.-.

Llegaron al hospital detrás de la ambulancia. Entraron corriendo siguiendo la camilla de Mike y Will.

"¿Qué les pasó?" dijo la enfermera a los niños y tres adultos.

"La casa Neibolt" vio que la enfermera reconocía el nombre ", se vino abajo, y estos chicos estaban adentro" concluyó Hopper. Los siete niños asintieron. Jonathan y Nancy habían seguido a la camilla.

"Qué hacían en ese lugar, por dios, esa casa está que se cae desde hace años" respondió ella ingresando a cada niño en un box para que lo viera el médico de turno.

Los siete y El fueron tratados por sus heridas. Luego uno a uno fueron llegando los padres de cada uno.

Primero, por supuesto, fue la Señora K, que estaba a punto de gritarle a Eddie y a ellos, pero Hopper se interpuso. Con su mejor sonrisa calmó a la mujer. Luego llegó la señora Uris a buscar a Stanley, cuando vio a Hopper exigió explicaciones. Juntos llegaron el abuelo de Mike y la mamá de Ben. Ben había corrido hasta su madre a abrazarla.

"Pensé que habías sido uno de ellos" le dijo el abuelo a Mike, quien le abrazó con fuerza.

"Señor" llamó la atención de Hopper "Henry Bowers admitió haber… haber provocado el incendio… el incendio-" Escuchó a su abuelo ahogar un grito.

"Cuando vea a ese muchacho…"

"No tienen que preocuparse por él." Dijo Hopper. A esa altura ya habían llegado los padres de Bill. Hopper hizo un gesto para que se calmaran antes que empezaran a interrogarlo "Henry Bowers está muerto." Todos dejaron escapar expresiones de asombro. Los niños se miraron entre ellos. "No puedo darles detalle, pero se enfrentó a la policía luego de matar a su padre y sus amigos"

¿Qué había dicho Hopper? Richie comenzó a hiperventilar mirando a sus amigos uno a uno, quienes parecían estar en estados parecidos.

"No puedo decirles más." Aun así, los padres lo acribillaron con preguntas.

Henry Bowers estaba muerto.

Muerto.

Ellos lo habían visto caer en el interminable pozo, pero de alguna forma había sobrevivido y llegado hasta quién sabe dónde y había matado… matado a su padre y amigos. Los mismos amigos que le habían hecho la vida imposible los últimos años.

Muerto.

Él podría estar muerto también.

Sus amigos podrían estar muertos.

Will, Mike y El podrían estar muertos, aún estaban en peligro de morir.

Tomó la mano que estaba cerca de la suya y la apretó con fuerza.

No estaba muerto.

Y sus amigos tampoco.

Will, Mike y El tampoco estaban muertos.

Bill lo volteó a ver y le devolvió el apretón.

"T-tranquilo, Richie" le susurró cuando vio sus ojos llenarse de lágrimas. "T-todo está bien" las lágrimas se escaparon de sus ojos y bajaron por sus mejillas sin permiso. Sintió como Bill lo abrazaba. Dejó escapar sollozos. Sintió otro par de brazos rodearle, inmediatamente reconoció a Eddie. Su cuerpo comenzó a tiritar mientras las lágrimas seguían bajando. Alguien más se unió al abrazó y después otro más, hasta que estuvieron los siete abrazados.

Sabía que todos estaban derramando lágrimas junto con él.

Todos estaban compartiendo un solo pensamiento.

Había terminado.

Su pesadilla había terminado y ellos habían ganado.

Abrazó con fuerza a quien estaba frente a él y lloró con ganas.

Se quedaron así juntos, no sabe cuántos minutos. Pero los adultos se habían callados y los observaban con lástima en los ojos.

Se separaron cuando escucharon a Joyce entrar al hospital y preguntar fuerte y claro.

"¿Dónde están mis niños, Hopper?"

"Joyce…"

Estúpidamente, eso había hecho que todos los niños soltaran una pequeña y delicada carcajada. Se separaron de apoco, con miedo de estar lejos del otro.

Joyce llegó al lado del policía con la presencia de una leona. Suavizó su mirada cuando los vio con vendajes y parches.

"¡Oh, por dios!" exclamó. Y caminó hasta ellos "¿Están bien? ¿Qué pasó?" dijo mientras abrazaba y revisaba las heridas de cada uno de ellos. Los adultos se le quedaron mirando "Hopper, ¿qué pasó?"

"Joyce… cálmate, tenemos que hablar"

"¿Dónde están Will, Mike y El?"

"Okey, voy a comprarte un café, y te calmas"

"No me pidas que me calme, Jim…"

"Tenemos que irnos" dijeron los padres de Bill, quienes empezaron a despedirse de todos.

"N-nos vemos mañana, Richie" dijo Bill.

"Oh no, señor. Está castigado." Empezó la señora Denbrough "Si quieres ver a Richie tendrás que esperar una semana." Y eso pareció ser lo que sacó del embrujo al resto de adultos que comenzaron a sermonear a sus hijos, encontrando buena idea lo del castigo.

Quienes quedaron en la sala de urgencia fueron Beverly y Richie. Bev miraba la entrada a cada rato esperando ver a su padre entrar enfurecido por ella.

"Te quedas en nuestra casa, esta noche." Dijo Hopper volviendo de comprar café, en sus manos había dos vasos más de chocolate caliente. Por más calor que hubiera ese verano, ése chocolate caliente había sido lo justo y necesario para ellos. Hopper se sentó a su lado, pero no apegado a ella. Joyce estaba con El. "Tu padre está preso por… maltrato y abuso." a Beverly se le llenaron los ojos de lágrimas, mirando al vacío. "Tu tía vendrá a buscarte. Mientras ella llega te quedas en nuestra casa, la habitación de El es bastante grande" la pelirroja asintió.

"Pero yo…" susurró limpiándose las lágrimas de sus ojos. Hopper se acomodó e hizo un ademán de poner su mano sobre su hombro, pero dudó unos segundos antes de tocarla y finalmente se rascó la barba antes de devolver su mano a sus piernas.

"Mira, no soy la persona más adecuada para decirte esto…" Empezó. Richie simulaba no escuchar. "Pero, tu testimonio, va a ser solo para darle una condena más dura… pero tenemos suficientes pruebas para que se quede detrás de las rejas por un largo tiempo." Beverly se llevó ambas manos al rostro y se puso a llorar. Richie le puso delicadamente una mano en su hombro.

"El está despierta" dijo Joyce. Hopper se levantó y fue con ella. Mientras Joyce se sentó a su lado y les sonrió.

"¿Alguna noticia de Will o Mike?" preguntó Richie, pero Joyce negó con la cabeza.

Se quedaron en el hospital esperando. Jonathan y Nancy habían salido en distintas oportunidades para comprar comida. Hopper y Joyce les habían pedido que relataran lo que había sucedido, desde el principio. Tomaron turnos para poder explicarlo todo.

Nancy llegó después de un par de horas, con lágrimas en los ojos diciendo que Mike había salido de su cirugía y que todo había salido bien. Joyce la abrazó. Después se retiró para ir a acompañar a Jonathan.

Richie se quedó dormido en algún momento, apoyando su cabeza en el hombro de Bev. Despertó con la respiración agitada.

"Está bien… está bien." Escuchó que alguien le decía.

"Gracias, Bev" ella le sonrió. Con cuidado, volvió su cabeza al hombro. "¿Crees que es posible estar enamorado de dos personas?" Le preguntó en un susurro.

"¿Will y Mike?" él negó con la cabeza, con su rostro completamente rojo. Beverly era la segunda persona a quien se lo decía.

"Will y…" se mordió los labios "Eddie." Ella soltó una pequeña carcajada haciendo que él frunciera las cejas.

"¿Eddie?"

"¿Qué tiene de malo?" Preguntó haciendo un puchero.

"Vives discutiendo con Eddie"

"¿Y? ¿Crees que me prestaría atención de otra forma? Con Bill siendo el líder y Stanley nuestra voz de consciencia y tu siendo tú, no tengo cómo llamar su atención" Beverly le sonrió y comenzó a acariciarle el cabello.

"Eres único, Richie. Que nadie te diga lo contrario" Richie se acomodó en su hombro. "Pero para responder tu pregunta sería sí, es posible. Creo que el amor que sientes por los dos es muy distinto."

"Okey…"

"Yo digo que vayas por Eddie, creo que te sorprenderías."

"No juegues conmigo, Bev" ella sólo negó con la cabeza.

Pasaron horas y horas antes que anunciaran que Will había salido de la cirugía. Todo había salido sin problemas.

.-.

Estuvieron casi un día completo en el hospital. Hopper, quien había tenido que irse a reportar a la estación de policía, había pasado por la casa y había llevado ropa de cambio a todos, incluso Beverly, había tomado prestadas unas prendas de El.

Mike fue el primero en despertar y luego de unas horas ya estaba discutiendo con Nancy sobre esto o aquello. A Will le tomó más tiempo, exhausto por el uso de sus poderes, sus quemaduras ya estaban casi sanadas y sólo le quedaba la herida de su pierna – gracias a Dios el fierro no había tocado ni una arteria o vena importante y se había saltado el hueso -, y sus costillas. El, por su lado, aparte de las dos heridas, tenía cuatro costillas fracturadas, tres en el lado izquierdo y una en el derecho.

La segunda noche, los acompañó Hopper a la casa.

Al entrar, el ambiente se sentía completamente distinto. Ya no estaba ese olor a encierro a la vez que las paredes se veían limpias sin rastro de humedad que solía haber por las esquinas.

Fue la primera noche en mucho tiempo que dormía sin soñar.

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Estaban los siete sentados en la sala de estar de la casa de los Byers. Le habían contado – otra vez – todo lo sucedido a Hopper, Joyce, Nancy y Jonathan. Esta vez con más detalles, contando con la información que Mike, Will y El compartían.

Cuando terminaron recibieron un reproche por parte de los cuatro adultos.

"Oficialmente, fue Bowers quien… hizo desaparecer a toda esa gente" dijo Hopper. "Está muerto junto con todo aquel que pueda negarlo" los niños asintieron, sintiendo pena por el pobre desgraciado. "Lamentablemente no puede ser juzgado, aunque no creo que hubiera tenido un final distinto. La historia de ustedes, si es que alguien les pregunta, es que estaban escapando de él cuando se escondieron en la casa antes de que derrumbara. Todos habían recibido amenazas de él y su familia…"

Y así había salido en los periódicos y noticas a lo largo del país. Como un joven psicópata había asesinado a más de treinta personas, adjudicándole crímenes que no tenían explicación hasta ahora, para terminar, asesinando a su abusivo y alcohólico padre y sus amigos.

Pobre desgraciado.

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La tía de Beverly llegó una semana después de los hechos – El ya estaba en casa así que los chicos no solían pasar tanto tiempo en el hospital -. Se parecía mucho a ella y tenía una sonrisa amable, a Richie le recordaba a la sonrisa de Joyce. Beverly le había dicho que su tía se quedaría en su casa hasta el fin del verano, pero, para cuando empezaran las clases, debían irse hasta Portland donde vivía ella.

Will y Mike llegaron a la casa de los Byers un día después que llegara la Tía de Bev. Al parecer Mike estaba evolucionando bien y Will, bueno, Will parecía que no sólo se curaba rápido de las quemaduras – tanto enfermeras como médicos estaban sorprendidos -.

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Fue dos semanas después de los hechos que Ben fue casa por casa buscándolos a todos y los llevó al bosque, donde les mostró la guarida de los perdedores.

Todos estaban encantados, aunque algunos lo mostraban más que otros.

Desde ése día, solían pasar las tardes ahí los siete, leyendo comics, contando historias o durmiendo.

Richie se reía cada vez que los veía usar esos estúpidos gorros de ducha. Habían peleado con un monstruo interdimensional y, aun así ¿ellos les tenían miedo a las arañas? Pff, qué ridículo.

Beverly le hacía ojitos cada vez que Eddie y él compartían la hamaca. Si él se sonrojaba un poco era todo culpa del calor. Stanley se le unió una vez se enteró.

"Los odio a los dos" le había dicho una tarde, con el rostro completamente rojo, mientras Bev y Stan se reían dejando intrigados a los otros cuatros.

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Fueron tres semanas después de los hechos que las malas noticias comenzaron a llegar.

Beverly se iba.

Todos la fueron a despedir, dándoles abrazos y regalos y la promesa de mantener contacto con ella. Por supuesto, los más afectados habían sido Ben y Bill, pero él podría jurar ante la biblia que vio a Mike chico – se seguía riendo del sobrenombre en su cabeza – derramar una que otra lágrima mientras el bus se alejaba.

En cuanto pusieron un pie en la guarida de los perdedores, se le echó de menos.

Bill se mudaba.

No inmediatamente, pero si en las vacaciones de invierno, sus padres pensaban cambiarse de casa, y de pueblo, y de ciudad, y de estado… su mejor amigo desde la infancia se iba. Richie lo abrazó con fuerza cuando le dijo y le repitió lo mucho que lo iba a echar de menos y que prometía hacer de estos últimos cuatro meses juntos, los mejores de la infancia.

Su madre había muerto.

Cuando se enteró, lloró un día completo, y al día siguiente, lloró un poco más. Cuando Hopper lo sentó en la cocina y le dijo que su tía no quería hacerse cargo de él, sintió su mundo acabar. Acaso… ¿acaso terminaría en un orfanato? ¿Alguna casa de acogida? ¿Tan mala persona era que ni si quiera su familia quería encargarse de él?

"Conozco a alguien… que puede ayudarnos" le dijo.

"¿Alguien?" preguntó sin entender "¿Ayudarnos?" Hopper suspiró. Fue Joyce quien le tomó su mano y le explicó.

"Cariño, Hopper va a ser tu tutor legal" ¿okey…? ¿Y eso en qué le ayudaba? "Eso significa que seguirás viviendo acá si es que quieres" ¿si es que quería? Por supuesto que él quería.

"Qué hay… qué hay de mi casa" preguntó en un hilo de voz.

"La casa está a tu nombre, niño" miró a Hopper. "Eso significa que si quieres venderla o arrendarla o vivir en ell-"

"No. No quiero estar solo" dijo mirando la mesa. Joyce le sonrió.

"Lo que sea que quieras hacer con la casa lo podemos ver después…" Richie asintió. No tenía cabeza para pensar en eso. "Nadie quiere que te vayas de aquí, cariño. ¿está bien?" Joyce lo abrazó cuando vio lágrimas caer de sus ojos.

No estuvo mucho tiempo triste, había hecho una promesa y Richie Tozier cumplía sus promesas. Así que limpió sus gafas, se lavó la cara y puso la mejor sonrisa para salir en búsqueda de sus amigos, quienes sonrieron al verlo e hicieron todo lo posible para subirle el ánimo.

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En octubre había llegado una carta de Beverly contándole lo bien que lo estaba pasando con su tía. Era una carta extensa, le describía el lugar donde vivía, las personas con las que se había empezado a juntar y le decía lo mucho que extrañaba sus bromas. Junto con la carta había una postal y una foto de ella con su tía sonriendo en la bahía de la ciudad. Richie no dudó en contestarle esa misma noche, adjuntando una fotografía que Jonathan había sacado de los siete y que después había revelado haciendo copias para cada uno de ellos. Beverly se había ido antes de poder haber recibido la suya.

Las cartas de Beverly nunca dejaron de llegar.

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Después de un mes de la muerte de su madre, donde Hopper había movido hilos y se había convertido en su tutor legal. Richie decidió por arrendar la casa, así recibirían dinero todos los meses que ayudaría a la situación económica de los Byers. Él sabía muy bien que sin que Mike y Will pudieran trabajar por su recuperación, el dinero era escaso. Aunque Joyce se rehusó en un principio diciendo que el dinero era de él y que lo guardara para ir a la universidad, él insistió hasta que los dos adultos aceptaron.

Los muebles y utensilios, aquellos que llevaban generaciones en su familia, Joyce había decidido conservarlos en su casa. Todo el resto iba a ser vendido – por supuesto, no había faltado el momento incómodo cuando su tía llegó a reclamar los derechos de la casa y todo lo que había en su interior, a lo que Joyce y Hopper se habían opuesto por completo. Cuando la señora se fue, Joyce le había gruñido como un perro haciendo reír al menor -.

Cuando le tocó desarmar su cuarto, sintió una gran y pesada nostalgia. Catorce años había vivido en ese lugar, había pasado penas, rabias y momentos felices. Fueron sus amigos quienes le ayudaron a poner todos sus recuerdos en cajas – Hopper decidió que era un buen momento de cambiarse de alcoba y compartir con Joyce -, para ponerlas en la habitación de Hopper en la casa de los Byers – ahora iba a ser la habitación de Richie, sonrió -.

Estaba limpiando el escritorio cuando vio el sobre que le había entregado Will meses atrás. Lo tomó en sus manos y fue en busca de Bill. Lo encontró en su nuevo cuarto.

"¿Qué es esto?" le dijo ya sin tartamudear tanto.

"Es un regalo de Will, me lo dio hace meses, pero con todo… lo siento" Bill abrió el sobre con cuidado y, al ver su contenido, sus ojos se llenaron de lágrimas.

"Es hermoso" le dijo antes de abrazarlo.

Llevaba la última caja de su cuarto, eran unos comics y películas que habían quedado sueltas. Se paró en medio de la habitación y sonrió. Miró por la ventana una última vez hacia el cuarto de Will – estaba vacío, Will y Mike habían salido en una cita esa tarde, sólo los dos -.

Cerró las cortinas por última vez y salió.

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Llegó una familia de cuatro personas a su casa. Un matrimonio joven con dos hijos, un pequeño de cinco años y un hijo mayor de doce.

Cuando los conoció sintió una nostalgia tremenda rodearle. Bill, quien estaba a su lado, ni siquiera les había podido saludar.

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Habían empezado las clases y parecía que la ciudad de Derry se iba olvidando de las desgracias que le habían rodeado el año anterior.

El siguiente en abandonarlos no fue Bill, si no Ben, quien para mediados de noviembre les dio la noticia.

"Mi mamá encontró trabajo en el sur. Así que nos mudaremos ahí el fin de semana largo." Todos se quedaron en silencio en la mesa. "Es mejor, así no tengo que soportar a mi tía y primo más tiempo."

"Tienes que escribirnos, Ben" le había dicho Stanley.

"¡Sí! ¡Tienes que mandar fotos de todo lo que construyas!" dijo Eddie entusiasmado al lado de Richie.

"Por supuesto, mandaremos un reclamo si ese fuerte tuyo se derrumba luego de que te vayas"

"Beep beep, Richie"

"¿Qué? ¡es verdad! ¿Recuerdas la última vez que alguno de ustedes intentó tomar un martillo?"

"Aww, Richie, ¿tenemos que recordarte nosotros qué te pasó a ti con tu dedo?"

"Silencio, Stan"

"Nunca había visto a alguien gritar tanto por un martillazo"

"Sí, sí, ríanse nomas"

"¡Oh no! ¡se me va a caer la uña!" los cinco chicos se rieron con la interpretación de Bill.

A la vez que Ben se iba, llegaron los amigos de Mike, Will y El.

Las cartas de Ben se fueron espaciando en el tiempo hasta que desaparecieron definitivamente, a lo menos Richie sabía por él a través de Bev, quienes seguían escribiéndose.

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Para las vacaciones de invierno Bill los dejó – le prometió ir a verlo a lo menos una vez antes de que terminaran la preparatoria -. Richie lloró la pérdida de su amigo por largos días. Stan, Eddie y Mike fueron a la casa a pasar las primeras tardes viendo películas. Cuando las ventiscas pasaron, los cuatro se encontraron en el refugio de Ben, que, para sorpresa de todos, mantenía bastante el calor.

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Un lunes, luego de volver a clases, Richie se sentó en la mesa que solía ocupar con sus amigos y se dio cuenta lo desocupada que estaba. Stanley llegó minutos después junto a Eddie.

"Hey, ¿por qué las caras largas?" dijo Mike sentándose en su mesa con su almuerzo.

"La mesa es cada vez más grande"

"Oh… conozco ese sentimiento" sacando su sándwich de su bolso. Los tres niños se le quedaron mirando.

"¿Cuando Will se mudó?" preguntó richie

"Sip, bueno. Cuando Will se mudó las cosas entre los dos no estaban muy bien, entonces cada día que no estaba era un recuerdo constante de lo mucho que lo había embarrado." Mordió un pedazo de su pan.

"Pero después las cosas se arreglaron" agregó Richie.

"Oh, sí. Pero empeoraron primero… para día de acción de gracias del ochenta y… cinco, wow han pasado tres años de eso." Terminó de comerse su sándwich. "La cosa es la siguiente. Sí, pueden que estén lejos, pero ahora las comunicaciones están mejores. Las llamadas interestatales ya no cuestan tanto y ustedes están grandes, pueden conseguirse el dinero. Y, importante también, la correspondencia no se demora tanto." El rostro de los chicos pareció iluminarse con esos datos.

"¿Will y El no vendrán?" preguntó Stan

"Nop. Hoy tienen almuerzo después"

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El abuelo de Mike Hanlon se enfermó ese invierno, así que los chicos le ayudaban en la granja a cumplir con todas sus tareas. Los tres amigos de a poco se fueron ganando a la familia de Mike y ya no los veían como extraños en sus tierras. Aunque si era honesto, ninguno de los tres se había atrevido a usar la pistola en las ovejas.

"Mike me ha contado lo mucho que lo ayudaron estas semanas" dijo el viejo Leroy. Los tres chicos – que ya no estaban tan chicos. Richie era diez centímetros más alto que Joyce, siendo el más alto del grupo, Eddie le llegaba al hombro y Stanley estaba entre ellos dos – estaban cubiertos en tierra, guano y sudor. Mike les sonreía al lado de su abuelo con un brazo en su cintura. "Así que aquí hay unos cuantos dólares po-"

"Oh, no, señor Hanlon" dijo Stanley. "Sólo ayudábamos a Mike con sus deberes" Leroy y Phil, el tío de Mike, sonrieron entre ellos.

"Si quieren ganarse unos dólares durante los fines de semana… siempre hay trabajo en la granja y la ayuda siempre nos viene bien." Los tres chicos asintieron y se lo agradecieron. Más de un fin de semana llegaron en sus bicicletas a ofrecer su ayuda.

Esa primavera, cuando los pulmones de Leroy Hanlon dejaron de funcionar, los tres acompañaron a Mike en su funeral.

"Él sabía, ¿saben?" les había dicho Mike dos días después en el escondite de Ben. "Sobre Pennywise" aclaró segundos después. "Él lo sabía… uno de sus hermanos, desapareció cuando él era pequeño y después… uno de sus sobrinos" Mike se limpió las lágrimas. "Cuando llegamos del hospital ese día… me preguntó lo que de verdad había pasado y yo le dije, le dije pensando que no me creería, pero me abrazó y me dijo lo mucho que lo orgullecía" fue Stanley quien lo abrazó primero. Mike lloró en su hombro.

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En vacaciones de primavera celebró su cumpleaños con todo. Lo celebraron en la guarida de los perdedores, había un clima ideal para ellos.

Richie le había robado algunas cervezas a Hopper y las había llevado con él. Mike y Will lo habían pillado justo cuando se estaba yendo y se le quedaron mirando. Richie jamás los había visto beber, así que pensó que tal vez lo iban a regañar, pero pasó todo lo contrario. Le pasaron las cervezas – dos para cada uno - y lo acercaron lo más posible en auto prometiendo ir a buscarlos a todos pasado el anochecer.

Stanley probó el primer sorbo y se rehusó en seguir tomando, además, al otro día había ceremonia así que tenía que estar presentable. Mike le acompañó en la primera y parte de la segunda. Eddie y él fueron quienes terminaron el resto. Richie cuando estaba en la mitad de la segunda ya comenzaba a sentir los efectos del alcohol en él. Su visión estaba borrosa y sus palabras se sentían raras en su boca, como si necesitaran arrastrarse para salir. Eddie hace rato que ya lo había dejado de regañar por cada broma que decía y en su lugar se reía a carcajada limpia por cada una de ellas. Cuando finalizó la segunda y abrió la tercera, Mike se fue, saludó una última vez a Richie y le prometió que le llevaría su regalo. Eddie se despidió de Mike con un abrazo. Cuando terminó la tercera, Eddie y él estaban tomados de las manos, había sido por una estúpida broma de él interpretando la risa del payaso asustando tanto a Stan como Eddie y él había dicho algo como "Toma mi mano, para que no tengas miedo" o algo así intentó decir. Stanley los miró con una sonrisa pícara. Fueron muchos minutos después que se dieron cuenta que Stan se había ido.

"Hey, Rich…" dijo Eddie a su lado. El pelinegro lo miró y trató de enfocarlo. "¿Qué es lo que quieres?" le preguntó. Richie se le quedó mirando a los ojos, pero por un segundo bajó su vista a los labios.

"Un beso" le respondió sintiendo esa valentía que sólo el alcohol daba.

Eddie se puso de pie y tambaleándose un poco llegó frente a él. Sus rodillas se tocaban, posó sus manos en sus hombros y se sentó en su regazo. Richie se sonrojó por completo y comenzó a empuñar y desempuñar sus manos.

"Sólo por hoy" le susurró cruzando sus brazos tras su cuello ", obtienes todo lo que quieras." Rápidamente posó sus labios sobre el más alto, sorprendiéndolo.

Sus labios se sentían dormidos, con unas pequeñas cosquillas en ellos.

Antes que pudiera hacer algo, Eddie retiró su boca sobre la suya. Se quedaron mirando, Richie incapaz de creer lo que estaba pasando. Eddie le sonrió. El más alto llevó sus manos hasta las mejillas del otro, le acarició con sus pulgares y acercó su rostro.

Esta vez fue él quien inició el beso, separándose segundos después, para luego volver a besarlo. Sin saber qué hacer con sus labios, la inexperiencia ganando lo mejor de él. ¿Qué se supone que debía hacer? Nadie le había dicho cómo se tenía que besar. Sí había visto a Will y a Mike juntos, pero esas pocas veces donde no era más que algo rápido – un roce de labios -, había demasiada lengua involucrada y él… él…

Fue casi un error, que atrapara el labio inferior de Eddie entre los suyos y había tirado despacio hacia él haciendo que el más bajo soltara un gemido.

Inmediatamente se separó.

"Oh, por dios" exclamó al ver a Ed con los labios rojos y su respiración agitada, sus ojos estaban brillando. Ni un segundo se demoró en volver a tomar sus labios, esta vez atreviéndose a más, dejó que su lengua fuera partícipe, llevándose una grata sorpresa al sentir que Eddie abría su boca y le recibía con gusto.

Ambos gimieron al sentirse.

De ahí en adelante sólo se dejó llevar. Explorando la boca del más bajo con ansias.

Llevó una de sus manos hasta la cintura del más bajo y lo comenzó a acariciar con su pulgar, haciéndole cosquilla. Eddie tomó la mano de Richie y la sacó de su cintura y la posó sobre sus caderas a la vez que le mordía el labio. Richie sonrió y bajó aún más su mano hasta que llegó al trasero de Eddie y lo apretó sacándole un gemido que se ahogó en su boca.

"Joder…" expresó antes que el más bajo le besara de nuevo. Eddie tenía sus manos jugando con el cabello de Richie, lo desordenada y lo tiraba sacándole suspiros.

Eddie se acomodó en su regazo pasando a llevar su entrepierna que estaba bastante despierta. Richie apretó la mano que descansaba en el trasero del otro a la vez que dejaba escapar un gemido.

"Otra vez" pidió y Eddie accedió con una sonrisa mordiéndose los labios. Ambos se habían sentido a través de los pantalones causando una fricción exquisita que le había causado escalofríos que le recorrieron la espalda. "Otra vez" volvió a pedir. "Otra vez…" la siguiente vez no fue necesaria que la pidiera. Eddie le tomó los labios de nuevo y no lo soltó, ni siquiera cuando Richie lo abrazó de la cintura y lo acercó imposiblemente más hacia él, aumentando la fricción entre ambos.

El ritmo iba aumentando más y más, entre jadeos gemidos y suspiros se iban acercando poco a poco hasta el final. Richie había abandonado los labios del más bajo para dejar marcas en su cuello. Besaba y mordía cualquier espacio de piel que estuviera al alcance de su boca. Las manos se habían colado por debajo de la ropa acariciando espaldas y torsos. Fue cuando Richie coló sus manos bajo el pantalón de Eddie, acariciándole sin barreras, que el más bajo llegó a su fin.

"¡Ah, Richie!" gimió en su oído y joder si eso no había sido lo más erótico que le había pasado hasta ese entonces. Sentirlo correrse en sus pantalones había sido suficiente para que él terminara en los suyos.

Se quedaron abrazados unos minutos, jadeando, antes que alguno reaccionara. Fue Eddie quien lo besó una última vez antes de salirse de su regazo y sentarse a su lado. Le tomó su mano y apoyó su cabeza en el hombro del mayor. Bastaron unos minutos para que el más bajo se quedara dormido.

Y así los encontró Will cuando abrió la puerta de la guarida.

"Hey, Richie. ¿Listo para volver a casa?" Richie asintió incapaz de hablar.

Tomó a Eddie entre sus brazos y Will le ayudó a llevarlo al auto. El mayor no le dijo nada, sólo le sonrió. Camino a la casa de Eddie, él se quedó dormido y despertó sólo cuando Mike lo sacudió para que entrara a la casa.

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Al otro día la resaca había sido brutal, tanto por el alcohol como por lo otro. Se sonrojó al recordarlo. Cuando pudo levantarse, se dio cuenta que ya era pasado las tres de la tarde. Intentó llamar a Eddie, pero nadie contestó, intentó darse ánimo para poder ir en bicicleta hasta la casa de Eddie, pero la pereza le ganó.

Al día siguiente, al llegar frente a la casa de Eddie, sus ojos se llenaron de lágrimas.

La casa estaba vacía.

Eddie se había ido.

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"Tú no me abandonarás, ¿cierto?" le preguntó con un hilo de voz a Stan. Estaban en el cuarto del rubio, recostados en su cama. Richie tenía la cabeza apoyada en el pecho del otro, mientras éste le acariciaba el pelo.

"No, Richie" no era la primera vez que preguntaba. Lo abrazó con fuerza ", al menos no voluntariamente." El pelinegro se acomodó a la vez que lágrimas caían nuevamente de sus ojos.

Nadie sabía a dónde se habían mudado.

Eddie, no le había dicho a nadie.

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Mike Hanlon, ese verano los iba a dejar solos.

"Mi tío me va a llevar a florida, de vacaciones, dice que me lo gané"

"Oh, ¡eso es estupendo Mike!" había dicho Stanley.

Después que Eddie se había ido, a Richie no le quedaban suficiente ánimo – quien sabía toda la verdad era Stanley, pero Will, Mike y El se habían acercado bastante una tarde al verlo tan desanimado -.

"Sí, Mike, quizás encuentres una universidad que te guste ahí"

"Oh, esa es en verdad una buena idea, ¡Richie!" Richie le sonrió, mientras tomaba del vaso de jugo que Phil le había compartido.

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Stanley también lo abandonó ese verano. Había llegado una semana antes para decirle que iba a visitar a su abuela que estaba enferma pero que volvería antes que el verano se acabara, se lo había prometido.

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El, Will y Mike le habían ofrecido viajar con ellos hasta Hawkins. Era el último verano como estudiantes de preparatoria y querían pasarla con sus amigos, ya que el próximo estarían preocupados con la universidad y todo. Quien le había rogado que fuera con ellos había sido El, para su sorpresa.

"De acuerdo, pero nada de escenas para mayores de dieciocho, ¿está bien? Con verlos una vez me basta" Will y Mike se sonrojaron.

Había sido una tarde días antes de salir de clases. Richie había llegado más temprano que de costumbre, iba con audífonos, por eso no se había percatado de nada hasta que había sido demasiado tarde. Cuando entró a la sala de estar, Will y Mike estaban en el sofá, sin remeras, con la lengua metida en la garganta del otro, con sus pantalones desabrochados. Le había tomado un par de segundos antes de reaccionar.

"¡Oh, POR DIOS!" había gritado tapándose los ojos, su rostro estaba completamente rojo.

"¡Dioses, Richie!" escuchó a Mike gritar antes de escuchar que alguno de los dos caía al suelo.

"¡¿No tienen una habitación cada uno?! ¡¿Por qué en el sofá?!" gritó volteándose mientras los otros dos se vestían. "¿Ewww cuántas veces…?"

"¡Richie!" dijo Will riéndose. Cuando se dio vuelta tuvo que aguantarse la risa al ver que las remeras estaban al revés. Will se le quedó mirando con una sonrisa y un brillo especial en los ojos, si bien su rostro estaba sonrojado, podía ver que no estaba avergonzado, a diferencia de su novio. Tenía abrazado a Mike de la cintura. "Richie tiene razón, cariño, por qué no terminamos en mi cuarto…"

"¡Will!" le retó, se quedaron mirando antes que Mike cambiara de opinión. "Mmm, suena como una buena idea." Continuó Mike comenzando a besarle el cuello.

"¡Oh, por dios!" Richie tomó sus cosas y dio media vuelta. "Me voy. ¡Estaré donde Stan!"

"¡Buena decisión, Richie!" dijo Will desde las escaleras mientras Mike se reía.

.-.

Hawkins no era muy diferente a Derry, si era honesto. Estaban los sectores altos – que Richie conoció, porque Lucas vivía ahí y Holly, Mike venía de una familia bien acomodada se había enterado – y los sectores pobres. Conoció la antigua casa de Will, el arcade – que Will tenía razón, era mucho más grande que el de Derry -, el cine, y los videos. Conoció la quebrada de Hawkins que era mucho más alto que el de Derry.

Y también conoció los secretos de Hawkins.

Para ser verdad, Richie no sabía cómo había partido todo.

Las primeras dos semanas había sido toda una maravilla, había pasado tiempo con Lucas, Dustin y Max, habían hecho pijamadas. Conoció a Robin y Steve, también conoció a Erica – que sí, todo lo que habían dicho de ella hace años en el cumpleaños de Will era verdad. Se rio al pensar a la chica enfrentándose a Pennywise y dándole el discurso de su vida. Después se reprochó, porque Pennywise no había sido un chiste para nadie, gracias a él sus padres estaban muertos -.

La tercera semana se había desatado el caos y de pronto se vio cara a cara con un Demogorgon y aprendió rápidamente que una bala no era suficiente para matarlos – de hecho, hasta el momento, los únicos capaces de terminar con ellos eran El y Will -. Jonathan y Nancy habían llegado en medio de todo el caos. Lucas le había pasado una escopeta y Erica le había enseñado a usarla. Había suficientes Demidogos – Demogorgons con cuerpo de perro. Eso era información que pudo haber vivido el resto de su vida sin ella – para que su puntería mejorara.

Alguien, Richie aún no sabía toda la historia, había empezado a jugar en el laboratorio y, en especial, con el mecanismo que abría el portal hacia el Upside Down, pero se le había ido de las manos y el portal se había ido abriendo hasta comenzar a consumir Hawkins de a poco. Ahora la mitad de Hawkins estaba consumida por el otro lado. Además de las bestias que ya habían visto, habían salido otras más pequeñas que eran igual o más letales que las más grandes. Una en especial era el que estaba causando dolores de cabeza al grupo. Un lich, el término lo habían sacado de su juego de Dragones y Calabozos, un no muerto con capacidades mágicas, astucia y engaños.

"No puede ser verdad lo que dijo" Exclamó Lucas.

Estaban en el gimnasio de la escuela, el grupo completo reunido.

"De hecho" empezó Dustin ", es muy probable que tenga razón."

"¿Qué quieres decir?" preguntó Max, tomando de la mano a Lucas para calmarlo.

"Antes que todos empiecen a reclamar, déjenme explicar." Agregó Dustin callando a todos los que habían empezado a hablar. "Will fue capaz de viajar al Upside Down sin necesidad de usar un portal. Algo que sabemos, el Demogorgon no puede hacer. Y la última vez, fue él quien los trajo de vuelta" Mike apretó la mano de Will antes de mirarle a los ojos. "Y El puede abrir y cerrar portales a voluntad." El asintió.

"Ya, pero eso no quiere decir que… no quiere decir que es…" Mike se le formó un nudo en la garganta sin poder continuar.

"Mike" dijo El. "Está bien"

"¡Claro que no!" gritó Max. "No es culpa de ustedes"

"Disculpa, para los que no estuvimos ahí, ¿pueden repetir lo que dijo el liche?" preguntó Richie.

"Lich" Corrigió Dustin. Richie puso los ojos en blanco un gesto que compartió con Hopper.

"Lo que dijo" empezó Will ", que somos nosotros los principales portales a el Upside Down, y mientras existamos… habrá siempre una forma de que alguien pueda abrir una puerta hacia él"

"Y ¿cuál es la solución?" preguntó Richie. Todos se quedaron en silencio.

Eliminarlos.

Para eliminar esos portales ambos debían morir. Eso es lo que estaban diciendo.

Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, quejándose y reclamando. Richie vio que El y Will se miraban fijamente a los ojos, como cuando conversaban entre ellos y no querían que nadie los escuchara.

Oh, pensó Richie…

"Y que pasa…" empezó Richie, sin ser escuchado, intentó varias veces, pero nadie le prestó atención. Así que gritó en su cabeza, echando abajo aquella muralla que le había enseñado El a poner.

"¡Cielos, Richie!" gritaron Will y El al mismo tiempo, llevando sus manos a la cabeza. Llamando la atención de todos.

"No sé qué mierda están pensando ustedes dos" dijo con las cejas fruncidas. "Pero cualquier plan que hayan estado tramando es un No"

"Richie, tú no sabes—" empezó El.

"Sí sé. Así que silencio y déjennos pensar" tomó asiento al lado de Mike, quien le sonrió y asintió, aprobando lo que había hecho. "Simplifiquemos las cosas, ¿está bien?" Lucas y Dustin se acercaron hacia ellos. Max se puso al lado de El. "Cuáles son los problemas"

"No tenemos tiempo para—" empezó Will.

"Silencio, Will" le dijo Lucas. "El problema principal, son los portales"

"Hey, ustedes tienen poderes" empezó Richie. "Cierran portales… ¿no pueden cerrar los portales en su mente?"

"¡Eso es!" dijo Dustin, comenzando a planear el siguiente paso junto a Mike y Lucas.

"Es demasiado peligroso" dijo El.

"Mejor intentarlo a que decidan hacer otra cosa" agregó Max.

"A ver" dijo Hopper acercándose al grupo "Expliquen"

"Lo primero" partió Dustin "Es acabar con el Lich"

"Mientras el Lich se elimina, hay que buscar a todas las personas que están ocultos en el otro lado y decirles que vengan." Continuó Max.

"Todas las personas de Hawkins tienen que llegar acá" Dijo Dustin "Si cerramos el portal y aún hay personas en ese lado de Hawkins quedarán atrapadas"

"Qué pasa con los animales" preguntó Erica.

"Con los animales los portales trabajan distinto" dijo Will.

"Ellos no quedarían atrapados" continuó El.

"Luego hay que destruir la maquinaria en el laboratorio" comenzó Mike "Así el portal será más débil y no seguirá creciendo" todos asintieron.

"Cuando juntemos a todos los habitantes de Hawkins, Will y El cerrarán el portal" dijo Lucas, miró a sus amigos. "Luego bloquearán las suyas" dijo apuntando a su cabeza.

"¿Cómo haremos lo de las personas de Hawkins?"

"Las juntaremos acá" Dustin. "En la preparatoria. Will y El harán un llamado por radio a todas las personas a través de cerebro"

"Cerebro está en el límite" dijo Jonathan, cerrando los ojos.

"No te preocupes Jon, nosotros iremos con ellos" dijo Steve indicando a Robin y a él.

"De hecho, nos iría mejor si vamos solos" agregó Will

"NO" dijeron todos, haciéndolos saltar.

"Les daremos doce horas para llegar, mientras nosotros buscamos una forma de atrapar al Lich" dijo Max.

"Una Jaula Faraday" dijo El, todos se le quedaron viendo "La electricidad ES un de las debilidades del Upside Down, pueden atraparlo ahí mientras nosotros llegamos"

"Y de dónde sacamos una" Dijo Hopper.

"No es difícil hacer una. Hicimos una en clases de ciencia en primer año" contestó Dustin hincando los hombros, mirando a Mike y a Lucas "Podemos pedirle ayuda al señor Clarke para hacer un modelo más grande"

"Y de dónde van a sacar tanta electricidad, genios." dijo Max. "Will va a estar ocupado"

"Oh, Dustin y yo hemos estado trabajando en un proyecto de ciencias... mm ¿por diversión?"

"¡Oh! ¿Esa cosa que está en mi patio?" Agregó Steve a lo que los dos asintieron.

"De acuerdo" agregó Mike "Yo los llevo allá"

"Yo voy contigo" dijo Jon.

"Queda lo más complicado" Declaró Will. "Hay que fortalecer la escuela"

"Poner barricadas, llenarnos de suministros, balas, gasolinas, comida, y muchos voluntarios" dijo Max. "Así que ahí entramos nosotros"

Todos se pusieron a trabajar en cuanto se definieron los detalles del plan. Steve llevó a El y Will junto a Robin, quien cargaba tres escopetas y muchas – muchas - municiones, hasta cerebro. Jonathan, Mike, Lucas y Dustin se fueron hasta la casa de Steve, mientras el resto iba en búsqueda de comida, armamento, suministros médicos y todo lo que fueran que necesitaran.

En cuanto escucharon el primer mensaje. Hopper puso su temporizador en doce horas.

"Este es Will Byers llamando a toda la población de Hawkins. Estamos bajo ataque" Empezaba el mensaje "Todo aquel que viva en el sector Este de la ciudad debe ser evacuado inmediatamente y dirigirse hasta la secundaria, tienen once horas para llegar, antes que ese sector sea destruido."

En la primera hora llegaron familias cercanas asustadas. Aún había luz de día, así que las criaturas estaban escondidas. Llegó Nancy con Holly y su madre.

"Richie" le había hablado "Necesito que te preocupes de ellas, está bien" Richie asintió. "Pase lo que pase, ellas son tu prioridad"

"¡Nancy!" Dijo Karen, mientras Nancy se iba ayudar a poner las trampas que habían planeado junto con Max y Erica.

Los señores Sinclair y la señora Henderson llegaron junto con Lucas, Dustin y Mike, pidiéndole explicaciones.

"¡No hay tiempo, papá!" Le había dicho abrazando a ambos, "Richie, ellos—"

"Sí, lo sé. Por acá, señores" dijo guiándoles a donde estaba Karen y Holly.

"Richie, ¿verdad?" Él asintió "¿Está Mike acá?"

"Sí, señora, pero no creo que tenga tiempo para hablar"

"Hey, niño. Ven acá" gritó Hopper desde el otro lado del gimnasio. "¿Tienes un arma?" el negó "Acá tienes una escopeta" le dijo pasándole el arma y municiones. "Y toma esto" le pasó una pistola ", como último recurso"

"Para mí o para ellos" Hopper rio y se fue. Richie se fue donde los padres de los chicos.

Joyce fue quien recibió a los primeros heridos. La señora Sinclair fue a ayudarla.

Escuchó otra vez el mensaje de Will, era la séptima vez que lo escuchaba, eso significaba que llevaban tres horas y medias desde que todo había empezado.

"¡Señor Clarke!" Escuchó a Dustin gritar. El maestro había llegado junto con un grupo de heridos. "Señor Clarke, ¿está bien?"

"Sí, Dustin, gracias por preg—"

"¡Estupendo! Necesitamos que venga y nos ayude. Necesitamos un par de manos más que sepan lo que están haciendo" el señor Clarke se levantó con dificultad

"Y qué están haciendo"

"Una jaula Faraday y todo sería más fácil, pero… mejor venga" le ayudó a caminar y lo llevó con ellos.

"¿Una Jaula Faraday?" Preguntó la señora Henderson.

Richie se fue a ayudar a organizar las provisiones que iban llegando con las personas. La señora Sinclair, quien era médico, se había hecho cargo de área de primeros auxilios con varios voluntarios a su cargo. Joyce se había ido a ayudar a las chicas. Hopper estaba a cargo de los voluntarios. Max, Nancy y Erica estaban a cargo de la defensa de los edificios, había tomado sólo una mala mirada de parte de las tres chicas para que cualquiera que dudara de sus habilidades se retractaran. Si Richie era honesto, se sorprendió del amplio conocimiento de las chicas con respecto a la química y explosivos.

La primera zona de seguridad era el gimnasio, después la cafetería y si todo realmente se iba a la mierda, lo importante era sacar a todos los civiles de ahí – niños y mujeres primero -.

"Este es Will Byers llamando a toda la población de Hawkins. Estamos bajo ataque. Todo aquel que viva en el sector Este y Sur de la ciudad debe ser evacuado inmediatamente y dirigirse hasta la secundaria, tienen siete horas para llegar, antes que ese sector sea destruido."

Mierda, ¿El sur también estaba siendo comprometido? Richie se dio cuenta que ya se acercaba el atardecer.

"¡Mike! Mike" Escuchó a la señora Wheeler gritar cuando Mike entró al gimnasio buscando a Hopper. "Mike, ¡quieres escucharme!"

"Ahora no." dijo sin mirarla "Richie, ¿has visto a Hopper?"

"Sí, segundo piso, por el laboratorio de química, las chicas dijeron que necesitaban su ayuda para cargar algo"

"Gracias, Richie." Dijo antes dirigirse a la salida.

"¡Mike!" dijo la señora Wheeler tomándole del brazo.

"Ahora no, Karen" dijo Mike soltándose. Karen se quedó ahí paralizada

"Richie, nos copias" escuchó la voz de El a través de su radio – en realidad era la de Lucas, pero él se la había prestado por el momento -, "Richie, nos copias, cambio."

"Aquí, Richie" dijo poniéndose de pie. Joyce se puso de pie al otro lado del gimnasio.

"Richie, hay una familia que necesita ayuda, cambio"

"De acuerdo, dime dónde y cuántos" Buscó con la mirada a Hopper y corrió hasta él.

"Un adulto, masculino, mal herido" Hopper detuvo su conversación cuando escuchó la voz de El por la radio. "Cuatro niños con él, tres niños y una niña, cambio"

"En qué calles, El" dijo Hopper.

"Entre la calle Stone y Lincon, en una casa amarilla, cambio"

"De acuerdo, El. Quédense tranquilos, nosotros vamos por ellos. Cambio y fuera" Hopper cerró los ojos y suspiró. "Necesito dos voluntarios"

"Yo voy" dijo Richie. "¡No me mires así, no cuando todos han estado arriesgando sus vidas haciendo algo mientras yo me quedo aquí haciendo nada!"

"Bien, ¿alguien más?" los hombres se quedaron mirando entre ellos. "En serio, ¿nadie más?"

"Yo voy, jefe" dijo Callahan "No puedo dejar que un niño tenga más valor"

"Jonathan" llamó su atención, mientras Jonathan y Mike entraban con unas cajas "Te quedas a cargo de todo"

"Sí, señor"

"¿Dónde van?" preguntó Mike, mirando a Richie.

"Vamos a ir a ayudar a una familia" contestó el menor.

"Yo voy"

"No" dijo Hopper "Con un niño me basta" Richie abrazó a Mike y a Jonathan.

"Sin héroes, me escuchas" le dijo el más alto. Él asintió.

Llegaron hasta el límite – que ya había avanzado un par de cuadras – en auto y luego avanzaron a pie. Él iba al medio, con sus manos listas para hacer uso de su arma.

"Jefe, la puerta está abierta" Dijo Callahan cuando llegaron frente a la casa.

"Mierda" Exclamó Hopper cuando la vio. No, la puerta no estaba abierta, la puerta había sido arrancada y destrozada. "Yo revisaré el segundo piso, Callahan el primero y el patio" el hombre asintió "Richie, te toca el sótano, si encuentras algo, gritas, ¿está bien?" asintió.

Hopper lo acompañó hasta la puerta del sótano, mientras él tomaba las escaleras al segundo piso.

Richie bajó despacio tratando que los escalones no rechinaran bajo su peso. En cuanto puso los pies en el sótano éste se iluminó. Richie se sintió protegido por Will en esos momentos. El lugar era bastante grande, del porte de la casa y lleno de cosas. Buscó por todas partes hasta que encontró a uno de esos monstruos abalanzándose encima de un niño pequeño. Tomó su arma y disparó sin dudarlo, dándole de lleno a la bestia. El disparo resonó por toda la casa. Tomó al niño – un niño pequeño de unos cinco años – y lo urgió a que subiera las escaleras. Antes que él pudiera acercársele, lo tiraron contra una pared, perdiendo el agarre que tenía de la escopeta y saliendo ésta hacia otro lado.

El Demogorgon se acercaba a él con su boca abierta llena de dientes, listo para devorarlo. Buscó entre sus piernas la pistola, pero a su lado hubo un destello de su linterna. Había un cuchillo y no cualquier cuchillo a centímetros de él, un machete. Lo agarró justo a tiempo que el monstruo se abalanzaba sobre él y se lo enterró en el pecho, no contento con eso, utilizó todas sus fuerzas para sacarlo por un costado.

"Niño, ¿estás bien?" Escuchó a Hopper desde arriba de las escaleras.

"Sí, sí" caminó hasta donde se había escondido el niño. "Hey, ya no está el monstruo, puedes salir" el pequeño salió y se aferró a sus piernas. "Todo está bien, de acuerdo. Subamos, arriba están tus hermanos" el pequeño asintió.

Cuando llegó arriba vio a los cuatro niños, ni un rastro del adulto.

"¿Y el padre?" preguntó Richie. Callahan negó con la cabeza. Ya no quedaba padre.

"Tenemos que irnos, ese disparo tiene que haber alertado a los demás" los dos asintieron.

"Gracias por ayudar a Georgie" le dijo la hermana mayor.

¿Qué había dicho?

"¿G-Georgie?" le preguntó y ella asintió.

Pues, joder…

Richie se había quedado con el machete y regresó con él hasta el gimnasio.

Ellos no fueron los únicos que fueron rescatados.

"Richie" escuchó la radio de nuevo. Estaba sentado comiendo un sándwich, luego de limpiarse el rostro y las manos de la sangre de la bestia, acompañado de la señora Henderson.

"Dime, El"

"Richie, ya no queda nadie en el otro lado"

"¿Estás segura?" preguntó, haciendo un conteo rápido de cuántas personas habían llegado hasta el gimnasio, estaba lleno, pero no había suficiente gente.

"Sí, lo siento, Richie"

"¿Entonces…?"

"Revisaré una última vez y después nos iremos. Dile a los otros dos que estén listos"

"No te canses, El"

"Dile eso a Will"

"Cambio y fuera" suspiró. La señora Henderson le sonrió.

"Este es Will Byers llamando a toda la población de Hawkins. Estamos bajo ataque. Todo aquel que viva en el sector Este y Sur de la ciudad debe ser evacuado inmediatamente y dirigirse hasta la secundaria. Esta es la última llamada, por favor acérquese a la secundaria antes que ese sector sea destruido." Lo repitió tres veces, su voz se notaba cansada y desesperada.

"Este es Will Byers, cambio y fuera"

Llegaron una hora después de la última llamada de Will. Habían llegado diez grupos más con diversos grados de gravedad. La señora Sinclair había hecho milagros para salvar las vidas de las víctimas. Mike y Jonathan recibieron a Will, mientras él y Max recibían a El. Ambos venían durmiendo.

"Ven acá, Steve" dijo Nancy al ver sus heridas. "Tú también, Robin" a su lado inmediatamente llegó Lucas y Dustin que los ayudaron a ir al sector de primero auxilios.

"Están cansados, Wheeler" dijo Steve volteándose a ver a Mike. "Nos emboscaron en el camino hacia acá y El ocupó lo último que tenía por ahora y Will nos defendió varias veces mientras mandábamos mensajes"

"Está bien. Gracias, Steve" el mayor le hizo un saludo antes de dejarse llevar.

Richie estaba sentado en el suelo entre El y Will, Mike tenía abrazado a Will mientras éste dormía y El estaba apoyado en él mientras descansaba – había despertado hace poco -, Jonathan les había dejado una gran cantidad de pudin de chocolate para ambos y gaseosas.

"¿Mike podemos hablar?" dijo Karen, Holly se encontraba con Nancy y Jonathan.

"No es el momento" respondió Mike. El cerró los ojos y Richie trató de no mirar a la señora.

"Nunca va a ser el momento" dijo ella sentándose a los pies de Will. "Me… divorcié de tu padre"

"Ajá. Nancy me dijo" Comenzó a acariciarle el cabello a Will. Richie vio que Joyce los vigilaba desde lejos. Karen intentó tomarle de la mano, pero Mike la llevó hasta el pecho de Will.

"Necesito a mi hijo de vuelta" ella sollozó.

"Y yo necesitaba a mi mamá, pero parece que en este mundo no obtenemos lo que queremos, ¿no es así, Karen?" En ese momento Will se quejó y comenzó a despertar.

"¿Hmm? ¿Mike?"

"Estoy aquí, cariño" dijo besándole la frente.

"Mmm tengo hambr- Oh…"

"Hola, Will" saludó Karen, incómoda. Will le devolvió el saludo. "Cuando quieras" le habló a Mike "Puedes pasar por la casa" se levantó.

"Woah… ¿qué fue eso?" preguntó Will

"Mi mamá diciéndome que estoy perdonado y que puedo ir a la casa"

"Auch…" en ese momento El decidió abrir los ojos mientras Richie le hacía un gesto de Okey a Joyce quien le sonrió.

"Entonces… el Lich" Estaban terminando de comer una ración absurda de pudín y gaseosas.

"Está listo" dijo Dustin. Richie, Will y El los miraron sorprendidos.

"Sí, al parecer la Jaula Faraday dio más resultados que los que esperábamos" comentó Mike. "Todo, gracias a la Idea de Max y Lucas." Habían logrado capturar a la criatura en la jaula y luego ingresar de alguna forma, toda la electricidad que podía generar el conjunto de baterías solares que Lucas y Dustin habían creado, eliminando así al Lich.

"Woah, Mike Wheeler alagando a Max" dijo El, lo que sacó risas en el grupo.

"Entonces…" repitió Will. "Nos queda sólo el laboratorio" Max se mordió los labios y negó con la cabeza.

"Mientras dormían, Hopper fue con Steve y Jonathan a quemar todo el laboratorio" le contestó.

"Oh" dijeron El y Will.

"Vienen en camino y hasta ahora sólo se han enfrentado a unos cuantos demodog- auch!" se quejó Dustin. "Vienen de vuelta y lo importante es que están enteros"

"Pero Steve estaba herido" dijo El.

"Sí, bueno él insistió" respondió Mike.

"Entonces" volvió a repetir Will. "Sólo quedamos nosotros" Miró a El, quien asintió.

"Las cosas se van a volver feas, así que queríamos que estuvieran lo más descansados posible" Agregó Lucas.

"La buena noticia es que Erica, Max y Nancy hicieron de la escuela una fortaleza que sabemos va a resistir todo lo que necesiten"

"Es bueno saberlo" dijo El. "Porque atacarán con todo"

Cuando llegaron Hopper y los demás, Will y los chicos se pusieron en marcha. Will y El iban a estar encerrados en una de las salas que daban hacia el interior del edificio. La principal misión era protegerlos a los dos a toda costa, así que las chicas habían instalados varios dispositivos para ser utilizados de última opción. Los padres y familia de los chicos fueron llevados a una sala cercana que Richie y Erica protegerían – no era nada alentador que ellos dos fueran la última línea – mientras los otros hacían frente por otros lados.

"Sin Héroes" había dicho Mike a cada uno de ellos al despedirse. "Aún tenemos una partida de Dragones y Calabozos que terminar" Todos se rieron.

"Tú no eres de esos que dicen que las chicas no podemos cargar un arma, ¿o sí?"

"Estás loca, conozco a una pelirroja que podría disparar lo que fuera y apuntar a la perfección" Erica le sonrió.

Era mitad de noche, los pasillos estabas a oscuras, las luces se habían apagado en cuanto El y Will comenzaron. Erica y él habían escuchado aullidos y gruñidos desde lo lejos.

De repente, se escuchó el primer disparo.

Después, le siguieron otros.

Escucharon gritos desde el gimnasio, pero ellos no se movieron de su lugar.

"Déjenos salir a ayudar" había dicho la señora Henderson. Pero ellos la ignoraron.

"Mis hijos están peleando allá afuera" dijo Karen.

"Mis padres también están allí, ¿sabe?" Dijo Richie "Junto con mis hermanos" abrió la puerta. "¿Acaso cree que me gusta estar acá haciéndole guardia a ustedes?"

"Quiénes son tus padres" preguntó la señora Henderson.

"Jim y Joyce" dijo orgulloso de ellos. Las tres mujeres boquearon. "Es una larga historia. Ahora tome un arma, si no quiere estar encerrada, y aprenda a usarla porqu-" en ese momento escucharon una quebrazón de vidrios al fondo. "Mierda, quédense aquí"

Él avanzó con cautela, pero ávidamente. Saltó cuando la puerta de la sala del fondo salió disparada dejando ver a tres Demodogos. Sin titubear, comenzó a dispararle, corriendo hasta donde estaba Erica quien comenzó a apoyarlo cuando ya no molestaba.

Gastaron una caja en exterminar a los tres animales. Respiraron tranquilos, pero no por mucho tiempo ya que aparecieron dos más por la misma sala. En un momento a Richie se le quedó trabada la escopeta, así que sacó su machete y se lanzó con todo contra ellos. Erica le pasó su arma a la señora Wheeler y fue en ayuda del pelinegro con su bate lleno de clavos – herencia de Steve -.

La batalla pareció durar horas, con una bestia tras otra, tras otra, tras otra; pero en realidad, fueron sólo cincuenta minutos. Los dos chicos estaban heridos, pero no de gravedad. La señora Wheeler y Henderson se manejaron bastante bien con las armas de fuego siendo grandes aliados para ellos.

Vieron como rayos salían de las luces y atacaban a las criaturas.

La estática les erizó los vellos a todos.

Cuando vieron que ya no iban a llegar más criaturas, los cinco corrieron hasta la sala donde estaban El y Will y la abrieron, en su interior estaban ambos mirándose y sonriendo.

Todo había terminado.

Al fin.

.-.

A los días después que la ciudad se recuperara celebraron a los caídos. Recordaron a los que habían perdido la vida peleando. Familias enteras habían desaparecido.

Hawkins nunca se había sentido tan vacío.

Para sorpresa de todos, Erica y Richie se habían vuelto grandes amigos.

Las malas noticias, al parecer Will y El habían perdido sus poderes.

"Me seguirás amando sin poderes" le había preguntado Will a Mike.

"Oh, William. Te seguiré amando no importa lo que pase"

A Richie le dieron arcadas tanta dulzura, no dudó en un segundo en hacérselos saber.

Así se acababa las vacaciones de verano para Richie. Tenía mucho que llegar a contarle a Stan y Mike, y a Bev por supuesto a través de sus cartas, también llamaría a Bill.

Por enésima vez se preguntó dónde podría haber ido Eddie.

.-.

El inicio del año escolar fue uno estresante para Will, Mike y El, ya que tenían que empezar a ver las postulaciones para las universidades. Los tres estaban buscando la opción de una beca de cualquier porcentaje, aunque siempre apuntando a las más altas. Jonathan y Nancy les estaban ayudando.

Will quería entrar a una escuela de arte para luego dedicarse a la Ilustración, Mike aún estaba entre ingeniería en robótica – un tema que le apasionaba al parecer, Richie no tenía idea al respecto -, y literatura. El no sabía si estudiar Historia o dedicarse a la literatura también. – al final ambos habían decidido por su primera opción -.

Una buena noticia, Mike se les había unido en la preparatoria, así que su mesa ya no era solo dos.

.-.

Para acción de gracias llegó Karen con Nancy y Holly, en un intento desesperado de recuperar a su hijo.

Llevaban media hora tratando de arreglar los cuartos, para saber quién dormía con quien para que quedara una habitación disponible para Karen y Holly. Todos sabían qué habitación iban a desocupar.

"Por favor, por favor, se los pido" dijo Richie. Estaba desesperado "No me hagan compartir cuarto con Jonathan y Nancy, ¿sí? Y no, no me pongan con Will y Mike tampoco, por favor"

"¡Richie!" dijo Mike ofendido.

"Lo siento, niño, pero tendrás que dormir con Will y Mike"

"No, ¡por favor!" intentó de nuevo "Vamos, no entiendo por qué no puedo compartir habitación con El, soy gay no es como si le fuera a hacer algo" Jim, Mike y Jonathan se atragantaron, a la vez que él se daba cuenta de lo que había dicho, sonrojándose completamente. Se iba a parar de la mesa cuando Will comenzó a reírse.

"Los siento Richie, pero… Jonathan, me debes diez dólares, tu igual Mike"

"Diablos, detesto cuando estás en lo correcto" murmuró Mike mientras sacaba los diez dólares y se los pasaba de mala gana.

"Oh, estoy herido, ¿sólo valgo diez dólares para ti?" dijo Richie.

"Hey, no me mires así, acabo de ganar treinta dólares ahora" dijo Will con una sonrisa "¿Quieres ir al cine? Yo invito" Richie se rio. Joyce puso su mano en su hombro y le dijo.

"Estoy muy orgullosa de ti, Richie" Jim le sonrió y le dio un abrazo. "No dejes que estos payasos te arruinen el momento"

"¡Mamá, no somos payasos!" se quejaron Will y Jonathan.

"Por supuesto que puedes dormir conmigo, Richie" dijo El.

Richie sonrió y dejó escapar una risa antes que sus ojos se llenaran de lágrimas. Él sabía en el fondo que, de habérselo dicho a sus padres, ellos jamás lo aceptarían y muy probablemente terminaría como Mike. Por primera vez en su vida, agradeció que estuvieran muertos.

La cena había sido incómoda, por decir poco. Karen había estado con una sonrisa triste todo el día, mirando de reojo a cada rato a Mike para que él no la viera.

Al finalizar la cena, El y él optaron por quedarse y lavar los platos y utensilios de cocina que se habían ocupados, a la vez que entretenían a Holly mientras los adultos conversaban.

Estuvieron en el patio por lo menos tres horas. Mike entró a la casa con sus ojos rojos abrazado de Will.

"¿Todo bien?" había preguntado con mímicas al mayor, a lo que Will asintió.

Al parecer estaba todo bien.

Para cuando se fueron las tres mujeres, Mike y Will se abrazaron de cada una de ellas. Si bien el daño ya estaba hecho, habían dado el primer paso para volver a ser una familia.

.-.

No fue hasta navidad que se dio cuenta que no había visto a las niñas por un buen tiempo.

"¿No lo sabes?" le dijo El una tarde cuando se lo comentó. "Las niñas ahora están descansando… con la destrucción de Pennywise, ellas fueron liberadas"

Extrañamente, esa noche se sintió solo.

.-.

Estaba en clases de química cuando sintió las luces tintinear. Compartió una mirada con Mike Chico.

De repente las luces se volvieron loca.

Richie levantó la mano para llamar la atención de la profesora.

"¿Puedo ir al baño?" Preguntó. La profesora se lo negó. "De verdad, verdad, necesito ir al baño" insistió. La profesora suspiró y le dio permiso. Richie miró a Mike por última vez antes de salir por la puerta.

En cuanto estuvo fuera de la vista de la profesora corrió hasta el baño más próximo y buscó por todos lados, y así con el otro, y el otro, hasta que encontró a Will sentado en el baño respirando con dificultad, con sus manos tapándose los oídos, Mike estaba a su lado.

Mike hizo un gesto para que no hiciera ruido.

"¿Todo está bien?" preguntó en silencio. Mike asintió y luego le indicó el papel para secarse las manos y el grifo. Richie sacó un poco de papel y lo humedeció antes de pasárselo al mayor.

"Está bien, Richie. Vuelve a clases" le susurró Mike, cuando estuvo frente a él.

Cuando volvió a clases, la profesora lo regañó por demorarse tanto. Él empezó a quejarse de la comida mexicana que había cenado la noche anterior haciendo reír a toda la clase. La profesora hizo una cara de asco, que con Mike disfrutaron de describirle a Stanley en el almuerzo.

Mike, después en la casa, le explicó que, a veces con todo lo que había pasado en estos años, tanto él, como Will y El sufrían ataques de pánico. Los detonantes podían ser cosas tan pequeñas, como que uno de ellos no estaba donde debería estar, olores, una brisa helada o un calor extremo, hasta cosas grandes como una pesadilla, una foto, un relato.

Eran las consecuencias de todas las aventuras que habían vivido desde tan corta edad.

.-.

Richie abrió la puerta de la casa esperando a oír algo, pero no se escuchaban ruidos. Hoy era el día libre de Mike y Will en el trabajo – se sonrojó al recordar la última vez que había estado en la casa tan temprano -. Richie solía pasarla en la casa de Stan o en la de Mike ayudando – y ganando algo de dinero -, pero Mike no estaba y Stan se había peleado con sus padres así que ahora estaban los dos entrando silenciosos.

"¿No es mejor decirles que estamos acá?" dijo Stanley mientras se acomodaba en la cama de Richie.

"Nah, la última vez que interrumpí algo, no me dejaron olvidarlo hasta la semana siguiente" Escucharon risas del piso de arriba.

"¿Cuántas veces los has visto?"

"Demasiadas veces" Stanley se rio. Richie se acomodó en la cama junto a Stanley.

"¿Qué hay de tus pesadillas?" le preguntó serio. El más alto hincó los hombros.

"Ya no son tantas" respondió despacio. "Una al mes con suerte" Stanley asintió.

"Una vez por mes, también… vamos mejorando" ambos se quedaron en silencio un largo rato.

"¿Cómo van las cosas con Suzan?" Preguntó interesado. Suzan era la primera novia de Stan y, si bien, las cosas eran muy románticas al principio, Richie había visto como la chica se había ido alejando de su amigo con cada día que pasaba.

"Ya no van." Dijo serio. "Dijo que dedicaba demasiado tiempo a mis amigos y no el suficiente a ella. Pff, por favor. Somos personas independientes, no es que necesitemos pasar todo el tiempo juntos."

"Eres demasiado maduro para chiquillas de preparatoria, Stan" El otro bufó y le golpeó el costado.

"¿Qué hay de ti?"

"¿De mí? Nah… aunque hubiera alguien, no estoy pensando en relaciones por el momento" Sintió un pinchazo en pecho al recordar a Eddie.

"Ah… ¿qué haremos, Richie? ¿Solteros hasta la universidad?"

"¿Qué estás haciendo? ¿Un voto de castidad?" ambos se rieron. "Déjame decirte que el único casto y puro eres tú, Stan the Man"

"Qué, ¿Mike…?" Richie asintió antes que el otro se cubriera los oídos.

Siguieron conversando de todo y nada y de a poco se fueron quedando dormidos.

Richie despertó cuando escuchó un gemido venir desde el segundo piso.

"Urgh" dijo mientras restregaba su rostro en su almohada.

"Ajá" dijo Stan a su lado, haciéndolo saltar en la cama, asustándolo. "Han estado así por un buen rato."

"Mierda, lo siento"

"No pasa nada." Ambos se acomodaron y se quedaron en silencio, mientras los sonidos que provenían desde arriba los cubrían. "¿Puedo hacerte una pregunta?" Richie gruñó su respuesta lo que hizo reír al rubio. "Alguna vez…" se detuvo, llamando la atención del otro. "¿Alguna vez te has tocado pensando en ellos?" Stanley estaba completamente sonrojado, pero no más que el más alto.

"¡Stan! ¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que no" Stanley se le quedó mirando y Richie de verdad trató de no sonrojarse aún más.

"Oh, por dios ¡sí lo has hecho!" Stanley se rio a la vez que el otro le comenzaba a pegar con su almohada. "¡De acuerdo, de acuerdo!" levantó las manos riéndose. "No te juzgo" Richie se tapó la cara con la almohada. Se quedaron así hasta que todo sonido se detuvo. "Sólo espero que recordaran cerrar las cortinas" Eso hizo que ambos se rieran a carcajadas. Richie aún con la almohada sobre su cara. "Hey, estúpido, ¿estás vivo?"

"No." Stanley se rio.

"¿Will y Mike irán a la misma universidad?"

"Sí, junto con El, en Nueva York. Consiguieron becas y todo…" Se destapó la cara y miró a Stanley quien asintió pensativo. "¿Qué?"

"Estaba pensando… en ir los dos a la misma universidad…" susurró acomodándose al lado del otro.

"Ni si quiera sé si quiero ir…"

"Yo creo que Joyce se decepcionaría mucho si no fueras"

"Urgh… y nadie quiere decepcionar a Joyce" ambos sonrieron, Joyce era una segunda madre para ellos – así como Hopper, se había convertido en una decente figura paterna -, de verdad nadie quería decepcionarla. "A la misma, ¿eh? No estaría mal. Seríamos compañeros de cuarto"

"Eww y ¿aguantar tus apestosos calcetines?" dijo Stan antes de reírse.

"Ja-ja señor tengo que tener todo organizado o me vuelvo loco"

"No sé quién es más loco por el orden, Richie. ¿Ves tu cuarto? Ni si quiera una mota fuera de lugar"

Ambos comenzaron a discutir entre risas y golpes.

"Hey, ¿qué está pasando ahí?" gritó Mike del otro lado de la puerta, mientras escuchaban la risa de Will.

"¡Nada!" dijeron ambos antes de reírse también.

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Cuando El, Mike y Will se fueron, Stanley y Mike estuvieron con él todas las tardes. Ambos notaban lo mucho que extrañaba a los otros tres.

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Fue ese año cuando probó el escenario por primera vez. Stan lo había inscrito en un concurso de talentos y él había caído redondito en su trampa.

Cuando escuchó a las personas reírse con su primer chiste, los nudos que sentían en el estómago comenzaron a disolverse.

Mike Hanlon, Stanley, Joyce y Hopper, estaban sentados juntos en las primeras filas haciéndole barra.

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Cuando se graduó – con una beca en la Universidad de Chicago junto con Stan, quién lo iba a decir. Él no, claramente. Mike iba a estudiar a Florida -, estaba toda su familia en el público. Incluso Nancy había logrado llegar.

Si Richie había llorado esa noche había sido sólo porque una mugre se le había metido a los ojos.

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Acomodó su última caja en el auto del rubio y abrazó de nuevo a Joyce.

"Cuídate" le decía entre lágrimas mientras él asentía. "Llamen cuando puedan. Ambos" le dijo al separarse de él y abrazar a Stanley. "Visítennos. No se olviden de nosotros"

"Por supuesto que no, Joyce" respondió Stanley. Richie estaba hecho un mar de lágrimas. Nunca pensó en su vida, que le costaría tanto irse de Derry.

Siempre pensó que sería fácil.

Irse. Irse de este pueblo maldito y olvidarse por siempre de él…

Alejarse de sus padres…

Pero sus padres llevaban muertos cuatro años y él había conseguido una nueva familia. Una nueva familia en sus amigos, los que tenía cerca como Mike y Stanley y los que tenía lejos como Bill – quién a pesar del divorcio de sus padres hacía lo imposible por mantenerse en contacto con ellos – y Beverly – quien nunca dejó de escribir cartas y de llamar para los eventos importantes -. Una nueva familia que lo había acogido desde el primer momento, ese cuando los había visto estacionados frente a su hogar, descargando sus cosas para vivir en una casa embrujada y había conseguido cinco hermanos nuevos – seis si contaba a la pequeña Holly -, y dos padres que lo apoyaban en todo lo que él necesitaba.

Sonrió.

Qué tan equivocado estaba.

No era fácil irse.

"Todo listo, entonces" Dijo Hopper, que había estado revisando el auto antes que ellos partieran. Stanley puso los ojos en blanco, como si él no cuidara de su bebé.

Abrió la puerta del copiloto y miró hacia atrás, a la casa…

Ahora, Richie nunca había tenido un problema con esa casa en particular; había otras casas en su misma calle con las cuales tenía sentimientos encontrados, bonitas estructuras bien mantenidas, pero las personas que vivían en su interior dejaban bastante que desear. Si bien, su casa no era la más bonita de todas – el césped no quería crecer parejo y en algunos lados, simplemente, se había negado a crecer, las plantas parecían siempre que le faltara agua sin importar lo mucho que las regaras y que la pintura de la fachada parecía tener peste entre las manchas de musgo y de desgaste -, las personas que vivían en su interior, oh, a esas personas que Richie no cambiaría por nada – similares a la casa donde habitaban, golpeadas y desgastadas -, eran las mejores personas que pudo haber conocido en la vida.

Cerró la puerta y miró a Stanley, quien tenía los ojos vidriosos – Stan que no había derramado ni una lágrima al despedirse de sus padres -. Compartieron una sonrisa.

"Podemos irnos, Stan"

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.-.

Stanley lo había llamado a su celular esa tarde para avisarle que Mike lo había llamado – Mike chico, tenía que aclarar. Se rio de su chiste estúpido. A pesar de lo alto que era Mike Hanlon, Mike Wheeler le ganaba por unos cuantos centímetros. Lo sabía, porque hace unos años se habían encontrados todos en unas vacaciones de verano -, para invitarle a una reunión. Una "reunión de perdedores", así le había dicho Stanley a lo que él había respondido que por favor le dejara los chistes a él.

Esa tarde en vez de repasar su guión para su espectáculo – que se sabía de memoria, gracias -, estuvo buscando fotografías en su celular de todos sus hermosos, encantadores y traviesos sobrinos – tres de Jonathan con Nancy, uno de ellos los iba a ser abuelos para alegría de la familia, dos de Mike y Will, uno de Holly, y "dos" de El, maravillosos perros -, que habían sacado más de una cana a sus padres y abuelos en su momento. Sintió un pinchazo en su pecho al recordar que Jim y Joyce ya no estaban con ellos, había sido Joyce, unos cuantos años atrás, quien había partido primero y sólo unos meses después le había seguido Jim de un ataque al corazón. Jonathan, Will, El, Mike y él habían estado destrozados ese año. Stanley, junto a su esposa Patricia – encantadora mujer, completamente lo que necesitaba Stanley en su vida - le habían acompañado todo el tiempo que necesitó para ponerse en pie de nuevo.

Los cinco se habían puesto de acuerdo y la casa en Derry estaría a cargo de Richie y era precisamente por la casa que le llamaban, querían ocuparla, ese fin de semana – Richie le había gritado a Stanley por lo menos media hora por avisarle con tan poco tiempo. Hombre, que él tenía shows planificados con hasta un año de antelación… -.

Todos habían confirmado su asistencia, incluso Beverly y Ben – que llevaban cinco años de casados – habían conseguido que alguien les cuidara a sus dos retoños.

Todos.

Los siete.

Estaba a punto de subirse al escenario esa noche, cuando su mánager le pasó su celular.

"Dice que es importante" Richie tomó extrañado el aparato y le habló.

"Hey, Richie" Su respiración se detuvo al escucharlo. No importaba cuánto tiempo había pasado él siempre reconocería su voz.

"Eddie…"