La ciudad era un caos. Las pesadillas de cientas de personas corrían libres tras sus víctimas mientras el pequeño super villano viajaba libre creando aún más. Marinette corría por las calles camino a casa del maestro. Con Tikki reunida con el resto de los kwamis, no podía transformarse en Ladybug. De pronto su teléfono sonó, mostrando la foto de contacto de alguien que acababa de ver.

-¿Marinette?- llamó Adrien del otro lado de la línea con voz temblorosa.

-¡No me interesa si estás enamorado de Chloe! ¡Deja de echármelo en cara!- gritó ella alterada. El chico no entendía una palabra de lo que decía.- ¡Y sal de mi habitación!

-¿Pero de qué hablas? ¡Ni siquiera puedo salir de la mía!- reclamó él. Marinette se detuvo un momento y tomó aire.

-Lo lamento, este akumatizado es una pesadilla. Yo... espera... ¿Cómo que no puedes salir de tu habitación?

-¡A mi padre se le ha ido la olla! Estoy rodeado de barrotes. No puedo salir de aquí.- explicó con pánico su compañero.-

-Usa tu cataclismo para destruirlos.

-Plagg no está. Necesito tu ayuda, mi lady.- pidió el joven con desesperación.

-Debe estar con Tikki. ¡Iré por ellos!

...

El héroe llegó finalmente a la escena para presenciar los efectos de los poderes de villano.

-¿Pero qué ha pasado?- murmuró ante aquella locura. Su compañera hizo acto de aparición en segundos tras él, sorprendiéndole.- ¡Mi lady!

-¿Estás listo?- preguntó ella.- Hay que acabar con este mal sueño.

-No sin antes confesarte de que eres tú la única con la que sueño cada noche,- alardeó Cat Noir tomando su mano.- no con Chloe...- añadió con un beso en su dorso.

-Gato presuntuoso...- refunfuñó ella quitando su mano.- No te distraigas o tendré que poner a un gato desobediente tras las rejas...

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-Cat Noir...- llamó Ladybug antes de que su compañero de retirara y ella devolviera al recién sanado niño a su casa.- No crees que soy tan mala como en tu pesadilla, ¿no?- preguntó un poco dolida la heroína por lo recién presenciado.

-¿De qué hablas? Si eres el último pensamiento que tengo todas las noches antes de dormir.- afirmó él con dulzura, lanzándole un beso.

-Halagador...- murmuró ella, siendo apenas escuchada por Cat Noir.

-¡Hay que hacer una pijamada una noche de estas!- propuso él antes de dejar el lugar, dejando atrás una sonrisa en el rostro de su amiga.

Esta vaina va como día de por medio...