Disclaimer: Los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.

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Capitulo 7: Jedah Dohma

Gogo Tomago no sabia lo que veía era real. Las tierras desoladas, el cielo morado, criaturas deformes caminando con espadas, hasta insectoides volando con armas futuristas que con sus ojos amarillos y dientes afilados asustarían hasta el mas valiente. En una de esas, la asiática escuchó unos pasos que provenían desde atrás, el demonio morado, Jedah Dohma se hizo presente.

-Tu cara lo dice todo, nunca viste a nadie como yo, mortal.

-¿Dónde me llevaste rarito? ¡Llévame a mi mundo!

Jedah materializó un liquido morado que evitó que Gogo corriera, de todas formas, no había salida alguna, donde quiera que esté, estaba atrapatada.

-No puedo, eres parte de mi plan. – Se acercó hacia ella lentamente.

-Prefiero que me mates a que me aburras con tu "cuidadoso plan maestro".

-Podrías ser una buena dama de compañía… pero ya vi que eres insoportable, ni siquiera me molestaría en succionarte tu dulce sangre.

-¿Qué pretendes hacer? – Gogo tenia que ser valiente.

-¿Escuchaste hablar del Ojo de Odin? Veo que no. El ojo es del mismísimo dios nórdico. Al portador le da poderes inimaginables que ni las mentes frágiles pueden aguantar.

-¿Y tú te crees inteligente? – A pesar de que pudiera morir en cualquier momento, la asiática se mantenía firme.

-No te molestes mortal. Se acerca una gran guerra que ustedes, los humanos, no sobrevivirán. Solo con el Ojo de Odin puedo hacerle frente al conflicto que viene.

-Im… Imposible…

-Si David Xanatos es listo, va a ser un intercambio por el Ojo por tu vida. Y si se le ocurre hacer algo tonto…. Hm hm hm… Makai será su tumba…

Nadie podía creer lo que pasó en la torre Xanatos ¿Un demonio se llevó a Gogo? ¿Con qué objetivo? Los jóvenes de San Fransokio tenía certeza de lo que sucedió, estaba lejos de su comprensión humana. Hiro Hamada como el resto de sus amigos incluso el robot Baymax, no sabían como responder la pregunta ¿Jedah Dohma secuestró a Gogo? David Xanatos y Emi Ogasawara podían resolver la cuestión.

El grupo se encontraba en la sala, con Owen Burnett sirviendo un tranquilizante té caliente para calmar los nervios, aunque en los chicos no funcione eso, lo tomaron igual.

-Esto… - Dijo Hiro. – Va mas allá de mi comprensión humana chicos… ¿Saben lo que significa? Que somos una pizca de polvo en un basto desierto… eso queda demostrado ¿Qué somos? ¿Somos algo más que carne? Los demonios existen ¿Dónde nos deja eso a nosotros?

-No te castigues así muchacho. – Lo calmó Xanatos. – Jedah nos tomó de sorpresa. Si el que merece toda la culpa aquí, soy yo.

-Señor Xanatos. – Owen se oía sorprendido por la confesión humana de su jefe.

-Los traje a New York con una mentira pero ¿Me iban a creer si les dijera la verdad? Creo que no… - David se levantó de su cómodo asiento aún con su torso vendado por las heridas. – Yo mismo traeré a Gogo de vuelta, es lo que puedo hacer.

-Wow wow wow Davidcito. – Fred calmó las aguas moviendo sus manos. – Ese bicho violeta se lo comerá vivo.

-Es por eso que voy con él. – Emi Ogasawara tenía en su poder la Vampire Killer, el látigo de la familia Belmont.

-Quiero decir algo ¿Me escuchan? – Dijo Honey Lemon con delicadeza. – Si ese Jedah es un demonio, y si logró golpearlos, eso quiere decir que también puede recibir golpes ¿No? Entonces viene de un ligar físico, no como lo describe la biblia con fuego y todo eso. Viene de un lugar que se puede oler y tocar ¿Me siguen? Bueno, entonces Gogo está en otra dimensión pero no sabemos como ir.

-Tengo una colección de libros antiguos. – Dijo Xanatos.

-Puedo buscar una manera de teletransportarnos de aquí hasta Makai, puedo hacer eso. – Se ofreció Emi.

-¿Cómo sabemos que no fracasaremos? – Wasabi tenía miedo de su destino.

-Porque es lo que nosotros hacemos. – Hiro cerró sus puños. – y lo haremos por Gogo. La salvaremos de ese tipo. – Se podía oír el valor salir de la boca del chico. – Porque somos los Grandes Héroes.

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David Xanatos tenía un taller con toda la tecnología de punta y se lo entregó a los chicos, para que fabriquen sus armaduras aquí. Lo tenían todo a su alcance. Hiro Hamada inició con la programación de combate para Baymax, no se enfrentaría a bandidos comunes, peores cosas enfrentará. Cada uno construía su armadura como las que tenían, y viendo que un empresario en el rubro de la industria armamentística, serían invencibles con sus nuevos trajes de combate. Hiro arriesgaría su propia vida con tal de salvar a los que le importan, eso implica a Gogo.

En la biblioteca privada, Emi junto con Fred, que se ofreció a ayudar, buscaban los libros mas viejos, con idioma Latín antiguo. El muchacho había hallado pergaminos que con curiosidad los comenzó a desenrollar, queriendo saber que tenían escrito. Era una lengua extraña que no conocía. Volviéndolos a enrollar, Fred los colocó en su lugar sin importancia.

-¡Ey! Ten mas cuidado con eso ¿Sabes que son?

-Yo vi garabatos.

-Ushh… Si Toht te viera, ya te hubiera matado.

-¿Quién es ese viejo? – Preguntó Fred sin dejar de buscar.

-Es uno de los dioses egipcios, el del conocimiento. Ten un poco mas de respeto por estas cosas.

-No es mi culpa que estas reliquias estén en manos de un empresario, en primer lugar.

-Bueno eso…. Si lo sé.

-Oye… ¿Y ese?

Fred había abierto un baúl con la Cruz Sagrada de oro colocada en la tapa. Observó aquel enorme libro junto con Emi que se colocó a su lado. Ambos observaron ese objeto de gran valor. La cazafantas al saber el idioma que se podía leer en las primeras paginas, lo leyó para los dos.

-"La Biblia de Satanás".

El Codex Gigas, escrito por un solo hombre con la supuesta ayuda del rey del infierno, tenía todo el conocimiento de la época escrito en aquellas hojas antiguas. Su contenido dictaba de crónicas, fechas de siglos pasados como de futuros, nombres de todo tipo de regiones, pociones, enciclopedias tanto de ángeles como de demonios y lo que buscaban, un conjuro para abrir puertas a la zona prohibida, el infierno. Dando mayor miedo a la situación, detrás de ese conjuro, había un dibujo del Diablo.

-Bueno… creo que lo encontramos. – Dijo Fred golpeando a Emi con el codo.

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Las instrucciones eran, dibuja por un circulo y dentro del mismo, trazar un pentagrama invertido. El las puntas de la estrella, colocar velas rojas, en el centro del símbolo, colocar al o a los viajeros o como mejor dice el Codex, las ofrendas. Todo esto se tendría que hacer a las tres de la mañana, donde la "barrera" que conecta el mondo de los vivos con el de los muertos es más débil.

Emi se recargó en dibujar en el suelo, con un líquido rojo que Owen Burnett le había entregado en un balde de acero.

-¿Es pintura? – Preguntó Honey Lemon mirando.

-Es sangre de cabra. – Dijo Emi siguiendo dibujando.

-¡Que asco! – Gritó la rubia con repugnancia.

-Oye Owen ¿Cómo conseguiste eso?

-Lo compré en una carnicería a unas dos manzanas de aquí, Wasabi. Y no se preocupe señor Xanatos, no dejé nada a la vista.

-Gracias por la prudencia Owen… ¿Ahora que sigue Emi? – Preguntó el empresario.

-Bueno David, falta colocarnos dentro del dibujo… ¿Están todos listos?

Ante la pregunta de Emi, el resto contestó poniéndose al frente. Los Grandes Héroes tenían puesto sus nuevos trajes de batalla, con lo último en tecnología. David Xanatos no se quedó atrás, también llevaba puesto su traje, simulando ser una gárgola de metal. Fred se llevó toda la atención al tener puesto su "disfraz" de héroe.

-¿Qué tiene? Me gusta, se ve cool. – Dijo.

Emi Ogasawara además de tener el látigo de la familia Belmont, llevaba consigo un cinturón con ajo, agua bendita y su libro de conjuros.

-Esto con Kratos y Bayonetta hubiera sido mas fácil… - Murmuró la morena viendo al suelo. – Okey todos ¿Están listos? – Habló en voz alta.

-¡Si capitán estamos listos..! Perdón perdón, sé que no es el momento pero me tentó… hay hijoles estoy nervioso. – Fred saltaba sin moverse de su lugar.

-Owen… - Xanatos le dirigió la palabra. – Si algo nos pasa, quiero que llames a nuestro respaldo.

-Será difícil contactar a Kratos y a Bayonetta señor pero viendo como va esto… tendré el teléfono en mano… suerte señor. – Dijo Owen. Su jefe asentó.

-Quiero decir algo… - Todos se centraron en Hiro Hamada. – No sé que vamos a ver al otro lado, será nuestra primera vez en enfrentar cosas que nunca vimos, bueno, a excepción de David y Emi… en fin, vamos a un territorio desconocido. No importa lo que haya, lo que importa es enfrentar el problema, juntos, como un equipo. Rescatamos a Gogo y vamos a acabar con ese Jedah. Tenemos que hacerlo. – El chico se colocó su casco y tomando del suelo, una caja negra.

El grupo se tomó de las manos, formando un círculo como el símbolo en el suelo. Al unísono, dijeron "Makai". Una llama los envolvió, y en un abrir y cerrar de ojos, solamente Owen Burnett se encontraba ahí.

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Aparecieron como la misma forma que se fueron. Apenas llegaron, el clima cambió a uno mas nivelado, ni frío ni calor. Todo era oscuro, con tintes morados y rojos, habían llegado a Makai, los dominios de Jedah Domah. Los Grandes Héroes, Xanatos y Emi se movilizaron por las tierras desoladas. Los seres que habitaban ahí no eran para nada amigables. Con formas grotescas hasta horrorosas. Destacaban los insectoides que patrullaban los cielos con armas futuristas ¿Desde cuando un reino demoniaco tiene seres con apariencia alienígena?

-¿Qué son esas… cosas? – Honey Lemon en ningún momento bajó la guardia.

-No quiero averiguarlo… me dan miedo. – Dijo Wasabi con sus sables láser mirando a todas direcciones.

-¿David? – Hiro no sabía que hacer.

-Ese sitio de allí, parece un… castillo. Tiene que ser la guarida. – Xanatos lo confirmó aumentando la visión de su visor.

-Entonces tu novia tiene que estar ahí. – Emi se colocó junto con el empresario.

-No es momento para bromas. – Dijo Hiro a la morena.

-Esa chica está en peligro ¿Vas a dudar ahora? – Emi remató el disgusto del chico.

Era verdad, Gogo Tomago corría gran peligro están aquí, como ellos mismos al venir a rescatarla. No eran idiotas, seguramente el demonio morado les tendría una trampa.

Habían pasado la patrulla de aquellos seres voladores. Entraron en los patios traseros del castillo, si se le puede decir patio a ese lugar destruido. El grupo entró dentro, no era buena idea separarse en un lugar que nunca visitaron. Se mantendrían igual. Baymax de un golpe derribó una puerta de hierro, se veía diferente teniendo ese traje de batalla, era ideal ser rudo en un lugar así. El grupo comenzó a subir. Buscando rincón por rincón, sin ser detectados por el enemigo. No faltaba nada a la parte superior. Solo un piso más, y tendrían toda la vista del lugar. Sabían que no había tiempo, entraron con todo el valor de sus corazones a pesar de que los chicos morían de miedo. El coraje los movilizaba.

Jedah Domah tenía a Gogo Tomago de las manos, sujetándola al borde del precipicio, si tan solo la soltara…

El demonio supo que Xanatos era un hombre de negocios, solo quería una cosa en su poder, el Ojo de Odin.

-Suéltala… - Dijo David por delante del grupo.

-Sabes lo que pasará si la suelto ¿No? Hmmm pensé que eras listo, Xanatos. – Jedah amagó con tirarla, el entretenimiento lo divertía.

-¡Nooo! – Hiro como los chicos gritaron.

-Juro violeta que si me sueltas, te voy a romper la mandíbula. – A pesar de estar al borde de la muerte, Gogo lo amenazó.

-Sigue soñando humana… - Dijo Jedah. – Entonces Xanatos ¿Trajiste el Ojo?

-Yo…

-¡Si si si! – El chico Hamada interrumpió al empresario.

Hiro se colocó al frente. Xanatos impidió que avanzara agarrándole del brazo. En chico lo miró a los ojos, intentando decirle que tenía un plan, sin hablar. El empresario a regañadientes lo dejó ir. Jedah tenía la edad suficiente para saber que estaban tomándole el pelo, de todas formas, continuó con el show. Hiro miró por instantes a Gogo, supo que era peligroso para todos hacer enfadar a un demonio en su territorio, lo que contaba es la acción de salvarla.

-Hagamos un trato: Yo te doy la caja y tú sueltas a la chica.

-Los mato a todos ahora y me quedo con la caja ¿Qué tal ese trato?

-No te la agarres con el muchacho, Jedah. – Dijo Xanatos desde atrás.

-Estoy hablando con él. – Le respondió el demonio, liego continuó con Hiro. – Te propongo esto: acércate y abre la caja, si ahí está el Ojo de Odin, te doy a la chica. ¿Trato?

Hiro tragó saliva antes de responder. – Si señor Jedah…

Nunca en su joven vida se imaginó enfrentar a un tipo como el que tenía en frente suyo. Éste no era un criminal común, era mucho peor. El resto del grupo sabía que Jedah no seguiría el trato, se prepararon para cualquier cosa. Hiro Hamada sintió como esos ojos rojos lo penetraban a casi matar sin usar sus manos. Extendió sus brazos y abrió la caja lentamente. El demonio miró el interior y quedó confuso con el contenido.

-¿Qué diablos es esto?

Jedah Dohma notó que el casco de Hiro se prendió una luz como si se tratara de una aureola. Los microbots saltaron a su cara, tapando toda vía respiratoria. Como era de esperarse, el demonio arrojó a Gogo al vacío. Xanatos se eyectó a toda velocidad a su rescate. Agarrándola en plena caída, la puso a salvo dentro del castillo.

-¡David! Estamos jodidos ¡Tenemos que salir de aquí!

-Tranquila Gogo, estaremos bien. Primero tenemos que asegurarnos de que Jedah ni su gente causen problemas.

-Si algo le pasa a Hiro…

-El chico fue valiente en hacer lo que hizo. Volveremos por ti y nos vamos. Ahora si me disculpas, debo atender asuntos con ese demonio.

Gogo no perdió su rudeza, ni en el peor momento. Xanatos la dejó sola, para enfrentar a Jedah. No tenía su traje de combate, pero eso no le impedía ir a apoyar a sus amigos, en especial a Hiro.

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La garra destrozó el casco de Hiro, tirándolo metros atrás, con eso los microbots dejaron de funcionar. Jedah volvió a respirar, y con eso, su furia aumentó. Engañado por un chico adolescente, se preparó para matarlos.

-¡¿Ya vieron el tamaños de esos colmillos?! – Wasabi soltó su miedo con su comentario.

-¡Ataque!

Emi Owasagara fue la primera en atacar. Jedah materializó una guadaña de su interior. Honey Lemon lanzó sus bombas que eran de humo, para disminuir la visión del demonio. Fred lanzó fuego de su traje de monstruo y Wasabi que, tuvo el valor de enfrentarlo cuerpo a cuerpo. Xanatos apareció, para equilibrar la batalla. Hiro se levantó del suelo y corrió hasta Baymax, subiéndose a la espalda.

-¡Vamos amigo!

Jedah esquivó la envestida del robot médico, lo que no pudo ver fueron los rayos láser que disparó Xanatos, que impactaron en su espalda. No quería provocarlo, tenía que sacar a los chicos no quería una represalia. David lo atacó directamente, haciéndolo retroceder unos pasos. Jedah sintió un objeto en su pecho, no reaccionó a tiempo, el pequeño explosivo lo envolvió en fuego y humo.

-¡Vamonos!

Con Xanatos a la cabeza, el grupo lo siguió. Los insectoides comenzaron a perseguirlos. En la huida hubo combate a golpes. ¿Desde cuando un demonio tiene a esos seres como soldados? Honey Lemon envolvió a los que volaban sobre ellos con una de sus bombas, que era pegajosa. Wasabi eliminó a los que quisieron atraparlo desde atrás, con la ayuda de Fred y el látigo de Emi. Baymax entró en combate contra los que venían adelante, bajo las ordenes de Hiro. Xanatos se vio en problemas cuando un numeroso grupo de insectoides lo atrapó, rodeándolo e imposibilitándolo a escapar de sus garras. Emi fue en su rescate.

-¡Esto se está poniendo peor!

-Tranquilo Wasabi, solo tenemos que irnos ahora. – Dijo David ya liberado.

-No creí que harías eso Hiro ¡Bien hecho! – Fred felicitó a su amigo.

-No le íbamos a entregar algo tan poderoso a Jedah ¿O si, David?

-Me sorprendiste más de la cuenta, Hiro. – Xanatos se sintió orgulloso.

Antes de abandonar el castillo, el demonio aterrizó frente a ellos, obstruyendo la salida. Aunque escapen, un ejército de entidades demoníacas e insectoides los esperarían afuera. Jedah Dohma materializó nuevamente dos guadañas, sin perder su elegante postura, se preparó para pelear.

-Vienen a mi territorio ¿Y piensan que saldrán con vida? No creí que fueran mas estúpidos para entrar a mis dominios sin nadie quien los respalde. Ni Kratos, ni Bayonetta. Nadie… y TÚ . – Le dirigió la palabra a Hiro Hamada. – Mi cara será la última que veas.

Con impresionante velocidad, Jedah arrojó una de sus guadañas, el blanco era el muchacho. Ni ellos ni el demonio supieron que impactaría en la chica, Gogo se interpuso en el medio, siendo ella la que sufrió el daño físico.

-Eres un monstruo… ¡Asesino!

Hiro inmediatamente subió encima de Baymax y junto con Xanatos, Emi y demás héroes fueron a atacarlo en conjunto. El demonio a pesar de tener de contrincantes a jóvenes muchachos, era superado. Gogo estaba desangrándose en el suelo, tenían que acelerar las cosas. Honey Lemon de su bolso, tomó unas cuantas bolas, arrojándolas a Jedah, que se vio en apuros al ver una masa viscosa atrapando sus piernas. David Xanatos apuntó a las escaleras, derrumbándolas con sus rayos láser. Los escombros cayeron sobre Jedah. Para asegurar las cosas, Fred expulsó fuego de su traje.

-¡Tenemos que irnos ahora! – Hiro se soltó de Baymax, tomando a Gogo de los hombros.

-Emi apurate.

Con la orden de Xanatos, la cazafantasmas dibujó un improvisado circulo con un pentagrama dentro usando el material de las bolas que le entregó Honey Lemon. Fred se encargó de encender las puntas de la estrella invertida con fuego. David se encargó de cargar a la malherida de Gogo. Fred y Wasabi como podían, le tomaron las manos al empresario, para poder pasar al mundo de los mortales como lo había hecho antes. El temor estaba puesto en la chica asiática, temían que la teletransportacion no funcionara si ella no seguía los pasos del ritual. Hiro le tomó de la mano con fuerza, se estaba poniendo fría. El enemigo del otro lado de la puerta estaban a punto de romper la puerta, si lo hacían, serían eliminados. Emi Ogasawara apresuró las cosas. Ya todos tomados de la mano, hasta Baymax, ella pronunció las palabras…

-Terra…

Como anteriormente, una llama los envolvió, llevándolos al mundo, a su mundo. Tanto demonios como insectoides penetraron el interior, llenando cada rincón del castillo con su presencia. Nadie estaba presente, ni siquiera su señor, Jedah Dohma. Habían logrado cumplir la misión, ahora era una carrera contrarreloj por la vida de Gogo.

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Continuará…

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Uff! Al fin pude actualizar este HiroGo. Las cosas se pusieron aceleradas, nuestra chica de pelo corto está herida ¿Podrá Hiro salvarla? ¿David Xanatos se hará cargo por si lleva a pasar a la otra vida? Eso se verá en el siguiente y último capítulo de este fic. Les agradezco la paciencia por esperar una actualización de mi parte. Fuera de eso, nos estamos leyendo en el último capítulo! Hasta pronto!