Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to aspire2write. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de aspire2write, solo nos adjudicamos la traducción.


Stolen Heart

By: aspire2write

Traducción: Yanina Barboza

Beta: Melina Aragón


Capítulo 29

El viaje a casa con papá fue un alivio y una tortura al mismo tiempo. Era genial verlo, estar aquí con él y mamá demasiado pronto. Esto hizo que mi decisión de ser instructor fuera más fácil. Estaría en casa o al menos malditamente cerca. Sería un corto viaje de cuatro horas y media para verlos. Sin embargo, era difícil esquivar sus preguntas. Tenía toda la intención de contarles todo lo que pudiera pero preferiría contarles al mismo tiempo. De esa manera no tendría que repetir.

No tardó mucho en llegar a casa. Cuando llegamos al camino de entrada, pude ver el auto de mamá en el garaje. Ella no vino al porche a recibirnos, lo que me hizo preguntarme si papá le contó que yo estaba en casa. Una vez fuera del auto, agarré mi bolso del maletero antes de seguir a papá adentro. Dejé caer el bolso en el vestíbulo, una orden de mamá siempre que estaba en casa. Nos dirigimos a la cocina donde podíamos escuchar golpes.

—¿Cariño? —preguntó papá cuándo la encontramos trajinando con dos ollas en la estufa, agua corriendo en el fregadero y algo en el horno que estaba revisando. Ante la pregunta de papá, ella se levantó rápidamente y se giró hacia nosotros con una sonrisa ligeramente agotada. Sus ojos se iluminaron cuando me vio y luego se apresuró a abrazarme. Cuando ella comenzó a alejarse rápidamente, apreté mi agarre y la levanté. Escuché a papá reírse a mi lado.

—Hola, mamá —le dije mientras la balanceaba ligeramente de un lado a otro.

—Bájame, gran bobo. —Su voz amortiguada pero divertida vino de mi hombro. La bajé al suelo y le permití retroceder solo un poco—. Es tan bueno tenerte en casa. —Le sonreí.

—Es agradable estar en casa. Ahora, por favor, no hagas nada extravagante solo porque estoy aquí.

—Es solo la cena. Tengo un pastel de carne en el horno, las papas están hirviendo y ahora estoy terminando las judías verdes. Lamento que no haya más. —Sacudí la cabeza.

—Eso es más que suficiente, mamá. Suena maravilloso.

—Sí, cariño —acordó papá. Finalmente solté a mamá, y ella se apresuró a regresar a la estufa—. Siéntate, hijo. Dinos lo que puedas. ¿A quién visitabas en el hospital? ¿Uno de tu equipo?

Papá y yo nos sentamos en la barra de desayuno mientras mamá revoloteaba por la cocina. Traté de ordenar mis pensamientos. La conversación por venir requeriría una navegación delicada. Quería contarles todo, pero era clasificado. Por lo tanto, les conté una versión resumida de nuestra búsqueda de Amari. No utilicé ningún nombre ni detalles específicos, pero entendieron. Me di cuenta de que mamá estaba incómoda al escuchar detalles sobre mi misión a pesar de que estaban suavizados. Intenté tratarlos por encima tanto como pude, pero esta ni siquiera era la peor parte.

—Durante la misión de otro equipo, intercambiaron disparos, y alguien resultó herido, alguien de su lado —les dije, mi pierna rebotando—. Necesitaban un médico. —Mamá jadeó, y una mirada a sus ojos mostró que ella sabía lo que iba a decir. Me sobresalté un poco cuando la mano de papá se posó sobre mi brazo—. Ellos, uh, se la llevaron. Se llevaron a Bella. —No importaba que la hubiéramos rescatado. No importaba que estuviera a solo unos minutos de distancia, a salvo en el hospital. Recordar ese tiempo todavía me traía miedo.

—Oh, Edward —dijo mamá mientras se acercaba y me abrazaba. Le devolví el abrazo antes de que ella se alejara y pusiera su mano en mi mejilla—. ¿Ella está…?

—Está en el hospital. Va a estar bien. Nosotros, mi equipo, fuimos a buscarla. Estaba herida, así que la trajeron a casa para tratarla, para que se recupere. —Le sonreí a mamá—. Ella va a estar bien.

Mamá regresó a la estufa para apagar los quemadores, luego sacó la bandeja del horno y la colocó en un salvamanteles. Papá se apartó y se levantó de la mesa, sacó platos y los colocó en la mesa. Saqué bebidas del refrigerador y los cubiertos del cajón para ayudar. Mamá sirvió la comida y yo la ataqué con gusto. Había estado viviendo de bocadillos mientras trataba de concluir tanto la misión como mi periodo de servicio. En solo unas pocas semanas, me dirigiría a Fort Bragg para comenzar mi entrenamiento para convertirme en instructor. Mi equipo también iría a Fort Bragg pero sería para conocer a su nuevo capitán.

—Estoy muy contenta de que Bella esté a salvo en casa —dijo mamá cuando terminamos la comida—. ¿Crees que...? —La miré con curiosidad cuando dudó—. ¿Crees que podamos conocerla? —Sonreí ampliamente.

—No quiero nada más que presentarte a la mujer que amo —le dije, y ella se rio—. Sin embargo, tengo que consultar con Bella. Se está recuperando y no estoy seguro si tendrá ganas de recibir visitas. Planeo tomar mi camioneta y volver mañana. Hablaré con ella entonces.

—Ella es muy importante para ti; ¿no es así? —Le sonreí.

—Ella es mi corazón. —Mamá suspiró como una tonta enamorada. Aunque supongo que ese era yo.

Papá y yo limpiamos la mesa y cargamos los platos por mamá. Él le sirvió una copa de vino y le señaló hacia la sala de estar mientras terminábamos de limpiar, lo que no tomó mucho tiempo entre los dos. Cuando terminamos, agarré una cerveza y le di una botella de agua a papá. Sabía que estaba de guardia durante la semana y no bebería. Me senté en el sofá junto a mi madre, y papá se sentó en su sillón reclinable.

—Sé que ha sido tu trabajo, y tenía una vaga idea de lo que haces, pero escucharlo es peor. Al verte a ti o a alguien que amas lastimado, me hace odiarlo aún más —dijo mamá mientras se estremecía ligeramente—. Estoy tan contenta de que salgas en unos pocos meses. —Esa era la oportunidad que quería pero no quería al mismo tiempo.

—En realidad, dejaré Afganistán en unas pocas semanas —le dije.

—¿Qué? Eso es maravilloso. Eso es antes de lo planeado, ¿verdad? —Asentí.

—Sí. Con esta misión concluida, quieren que el equipo vuelva a comenzar a entrenar con su nuevo capitán. Y necesito comenzar a entrenar para mi próxima asignación. —El ambiente se volvió tan tenso que podías cortarlo con un cuchillo.

—Pensé... pero tú... —Tomé su mano en la mía.

—Me enlisté para cuatro años más. —Ella golpeó el vaso sobre la mesa de café con un resoplido.

—Después de todo lo que hemos pasado, de lo que has pasado, ¿te enlistaste para cuatro años más? —Froté mi pulgar sobre sus nudillos cuando su mano me agarró con fuerza.

—No es tan malo como crees. Yo…

—¡Te has enlistado para cuatro años más! ¡Cuatro años más lejos de tu familia! Tu hermano se va a casar. Tendrán una familia en algún momento en el futuro cercano. Tendrás una sobrina o sobrino que nunca verás porque estarás dando vueltas por el mundo poniendo tu vida en peligro innecesario. Tu padre y yo tampoco nos estamos haciendo más jóvenes.

—¡Ma, no eres vieja! —Me di vuelta y la hice mirarme. Sus ojos llorosos desgarraron mi corazón. Nunca quise lastimar a mis padres—. ¿Escucharías por un segundo? Mi nueva asignación es en Fort Bragg. Voy a ser un instructor de la escuela SERE*. —Esperé a que eso se asimilara.

—¿Instructor? —preguntó papá, su tono vacilante pero esperanzador.

—Sí. —Me giré hacia él—. Voy a entrenar a los novatos, que ya sabes, tiene base en Fort Bragg. Puedo vivir en la base si quiero. También podría alquilar o comprar un lugar allí. Solo estaré a cuatro...

—¡Oh! —exclamó mamá mientras me abrazaba. Me reí mientras le devolvía el abrazo—. ¡Estarás en casa! ¡No tendrás que viajar! —Me alejé.

—Todavía habrá algunos viajes, pero serán para fines de entrenamiento. —Ella comenzó a abrir la boca—. Fines reales de entrenamiento. No diré que no hay absolutamente ningún peligro involucrado, pero creo que es lo más cerca que puedo llegar a un trabajo de escritorio en mi mundo.


*SERE (es un acrónimo de Survival, Evasion, Resistance, and Escape (Supervivencia, Evasión, Resistencia, y Escape)): un programa que se ofrece al personal militar, civiles que trabajan para el Departamento de defensa y contratistas militares privados. Incluye entrenamiento para evadir capturas, habilidades de supervivencia y el código de conducta de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.


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