Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to aspire2write. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de aspire2write, solo nos adjudicamos la traducción.
Stolen Heart
By: aspire2write
Traducción: Flor Carrizo
Beta: Melina Aragón
Capítulo 11
Era la semana antes de Navidad, y me quedé despierto en mi cama fría y vacía. Había esperado estar con Bella esa noche, pero la habían llamado para una cirugía de emergencia a mediados de nuestra cita. No estaba segura de cuánto tiempo tomaría, así que dijo que nos veríamos al día siguiente a tiempo para la fiesta. Algunos altos mandos en la base decidieron organizar una fiesta una semana antes de Navidad para que la mayoría pudiera asistir antes del inevitable éxodo de aquellos aprobados para irse. Estaba emocionado por la fiesta. Como Bella había descubierto, para su diversión y la de Jasper, realmente estaba obsesionado y una fiesta para mi amada festividad era lo mío.
Tenía muchas ganas de presentarle a más de los chicos. Aunque conoció a Jasper, los otros miembros del equipo estaban ansiosos por conocer a la chica que "había domesticado al playboy". No pensé que había sido tan malo, pero mi equipo no estaba de acuerdo. Si bien estaba emocionado de presentarla, también estaba un poco nervioso. Podrían ser imbéciles. Les había advertido que se comportaran de la mejor manera pero Dios sabía que tenían mente propia. Sin embargo eso estaba bien, yo controlaba sus horarios. Si actuaban de manera negativa, obtendría mi venganza.
Después de dar vueltas y vueltas durante la mayor parte de una hora, finalmente me quedé dormido. No mucho después, me despertó la molesta alarma. Me di la vuelta, detuve el estruendo y salí de la cama para comenzar el día. Le envié un mensaje de texto a Bella, queriendo ver cómo fue su cirugía pero el mensaje quedó sin respuesta. No me sorprendió, probablemente estaría durmiendo. No solo eran las 0500 anoche había llegado del hospital a las 2300. Probablemente no había dormido mucho.
El día pasó lentamente mientras nos preparábamos para otra misión de reconocimiento. Había pasado las últimas dos semanas explorando y planeando y hoy estaba informando al equipo, diseñando el plan, realizando simulacros. Finalmente, despedí a todos a primera hora de la tarde, porque me sentí cómodo con su primera ejecución del ejercicio.
—Retomaremos esto mañana —les dije mientras guardaban sus armas—. Quiero que este ejercicio sea tan familiar que puedan hacerlo mientras duermen. No vamos a tener ninguna equivocación esta vez. Entrar sigilosamente, observar y salir en silencio.
—¿Nos volvemos a presentar a las 0600? —preguntó Jasper.
—Esta noche es la fiesta, Cap —se quejó Newton—. ¿No podemos disfrutarla sin una llamada temprano sobre nosotros?
—¿0600 es temprano? —pregunté incrédulamente mientras escondía mi sonrisa. Bella tenía un turno de las 0800 mañana y no iba a salir de su cama antes de lo necesario. Sin embargo, no les estaba admitiendo eso.
—Cap, vamos —comenzó Isenberg—. Es una fiesta de Navidad. ¿Cuántas veces podemos hacer cosas como esta? —Los otros también comenzaron a burlarse de mí.
—Está bien, está bien. Bebés. 0800. —Ellos vitorearon—. Pero los quiero a todos en su mejor momento. Sin resacas, sin arrastrarse. Si veo algo menos que su mejor esfuerzo, voy a agregar una hora extra de ejercicios.
—¡Señor! —El eco me aseguró que tendrían su mejor comportamiento.
Jasper se deslizó a mi lado y susurró para que solo yo pudiera escuchar:
—No te duele que tengas más tiempo con tu dama, ¿eh? —Golpeé su brazo mientras él se reía y rápidamente se alejaba.
Exactamente a las 1930, llamé a su puerta. La fiesta había comenzado a las 1900 y era cruzando la base, pero el turno de Bella también había terminado en ese momento. Ella había estado emocionada por "arreglarse para mí" por algunas semanas. Así que estaba seguro de que tendría que esperar. Según mi experiencia, a las mujeres les llevaba un tiempo prepararse cuando salían. En un minuto, la puerta se abrió.
—Hola. Lo sé... —Me callé mientras asimilaba la vista frente a mí. Allí estaba, luciendo absolutamente impresionante en un pequeño vestido rojo de encaje. Su cabello estaba desordenadamente recogido sobre su cabeza, dejando su delgado cuello libre de cualquier obstáculo. La parte superior de su vestido era de corte bajo, más bajo de lo que solía usar, pero maldita sea, su escote era espectacular. Los breteles eran gruesos, pero dejaban expuestos sus brazos tonificados. El material la abrazaba con fuerza, acentuando su cintura estrecha y era corto, cayendo justo debajo de la Tierra Prometida. Continué mi camino hacia abajo y sonreí cuando vi un par de Converse rojos adornando sus pies. Ella siempre usaba esas cosas y las tenía en todos los colores imaginables. Le pregunté sobre eso en nuestra cuarta cita. Eran prácticos, dijo ella. Ella podía ser llamada en cualquier momento. Necesitaba poder pararse sobre los zapatos que usaba durante horas si la necesitaban para una cirugía de emergencia.
—Yo, eh… —Ella miró hacia abajo y luego me observó con cierta incertidumbre en sus ojos—. Espero que esto sea... aceptable. —Estaba sacudiendo mi cabeza antes de que ella terminara.
—Te ves... absolutamente impresionante. —Ella sonrió y sus hombros se relajaron. Di un paso adelante, finalmente presionando mis labios contra los de ella. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que la había besado. Me aparté antes de que me dejara llevar. Lentamente, abrió los ojos, su vista un poco desenfocada—. Hola —susurré.
—Hola. —Bajó la vista y luego volvió a mirarme antes de agarrar las solapas de mi chaqueta—. Te ves muy guapo. —Se inclinó hacia adelante y apretó mi labio inferior entre los suyos, raspándolo lentamente con sus dientes—. Lo suficientemente bueno como para comerte.
—Más tarde. —Sonreí mientras sus ojos se oscurecían—. ¿Estás lista? —Ella asintió y luego recogió una chaqueta verde de la mesa.
Me hizo feliz ver el pequeño árbol de Navidad en la mesa decorado hasta el borde con adornos. Bella me aseguró que le gustaban las fiestas, pero una vez que terminara con ella, le encantarían. Había traído algunas cosas cada vez que venía a verla. Cada vez, ella sonrió con cariño y sacudió la cabeza, pero ni una sola vez me pidió que parara. Después de tres semanas de decoraciones furtivas, su pequeño departamento era casi aceptable. Las luces colgaban del techo, las guirnaldas adornaban las ventanas y una pequeña escena de pueblo se extendía sobre el mostrador de la cocina.
—Bien. —Levantó la chaqueta para mostrarme—. Listo ahora. —Finalmente le había enseñado a llevar una cuando planeaba salir por la noche. Ella odiaba llevar la cosa alrededor, así que extendí la mano para agarrarla y la puse sobre mi brazo. Una vez que cerró la puerta y comprobó que estaba cerrada, se acercó y tomó mi mano en la suya.
Nos giré para caminar hacia el salón. Aunque nos llevaría unos veinte minutos llegar allí, ella prefería caminar. Me dijo que estaba encerrada tanto en el hospital, que le gustaba estar afuera, ver el paisaje. No pensé que hubiera mucho a la vista, pero si la hacía feliz, caminaría. La base estaba oscura, solo unas pocas luces salpicaban el camino. Me tomé el tiempo para disfrutar de tenerla cerca de mí. Esperaba que no me hiciera quedar en la fiesta más que solo para hacer una aparición cortés. En poco tiempo, llegamos, y los sonidos de la fiesta se filtraron por la puerta.
—Un segundo —le dije. Antes de que entrara, la empujé hacia un gran árbol de Navidad con una gran cantidad de regalos envueltos descansando en la base. Le di la espalda al árbol, saqué mi teléfono del bolsillo y busqué hasta que la cámara estuvo encendida—. Quiero una foto de nosotros. —Giró su cuerpo hacia el mío mientras la apretaba fuertemente contra mí y nos tomaba una foto sonriendo—. Una más. —Justo antes de disparar, ella giró la cabeza y presionó sus labios en mi mejilla. Mi sonrisa se convirtió en una sonrisa completa. Ya podría decir que esta sería una de mis favoritas. Me volví hacia ella y capturé sus labios con los míos—. Feliz Navidad.
—Feliz Navidad —susurró con un suspiro—. Vamos. Vamos adentro. —Ella me giró y me empujó hacia las puertas abiertas.
—¡Oye, Cap! —escuché la voz de Jasper y me giré para encontrarlo saludando desde una mesa. Respiré hondo antes de colocar mi mano sobre la espalda de Bella para guiarla en su dirección. Me sorprendió cuando mi mano encontró piel, no tela. Miré hacia atrás para ver toda su espalda expuesta y me mordí la lengua. Realmente quería irme ahora.
—¿Te gusta? —preguntó con picardía.
—Me estás matando aquí —le dije honestamente. Ella solo se rio y me dejó allí parado mientras saludaba a Jasper y se dirigía hacia él y el resto de mi equipo. Me apresuré a alcanzarla sin que me gustara tanto lo que llevaba puesto ahora. Mi equipo no necesitaba ver tanto de ella.
—Hola, Doc —dijo Jasper mientras la abrazaba. La puse a mi lado tan pronto como la soltó.
—Bella, estos son los chicos —le dije mientras la giraba hacia el ruidoso grupo—. Ese es Newton, nuestro médico.
—Gran trabajo sobre él. —Ella lanzó su pulgar hacia mí—. Hiciste un trabajo maravilloso en el campo. —Él asintió, casi tímido ante el cumplido.
—Esos son Isenberg, Cheney y O'Malley.
—Es bueno finalmente conocerlos a todos. —La saludaron y los que tenían citas también las presentaron.
La fiesta estuvo genial. No solíamos soltarnos y divertirnos. Los chicos pasaron la noche bebiendo, bailando y desapareciendo con las mujeres que los acompañaban. Bailaba cada vez que Bella me lo pedía, pero sobre todo me pasé la noche tocándola. Sus brazos, su cuello y, especialmente, su espalda. Mantuve mis toques apropiados para la compañía actual pero quería tocarla en privado. Después de dos horas y dos tragos para Bella, estaba agradablemente borracha y a cada minuto más toquetona. Se inclinó hacia adelante y besó mi mejilla antes de susurrar cosas sucias en mi oído, haciéndome mover en mi asiento con la esperanza de encontrar algo de alivio para mi creciente problema.
—Bella, nena —le advertí, pero salió como un gemido. Ella se rio haciendo que sus tetas se frotaran contra mí de la manera más deliciosa—. Eso es todo. —La aparté y me puse de pie, recuperando su chaqueta.
—Oye, Cap. ¿Ya te vas? —preguntó Cheney.
—Bella tiene un turno temprano —dije, aunque no era exactamente cierto—. Voy a llevarla a casa. Los veo por la mañana. —Bella deslizó sus brazos dentro de la chaqueta y se la abrochó. Tomé su mano y la tiré hacia la salida.
—Fue un placer conocerlos a todos —dijo mientras sonreía a cada uno de mis hombres—. Estoy segura de que los veré en el futuro. —Todos le dijeron adiós cuando la aparté—. ¡Edward! —me regañó—. Eso fue grosero, dejarlos tan abruptamente.
—No —dije mientras la hacía girar en una esquina y la empujaba suavemente contra el edificio—. Tú fuiste la que fue grosera, provocándome así. —Cubrí su cuerpo con el mío, besándola brutalmente. Ella gimió ante el contacto, enganchando su pierna alrededor de mi cintura y presionando su mitad inferior contra la mía. Se apartó jadeando por aire.
—Llévame a casa.
—Sí, señora. —Dejé caer su pierna y me alejé a regañadientes.
—Y hazlo rápido si puedes. —Cuando caminamos a la vuelta de la esquina, Jasper se iba con las llaves en la mano. Perfecto.
—Hola, Jazz. Llévanos de vuelta. —Él sonrió de lado.
—¡Edward! —me regañó Bella de nuevo. Puse los ojos en blanco.
—Por favor.
¡Hola!
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