Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to aspire2write. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de aspire2write, solo nos adjudicamos la traducción.
Stolen Heart
By: aspire2write
Traducción: Yanina Barboza
Beta: Melina Aragón
Capítulo 25
Tuvimos suerte cuando salimos de la ciudad. No se habían montado puestos de control y nadie nos detuvo. Gracias a Dios por los pequeños favores. Sin embargo, Bella empeoraba con el paso del tiempo. No podía mantenerse sentada erguida. La reposicioné para que estuviera acostada con la cabeza en mi regazo una vez que estuvimos lo suficientemente lejos de lo que consideraba territorio peligroso. Pasé mis dedos por su cabello esperando que fuera algo reconfortante. Estaba cubierta de sudor y tiritaba peor que antes. Newton se giró y presionó su palma contra su mejilla.
—Date prisa, O'Malley —dijo sombríamente.
—¿Qué? —pregunté, mi miedo crecía.
—Ella necesita un médico. Necesitamos llevarla a un hospital.
—Estamos a cinco minutos, quizás siete, del helicóptero —dijo O'Malley—. Desde allí, es un vuelo de quince minutos hasta la base. La llevaremos allí. Ella estará bien.
—Newton —dije con advertencia en mi voz.
—¿Cómo está su respiración? —preguntó, ignorando mi advertencia indirecta. Puse una mano contra su cuello y la otra debajo de su nariz.
—Superficial y rápida.
—Cuenta sus respiraciones y su pulso. Necesito saber cuántos por minuto para cada uno. —Giré el reloj en mi muñeca para poder ver los segundos pasar mientras contaba. Seguí distrayéndome porque mi preocupación por ella era una distracción. Llegamos al punto de encuentro más rápido de lo que me di cuenta. Podía ver que las aspas del helicóptero comenzaban a girar lentamente—. Necesitas cargarla. Ella no puede pararse. —Asentí, me deslicé de la camioneta una vez que se detuvo y la tomé en mis brazos. El resto de mis hombres salieron de los vehículos y nos dirigimos al helicóptero. Whitlock fue el primero en subir a la aeronave. Arrojó su mochila y se giró para alcanzar a Bella.
—Vamos, Cap —gritó sobre el sonido de las aspas—. La agarraré. —De mala gana, la levanté y él la apartó de mis brazos. Salté adentro con mi equipo siguiéndome de cerca.
El vuelo a la base fue agonizantemente lento. Lógicamente, sabía que volaban lo más rápido posible pero ver a Bella en ese estado me preocupaba. ¿Ella estaría bien? Tenía que estar bien. Dios, por favor, déjala estar bien. Me encontré haciendo algo que no había hecho en años. Recé. Estaba tan concentrado en mi oración que no me di cuenta de que habíamos aterrizado hasta que alguien me dio una palmada en el hombro.
Miré alrededor para encontrar que un equipo médico se acercaba con una camilla. Sacudiendo la niebla de mi cabeza, salté del helicóptero y volví. Whitlock estaba allí entregándome a Bella. Cuando la puse en la camilla, pude escuchar a Newton hablando con el equipo médico. Sus respiraciones. Su pulso. Yo había estado contando, pero seguí perdiendo la cuenta. No podría decirles.
—Newton —dije en voz baja pero él me escuchó y se giró para concentrarse en mí—. Intenté... contar. Intenté, pero… —Negó con la cabeza.
—No te preocupes por eso, Cap —me aseguró con una sonrisa de disculpa que me confundió—. Eso fue solo para distraerte. —Quería golpearlo en la garganta y quería abrazarlo. El equipo médico comenzó a alejar a Bella y yo me adelanté solo para ser detenido. Me giré, listo para atacar a cualquiera que me estaba alejando de ella, pero encontré al mayor Yorkie mirándome con simpatía.
—Se encargarán de ella —dijo—. Necesito que vengas conmigo. Tenemos que informar. Si tenemos razones para esperar una represalia, necesito estar listo para defender a mi gente. —Asentí. Aunque cada parte de mí gritaba para estar con ella, sabía que él tenía razón. Todos en esta base merecían ser protegidos y era nuestro trabajo asegurarnos de que eso sucediera—. Vamos. Te sacaré tan pronto como pueda.
La sala de interrogatorios estaba llena de actividad. Mayores, comandantes, incluso el general estaba presente. Verlo nos llamó la atención. Saludó y nos ordenó que nos sentáramos. Comenzamos el informe relatando nuestra llegada y cómo tomamos el edificio. Les aseguramos que nadie que pudiera identificarnos sobrevivió. Tampoco nos siguieron, pero no había forma de que no supieran que fuimos nosotros. La doctora que habían secuestrado se había ido. Éramos los únicos que haríamos eso.
—Amari está muerto —les dijo Whitlock después de que contáramos todos nuestros movimientos—. No digo que no debamos prepararnos para un ataque pero con su líder eliminado, estarán peleando, desorganizados, al menos por un tiempo.
—¿Están absolutamente seguros de que está muerto? —preguntó el mayor Yorkie.
—Lo hice yo mismo —habló O'Malley—. Fue discreto. Uno a la yugular; uno al tronco encefálico. Estaba conectado a los monitores debido a la cirugía. Lo confirmé antes de irme. —El mayor asintió, satisfecho con la confianza de O'Malley. Miré el reloj tan discretamente como pude por lo que pareció la centésima vez. Habíamos estado en este interrogatorio por dos horas. Necesitaba ver a Bella y asegurarme de que estaba bien.
—Buen trabajo esta noche, muchachos. Capitán, quiero el papeleo en cuarenta y ocho horas. Duerman un poco, muchachos. Se lo ganaron.
—Señor.
Todos nos pusimos de pie y saludamos antes de ser despedidos. Cuando salimos, Whitlock me condujo hacia un transporte y me llevó directamente al hospital en el campo de entrenamiento. Salté del vehículo tan pronto como desaceleró lo suficiente y me dirigí directamente a la carpa de operaciones. Las puertas estaban abiertas, y pude ver que no había nadie adentro. Eso me hizo sentir tanto alivio como ansiedad. Me sentí aliviado de que ella no estuviera en cirugía, pero ¿dónde estaba ahora?
—Capitán —escuché detrás de mí. Me di vuelta para encontrar a William caminando en mi dirección.
—William, ¿dónde está ella? —pregunté mientras suspiraba de alivio. Él podría llevarme con ella.
—No podíamos tratarla aquí. Su lesión era más grave de lo que nuestra instalación puede manejar. Su médico, hizo un trabajo maravilloso, pero la infección se había propagado. Según nuestros exámenes iniciales, no pudimos determinar el alcance de la infección para decidir el curso correcto de tratamiento. Ella necesitaba una mejor tecnología y, francamente. —Miró a su alrededor antes de bajar la voz—. Mejores médicos. —Mi ansiedad se disparó.
—¿Dónde está ella, William?
—Está en camino a Alemania. —Respiré hondo, pasando una mano por mi cara mientras soplaba un flujo constante, esperando que estabilizara mi corazón.
—¿Qué tan malo es? —Dudó, sus ojos transmitían su propia ansiedad sobre la situación.
—¿El peor de los casos? —Me tomé unos segundos antes de asentir, sin estar seguro de estar listo para la respuesta—. Están hablando de amputación.
¡Hola!
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