Fic de: Yatten Katsuya Kaiba

Idea original de: Yatten Katsuya Kaiba

Disclaimer: Los personajes pertenecen a sus respectivos dueños. Stranger Things e IT

Aviso: Es un Byeler (Mike/Will) eventualmente. También habrá one-sided Reddie (Richie/Eddie), no estará etiquetado para evitar hacer ilusiones a las fans. (La última vez que leí IT, fue hace muchos años atrás, así que, si bien, sacaré algunas escenas de la miniserie, está basado en gran parte, de la película.)

Dedicado: A todos ustedes que me leen y quienes me ayudaron y dieron ánimo para terminar esta historia. Especialmente a mi sobrino que me hizo ver ST e IT no sé cuántas veces y a mis hermanas por hacerme ver la mini serie cuando tenía uno años.

Notas de Autor: En el 15 de febrero del 2005 me atreví a subir por primera vez una de mis historias, era horrible, pésima narración, una trama más que repetido y rosa, pero aun así hubo gente que me leyó y me dio aliento para que siguiera escribiendo, gracias a ellas yo celebro mi hoy mi quinceavo año subiendo fanfics, gracias a ellas y a ustedes que me leen hoy.

Nombre: The Haunted House.

Ahora, Richie nunca había tenido un problema con esa casa en particular; había otras casas en su misma calle con las cuales tenía sentimientos encontrados, bonitas estructuras bien mantenidas, pero las personas que vivían en su interior dejaban bastante que desear.

La casa, al lado de la suya, contaba con un terreno grande, incluso podría llegar a ser más grande que la de él. De dos pisos, la madera estaba pintada de un color blanco que, claramente, había visto tiempos mejores. Contaba con grandes ventanales y dos balcones que daban hacia la calle y uno que daba hacia el patio trasero. El pórtico tenía cinco largos escalones y maceteros abandonados por los antiguos dueños.

En sus cortos once años, Richie, había visto pasar una gran cantidad de familias por esa casa, algunos duraban unos meses, otros apenas unas semanas. Recuerda que, en particular, una familia de pelirrojos había durado, a penas, 10 días.

"¡Es porque está embrujada!" Le había dicho Stanley un día al ir a buscarlo en bicicleta.

Embrujada.

Richie no creía que estuviera embrujada. Y él debía saber más que ellos, ¿no? Él vivía al lado de la dichosa casa y, para ser honestos, nunca había notado nada raro. Sí, quizás, había visto que las cortinas de la ventana que daba a su pieza algunas noches estaban corridas y otras no, pero debía ser la corredora que ventilaba las habitaciones los días que iba a mostrarla. No es como si él estuviera pendiente todos los días todo el día de la casa.

Embrujada.

"P-papá dice que un hombre e-entró y ma-mató a toda la familia en sus c-camas" Le contó Bill un día en el patio del colegio luego que él les contara haber visto a una niña saludándolo desde la ventana del frente.

"¿Creen que en el piso quede rastros de sangre o algo?"

"¡Qué asco! Richie" Dijo Eddie arrugando la nariz al mismo tiempo que Stanley comentaba "Con todas las familias que han pasado por ahí, lo dudo"

Richie se quedó pensando en aquella casa el resto del día. Cuando llegó la hora de dormir, prendió la lámpara que estaba al lado de su cama y cerró las cortinas, al hacerlo no pudo evitar mirar al frente, a aquella ventana que daba justo a la suya. Abrió los ojos y ahogó un grito al ver a una niña mirándolo detenidamente. Cerró rápidamente sus cortinas y se acostó.

Esa noche, con la luz de su lámpara encendida, no pudo dormir ni un solo minuto.

.-.

Pedaleaba hasta su casa, luego de pasar un día junto a Stanley y Bill haciendo un trabajo de ciencias para el colegio. Al llegar a su calle, vio que había un camión de mudanza estacionado al lado de su casa. Pedaleó con fuerza para llegar más rápido. Oh, pensó, una nueva familia se estaba mudando a esa casa.

Se detuvo frente al auto que estaba estacionado frente a la entrada de su casa mientras los dueños bajaban cajas y cajas del camión. Dejó su bicicleta en las escaleras de su puerta y corrió hasta la parte de atrás y esperó que alguien lo notara.

Por lo que había visto hasta ese momento, se trataban de dos adolescentes de más o menos la misma edad, un chico y una chica, ambos con los ojos rojos y rastros de lágrimas. Además, de otro adolescente, quizás en su último año de preparatoria – Richie no estaba seguro –, pero definitivamente mayor que los otros dos, y una señora de expresión preocupada que, suponía, debía ser la mamá de todos ellos. No vio a ningún hombre dando vueltas, así que sospechó que el padre no formaba parte de la familia – o quizás estaba trabajando, pensó después de unos segundos -, de todas formas, si era lo primero a su mamá no le iba a ser mucha gracia - ¡Un divorcio, qué escándalo! -.

"Hola" Saludó haciendo saltar a la mujer, quien abrió exageradamente los ojos al verlo bien, dejando caer la caja que tenía en sus manos. Un gran estruendo retumbó por el camión. Se acomodó los lentes, incómodo "Soy su nuevo vecino. Richie me llaman. ¿Puedo ayudarles en algo?"

"Woah… eres igual a él…" dijo la mujer llevándose una mano para taparse la boca, preocupada miró la casa que estaba tras ella, en especial una ventana en particular. Richie se mordió los labios, nervioso. Se agachó a recoger la caja y sacudió el polvo inexistente. "Lo siento, cariño" Dijo la señora con una sonrisa amable recibiendo la caja "Mmm. Sí, yo creo que nos vendría muy bien algo de-"

"Mamá, ¿todo bien? Escuché que- ohh" el chico paró en seco al lado de su madre, su mirada fija en el menor quien frunció el ceño y comenzó a sobar sus manos en sus piernas. La mujer miró significativamente a su hijo.

"Jonathan te presento a Richie, nuestro vecino" dijo poniendo una de sus manos en el hombro del más chico. "Richie, él es Jonathan, mi hijo mayor." Ambos intercambiaron un tímido Hola entre ellos. "¿Puedes llevar esta caja adentro y pasársela a Will?" Jonathan le pasó una caja envuelta en cinta adhesiva y una sonrisa incómoda.

"¿Yo?" Preguntó extrañado.

"Sólo si puedes, cariño" Acomodó la caja en sus brazos y se adentró a la casa bajo la mirada atenta de ambos, Jonathan inmediatamente se volteó hacia su madre y comenzó a hablarle.

Cariño, hace demasiado tiempo que alguien no le decía cariño, se preguntó si alguna vez su madre le había dicho así en algún momento.

Con dificultad abrió la puerta de entrada, el olor a polvo y encierro lo golpeó como un bate de béisbol. Caminó hasta la cocina – a la derecha, luego de un pasillo corto –, recordando aquella vez que había sido lo suficientemente valiente – o estúpido – para adentrarse a explorar la casa en verano. Un escalofrío le recorrió la espalda al recordar aquel grito que había escuchado esa tarde y que hizo que saliera corriendo del lugar sin mirar atrás. Notó inmediatamente los cambios de la casa, no había rastro del – horrible – papel mural que adornaba las paredes anteriormente, ni las sillas y lámparas que habían abandonado los últimos inquilinos. El ruido de platos y servicio se detuvo inmediatamente él cruzó la puerta.

"Supongo que tú eres Will" le dijo al chico que estaba agachado guardando algunas fuentes de vidrio. Cuando fijó su vista en él, Richie pudo ver cómo el color se le iba del rostro, se levantó lentamente, quizás dudando de lo que estaba viendo – un fantasma, pensó Richie. Pero que supiera, él, claramente, no era el fantasma de la casa. Al menos, no sería el único -. "¿Tu mamá dijo que te pasara esta caja…?" Abrió la boca para decir algo, pero ni un sonido salió de ésta. Antes que el otro contestara, una adolescente pasó por su lado llamando a Will, quien la miró significativamente y lo indicó con su mano.

"Woah…" Dijo la chica poniéndose al lado de su hermano "Es igual a-"

"Mike" concluyó Will – o quien Richie asumía que era Will. Sí tenía que ser él, no había más personas en la casa -. El pelinegro frunció el ceño y arrugó la nariz, un poco cansado de esta reacción. Dejó la caja en suelo y bufó antes de dar media vuelta e irse. "¡Espera, espera!" Lo llamó antes que llegara a la puerta principal. "Lo siento, ¿Dices que mamá te mandó?" Asintió sin ganas. "Okey, Yo soy Will-, William, pero me dicen Will y ella" hizo un gesto para que se acercara su hermana ", ella es… uhh ¿Jane?" terminó mirándola con el ceño fruncido. Richie se preguntó quién se olvidaba del nombre de su hermana, o sea, Bill jamás se olvidaría de Georgie.

"Mis amigos me dicen El" respondió con rostro serio.

"Es mi… eh… mmm, ¿Hermana? Eh… sí, hermana" la chica, EL, sonrió mirando a Will – raro, pensó, quizás había algún tipo de relación que quisieran ocultar, ya sabes, alguna relación, como que eran primos y en realidad estaban casados o algo así. Quizás eran de los estados del sur, aunque su acento no concordaba con lo que él había oído en la televisión. Richie había escuchado cosas muy raras de los estados del sur, así que no le sorprendería si… -

"-ual es tu nombre" El preguntó.

"Richie" contestó antes de sonreír ladinamente ", pero tu mamá me dice cariño" ambos levantaron las cejas, pero fue Will quien soltó una pequeña carcajada. Oh, hace mucho tiempo que sus amigos no se reían de las cosas que él decía, sintió sus mejillas calentarse un poco, se acomodó sus lentes para ocultar cualquier tipo de sonrojo que se le notara. El, por su lado, los miraba extrañada.

"Ya veo que se conocieron…" Dijo Joyce entrando a la casa. Sus manos llenas de cajas, Will inmediatamente se acercó a ella para alivianarle la carga.

"Mamá, podemos hablar un momento" de reojo miró a El ", a solas" Joyce siguió la mirada de su hijo y asintió, dejó las cosas a un lado.

"Puedes ir a ayudar a Jonathan a bajar los muebles del camión, cariño" Will resopló con una sonrisa.

"Te lo dije" dijo Richie orgulloso, sonriendo de lado.

Bajando los escalones vio al hijo mayor complicado sacando los muebles del camión.

"Hey, Johnny Boy, ¿necesitas ayuda?" gritó mientras se acercaba.

"No me llames así" refunfuñó mientras empujaba uno de los veladores hacia la orilla. De un salto bajó del vehículo, golpeó el hombro del menor y le pasó una lámpara.

"Oh, no. No podemos entrar aún" le pasó la lámpara de nuevo al mayor. "Se supone que están hablando a solas…" Dijo moviendo las cejas "a solas" Jonathan frunció el ceño mirando a la casa. Richie le quitó la lámpara de las manos con un suspiro, la dejó en el suelo unos metros más allá y le pidió ayuda al mayor para poder subirse. Con cuidado, le empujó el velador que el otro había dejado a la orilla. "Entonces, El…"

"Qué hay con ella" preguntó a la defensiva, recibiendo el mueble y dejándolo unos metros más allá.

"Nada, sólo quiero saber… es decir, ella es tu… prima ¿verdad?"

"Sí" afirmó seguro.

"¿De verdad? Will dijo que era tu hermana" Jonathan quedó mirándolo, observándolo con cuidado. Richie trató de no intimidarse frente a los ojos marrones del mayor. Estaba por disculparse cuando el mayor suspiró.

"Es complicado." El pelinegro asintió mientras con esfuerzo, cargaba unas tablas.

"¿Quién es Mike?" recibió una mirada irritada del mayor, al tomar las tablas.

"Complicado" fue todo lo que respondió. Richie se bajó de un salto y cayó de bruces al pasto. Jonathan se apresuró en ayudarle a ponerse de pie, buscó sus gafas y se detuvo unos segundos antes de pasárselas al niño, de verdad era muy parecido a Mike, se aseguró que no tuviera ningún tipo de herida antes de seguir con el camión.

"Puedo hacerte una última pregunta" Preguntó sacudiéndose la tierra de sus rodillas.

"¿No tienes amigos a quien ir a molestar?" respondió sacando más cosas.

"Ja-ja, crees que estaría aquí trabajando si es que mis amigos no estuvieran ocupados. Bill salió con su familia, Eddie tenía médico y Stan no tenía ganas de salir."

"Ajá"

"¿No hay un padre de familia? ¿No hay un Señor… comoseaqueseatuapellido? ¿Está trabajando?" El mayor se dio media vuelta y se secó el sudor de su frente con su antebrazo.

"Es…"

"Complicado, ya entiendo" tomó una de las lámparas que habían bajado y comenzó a caminar hacia la casa. "Ya deben haber terminado de hablar a solas."

"No hay" respondió a sus espaldas. El menor le quedó mirando arqueando una ceja. "Señor Byers, no ha sido parte de esta familia por mucho tiempo." El rencor que se ocultaba en la voz del mayor le dio a entender que el Señor Byers no estaba muerto.

Cuando el sol estaba ocultándose, Richie escuchó un motor que hizo que su sonrisa se cayera de golpe junto con sus hombros. Dejó el vaso de jugo que le había servido Joyce sobre la mesa de la cocina – uno de los últimos muebles que había ayudado a acomodar –, silenciando cualquier tipo de conversación que los dos mayores estuvieran compartiendo. Estaban descansando después de un largo día de trabajo. En el primer piso sólo quedaban los dos mayores de la familia Byers. Después de terminar de vaciar el camión Will y El desaparecieron en sus respectivas habitaciones terminando de armarlas, no bajaron hasta que su mamá los llamó para comer algo liviano para cenar – los dos mayores se habían mirado preocupados al ver los ojos rojos de Will y sus mejillas húmedas, pero ninguno se atrevió a indagar más en el tema. Richie soltó algún comentario que logró que tres de la familia sonrieran al menos, El aún se le resistía -. Joyce lo dejó en las escaleras, intentó pasarle unos billetes en forma de agradecimiento, pero él se negó rotundamente, ella le sonrió con amabilidad y lo abrazó con gentileza.

Un nuevo inicio, por eso los Byers se habían mudado desde tan lejos – no de los estados del sur, pero de Indiana, un largo trayecto -. Cosas malas – así había dicho Joyce – habían sucedido a sus hijos – Jonathan y Will - los últimos años, pero la muerte de Jim – el papá de Jane y amigo de Joyce – había sido la gota que derramó el vaso y motivó la mudanza. Partir de cero, los cuatro, como una familia. Richie entendió en ese momento las lágrimas del menor, dejar a sus amigos, debía ser algo muy difícil. Se veían buenas personas, los cuatro, sólo esperaba que el sacrificio les valiera la pena.

"Cualquier cosa que necesites, puedes venir con nosotros" le dijo tomándole de los hombros y mirándole fijamente a los ojos. Ella se había dado cuenta cómo su comportamiento había cambiado radicalmente al sentir el vehículo de sus padres. "Cualquier cosa" recalcó

"Gracias, Joy-"

"¡Richie!" Gritó su mamá caminando a paso apresurado hasta donde él, lo tomó con fuerza del brazo y lo tironeó escaleras abajo. Con los labios apretados miró a Joyce de arriba abajo.

"Buenas noches" dijo su mamá.

"Buenas noches" dijo Joyce con una sonrisa.

Richie se despidió con la mano, la miró una última vez mirándole con el ceño fruncido. "Puedes creer cómo estaba vestida" comentó su madre una vez estuvieron en el interior de su hogar.

"¿Quiénes, cariño?" Preguntó su padre desde el sillón.

"Los nuevos vecinos"

"¿Cuánto crees que van a durar?" preguntó bebiendo de su vaso un poco de whiskey.

"Espero que poco ¿Te diste cuenta los autos que tienen estacionados?"

"Son buenas personas" intervino él enojado, pero ninguno de los dos pareció escucharlo. Bufando se fue a su habitación, odiaba cuando se ponían así. Sus padres ni si quiera le preguntaron si es que había comido algo.

Sin prender la luz fue hasta su ventana para cerrar las cortinas que había corrido esa mañana, notó que en la habitación frente a la suya estaba Will sentado en su cama con las manos en su rostro, lograba distinguir un cordón con luces de colores iluminando su pieza.

Con un suspiro cerró su cortina.

.-.

Pasaron dos semanas antes que estuviera cara a cara con cualquiera de la familia Byers.

Halloween había pasado sin pena ni gloria para Richie y sus amigos, habían logrado evadir a los patanes que solían molestarlos y golpearlos; y su recolección de dulces había sido menor que la de los años pasados – de todas formas, su madre había requisado más de la mitad, diciendo que mucha azúcar le hacía mal, aunque él sabía que se los terminaría de comer todos ella y su papá -. La casa de los Byers estuvo con las luces apagadas toda la tarde, sólo muy tarde, la luz de la habitación de Will se encendió. De todas formas, nadie se atrevió a tocar su puerta.

De ahí en adelante, todas las mañanas, veía a los hijos de Joyce subirse al auto de Jonathan e ir a clases, con Joyce despidiéndolos desde la puerta, algunas veces ella esperaba que él saliera en su bicicleta para despedirse de él también antes de entrar a la casa para ir a trabajar.

Era un viernes por la tarde noche, Bill y Stanley habían querido ir a ver una película que se había estrenado en los últimos días, no era alguna que le llamara poderosamente la atención, pero era mucho mejor que quedarse en casa y soportar a sus padres. Eddie estaba en su casa en cama con fiebre.

"¡Oh, Johnny Boy!" Saludó Richie con un grito. Jonathan estaba con el estúpido uniforme morado del cine, trabajando en la confitería.

"No me llames así" respondió el mayor sirviendo un cubo con palomitas de maíz, con una sonrisa se lo pasó a la clienta que esperaba frente al mesón. "Muchas gracias por venir"

"¿L-lo c-co-conoces?" El pelinegro asintió orgulloso.

"Son los nuevos de al lado" les dijo a sus amigos mirándolos significativamente. Los otros dos niños alzaron las cejas a modo de sorpresa.

"Sabes que esa casa está embrujada" Dijo Stan, el mayor rodó los ojos.

"¿Van a llevar algo?" Richie le contestó dando su orden "¿Embrujada dices? ¿Con fantasmas?"

"Con fantasmas, gritos y paredes llenas de sangre" Respondió Stanley recibiendo una mala mirada de parte de los otros dos. Jonathan negó con la cabeza mientras llenaba cubos con palomitas.

"Richie d-dijo haber visto un f-fa-fantasma" El pelinegro negó rápidamente para sorpresa de sus dos amigos, Richie le encantaba contar esa historia.

"No se preocupen, hemos sobrevivido a cosas peores que un fantasma" Sonrió misteriosamente Jonathan pasándoles sus dulces y refrescos. Los niños lo recibieron nerviosos "Gracias por venir."

Al salir de la sala, Stanley y Bill comentaban animados la película mientras él arrugaba la nariz, definitivamente no había sido su estilo de película, pero mejor pasar el tiempo con sus amigos que en su casa, se repetía una y otra vez. Al menos las palomitas y los refrescos habían valido la pena, pensó mientras botaba los vasos vacíos. Era la última función de la noche y unas pocas personas había en la sala, una pareja en especial no había parado de besarse durante toda la película botando al suelo la bolsa de palomitas que habían comprado, Richie había arrugado la nariz al verlos. Qué desperdicio.

Vio a Jonathan limpiando las maquinas, dudó unos segundos si despedirse de él o no. Mordiéndose los labios decidió que no. Jonathan debía tener unos diecisiete años, ¿qué le iba a importar un crío de doce?

Estaba por salir del cine cuando sintió que Jon le gritaba, al darse vuelta un paquete de M&M cayó sobre sus manos, lo miró sorprendido a la vez que el otro se llevaba el índice a la boca en el común gesto de silencio. Había otros dos paquetes iguales al suyo sobre el mesón. Richie sonrió y se despidió de él antes de apresurar el paso y alcanzar a sus amigos.

.-.

Richie arrastraba su bicicleta entre las piedras. Sus piernas dolían, su rostro dolía y lo que más dolía era su mano. Su boca tenía una mezcla de sabores entre tierra y sangre. Su bolso estaba rasgado en los tirantes y había tenido que amarrarlo a él, sus lentes estaban partidos por la mitad, guardados en su bolso. Soltó un quejido cuando su pierna derecha cedió a su peso y casi cae al suelo con la bicicleta encima.

No quería ir a su casa, sabía que su padre estaba trabajando y no llegaría hasta altas horas de la madrugada y su madre estaría en casa de alguna de sus amigas diciendo lo buena madre que era. Eddie – que estaba en un poco mejor estado que él -, le había ofrecido ir a su casa a curar sus heridas y descansar antes de ir a su solitario hogar, pero la señora Kaspbrak no era muy fan de él y de verdad, de verdad, que sólo quería estar tranquilo y lamer sus heridas solo – pero no en su casa, no en el lugar donde estaba más solo que en todo el resto de Derry-.

¿Qué le había dicho a Bowers para que se enojara tanto? Intentó recordar, pero ese día había dicho tanta divina tontera que, a ese nivel de cansancio, ya era difícil diferenciar. Quizás ni si quiera había dicho nada, con Bowers su mera existencia era razón para que lo golpeara.

Se detuvo al escuchar sollozos cerca de la orilla de la cantera. ¿Había alguien ahí? Pocas personas conocían el camino hasta ese lugar en particular. Se acercó despacio hasta que una de las ramas de los arbustos rozó una de sus heridas en su brazo y dejó escapar un quejido.

"Mierda…" exclamó, soltando la bici, dejándola caer con un fuerte estrépito a la vez que llevaba su otra mano hacia la herida la cual comenzó a sangrar nuevamente.

"¿Quién está ahí?" Escuchó que decían, frunció el ceño al reconocer la voz.

"¿Will?" preguntó saliendo de entre los arbustos. Will tenía los ojos rojos con rastros de lágrimas, notó que en su regazo había un cuaderno y variados lápices, algo estúpido de notar en una situación así. El mayor se puso de pie rápidamente en cuanto vio el estado en el que estaba.

"¿Qué te pasó?" Le preguntó acercándose a él.

"El piso se puso rudo conmigo y no puedo dejar que me traten así, Will." El mayor tomó su bicicleta la dejó a un lado. "Nu-uh, señor, nadie me trata de esa forma, así que tuve que darle una lección. Por supuesto, por lo que puedes ver, fue un digno oponente, deberías ver com—argh, como quedó" se quejó cuando Will lo obligó a sentarse.

El mayor frunció los labios y las cejas mientras revisaba las heridas y golpes que tenía el otro. Apretó los labios cuando reconoció el golpe en la quijada que, más rápido de lo que los dos quisiera, se iba inflamando y cambiando de color.

Tan cerca estaban que, aún sin sus lentes, Richie, podía ver franjas verdes en los ojos miel de Will, quien lo miraba con atención antes de negar despacio con su cabeza. Se preguntó qué estaría pensando en esos momentos. Quizás estaria pensando en Mike y lo mucho que se parecían ambos. Esperó que, a esa distancia, Will pudiera encontrar grandes diferencias entre ellos.

Richie sintió sus mejillas sonrojarse, estaban a sólo centímetros de distancia el uno del otro. Con su mano buena empujó a Will despacio, pero con fuerza lejos de él.

"Lo siento" dijo un sonrojado Byers al percatarse qué tan cerca habían estado los dos. "¿Qué pasó?"

"¿Por qué estabas llorando?" Contrarrestó el menor. Will soltó un bufido a la vez que tomaba asiento frente a él.

"Nada importante" dijo rehuyendo la mirada.

"Ajá…" respondió el otro sin creerle. Dejó escapar un quejido cuando intentó mover su mano mala. Inmediatamente llamó la atención del mayor.

"Deberíamos ir a casa para curarte" comenzó a recolectar sus cosas para meterlas a su bolso. Richie lo detuvo con una mueca de dolor.

"Déjame descansar Byers, que vengo desde el centro de Derry…" el otro sorprendido asintió.

"¿Me vas a decir qué te pasó?"

"¿Me vas a decir por qué estabas llorando?" Will se cruzó de brazos y bufó enojado. Richie sonrió o eso intentó. El otro suspiró cediendo.

"E-echo de menos a mis amigos, eso es todo. ¿Ves? Nada importante"

"Ajá y yo sí me pelee con el piso" ambos suspiraron después de unos segundos en los que ninguno de los dos se animaba a hablar.

"Sí echo de menos a mis amigos" dijo mirándole a los ojos. "Ellos eran-no, son como mis hermanos, parte de mi familia" Pensó en Bill, Eddie y Stanley y cómo se sentiría si tuviera que abandonarlos. Asintió.

"Y ¿qué? ¿Ya no se hablan?"

"No tanto como quisiera" dijo con reproche con sus cejas fruncidas. "¿Y…? ¿qué pasó?"

"Henry Bowers" Richie vio como el rostro de Will entendía a la perfección qué significaba ése nombre en Derry. Se preguntó qué es lo que había escuchado de él o si habia tenido la mala fortuna de conocerlo en persona, o peor aún, si había sido víctima de él.

"De acuerdo ¿crees que te puedas mover ahora? Puedes sentarte en la bicicleta y yo puedo llevarte" desató el bolso del pelinegro y lo metió a la fuerza en el suyo, con cuidado de no arrugar hojas de su cuaderno.

"Podrás ir en esa bici, es un poco… chica" Will hincó los hombros antes de sonreír.

"Sólo debes sujetarte fuerte"

El mayor le ayudó hasta que llegaron al camino de asfalto, después le ayudó a subirse a su bicicleta y luego él se acomodó tratando de no molestarlo.

Al llegar a su casa, Will se percató que no había vehículo ni luces prendidas en la casa del menor. Por su lado, la luz del comedor y de la pieza de El estaban encendidas. De su bolso sacó las llaves – un llavero de rana, notó Richie – y abrió la puerta ayudándolo a entrar con cuidado. Lo sentó en una de las sillas de la cocina y lo dejó ahí mientras él iba al baño a buscar las cosas para curarlo. Richie sintió ruido arriba. Cuando creyó que era algún fantasma jugando con él, vio – o escuchó más que otra cosa, sin sus lentes no veía ni la punta de su nariz - a El bajar por las escaleras, lentamente.

"Will ¿eres tú?" Preguntó por el pasillo. Recibió un escueto sí desde el baño. Sintió a la chica suspirar.

"Hey, Jane" saludó Richie desde su puesto, logrando que arrugara su nariz al escuchar su nombre.

"¿Qué pas—"

"Puedes encargarte de arreglar esto" Dijo Will serio pasándole las gafas quebradas, su voz fría, el pelinegro hizo una mueca. "Debe haber cinta en los gabinetes de abajo" Richie abrió la boca para decir algo, pero Will rápidamente negó con la cabeza.

Auch, pensó.

Cuando le estaban vendando su mano mala, "No creo que esté esguinzada" había dicho Will tomando su muñeca con delicadeza – sus mejillas sonrojadas eran sólo por el dolor, nada más -, El le había puesto sus gafas, él parpadeó varias veces antes de poder enfocar bien, la herida de su brazo estaba limpia y seca, sin rastro de sangre, y le habían aplicado algunas cremas que habían disminuido considerablemente el dolor e hinchazón de su mentón y rodillas.

"Te quedas a cenar" Richie no estaba seguro si le estaba preguntando u ordenando.

"Si voy a estar en tu dulce y alegre compañía, mi querida Jane, entonces sí" Will bufó con una sonrisa mientras ordenaba. El, por su lado sólo arqueó una ceja. Ambos hermanos compartieron una tensa mirada.

"No eggos" El dejó caer los hombros. Su hermano le pasó las cosas que había ocupado para que las fuera a guardar al baño, mientras él limpiaba y comenzaba a sacar ollas de los gabinetes.

"¡Oh! ¡Willie va a cocinarnos!" El mayor le lanzó una mirada. "Okey, okey… guardo silencio" acercó su silla a la mesa. Will sacó un pote con comida congelada y la echó a la olla que estaba calentando en la cocina. Claramente, esta no era la primera vez que le tocaba recalentar la cena, sus movimientos hablaban de una rutina muy aprendida –él las reconocía, era casi la misma rutina que tenía él -. El llegó para colocar el servicio en la mesa. Richie frunció el ceño al ver que había cuatro puestos.

"Jonathan debe estar por llegar" Le respondió cuando pasó por su lado indicando el reloj que ya marcaba cerca de las nueve de la noche.

Ni bien Will terminó de servir los platos, escucharon un vehículo estacionarse fuera de la casa. El rostro del muchacho se iluminó por completo y se apresuró en abrir la puerta. Mientras El, por su lado, se levantó lentamente y caminó despacio hacia ellos, él con cuidado se levantó de su silla y recibió al mayor de pie frente a la mesa con una sonrisa.

"¡Johnny Boy!" Gritó Richie acomodándose los lentes.

"¿Qué—?"

"Bowers" Respondió Will antes que él mismo pudiera responder, Richie le sacó la lengua en un gesto súper maduro.

"Bravucón" susurró Jane antes de tomar asiento a su derecha. Jonathan bufó, dejó sus cosas encima del mesón para luego lavarse las manos.

"Sólo porque es hijo del jefe de policía, cree que se puede salir con la suya" comentó sentándose frente a él.

"A nadie parece importarle" los hermanos le miraron con el ceño fruncido, Richie se preguntó si era un gesto por defecto de la familia Byers.

"A nosotros sí. Así que, si tienes problemas con él, no dudes en venir con alguno de nosotros" los dos menores asintieron sin dudar. Él bajó la vista avergonzado. Rápidamente todos comenzaron a comer.

"Ihh ¿y no vamos a dar las gracias?" Dijo con una mano en su pecho con cara de pena. Los otros tres intercambiaron miradas, incómodos. Richie dejó escapar una carcajada antes de tomar una buena porción de comida y metérsela a boca "¡Ohhh, esto está delicioso!" Jonathan sonrió.

Entre los cuatros cenaron tranquilos con una amena conversación. Richie casi se atraganta al saber que ninguno había ido al arcade desde que habían llegado, por su puesto, él como buen anfitrión les prometió llevarlos algún día.

El limpió los platos, mientras Jonathan se dedicaba a ordenar la cocina, por su lado, Will se había excusado y se había ido a su habitación después de despedirse y desearle buenas noches a todos. Después de un rato, El se fue a su habitación luego de pedirle a Jonathan si le podía explicar algunas cosas del colegio.

"¿Por qué no le preguntas a Will?" Había respondido el mayor a lo que la chica se mordió los labios, mirándolo fijamente, inmediatamente Richie recordó el ambiente tenso que había entre los dos Byers menores. "Okey ¿podrás esperarme media hora?" Ella asintió y con una sonrisa subió las escaleras.

Richie se puso de pie cuando se dio cuenta que sólo quedaban ellos dos, ya sabía que había alargado demasiado su estancia.

"¿A dónde crees que vas?" Preguntó el mayor, poniendo una taza de café frente a él – le había preguntado a Richie si quería algo para beber, pero él había negado -.

"A casa, creo que ya es hora de volver"

"No he escuchado que llegue nadie a tu casa"

"Bueno, lo más probable es que no lleguen hasta mañana" respondió hincando los hombros ", usualmente me quedo en casa de Bill o Stanley, o de Eddie. Pero Edds estaba ahí cuando apareció Bowers, así que creo que su mamá no me daría la mejor de las bienvenidas y… hoy es el cumpleaños del papá de Bill"

"Qué hay de… ¿Stanley?" Richie hizo una mueca recordando el florero que la semana pasada había pasado a quebrar en la casa de Stan.

"El Señor Uris me aguanta sólo unas cuantas horas a la semana en su casa y creo que estaba semana ya ocupé la cuota" con su mano buena se rascó la cabeza intentando ocultar su vergüenza y nerviosismo. "No sería la primera vez" agregó por lo bajo.

Jonathan se levantó de la silla dejando su café sobre la mesa. Richie pensó que lo dejaría descansar así que despacio se dirigió a la puerta. Dio un pequeño salto cuando sintió que el mayor le tocaba el hombro, con un gesto le pidió que lo siguiera, en sus manos había frazadas y una almohada.

"La habitación de visitas no está lista" se mordió los labios ". No es el más cómodo de todos, pero…" rápidamente ordenó todo, luego le pasó un pantalón y una remera. "Para que no tengas que dormir con tu ropa" le indicó donde estaba el baño. Cuando salió con la remera cayéndose por su hombro y sujetando los pantalones con una mano para que no fueran a dar al suelo, el mayor sonrió con afecto y le revolvió el cabello para después dejarle solo.

Estaba acomodando la tapa sobre él cuando escuchó a El desearle buenas noches antes de ir con Jonathan para poder estudiar.

Pasaban de las dos de la mañana cuando llegó Joyce al hogar, fue su hijo mayor que le dio la bienvenida y entre murmullos explicó lo que había pasado. Cerró los ojos cuando sintió que alguien se acercaba hasta él, trató de relajarse, pero se tensó al sentir que alguien le acomodaba las tapas.

Si esa noche lágrimas cayeron de sus ojos, sólo su almohada había sido testigo.

.-.

Dos días antes de acción de gracias, Richie sintió un vehículo parar cerca de su casa. Se levantó de la cama donde estaba leyendo un cómic y caminó hasta su ventana, apenas se veía el auto, frunció el ceño cuando salió de éste una chica de cabello castaño, vio correr a Jonathan hasta donde estaba ella y abrazarla con fuerza y besarla – bueno, hasta ahí quedaba la teoría que era algún tipo de familiar -. Vio a El acercarse lentamente, sostuvo la respiración al ver a un chico de cabello oscuro, muy, pero muy parecido a él, cargado con tres bolsos. Al llegar al lado de la chica comenzó a hablar – quejarse, si se regía por sus expresiones – y le pasó dos bolsos. Luego de despotricar contra la chica se percató de la presencia de Jane frente a él, con delicadeza la abrazó y le besó la frente.

Elevó la mirada hasta la habitación que quedaba frente a su ventana. Las luces estaban apagadas y las cortinas corridas.

Antes que los recién llegados entraran a la casa, Will salió por la puerta trasera hacia el patio, estaba con un abrigo y una mochila a su espalda. Lo vio tomar una de las sillas que había repartidas y la puso frente a la cerca que separaba su casa con la de él. Richie se apresuró en ponerse zapatos y un abrigo antes de salir corriendo escaleras abajo. Antes de salir se acordó de tomar las llaves de la puerta. Sus padres nuevamente llegarían tarde – es decir, no llegarían – y sabía que no sería bienvenido en ninguna de las casas de sus amigos si se quedaba puerta afuera. Buscó a Will en su jardín con la mirada, al no verlo se mordió los labios – no creía haber llegado demasiado tarde -, se dirigió hacia la puerta que daba al patio y antes de poder abrirla ésta le dio de lleno en la cara cayendo de espaldas al suelo.

"Ih, lo siento. ¿Estás bien?" Richie se llevó una mano hacia su nariz, mientras con la otra hacia un gesto que no se preocupara.

"Bien, bien, no te preocupes" Contestó poniéndose de pie arreglándose sus nuevas gafas.

"¿Qué estás haciendo acá?"

"Am… ¿Tenía ganas de ir a jugar al patio?" terminó sonriendo nervioso. "Lo siento, sólo te vi saltar a mi patio y me preguntaba si necesitabas algo." De un momento a otro Will lo empujó contra la cerca que separaba ambas casas mientras él se agachaba y se apegaba también. "¿Qué-?" Will indicó hacia arriba. Richie subió la mirada y vio que la luz de la habitación del mayor estaba prendida. Asintió. "De acuerdo, pero podemos salir por el otro lado." Richie abrió la puerta del patio y la atravesó. Estando del otro lado, hizo un gesto para que Will pasara rápido, le indicó que se fuera hasta el otro extremo de la casa. Cuando volvió la vista hacia arriba, Jonathan estaba mirando por la ventana, se llevó el índice a la boca en un geste de silencio, Jon le respondió indicando su muñeca para luego estirar ambas manos, Richie sonrió y le devolvió un OK.

"¿Nadie nos vio?" Preguntó el mayor cuando llegó a su lado.

"Nop" respondió haciendo sonar la p. "Entonces, a dónde vamos"

"¿Vamos?"

"Oh, pensaba que, ya que te ayudé a escapar, podía acompañarte" Will se le quedó viendo pensativo.

"La verdad, yo sólo iba a dar vueltas por ahí…"

"Ajá y… ¿No quieres ir, no sé, a los juegos o a la cantera?"

"¿Quedan muy lejos no?" Richie rodó los ojos y lo tomó de la muñeca.

"Suerte por usted, señor" Dijo destapando dos bicicletas "Mis padres me regalaron esto, la semana pasada"

"Woah ¿Es nueva?"

"Sí, eh… La otra vez, cuando uhhh, ya sabes" indicó su muñeca y la cicatriz de su brazo "Le eché la culpa a la bicicleta, que era demasiado chica y al otro día ¡paff! Apareció ésta, nuevita." Frunció los labios "Lo único malo es que es demasiado grande. Si me entiendes" El mayor arqueó las cejas mirando las piernas del menor, antes de soltar una carcajada. "Así que puedes usar esta y yo la antigua, no hay problema."

"De acuerdo" Dijo recibiendo la bicicleta para luego montarla. "¿Hacia dónde, señor?"

"Uhhh, me gusta. Pues, vamos a hacer el tour que debiste haber hecho el día que llegaste. ¡Te mostraré los mejores lugares de Derry!" Abrió la puerta de su patio, sacó la bicicleta, esperó que Will pasara para cerrarla. Con un grito ambos se alejaron pedaleando.

Jugaron un par de fichas en el Arcade – Will comentó que el de Hawkins era mucho más grande, gracias "Ay, en mi pueblo, en el sur, los juegos son más grandes" imitó Richie tratando de sonar como Will, ganándose un empujón "amistoso" en el hombro -. Estuvieron revisando comics en la tienda – Will estaba encantado de tener una tienda de comics en el mismo pueblo, ellos tenían que ir a la ciudad para comprar los suyos -. Richie le mostró el cine, pero decidieron no ver alguna película -, principalmente porque ni una función les acomodaba o les interesaba y lo otro, porque habían gastado su dinero en los juegos -. Tuvieron la estúpida – "Estúpida idea, Byers. Esta mierda está muy helada" – de comer helado, para luego terminar tomándose un chocolate caliente en una cafetería – Richie pagó -. Pronto siguieron su camino, pasaron por fuera de la casa de Bill, pero el automóvil familiar no se encontraba, el pelinegro arrugó la nariz. Llegaron hasta el puente de los besos – "¿Y por qué se llama así?" "No sé, Byers, quizás porque vienen a bailar acá, o quizás porque su bello paisaje incita al canto lírico" "Silencio, Richie" le reprochó el mayor con las mejillas sonrojadas. "Con mis amigos intentamos hacer un dique una vez, en el verano" "Y qué pasó" "Bowers… Henry y sus amigos nos han dejado hermosos recuerdos de una infancia encantadora" con sarcasmo. Will arrugó la nariz -. Se quedaron un buen rato ahí, conversando, o más bien de Richie comentando todo lo que Henry Bowers les había hecho. Terminaron el tour al borde de la Cantera, donde Will sacó su cuaderno y sus lápices.

"¿Puedes dibujarme?" Preguntó Richie sentándose frente a él en una roca, antes de posar "Así como la persona inteligente y seria que soy"

"Difícil" respondió chasqueando la lengua.

"¿Soy demasiado reto para ti?"

"No. Es difícil dibujar algo que no está ahí" A Richie le tomó un par de segundos entender a qué se refería, antes de soltar una carcajada forzada.

"¡Oh, por dios, Byers! ¡Haz hecho una broma! ¡No puedo creerlo! Es el fin del mundo"

"Cállate, Richie" El aludido sonrió.

"Mis amigos me dicen Beep Beep, cuando es demasiado" dijo mirando hacia el horizonte casi en un murmullo. El mayor sonrió con cariño antes de asentir.

"Okey, ahora quédate quieto"

"¡Ohhh! Me vas a dibujar" gritó emocionado "Déjame buscar mi mejor lado" después de unos segundos se quedó quieto mientras el mayor lo miraba.

"Bueno… qué ¿tienes que ir al baño?" El menor arqueó una ceja sin entender, hasta que el otro sonrió indicando su rostro.

"¡Will!" exclamó "¡Estás haciendo que cambie completamente la imagen que tengo de ti!"

"Supongo que para bien"

"¡Nop!" dijo sonriendo. El otro meneó la cabeza mientras empezaba a dibujar.

Estuvieron un buen tiempo con Richie comentando todo lo que se le cruzaba por la cabeza.

"¿Sabes? Hay una cosa que me llama la atención" dijo Will mientras sombreaba una parte.

"Dime"

"En todo este rato, y de todas las cosas que has dicho, jamás has preguntado por qué salí a escondidas de la casa o quiénes son las personas que vinieron a vernos" Richie hincó los hombros.

"Todos necesitamos salir de la casa de vez en cuando. Y supongo que ese es Mike ¿no? O sea, es el nombre que todos ustedes me llamaron cuando me vieron por primera vez… No tienes que darme explicaciones si no quieres. Si necesitas alguna distracción yo siempre estoy dispuesto, las puertas de mi oficina siempre estarán abiertas" concluyó con un acento distinto haciendo sonreír al mayor.

Antes que pudiera terminar con los detalles del dibujo, un copo de nieve se posó sobre su cabello.

"Creo que es tiempo de volver" Dijo el mayor. En silencio ordenaron todo para devolverse a sus hogares.

Antes de empezar a pedalear, Richie lo detuvo del brazo.

"Si necesitas distraerte en estos días, puedes pasar por la casa y ayudarme a estudiar algebra" agregó sin mirarlo a los ojos.

"¿Algebra?"

"Ajá. Bill es quien suele ayudarme, pero ya vez, el bastardo salió de la ciudad por el festivo"

"De acuerdo" dijo el mayor con una sonrisa, al ver el rostro enojado del pelinegro.

Cuando llegaron a sus casas se estaba formando una pequeña tormenta de nieve, Will frunció el ceño al no ver el auto de su mamá, esperaba que no se demorara en llegar. Guardaron las bicicletas, el mayor le agradeció por pasar la tarde con él. Se despidieron por última vez antes de subir los escalones respectivos de sus pórticos. Richie vio cómo la sonrisa ligera que portaba Will – esa que le había costado mantener toda la tarde –, se desvanecía al ver que era Mike quien le abría la puerta.

Una vez cerrada su puerta principal, se apoyó en ésta y suspiró.

.-.

Era pasado las una de la tarde cuando sintió que alguien tocaba la puerta. Su madre, que se encontraba en la cocina lavando los platos del almuerzo, fue quien abrió arrugando el gesto al ver quien era.

No habían tenido clases ya que la nieve había cubierto gran parte de los caminos.

"¿Está Richie?" preguntó inseguro, la mirada de su madre haciéndolo sentir consciente de sí mismo. Con sus manos sacudió su ropa.

"No, él est—"

"¡Will!" Gritó el pelinegro cuando lo vio. El mayor sonrió. "Algebra ¿verdad?" El otro asintió "Mamá, déjalo pasar. Me va a ayudar a estudiar algebra ¿vez?" indicando la mochila que traía el otro. Su madre asintió y Richie lo arrastró hasta su pieza.

Después de unos veinte minutos donde Will había intentado explicarle por cuarta vez el error de conceptos que tenía, dejó el lápiz en el suelo y suspiró irritado.

"Lo siento, pero de verdad me cuesta mucho concentrarme" su sonrisa era más una mueca que otra cosa. Will buscó en su bolso hasta que sacó su cuaderno de dibujo. "Es por eso que es Bill quien me ayuda, es el que más paciencia tiene, ya sabes con Georgie y todo. Una vez irrité tanto a Stan que terminó golpeando la mes—"

"Toma, lo terminé hoy en la mañana" le pasó el dibujo, Richie se quedó sin habla al verlo.

"Woah…" fue todo lo que dijo "Es… es… ¿Así es como se ve mi nariz?" Will bufó con una sonrisa. "Muchas gracias" Se levantó y caminó hasta su pared donde no dudó en colgarlo para sonrojo del mayor.

"Entonces, algebra"

"Argh…"

Fue esa misma tarde, mientras intentaba hacer un muñeco de nieve con la nieve que se había juntado, que escuchó ruido en el patio de los Byers. Creyendo que era Will se acercó despacio para asustarlo, mas tuvo que quedarse con las ganas por que claramente la voz que dijo "¿Estás terminando conmigo?" No era del hijo menor de Joyce.

Sintió al otro suspirar y el frunció el ceño. Qué imbécil, pensó, quién terminaba con su novia un día antes de las festividades, especialmente si te estás quedando por al menos cuatro días más en su casa.

"Lo lamento, El. Pero creo que ya es hora de dejar de mentirnos el uno al otro"

"¿Mentirnos?" Preguntó genuinamente confundida. "¿Ya-ya no me… ya no me quieres?" Preguntó con un hilo de voz.

"No" dijo a secas el otro. Bastardo, pensó Richie al escuchar un sollozo de Jane. "No al menos como creímos en algún momento"

"No entiendo" escuchó otro suspiro.

"Piensa en esto. Sabes que existen distintos tipos de amor" Hubo un pequeño silencio. "El familiar, que es lo que sientes por Hopp- mierda, lo siento"

"Está bien" ¿Qué había pasado ahí?... Hopp, Hopp, se le hacía conocido ese nombre… quizás ¿Jim Hopper? Pfff, Mike lo estaba haciendo estupendo si quería hacer llorar a El.

"De todas formas, no era mi intención… ugh… entonces, también está el amor romántico"

"Novios"

"Sí, y también el amor que sientes por tus amigos… El ¿es diferente el amor que sientes por mí que el que sientes por Max?" ¿Quién era Max? Richie no tenía forma de saberlo. Después de unos segundos, ella respondió.

"No…" dijo dudativa. "No, es igual" esta vez más segura. "Es-está bien ahora. Entiendo"

"Siempre te voy a querer, El. Eres una de las personas más importante en mi vida"

"¿Eso significa que ya no puedo llamarte?"

"¿Qué? No, El, puedes llamarme cuando quieras."

"Y ¿abrazarte?"

"No, El. Siempre puedes abrazarme, cuando sea que lo necesites" Richie sintió como se movían, abrazándose, de seguro.

"Okey…" El menor intentó moverse, pero sus piernas no reaccionaban. "¿Mike? Acaso sientes amor romántico por alguien más" Sintió otro suspiro y una pequeña risilla.

"Si te digo que no ¿me creerás?"

"Mike, los amigos no mienten" Richie supuso que el otro había asentido pues al poco rato se escuchó a El preguntar "¿Es alguien de la preparatoria?"

"No… no me preguntes quién es, por favor"

"¡¿Acaso es Max?!" Preguntó escandalizada.

"¡No! ¡Eww, El! ¡No, no es Max! Eww" Escuchó, por primera vez, a Jane reírse libremente. "No puedo decirte"

"¿Por qué?"

"Es complicado, El. Por favor" ambos se quedaron en silencio un largo rato. Los tres escucharon a Will y Joyce reírse desde el interior de la casa.

"Oh…" escuchó que decía "Oh…" Richie frunció el ceño, ¿quién era?

"Por favor, El… no…" sollozó el otro. ¿Joyce? ¿Era Joyce?

"Está bien, está bien, Mike" Urgh, nada peor que tener un enamoramiento con la mamá de tu amigo, ¿pero tan fuerte era lo que sentía como para terminar con tu novia? Richie no lo entendía.

"Por favor, no le digas a nadie" después de unos minutos los tres escucharon que la puerta se abría.

"Oigan" Dijo Will desde la puerta, su voz tan fría como la temperatura en esos momentos. Richie se estremeció sólo con oírla. "Mamá tiene lista la cena, si es que quieren entrar"

"En un minuto" Respondió El. Con un bufido cerró la puerta. "Está enojado con los dos"

"Intentaré hablar con él"

"No hoy, mañana" después de unos segundos sintió la puerta abrirse de nuevo.

Esperó unos minutos antes de derrumbarse en la nieve. Bien, al menos El no parecía tan afectada por el termino en su relación, aunque eso no le quitaba lo bastardo que era Mike por terminar en estas fechas, ¡especialmente si era por Joyce! Se puso de pie y abandonó su intento de muñeco de nieve, adentrándose a la casa para darse una ducha caliente y despertar sus entumecidas piernas.

.-.

"¿Yo no te he llamado Mike? ¿Yo?" Escucho gritar afuera de su casa.

Richie estaba leyendo un libro en su sala de estar, mientras sus padres se habían ido de fiesta. ¿Era hoy día de acción de gracias? ¿O era mañana?

"¡Te recuerdo que fui yo quien te llamó constantemente las primeras dos semanas, pero siempre tenías algo más importante que hacer! ¡Incluso cuando tu llamabas lo único que me decías era que te pasara a El!" Prestó particular atención cuando identificó la voz de Will.

"¡Will, déjame explicarte!" Dejó su libro sobre la mesa de centro, apagó las luces y corrió un poco la cortina.

"¿Explicarme qué?" se dio vuelta encarándolo "¿Que el gran Mike Wheeler estaba demasiado ocupado para hablar con su supuesto mejor amigo?"

"Sí estaba ocupado" Respondió elevando la voz ", entramos a preparatoria, las cosas no son fáciles" Will soltó una carcajada.

"¡¿Crees que no lo sé?! Yo entré también a preparatoria, por si necesitas recordarlo. En un estúpido pueblo donde no conozco a nadie" Auch… "Y dónde me han…" negó con la cabeza antes de continuar ", pero por supuesto, era yo el que siempre llamaba en un mal momento ¿no? Y cuando llamaba El, tenías todo el tiempo del mundo."

"Es diferente Will. El acaba de perder a Hopper—"

"CREES QUE NO LO SÉ" las luces en la calle parpadearon. Los tres observaron el fenómeno extrañados ", vivo con ella, Mike. Un recordatorio constante de por qué nos mudamos."

"Will, El era mi novia." Ajá, asintió Richie.

"Y yo ERA tu amigo, Mike." Incluso a través de la ventana pudo ver como a Mike se le iban los colores del rostro.

"¿Qué? Will—" lo tomó del brazo.

"¡NO ME TOQUES!" gritó y hubo una explosión en uno de los postes eléctricos que hizo que los tres dieran un salto. "Incluso Max dedicó media hora de su tiempo para saber cómo estaba." Se revolvió el cabello en un gesto de desesperación "Mierda, incluso Steve habló conmigo una tarde que visitaba a Dustin" Mike dio un paso hacia él.

"Will, sé que hice mal, por favor déjame—tu nariz, por qué está—¿Will?" Se dio vuelta y se limpió la nariz, donde Richie pudo ver rastros de sangre.

"Déjame solo, Mike," se montó en su bicicleta. "Eso se te da fácil ¿no? lo has hecho todo este tiempo." Agregó antes de ir calle abajo.

Mike se quedó ahí de pie, incapaz de moverse, llevó sus manos hacia su rostro y tiró de su cabello. Al bajar sus manos, sus ojos estaban vidriosos, volteó la cabeza en dirección del poste que había explotado e hizo una mueca. A zancadas se metió en la casa de los Byers.

Richie se quedó ahí, escondido en su sala de estar, mordiéndose los labios, indeciso si seguir o no al menor de los Byers. ¿Sería bueno que él lo siguiera, que se lo encontrara como sorpresa? Se paseó por toda la casa intentando decidir si seguirlo aún. Él sabía muy bien donde podría ir Will, hasta ahora podía decir que era su lugar favorito. En cuando bajó las escaleras por tercera vez, vio el libro que había dejado en la mesa de centro. Se apresuró a tomarlo y acomodarse en el sofá donde había estado antes. Intentó leer al menos cuatro veces la misma hoja, hasta que lo empezó a leer en voz alta… ¿De qué se trataba el libro? Algo de una familia que se mudaba a… urgh… con un bufido dejó caer el libro al piso. Se pasó la mano por su rostro. Se sacó los lentes y decidió que era buen momento para limpiarlos exhaustivamente. Siempre podía tomar una ducha, arrugó la nariz ante la idea. Luego de limpiar sus lentes, decidió que era tan buen momento como cualquier otro para limpiar la cocina.

Al terminar, se duchó y se vistió con ropa abrigadora, aún quedaba un poco de luz afuera, así que no debía ser tan tarde. "Es lo suficientemente tarde como para que parezca una casualidad" Se dijo así mismo, mientras descolgaba un abrigo junto a sus guantes y una bufanda.

Abrió la puerta y ahí frente a él estaba Joyce con la mano en alto a punto de golpear la puerta.

"Hola, cariño" le saludó con un gesto preocupado. "¿Vas saliendo?" él asintió.

"¿Pasó algo?" preguntó contagiándose de su preocupación. Ella se sobó sus manos.

"Will salió un poco alterado de la casa y ya han pasado varias horas y no llega. Pensamos que quizás ¿tu sabías donde pueda estar?" Se quedó pensativo unos minutos, sin saber si decirle o no el lugar donde él tenía pensado ir a buscar.

"Sí…" murmuró "Sí, sé dónde pudo haber ido" agregó decidido. Tomó las llaves de su casa y cerró la puerta.

"De acuerdo, podemos ir en auto-"

"No, es más fácil llegar en bicicleta" Joyce se mordió los labios. "Si no está ahí ¿podrían ir a revisar a los juegos de arcade? ¿O la heladería?" la mujer asintió.

Sacó su bicicleta y partió a todo lo que sus piernas daban camino a la cantera. El viento frio de invierno le golpeaba el rostro como cientos de pequeñas agujas clavándose en su piel.

Saliendo del pueblo comenzó a escuchar truenos y relámpagos a lo lejos. No era tiempo de tormentas. Apresuró lo que más pudo su bicicleta.

Estaba a menos de un kilómetro de distancia vio un gran rayo caer cerca de la cantera, sintió su respiración detenerse de golpe y su corazón comenzó a bombear con más fuerza que antes, en cualquier momento sentía que se le salía. Por qué, de a dónde y cómo es que había caído un rayo en esta época, en este clima y precisamente en ese lugar. Oh dios, por primera vez en todo el trayecto esperaba que Will no se encontrara ahí. Tiró la bicicleta lejos y comenzó a correr hasta la orilla.

Lo que vio hizo que su cuerpo se paralizara, ahí en el suelo estaba Will de espaldas inconsciente, con su nariz y boca cubiertos de sangre. La electricidad aún era palpable en el ambiente.

Corrió hasta su lado y se arrodilló, al posar una de sus temblorosas manos sobre el pecho del mayor, sintió como la estática le recorría el brazo.

"¿Will?" llamó con un hilo de voz. Suspiró cuando sintió que estaba respirando, un rastro de sangre fresca había en su nariz. "¡Will!" llamó más fuerte moviéndolo para ver si lograba algún tipo de reacción de él. "Vamos, Byers, no se te ocurra morirte en este lugar" lo sintió quejarse. "Eso, eso, despierta bello durmiente, no me hagas besarte" Will se llevó una mano a su nariz antes de abrir sus ojos. "¡Woah!" Exclamó Richie al ver que el color avellana de los ojos del mayor, sólo por un segundo o dos, eran azules con algo de verde.

"¿Mike?" El pelinegro hizo una mueca.

"No, pero si quieres puedes llamarme así. Incluso puedes llamarme cariño o papi si estás interesado"

"Richie" El otro asintió ayudándolo a sentarse. Will soltó un gemido abrazando su estómago, segundos tuvo para apartar al menor antes que empezara a vomitar.

"Urgh…" exclamó elocuentemente el menor, mientras comenzaba a sobarle la espalda al mayor. De entre sus bolsillos sacó un pañuelo de género. "Toma, siéntete libre de usarlo…"

"Lo siento…"

"Está bien…" Will limpió su rostro y de entre sus cosas sacó una botella con algo de agua. "¿Mejor?" El mayor asintió. "Bueno, ¿crees que te puedes poner de pie?" obtuvo un no por respuesta "Okey, okey. Podemos quedarnos un rato acá" sin percatarse seguía sobándole la espalda al otro, aunque no sabía a quién realmente estaba tranquilizando, si a Will o a sí mismo. "¿Sabes qué fue lo que pasó? ¿Por qué hubo ese rayo? ¿Cayó muy cerca de acá? ¿Cayó en el agua? Hey, ¿qué pasa con los peces si cae un rayo en el agua? ¿Se mueren? ¿Sobreviven? ¿Qué crees?"

"Beep… beep, Richie" susurró, llevándose una mano al rostro para taparse los ojos.

"Lo siento" con cuidado le ayudó a ponerse de pie. Will casi se cae al suelo, pero logró afirmarse del menor.

"Sí, bueno, puede que no sea lo suficientemente alto como para cargarte, pero siempre puedo ser tu bastón" lo dejó de pie, recargado en un árbol mientras él echaba todo a la mochila del otro. "Todo listo. Ahora nos vamos"

"Despacio" susurró.

"Ajá, tan despacio como necesites, ¿de acuerdo?" a paso tortuga los dos se dirigieron hacia la carretera.

Durante el camino, el menor se preguntó por qué no había dejado que Joyce lo acompañara, el sufrimiento de Will en estos momentos era sólo culpa de su propio egoísmo, y ¿así se hacía llamar su amigo?

Will vomitó al menos tres veces más durante el trayecto, en la última botando sólo el agua que tomaba, lamentablemente la botella se había vaciado un par de metros atrás. Al llegar a las bicicletas, el mayor se llevó ambas manos a su cabeza a la vez que las luces de la carretera parpadeaban hasta que su intensidad bajó. Raro, Richie pensó, pero eso era algo de lo que podía preocuparse después, ahora, en ese instante, su preocupación máxima era saber cómo diablos iba a trasladar a Will hasta su casa – una vez más maldijo el momento en que negó la ayuda de la madre del mayor -, no podía dejarlo solo para ir a buscar ayuda, eso estaba claro. Estaba pensando en una solución cuando vio las luces de un auto acercarse a ellos.

Se puso en medio del camino e hizo señas esperando que los ocupantes del vehículo se detuvieran y no lo atropellaran – y si se detenía fuera para ayudarlos y no para dañarlos aún más -, sintió a Will quejarse a medida que las luces se hacían más fuertes. El auto paró a unos metros de él, quien inmediatamente se fue al lado del mayor para ayudarlo a pararse. Sintió las puertas abrirse y pasos acercarse a ellos.

"¡Will!" Gritó Mike al verlo. Antes que pudiera llegar a su lado, Will se apartó de ellos haciendo arcadas. "¿Estás bien? ¿Qué pasó?" miró intensamente a Richie "¿Qué fue lo que pasó?" demandó. Richie sólo atinó a negar con la cabeza, mientras apoyaba al otro "¿Cómo no vas a sab-?"

"Mike" llamó el menor de los Byers, la actitud del más alto cambió radicalmente de una dominante a uno de delicada preocupación, fue tan brusco el cambio, que el cerebro de Richie apenas pudo procesarlo.

"Hey, Will" le habló despacio pasando un brazo por sus hombros, entre los dos le ayudaron a ponerse de pie mientras Mike le aseguraba que todo estaría bien, que pronto estarían en su casa, todo estaría bien.

"Mi cabeza…" fue lo último que dijo Will antes de desplomarse encima del más alto.

"Mierda" dijeron ambos antes de mirarse, con cierto reproche. Richie le ayudó a cargarlo hasta el auto donde Nancy – la hermana de Mike y novia de Jonathan – estaba al volante. Mientras acomodaban a Will en los asientos, El se dedicaba a subir las bicicletas en la parte de atrás. Si era sincero, se sorprendió de ver que ambas cabían casi sin problemas.

Antes de arrancar, El y Mike compartieron una mirada significativa que hizo que Richie frunciera el ceño.

"Cómo lograron encontrarnos" preguntó después de unos minutos de silencio incómodo.

"Will tiene un dibujo de ese lugar en su pieza" Respondió Mike, quien llevaba la cabeza de Will apoyada en su hombro, abrazándolo con fuerza.

"No es un lugar fácil de encontrar" agregó el menor.

"Mapa" agregó El. Bueno, eso le daba más sentido, aunque seguía sin creerles del todo.

Sonrió cuando cruzó su mirada con Nancy.

"¿Sabes?" Dijo la mayor "Eres extremadamente parecido—"

"Sí, sí" dijo en tono despectivo ". Todos me lo han dicho, pierde la gracia después de las primeras tres veces"

"No sé qué le ven, no nos parecemos en nada" A lo que Nancy simplemente puso los ojos en blanco ante la negatividad de su hermano. "¿Puedes apurarte?" reclamó al ver que comenzaba a sangrarle la nariz a Will de nuevo. Antes que cualquier pudiera reaccionar, Mike le limpió el rostro delicadamente con la manga de su chaleco. Richie arrugó la nariz en desagrado, en el fondo de su cabeza la voz de Eddie resonaba recordándole todos los peligros de tocar sangre ajena.

"Bueno, dile eso a Joyce, Jonathan, Will y Jane aquí presente" Mike lo miró con odio cuando nombró a El. "Casi les doy un paro cardiaco cuando me vieron por primera vez" El asintió con una sonrisa leve. ¡Hey! Un gran paso para el gran señor Richie Tozier.

"Pensamos que habíamos visto un fantasma" agregó El.

"Bueno si vas a ver un fantasma en tu casa, mejor yo que los que se dice viven ahí"

"Qué—"

"Llegamos" Dijo Nancy estacionándose. Jon y Joyce los estaban esperando en el pórtico.

"¡Johnny Boy! Necesitamos tu ayuda" Jonathan tomó en brazos a su hermano que seguía inconsciente y lo cargó casi sin problemas al interior de la casa. Richie sacó su bicicleta, mientras Joyce y Jon entraban, con Mike y El a la cola. Fue Nancy quien le ayudó a sacar la bicicleta de Will junto a su bolso.

"Muchas gracias por cuidar de él" Le sorprendió la mayor. Richie se hincó los hombros.

"Para eso son los amigos, ¿no?" Nancy le miró con el ceño fruncido. Él tomó su bicicleta y se encaminó hacia su casa.

"¿No vas a entrar con nosotros?"

"No quiero molestar"

"Mm… no creo que seas una molestia. Además, nos serviría saber qué fue lo que paso"

"No es que sepa algo, cuando lo encontré estaba inconsciente en el suelo" se acomodó sus gafas.

"De acuerdo. Nos vemos" Nancy suspiró antes de subir los escalones dándole así la espalda. Richie miró a su casa con todas las luces apagadas ¿Quería estar solo esta noche en particular? Con un suspiro subió esos escalones.

Adentro, se había formado un pequeño caos, todos iban de un lado para otro. De repente sintió que unos brazos lo rodeaban haciendo que diera un pequeño salto.

"Gracias por encontrarlo" le susurró Joyce en el oído, haciéndolo sonrojar. "¿Quieres beber algo?" la señora le ofreció con una sonrisa cálida y sus ojos irritados. Él asintió. Ambos se dirigieron hacia la cocina donde Joyce le preparó un té caliente.

Estuvieron en silencio hasta que Nancy apareció en la puerta de la cocina.

"¿Está el agua caliente?"

"Sí, cariño" Respondió antes de tomar su café. Nancy se acercó a ella y puso una mano sobre su hombro.

"Will está despierto" Dijo El entrando. Joyce se levantó con cuidado y una sonrisa dejó a Richie sólo en la mesa. "¿Hay agua?"

"No, pero pongo a calentarse"

"¿Will está bien?" Preguntó por primera vez el menor.

"Su cabeza… le duele" Respondió la castaña. Richie se quedó pensativo recordó las luces de la cantera.

"Hay demasiada luz" las otra dos le quedaron mirando. "Si tiene migraña y tienen la luz encendida, hay demasiada luz" indicó la bombilla encendida en la cocina. El buscó entre los cajones hasta que encontró una vela. Nancy le pasó un vaso y acomodó la vela para que no se cayera. "¿Le gusta su té caliente?" Preguntó el pelinegro mientras se ponía de pie, había visto una caja con manzanilla cuando El buscaba las velas.

"Si es como Jonathan, tibio y sólo un poco dulce" respondió Nancy. Mientras le facilitaba un tazón.

"Jonathan dijo que había pan en la despensa" Entró Mike restregándose los ojos – estaban rojos, con rastros de lágrimas -. "El dice que Will debe comer algo antes de irse a dormir…" suspiró.

"¿Y no quiere comer?" preguntó su hermana mientras servía el agua caliente en las tazas. El más alto negó con la cabeza.

"No cree que pueda mantener nada en el estómago" Richie asintió distraído.

"Le creo, con todo lo que vomitó…" ambos hermanos se le quedaron mirando.

"Mierda, creí que sólo había tenido las arcadas…" Mike, puso el pan en la tostadora y sacó un poco de mermelada.

"¿Estás bien?" Pregunto Nancy al ver que los ojos de su hermano se llenaban de lágrimas.

"Sí, sí… ¿hablamos luego?" Ella asintió. "¿Para Will?" Indicó la taza con té de manzanilla. "Buena idea la de la luz" dijo mirándole antes de salir de la cocina.

"Entonces… qué fue lo que pasó, cuéntamelo todo" le tomó del brazo clavándole sus azules ojos en los de él.

Al principio Richie contó con simples palabras lo que había visto en su camino hasta la cantera. Al terminar su relato, Nancy le sonrió y comenzó a hacerle preguntas que a él le parecieron extrañas en un principio.

"¿Y ese es un lugar donde va mucha gente?"

"No mucha, mis amigos y yo pasamos ahí algunos días en el verano y no mucha gente pasa"

"Entonces, ¿había truenos y relámpagos?"

"Sí, pero desaparecieron minutos antes de que el rayo cayera"

"Tampoco rastros que el rayo haya caído cerca de él"

"Ajá…"

"¿Qué crees que pasó?" Cuando Richie hincó los hombros, Nancy le sirvió otro té y esta vez le acompañó con unas cuantas galletas y le pidió que contara todo de nuevo. En algún momento se le unieron Joyce y El, quienes hacían sus propias preguntas.

¿Sentirse él como en un interrogatorio? Jamás… pero sí un poco, si es que era honesto consigo mismo. Aunque, ahora, parecía más una conversación con la llegada de las otras dos.

Finalizando su tercer té de la noche, sintieron que golpeaban la puerta. Joyce fue quien fue a abrirla y luego lo llamó. En la puerta estaba su madre con el ceño fruncido y una sonrisa forzada.

"Richie, hijo, llegamos y no estabas en la casa, no sabes lo preocupados que estábamos" Richie puso los ojos en blanco, quizás sólo lo habían ido a buscar porque su bicicleta estaba tirada en el jardín de los Byers y, por supuesto, su madre no aprobaba a los Byers – especialmente cuando se enteró que Joyce trabajaba en un mini market -.

"Espero que Will se mejore"

"Nosotros también. Muchas gracias de nuevo, Richie, cuídate" su madre lo tomó del brazo y con un saludo corto, se dirigieron a su casa. El pelinegro se soltó con fuerza de su mamá y tomó su bicicleta para ir a guardarla.

"Te he dicho que no me gusta que lleguemos a la casa y tú no estés acá, especialmente para ir donde los vecinos. Ni una nota dejaste. ¡¿Richie?! ¡Te estoy hablando!"

"Sí, mamá…" dijo antes de irse escaleras arriba.

Tomó su libro, sí, el mismo que había estado leyendo en la tarde y de un golpe corrió la cortina de su ventana abriéndola. Las luces de la habitación de Will estaban apagadas. Se mordió los labios y se recostó en su cama a leer.

Tenía mucho que pensar.

Stanley lo vino a buscar temprano en la mañana y pasaron gran parte del día juntos, después de almuerzo se les unió Eddie. Vieron una película en el cine, una película que de nuevo no era muy del gusto de él, pero ¿qué se le podía hacer? Terminaron el día esperando que Bill llegara de ver a su familia y jugaron juntos en su casa junto al pequeño Georgie, para molestia de la señora Denbrough.

Había sido un buen día. Sus amigos le habían logrado despejar la cabeza con sus juegos y bromas simples. Estaba tan feliz que cuando llegó a su casa y su padre lo castigó por contestarle de mala forma a su mamá, aún seguía sonriendo.

Al otro día despertó con los ruidos de sus vecinos ayudando a sus invitados a acomodar sus bolsos en el auto antes de partir.

Vio a Jonathan y Nancy abrazarse con fuerza. Mike por su lado estaba hablando animadamente con El y Will mientras subían los bolsos, El hizo un comentario que logró que los otros dos se rieran. Joyce salió con una bolsa llena de potes con comida y un termo. Nancy algo le dijo que la mujer hizo un gesto con la mano entregándole la bolsa. Mike se despidió de Jonathan, quien le palmeó la espalda. Luego abrazó a Joyce por un largo rato, mientras Nancy se despedía de Will y El, a la última el pelinegro le dio un corto abrazo y un beso en el cabello. Con Will, ambos intercambiaron palabras antes de darse un abrazo algo incómodo.

Los cuatro se quedaron de pie en el jardín viendo como el auto desaparecía por la calle. El y Joyce fueron las primeras en ingresar a la casa. Después de unos minutos, Jon entró, no antes de abrazar a su hermano y besarle la cabeza. Antes que entrara, Will elevó la vista y se dio cuenta que estaba él en la ventana. Richie se sonrojó al verse que lo habían pillado, pero sonrió y saludó al mayor quien le devolvió el gesto.

Se alejó de la ventana y se fue a dar una ducha, cuando volvió vio su cuaderno de algebra encima de su escritorio, con un suspiró lo abrió y se sentó.

Este era tan buen momento para terminar sus deberes como cualquier otro.

.-.

Mierda, mierda, mierda. Pensaba Richie mientras recibía otro golpe de lleno en su estómago. ¿Cómo es que no los había sentido venir? Intentó ponerse de pie y defenderse para ir a ayudar a Eddie y Bill que eran los que estaban recibiendo las peores partes. Golpeó en la entrepierna a Victor con suficiente fuerza para tirarlo al suelo del dolor. Tomó un palo que estaba cerca e intentó golpear a Henry, pero éste fue más rápido y lo esquivó para luego empujarlo contra una pared.

"¡HEY!" Gritaron desde la entrada del callejón llamando la atención de Bowers justo segundos antes que su puño se estrellara contra la cara de Richie.

"Piérdete" le gritó uno de los amigos de Bowers.

"Por qué no te metes con alguien de tu tamaño, ¿eh?" Mierda. Pensó Richie, estos imbéciles iban a moler a golpes a El o quizás algo peor, qué le iba a decir a Joyce.

Su corazón se aceleró a mil.

"Mira zorrita, por qué no vas a mover la colita a otro lugar. O mejor aún" Henry Bowers se iba acercando poco a poco hasta El, tenía que actuar rápido, intentó dar un paso, pero sus piernas gritaron de dolor. "Por qué no vienes y la mueves acá" dijo tocándose la entre pierna.

"Disculpa, ¿qué le dijiste a mi hermana?" No, no, no. No podía estar Will ahí también. A su lado aparecieron Bill y Eddie, que lo sujetaron de los brazos.

"Miren nada más, quien vino a defender a estos perdedores. Si no es el maricón del pueblo. Dime, ¿es cierto que se mudaron porque te pillaron chupándosela al director del colegio?" los otros matones se rieron a carcajadas.

Mierda, ¿eso era lo que decían de Will? Que era… que era… con razón su mamá no quería que se juntara con ellos. Vio como El le tomaba de la mano y negaba con la cabeza. Will lo miró directo a los ojos y elevó la vista donde estaban colgando unos cables de electricidad, después le hizo un gesto con la mano, para que avanzaran hacia ellos. Tironeó a los otros dos para que lo siguieran, mientras Will y El llamaban la atención de los demás.

Hubo un intercambio de palabras más, que hizo enfurecer más a Bowers y los demás. Richie sintió como se erizaban los pelos de sus brazos antes de sentir una explosión sobre ellos.

"¡Corre!" Dijo Will tomándolos de los brazos a él y Eddie, a la vez que El tomaba la muñeca de Bill y los arrastraban corriendo por las calles.

"¡Me las vas a pagar! ¡¿Estás muerto, escuchaste?!" gritó Bowers con una de sus manos en su rostro.

Siguieron corriendo hasta que sus piernas no dieron más, dejándolo caer al suelo.

"¿Estás bien?" Preguntó El ayudándolo a ponerse de pie.

"Gracias" Dijo Eddie al lado de Richie. "Pero ahora están en su lista, no los va a dejar tranquilos"

"No será el primero ni el último en hacernos la vida difícil" Will se acomodó la mochila que cargaba.

"P-por lo general, l-la gente no suele e-en-entrometerse" intervino Bill arreglando su ropa.

"Sí, eso es porque no sé a quién le tienen más miedo, si a Bowers hijo o al padre"

"Cuál de los dos más loco" los dos mayores intercambiaron miradas.

"Entonces, ¿a dónde iban?" preguntó El.

"A casa de Richie"

"Sí, tenemos un importante proyecto de ciencias que entregar antes de las vacaciones"

"Los acompañamos" Dijo Will. Richie frunció el ceño.

"No necesitamos niñeras" Respondió el pelinegro haciendo que los otros dos arquearan las cejas.

"Lo lamen—"

"Te recuerdo que vivimos al lado" Will cortó a El con una sonrisa. "No es que queramos seguirlos, es que te tenemos que." Richie se le quedó mirando con los ojos entrecerrados.

"Primera vez que veo que alguien te calla"

"Aw, ¿celoso, Eds?" le dijo pasando uno de sus brazos por los hombros del más chico.

"No me digas así" le reprochó, sacándose el brazo de encima.

"No te preocupes, tu siempre puedes callarme cuando quieras y cómo quieras" dijo haciendo un movimiento sugerente con las cejas antes de besarle la mejilla, el gesto sacó una risa del mayor, mientras el más bajo se limpiaba la mejilla con su brazo y alegaba algo de bacterias y saliva. Mientras Bill ponía los ojos en blanco y negaba con la cabeza.

El resto del camino fue tranquilo. Richie iba conversando incapaz de quedarse en silencio por mucho rato, pero siempre pendiente de los otros dos que iban un par de metros más atrás murmurando entre ellos.

Se despidieron cuando llegaron a su calle. Richie buscó entre sus cosas las llaves de su casa. No estaban. Diablos. Buscó de nuevo. Seguían sin aparecer. Sacó todas las cosas que había en su mochila. Mierda.

"Esperen aquí" les dijo a los otros dos sin siquiera guardar todos sus cuadernos y corrió hacia la casa de los Byers. "¡Hey, ey, ey!" llamó su atención antes que cerraran la puerta. "Necesito de su ayuda, ¿alguno de ustedes dos sabe cómo abrir una puerta sin la llave?" preguntó con su rostro más angelical. Fue El quien suspiró y rebuscó en su cabello antes de sacar una horquilla, intercambió una mirada con Will.

"¿Crees que podrás…?" ella asintió. Will tomó su bolso y lo dejó dentro de la casa. Antes de salir y acompañarlos.

"Puedo decir lo poco raro que me parezca que: primero, sí sepan abrir una puerta ilegalmente y, segundo, que sea El quien puede hacerlo" Will dejó escapar una risilla.

"Si supieras" susurró, esperando que Richie no lo escuchara, pero no fue así, porque el menor se le quedó viendo con sorpresa.

"Permiso" dijo El abriéndose paso entre los otros dos que miraban a Richie sin entender. El se arrodilló frente a la puerta y metió la horquilla. Empezó a moverla con cuidado, mirándola fijamente. Pasado unos minutos, se escuchó un click logrando que la puerta se abriera. "Listo" dijo poniéndose de pie.

"T-t-tienes un poco de sangre en t-t-tu—"

"Oh…" exclamó ella llevándose su mano a la nariz, inmediatamente Will le pasó un pañuelo. El pelinegro asintió a modo de agradecimiento. Abrió la puerta y dejó que los otros dos entraran, él se apresuró en guardar sus cosas en su mochila para poder entrar y – ¡por fin! – limpiar sus heridas. Con su mano se despidió de los hermanos Byers.

Suspiró antes de subir las escaleras a su cuarto.

Al otro día al contarle lo sucedido a Stanley – que no estaba con ellos el día anterior porque tenía que acompañar a su padre -, los tres no pudieron evitar plasmar su admiración por los hijos menores de Joyce.

.-.

Los días que le siguieron fueron bastante rutinarios, la única alegría que tenía durante el día, eran los momentos que pasaba con sus amigos.

En ese momento, iba camino al mini market. Su mamá andaba con ganas de cocinar una receta que una de sus amigas le había dado, algo que llevaba demasiadas verduras para su gusto. ¿Qué venía a comprar? Miró la lista, algo de aceite, sal, una gran cantidad de condimentos… urgh…

Entró al mini market esperando ver a Joyce en la caja, pero estaba la misma señora Smith de siempre, con su cara de asco y sus ojos negros que parecían que te atravesaban el alma cada vez que te encontraban.

Compró todo lo que necesitaba y poco más, agregando algunos dulces y chucherías que podría compartir el día siguiente con sus amigos en la tarde, cuando fueran donde Bill.

Sus brazos cargaban las cuatro pesadas bolsas con todo lo que había comprado ¿Por qué no había traído su bicicleta? Ah, sí… había nevado durante la mañana, y ahora estaba cubierto de hielo. Una caída había sido más que suficiente, gracias.

Estaba a mitad de camino cuando escuchó una bocina a sus espaldas. Se dio vuelta y ahí estaba Joyce, en su auto azul, haciéndole señas.

"Hola, Richie, ¿quieres que te lleve?" Richie asintió y se subió rápido al vehículo. Frunció el ceño al ver que la parte de atrás estaba con bolsas.

"¿Qué van a hacer para navidad?" preguntó Richie, era la pregunta obligatoria en estas fechas, con tan solo una semana para las fiestas.

"Jonathan y los niños van a ir a ver a sus amigos en Hawkins" respondió Joyce arrugando la nariz. "No es algo que me agrade mucho, pero han estado suficiente tiempo separado de sus amigos, sé que los echan de menos, especialmente Will" Richie asintió.

"¿Tú también vas, Joyce?"

"No…" negó con la cabeza ", hay que trabajar, alguien tiene que pagar las cuentas"

"Es decir que ¿vas a pasar las fiestas sola?" Joyce asintió.

"Los voy a echar de menos horrores, pero es mejor que vaya acostumbrándome. Jonathan el próximo año va a la Universidad y…" suspiró ", lo siento, cariño. No es algo que te importe."

"Sí me importa" murmuró el menor. "Puedes pasar las fiestas con nosotros. En navidad es sólo nosotros tres, pero mis padres suelen hacer una fiesta para año nuevo donde suelen invitar a la mitad de Derry…" Joyce arrugó la nariz.

"Seamos, honestos, Richie. No le gusto a tus padres. Creo que nadie de mi familia es del gusto de tus padres" Richie arrugó la nariz imitando a Joyce, quien dejó escapar una risa.

"Seamos más honestos y digamos que ni si quiera yo soy del gusto de mis padres." Agregó.

"Oh, Richie…" dijo Joyce posando una de sus manos en el hombro del menor. "Qué te parece si el veinticinco te pasas por casa y celebramos los dos" Richie la miró antes de sonreír.

"De acuerdo, ¿puedo invitar a mis amigos? No se preocupe por la comida, cada uno traerá algo de comer" Joyce rio.

"Sería bueno que le preguntaras a ellos primero si es que quieren pasar tarde de su navidad en una casa embrujada, uhh" agregó el típico sonido de televisión de horror que hizo reír al menor.

"¿Qué—cómo—ah?" se atoró en preguntar al ver que, en realidad, Joyce estaba siendo seria.

"No te preocupes." Dijo seria esta vez mientras doblaba en su calle. "Sé muy bien qué pasó en esa casa y los rumores que hay de ella. Es la razón de por qué estaba tan barata en un inicio"

"¿Y no ha pasado nada?"

"Oh, cariño, ¿has visto algo malo?" Richie se quedó pensativo unos minutos.

"Sí, bueno, he tenido mis experiencias con ella"

"Ajá. No estoy diciendo que no pasen… cosas, porque pasan" Richie empalideció haciendo que la otra riera. "Nada malo. Luces que se apagan, aunque eso ahora…" se mordió los labios antes de continuar ", cosas que cambian de lugar y… esa vez que El dijo haber visto a una niña en la escalera." ¿Qué había dicho? "Pero créeme, hemos sufrido cosas peores, otro tipo de fantasmas que nos han hecho más daño… Nada malo puede pasarnos en esa casa."

Se estacionó y le revolvió el cabello un gesto que había visto entre Jonathan y Will varias veces, se preguntó si era un geste de hermanos, porque Bill solía hacérselo a Georgie cada vez que se despedían.

Su madre recibió los ingredientes reprochándole el por qué se había demorado tanto en llegar, que se le hacía tarde para hacer la cena.

.-.

Al otro día sus amigos le miraban como si estuviera loco.

"A ver, déjame ver si entendí. ¿Quieres que nosotros" Eddie indicó a los cuatro "vayamos a comer a una casa donde hay fantasmas porque Joyce la loca va a estar sola?"

"No está loca, Eds" masculló Richie

"No me llames así."

"P-pe-pero no niegas que en esa casa a-asustan" Richie hincó los hombros, Joyce misma había confirmado que pasaban cosas raras.

"Ni si quiera celebro navidad" dijo Stanley comiéndose una papa frita.

"Vamos h-ha-hagámoslo por El y Will" dijo Bill

"Bueno, si El y Will no quisieran que su madre pase las fiestas sola, no debieron planear irse en primer lugar" dijo Eddie sirviéndose la última papa frita.

"Hm" fue todo lo que recibió por respuesta. Richie se levantó y se fue a jugar con Georgie, quien estaba jugando con autos de madera. A sus espaldas, sus amigos intercambiaron miradas preocupados.

"Richie, si tienes problemas, siempre puedes pasar navidad con nosotros" dijo Eddie tratando de llamar su atención, pero no gracias, Georgie y él estaban teniendo un combate a muerte con sus autos, efectos de sonido incluidos.

"A qué hora tenemos que estar ahí" dijo Stanley sentándose a su lado, pero el pelinegro se puso de pie.

"Se hace tarde" dijo recogiendo sus cosas ". Nos vemos, Georgie." Se despidió y bajó las escaleras, sin esperar a que los otros reaccionaran. Pasó por el frente, donde estaba la señora Denbrough sentaba en el piano, practicando Para Elisa. Se despidió de ella también, pero no recibió respuesta.

Joyce la Loca, así la llamaban. Jane era la rara y Will, por supuesto, era… - Richie apretó los ojos -, y Jonathan era el raro malo, el criminal, el que supuestamente había matado a una persona en su antiguo pueblo y por lo que se habían mudado. Pero él sabía que eran nada de eso y eran personas mucho más normales que el resto de Derry. Dioses, eran mucho mejores personas que la gran mayoría de la gente de mierda que vivía en ese pueblo. Los Byers se habían convertido en una casa segura para él, en estos tres meses – wow ¿habían sido sólo tres meses? -, lo habían hecho sentir más en familia que su propia familia. Joyce era una madre preocupada – se despedía todas las mañanas de sus hijos antes que se fueran a clases. El mismo varias veces había despertado en una casa vacía -, que trabajaba horas extras para poder mantener a sus hijos – a sus dos hijos y a El, sonrió recordando que Jane en realidad no era hija de Joyce, pero que, en verdad, nadie podía dudar que sí lo era -. Jonathan era el hijo mayor que estudiaba y trabajaba en todo lo que podía para poder ayudar a pagar las cuentas de la casa. Y Will y Jane, eran dos adolescentes – casi su misma edad si era sincero, sólo dos años mayor que él – que pasaban demasiado tiempo solos, encargados de limpiar y cocinar. Una pequeña familia disfuncional que, en realidad, funcionaba mejor que el resto, su propia familia incluida.

Bien, si sus amigos no querían pasar la tarde de navidad con ellos, él se encargaría de hacer lo mejor para que Joyce no extrañara tanto a sus niños. Se preguntó si debía hacerle un regalo a la mujer, trató de pensar en varias opciones, pero en realidad nada se le venía a la cabeza, qué se le podía regalar a una mujer de ¿cuarenta? años… luego recordó que aún le faltaba comprar los regalos para sus amigos. El resto del trayecto lo pasó preguntándose qué podría regalarle a cada uno de ellos.

Al día siguiente actuó como si nada hubiera pasado y no nombró a los Byers ni una sola vez. Pudo ver como sus amigos intentaban tocar el tema, pero él rápidamente los distraía y la conversación se iba por otro lado.

.-.

Richie estaba durmiendo, soñando en realidad, ¿con qué? No se acordaba, pero un grito desesperado le despertó de un salto. Rápidamente buscó sus lentes y encendió la luz de su lámpara.

¿Qué había sido eso?

Se quedó quieto tratando de ver si volvía a escucharlo. Sintió el grito de nuevo que lo hizo saltar de su cama. No venía de su casa, era de afuera, como si viniera—

Rápidamente abrió las cortinas de su pieza y vio horrorizado como las luces de la casa Byers parpadeaban fuera de control, incluso la pequeña luz que iluminaba el pórtico por las mañanas, parpadeaba. Lo que lo horrorizó aún más, fue ver como Will se agitaba en la cama. No pasó muchos segundos antes que la puerta de la habitación se abriera de golpe y por ella entraran Jane y Jonathan ambos con pijamas. El mayor sostuvo los brazos de Will mientras la otra intentaba despertarlo – o eso creyó que hacia al ver que El posaba sus manos en el rostro del Will -, cuando despertó llevó sus manos al rostro y comenzó a sollozar o algo por ese estilo – si el movimiento de hombros era algún indicativo. Además, Jon, lo tenía abrazado y le sobaba su espalda. Algo le dijo Jon a El quien salió de la habitación. Las luces seguían parpadeando, empezaban a marearlo. De un sopetón las luces se apagaron, para luego, sólo encenderse las luces navideñas de Will y las del pasillo – que era las que lograba ver -. Jane volvió a entrar a la pieza cuando Will ya se había calmado. Se sentó en el otro lado de la cama en el suelo. Algo se dijeron pues Jane estaba llorando su mano tapando su rostro, Jon posó una de sus manos en su hombro, sin soltar a ninguno de los dos. Estuvieron así unos largos minutos antes que el mayor se levantara e instó a los otros dos que lo siguieran. Antes que alguno de los tres lo pillara apagó su lámpara y se volvió a la cama.

¿Qué había pasado? Qué es lo que Will había soñado que lo había afligido tanto. Qué le había dicho a su hermana que había logrado que llorara, Richie jamás había visto a El llorar. Incluso cuando Mike estaba terminando con ella, sólo había derramado un par de lágrimas. El era una de las personas más fuertes que conocía.

Preocupado se volvió a dormir.

.-.

Al día siguiente no tuvo tiempo de intentar averiguar algo. Sólo sabía que Joyce había vuelto de trabajar muy tarde – el sonido del motor a Richie cada día se le iba haciendo cada vez más familiar -. Pero entre trabajos y exámenes, no había tenido tiempo de dejarse caer en la casa de los Byers, pero podía ver que Jonathan y Joyce estaban tensos, mientras que Jane pasaba de estar muy triste a estar decidida y así, por su lado, Will parecía estar cada día más cansado.

Y así le dio el 20 de diciembre.

Empezaban las vacaciones de invierno y los hermanos Byers se iban. Él se había despedido de cada uno de ellos de pasada, con un comentario "Supe que vas a ver a tus amigos estas vacaciones, acuérdate de traerme algo" o algo así les había dicho a los tres por separado. Había intentado hablar con Will quien fue a entregarle una bolsa con regalos de parte de sus hermanos hacia él – un gesto que le había hecho sonrojarse un poco, pero sólo un poco -, pero Will después de explicarle que eran regalos pequeños, ya que ninguno de los tres manejaba mucho dinero – especialmente con el viaje –, se fue rápidamente hasta su casa.

Joyce había abrazado a cada uno de ellos largo y tendido, besándoles la frente antes que se subieran al auto que los llevaría hasta Hawkins. Joyce se quedó de pie mucho tiempo después que el auto desapareciera por las calles de Derry. Richie la acompañó desde su pieza, hasta que ella ingresó a su casa.

.-.

El veintidós de diciembre fue Bill quien lo fue a buscar a su casa para pasar la tarde juntos. Richie actuaba como si nunca hubiera pasado la conversación en la casa del mayor. Conversaron de los regalos que les habían conseguido a los otros dos para las fiestas.

"Woah" Dijo Bill viendo la muralla del escritorio del pelinegro. "¿T-tu hiciste esto?" le preguntó tomando el dibujo de la pared.

"Por supuesto, es una nueva habilidad que he adquirido y que jamás les he dicho, para poder sorprenderlos más adelante" Bill le tiró una almohada a la cabeza.

"Dice W-Wui-Will the Wise- ¿Oh? ¿Will? ¿T-tu vecino, Will?" Richie asintió tomando el dibujo y pegándolo de nuevo en la pared sobre su escritorio. "Es muy bueno, ¿crees que pueda hacer uno de Georgie si es que se lo pides?"

"¿Si es que yo se lo pido? Pff" le devolvió la almohada, pero Bill fue más rápido en agacharse.

"T-tú lo conoces más."

"Sí, solo por tres meses…"

"Ellos no se p-pa-parecen al resto de las personas que viven acá… parece que realmente les i-importa lo que está pasando."

"Vamos, dímelo, sé que no has venido a verme para decir lo bonito que soy, Bill. Sólo lánzalo"

"Sólo no e-entendemos, Richie, tanta preocupación…" Richie se sentó a su lado en el suelo.

"Es por que en tres meses he cenado más veces en su casa que acá. Tres meses, Bill, sólo tres y se han preocupado más de lo que se han preocupado a mis propios padres." Se levantó y sacó una bolsa de plástico que Will le había entregado. Adentro había un cómic de X-Men que él le había comentado que no lo tenía – se notaba un poco gastado en las orillas -, una tarjeta echa a mano con la letra insegura de El y una bolsa de m&m. "¿Ves? Me lo dejaron antes que se fueran de viaje. No es mucho, pero tiene más valor que cualquiera de las cosas que me den mis padres." Se limpió los ojos que estaban llenos de lágrimas. "Así que tienes razón, parece que a ellos les importa, porque sí les importa"

"D-de acuerdo. Entonces, qué hay que llevar"

"No es necesario, Bill." Bill hizo un gesto con la mano restándole importancia.

"Puedo ver si ma-mamá puede hacer un p-pie extra para compartir." El pelinegro descansó su cabeza en el hombro del otro.

Para cuando Bill tuvo que irse, ya la noche había caído sobre el pueblo.

"¿No dijiste que no había nadie en la casa del frente?"

"Sólo Joyce"

"Las luces están encendidas" Richie se apresuró a mirar por la ventana. Efectivamente, todas las luces estaban encendidas, incluso la del pórtico y la entrada del patio. Richie frunció el ceño.

"No creo que Joyce haya prendido todas las luces de la casa."

"L-la casa no está e-embrujada, ¿verdad?" Richie se mordió los labios y miró a Bill. "¿Ve-verdad?" ambos pegaron un salto al ver a una silueta en la ventana de Will, como mirándolos fijamente. Richie cerró de golpe la cortina.

"No tienes que venir si no quieres… Joyce dice que nunca les ha pasado nada malo." Dijo con una sonrisa nerviosa.

"De cuerdo… T-tengo que irme" cuando ambos abrieron la cortina, las luces estaban apagadas.

.-.

La cena de víspera de navidad – la que pasaban juntos en familia -, había sido tediosa, varias veces Richie había tenido ganas de pararse de la mesa e irse a su cuarto, por supuesto, con los jefes de su padre, no podía hacerlo. Aunque no había dudado en levantarse e irse una vez la cena hubo terminado, dejando así a los adultos solos – se hubiera ido mucho antes, pero su madre lo tenía más que amenazado con respecto a sus malas actitudes -.

El veinticinco despertó con todas las ganas, este iba a ser un buen día y nadie lo iba a cambiar, llegaran sus amigos o no llegaran.

Bajo las escaleras y vio que bajo su árbol de navidad habían, por lo menos, unos diez regalos. Sus padres los esperaban en la cocina tomando desayuno. Su madre con su sonrisa de siempre le sirvió la comida y entre los tres fingieron ser una familia feliz. Su madre repartió los regalos, siendo su papá el primero en abrirlos. Su padre recibió obsequios de parte de Richie que eran una completa sorpresa para el menor. Los suyos, eran lo mismo de todos los años.

Empacó varios platos con comida de la cena del día anterior. Tenía entradas, platos de fondo y postre, así si no llegaban los demás, al menos iban a comer rico – lo bueno que tenía su madre, era que se le daba muy bien la cocina -.

Tocó la puerta, nervioso. Vestía su mejor ropa, rio por lo bajo su nerviosismo.

Joyce abrió la puerta sorprendida, no creía que llegaría, de seguro.

Le entregó su regalo – una planta que daba una flor azul en primavera, en un macetero bonito de, supuestamente, el mismo color de la flor o eso le habían dicho en el florería -, sonrojado. No sabía qué más podía darle.

Joyce había preparado algo para beber y entre los dos comenzaron la cena navideña. Richie se dio cuenta que no había árbol de navidad ni ningún tipo de decoraciones.

"Es un poco inútil, sin los niños en la casa" había comentado de paso la mujer, con cierta nostalgia en su voz.

A mitad de cena sintieron la puerta. Por unos segundos, pensó que eran sus padres en su búsqueda, obligándolo a irse a su casa, pero no. Cuando abrió la puerta su rostro se iluminó. Por supuesto, ahí estaban sus tres amigos, con platos de comida en una mano y regalos en la otra. El primero en entrar fue Bill, que venía acompañado de Georgie – "N-no me dejaban v-venir si no lo traía" –, estaba bien, a Richie no le molestaba la presencia del menor. Al último, fue Eddie, que lo abrazó para desearle una feliz navidad – "Si nos morimos esta tarde, déjame decirte que es toda tu culpa" -.

Joyce los recibió sorprendida en la cocina, donde ayudó a ordenar los platos con comida. Pronto, la cocina estuvo llena de conversaciones, la mayor sonreía interesada en los temas que comentaban los niños, prestando especial atención cada vez que el más chico comentaba algo – "Me recuerdan a Will y Jonathan, creo que esa admiración por el hermano mayor nunca se va" había comentado, haciendo ruborizar a ambos hermanos -. Hacía gestos cada vez que Eddie comentaba sobre alguna enfermedad y se reía de sus exageraciones. Stanley – quien había estado muy aprensivo con respecto a la casa –, poco a poco se fue relajando, especialmente cuando Joyce le preguntó por sus tradiciones, siendo muy respetuosa con respecto a las fiestas que celebraban - "Mi ex marido era judío. Pero siempre concordamos en no criar a los niños con ninguna religión en específico" "¿Ex Marido?" había preguntado. "Un completo idiota" los niños entendieron que era un tema no grato para la mayor -. Se reía de las bromas de Richie – para sorpresa de sus amigos -, a pesar que éste se intentaba censurar, más de una vez se le escapó un comentario desafortunado que tenía riendo a Joyce.

Al despedirse, la mujer abrazó cariñosamente a cada uno de ellos besándoles la frente para incomodidad de los cuatro mayores, pero deleite del más pequeño.

"No ha estado mal, Tozier" le dijo Stan golpeándole el hombro despacio.

"Al menos, no nos morimos por culpa de la casa" agregó Eds, quien se llevó un golpe en el brazo del mayor de los Denbrough. "¡Au! Si me quiebras algo, tendrás que tu cuidarme"

"F-fue una buena tarde" agregó Bill ", s-se ve que es una buena persona." Apretó la mano de su hermanito. "C-creo que es hora de que nos v-vayamos. No p-puedo llegar tan tarde con Georgie."

Con una sonrisa, un par de bromas, un beso en la mejilla a Eddie – "Qué asco, Richie, ¿sabes cuántas bacterias tiene la boca?" comentó limpiándose la mejilla -, se despidió de sus amigos.

Esa noche, Richie contaba esa navidad como un completo éxito.

.-.

Pero toda alegría y normalidad se vino abajo, cuando, el treinta de diciembre, iba llegando a su casa después de pasar la tarde con sus amigos y pasar a comprar algunas cosas que su mamá le había pedido, vio a Joyce salir despavoridamente de la casa, sus ojos estaban llenos de lágrimas y en sus manos su bolso con las llaves del auto.

"¿Joyce?" le preguntó corriendo a su lado, mientras la mujer intentaba abrir la puerta del vehículo. Ella abrió varias veces la boca en un intento de hablarle, de explicarle qué es lo que estaba sucediendo, pero nada salía de ella. Cuando al fin pudo abrir la puerta le dijo:

"Cuida la casa por nosotros, no dejes que se mueran las plantas."

Fue lo último que le dijo antes de partir en el vehículo.

Richie se quedó de pie ahí, frente al pórtico, viendo cómo Joyce se iba alejando calle abajo.

La puerta de la casa había quedado abierta, notó. Sería irresponsable de su parte dejar la casa abierta. Lo pensó varios minutos antes de subir los cinco escalones, dejar las bolsas al lado afuera de la puerta principal e ingresar a la casa.

El comedor, la cocina y el baño de abajo eran lugares conocidos para él. Prácticamente se sabía de memoria la sala de estar, pues ahí pasaba gran parte del tiempo cuando iba de visita.

Lo que le llamaba la atención era escaleras arriba. Un mundo completamente desconocido para él. Sabía que estaban las cuatro habitaciones de los dueños de casa. Así como sabía que había una habitación de invitados a un lado de la escalera, pero que jamás había visto, ya que las veces que se había quedado había dormido en el sofá, que si bien, lo pensaba con detenimiento, era mucho más seguro que dormir solo en una habitación en esta casa.

Subió las escaleras despacio, tratando de no meter ruido, esperando que en cualquier momento alguien lo encontrara y le gritara por estar en donde no lo habían invitado. El quinto y décimo escalón crujieron tan fuerte que Richie se quedó unos segundos esperando a ver qué pasaba. La escalera terminaba frente a la puerta de lo que sería la pieza de Will, decidió saltársela por ahora. A su derecha había una puerta, con temor la abrió, suspiró entre risas al ver que se trataba de sólo un baño.

Siguió avanzando y abrió otra puerta, supuso que la pieza era de El, la ventana daba al patio, sus cortinas eran de un rosado pálido, vio fotos colgados en la pared. Principalmente de una pelirroja junto con ella, había varias donde aparecían seis jóvenes, él sólo podía reconocer a tres, El, Will y Mike. Había fotos sólo de ella y Mike, no tantas como las fotos de El y la pelirroja. Había una foto de El con una señora, ambas se parecían bastante. Había fotos más recientes de ella con Will, otras donde estaban los tres con Jonathan y otras con Joyce, Richie podía reconocer algunos lugares como parte de Derry. Aparte de las fotos y algunos dibujos de palitos, destacaban tres dibujos que supo de inmediato quién los había hecho. Uno de una señora parecida a la que salía ella en una foto y otra de El, al centro de todo estaba un retrato de un hombre adulto, más o menos por la misma edad de Joyce, de barba con su sombrero de policía haciéndole sombra en la mitad del rostro. Aparte de la cama y el escritorio no había nada más que destacara en habitación. Nada rosa a excepción de las cortinas. Las paredes eran blancas igual que el techo.

La siguiente habitación era de Jonathan, pudo identificarlo al ver el inmenso equipo de música ocupando gran parte de la pared del fondo. Había una ventana dando al patio y otra dando hacia el jardín, hasta ahora era una de las habitaciones más grande. Su cama era un poco más grande que la que El tenía en su pieza. Había fotografías repartidas por todas las paredes, fotos de Joyce que capturaban por completo la esencia de la mujer, fotos de Nancy por donde fuera que mirara. Había una foto de ambos en el velador al lado de la cama junto a una de los cuatros. Se maravilló de ver foto de Will cuando era pequeño. Vio fotos de Will, Mike y Jonathan junto a los otros dos chicos que había visto en las fotos de El, pero mucho más jóvenes. Había una caja aún de la mudanza, que decía no tocar. En su interior había botellas con químicos que jamás podría pronunciar, al lado había un sobre con papel, afuera del sobre decía papel fotográfico, eso le daba sentido a todo lo que había visto.

La habitación de Joyce era un caos que hizo que Richie se riera por lo bajo. Había ropa en el suelo, la cama estaba deshecha y había un vaso de agua en el velador. No había fotos, ni dibujos ni cuadros. Las paredes estaban completamente vacías. Aún había cajas con cosas de la mudanza, quizás recuerdos que no querían que salieran a la luz. Richie tuvo ganas de abrirlas, pero estaban aún selladas con cinta. Las ventanas daban al jardín, así que Richie asumía que daba el sol en toda la tarde.

Al lado de la pieza de Joyce estaba una pequeña salita donde había un teléfono colgado en la pared, un sillón y una mesita con una lámpara.

Volvió al inicio de las escaleras y dudó antes de entrar.

Si bien, el conocía la habitación de Will por lo que alcanzaba a ver desde su ventana, nada le tenía preparado para ver un mundo completamente distinto. Las paredes estaban llenas de fotografías, afiches de películas y dibujos nuevos y viejos. Las luces que había visto que adornaban la pared del respaldo de la cama seguían alrededor de las ventanas – las tres, una que daba de frente a su propia habitación, otra que daba al patio y una que daba al jardín. La habitación de Will, definitivamente, era la más iluminada durante el día y durante la noche -. Las fotografías mostraban varias etapas de la vida de Will, desde muy pequeño hasta las más recientes con El dentro del pueblo. Había una enmarcada en su escritorio, era de él con Mike y los dos chicos más disfrazados de los cazas fantasmas, estaba pegada con cinta, el marco se notaba que era nuevo. Los dibujos variaban de retratos de su familia, algunos nuevos de algunos lugares que pudo reconocer, especialmente la cantera – había varios dibujos de la cantera con distintos tipos de materiales -, a ilustraciones fantásticas, había una de un mago con túnicas moradas lanzando llamaradas, había otro de el mismo personaje rodeado de rayos. En el escritorio vio que había tres libros apilados, dos viejos y uno nuevo. Uno hablaba de la conducción de la electricidad y la luz, otro del clima y el último, que pertenecía a la biblioteca de la ciudad, hablaba sobre la fisiología humana.

Escuchó que alguien subía por las escaleras y su corazón se aceleró a mil por hora. Salió rápido de la habitación y notó que nadie estaba subiendo. Tragó saliva antes de bajar a toda prisa y salió de la casa. Tomó sus bolsas y se fue a su casa donde su mamá lo regañó por demorarse.

.-.

Año nuevo pasó desapercibido. Sí, lo había ido a celebrar junto a sus amigos en los juegos de arcade y había sido una gran tarde.

.-.

Fueron pasando los días. Al principio, Richie pensó que a lo mejor Joyce se había ido a celebrar con sus hijos, pero esa sensación que nada estaba bien no lo dejaba tranquilo. O sea, un viaje planeado, aunque sea de última hora no se te iba a olvidar cerrar la puerta principal.

Para el tres de enero, golpeó la puerta sin recibir respuesta alguna. Qué pasaba si intentaba entrar para saber qué es lo que estaba pasando… Joyce le había pedido que regara las plantas y él no podía decepcionarla. No a ella.

Sólo tenía un pequeño problema. No tenía llaves para poder entrar a la casa. Revisó por todos lados en el pórtico, pero nada. Empujó la puerta que separaba el patio con el jardín y se acercó a la puerta trasera de la casa para saber si había alguna llave escondida por ahí en algún lugar, pero no tuvo tal suerte. Volvió a la entrada principal, pero sin subir los escalones. ¿El no había abierto su puerta con sólo una horquilla para el cabello? ¿Qué tan difícil debía ser? Sólo era cosa de achuntarle, ¿no? Entró corriendo a su casa y, sin dudarlo, se metió en la habitación de sus padres, buscó entre las cosas de su mamá y encontró una gran cantidad de accesorios para el cabello, pero no aparecía ni una sola horquilla, ¿acaso no era algo común que ocupaban las mujeres? Se fue al baño y ahí, en una esquina del lavamanos, había una horquilla abandonada a punto de caerse para ser olvidada. La tomó y corrió hasta la casa de los Byers.

"Mierda…" exclamó cuando llegó frente a la puerta y se dio cuenta que estaba un poco abierta. "Okey…" susurró entrando con cautela. "Sólo vengo a regar las plantas" se dijo. Una vez adentro empezó a escuchar ruidos extraños. "Sólo vengo a regar las plantas" repitió un poco más fuerte, esperando que la casa entendiera. Siempre se podía estar un poco más loco, pensó. Tomó un jarro de la cocina y comenzó a regar las plantas que mantenían en la sala de estar, eran cuatro hermosas plantas que El había conseguido – les había dicho Joyce en la cena de navidad, recalcando que ellos tres tenían una muy mala mano para las plantas, pero que Jane se preocupaba de ellas todos los días -, por supuesto él no quería que El se decepcionara al llegar y ver sus plantas a medio morir, especialmente la de aquel macetero azul que le había regalado a Joyce. Él por su lado, no sabía nada de plantas ni de flores, pero suponía que todas debían tener alguna flor bonita si es que había llamado la atención de la adolescente. Estaba por irse cuando vio que la luz de escalera se encendía. "Joder…" había una enredadera en la sala de estar de arriba junto al teléfono, recordó. Se armó de valor y rellenó el jarro. Subió rápido, pero con cuidado de que el agua no se le cayera y bajó a lo que más pudieron sus pies. Antes de irse sintió que algo se caía en la cocina, quiso ignorarlo, pero su curiosidad pudo más con él. Ahí en el suelo junto a la pata de una silla, había un juego de llaves, el llavero era de una rana – Richie sabía que lo había visto antes -. La tomó con cuidado y salió de la casa, prometiendo volver en tres días para ver las plantas.

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El siete de enero despertó a mitad de noche gritando lo que más podía su garganta. Eran gritos histéricos, llenos de terror. Despertó ahogándose, con lágrimas en sus ojos, con sus oídos zumbando. Soltó otro grito desgarrador.

Miedo, estaba total y completamente muerto de miedo.

Con piernas temblorosas e hipeando su llanto se dirigió hacia la habitación de sus padres. Soltó un sollozo al ver que ninguno de los dos se encontraba en la casa. Se quedó arrodillado ahí, en el umbral de la puerta, llorando. No, no podía quedarse ahí, pensó, se ahogaría en su terror si se quedaba en esa solitaria casa. Bajó como pudo las escaleras, se abrigó lo que más pudo. El frio lo golpeó despertándolo de su entumecimiento, las luces en la casa de los Byers parpadeaban furiosamente. Cayó al suelo un momento cuando el miedo lo envolvió de nuevo, como una un manto en esta noche fría. Con manos temblorosas tomó su bicicleta y comenzó a pedalear sin saber a dónde irse.

Debía ser pasada la media noche, no había alma deambulando por las calles de Derry. No se dio cuenta a donde se dirigía hasta que vio la casa de Eddie a lo lejos. Esperaba que estuviera durmiendo con el sueño ligero.

"¿Qué haces aquí?" le dijo desde su ventana "son las… dos treinta de la mañana"

"Estaba soñando contigo y me di cuenta lo mucho que te echo de menos, ¿me dejas acompañarte esta noche, amor mío?" Eddie bufó e intentó cerrar la ventana. "Por favor" le dijo y algo en su voz debió haberlo alertado, porque el otro frunció el ceño y le hizo un gesto para que fuera a la puerta.

Cuando le abrió, Richie intentó sonreír, pero solo le salió una mueca, preocupando al más bajo.

Esa noche durmió en la cama del menor de los Kraspbrak, entre temblores y sollozos para preocupación de su amigo, quien lo mantenía abrazado.

Al día siguiente, con Eddie, fueron a buscar algo de ropa para que Richie volviera a pasar la noche con él. Richie ni si quiera miró la casa de los Byers, sólo se percató de la puerta abierta porque Eddie lo había mencionado, no hizo comentario alguno y siguió de largo.

La semana siguiente la pasó repartido entre la casa de sus amigos. Los tres sabían que algo había pasado, pero no habían logrado obtener respuesta del pelinegro cuando habían intentado tocar el tema. Si su mamá no lo hubiese ido a buscar a la casa de Stanley, él hubiera seguido durmiendo en la casa de sus amigos. Lamentablemente, las clases habían comenzado y su madre por supuesto que se había dado cuenta que él no había estado llegando a la casa – ¿dónde estaban esa noche? Quiso preguntar mientras lo regañaban. ¿Por qué lo habían dejado solo sin avisarle? ¿por qué lo habían abandonado en una de sus peores noches? Pero no dijo nada, si no quería que lo castigaran por aún más tiempo-.

.-.

La semana que siguió tampoco hubo noticia de los Byers. Estaba preocupado, intentó buscar algún numero al cual podía llamar para saber qué es lo que había pasado cuando fue a regar las plantas, pero no encontró nada. Sus amigos intentaban de restarle importancia a su preocupación, diciendo que en realidad él no los conocía tan bien, sólo habían sido tres meses.

.-.

No fue hasta la última semana de enero que, a mitad de la noche, sintió el auto de Jonathan aparcar frente a la casa. De un salto se levantó y abrió la cortina de su pieza. Del copiloto salió El quien se apresuró en abrir la puerta de pasajeros. Entre ambos, ayudaron a un caballero bajar del vehículo. Richie frunció el ceño, desde lejos no podía ver bien quién era la persona. El corrió a abrir la puerta de la casa y después siguió ayudando a subir los escalones. Pasado un tiempo Jonathan volvió al auto donde sacó unos bolsos.

El menor se acostó de nuevo en su cama y se quedó pensando, quién era ese caballero, se le hizo vagamente familiar. Se estaba quedando dormido cuando recordó el retrato que estaba colgando en la pared de El.

Al otro día después de clases, vio a Jonathan subiendo al auto, antes que él pudiera saludarlo arrancó el auto y partió a toda velocidad. Extrañado, desvió su camino y subió a la puerta de entrada. Tocó la puerta dos veces, esperó unos minutos antes de dar media vuelta y bajar. Estaba por entrar a su casa, cuando sintió que la puerta se abría.

El lo saludó desde lejos. Dudó unos segundos si entrar a su casa o ir donde los Byers, decidió lo primero, a pesar que la curiosidad lo mataba.

Al tercer día de la llegada de El, no había rastro de Jonathan. Richie iba camino a su casa, refunfuñando por la cantidad de tareas y trabajo que le había dejado el simpático profesor de algebra, acaso no entendía que le costaba concentrarse en su estúpida materia.

"¡Richie!" sintió que lo llamaban. Era El desde la puerta, saliendo a su encuentro. "Richie ¿tú sabes cocinar?"

"Hago unos huevos cocidos dignos de restaurant" ella sonrió aproblemada. "¿Necesitas ayuda?" ella asintió. Se mordió los labios y miró a su casa.

"No sé… no sé cocinar y lo que hizo Jonathan ya se acabó" ambos se quedaron en silencio. Le hizo un gesto para que lo siguiera.

Entraron a la casa de Richie y El se impresionó de ver su interior. La llevó directo a la cocina, de donde sacó unos potes del congelador que tenía guardado su mamá con restos de comida.

"¿Sabes cómo hacer esto?" El asintió. "De acuerdo, esto es para hoy y este lo puedes ocupar mañana."

"Gracias, Richie" el pelinegro asintió.

"¿Puedo saber dónde están todos? Me refiero a que ya empezaron las clases y…" suspiró. "No importa, ¿estarás bien?" El se le quedó mirando y dejó los potes encima de la mesa.

"Accidente" se mordió los labios y miró por la ventana a su casa. El pelinegro empalideció un poco. "Hubo un accidente, Joyce está bien, pero Will…" a Richie se le secó la boca "está muy herido, en el hospital en Indianápolis."

"Y tú ¿estás bien? ¿Qué tipo de accidente?"

"Él… me protegió. Recibió todo el daño de los—" suspiró. "Si todo sale bien, debería volver a mediados de febrero"

"¿Si todo sale bien en qué? ¿Está muy mal herido? ¿Qué pasa si—?" se detuvo al ver que los ojos de El se llenaban de lágrimas. "Lo importante es que tú estás bien" ella asintió.

Le tomó unos cuantos días más de valor para preguntarle con quién se estaba quedando, fue una tarde, donde le llevó unos potes más de comida, que El lo dejó entrar.

"Tienes que estar bromeando" gruñó alguien desde el sillón. "Pensé que sólo había uno en esta dimensión"

"Ja-ja, muy gracioso. No sé qué hizo ese tal Mike, pero ya me estoy cansando."

"Papá…" reprocho ella.

"Santa Mi…" dijo Richie dejando caer las cosas "¿Es tu papá? Pero yo pensé que—" El hombre le quedó mirando mientras El sonrió.

"Es… complicado" Richie recogió los potes.

"Ajá… mientras no sea un zombi o un vampiro, todo bien"

"Quizás lo soy niño y para cuando lo sepas, ya sea demasiado tarde" Richie lo quedó viendo con una expresión seria en su rostro.

"¿Sabes que estás en una casa embrujada? Suerte con Grace, Bianca y Alice" dijo los tres nombres que se le ocurrieron primero. Llevó sus potes a la cocina. Sintió una carcajada por parte del hombre.

"¡No creo en fantasmas, niño!"

"Papá…"

"Qué, El, no me digas que tu…" Richie se rio cuando escuchó un "Mierda". Recuperó los potes que le había pasado a El que estaban limpios y guardados, listos para ser entregado a él. Calentó la comida para servirla.

Mientras cenaban, Richie se dio cuenta de las cicatrices en las mejillas y manos del hombre, había una que iniciaba en el cuello y terminaba escondida debajo de la camisa. Bajó la vista cuando se dio cuenta que el hombre lo estaba mirando.

A la semana siguiente, Richie, volvió a la casa de El, pero quien abrió la puerta fue Hopper – como le dijo que le llamara después de la cena -.

"¿Qué fue lo que pasó, niño?" Le dijo tomándole del mentón donde estaba poniéndose morado.

"Bowers" dijo abriéndose paso a la cocina.

"¿Quién es Bowers?"

"¿Dónde está El?"

"En clases" Richie elevó las cejas. El se había rehusado a volver a clases, hasta que su papá no se encontrara mejor, había tomado mucho convencimiento por parte del mayor para que la chica lograra ir. "¿Quién es Bowers?"

"Henry Bowers, el patán del pueblo"

"Hmm" dejó la comida en el congelador. Recogió los que había dejado el día de ayer. "¿Dónde vas?"

"A casa" Hopper lo vigiló hasta que entró a su casa.

Esa tarde, escuchó pasivamente todo lo que su madre tenía para decirle por llegar con su rostro golpeado. Tomó el teléfono y llamó a sus amigos para saber si habían llegado bien y estaban bien.

No le fue a dejar comida a El durante tres tardes, esperaba que se las manejaran solos – obvio que sí, Richie. No seas idiotas, no es como que dependieran de su comida para poder sobrevivir el día. Las palabras de Victor habían calado hondo en su mente esta vez -. Fue a clases, pero evitó juntarse con sus amigos durante las tardes.

El lunes siguiente, pasó por fuera de la casa de los Byers, donde estaba sentado en el pórtico Hopper.

"¿Acaso no tiene frio?" preguntó, al pasar por fuera.

"He estado en lugares peores" Richie rodó los ojos y siguió su camino. "Hey, niño, ven."

"Tengo nombre, ¿sabes? Y no, no es Mike, aunque si es lo que le gusta, puede llamarme como quiera" fue el turno de Hopper de poner los ojos en blanco. "Entonces, acá estoy."

"Ya no te queda nada del golpe" Richie hincó los hombros. "¿Estás bien?" Richie asintió. "No tienes que mentirme niño." Richie bufó, se dio media vuelta para irse a su casa "El está preocupada" Richie se detuvo en seco ", se pregunta si hizo algo que te molestara o si yo hice algo… mira niño, Richie, El dice que sueles pasar las tardes acá cuando no estás con tus amigos… si hice algo para que dejaras de venir"

"Sólo pensé que ya se habían cansado de… No importa, está bien" hincó los hombros y se fijó en la puerta principal que estaba cerrada. "¿Qué, acaso no puede entrar?"

"¿Qué…?" ambos se fijaron que la puerta de entrada estaba cerrada. "Joder". Intentó abrir la puerta, pero estaba completamente cerrada. La golpeó con rabia.

"Uhhh, yo no haría eso" dijo. Después se le iluminó la cara. Buscó entre sus cosas y sacó el llavero con una ranita que hizo que el mayor se riera.

"¿Qué haces con las llaves de Will?"

"¿Will?" buscó la llave correcta y pudo abrir la puerta sin problemas.

"Sí, ese es el llavero de Will" Hopper dejó la puerta abierta invitándolo a entrar.

"¿Él me las dejó?"

"Inténtalo de nuevo"

"¿Las encontré y las ocupé para regar las plantas?" intentó decir la verdad, pero Jim sólo negó con la cabeza, Richie simplemente suspiró e hincó los hombros por tercera, quizá cuarta vez esa tarde.

Richie vio como Hopper hacia un gesto de dolor al sentarse en el sillón. No era la primera vez que lo veía hacerlo, pero esta vez tenía el suficiente valor como para preguntar.

"¿También estuvo en un accidente?" preguntó indicando su gesto de dolor.

"Sí, podríamos decir que sí…"

"El creía que estaba muerto" Jim suspiró.

"Es complicado"

"Ajá" Richie se sentó frente a él en el suelo mirándolo a los ojos. "Qué pasó con Will, por que no llegan Jonathan y Joyce" Jim se llevó una mano a su rostro. "Tú me dejaste entrar y aprovechando que estamos solos, pensé en preguntar"

"Will estuvo en un… accidente" Richie asintió, así le había dicho El. "Joyce y Jonathan están cuidándolo en el hospital. Volverán cuando den de alta a Will" el menor se mordió los labios. "No está tan mal como podría haber estado"

"¿Cómo pudo haber estado?"

"Muerto" el menor abrió los ojos más que pudo, a la vez que abría la boca intentando decir algo.

"O-okey…" pasaron unos segundos de silencio, Jim lo observaba fijamente "¿Qué tipo de accidente?"

"Un accidente de auto"

"¿Iba él en el auto?"

"¿Por qué quieres saber?"

"¿Me están mintiendo?" Richie entrecerró los ojos y adoptó la misma pose de Hopper en ese momento.

"¿Por qué habríamos de mentirte? ¿qué ganamos con eso?"

"Tiempo"

"Urgh, niño ¿por qué necesitas saber?" Dijo reposando la espalda en el sillón.

"Porque Will es mi amigo y si él está grave yo quiero saber"

"¿Y qué vas a hacer? ¿Hm? ¿Tomar un bus hasta Indianápolis e ir a visitarlo? De nada serviría que lo visitaras, no va hacer que se recupere más rápido o algo, si es que te dejaran entrar en primer lugar" Richie cerró por completo su rostro. Apretó los labios y se levantó lentamente. "Mierda, lo siento, niño"

"Está bien" dijo, tomó su bolso que estaba en suelo al lado de la puerta. Dejó en la mesa las llaves de Will y se fue, sintió al mayor intentar levantarse. Cuando estaba en el último escalón, El venía llegando de clases.

"Hola, Richie" el pelinegro simplemente asintió y pasó su lado a paso apresurado.

Cerró la puerta de su habitación y ahogó un grito. Respiró hondo tres veces antes de poder calmarse. Se cambió de ropa, se acomodó la mochila de nuevo. Dejó una nota en la cocina para sus padres y salió camino a la casa de alguno de sus amigos.

.-.

Por los siguientes días, Richie, intentó evadir la casa de los Byers, se daba una vuelta más larga que la habitual para llegar por el otro lado de la calle. La cortina de su ventana estaba siempre cerrada y cuando se encontraba con El en la casa, la saludaba de lejos, pero sólo a ella. Las tardes que no quería estar solo, se iba donde Stanley o Eddie, últimamente Georgie había pasado enfermo, delicado de estómago, así que evitaban ir a la casa de Bill.

Sin darse cuenta había llegado febrero, si bien sus amigos solían preguntarle al inicio qué había pasado con sus vecinos, él solía evadir las preguntas como todo un experto, ahora raramente los mencionaban.

Sí, los echaba de menos. Extrañaba ver a Jonathan en el cine o a Joyce en el mini market, pero cada día era menos y menos. Casi como si le estuviera olvidando su existencia.

Fue a finales de febrero cuando vio el auto de Joyce y el de Jonathan aparcados en la entrada de los Byers. Se sorprendió de verlos, guardó su bici y entró a su casa sin ver el saludo de Jonathan que iba saliendo de su casa.

Por la tarde tuvo intenciones de correr su cortina para ver la habitación de Will y ver si podía ver algo, pero sólo quedaron en intenciones. Tenía mucho que estudiar para los exámenes que se acercaban y algebra no se iba a entender solo. Su madre lo encontró durmiendo sobre el escritorio cuando llegaron pasada la media noche.

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Richie salió de su último examen del ciclo, gracias a dios, era sólo un examen de historia y aunque, nadie lo creyera, él era bueno en historia.

Se juntó con sus amigos a la hora de almuerzo y se pusieron de acuerdo para celebrar en los juegos el que a todos les hubiese ido bien – o eso creían, ya que aún no recibían las calificaciones -. Richie estaba entusiasmado, hacía tiempo que no iban todos a los juegos juntos, siempre faltaba alguien. Esperó con ansias el último timbre de clases y junto a Bill se apresuraron a guardar sus cosas en los casilleros.

Esa tarde cuando llegó a su casa nadie podía sacarle la sonrisa de su rostro. Había sido una gran tarde. Hubo un momento donde había visto a Jonathan en los juegos, al parecer estaba buscando trabajo, él se mordió los labios antes de ignorarlo y celebrar el buen juego de Bill, aunque no pudo quitarse la preocupación por un buen rato.

Se preparó un sándwich ya que su madre no había dejado comida preparada – muchas gracias, mamá, no es como si tu único hijo tuviera hambre -, cuando sintió que golpeaban la puerta. Gruñó al escucharla, tenía un interesante comic que lo llamaba en su pieza y nada impediría que se fuese a leerlo a su cama.

Volvió a escuchar la puerta.

"Will" dijo cuando abrió. El mayor estaba de pie en su puerta, con su mano aún alzada para volver a tocar. Inmediatamente, le llamó la atención las dos nuevas cicatrices que portaba en su mejilla izquierda y parte de su cuello. Como un rasguño de un animal. "¿Que mierda pasó?" preguntó antes de poder detenerse, vio al otro sonrojarse y sonreír tímidamente.

"¿Un accidente de auto?"

"¿Me estás preguntando a mi o a ti?" Will hincó los hombros.

"Pensé que El te lo había dicho". Richie le dio un mordisco a su sándwich.

"Algo me dijo." Contestó con la boca llena de comida haciendo que Will arrugase la nariz.

"No te hemos visto por la casa y bueno, estábamos preocupados"

"He estado ocupado, ya sabes con los exámenes y la escuela…" el mayor apretó los labios.

"Mamá quería sabes si querías ir a cenar con nosotros"

"¿Ella va a cocinar?"

"Dios, no. Jonathan está encargado de hacer la cena hasta nuevo aviso" ambos sonrieron, los dos sabían que Joyce no era la mejor cocinera del mundo. Richie frunció las cejas.

"¿Por qué tu no…?" No alcanzó a preguntar, sintió al mayor suspirar. Con cuidado se sacó el guante de su mano izquierda, Richie se sorprendió al ver las cicatrices de su mano.

"Es todo el brazo y parte del derecho. No puedo estar mucho tiempo en el frio, no puedo estar mucho tempo en el calor, así que eso significa no escuela, al menos por este semestre, y especialmente no cocina." Terminó con una mueca en vez de una sonrisa.

"¿Te duele?" fue lo primero que preguntó.

"Casi todo el tiempo, pero no le digas a nadie" Richie lo miró a los ojos fijamente, sorprendido. "Es… es un secreto entre tú y yo"

"Entonces, ¿fue un accidente de auto?" Will asintió y Richie casi le cierra la puerta en la cara "Okey, okey" suspiró ", reconozco ese gesto. ¿Puedo…?" el menor asintió dándole espacio para que el otro entrara. "Hay cosas que te puedo decir y otras que no."

"¿Qué? ¿es un secreto de estado o qué mierda?"

"Richie… o qué mierda…" intercambiaron miradas, Richie boqueó intentando decir algo, pero se rindió y se sentó frente a él.

"De acuerdo" tomó otro pedazo de sándwich. "¿Fue un accidente de auto?"

"Sí, en parte. Hubo un auto involucrado" Richie golpeteó el piso con su pie, ansioso.

"Hm… qué tienen que ver tus cicatrices con la electricidad- y antes que me digas nada. Las reconozco, mi tío se quemó con corriente hace unos años atrás… eran muy parecidas a las tuyas. ¿Y las de la cara? Eso fue un animal, ¿verdad?"

"Sí y eh… sí. Mis cicatrices tienen que ver todo con la electricidad y sí, también hubo una especie de animal involucrado"

"¿No me vas a decir nada más?"

"No puedo decirte más" ambos se quedaron mirando. Richie terminó su comida.

"Qué hay de Hopper, ¿entonces? Pensé que estaba muerto"

"Todos lo pensábamos, pero ya ves, sigue con vida."

"¿Por qué se vinieron antes de Indiana?" Will se quedó en silencio unos segundos.

"Hopper trabajaba como policía" empezó ", pero algo sucedió y todos lo dimos por muerto" Se miró sus manos antes de continuar. "Nadie puede saber que Hopp sigue vivo, al menos hasta un par de meses más" Richie alzó las cejas.

"¿Es peligroso—?"

"Es peligroso para él, Richie, y, por ende, peligroso para mi familia." ¿De qué mierda estaba hablando Will? ¿Peligroso para su familia? ¿Peligroso por qué? "Nadie puede saber que está vivo, nadie puede reconocerlo, al menos hasta finales de junio" Richie se preguntó si estaba la mafia involucrada, o rusos. ¿No habían encontrado una base rusa hace unos meses atrás en algún estado? Algo así había dicho su papá. "Cuando lo encontramos estaba muy mal herido, apenas estuvo un par de semanas en el hospital cuando El y el tuvieron que venirse…"

"Qué tiene que ver él con tu accidente" Will se mordió los labios.

"Todo"

"Mierda…" se quedaron en silencio. Richie asimilando todo lo que estaba escuchando. Al parecer, el papá de El, había estado con gente con mucho más poder de lo que le pagaban como policía. Se preguntó si realmente era policía y no un agente del FBI o CIA. Quizás, podría ser, que incluso hubiese estado involucrado en lo de la base rusa, si es que era cierto – su mente de doce años no podía asimilar todo lo que estaba escuchando -.

"Bueno, Richie, si decides ir hoy o mañana… o dentro de la semana, siempre serás bienvenido" Richie se quedó sentado mientras Will se dirigía a la puerta. Observó su casa y se dio cuenta de lo vacía y silenciosa que estaba.

"Entonces, qué hay de cenar" Will sonrió y con su mano derecha le apretó el hombro en forma de agradecimiento.

Cuando entró a la casa, Joyce y Jonathan lo saludaron efusivamente – a su manera cada uno -, El lo saludó con una sonrisa, Hopper simplemente asintió para dar cuenta de su presencia. Hizo conversación con todos, menos con el mayor, quien lo observaba fijamente.

Richie, por su lado, lo ignoró completamente.

.-.

Más pronto que no, llegó marzo y con ello se aceraba su cumpleaños. Sus amigos estaban entusiasmados y ya hacían planes para poder celebrarlo juntos. Para gracia de todos, era un viernes, así que irían a pasarlo en su casa donde se quedarían a dormir.

Richie, después de cenar con sus amigos y cantarle cumpleaños feliz con el pastel, andaba con un gorro de cumpleaños de cartón y una corneta de papel que tenía a todos con ganas de pegarle. Stanley, había estado a segundos, luego que Richie la hiciera sonar demasiado cerca de su oído – había tomado la corneta y la había hecho pedazos, pero el pelinegro había sacado otra mágicamente de no sabe dónde y la hizo sonar más fuerte -. Con gorro y corneta, lo había encontrado Will luego que la madre del pelinegro lo llamara para que atendiera la puerta.

Will y El sonrieron al verlo tan contento – Richie creía que nunca lo habían visto así -, obviamente, lo primero que hizo el menor al verlos fue hacer sonar la famosa cornetita.

"Hey, Willow, Jane" saludó con una reverencia ", bienvenidos a mis humildes aposentos, ¿qué es lo que los trae por acá?" ambos rieron ante el acento que hacia el menor.

"Feliz cumpleaños" dijo El, entregándole un paquete envuelto en papel, el menor arrugó la nariz al ver que había partes arrugadas, notó el imperceptible meneo de la cabeza de Will.

"Eh… gracias, El" miró a la cocina donde estaba su mamá lavando los platos. Abrió más la puerta y con un gesto los hizo pasar. "Entren, que hace frío." Los empujó a la escalera antes que su mama saliera de la cocina.

"Solo veníamos…" empezó Will en voz baja.

"Sí, sí. Suban, suban al fondo." En la habitación de Richie, estaban sus amigos esperando expectantes. Los dos mayores entraron a tropezones. Fue El quien saludó primero con una sonrisa – "¡Oh por dios! qué te pasó en la-" Eddie se calló al ver la mirada asesina que estaba lanzándole el cumpleañero –. Stanley se puso de pie para saludarla y presentarse.

"Mi nombre es Stanley, tengo entendido que ¿Ustedes ayudaron a mis amigos con Bowers?"

"Vamos, Stan" dijo Richie, golpeándole el brazo al aludido ", no es necesario ser tan formal"

"¿Eh? Will, mira de acá se puede ver tu—" dijo El apuntando a la ventana.

"Oh…" exclamó Will al mismo tiempo que Bill y Stan dejaba escapar una carcajada. Eddie, mientras, molestaba a Richie quien tenía todo el rostro sonrojado.

"¡Oh!" exclamó Will al ver su pared "¿Ese es mi dibujo?"

"¡Sí, sí!" casi gritó el pelinegro, haciendo reír más aun a sus amigos. El los veía sin entender qué es lo que estaba sucediendo. "Como soy yo, es toda una obra de arte, así que tenía que estar en el centro" aun sentía sus mejillas sonrojadas.

"Entonces," dijo Ed, cuando los otros tomaron asiento junto a ellos en el suelo. "Ustedes viven en la casa de al lado." Ambos asintieron. Richie miraba fijamente a su amigo. "Dicen que mataron a una familia completa ahí"

"Y que sus f-fa-fantasmas asustan a los recién llegados para que se v-vayan"

"Incluso han visto que cae sangre de las paredes." Los dos mayores intercambiaron una mirada arrugando la nariz "Richie dijo que vio algo"

"Sólo una vez, y fue mucho antes que ustedes llegaran" dijo rápidamente.

"¿Han visto o escuchado algo?" preguntó el rubio.

"Nop" dijo con una sonrisa ", ¿y tú, El?" ella negó con la cabeza.

"Joyce dijo que habías visto a alguien en las escaleras." El suspiró antes de contestar.

"Son tres mujeres" los menores alzaron las cejas sorprendidos ", la mamá y sus dos hijas."

"Una noche el papá de la familia se volvió loco y mató a las tres en sus camas" continuó Will, como si en realidad no fuera la gran cosa.

"Entonces sí asustan ahí" ambos hincaron los hombros.

"Sólo al principio" agregó El ", para ver si son buenas personas." Will asintió.

"¿A quién viste?" preguntó Stan.

"El vio a la hija menor"

"Le gustan las plantas" ohh eso explicaba lo que había pasado cuando él había ido a regar las plantas, que la casa lo dejara entrar y hacerle notar las llaves en el suelo y recordarle que tenía que ir. "Jonathan vio a la mayor y Joyce y Will han visto a la mamá."

"¿Y no les da miedo?" los dos se miraron antes de negar con la cabeza.

"Sólo al principio" contestó Will.

"Si, con esos sueños extraños. Nada agradable"

"Si, agrégalo a la lista de pesadillas. Tengo las mías ya, no necesito más material" ambos compartieron una media sonrisa.

Había un ambiente distinto entre los dos mayores, muy distinto a la tensión que sentía antes que se fueran. Al parecer, durante esas semanas que no estuvieron, habían arreglado las cosas.

"P-pesadillas" preguntó Bill. Ambos asintieron. El se mordió los labios mirando a su hermano, cuando él asintió, ella se atrevió a hablar.

"Will se perdió en el… bosque cuando pequeño" los cuatro amigos fruncieron el ceño. "¿Una semana?" Will asintió. Ohhs y woas exclamaron los cuatro más pequeños.

"¿Cuántos años tenías?" preguntó Richie.

"Unos… ¿once doce años?"

"¡Qué irresponsable de tu parte adentrarte en el bosque! ¿Cómo sobreviviste? ¿Con todos esos peligros? ¿Qué comiste? ¿Qué tomaste? ¿Por qué te metiste en el bosque sabiendo que te ibas a perder?" preguntó Eddie.

"Estaba escapando" dijo El en su defensa, la molestia estaba pintada en su rostro.

"¿De qué?" Escuchó que alguien preguntaba.

"¡Pesadillas!" dijo Richie, evitando que Stan y Bill siguieran haciendo preguntas. "Por supuesto, sigamos hablando de un episodio traumático para que hoy pueda tener los más lindos sueños" sus tres amigos agacharon la vista. Will le sonrió a modo de agradecimiento.

Siguieron conversando durante la tarde hasta que oscureció, - "Qué te pasó en la cara" había preguntado Bill "y en las manos" agregó Eddie haciendo caso omiso a la mirada de Richie. "Un accidente de auto" respondió Will "Woh…" fue lo que recibió. "Te duelen… ¿las cicatrices?" Continuó Uris. Will bajó la vista antes de contestar con una sonrisa "Nop, no realmente" Richie empuñó las manos y se mordió los labios, Will le había dicho exactamente lo contrario semanas atrás -.

Continuaron hablando de clases, de las cosas que tenían que saber si o si de Derry. Pasaron por anécdotas de ellos mismos, de sus encuentros con Bowers y quiénes eran sus amigos. Hasta que llegaron a sus planes de vacaciones de primavera.

"¡Oh!" exclamó Will "¡Nuestros amigos de Hawkins vendrán a vernos una semana!" El asintió.

"Vendrán por nuestro cumpleaños" Richie se interesó.

"¿Cuándo es tu cumpleaños?"

"El 22 de marzo" respondieron ambos antes de sonreír. Richie frunció el ceño, ¿cuál era la probabilidad que ambos tuvieran el mismo día de cumpleaños? Sus amigos no sabían la verdad detrás de El – o Hopper -, así que, por supuesto, no le había parecido extraño.

"Están invitados" dijo la única chica.

"No somos un p-poco chicos para—"

"¡Pero por supuesto que iremos!" Interrumpió el pelinegro a Bill "¿Cierto chicos?" miró a los ojos a cada uno. "Seremos completamente el alma de la fiesta"

"Sí, cuando te avergüences, Richie" se rio Stan, lanzándole un cojín a su rostro haciendo reír a los demás.

"Puedes invitar a Beverly cuando la veas" dijo en voz baja Will a El.

"¿B-be-everly Marsh?" pregunto Bill, interesado

"Sí, ¿por qué?"

"¿No oíste lo que hizo?"

"Más bien a quién se lo hizo" Dijo Richie. "La lista es más grande que mi entrep-"

"Eso no es decir mucho." Interrumpió Stanley golpeándole en el brazo.

"S-so-son sólo rumores"

"No debes creer en rumores" dijo El indicando a su hermano y ella.

"Estuvo con Bill en tercer grado" comentó Stanley entrecerrando los ojos con una sonrisa.

"Se besaron en una obra de teatro, las criticas decían que no se podía fingir tanta pasiooón" los tres amigos se rieron de Bill.

"Si va, tienen que ser buenos con ella" dijo Will acusadoramente. Los cuatro asintieron.

"Seremos unos ángeles, Willey, los mejores niños que has visto" terminó Richie.

Después de unos minutos más, Will y El se fueron, dejándolos solos.

"Ya veo por qué te caen tan bien" le susurró el rubio mientras veían una película. "Especialmente Will"

"No sé de qué me estás hablando, Stan" respondió sin quitar los ojos de la pantalla.

"Ajá…" Richie se le quedó mirando, se mordió los labios y negó suavemente con la cabeza. "De acuerdo"

El único que podía sospechar algo con respecto a él mismo, era Stanley, quien podía leerlo como un libro para niños. Nunca él había confirmado nada, pero con el rubio, no era necesario.

Sus amigos se quedaron hasta la mañana del otro día. Donde amablemente despertaron al pelinegro haciendo sonar una corneta en el oído.

Richie amaba a sus amigos.

De verdad.

.-.

El último día de clases, sus amigos le esperaron que él terminara de hablar con la profesora de ciencias para poder irse a su casa. La profesora lo había regañado y dado tarea extra por no quedarse callado en clases y molestar a sus compañeros.

Urgg.

"Entonces, Will" dijo Stanley en cuanto lo vio.

"¿Qué pasa con Byers?" preguntó como si no se le hubiese formado un nudo en el estómago.

"Es su cumpleaños, Richie… qué vamos a regalarle" Richie hincó sus hombros, más tranquilo. Mierda. No había pensado en eso.

"Más importante, qué vamos a regalarle a EL" dijo Eddie. Los cuatro amigos se miraron con miedo.

"Q-qu-qué le gusta a una chica" preguntó Bill mientras caminaban con sus bicis.

"¿Flores?" preguntó el más bajo. Plantas, pensó, pero eso no sabía si era algo que realmente le gustaba a El o era algo que hacía por la más pequeña.

"¿Maquillaje?" agregó Stan.

"¿Un chocolate?" dijo el pelinegro.

"¿Por qué no hacemos esto?" dijo Stanley, pasando un brazo por los hombros de su amigo "Richie y yo pensaremos en un regalo para Will y tú y Eddie pueden pensar en uno para El" los otros dos inmediatamente se empezaron a quejar. "Será un regalo a nombre de los cuatro, así que piénsenlo bien"

"Es t-tan injusto"

"Puedes preguntarle a tu mamá, Bill."

"Sí, Bill dile que es para tu novia imaginaria" Richie hizo sonidos de besos al ver como Bill se sonrojaba ganándose un golpe en el brazo.

Estuvieron juntos hasta que Richie tomó del brazo a Stanley y se separaron del grupo para poder comprar el regalo del Will.

Entraron a una tienda de suministros de arte y decidieron rápidamente – Richie en realidad fue quien eligió el regalo, recordando lo que había visto de su habitación -, un set de cuarenta y ocho colores de acuarela y papel para que practicara. Stanley agregó dos pinceles al regalo. El dueño, el señor Smith – el marido de la señora Smith, esa que trabajaba en el mini market -, les regaló un folleto con respecto al uso de las acuarelas que ellos agregaron al regalo antes de sellarlo.

.-.

Era el tercer día de vacaciones de primavera. Bill y Eddie aún tenían que comprarle algo a El para su cumpleaños. Richie se estaba alistando para poder salir con sus amigos y poder ayudarlos – ¿qué tan difícil era elegir un regalo para El? Él no lo entendía -. Se estaba terminando de vestir cuando sintió ruido por su ventana.

Frente a la casa de los Byers se estacionaba el auto de Nancy – sí ya lo reconocía -. De la casa salieron corriendo Will y El, esperando que salieran sus amigos. La primera en bajarse fue una pelirroja que corrió a los brazos de El y se abrazaron con fuerza. De su puerta también salió un chico con cabello rubio y enrulado quien corrió a abrazar a Will; y un chico de color quien se unió al abrazo de los otros dos. Con una sonrisa escuchó la risa de Will. Más atrás, del lado del copiloto bajaba Mike – ugh, Mike, Richie no sabía si odiar o no al más alto, especialmente por como las cosas habían estado la última vez que había visitado -, quien lentamente envolvió a Will en un abrazo que el menor recibió a gusto, mientras los otros dos chicos se iban a saludar a El y a Jonathan quien había salido en busca de su novia.

"¡Will the wise!" gritó el de cabello enrulado, volviendo abrazar a Will quien sólo se reía. Richie hizo una mueca al ver cómo le abrazaba con fuerza. Mike golpeó en el brazo al más bajo reprochándolo.

Vio a Joyce y Hopper salir de la casa con calma, aunque también recibieron un abrazo por todos los recién llegado – abrazos sólo para Joyce, Hopper por su lado saludaba a todos de la mano -. Entre todos tomaron los bolsos que traían las visitas, él único que iba con las manos vacías era Will, quien estaba conversando animadamente con un sonriente Mike.

Richie tomó su abrigo y su mochila antes de salir de casa.

¡Al fin! Al fin tenían el regalo listo para El y para Will. Al final, le habían comprado un set de artículos para el cabello que incluían cintas, ligas y pinzas con formas de conejos y estrellas, además de un libro de botánica, por sugerencia de Richie, que venía con una pequeña planta. Todo había costado una pequeña fortuna, pero estaban los cuatro contentos con sus regalos.

Subió a su habitación luego de cenar. Sus padres se habían quedado en la casa durante las vacaciones por lo que él estaba obligado a cenar en la mesa y quedarse hasta que sus padres dijeran, es decir, tenía que escuchar las aburridas vidas de ellos en sus trabajos y todos los chismes que su madre creía y traía de casa de sus amigas.

Comenzó a sacarse los zapatos sin prender la luz, ya que no tenía intenciones de pasar mucho tiempo ahí antes de dormirse y vio que la luz de la habitación de Will estaba encendida. Se quedó congelado en su lugar viendo al otro. Will se estaba cambiando de ropa, en ese momento se encontraba sin remera dándole la espalda, Richie se quedó congelado en su lugar al ver en pleno las quemaduras de Will. Había visto las cicatrices en la mano izquierda del mayor cuando él se la mostró y habían vislumbrado durante su cumpleaños los brazos cada vez que el chaleco se le corría. Pero nunca se imaginó qué tan grave eran. Tenía cicatrices de quemadura en toda la parte superior de su espalda con pequeñas ramificaciones hacia abajo – Richie se preguntó si también tenía en las piernas -, que se expandían por los brazos, además de varias otras que semejaban garras. Tomó su remera de la cama y tenía un tubo en la otra, se sentó y con cuidado comenzó a esparcirse lo que fuera que hubiera en el tubo. Cuando entró Mike a la habitación, Richie decidió ir a darse un baño.

Al regresar a su habitación ya vestido con su pijama, vio que Mike y Will estaban discutiendo frente a su ventana, ambos tenían un semblante triste. Will estaba llorando – lo había visto limpiarse las lágrimas con sus manos –, tratando de explicarle algo al más alto. Vio a Mike tomarle el rostro con sus manos y limpiar sus lágrimas de sus mejillas para después, despacio, besarle los labios.

Richie dejó caer su ropa de la impresión – Espera, ¿Will? Y que hay de… Joyce… Richie se sintió un completo idiota al no haberse dado cuenta que, precisamente, era Will de quién hablaba Mike la otra vez -.

Al separarse, Richie esperó que Will lo empujara y le gritara, pero pasó prácticamente todo lo contrario. Will tomó las manos de Mike que seguían en su rostro, entrelazó los dedos con él. Ambos sonreían, Mike le besó las manos y luego la mejilla, fue Will quien lo besó esta vez, entrelazando sus brazos tras el cuello del mayor quien lo abrazó con fuerza hacia sí. Al separarse seguían abrazados, quedando así por varios minutos.

Richie no se movió hasta que se separaron por completo. Will tomó un suéter de su cómoda y abrió la puerta esperando al otro. Antes que alguno de los dos notase que él había visto todo, se movió hasta su cama.

No se dio cuenta que estaba hiperventilando hasta que se llevó una mano a su pecho, sintió lágrimas caer de sus ojos que manchaban sus gafas. Soltó un sollozo que rápidamente ahogó llevando sus manos a su boca.

¿Por qué lloraba? Preguntaba una parte de su ser. El soltó un bufido a la vez que más lagrimas caían.

¿Estaba triste? Sí, por supuesto, pero en realidad no esperaba que nada saliera de lo que sentía. Pero a la vez estaba feliz, ¿Feliz? Sí, feliz... quizás no tan feliz, sino más bien contento.

A lo mejor – se limpió las lágrimas de sus ojos -, a lo mejor no estaba tan solo.

.-.

Sus amigos llegaron pasado las tres de la tarde, Will no había dicho hora así que los cuatro se pusieron de acuerdo de ir, más o menos, a las tres, para estar un par de horas y después irse a jugar si es que el ambiente se ponía extraño. Richie había visto a Will de pasada durante estos días, siempre acompañados de sus amigos, apenas habían compartido un saludo.

Era sábado así que sus padres no estaban y sus amigos se iban a quedar a dormir en su casa después de ir al cumpleaños de Will.

Los tres lo empujaron hacia la puerta para que fuera él quien tocara.

"Muy sutil, chicos. No sé qué haría sin ustedes" dijo mientras los tres lo empujaba. Quien abrió la puerta fue Jonathan que los recibió con una sonrisa, los dejó entrar al alboroto que había en la sala de estar.

"¡Richie!" Gritó Will poniéndose de pie al verlos, junto con El.

"Woah… es igual a—"

"¡No lo digas!" dijeron Mike y Richie al mismo tiempo, cortando a Lucas quien levantó la mano en forma de inocencia. Ambos se miraron con cierto desprecio antes de volver a sus amigos.

Saludaron y se presentaron formando un pequeño caos llamando la atención de Joyce quien salió a recibirlos y tomó de entre sus manos los regalos.

Will abrió su regalo y agradeció a cada uno de los niños. Incluso los demás se impresionaron con las pinturas. El abrió el suyo, después de examinar el regalo de Will, era una caja de cartón envuelta en papel de regalo. En su interior había una planta recién brotando, la examinó y la se pasó a Max para que la dejara encima de la mesa. Sacó el libro y lo hojeó rápidamente. Después sacó otra cajita envuelta en papel de regalo, en su interior estaban los accesorios para el cabello.

"Woah…" Exclamó Max al verlos. "Estos sí son regalos para una chica." Mirando a sus amigos.

"¿Qué tiene de malo comics y chocolates?" Max le quedó mirando al más alto.

"Tú fuiste su novio, deberías saber más."

"Tú lo dijiste, era…" dijo Mike cruzándose de brazos, miró a Will "Ahora soy sólo su amigo. Además, ¿qué tiene de malo? A El le gusta la mujer maravilla" la aludida asintió.

"Y son chocolates caros" dijo Dustin. Lucas se rio.

"Le regalamos lo mismo a Will" agregó Mike.

"Ya, pero es Will" interrumpió Max.

"Basta ustedes dos" dijo Will riéndose.

"¡Puerta!" gritó Hopper desde la cocina haciendo saltar a los niños.

"Por la cres-" Mike se detuvo al darse cuenta de los más chicos "¿Puedes no gritar?"

"¿Puedes dejar de quejarte?" devolvió Hopper desde la cocina.

"No se preocupen, yo voy." Dijo Joyce riendo a la vez que negaba con la cabeza, evitando que Will o El se levantaran. Jonathan y Nancy estaban riéndose en la cocina. "El, es Beverly" El se puso de pie para recibirla.

Beverly entró con timidez a la sala y saludó a todos desde lo lejos. Richie pudo ver como Bill se sacudía la ropa, golpeó con su codo a Eddie quien comenzó a reírse.

"¡Oh! ¡Otra chica!" Dijo Max, poniéndose de pie para saludarla. Las tres comenzaron a conversar entre ellas.

Pronto, sin darse cuenta, se dividieron en grupos. Will y Dustin conversaban con Eddie y Stanley, mientras que Mike y Lucas conversaban con Richie y Bill, aunque las conversaciones eran distintas a veces se entrecruzaban.

"¿Georgie?" preguntó Mike

"S-sí, mi hermano p-pequeño"

"Oh, yo tengo una hermana, Holly, tiene seis años y bueno… también está Nancy" agregó arrugando la nariz, indicando la cocina.

"Holly es un pan de Dios y no hay nada que ninguno de nosotros no hiciera por ella" dijo Lucas con una sonrisa "Especialmente estos dos" indicó a Mike y a Will. "Los maneja como quiere."

"Nadie puede negarse a esa carita de pena." Dijo Mike con ternura al recordar a su hermana.

"¿Cuál cara de pena?" interrumpió Will

"La de Holly" dijo Lucas, Will se rio.

"Con Jon le decimos la carita Wheeler"

"¿La cara qué?"

"Si… ams, tu, Nancy y Holly tienen la misma expresión cuando quieren algo"

"Por supuesto, ni tu ni Jon pueden resistirse" dijo Dustin.

"No es cierto" respondió indignado.

"Completamente cierto" agregó Lucas. Mike sonreía.

"Es bueno saberlo."

"Silencio, Mike" dijo Will con sus mejillas sonrojada golpeándole el brazo.

"Bueno, Holly es un amor. Todos concordamos en eso. Pero a mí, me tocó Erica"

"Ugh, Erica." Sonrió Mike fingiendo un escalofrío.

"No puedes deletrear America sin Erica, Erica" dijo Dustin

"No hablen mal de Erica" comentó Max.

"Lo dice quien se lleva bien con Erica" dijo Mike

"Es porque yo la trato como se debe"

"Hizo llorar a Steve" comentó Dustin.

"No es tan difícil hacer llorar a Steve" les respondió la pelirroja.

"A mí me cae bien"

"Tú le salvaste, Will. Obvio que te trata bien" le habló Lucas.

"Ella te trata demasiado bien, Will" dijo Mike

"Oh" dijo Lucas "es verdad, desde la última vez ella no se puede callar sobre ti"

"Awww, Erica tiene un enamoramiento contigo" Dijo Max. "Qué tierno"

"Es que Will es tierno" agregó El, haciendo reír a las otras dos chicas. "¿No crees, Bev?" Ella asintió distraída, llamando la atención del resto.

"No, es atractivo" susurró Mike, Richie se atoró con su bebida. Will se sonrojó y negó con la cabeza.

"Bueno, ustedes tienen hermanos, yo no tengo a nadie. A veces, sólo a veces quisiera que hubiera alguien más" Dijo Dustin.

"Completamente de acuerdo" dijo Stanley

"Yah… ¿te imaginas a mi mamá con otro hijo? Se vuelve loca" dijo Eddie sacando risas de sus amigos.

"Nah, a mí me gusta estar solo. Para lo demás están ustedes" Recibió Awws por parte de sus amigos, haciendo sonrojar al pelinegro.

Siguieron conversando hasta que Nancy llamó la atención de todos, entrando con dos pasteles que habían comprado los amigos de Will.

"Oh, una es de chocolate y la otra de durazno con manjar" dijo Nancy. "Esperamos que al menos una les guste"

Cantaron cumpleaños feliz dos veces, una vez para Will y otra para El. Comieron pastel como si no hubiera mañana y se rieron con las historias que contaban. Después, sacaron los juegos de mesa y se formó un pequeño torneo entre todos los menores. Para sorpresa de todos, Beverly resultó ser muy competitiva y formaba muy buen equipo con las chicas – que incluía a Joyce, Max, El, Beverly y Nancy -.

"¡Oh!" dijo Richie "¿Es esa una NES?" dijo viendo una caja encima del televisor. Formando un pequeño caos.

"Hombres" dijo Max sacando una risa por parte de las más grandes.

"Tú también te emocionaste, Maxine"

"A ver, Michael, ¿quién tiene el puntaje más alto en todos tus juegos? Exacto, yo. Cuando alguno de ustedes si quiera se acerque a mi puntaje. Volveré a emocionarme"

"Oh, no has visto jugar a Richie" dijo Bill.

"Sí, por algo necesita gafas. La cantidad de tiempo que pasa jugando videojuegos es completamente insana" Agregó Eddie posando una de sus manos en el hombro del aludido.

"Oh, chicos me harán llorar, no sabía que me querían tanto"

"Dustin es nuestro mejor jugador" Dijo Will

"¿Qué es esto? Una competencia entre chicos versus chicas" Dijo Jonathan de pie al lado de la pared, con su cámara entre sus manos.

"No, no, no. Es una competencia entre indiana versus Derry versus… niñas" dijo Stan.

"De acuerdo, Bev, estás con nosotras, ¿cierto?" la pelirroja asintió "¿Nancy?"

"Por supuesto"

"¿Estás segura, Nancy? Hace tiempo que no juegas"

"Silencio, Mike"

Lucas y Mike fueron los primeros en caer por el lado de Indiana, Stanley y Eddie fueron los siguientes, para sorpresa de todos, las chicas conservaron a todas sus jugadoras en la primera ronda. Luego fue Will, quien comenzó a sobarse las manos luego de jugar – Richie, observó cómo Mike tomaba sus manos entre las de él y calentarlas -, quedando sólo Dustin por Indiana, Bill y Richie siguieron a la siguiente ronda, Nancy y El fueron las siguientes en salir en esa ronda – antes de la siguiente ronda, Mike y Will se disculparon para ir a la cocina para buscar algo para beber -. Dustin salió después de cometer un error estúpido según él. Bill dio lo mejor de sí, pero la presión le ganó. – o eso fue lo que les dijo a sus amigos -, Beverly jugó bien, pero se distrajo cuando Will y Mike llegaron con bandejas con bebida. En la ronda final estaban Richie y Max.

"Vas a perder, mini-Mike" Richie le sonrió antes de empezar a jugar.

El juego se puso intenso, ambos comenzaron a recibir el apoyo de sus amigos, incluso Beverly y Nancy daban ánimo. Jonathan se reía desde su lugar mientras sacaba fotos.

"Vamos Max, destrúyelo" gritó Mike mientras veía como la pelirroja iba ganando por pocos puntos.

Richie estaba por dar el golpe final cuando, de repente, la casa quedó a oscuras.

"¿Qué? Pero, ¿qué paso?"

"No, iba ganando, ¿por qué?" Todos comenzaron a preguntarse qué es lo que había pasado, quedando un pequeño caos.

Richie escuchó un casi inaudible susurro por parte de Will "No fui yo"

"No desesperen" Dijo Hopper con una linterna. Dentro de unos minutos hubo luz de nuevo.

"Creo que debo irme" Dijo Beverly con una sonrisa. Max y El se levantaron a lo que Hopper ofreció irla a dejar a la casa.

"Sin chocar" le gritó Mike a lo que Hopper comenzó a refunfuñar.

"Con cuidado, cualquier cosa que pase no dudes en llamarme" Dijo Joyce haciendo que Mike largara una carcajada.

Los cuatro se fueron, fue en ese momento que Richie también decidió irse a su casa y con él sus amigos. Will se despidió de ellos con un abrazo a cada uno de ellos y agradeció que asistieran y su regalo.

"Cualquier cosa que necesiten no duden en pedirlo"

Esa noche, después que sus amigos se quedaran dormidos, Stanley lo abrazó con fuerza.

"Entonces… Will y Mike, ¿eh?" Richie desahogó toda su tristeza con él.

.-.

Los amigos de Will se fueron al sábado siguiente, no por la mañana, sino por la tarde. Abrazaron a El y Will y después al resto de la familia. Richie había visto a Mike y Will de nuevo la noche anterior. Los dos en la habitación del más bajo, abrazándose y besándose hasta que Richie se cansó y cerró su cortina de un golpe.

Suspiró.

Escuchó el motor del auto de Nancy y miró por la ventana de su sala. Los chicos se iban alejando por la calle. Como la última vez, fue Will el último en entrarse. Antes que pudiera cruzar la puerta, Richie llamó su atención.

Lo había debatido bastante en la solitud de su habitación los días siguientes al cumpleaños de Will y había llegado a la conclusión que era mejor que el mayor supiera que él sabía. No tenía idea si es que su familia sabía o sus amigos, pero, aunque él no fuera uno de los amigos más cercanos, a lo mejor le servía a más alto saber que tenía alguien en quien confiar.

"Will, podemos hablar" le había preguntado. Ambos se sentaron en el pórtico. Richie se mordió los labios antes de decir "Yo sé… de ti y Mike." Pudo sentir como Will se tensaba a su lado. "Sólo quiero decirte, que no le diré a nadie y que puedes contar conmigo para cualquier cosa que necesites"

"¿Cómo…?" fue lo primero que dijo el mayor. Richie lo miró a los ojos – grandes, asustados – y luego desvió su mirada hasta su ventana. "Mierda…"

"No te preocupes" apuró en decir el menor. "No le diré a nadie, de verdad."

"No te… ¿desagrada?"

"Nop" respondió él. Sintió al mayor suspirar.

"¿Nadie más sabe?"

"No" mintió. "Sólo yo."

"Okey," Will se puso de pie. "¿Quieres entrar y ver una película?"

"¿De tu gusto o de El?"

"Si vienes conmigo podemos dejar sin votos a El"

"De acuerdo" respondió él, poniéndose a su lado. "Will, ¿quién más sabe?"

"Em... El, Jonathan y Mamá" se mordió los labios. "No sabemos cómo podría tomarlo Hopper, así que…" se hincó de hombros. Richie asintió. Se detuvo cuando sintió una mano en su hombro "Muchas gracias por decirme"

"No hay problema, Williberto" haciendo sonreír al mayor.

.-.

El resto de primavera todo volvió a su rutina.

Richie salía todas las mañanas en bicicleta hacia el colegio. Veía a El y Jonathan despedirse de Joyce antes de ir a la preparatoria – Will daba exámenes libres, le había dicho una tarde que había preguntado -. En clases se juntaba con sus amigos, tenía clases con ellos casi todo el día. Lo único nuevo, había sido saludar a Beverly cada vez que se la encontraba en los pasillos. Un día en el almuerzo, había sido el primero en llegar y sólo quedaban tres mesas con espacio suficiente para sus amigos y él, y en una de esas estaba Bev comiendo y otros dos chicos más. Richie se dirigió hasta ella y dejó su bandeja a su lado.

"¿Cómo conociste a los Byers?" Le había preguntado esa vez.

"Ellos me salvaron de Bowers" le había respondido, Richie asintió. "¿Qué hay de ti?"

"Bowers, también." Beverly sonrió. "Además, de ser mis vecinos" cuando sus amigos llegaron se miraron entre ellos antes de comenzar a hablar sobre el cumpleaños de Will y lo sorprendidos que estaban de lo buena jugadora que era Bev.

Cuando finalizaron el año, Beverly era casi una más de ellos.

Durante ese tiempo, Richie, despertó varias noches con gritos por parte de la casa de al lado.

A veces, era Will, lo sabía porque las luces se encendían y Jonathan o Joyce llegaban corriendo a su lado. Otras, era El, esas veces ella se iba a dormir con Will en su pieza y prendían las luces de navidad. Otras, las más aterradoras, eran de Hopper. Durante esos episodios parecía que todos en la casa despertaban. Cuando pasaba, El no iba a clases y lo acompañaba durante el día. A veces, Richie, cuando las pesadillas caían en un fin de semana, veía a Hopper deambular por el patio refunfuñando cosas que él no lograba entender.

Richie había celebrado con ellos el hecho que aceptaran a Jonathan en NYU junto con Nancy, así que ambos irían a la misma universidad para orgullo de Joyce y Will y también para su tristeza al ver al mayor marchar. Will había abrazado a su hermano y había llorado por lo menos veinte minutos diciendo lo orgulloso que estaba de él y lo mucho que lo quería, le contó Jane con una sonrisa triste. Jonathan se merecía puras cosas buenas, si es que lo que se había ido enterando por fragmentos era verdad.

También celebró que Will había aprobado todos sus cursos así que ya estaba en segundo año de preparatoria y en esos momentos se encontraba ayudando a El pasar todos los ramos. Una tarde, le confesó que había estado buscando trabajo para el verano, que se fuera Jonathan les iba a dejar muy cortos de dinero. Su hermano había estado haciendo los contactos para poder trabajar en el cine – era el lugar perfecto para él. No estaba expuesto al sol y el aire acondicionado para mantener la comida fresca lo mantenían en una temperatura óptima para que su cuerpo no lo resintiera -. También, le dijo que tenía planeado irse a Hawkins dos semanas antes que las clases terminaran para visitar a sus amigos. El se le iba a unir una vez saliera de clases.

Sin querer, también, había empezado a coincidir más veces con Beverly por las calles de Derry. O quizás, ahora, le tomaba más atención, así que lograba distinguir su cabellera roja del resto de los mortales de la ciudad. Solían ir al cine juntos, especialmente a esas funciones que sus amigos no podían asistir o a las películas que le daba miedo ver, Beverly era su acompañante perfecta. Incluso una vez se habían escondido de Bowers juntos, antes que ambos se largaran a reír.

Una vez terminada las clases y ya en vacaciones de verano, Richie comenzó a juntarse más con sus amigos. Iban a la cantera a relajarse – un lugar sagrado para ellos, sin chicas -. Una vez sus amigos comenzaron a estar cada vez más ocupados, sin querer, muchas tardes terminaba en casa de los Byers haciéndole compañía a Hopper – Jim, se llamaba, pero todos le decían Hop o Hopper, así que Richie no dudó en utilizar ese nombre -, mientras arreglaba esto o aquello.

"Estoy esperando que me llegue mi alta y que diga que vuelva a trabajar" le había dicho una tarde cuando el tiempo avanzaba lento.

"Y en ¿qué trabajaba antes? ¿Era una clase de espía?"

"Era policía"

"Ajá" respondió sin creerle mucho "¿Y va a seguir siendo policía?"

"Sí…" dijo antes de acomodarse "He visto cosas muy raras en este pueblo, niño. Cosas que un verdadero policía no dejaría pasar." Richie asintió.

.-.

Will volvió a mediados de junio junto con Jon, Nancy, El y Mike.

Para ese entonces, Richie ya había empezado a notar ciertas cosas extrañas, como por ejemplo la cantidad de carteles de mascotas perdidas y actos violentos de parte de personas que, realmente, nunca pensó que lo fueran, pero le echó la culpa al calor. Porque hacía calor, un calor de verano que hace tiempo no se veía en Derry – o eso decía su madre -. No sabía lo mucho que lo iba a lamentar, no haberle hecho caso a esas señales.

Una semana antes que Mike se volviera a Hawkins, escuchó una conversación entre Will y él en la cantera, nada que le llamase mucho la atención, estaba por irse y dejarlos solos cuando comenzó a hablar de sus sueños.

"… no son las típicas pesadillas, Mike"

"¿A qué te refieres?" dijo abrazándolo

"Es como si algo malo fuera a pasar, como si alguien… o algo estuviera esperando… acechando"

"Nuestro tipo de algo o…" Will negó con la cabeza.

"No sé, pero no creo…"

"Quizás sean solo pesadillas…" Preguntó con cierta esperanza. Vio a Will negar con la cabeza.

"El también las ha tenido… es como con Hopper, otra vez." Se quedaron ahí sentados abrazados un buen rato. "Detesto llorar" Mike le besó la cabeza.

"Está bien, Will. Estamos juntos en esto, ¿recuerdas?"

"Te vas en una semana" el más alto suspiró.

"Lo sé, pero volveré antes que acabe el verano, volveré con refuerzos" Will rio y se acomodó en los brazos de Mike.

"Solo quiero que esto se detenga, acaso no hemos tenido suficiente" vio cómo se limpiaba las lágrimas de sus ojos "Sólo quiero una vida tranquila, contigo a mi lado"

"¿Conmigo…?" Mike rio despacio. "Ya… eso suena espectacular. Una vida tranquila, contigo a mi lado"

Richie los dejó solos después de eso.

¿Preocupado él? Sí, un poco.

Los siguientes días estuvieron movidos en la familia Byers. Llegó un auto negro con los vidrios polarizados, de él salió un hombre de cabellera blanca y rostro un poco demacrado. Fue Joyce quien le abrió la puerta. El hombre no se fue hasta bien entrada la tarde, despidiéndose de la familia.

Al siguiente día, Hopper salió de la casa temprano, Richie estaba llegando de la casa de Bill en su bicicleta. Se encontró con Will y Mike saliendo de la biblioteca pública y los saludó a lo lejos. Mike y Nancy se fueron por la tarde y al otro día, Hopper salía de la casa con el uniforme de policía camino a la estación.

.-.

La semana siguiente, para el cuatro de julio, Richie estaba solo, Bill y Stanley salieron con sus familias y Eddie había salido con su mamá a quien sabe dónde. Se encontró con Beverly y El en el cine, vio a Will con el estúpido traje morado, sombrero incluido, trabajando con una sonrisa – el uniforme dejaba ver un poco más las cicatrices de su cuello -. Vio a Jonathan trabajando en el arcade y por un momento, unos segundos de paranoia, se sintió vigilado.

"Vas a pasar la tarde con tu familia, ¿Richie?" preguntó Jonathan mientras le entregaba el cambio.

"No sé, mis padres no han llegado estos días, así que creo que estaré solo." Hincó los hombros.

"Pasa por la casa en la tarde" Richie asintió.

Desde el patio de la casa pudieron ver los fuegos artificiales.

.-.

Las dos últimas semanas de agosto llegaron los amigos de Will de visita. Llegaron sin Nancy, ya que ella estaba trabajando.

Fue una mañana, cuando Richie estaba arreglando el patio cuando los escuchó conversar al otro lado de la cerca.

"…No, estoy seguro. No tiene nada que ver con el Upside Down" dijo Will.

"¿Cómo lo saben?" escuchó que Max preguntaba.

"No es la misma oscuridad" respondió El. Se quedaron en silencio unos minutos.

"He dibujado algunas cosas que se han ido repitiendo en los sueños" Richie como nunca quiso ver esos dibujos.

"Mierda…" reconoció la voz de Dustin. "Esto sí es tétrico."

"¿Qué significa lo rojo?" Preguntó Lucas.

"Los dibujos en rojo son los sueños de El, los en negro son los míos y los que tienen los dos…"

"Oh, esto es… ¿un payaso?" Preguntó Max con terror en su voz.

"¿Te dan miedo los payasos, Maxie?"

"Silencio, Mikie. Los payasos… son completamente desagradables" Richie no pudo estar más de acuerdo con ella.

"Espera ¿es éste-?"

"Sí." Suspiró "Y también está—" Dijo El.

"Oh…" escuchó a los demás expresar.

"Mierda" dijo Mike.

"Tenemos que encontrar una forma de detenerlo, Max" Dijo El.

"Pero ¿cómo? No sabemos nada de esto, no tenemos ni una pista nada." Continuó Lucas. "Ni si quiera sabemos que algo de esto vaya a suceder."

"De hecho" interrumpió Dustin ", éste en particular" dijo haciendo sonar las hojas "Ajá, sí, este. Este en particular, estos edificios en la plaza, ya no están."

"¿Puede ser que los vayan a construir más adelante?"

"¿El calor te está afectando, Mike?" dijo Dustin "Mira la arquitectura, quizás es una licencia artística, pero se ven casas antiguas."

"De hecho." Dijo Will "Las personas ocupaban ropas antiguas. Acá, como esa."

"¿Recuerdas que pasaba en ese sueño Will?"

"No, sólo recuerdo haber tenido mucho miedo."

"Un niño murió" interrumpió El. "En éste, el de la ropa. Un niño murió, hubo un accidente y murió un niño. Lo siento es todo lo que me acuerdo"

"Entonces habría que ver si esto realmente sucedió" escuchó la voz del rubio.

"¿Y cómo veremos eso? ¿Hm? ¿Algún plan maestro, Dustin?" dijo Lucas.

"¿De verdad? ¿El amor los hace tontos o algo?"

"Lo dices porque Sussie terminó contigo"

"Disculpa, Max. Yo terminé con Sussie. Nadie trata mal a mis amigos"

"Awww, me harás lloras Dustyboo."

"Silencio, Mike. Entonces, aprovechando que tú te vas a quedar una semana más puedes empezar a investigar sobre la historia de Derry" escuchó a Mike quejarse del trabajo de biblioteca. Se acomodó. "Eso es lo que tenemos que ver ahora. Hay que averiguar qué de todo esto ha pasado y qué no. Qué es lo que va a pasar. Para eso necesitamos saber la historia de Derry como si fuera la de Hawkins, ¿está bien? Hay que saberse las calles, cuáles son las partes nuevas, las partes viejas, hay que averiguar todos los accidentes que hayan pasado, y los que va a pasar. El, vas a tener que usar a Hop"

"No me gusta usar a Hop"

"Disculpa, El" dijo con un tono más amable "Es muy probable que se vea involucrado si esto" hizo sonar las hojas "empieza a ser verdad. También" su tono se volvió más serio ", es necesario saber rumores, para eso van a tener que ver si sus amigos saben algo."

"No me gusta usar a la gente, Dust"

"Lo sé Will, pero es para salvarles la vida" ¿Qué había dicho? "Cualquier tipo de rumor. Por muy estúpido que sea."

"La casa" dijeron El y Will.

"¿Qué pasa con tu casa?" Preguntó Lucas.

"Hay fantasmas." Respondieron los dos al mismo tiempo.

"Me estás diciendo que ¿viven en una casa embrujada?" preguntó Lucas.

"Es broma ¿verdad?" Continuó Max.

"Quisiéramos, pero no" contestó Will.

"Nunca he visto nada." Agregó Mike.

"¿Cuál es el rumor de tu casa?"

"Un padre de familia mató a su esposa y sus dos hijas mientras dormían" dijo El. Los seis se quedaron en silencio unos minutos.

"¿Han averiguado si es verdad?" Richie sabía que era verdad, Joyce se lo había confirmado tiempo atrás.

"No es muy agradable saber si es verdad o no"

"Lo siento, Will. Pero va a ser necesario."

"De acuerdo, investigar" dijo El "Podemos hacer eso."

"Ajá, sólo investigar. No se metan en problemas hasta que lleguemos"

"No" dijo Will serio, cortando a Dustin.

"Pero Will—"

"No. Esta no es su ciudad, es nuestro problema. Gracias por su ayuda, pero ahora podem—"

"Espera, Will. No te vamos a dejar solo" dijo Mike.

"Bueno. No estaré solo, tengo a El a mi lado"

"Will, tengo que recordarte lo que pasó la última vez que intentaron solucionar solos las cosas"

"Tengo que hacerlo yo, ¿Michael? Tengo que recordarles lo que ha pasado cada vez que nos han intentado ayudar."

"Chicos—" intentó Max.

"Max perdió a su hermano." Richie casi mete ruido sorprendido "El perdió a Hopper. Lucas casi pierde a Erica, No hay que nombrar lo que pasó con Dustin y Steve, ¿verdad? ¿Qué hay de ti, Mike? ¿Cuántas veces has estado de perder a Nancy o Holly o tú de salir herido?"

"Pero Will—"

"¡He dicho que no!" sintieron explotar la luz de la puerta del patio. "Muchas gracias, pero no" Richie lo escuchó abrir la puerta y entrar.

"No, nosotras hablamos con él" Dijo El, sintió dos pares de pasos subir los escalones.

"¿Mike?" Escuchó a Lucas.

"No" Richie escuchó sollozos "No puedo perderlo, Dust… no de nuevo, no otra vez…"

"Shh, shhh, Mike" le dijo Lucas. "Encontraremos una forma de ayudarlo, ¿está bien, Mike?"

"De acuerdo, Mike" escuchó a Dustin decir. "Te prometo que encontraremos una forma de ayudarlo, ayudarlos a los dos."

"El y Max lo harán entrar en razón."

"Él tiene tanto miedo de perderte como tú, Mike"

"Okey…" dijo el pelinegro despacio, Richie apenas lo pudo escuchar.

"Bien, ahora disfrutaremos de los días que nos quedan y tú, tu Mike, vas a tener que ser su amigo más que su novio." Oh, así que sus amigos sabían. "El está de nuestro lado, lo hará entrar en razón"

"Okey, okey… gracias, chicos." Lo escuchó más calmado.

"Está bien, estamos todos cansados de esta mierda." Dijo Lucas.

Pasaron unos minutos donde siguieron hablando, pero Richie no alcanzaba a escucharlos. Todos pegaron un salto al sentir que la puerta se abría.

"Ya pueden entrar, perdedores"

"¿Está bien?" Max hizo un sonido afirmativo a Mike.

"Lo hiciste entrar en razón" preguntó Lucas.

"Va a ser un poco más difícil hacerlo cambiar de opinión. Supongo que ese será un trabajo para nuestro paladín"

Sintió a los tres entrar a la casa y Richie dejó escapar un suspiro al tiempo que caía de rodillas al suelo.

Mierda, parecía que las cosas iban de mal en peor.

.-.

Richie aún se sonrojaba cada vez que veía a Will en el cine o por su ventana – especialmente por su ventana -, no fue su intención verlos, simplemente él estaba levantándose y había corrido las cortinas para que entrara luz de la mañana y los había visto, no necesariamente en algo malo, pero… argh… se golpeó las mejillas para evitar que se volviera a sonrojar. Will tenía que aprender a cerrar sus cortinas, de verdad. Había pasado casi tres semanas de eso y aun se sonrojaba.

Dentro de las tres semanas, los Byers lo habían invitado varias veces a su casa, y él se había negado. Una parte de él quería saber lo que estaba pasando y otra parte, la más grande, trataba de evitar saber realmente lo que podría poner su vida en peligro.

¿Por algo los chicos habían estado tan aproblemados o no?

Por supuesto, con el inicio de septiembre partían las clases también, y eso significaba último año de secundaria para él y sus amigos. Habían celebrado el cumpleaños de Eddie a todo dar, y todo lo que su madre lo dejaba celebrarlo.

La segunda semana de septiembre no tuvo tanta suerte escapando de Bowers y sus amigos. Mierda, pensó cuando lo tiraron al piso para revisarle el bolso, ¿en busca de qué? Dinero quizás. Su mamá lo iba a matar si perdía el bolso en la segunda semana de clases.

"¡Oigan ustedes!" Escuchó que gritaban, era la grave voz de Hopper. Los cuatro se detuvieron. "¿No tienen que ir a estudiar?" antes que alguno de los otros pudiera decir algo, Henry los detuvo. Pasaron por al lado del policía empujándolo. "¿Estás bien, niño?" Preguntó llegando a su lado, ayudándolo a ponerse de pie.

"Sí…" recogió sus cosas, pegó un grito de frustración al ver que su bolso estaba rajado.

Mierda, mierda, mierda.

"Vamos a la casa a ver si podemos arreglarlo" No, él sabía que no tenía arreglo.

"Estoy bien así"

"Niño, no es una sugerencia" dijo firme Hopper, asustando al menor.

"De cuerdo" lo tomó del hombro y lo llevó a la camioneta que manejaba.

Lo dejó en la puerta de la casa de los Byers donde sólo estaba El. Jonathan se había ido a mitad de agosto para poder adaptarse a Nueva York junto con Nancy, y Will estaba trabajando – para angustia de Joyce -. Lo recibió con una sonrisa, Hopper se fue en cuanto lo vio sentarse a cenar junto a El. Se despidió con un tétrico "Tengan Cuidado" Richie sonrió para sí, era lo mismo que él les había dicho a sus amigos esa tarde cuando se despidió de ellos.

Esa noche y la siguiente Richie durmió en el sofá de los Byers, incómodo de dormir en su casa sola.

.-.

Richie le sonrió a Beverly y la saludó cuando se vieron en el pasillo. La relación entre el grupo y ella se había distanciado un poco en el verano, pero con Richie las cosas iban bastante bien, incluso conversaban en las clases que le tocaban juntos, podía incluso considerarla su amiga. Una tarde había sido ella quien le había ayudado a pararse después de una paliza por parte de los amigos de Bowers, por suerte, Henry no se encontraba entre ellos.

"¿No crees que está pasando algo extraño en Derry?" le había preguntado mientras le ayudaba a ponerse de pie.

"¿Más extraño que tú y yo siendo amigos?" dijo él quejándose.

"Han asaltado al señor Smith" Richie alzó las cejas sorprendido.

"¿Al de la tienda de arte?" Beverly asintió.

"Está en el hospital, malherido"

"Mierda"

"Ajá… escuché también que han matado a dos turistas a la entrada del pueblo"

"¿Turistas?"

"Sí, dicen que eran… ya sabes… gays" Richie dejó caer su bolso y quedó paralizado en su lugar. Por su mente se cruzó el nombre de Will, Mike y luego el de él mismo. "¿Estás bien?"

"Como nunca, cariño" logrando una sonrisa de la pelirroja.

"De acuerdo, aquí doblo yo" Richie se despidió de ella. "Cuídate, ¿está bien? Dicen que las lluvias llegarán temprano este año."

"Suenas a Joyce" Beverly se rio.

"Ella me lo dijo"

.-.

Las lluvias no llegaron hasta la segunda semana de octubre, asustando a todos los que no estaban preparados.

A Richie, Hopper, le había ofrecido llevarle todas las mañanas al colegio. Ahora sin Jonathan, era él quien llevaba a Will y El los días que no podían ir en bicicleta, Richie había aceptado al ver el poco ánimo que tenían sus padres este año de preocuparse por él. Por eso le extrañó que una mañana fuera Joyce quien tocara su puerta, tenía los ojos rojos e irritados y una sonrisa nerviosa. Lo urgió a que se apurara, cuando entró en el vehículo, Will y El tenían un semblante de preocupación y los mismos ojos rojos e irritados.

"¿Dónde está Hopper?"

"Tuvo que salir, cariño. Ahora, ponte cómodo" antes que pudiera decir cualquier cosa, Will puso música.

Cuando los dejó frente al establecimiento Joyce le susurró a Will algo que sonó como "Sé que es difícil, pero trata de concentrarte, está bien. Confía en que Hop tiene todo controlado" Will asintió. Joyce abrazó a El y le besó la mejilla antes de despedirla. "Ten cuidado, cariño, ¿está bien?" le dijo cuándo se bajó del vehículo. Él le sonrió.

No fue hasta el otro día en la tarde que supo qué es lo que le había pasado a Hopper, hasta que lo vio llegar tarde en la noche – o temprano en la madrugada -, en su camioneta. De ella salió un todo golpeado Mike – Richie dejó escapar un grito ahogado al verlo desde su ventana -, Will salió corriendo a su encuentro y despacio lo abrazó, quedándose así varios minutos. Jim, mientras, bajó varios bolsos de la camioneta, Will se apuró en ayudarlo a la vez que Mike era envuelto en otro abrazo por parte de Joyce, El los esperaba en la puerta.

Esa mañana fue Hopper quien lo llevó a clases. No estaba ni Will ni El con ellos.

"¿Qué pasó con Mike?" preguntó ya sin poder contenerse.

"¿Cómo sabes-?"

"Tengo el sueño liviano"

"Te lo diré, pero no se lo puedes decir a nadie" Richie le quedó mirando con una cara que decía ¿A quién quieres que se lo diga? "Mike fue… a Mike lo echaron de su casa" Richie abrió sus ojos en sorpresa. "Su padre, para ser específico, no estaba de acuerdo en las elecciones de su hijo, así que no encontró nada mejor que echarlo." Gruñó. "Por supuesto, no antes de dejarle muy en claro qué es lo que pensaba"

"¿Qué hay de su mamá?"

"Karen no tuvo mucho que decir al respecto" Richie se mordió los labios. "Cuídate, ¿está bien?"

"Sí, señor" Hopper sonrió.

.-.

"Me hicieron elegir" escuchó decir al pelinegro en el patio de los Byers, había sido la única tarde hasta el momento sin lluvia. "Entre quedarme en casa y olvidarme de nosotros o a ti" supuso que estaba con Will. "Y-y… no puedo, Will… yo…"

"Lo sé, Mike, lo sé"

"No sé qué voy a hacer Will… no sé…"

"Puedes quedarte aquí, con nosotros el tiempo que necesites, el tiempo que quieras. Ya escuchaste a mamá, y Hopper puede ayudarte" se quedaron unos minutos en silencio, escuchando los sollozos del mayor. "Todo saldrá bien, amor. Todo saldrá bien…"

"Qué hay de Holly, y de clases… y-"

"Shhh, ¿crees que Nancy va a dejar a Holly sin ver a su hermano?" escuchó decirle "Y siempre puedes ir a clases conmigo. Será como antes, como en el jardín de niños. Sólo tú y yo" escuchó a Mike reír despacio. "Claro, y El, por supuesto"

"Hey, ahora que estaré acá, podré ayudarte con cierto problema"

"Mierda... Mike, no te preocupes de eso ahora. En estos momentos tu eres más importante que todo" Richie pudo ver entre las tablas de la cerca a los dos sentado en las escaleras de la puerta del patio. Mike recogido entre los brazos y piernas de Will, completamente envuelto.

"¿Tengo tu completa atención?"

"Ajá"

"Mmm, me gusta cómo suena eso" vio a Mike acurrucarse escondiendo su rostro en el hombro del otro.

"Hey, vamos a la cama" le dijo Will pasado un rato. Richie se sonrojó por completo.

"Señor Byers, me está haciendo una proposición indecorosa" Will se rio.

"Vamos, Mikey, te estás durmiendo."

"Mmm"

"Vamos, vamos" dijo más fuerte, levantándose. "Está haciendo frío y lo último que necesitamos es que te enfermes, Mike."

"Okey" dijo más dormido que despierto. Al ponerse de pie, Richie, pudo ver cómo tenía parte de su ojo y mentón morados e inflamados, además de una herida en sus labios. Si así estaba su rostro no quería imaginar cómo estaba el resto.

Richie se entró cuando sintió caer un par de gotas en su rostro.

.-.

Las lluvias torrenciales siguieron hasta un par de días más, inundando parte de Derry. El río se había desbordado dejando desconectado a todo el sector rural de la ciudad. Después, las lluvias se calmaron para dar paso a una ligera llovizna que a ratos se ponía furiosa, para luego volver a ser lloviznas.

Cuando Richie recibió el llamado de Eddie el último viernes de octubre, no podía creerlo.

No podía ser cierto.

Sólo el día anterior habían ido a ver a Bill a su casa – al menos Stan y Richie -, y jugado con el pequeño Georgie. Sintió lágrimas caer por sus ojos.

A penas tenía cinco años.

¿Cómo podía ser que nadie lo hubiera visto? ¡¿cómo pudiera ser que lo hubieran dejado salir a jugar con una tormenta como esa, cómo?! ¿Cómo no había nadie que-…? pero había alguien, alguien que sabía que algo raro había estado pasando, alguien que había soñado con la muerte de alguno de ellos, alguien que pudo prevenir todo esto, que pudo haberles avisado, haber evitado que el pequeño Georgie…

Empuñó sus manos y salió a pie descalzo de su casa para ir a golpear con fuerza la puerta de los Byers.

"Abran la maldita puerta" gritó enojado. Las lágrimas seguían cayéndole, incontrolables. Fue Will quien abrió la puerta y Richie arremetió contra él empujándolo hasta que chocara su espalda con la pared. El más alto dejó escapar un quejido llamando la atención de los otros habitantes. Fue El quien lo separó de Will. "TU LO SABÍAS, TU SABÍAS Y NO HICISTE NADA. ¡NINGUNO DE USTEDES HIZO NADA!" gritó "Dime, ¿a quién de nosotros viste? ¿Eh? ¿Fue a Bill? ¿Stan? ¿Eddie? ¡¿Beverly?!"

"¿De qué estás hablando?" dijo Mike poniéndose frente a Will.

"De sus putos sueños estoy hablando." Pudo ver que los tres intercambiaban miradas. "Todos ustedes sabían que algo estaba pasando en Derry y ninguno fue capaz de decir algo a nadie, a ninguno de nosotros y por eso ahora…" un sollozo se le escapó de entre sus labios "Ahora Georgie está muerto" Hubo un silencio profundo entre los cuatro "Eso es lo que esperaban, ¿no? ¿Ver si sus estúpidos sueños eran verdad? ¡Pues ahí tienen!"

"Cálmate, sí—"

"¡CÓMO MIERDA QUIERES QUE ME CALME!" gritó el menor "¿¡Dime cómo!? Cuando el hermano de mi mejor amigo está muerto… muerto…" sollozó. Richie sintió que alguien lo abrazaba, intentó zafarse, pero lo apretaron con fuerza.

"Shh, shh." Al reconocer a Will lo tomó con fuerza y dejó que sus lágrimas cayeran libremente. Sintió cómo Will lo tomaba en brazos y lo trasladaba a la sala de estar de, lo dejó sobre el sofá que tantas veces había dormido. "El, puedes sacar eso de la mesa. Gracias. Mike puedes traer la carpeta, por favor"

"Le vas a—"

"Sí… por favor" sintió a Mike bufar antes de subir las escaleras. "¿Estás calmado?" Richie negó con la cabeza "Está bien…" El llegó con una taza de té caliente. Después de unos minutos, cuando Mike se encontraba sentado frente a ellos, Richie soltó a Will, se sentó mirando el suelo.

Aún no podía creerlo.

"Necesito que veas algo, Richie." Dijo en un tono sereno. El menor elevó la vista y se sorprendió de ver dos dibujos sobre la mesa de centro. Uno era de Beverly, completamente rodeada de sangre – si es que la pintura roja significaba eso - y otro era de Eddie frente a una casa abandonada.

"Esos son… son…"

"Te juro que son los dos únicos dibujos de ustedes." Dijo El.

"Hasta hoy en la mañana" dijo Will deprimido. Richie lo miró "No lo había entendido hasta ahora. No sé si quieras verlo"

"Muéstramelo"

"Es un poco abrumante"

"Will, muéstramelo" Mike dejó el dibujo sobre la mesa. Cuando lo vio, Richie sintió su estómago revolverse, los colores rápidamente le abandonaron. En cualquier momento sentía que iba a devolver lo poco y nada que tenía adentro. El, oportunamente, llegó con un tacho para que él botara todo. El dibujo, era de un niño llorando con impermeable sin un brazo, con sangre por todos lados y un barco de papel a su lado. "Ése… ése es—"

"Ahora lo sabemos" dijo Will.

"¿Te dijeron que estaba muerto?" Preguntó Mike.

"Mike" susurró El.

"Eso es lo que Eds dijo" con sus ojos pegados al dibujo.

"¿No han encontrado el cuerpo?" volvió a preguntar el más alto, recibiendo otro Mike por parte de El.

"Oh, lo siento, no se me ocurrió preguntar si es que el cuerp—" se interrumpió cuando sintió otra oleada de arcadas invadirlo.

"Mike" dijo serio Will.

"Lo sé, pero acá" indicó el dibujo "No está… ya sabes, quizás…"

"De acuerdo" dijo El "Lo voy a intentar" Richie no entendía qué es lo que estaba pasando. ¿Estaban diciendo que quizás Georgie estaba vivo?

"¿Estás mejor? ¿Por qué no tomas un poco de té?" Will le acercó la taza. "Necesito hacerte unas preguntas, ¿está bien?"

"Qué bueno, porque yo también necesito entender…" sintió lágrimas caer de nuevo por sus ojos.

"Tomate el té primero, ¿de acuerdo?" Richie asintió. En el tiempo que demoró en tomarse el té, El bajó.

"¿Y?"

"Nada, lo siento"

"Mierda" escuchó decir a Will, todas las esperanzas que se habían formado en esos minutos, se derrumbaron como un castillo de naipes. "Debí haber entendido antes… haber hecho algo antes…"

"No es tu culpa, Will- No, no lo es. Tuya tampoco, El. No teníamos cómo saber. ¿Está bien? Sin culpas" Mike abrazó a los dos hermanos.

"Entonces" le había dicho Mike mientras volvía a tomar asiento frente a él. Will a su lado y El al otro. "¿Cómo sabes lo de los sueños?"

"Yo… pasé a escucharlo"

"Hm, parece que escuchas y ves las cosas más interesantes" Dijo Will haciendo sonrojar al menor.

"Es todo sin intención" de verdad que lo era, toda una casualidad.

"Qué más sabes" preguntó Mike.

"Sólo eso, que El y Will han estado teniendo sueños con respecto a las cosas de—Mierda ¿qué fue eso?" preguntó Richie viendo cómo alguien pasaba corriendo desde la cocina hasta las escaleras.

"Ese es el fantasma número dos"

"Es la hija mayor, Mike" dijo El.

"¿Qué?" preguntó más blanco que nunca.

"No te desconcentres" le habló Will. "¿Qué más?"

"¿Nada más? ¿Que los sueños están conectados a cosas que han pasado en Derry…? ¿Y ha pasado antes?" dijo no muy seguro.

"Eso, es bastante" señaló Mike.

"Es casi todo" agregó Will, mirando fijamente a El, quien asintió. "Desde hace unos meses El y yo hemos estado teniendo estos extraños sueños de personas muriendo"

"Niños sobretodo"

"Hemos descifrado algunos de los dibujos, por accidentes registrados, pero eso es todo"

"Sabemos que hay algo maligno detrás de todo"

"¿No alguien?" preguntó Richie.

"No. Es un ente, no sabemos con certeza qué" respondió la chica.

"Cómo saben que no están locos"

"Porque ha pasado antes" dijo El.

"Tú mismo lo dijiste. Con Hopper. Meses antes de saber que estaba vivo, El y yo empezamos a soñar con él"

"Y de dón- ¡¿Qué mierda con los fantasmas en esta casa?!" casi gritó al ver otra sombra atravesarse en de un lado a otro.

"Han estado bastante activos desde que empezaron las lluvias" dijo El.

Se quedaron en silencio unos segundos.

"¿Estás mejor?" Richie negó con la cabeza.

"No puedo creer que ya no esté… sólo ayer…" sintió nuevas lagrimas caer de sus ojos.

Estuvieron así un buen tiempo, entremedio de El y Will, quienes estaban abrazándolo mientras lloraba.

Will le ofreció pasar la noche con ellos. Richie aceptó siempre y cuando no durmiera solo. Will y El sonrieron antes de ofrecer que Mike y Richie compartieran habitación. Ambos, rotundamente, se opusieron a la idea. Mike después de unos segundos de comunicarse a puras miradas con Will aceptó.

"Quiero dejar en claro, que, si te pasa algo, no es mi culpa" dijo con desprecio

"No te preocupes, Mikey, el sentimiento es totalmente compartido" Will y El rieron.

Richie se sonrojó al ver que Mike estaba ocupando la habitación de Jonathan, ingenuamente pensó que estaría compartiendo pieza con Will. Después de llamar a Eddie y ponerse de acuerdo de ir a ver a Bill al día siguiente, se fue a dormir con el más alto quien tenía lista una cama en el suelo.

"Lamento lo que pasó, Richie" le dijo cuando ambos estaban acostados "No puedo imaginarme lo que está pasando Bill. Pero puedo asegurarte, que, de ahora en adelante, haremos todo lo posible para que nada malo les pase de nuevo, ¿está bien? Sólo, intenta mantenerte lo más alejado de eso. Así tú y tus amigos estarán a salvo"

Esa noche, Joyce y Hopper llegaron tarde.

.-.