-Oye, Ladybug. ¿Qué te parece si tu y yo quedamos esta noche para cenar en una azotea?- propuso el héroe mientras ambos ayudaban a los recién rescatados pasajeros a bajar del auto bús.

-¿Para cenar...? ¿Como super héroes...?- preguntó la joven extrañada. No es como si no pudieran simplemente ir con sus ropas del día a día a alguna cafetería.

-Pues, sí. Sería divertido salir un rato juntos con nuestros trajes. Jamás lo hemos hecho.

-Yo... es muy amable por tu parte, pero... no puedo. Ya tengo planes... con unos amigos...- explicó ella, intentando traer a la memoria del chico la salida que tenían pendiente con sus compañeros de clase.

-Si acabas temprano, quedamos después.- pidió él una vez que ambos se despidieron finalmente del conductor del autobús. Ladybug sonrió. Ese gatito distraído no parecía haber entendido su mensaje.

-Mmm... lo pensaré.- respondió con una lijera risa, antes de irse del lugar.

-¡Te estaré esperando, mi lady!- exclamó el rubio. Con una sonrisa la vio alejarse y de inmediato corrió a su propio hogar. Tenía mucho que apreparar...


-Puede que no dejen salir a Adrien de casa, pero a Cat Noir sí.- exclamó el chico al momento que colocaba el reproductor para camuflar su escapada.

-Parece que tienes prisa por irte...- comentó Plagg.

-Ella no dijo que no...- respondió Adrián mirando hacia la ventana con una mirada esperanzadora.

-No creo que estuviera hablando de lo mismo...- El kwami solía recordar un poco mejor las cosas que su portador.


-¡Que desastre! ¡Le he arruinado al noche a mis amigos! Y me he portado fatal con André... He sido una tonta...- se lamentó Marinette en su cama.

-No eres tonta, sólo has exagerado un poco.- aseguró Tikki.- Olvídalo, mañana será otro día.- a chica se encongió abrazando una almohada y se acercó hacia la fotografía de cierto modelo que tenía al lado de su cama.

-Le he visto utilizar sus poderes antes para escapar de casa cuando su padre le prohíbe salir. ¿Por qué no lo ha hecho hoy?- se preguntó con pena.- Tal vez no le da tanta importancia a lo que ir a por un helado de André significa... o simplemente no ha querido compartir uno de sus helados conmigo...- añadió abrazando con aún más fuerza el suave objeto en sus brazos.

Acto seguido se levantó de su cama y caminó hacia su balcón. Tikki quiso seguirla, pero pensó que era mejor que ella estuviera sola un rato. No había mucho que se le pudiera decir en ese momento para levantarle el ánimo.

No muy lejos de allí un resignado super héroe apagaba una a una las velas que algunas horas antes había colocado a modo de decoración.

-Me quiere... No me quiere...- repetía mientras soplaba cada una. Cuando por fin llegó a la última, la cuál había coincidido con un "no me quiere", se detuvo, la observó un momento y suspirando la colococó de regreso en su lugar.

Aún con el dolor en su pecho se negaba a abandonar las esperanzas con su lady.

De pronto algo llamó su atención. Como si hubiera invocado a la mencionada con su mente, esta se encontraba en su balcón. Sigiloso se acercó allí.

-Buenas noches...- saludó, sobresalntando a Marinette.

-¿Cat Noir?- exclamó ella.

-Perdona, no pretendía asustarte.- se disculpó al bajar cerca de ella.

-¿Qué haces aquí? Creí que tu padre no te había dejado salir.- comentó la chica con curiosidad.

-Adrien debía quedarse en casa... y yo no lo veo por ninguna parte aquí cerca. Además, debía preparar todo para nuestra cena.- respondió el chico con una ceja alzada.

-¿Qué...?- La sorpresa en el rostro de la muchacha no podía ser fingido de ningún modo. Ella estaba genuinamente confundida.

-Marinette, no lo olvidaste, ¿cierto?

-Yo... no pensé que hablaras en serio.- respondió ella sin pensárselo mucho, arrepinténdose al instante.

-Auch... sé que puedo bromear a veces, pero créeme que puedo ser serio cuando se trata de algo para quien amo.- aseguró él mirándola fijamente.

-¿Amar...?- preguntó Marinette en un susurro mientras sus mejillas se tornaban de un leve rosa. Cat Noir sonrió de lado. Ella de verdad no tenía idea.

Bajando del barandal en el que había tomado asiento, extendió su mano en su dirección con una actitud renovada.

-Ven conmigo...- le pidió con gentileza. Marinette le miró un instante aún procesando sus palabras, más no dudó en dar un paso hacia él. Cat Noir la tomó en brazos, prestando mucha atención a su expresión.- Cierra los ojos y agárrate fuerte, ¿vale?

Con una tierna sonrisa, Marintte no dudó en aferrarse a él. Rodeó sus hombros con ambos brazos y recostó su cabeza en su pecho. Cat Noir la miró con ternura y saltó lejos de allí hacia el que se supone sería el punto en el que se reunirían aquella tarde.

-Espera aquí...- indicó el héroe una vez que le dejó con cuidado en el suelo. La chica permaneció allí sin ver nada hasta escucharle hablar.- Vale, ya puedes abrir los ojos.

Al instante su mirada se encontró con una bellísima vista: el balcón había sido decorado en cada esquina con rosas y velas, creando una atmósfera digna de la ciudad en la que estaban.

-Adrien, esto es... ¡precioso!- exclamó ella con una gran sonrisa. El joven se acercó en una flor en la mano.

-Me alegra que te guste, mi lady.- dijo con orgullo al entregársela.

-¿Cuanto te has tardado en preparar todo? Si nos vimos apenas esta tarde...- preguntó Marinette fascinada.

-¿Importa eso realmente? Quería darte una sorpresa y aquí está.- respondió él con su mejor sonrisa de galán.

-Lo siento mucho...- murmuró la muchacha.- Yo, te lo juro... no pensé que hablaras en serio...

-Auch... Jamás bromearía con algo como esto.

-Pues las bromas y los juegos se te dan bastante bien. Jamás sé cuando eres serio conmigo respecto al tema... del amor...

-¿Y eso que se supone que significa? ¡Yo siempre soy serio respecto a eso!- La expresión del héroe comenzó a ponerse más y más seria.

-¿Ah, sí? ¿Sabes entonces lo importante qué es el puesto de André para las perejas?

-Le dije a Nino que les avisara. Mi padre no me dejó salir...

-¡Eso no te ha detenido antes!

-¡Es verdad, no lo ha hecho! ¡No me detuvo para salir de todas formas y preparar esto para ti!- exclamó herido. Marinette no dijo más.

Estaba siendo algo injusta realmente. Adrien se hubiera arriesgado demasiado saliendo con ellos a pesar de la negativa de su padre. Si una foto de Cat Noir por allí a la hora en la que se supone Adrien debería estar en casa llegaba a ojos de Gabriel Agreste realmente no importaba mucho, pero el joven modelo no pasaría demasiado desparecibido por la calle con sus amigos tampoco...

Cat Noir decidió alejarse de su compañera un momento y respirar un poco de aire recostado a una de las rejas decoradas del balcón. La chica bajó la mirada con arrepentimiento hacia la flor en sus manos y decidió intentar disculparse.

-Adrien...

-Sé lo que significa el puesto de André para las personas que se aman, Marinette. Pero no necesito de una tradición para estar contigo. Prefiero que creemos nuestras propias tradiciones juntos.- aseguró él más tranquilo sin voltear a verla aún. Un pequeño nudo se formó en la garganta de Marinette.

-Lo siento por no saber, digo, por no entener... Es decir, entender lo de... ¡Cuidado!

Cuando la gente me comentaba cosas tipo "¡Me muero por saber qué harás con Glaciator!" me daban unas ganas de responderles: "Sí... yo también..."

De todos los episodios de la segunda temporada este fue de lo que más he disfrutado... y con el que más he sufrido pensando como diablos adaptarlo. Espero que les guste lo que he hecho con él.