Me fue tan difícil retomar, por tantas razones: Tiempo, inspiración, bloqueo... Jue horrible, porque una parte de mi sentía culpa de no haber escrito otro cap de Iida y otra quería que fuese un capitulo de Todoroki o Bakugo o incluso Jirou, pero no, al fin terminé de escribirlo y he logrado este cap. Espero que les guste. Me disculpo tanto por la tardanza estos dos meses han sido de trabajo arduo por aquí, y mucho tiempo no he tenido, así que bueno... Intento dar lo mejor...
¡Saludos! Espero que no se hayan olvidado de este fic.
Él, Yo, Ellos
—¿Sobre tu futuro? — escucho que Tensei pregunta a mis espaldas.
Dejo mi informe en la mesa, mi hermano se asoma por mi hombro, evidentemente curioso.
Me han dejado una tarea sumamente extenuante, debo realizar un informe de 5 paginas sobre lo que haré en el futuro: Qué escuela elegiré para la secundaria, mi carrera a elegir, la universidad, mi trabajo. Todo escrito con detalles a mano.
Ya esta lista, y terminada, solo debe ser entregada en una semana.
—¿Y cuando te dieron la tarea? — pregunta mi hermano tomando las hojas deslizando su dedo entre ellas.
—Hoy.
—¡¿Y ya la hiciste?! — asentí— ¿Por qué eres así? Yo solía hacer mis tareas con horas de anticipación... — dice en un suspiro.
—Es importante hacerlas con tiempo, de ese modo, si deseo cambiar algo tengo un margen de corrección. — aseguré moviendo mis manos de arriba abajo.
—Deja eso, no eres robot.
Ignoro su comentario, voy directo a la ventana de la cocina a ver la planta de mi experimento de biología, y grande es mi sorpresa al ver que está perdiendo hojas, se supone que la luz del sol debería animarla y hacerla crecer, esa es la hípotesis, pero no está saliendo como debe. Suspiro frustrado, con el macetero entre manos.
Debería iniciar desde cero... Otra vez.
—¿Ya se murió de nuevo? — inquiere mi hermano desde la mesa de la cocina, hojeando mi trabajo. — Ha, pero no está muerta, puedes salvarla aún.
—¿Por qué no funciona? — musitó frustrado—. Las plantas solo requieren agua, sol y tierra.
Noto que mi hermano me sonríe de lado.
—A madre si le crecen en el jardín ¿Cuál es la diferencia? — pregunté al aire.
—Tal vez se siente sola. — dice mi hermano con diversión. — Quizás necesita a una amiga planta. Podrías plantar a su lado una zanahoria, o una papa, para que conversen.
—Es una planta. — gruñí evidenciando la falta de coherencia en su argumento. — No hacen amigas.
—¿Y tú como sabes? — inquiere con curiosidad—. ¿Acaso te lo dijo tu planta zombi?
—Es ilógico que las plantas se comuniquen, es una planta.
—Ay hermanito...
Tensei se coloca de pie con mi trabajo entre sus manos, se acerca a mi y se arrodilla. Aclara su garganta un momento y comienza a leer: "Al finalizar la secundaria comenzaré mis estudios en mecánica automotriz, mientras realizo dichos estudios estaré trabajando paralelamente con mi familia para mejorar mi desempeño al volante. También debo trabajar para poder tener mi propio hogar, por ello trabajaré en las noches y así al finalizar la universidad tendré mi hogar, un título y un empleo..."
—¿Tiene algo de malo? —inquirí sin comprender.
—Hermanito, estas demasiado apresurado ¿No lo crees? —me pregunta, arqueo la ceja—. La vida es pausada Tenya, todo va a su ritmo, no todo es matemáticas y calculo. — dice dejando mi trabajo en el suelo y tomando el macetero de mis manos. — Como esta planta, la teoría dice que necesita agua, tierra y sol para vivir ¿No? Pero mirarla, está agonizando, a un par de hojas de ir al paraíso de las plantas. Hermanito, tienes que pensar que sin importar que no se mueva o no hable, es un ser vivo: Nace, crece y muere como nosotros. No puedes tratarla como si se tratara como a un experimento, tienes que dejar ese pensamiento sistemático y comenzar a aplicar sentimiento a tus acciones.
Posa su mano en mi cabello.
—Tienes prisa en crecer Tenya, es normal a tu edad, pero tienes que darle tiempo al tiempo. Por ejemplo, esta planta crecerá a su ritmo, pero para eso no puedes presionarla, solo esperar pacientemente y quererla para que crezca a su paso lento y tardío. — dice finalmente tomando mi trabajo entre manos y dejándolo en la mesa. — Piensa en eso ¿Sí?
Me deja solo, confundido.
Miro mi experimento, arqueo la ceja.
—¿A las plantas se les quiere? — pregunté completamente desorientado.
Capítulo 49: Ceniza
Han pasado tantas cosas.
Quiero creer que lo ocurrido con mi hermano me ha dado algo de fuerza para tratar con estos problemas, pero la verdad es que tiendo a ser más y más débil con cada incidente que ocurre. Soy el presidente de la clase, y como tal, tengo la responsabilidad de proteger a todos mis compañeros, de guiarlos y buscar el camino más correcto como clase. Pero la verdad es que ese título no significa nada fuera de estos salones, no puedo proteger a nadie. No soy un héroe, solo un chico que intenta mantener el salón de clases calmado y en silencio cuando los maestros hablan.
Mi hermano, Bakugo, Todoroki, Kirishima. Es como si el destino buscase lastimar a las personas a mi alrededor en tiempo récord. Es por eso por lo que me limito a las reglas, son más sencillas que las personas. Todo tiene un orden y un lugar, la sociedad tiene reglas para que el caos no azote nuestra vida día a día, y esas reglas nos mantienen en pie. Me mantienen en pie.
Pero después de lo de Todoroki, acudo diariamente a mi hermano para asegurarme que él está bien. Es como si el accidente de Todoroki me recordara que la vida es frágil y que mi hermano está en un hilo tan delgado que en cualquier momento puede romperse y jamás podré volver a verle sonreír. Las cosas no mejoraron. Bakugo desapareció un tiempo. Ahora lo de Kirishima. Mi miedo crece y crece.
Y creo que voy a enloquecer.
Las buenas noticias últimamente escasean. Mi madre no la he visto sonreír desde hace un tiempo y mi padre parece ya no saber cómo hablar de mi hermano sin llorar. Nuestras vidas se desmoronan lentamente y yo no tengo nada bueno que decir en casa al volver.
Me siento inútil. Necesito a mi hermano, y que me diga que todo estará bien.
—"Tiempo al tiempo, Tenya" —
Cuando era niño, mi hermano solía decir que había que darle tiempo al tiempo. Si las cosas iban a pasar, solo se debía a esperar y tarde temprano ocurrirían si así el destino lo quería.
Me he mantenido firme con ese pensamiento. Nada se hace de la noche a la mañana. Todoroki necesitó unos días para mejorar. Bakugo también requirió días para solucionar lo que fuese que le estuviese pasando. Y ahora Kirishima solo necesita descansar para volver a sonreír. Tiempo al tiempo. Todos se recuperan lentamente, y mi hermano también lo hará. Solo debo esperar.
La noticia de Kirishima nos golpeó a todos, ha sido otra caída para la 3-A que ya se estaba recuperando del ataque a Todoroki hace un par de semanas atrás. Es como si esto buscara lastimarnos como clase, o como si se empeñaran en lastimarnos, pero como dijo mi hermano: Tiempo al tiempo.
—¿P-Puede decirlo de nuevo? — preguntó Uraraka mientras se colocaba de pie.
Estoy seguro de que escuché bien las palabras de Aizawa-sensei. Todos escuchamos bien, pero la noticia es tan peculiar que de seguro llega a ser poco creíble. Es entendible, también estoy anonadado pese a no estar de acuerdo con terminar de esta forma tan abrupta el año académico, pero considerando las circunstancias que ha pasado la U.A. respecto a nuestra clase, no es difícil comprender que la decisión que han tomado al fin y al cabo es la mejor.
Aizawa rodeó los ojos y Midoriya tomó su lugar en la noticia.
—¡Todos han terminado el año escolar! — chilló Midoriya casi uniéndose a los festejos—. ¡Felicidades!
Los gritos no se hicieron de esperar. Todo saltaban, y gritaban sin poder contener la emoción, más de uno llamaba a casa informando la nueva noticia, algunos simplemente nos quedamos en silencio apreciado la enorme felicidad de nuestros compañeros. O así me mantuve hasta que Kaminari y Sero comenzaron a lanzar los apuntes por las ventanas y tuve que poner orden.
No puedo negar, que ha sido una de las pocas buenas noticias que he recibido en un tiempo.
—Muy emocionante ¿No? — inquirió Yaoyorozu mientras me dedico a recoger las hojas desperdiciadas tan desconsideradamente.
La escuela Yuei es de prestigio y que los muchachos hayan destruido sus apuntes de esta forma es muy desconsiderada, como presidente de la clase es mi deber mantener el orden, pero con los años mis compañeros han perdido algo de respeto a mi autoridad.
—Supongo. — escucho que responde Todoroki mientras me empeño en limpiar— ¿Quieres ayuda? Iida.
—¡Me niego a aceptarla! — aseguré levantándome con rapidez dejando caer algunos de los papeles en mano. — ¡Es mi deber! Ustedes vayan a casa.
—¿Seguro? — preguntó preocupada Yaoyorozu mientras se coloca su bolso. — Las chicas nos esperan, podemos esperarte si lo deseas.
—O decirles que vengan a ayudar. — habló con calma Todoroki entregándome un par de hojas.
Sonrío levemente y poso una de mis manos en su hombro.
—Está bien, puedo con esto. — dije con un tono amable mientras Todoroki me mira con una pizca de duda que detecto—. Ustedes deben informar la noticia a sus familias.
—Bien, si así lo quieres. — habló más tranquilo mi bicolor amigo— Iré a dejar a las chicas a la estación, luego de eso iré a ver Kirishima ¿Vienes? —preguntó cerca de la salida, listo para irse.
Negué. Pese a que quiero ver a Kirishima, deseo volver a casa a decirle la noticia a mis padres.
—Nos vemos mañana Iida-kun— se despidió Yaoyorozu pasando aún lado de mí, siguiendo de cerca al heterocromatico— y felicidades.
—Felicidades para ustedes también.
Todoroki me miró una última vez. Luego de eso, se marcharon.
Me dediqué a recoger hoja por hoja en la soledad del salón. Recuerdo que mi hermano solía decir que cuando llegase el momento de graduarme, él me permitiría conducir su auto de carreras por la pista y luego de eso me permitiría ser su remplazo. Habían tantas cosas que mi hermano solía decir, siempre a futuro. Como una familia.
Tengo fe de que va a despertar, y cuando lo haga estaré allí para decirle con una sonrisa: He terminado la escuela, hermano.
—Mira este desastre.
Elevé la mirada involuntariamente, solo por una acción normal causada por curiosidad. Midoriya se adentra junto a Bakugo que patea unas hojas haciéndolas volar, mi maestro solo se ríe casi festejando la acción, cosa que no me parece apropiada.
—¿Y tú por qué no te largas a tu casa? ¿He? Cuatro ojos. — preguntó en un tono tan descortés Bakugo mientras se dejaba caer sobre un pupitre.
¿Acaso no sabe cuántas generaciones esos pupitres llevan en nuestra escuela? Tal vez, Midoriya estudió en ese preciso pupitre, quizás Aizawa los había usado, eran un emblema de nuestro sistema educacional y Bakugo lo ensuciaba con su irrespetuosidad.
Las mesas no son sillas.
—Kacchan bájate de ahí. — pidió Midoriya con amabilidad. — Sabes que a Ten-chan no le gusta que te sientes de esa forma.
Bakugo chasquea la lengua y tras dedicarle mi mejor mirada de: "Eso no se hace" termina obedeciendo de mala gana.
—Ten-chan, ve a casa. Nosotros limpiaremos.
—¡¿HA?!
—No se preocupe Midoriya-sensei. — hablé alegre de tal amable ofrecimiento de parte de un maestro—. Pero soy yo quien debe mantener el orden, y el día de hoy no logré, así que es mi castigo por mi negligencia como presidente de la Clase.
—Te lo tomas muy en serio ¿No? Ten-chan— pregunta divertido mientras toma algunas hojas y me ayuda.
—Es un honor para mí haber sido el presidente por tres años, si terminaremos la escuela es bueno despedirme con broche de oro. Con el salón limpio como debe ser. — aseguré acomodando mis lentes.
—Fenómeno. — musita Bakugo pateando algunas hojas.
Pese a que me negué reiteradas veces, Midoriya terminó por ayudarme a limpiar. Bakugo — Que nos observaba sin cooperar— se fue al momento que Aizawa vino por él, al parecer una tal "Emi" venía a verlo. No sabía que Bakugo tuviese novia, pero me alegro por él. Espero que esa relación no lo distraiga de los estudios.
—Todos han crecido tanto. — habla Midoriya mientras limpiamos. — Momo-chan, Kyo-chan, Eijiro-chan, Sho-chan, Kacchan y Ten-chan. Se graduarán, es como un sueño. Despertaré y mañana tendré que ir al trabajo y todos estarán pequeños otra vez.
Sonrío levemente.
—Es impresionante como han crecido. — continúa, le miro de reojo y noto cierta melancolía en su mirada. — Kacchan se volvió muy listo, fuerte y seguro. Momo-chan es tan dulce e inteligente. Eijiro-chan tiene una gran personalidad, tan alegre y vivaz. Kyo-chan canta hermoso, es segura y muy intrépida. Ten-chan es muy inteligente, bueno y un gran líder... — sonrío ante su elogio—. Y Sho-chan sea vuelto muy increíble. Tan rápido para tomar decisiones, y muy maduro y... Estoy muy feliz... Me pregunto ¿Qué ira a pasar ahora?...
Me quedo en silencio viendo como Midoriya sonríe al suelo.
Hace unos días Uraraka me comentó algo inquietante. Aseguró que escuchó por alguien de otros salones que Todoroki había intentado algo con Midoriya en los pasillos, al parecer, intentó besarle. Obviamente, Midoriya lo rechazó en el instante. Según dices fue semanas atrás, pero aun así siento que la situación ha evolucionado.
Estoy algo desinformado.
—Estoy muy feliz por ti, Ten-chan. — musita Midoriya a mis espaldas, le miro de reojo. De un momento a otro, la conversación ha volteado hacia mi. — Estoy seguro de que tu hermano está orgulloso de ti.
—Gracias Midoriya-sensei, sus palabras significan mucho para mí. — respondo alagado, tomando lo restos de cuadernos que quedaba. — Iré a verle y decirle la noticia.
—Me alegro mucho. — dice con una sonrisa—. Iré a ver a Eijiro-chan ahora, pero envía muchos saludos a tu hermano de mi parte, por favor.
—En su nombre.
No importa lo que los rumores digan, Midoriya, sigue siendo la misma buena persona que en mis recuerdos. Personas como él son pocas, y hay que apreciarlas.
—Iida. ¿Sigues a...?
Nos volteamos a ver a Todoroki adentrarse por el umbral. Sus ojos se posan directamente en mi maestro, y mi maestro le devuelve la mirada con cierto nerviosismo que detecté. Me quedo en silencio apreciando como se observan, y ciertamente, siento que estoy sobrando en este momento.
Aclaré mi garganta.
Todoroki reacciona y se adentra, fingiendo que nada ha ocurrido.
—Iré al hospital ¿Vienes?
—Pesé que dejarías a las chicas en la estación. — hablé curioso notando como Midoriya finge no escuchar nuestra conversación, jugando con las hojas entre sus manos.
—Cambio de planes. Dijeron ir al centro comercial a ver cosas para el viaje. Me encontré con Kaminari y Sero, también van al hospital ¿Seguro que no deseas ir?
Es evidente. Todoroki lucha por no mirar a Midoriya, sus ojos se desvían casi por milésimas de segundos, y luego vuelven a mí. No estoy seguro, pero creo que algo ocurre. No estoy a favor... Pero...
—No, lo lamento. Iré a ver a mi hermano. — me excusé. — Pero Midoriya planea ir.
Mi pecoso maestro brinca en su lugar, volteándose con rapidez. Todoroki le mira con curiosidad.
Cuando éramos niños, cuando aún no sabíamos cómo el mundo funcionaba, Todoroki mencionó una vez que él se iba a casar con Midoriya-sensei cuando creciera. Serian felices juntos. Serian "Una familia de verdad", en esa época no estaba al tanto de los problemas familiares de Todoroki, ahora tampoco estoy demasiado informado, pero he deducido por mí mismo que su padre es alguien de muy mal carácter y que eso ha llevado a mi amigo a ser quien es actualmente.
No estoy a favor. No corresponde.
Pero no puedo evitar pensar, que Midoriya es todo lo que Todoroki no ha tenido en su vida. Y hay veces que creo que las reglas se pueden moldear para el bien de las personas.
—Podrían ir juntos. — dije terminado de reunir las hojas y cargarlas bajo mi brazo. — Estoy seguro de que Kirishima-kun estará muy feliz de verlos a ambos.
Noto que Midoriya juga con las pocas hojas que tiene en mano. Sus orejas están rojas, lo diviso. Todoroki no dice nada, y finalmente sonríe.
—Por mi está bien ¿Midoriya?
—¡Y-Yo...! P-Para mí también está bien. — dice desviando la mirada—. I-Iré por mis cosas.
—Bien.
Le vimos partir, y tras salir, Todoroki me miró de reojo.
—¿Lo sabias? — inquiere con curiosidad— ¿Qué tanto sabes?
—Nada en realidad. — aseguré colocándome mi bolso. — Pero después de todo, ustedes se van a casar y tener hijos ¿No? Y ser una familia de verdad.
Todoroki me mira varios minutos, se voltea hacia el umbral y finalmente vuelve a verme.
—No se lo digas a Midoriya.
—Por supuesto. — respondí divertido.
—Seria humillante.
—Lo imagino— aseguré golpeando dos veces su hombro.
Me fui tras comentarle a mi bicolor amigo que su cabello estaba creciendo en el área rapada, que si quería mantener aquel corte debía volver a cortarlo, pero él se limitó a responder que estaba esperando que su cabello creciera para retomar el corte de antes. Sin embargo, también estaba la opción de dejarse el cabello corto como Bakugo, el punto era desvanecer la decoloración.
Me fui de camino al hospital, pensando en lo que sería el futuro. Mi hermano al despertar estará muy feliz de saber que me he graduado. Me imagino a los demás ya maduros, entre todos mis compañeros no puedo evitar pensar en Todoroki junto a Midoriya, con una familia tal como Todoroki lo había mencionado cuando éramos niños. Ahora que lo pienso, Yaoyorozu jamás a mencionado que es lo que desea estudiar. Me imagino que Uraraka seguirá por el sendero del deporte, o tal vez periodismo.
Por un instante, noté que aquel futuro que veía para mis amigos no era el mismo para mí. Después de ver a mi hermano despertar, no hay nada anotado en mis cosas por hacer.
—Señor Iida.
Me detuve al ver a un grupo de enfermeros llevarse a mi hermano de la habitación. Me quedo perplejo al ver que mi hermano mayor era retirado con mucho cuidado. Tal vez he venido en mal momento, pero mis padres no me han informado de ningún examen nuevo para esta semana.
—¿Qué ocurre?
—Señor Iida, estábamos a punto de llamar a su familia. — dice el doctor mientras me mira de reojo. —Lo lamento tanto, pero su hermano mayor falleció.
No. No. No. Niego levemente. Solo escuché mi miedo más profundo, lo imaginé. No fue real, estoy seguro de que dijo otra cosa.
—¿M-Me lo repite?
—Dije qué lamentamos las molestias, pero su hermano mayor reaccionó. Siento demasiado no haber avisado en el momento, pero nos aseguramos de que fuese real. Ahora lo estamos llevando para hacer un escáner cerebral además de realizar pruebas neurológicas.
Siento que todo es mentira. Me limito a asentir. El doctor se va y me quedo en la habitación de mi hermano sin saber qué hacer o decir. Todo lo que dijo significa que mi hermano está mejorando ¿No? Eso es bueno.
Si es bueno... ¿Por qué no me siento feliz?
La imagen de Todoroki en el hospital viene a mi mente.
Necesito aire.
Voy directo a un balcón. Me quedo en ese lugar varios minutos, la noche está a punto de caer y los faroles de las calles se han encendido en el preciso instante que las mismas se tornan un poco más oscuras por las sombras. Por alguna razón, me pregunto qué será de mis compañeros al terminar la escuela en vez de pensar en mi hermano.
Algo en mi mente me impide imaginar a mi hermano despierto.
—¿Tienes fuego?
Me volteo a ver a un tipo rubio, de ojos opacos y una muy notoria cicatriz en su frente que desciende desde las hebras de sus cabellos hacia el ceño. Niego, y él suspira. Vuelve a tantear sus bolsillos y maldice al aire. Finalmente, tras unos minutos de silencio, festeja con el cigarro entre los labios y saca de su pantalón un encendedor.
—¿De visita? — inquiere mientras aspira el humo parándose a mi lado.
Apoya sus antebrazos en el frío metal de la terraza con una sonrisa ladina, que en una pequeña abertura, deja escapar el aire sin despegar la mirada de la ciudad.
—Vengo a ver a mi hermano. — respondí con educación.
—¿Cáncer? — inquiere sin pelos en la lengua mirándome por el rabillo de su ojo derecho.
—No. — dije sin saber muy bien cómo abordar el tema sin evidencia lo delicado del asunto. — Esta en coma...
—Oh, vaya mierda. Lo lamento. — dice volándose, apoyando la espalda en la barra de protección.
—Gracias.
Volvemos a quedar en silencio.
—¿Sabes lo que apesta en este mundo? — dice al aire mientras yo le miro—. El cáncer, esa mierda es un asco.
Imagino, por el tema de conversación, que él tiene cáncer.
—Nuestro sistema esta tan mal. ¿Sabes cuánto cuesta una Quimio?
Niego, incomodo.
—Espero que nunca necesites saberlo, niño. — dice atrapando el cigarro entre sus dedos, dejando escapar un hilo de humo constante.
Volvemos a quedar en silencio.
No sé qué decir. Parece estar buscando conversación como si necesitase descargarse con alguien o solo buscase distraerse. Tal vez ha tenido un mal día, y yo pueda hacer la diferencia.
¿Qué haría mi hermano? ¿Qué haría Midoriya?
Tengo la sensación qué mi hermano hubiese podido generar un tema instantáneamente siguiendo la conversación de un modo más animado. Si hubiese sido Midoriya de seguro le hubiese dado el apoyo que necesita.
Pero yo no soy así. Me limito a mirar el suelo sin saber qué decir.
—¿Qué edad tienes? — pregunta con cierta diversión en el rostro, casi como si hubiese notado mi complejo.
—18. — respondí. — Estoy en último año.
—Felicidades. — dice con una sonrisa ladina.
—Gracias.
—¿Escuela?
—U.A.
—Buena escuela, significa que serás alguien la vida. — dice con una suave sonrisa.
No puedo evitar sentir una extraña sensación de incomodidad. Algo en mi me dice que busca algo de mi persona, pero no puedo ser grosero e irme dejando la conversación a medias, tampoco tengo interés de contarle mi vida, sin embargo, debo buscar un modo de acabar con esta comunicación.
—Ultimo año ¿Ha? — habló sin mirarme, observando un punto en el muro, con la mirada perdida. Un escalofrío recorrió mi nuca. Su sonrisa, algo en su sonrisa me da un mal presentimiento. — Cuando estaba en tu año fuimos de gira de estudio, dime niño ¿Tu clase hará lo mismo?
¿Por qué tanto interés?
—Sí.
—Que divertido. ¿Se puede saber donde irán?
—No lo sé, lo lamento. Mi escuela organiza el viaje, es sorpresa para cada clase, el mismo del viaje nos enteramos.
—Ah que lindo. — susurró dejando caer las cenizas del cigarro al aire. — Todo muy lindo.
—Perdone, debo irme.
Me voltee incomodo, aun con la presión del miedo en mi pecho.
—¿Piensas ir?
Me detuve en el umbral, me giré confundido encontrándome con aquella mirada oscura y repleta de frialdad.
—¿Perdone?
—¿Piensas ir a ese viaje?
—Eso supongo.
—Que niño más insensible.
Le miro sin entender.
—Tu hermano en coma, agonizando y tu allí disfrutando con tus amigos. Si yo fuera tú, me quedaría en esa ciudad con mi familia. — no sé qué responder.
El rubio lanza su cigarro por la cornisa y camina hacia mí. Estoy paralizado, su mirada fría, hueca, carece de humanidad. Su mano atrapa mi cráneo apretando con fuerza sus dedos contra mi piel. Siento su aliento cerca de mi rostro, veo sus ojos, están tan vacíos que siento que veo su carente alma.
— Niño hay algo que debes saber, te enseñaré algo: La familia es lo más importantes, tus amigos de escuela esos desaparecerán tarde o temprano, no son para siempre, esos niñatos con los que estudias seguirán su camino y cuando los necesiten no moverán un dedo por ti, en cambio tu familia siempre estará para ti, no olvides eso.
Trago en seco cerrando los ojos, siento el humo golpear mi rostro. Estoy paralizado, su persona, su presencia me hace ver a mi mismo con un cuchillo deslizándose por mi garganta, toda su persona irradia una locura asfixiante. Siento que estoy hablando con demente y no puedo hacer nada para liberarme de este momento.
Su otra mano busca en su bolsillo. Me hará algo. Va a lastimarme.
No puedo moverme.
—No vayas. — susurra a centímetros de mi oído, liberándome.
Escucho el desliz de la puerta a mis espaldas, noto de reojo como él pasa a mi lado ingresando al hospital desapareciendo en su interior.
Al fin lanzo una enorme y entrecortado suspiro. Contuve el aire sin notarlo.
Me dejo caer al suelo sin entender que acaba de ocurrir. Las cosas cambiaron de un modo radical, en un instante estaba muy tranquilo hablando de cáncer y al siguiente, su tono, su presencia, toda su persona cambió radicalmente, es casi como si se trataran de dos personas diferentes. Me cubro la boca. Sea quien sea, espero no tener que volverlo a ver.
Tardé unos momentos en desvanecer el susto de mi cuerpo, cuando logré calmarme llamé a mi madre — desde una zona autorizada para el uso de celulares — informado el estado actual de mi hermano. Mi madre me dijo que vendría de inmediato al hospital.
Fui directo al cuarto de mi hermano, deambulé con la extraña sensación de que alguien me seguía desde cerca. Sentía aquella extraña y hueca mirada sobre mi nuca, el olor a tabaco llegaba a mi nariz cada cierto tiempo y un escalofrío acompañado de un presentimiento me invadía. Me seguía el mismo tipo del balcón, o solo mi mente juega conmigo.
Cerré el cuarto de mi hermano, quedando solo los dos. Me sentí aliviado al ver que mi hermano estaba de vuelta, durmiendo como siempre.
Otra vez siento aquel olor a tabaco.
Fui directo a la ventana y la abrí pese a que sé que mi madre me regañará al dejar que el frío aire de invierno ingrese a la habitación. Sin embargo, la idea de que ese hombre estuviese en el cuarto de mi hermano me aterra, que intente algo solo porque su estado mental no está del todo bien me preocupa.
—Hermano, hoy ha pasado algo muy extraño. — musité acomodando las mantas sobre su pecho. — Pero creo que no ha sido nada...
Miré de reojo las flores que mi madre siempre trae, están algo secas y opacas, de seguro nadie les ha cambiado el agua, es una pena, se ven tristes. Sin dudarlo tomé el florero y lo vacié en el lavabo del baño, me detuve al ver algunas extrañas manchas grisáceas quedar pegadas en la porcelana, resaltando como una fea mancha. Me tardé en analizar que era, pero a simple vista pensé que se trataba de una pequeña piedra. Con mi dedo indicé la aplasté sorprendiéndome al ver que era suave, casi como polvo.
Ceniza.
¿Qué hace ceniza en el florero? ¿Por qué esta esto allí?
—No vayas. —
Retrocedo dejando caer el florero al suelo, generado un estruendo que retumba en la habitación. Volteo para ver hacia atrás, veo que en el mismo mueble donde estaban las flores yace un encendedor: Reposando, burlándose.
—No vayas. —
¿Por qué? ¿Por qué estaba aquí?
—No vayas. —
Me cubro la cabeza, confundido. No entiendo ¿Cómo supo cuál era la habitación de mi hermano? ¿Ya había estado aquí antes? ¿Sabia quien era yo? ¿Qué buscaba?
—No vayas. —
—Ten... ya...
Mi mente se va al blanco. Volteo el rostro hacia la cama de mi hermano. Sus ojos observan el techo, sus labios entreabiertos.
Esta despierto.
—Él es bueno... — dice con cierto tono molesto. Sus ojos se dirigen hacia mi— N-No... No hables así de mi hermanito...
Esta despierto.
Solo me acerqué sin poder creerlo. Mi corazón parecía haberse detenido. No estaba respirando. No noté el instante que estaba de rodillas, aun lado de mi hermano llorando sin poder dejar de gritar una y otra vez que era yo. Mi hermano me miraba sin comprender mucho.
Esta despierto. Vivo.
Tensei está vivo.
.
¡Eso ha sido todo por hoy! Pueden considerarlo como relleno al puro estilo Naruto si eso desean, pero tiene algo de importante. ¡Espero que les haya gustado, nos leemos pronto! Espero xD intentaré hacerme tiempo para subir el siguiente capitulo, aun no decido si sera de Todoroki o Bakugo, o quizás de otro personaje, pero tengo ganas de escribir de Todoroki así que es probable que sea de él xD quien sabe.
Les deseo amor y paz
Respuesta reviews
Fangirl309
¡Muchas gracias por tu review! me disculpo por la demora
MasasinMaze
¡Espero que aun recuerdes este fic! ¡Muchos saludos y me disculpo por la demora! Gracias por darte el tiempo de dejar un review.
¡Muchas gracias por leer!
Se despide: Momoleft
