, es imposible, tu eres sexy, femenina y bonita— la chica se sonroja un poco—, y ese Ashido Mina era un niño violento, muy fuerte y gritón, estoy seguro que tenía pene.

—¡Yo no tenía pene!

—¡No es cierto! ¡Es imposible! — me quejé colocándome de pie—. ¡Se tiraba al barro y jugábamos a las luchas! ¡Y siempre me ganaba! ¡Es imposible que sea una niña!

—Cuando teníamos cuatro te caíste del sillón de tu tío, pasaste a llevar el florero de la mesa de centro y se rompió. — mis ojos se abren de par en par—. Y para que no te atraparan lo enterramos en el patio trasero de tu casa.

Me quedo en silencio, mirándole. ¡No puede ser! ¡La única persona que sabía eso, era: Ashido Mina! ¡El niño de enfrente! ¡Esto no puede estar pasando!

—¿Estas bien? O tu cerebro hizo corto circuito, Kirishima. — me dijo en burla mientras me golpeaba la frente una y otra vez.

Pero solo puedo ver su busto. Su busto que parece gritarme: "¡Míranos! ¡Antes no estábamos! ¡Y somos muuuuuy grandes! ¿Recuerdas que solíamos dormir juntos? ¿O esas luchas en el barro? ¿Quieres jugar a las luchas, Eijiro? Solo imagínalo..."
—¡AH! ¡AHHHHHH! — grité a todo pulmón corriendo hacia el muro, saltando casi de un modo olímpico.

Y así fue como a mis 13 años perdí todo mi dinero pagando la pelota de Tamaki. Como me castigaron por un mes por desobedecer y... ¡Ah! Y como Ashido y yo nos volvimos a hacer amigos después de muchos años sin vernos.

Capítulo 48: Mi futuro.

—¡Otra! — dije abriendo mi boca. Ashido rio levemente y me dio otro trozo de manzana— ¡Otra!

—¡Kirishima no las estas saboreando! ¡Tienes que masticar, no tragar! — se quejó técnicamente divertida.

Hice un pequeño berrinche, y ella se lanzó a reír dándome otro trozo de manzana.

—¡Bien, bien! — decía comenzando a quitar la cascara de otra—. Esta es la tercera.

—Están deliciosas. — aseguré—. Gracias por venir a verme, Mina.

Ella solo sonrió. Pese a ser lunes, Ashido ha venido a verme al hospital, faltando a clases. Ha estado desde la primera hora de visitas y se ha dedicado a conversar conmigo. Me siento muy feliz de que Mina esta aquí, de otro modo estaría triste tal como he estado desde que desperté. Ya no puedo ir al torneo, lo que significa que mi oportunidad de conseguir una beca para estudiar en la universidad se ha desvanecido. Eso me ha desanimado demasiado. Pero al fin y al cabo fue por un bien mayor: Ese auto iba a atropellar a mi Bro, y eso no lo puede permitir, no en mi guardia.

Un ave chilló en la habitación, Ashido buscó en su bolsillo y sonrió.

—Bakugo dice que las clases de hoy son una mierda y que no te estas perdiendo nada.

—Katsu-bro siempre dice que las clases son una mierda. — aseguré divertido.

—Kaminari dice que el almuerzo de hoy también es una mierda.

—Kaminari no le gusta las legumbres, de seguro había legumbres. — dije volviendo a recibir otro trozo de manzana.

—Sero dice que Bakugo esta de un animo de mierda. ¡Ha! ¡Eso no es nuevo! — habló Ashido, otro graznido—. Bakugo dice que le va a partir la cara a Sero cuando terminen las clases hoy.

Me lancé a reír.

Mi teléfono se hizo pedazos en el accidente, y no tengo dinero para comprar otro, así que Ashido amablemente me pone al tanto de los mensajes del grupo "Bakusquad". Nunca hablamos tanto, pero hoy parecer peculiarmente activo, y eso me alegra mucho, es como si estuviesen aquí conmigo.

—No te meterás en problemas por faltar ¿O sí? — pregunté curioso mientras ella continúa picando la manzana.

—Tal vez. — musita concentrada. — Abre, boca. — obedecí recibiendo el trozo de manzana directamente, masticando y disfrutando el natural dulzor. — Pero está bien por mí, lo vales. —susurra mientras continúa en su trabajo.

Hoy Mina se ve muy bonita.

Me acomodo en la almohada, contemplándola. Su cabello brilla al igual que su piel, sus ojos desbordan cierta paz que me cautiva. Hoy Mina se ve muy linda ante mis ojos.

—¿Pasa algo? — pregunta mientras lleva otro trozo a mi boca. Esta vez, solo me permite dar una mascada y el resto termina de comerlo ella. Quedo como idiota mirando como sus labios se posan en el trozo de manzana, mordiendo y finalmente tragando.

Eso fue un beso indirecto ¿No?

—¿Kirishima?

—¿He?

—¿Pasa algo? — insiste mirándome con cierta preocupación. —. Has estado callado.

—¡L-Lo lamento! Pensaba en ... en... ¡E-Espero que Katsu-bro no golpee muy fuerte a Sero! ¡Si, eso!

Pareció detectar mi mentira, pero antes de que ella continuara con preguntas, el padre de Todoroki y su colega ingresan en mi habitación salvándome de una posible humillación. Su compañero nos saluda alegremente, irradia alegría y no puedo evitar impresionarme al ver el nombre "Hawks" inscrito en la placa de su delantal. ¿Ese es su nombre? ¿Es posible que alguien se llame así?

—¡Pero que linda pareja tenemos aquí!

—¿Pareja? —pregunté al aire—. ¿Dónde?

Mis ojos se posan en Mina. Ella se queda en silencio observándome con un tenue sonrojo en sus mejillas. Entonces entiendo.

—¡Ah no! ¡Se equivoca! Solo somos amigos. ¡Ella es mi mejo amiga! — aseguré alegre.

—Si, somos amigos. — musita Ashido con una sonrisa leve mientras se coloca de pie—. ¿Ocurre algo?

Mis ojos ven con cierta preocupación a mi tío, quien se adentra junto a Takami después de ir a comer algo a la cafetería.

—Mina. — llamé sonriendo a mi pelirrosa amiga—. ¿Qué tal si me traes un té de la cafetería? ¿Te importaría?

—¿Un té? — inquiere sin entender. — Por su puesto ¿De menta verdad?

—Eres maravillosa.

Mi amiga se va con cierto temor en la mirada. Pero tras cerrar la puerta, al fin el padre de Todoroki habla: Mis resultados están listos.

Sufrí un accidente de auto. Era un auto rojo, o eso creo. Kaminari me dijo que era negro y Todoroki me explicó que en un principio también pensó que era negro, pero luego hizo memoria y recordó perfectamente que era una tonalidad azul oscura, no negro. El vehículo iba a una velocidad normal al instante que llegamos a la avenida, recuerdo que nos detuvimos y noté que dicho auto bajaba la velocidad ante la luz amarilla, para después pasar al rojo. Mi Bro iba al frente, dirigiéndonos y dejando claro que nadie podía ir a su altura, pero en el instante que mi Bro pisó el asfalto, el auto aceleró, mi amigo no notó el sonido, aquel chirriante y estremecedor sonido de los neumáticos rozando en su lugar antes de salir disparado sobre Katsuki. Ni siquiera lo pensé o llegué a analizar las consecuencias de mis actos, de un saltó me hice paso entre Sero y Kaminari, empujé con todas mis fuerzas a Bakugo. Recuerdo ese instante perfectamente, fue demasiado lento: Di un paso enorme, pasando a llevar a Kaminari y Sero, mi mano se posó a la altura de los omóplatos, justo en la columna, mi Bro perdió el equilibrio cayendo hacia el frente, casi cruzando la calle, lo último que vi fueron los ojos de Bakugo color granate asomarse por sobre su hombro. Luego de eso..., Todo se fue a negro.

No recuerdo nada más referente al accidente. No vi una luz. No vi a mis padres, ni menos vi mi vida pasar. No soñé. Solo estaba sumergido en un profundo limbo. Me sentía consciente, escuchaba voces a mi alrededor, pero ninguna con la claridad suficiente para reconocerlas. El despertar fue eterno, estaba sobre una inmensa oscuridad mientras no había nada a mis alrededores. Solo yo y la misma muerte.

Recuerdo estar recostado sobre el enorme manto negro. No veía nada, pero de alguna forma tengo la imagen de estar sumergido en agua, la cual no mojaba, pero estoy seguro que era agua. Flotaba sin dirección, yo solo me dedicaba a ver la oscuridad a mi alrededor.

Intentaba hacer memoria de dónde estaba, o como había llegado allí. Pero no tenia respuestas, no recordaba nada ni tampoco tenía ideas claras, solo me dedicaba a divagar cantando una canción que solía cantar de camino a la guardería. Pero de un momento a otro, hubo silencio. Era estremecedor, solo era mi voz haciendo eco dentro de aquel infinito mundo. Mi voz cantando como aquel burro venia a buscarme para trabajar, pero yo no quería trabajar, yo quería seguir durmiendo.

Sentí que fueron años sumergido en aquella oscuridad.

Pero entonces escuché una voz ronca hablar: "—. ¿Eres virgen o no?", un grito le siguió, era un tono diferente, evidentemente de otra persona que respondió: "—¡¿H-HE?! N-No vale, tiene que ser Jirou la que diga el reto ¡A-Además esa es una pregunta!"

En un principio no reconocí ninguna de las voces. Se me hacia familiar, y no sabia donde la había escuchado antes. Luego más voces le siguieron, eran voces jóvenes y muy familiares. Intenté hacer memoria, incluso me senté entre aquella inmensa oscuridad. Y finalmente, frente a mi yacían dos niños, el cenizo empujaba al rubio sin piedad, y este se volvía a colocar de pie sacudiendo su ropa diciendo: "Eres malo". No sabia quienes eran. Sin darme cuenta, a mi lado yacía una niña de cabello azabache, mirando con enorme molestia la escena. Me miró y tras un suspiro dijo: "¿Por qué te ríes? ¿No ves que esto es penoso?"

— "Admítelo, es gracioso." — habló un pequeño niño azabache de amplia sonrisa, la chica arqueó la ceja volviendo a mirar la escena. — "¿Tú que dices?"

Me fue difícil entender que me hablaba a mí, y tras mirar mis manos unos segundos volví a mirar a los dos rubios y respondí algo involuntariamente: Mis amigos son graciosos.

Mis amigos. Ellos son mis amigos.

—"Te tardaste en notarlo." — habló el pequeño bicolor.

—"Kirishima siempre ha sido lento ¿No, Kirishima?" — inquirió risueña la castaña de ojos dorados, que se aferró a mi brazo con una sonrisa.

Ellos son mis amigos. Sí, los recuerdo. Ellos están conmigo. Ahora, los escucho.

—"Muy bien Eijiro-chan." —habló mi maestro de guardería de 15 años, siendo rodeado de mis pequeños amigos, dando la mano al cenizo y al bicolor. El pecoso sonrió. —. "Ya es hora de despertar, tus amigos te esperan. Quieren jugar contigo... Así que: Despierta."

Abrí los ojos en ese preciso instante. La habitación era muy clara, hay muchas cosas que reconocí a simple vista. Sonreí al ver un poster de Comson Riot en una de las paredes, y cuando mi Bro ordenó que Kaminari respondiera la pregunta, su respuesta sacó una risa en mi interior: ¿Él no era virgen? Mis pelotas, Kaminari lo máximo que ha llegado a tocar a una chica fue cuando se cayó en las piernas de Ashido por accidente una navidad años atrás.

Bromé a duras penas, las palabras salieron con dificultad de mi garganta. Mi voz sonó quebrada y tenia una enorme sed que no había notado hasta a hablar. Mis amigos se voltearon, y de un momento a otro, todos me rodeaban gritando y festejando mi despertar. Mi tío y mi primo que yacían durmiendo, despertaron tras el bullicio y se unieron al festejo abrazándome diciendo una y otra vez cuanto me amaban y agradecían que estuviese con vida.

La noticia de mi despertar viajó con velocidad hasta la oficina del señor Todoroki, y este sin importar que interrumpía los festejos, me llevó a hacerme un chilión de exámenes que, en su mayoría, se enfocaron en mi cabeza. Me hicieron muchas, pero muchas preguntas: "¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu fecha de nacimiento? ¿Sabes que día es hoy? ¿En qué año estamos?" Pregunta, tras pregunta fui respondiendo y erré solo en una, el día. Al parecer, ya era domingo. Tras eso, me hicieron un tez de carácter físico. Luego de eso, no me dijeron nada. He estado en la incertidumbre, ya que al ser técnicamente mayor de edad el señor Todoroki pide mi consentimiento tras informarme mi estado inicial: Llegué con una fisura en mi brazo izquierdo, una arteria principal fue dañada pero no de gravedad, eso llevó al señor Todoroki ha operarme abriendo mi abdomen con una pequeña incisión menor a 5 centímetros, con ella me curó de alguna forma mágica e incluso podría recuperarme tras unos días, tal vez menos de una semana. Pero eso es dependiendo del estado de mi cerebro. Ingresé con mi cerebro hinchado a causa del golpe que me di contra el parabrisas, con ello se averiguará si tendré secuelas posteriormente. No tuve lesión en la columna, cosa que fue de milagro, según me explicó el señor Todoroki.

Dejando de todo lo complejo de lado por un momento, la verdad, me siento bastante bien... Bueno, en realidad me duele el cuerpo, pero es justificable ¡Me atropellaron!

—¡¿L-Lo dice en serio?! — chillé perplejo.

Endeavor —como escuché que "Hawks" le ha dicho—, asiente leyendo una vez más los papeles. Mi tío acaricia mi cabello mientras mi primo parece más tranquilo con la noticia: Todo esta perfectamente, no hay lesiones.

—Tu cabeza es tan dura, que esta como si nada. — asegura con una enorme sonrisa doctor rubio, golpeándome el cráneo con diversión. — ¡Quien dice que los cabezas duras no son duros de matar!

—Entonces ¿Está bien? — preguntó inseguro mi primo.

—Perfectamente. — musita el enorme doctor dejando de lado el expediente—. Si todo sale bien, Kirishima podrá irse este mismo sábado.

—¡No puedo creerlo! — chillé escéptico.

Y como si aquello no fuese suficiente, el destino comenzaba a compensarme por el atropello.

—¡Kirishima!

La puerta se abrió de golpe. Ashido entró agitada a la habitación, ignorando a todos los presentes se acercó entre brincos chillando cosas incomprensibles. Intenté que se calmara, pero no parece funcionar, la alegría desborda de cada poro. Finalmente, tras dejarnos solos, mi amiga se dio el trabajo de reproducir los audios que Kaminari y Sero han enviado a mares al grupo.

Hay mucho ruido de fondo, muchos gritos de alegría y entre ellos los de Iida pidiendo orden.

¡¿Podría repetirlo?! ¡Vamos repítalo!

Kaminari, ¿Para quién es el audio? —identifico de inmediato la voz de Midoriya.

Para Pelo de Mierda. Carajo, solo repite lo que acabas de decir, Deku.

¡O-Oh! ¡Por supuesto! ¡Hola Eijiro-chan! — saluda sacando una sonrisa en mis labios—. ¿Cómo estás? Espero que bien...

¡CARAJO DEKU! ¡SOLO DI LO MISMO DE HACE UN MOMENTO!

¿Lo mismo? ¿Tengo que imitar a Aizawa-sensei también?

¡DILO! — gritaron los tres impacientes.

¡No me griten! — se queja—. Quiero informar, que a causa de los sucesos ocurridos en las últimas semanas que han puesto en riesgo a dos estudiantes de la clase 3-A, sumado a que ningún estudiante presenta riesgos de reprobación. Hemos llegado al acuerdo como consejo de maestros que se les cerrará el semestre a todos los estudiantes de último año, sin exámenes finales. ¡Felicidades Eijiro-chan! ¡Has terminado la secundaria!

Quedé perplejo unos segundos, y finalmente grité. Di otro grito y Ashido me acompañó. ¡Terminé! ¡Ya no más escuela! ¡Mierda! ¡Soy libre! ¡No lo puedo creer! Oficialmente he dejado de ser un estudiante.

Cuando volvieron, le reproduje los audios a mi familia, mi tío me abrazó sin aliento y mi primo solo sonrió sumándose al abrazo. Ashido solo nos miraba, y entre un movimiento a ciegas —A causa de que mi tío me cubre el rostro—, atrapo su muñeca y la sumé al abrazo de festejo.

Es el final de una etapa. Hasta me siento diferente, ahora solo queda el viaje y la graduación... Y luego, todo terminara.

Sin embargo, aun no tengo claro qué haré.

Tras festejar, las inseguridades comenzaron a emerger de mi interior. La universidad. Los costos. Vivir solo ¿Era acaso una posibilidad? Ser un adulto. Trabajar. Pagar cuentas. Todo se vuelve más complejo en mi mente y ciertamente estoy entrando en pánico.

Ashido no parece notar mi nerviosismo, ella esta alegre de no tener que estudiar más y esta super emocionada por el viaje sorpresa que la escuela siempre organiza a los de ultimo año. Sumado a que le he dicho que saldré pronto, ella cuenta ahora con mi presencia en ese viaje.

¿Qué será de Ashido si me voy? ¿La seguiré viendo? Nos conocemos desde niños, ha sido mi vecina toda la vida. Si me voy de casa, Ashido probablemente también se vaya de la suya, para siempre. Acaso ¿No la volveré a ver?

—¿Habrá aguas termales a donde iremos? —preguntó al aire. Dio un brinco y juntó las manos mirándome—. ¡Llevaré mi traje de baño por si las dudas! ¡Kirishima, también debes de llevar el tuyo!

—Por supuesto. — dije con una sonrisa.

—¡Necesitamos dinero para comprar recuerdos! Mi madre de seguro querrá uno. ¡Tienes que llevar también!

—Ashido. —llamé ganándome su mirada—. ¿Qué harás ahora? ¿Has pensado qué estudiaras?

Ella me mira, a su parecer curiosa. Creo que al fin ha notado mi inseguridad y mi notoria incomodidad hacia el futuro.

—¿Por qué preguntas eso? — inquiere confundida.

—¿Sigues pensando estudiar diseño? ¿Dónde piensas estudiar?

—Pues aquí.

—¿No te iras?

—No ¿Para qué? — inquiere con una suave sonrisa—. Mis padres están aquí, amo esta ciudad. No es pequeña, tampoco grande, pero es lo suficiente para mí. Todo lo que amo y conozco está aquí.

—P-Pero ¿Y qué hay de conocer? ¿Independizarte? Y esas cosas.

—Planeo hacerlo. A su tiempo. — me dice con una suave sonrisa. — No tengo que irme para independizarme, puedo ver un departamento o una habitación aquí mismo, y así podría continuar viendo a mis padres sin la necesidad de irme. Puedo buscar un trabajo y estudiar al mismo tiempo. Irse no significa independizarse o madures instantánea, Kirishima. Irse, es dejar todo atrás para buscar un nuevo comienzo. — musita con dulzura—. Yo no necesito un nuevo comienzo, amo mi historia tal y como esta.

Estoy agobiado. Le encuentro razón. Desde que tengo la idea de estudiar en la universidad he pensado que debo irme para lograrlo, Nagoya era mi meta ya que era de las pocas universidades con beca deportiva. Pero ahora esa oportunidad se ha desmoronado, por lo tanto, tengo que buscar otro camino.

—¿Sigues pensando en Nagoya? — inquiere tomándome mi mano. — Si es así, tenemos que mantenernos en contacto. No puedes irte así nada más.

Sonrío aliviado.

—Si me voy ¿No te olvidaras de mí? — pregunté tímidamente.

Ashido aprieta con fuerza mi mano, atrapando con las suyas mi palma para después besar mis nudillos con suavidad. Me quedo como idiota mirando como sus gruesos labios se posan en mi piel, posa su beso, dos veces y finalmente eleva la mirada, hacia mí.

—Jamás.

Una extraña sensación nace en mi pecho.

Mis dedos por instintos se liberan de su agarre y viajan a su mejilla. Acaricio sus pómulos mientras admiro el tenue sonrojo natural. Mina atrapa mi mano, y se deja llevar por mis caricias. No puedo dejar de pensar, que hoy, Mina luce... Hermosa.

—Kirishima. —susurra acariciando mi brazo. Musito un "Mmh" dando a entender que la escucho—. Tengo algo que decirte...

—¿Ocurre algo? —pregunté al ver que quita mi mano de su rostro, terminado con aquel reconfortante tacto.

Ashido junta sus manos en sus muslos, deslizándolo con cierto nerviosismo mientras desciende la mirada. Sus mejillas han intensificado su color, deja escapar palabras tan bajas que no logro escucharla del todo. Divaga mientras intento entender qué intenta decir.

—A mí... Bueno. Tú a mí me...

—¡KIRISHIMA!

Volteo el rostro. Desvío mi atención de Ashido hacia la puerta. Kaminari y Sero entran de golpe con enormes sonrisas en sus rostros. Gritan una y otra vez lo que ya sé: Terminamos el semestre. Festejan y chillan sin control, no intento calmarlos ya que su alegría me contagia, terminado los tres gritando como locos en el hospital.

—Muchachos, es un hospital.

Mi corazón brinca al verle. Se adentra con su abrigo en mano, me sonríe feliz solo de verme. Midoriya me mira entrando en mi habitación, siendo seguido por Todoroki.

—¡Estoy tan feliz de verte, Eijiro-chan!

—¡Midoriya! — dejé escapar emocionado— ¡¿D-De verdad?! ¿E-Estas feliz de verme?

—Por supuesto. — dijo dejando su abrigo en el sillón para después acercarse—. Nos diste un susto horrible.

—¿Tus resultados ya están? — preguntó sin saludar Todoroki, colocándose aún lado de Midoriya. Asentí en respuesta—. ¿Y? ¿Qué te dijeron?

—¡Que mi cabeza es tan dura que no tengo ningún daño! — aseguré con una enorme sonrisa.

Todos me festejaron. Midoriya se alegra, ya que hoy mismo, en la reunión de maestros se ha llegado al acuerdo que la siguiente semana los de ultimo año partirán en su viaje de despedida, tras una semana de descanso, la graduación será tras 5 días después de volver. Luego de eso, seremos libres de hacer lo que queramos.

—¿Y donde iremos? — pegunté curioso.

Midoriya me observa afligido. Me sonríe con cierta incomodidad.

—¿Iras? — inquirió sin pelos en la lengua Todoroki.

—P-Por supuesto... ¿Lo dudas? — dejé escapar impresionado ante la frialdad de las palabras de mi compañero bicolor.

Todoroki me mira, se acerca a un paso lento mientras le observo expectante. Sin previo aviso, toma mi brazo izquierdo, apretando con fuerza sobre la venda sacando un grito de dolor desde lo más profundo de mi garganta. Sero le agarra de la muñeca, y Kaminari se posa frente a mi con una rapidez impresionante.

—¡¿Qué crees que haces?! — preguntó alterada Mina tomando mi mano con mucho amor—. ¿Estas bien? ¿Te dolió, Kirishima?

—Sho-chan ¿Por qué tú...

—¿Te duele? ¿No? — preguntó Todoroki con un tono plano y frío. — Claro que te duele, te atropellaron. Kirishima tienes una frisadura en el humero izquierdo, sumado a muchas contusiones en la zona lumbar. Sufriste una operación, te hicieron injerto de stent endovascular ¿Sabes lo cerca que estuviste de morir?

Me encojo en mi lugar.

—Lo ultimo que debes pensar, es en viajar y embriagarte.

Todoroki es cruel. Lo peor de todo es que tiene razón.

—No estas siendo justo Todoroki. — regañó Sero, percibo cierto tono molesto en su voz—. Kirishima no pidió nada de esto, él no decidió sufrir el accidente. Un bastardo se pasó la luz y eso no es culpa de él.

—¡Es verdad! — apoyó Kaminari enojado—. ¡Hablas como si Kirishima hubiese bailado frente a una carretera esperando morir! ¡No fue así! ¡Tú estuviste ahí, no puedes ser tan cruel!

—No soy cruel. Soy realista.

—Lamento decirlo... — habla Midoriya atrapando el hombro de Todoroki—. Pero coincido con Sho-chan. Ahora, lo más importante es la salud de Eijiro-chan, lo ultimo es preocuparte por viajar.

—¡¿Qué?! ¡Midoriya no hablas en serio! — chilló enojado Sero.

—La verdad es que yo también pienso que es buena idea que te quedes, solo que no quería admitirlo... —susurró Mina tímidamente. Le miré angustiado. —. Kirishima, pensé que morirías, no quiero volverte a ver así. Por favor, descansa, ve por tu salud primero, el viaje no es importante en realidad.

—¡Es importante! — chillé. — ¡Sera la ultima vez que estemos reunidos todos como clase! ¡No puedo perderme algo así!

—Lo lamento Kirishima. — Habló Todoroki—. Pero tienes que entender que es lo correcto.

—¡No! ¡No lo es! — dije enojado—. ¡¿Qué no ven?! ¡Casi morí! ¡Y les digo que no vi nada maravilloso! No recordé nada de mi pasado. No vi a mis padres esperando desde el otro lado, solo oscuridad y nada más. Fue como si nada hubiese pasado. Recibí el golpe y luego desperté aquí. Ahora entiendo que la vida es tan corta que puede acabar en un instante y no puedo perderme algo tan importante solo porque ustedes quieren que este sentado en mi cama mientras ustedes se divierten.

Lancé las ropas de cama y me coloqué de pie de golpe alterando a los presentes, en especial a Mina y Midoriya. Siento el cuerpo como la mierda, pero no importa, mantengo el rostro firme sin demostrar que me duele. Me ha dado una punzada justo en donde me operaron y mi brazo dejó escapar una leve corriente eléctrica que atrapó mi hombro.

—¡Yo! ¡Kirishima Eijiro! ¡Les aseguro que no permitiré que nadie tome esta decisión por mí! ¡Iré a ese viaje, me divertiré, reiré y seré jodidamente feliz porque nadie podrá cambiar mi opinión!

Todoroki guardaba silencio, no identifico la mirada, no sé si esta molesto, preocupado o enojado, simplemente me mira, mientas mis dos amigos silban felicitando mi seguridad, Midoriya y Mina intercambian una mirada de: "¿Qué se le puede hacer?". Finalmente, Todoroki asiente, y me pide disculpas por lo ocurrido anteriormente.

—¡Bien! — dije con una enorme sonrisa repleta de seguridad— ¡Ahora ayúdenme a recostarme que me duele todo!

Entre pucheros me arrodillo en la cama con ayuda de mis amigos. Todoroki suspira mientras me ve y Midoriya se ríe acomodando mi almohada. Definitivamente iré, nadie puede decir lo contrario. Katsu-bro estaría orgulloso de mi...

—¿Oye mi Bro? — dije al notar al fin que mi mejor amigo no está presente.

—Él tenia algo qué hacer en la escuela. — respondió Midoriya con una sonrisa. —Nada malo, solo se reunió con Aizawa.

—Ya veo...

Las horas de visitas acabaron, y la noche llegó al hospital. Mis amigos, pese a que ya terminamos las clases aun así deben asistir a la escuela para terminar lo correspondiente a la asistencia. Se les informó que al terminar la semana se les dirá qué día nos iremos de viaje y si necesitamos ropa especial. Midoriya dijo que se encargaría que Aizawa me incluyera en el viaje y que no me dejara de lado.

Las cosas están saliendo bien. Siento qué pese al accidente, todo puede salir bien.

Pero no logré dormir. No tengo nada qué hacer y no logro conciliar el sueño. Estoy aburrido y finalmente, tras estar demasiado tiempo en mi cama, busco entre las cosas que mi tío a traído para mí, entre ellas, mi laptop.

Me conecto a la red del hospital, es sumamente lenta y llega a ser desesperante. Cuando al fin logro conectarme, busco la información sobre universidades y carreras. He pensado tanto en la universidad y me beca deportiva qué no he pensado que es lo que quiero estudiar.

¿Qué quiero hacer? No tengo nada claro. Odio las oficinas y estudiar demasiado, esas cosas no se me dan. Mucho menos algo que requiera estar demasiado tiempo sentado. No puede ser un trabajo como Administración o cosas por el estilo. Medicina mucho menos, es aterrador pensar que la vida de alguien esta en tus manos. Lo mismo veterinaria, ver un perrito morir seria catastrófico. A medida que las horas pasan voy tachando y tachando opciones, las ideas se agotan y no veo solución a mi dilema.

Me detengo en la pagina de la universidad local. Aquella que Ashido quiere ingresar. Busco en el listado de carreras y encuentro una que ha captado mi atención: Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Suena interesante, comienzo a leer una breve descripción y mientras más leo, más me gusta. Técnicamente es adquiriruna formación de los aspectos básicos y aplicados de la actividad y del deporte en todas sus manifestaciones.

Sí. Yo nací para eso.

Comienzo a buscar universidades que presenten esta carrera. En cada una, me doy el trabajo de encontrar formas de pagar mis gastos, donde viviré y de qué modo lo pagaré. Me dedico a realizar una investigación muy detallada, y sin darme cuenta la mañana llega y con ella la hora de visitas.

—¿Qué crees que haces?

Desvío la mirada de la pantalla y me sorprendo al ver a mi Bro entrar con ropa normal, sin uniforme, con una bolsa en mano y su mochila en su espalda. Se adentra con su ceño fruncida, tal como en mis recuerdos, como desde que éramos niños. Como siempre, un mohín adornando su rostro.

—¡Bro! ¡Bienvenido! — dije alegre de verle.

Estoy demasiado cansado, no lo había notado.

—No jodas que no dormiste. — gruñó lanzando su mochila en el sillón, dejando la bolsa con cuidado para después voltear a verme mientras se quita la chaqueta. —¡¿Cómo carajos quieres recuperarte si no duermes las horas correspondientes?! ¡Pelo de mierda descuidado!

—¡Oh vamos no te enojes!

—¡¿Quién mierda esta enojado?! ¡Solo digo que eres un bastardo descuidado!

—Ahh... Amaneciste de malas. — dije divertido ladeando la cabeza. Él chasquea la lengua—. ¿Qué ocurre? ¿Soñaste conmigo cariño? ¿No fui amable en tu sueño? — pregunté lanzándole un beso.

—¡Vete a la mierda! — gritó a punto de lanzarme la mochila.

—¡Fisura en el brazo! — dije defendiéndome con mi lesión.

—Sigue aprovechándote, y te juro que te rompo el otro brazo. — gruñó amenazante dejando su mochila en el sillón. Reí divertido, mientras este herido Katsu-bro no puede golpearme.

Técnicamente soy intocable.

—¿Oye no fuiste a la escuela? — pregunté incrédulo.

—¡No! Como crees, ahora estoy allá mismo durmiendo en el salón— me dijo con sarcasmo—. ¡Tú qué crees, pedazo de idiota!

—Pero Sero dijo que debíamos cumplir con la asistencia.

—¿Y eso qué? — inquirió con molestia acercando una silla con bolsita en mano—. No te pongas como mi vieja que te lanzo por la ventana.

—¿Me trajiste un regalo? — pregunté coqueto. — Ay amor, no debiste...

—¡Sigue con esas homosexualidades y te parto la cara!

—¡Bien, bien! Contigo no se puede bromear. — dije divertido al ver que llegado al límite. — Ya en serio ¿Qué trajiste?

—Averígualo. — me dijo dejando la bolsita en mis piernas.

Con curiosidad comienzo a rebuscar en el interior. Y mi sonrisa se borra al ver una caja nueva de un celular, mucho mejor que mi antiguo teléfono. Le miro confundido y Bakugo parece inmutable.

—Oye...

—¿Qué? — deja escapar con molestia—. ¿Algún problema?

—Bakugo no puedo aceptar esto, es costoso.

—Es tuyo, tiene tu numero antiguo incluso. — dijo tomando la caja y abriéndola encendiendo el teléfono. Lanzándolo a mis piernas una vez más—. La Mapache me dijo que rompiste el tuyo en el accidente.

—Sí, pero esto es demasiado, no lo necesito... bueno sí pero no tengo como pagártelo.

—Es un regalo.

—¡N-No puedo aceptarlo!

—Puedes y lo harás.

—Bakugo de verdad no puedo. — dije agobiado volviendo a guardar el teléfono en su caja—. En serio es demasiado, no puedo... yo...

Un segundo.

—Alto. ¿Acaso... — le miro con cierta preocupación.

Bakugo mantiene la mirada firme, algo en él esta extraño. Lo percibo.

—Te culpas.

—Eso no es verdad.

—Viejo no fue tu culpa, de verdad, no tienes que hacer esto para compensar, no hay nada que...

—El auto te golpeó por mi culpa, Kirishima. Acéptalo, yo ya lo hice.

—¡Eso no es verdad! — chillé angustiado—. ¡viejo! ¡No fue tu culpa! Hermano de verdad que nadie te culpa, nada de esto...

—¡NADA DE ESTO HUBIESE PASADO SI HUBIESE MIRADO ANTES DE CRUZAR! —gritó colocándose de pie—. ¡CARAJO KIRISHIMA! ¡MÍRATE! ¡ERES UN DESASTRE!

—Gracias por notarlo. — bromeé intentando calmarlo—. Me toma un par de autos terminar así.

—¡YA DÉJATE DE BROMAS! ¡QUÉ NO TE DAS CUENTA DE QUE ES MI CULPA! ¡¿POR QUÉ MIERDA SIEMPRE TIENES QUE SER TAN BUENO CONMIGO?! ¡ENÓJATE, CARAJO! ¡O ALGO! ¡GRÍTAME! ¡LO QUE SEA! ¡POR LA MIERDA, KIRISHIMA!

—¡Bien! ¡Sí! Estoy un poco enojado—. Confesé incómodo. — ¡Pero no contigo, amigo! ¡Te juro que no estoy enojado contigo! Lo que pasó solo fue por un bastardo imprudente que no sabe conducir, fue un accidente, esas cosas pasan.

—Tenía que atropellarme a mí, y lo sabes.

—¡SI ESO HUBIESE PASADO TODO HUBIESE SIDO PEOR! — grité enfurecido ante su modo tan negativo de pensar—. ¡Qué no te das cuenta?! Si algo te hubiese pasado yo... — mi voz se corta y desciendo la mirada impotente—. Yo no sería tan fuerte como tú... Si a ti o Mina, o cualquiera de ustedes les llegara a pasar algo estoy seguro de que no podría soportarlo...

—Bastardo egoísta...

—¡Lo soy! ¡Bien! Soy egoísta, no quiero estar en tu lugar. — admití—. La sola idea de que alguno de ustedes pudiese morir, me aterra. Yo no podría soportarlo, es por eso qué lo hice, daría todo de mi para poder protegeros porque los quiero... ¡Yo los quiero mucho, a todos!

—Semejantes estupidez... — dice caminado hacia la puerta mientras mis lagrimas escapan sin permiso.

Bakugo sale, y cierta la puerta a su espalda. Pero aun veo su sombra bajo el umbral. Sonrío.

—¡Sé que estas llorando!

¡Vete al diablo, Kirishima!

La puerta se abre de golpe y veo a mi mejor amigo entrar con los ojos brillantes.

—¡¿Quién dice que estoy llorando?! ¡Yo no lloro, pedazo de animal! — gritó adentrándose una vez más, sentándose en la silla a mi lado—. ¡Acepta el puto teléfono! Ya lo compré y no me darán devoluciones, además es tu regalo de cumpleaños, navidad y toda esa mierda por 5 años ¡¿Entendiste?!

—¡S-SI! — dije limpiando mis lagrimas— ¡Te quiero, bro!

—¡YA CIERRA LA BOCA! — grita quitándome la laptop que reposa aun lado de mi cama— ¡¿QUÉ TANTA MIERDA VEZ?! ¡¿HE?!

Observo como amigo comienza a leer el contenido de la pagina que estaba viendo. Su molestia parece haber ido, y ahora solo veo una natural curiosidad.

—¿Universidad de Gifu? ¿Qué es el "Programa ascienda trabajadora"? — Me mira— ¿Qué carajo Pelo de Mierda?

—¡Mi futuro! — aseguré con una sonrisa—. ¡Quiero estudiar en Gifu!

—¿He? ¡¿Y qué carajos pasó con Nagoya?!

—Está más cerca, y no es privada así que no tengo que pagar un arancel. — comencé a teclear—. Y eso no es lo mejor, no debo preocuparme de los gastos, hay una beca para aquellos que desean unirse al programa de inclusión infantil.

Bakugo arque la ceja en espera de una explicación.

—La universidad tiene un programa para niños de escasos recursos, y usan a estudiantes como docentes para realizar actividades, así como deportivas como educacionales. Se les paga a los estudiantes con una habitación en una pensión para que quede a mano tanto el salón recreacional infantil como la universidad, incluso ayudan con los gastos alimentación y de locomoción ¿No es genial?

—Entonces... — dijo mi Bro tras mi explicación—. Ya no necesitas beca deportiva.

—Aun así necesito entrenar, además de la prueba de admisión la carrera que elegí también requiere una prueba física ¡Así que tengo que prepararme!

Por alguna razón, siento que mi amigo carga un peso menos encima de sus hombros.

Siento que esto es un avance, no estoy tan perdido en mi rumbo. Ashido tiene razón, la historia que he escrito hasta ahora me gusta, ha habido tropiezos, pero todo Héroe los tiene. Debo continuar avanzando, seguir un rumbo al cual me lleve hasta mis más grandes sueños. Además, esta ciudad la amo, y pese a que no me quede, no es porque quiera olvidarla, es lo contrario, jamás podría olvidar esta ciudad y todas las cosas que he pasado aquí. Todo ha sido una aventura, aquí están todas las personas que amo.

Estamos cerca del final, pero también de un comienzo.

.

¡¿Acaso Kirishima dijo: Final?! ¡Pues sí mi adorable gente! Estamos cerca del final. Solo nos quedan dos arcos y luego todo terminara: El viaje y La graduación.

Ha sido un largo camino y estamos en las rectas finales. ¡Muchas gracias a todos los que se han mantenido de principio a fin juro que no los decepcionare!

RESPUESTA A REVIEWS

LolitaMick14

¡Muchas gracias por unirte! Espero que este fic nunca te decepcione y sientas la montaña rusa de emociones que yo siento al escribirlo. ¡Muchos saludos!

Fangirl309

Izuku al fin recibió la ayuda necesaria, ahora esta bien encaminado. Mientras que Kirishima parece ya haber tomado una decisión para su futuro, todo esta saliendo bien... Demasiado bien. ¡Saludos!

Nekoboy mty

¡Tantas lunas! ¡Espero que todo haya resultado bien! Me alegra mucho que te guste mi modo de escribir, espero los próximos capítulos sean de tu gusto y que este te alegre el día ¡Muchos, pero muchos saludos!

¡Eso ha sido todo por esta semana! Lamento la demora

¡Saludos! No olviden su review, su opinión es importante para mí.

¡Muchas gracias por leer! Se despide:

Momoleft.