Mientras se dirigían al área de control de las mucamas una cabizbaja Candy recordaba todo aquello que fue su vida. Por primera vez en mucho tiempo se permitió pensar en él, Terry, su Terry, aquel que prefirió guardar en el más recóndito espacio de su corazón. Desde su separación decidió no volver a saber, ni leer nada que estuviese relacionado con él. El dolor de la pérdida del que fuese el gran amor de su vida fue un hecho que quiso desaparecer de su historia. Por mucho tiempo sufrió en silencio el haber sido tan tonta y haberle puesto su amor en bandeja de plata a Susana; ahora con los años entendió que las decisiones tomadas fueron las menos indicadas y que lamentablemente no había forma de corregirlas. Pero también le culpaba a él por haberla dejado hacerlo y por nunca buscarla, sabia que ambos eran culpables tanto de las decisiones, como el no hacer nada luego para mejorarlas. "Terry nuestra vida fuese tan distinta si... mejor ni pensarlo es lo que es y nada va a cambiar las circunstancias".
- Candy, no me estás escuchando
- Disculpa Lucy
- ¿Cómo conociste a Eleonor?
- La conocí en Escocia, yo estudiaba con su hijo
- ¿Escocia? Wow
- El colegio estaba en Londres... Pero esas fueron nuestras vacaciones de verano.
- ¿Entonces su conociste al gran Terrence Graham?
- Si, le conocí
- Me has sorprendido, ahora entiendo tantas cosas sobre ti. Tus modales, tu forma de ser. Sabes no eres como el resto de nosotras. Sabíamos que tenías algo diferente; así que vienes de ese mundo…
- Mi padre adoptivo fue William Albert Ardley. Murió hace unos años, antes de su muerte por culpa de una mala relación de negocios quedamos en la ruina absoluta.
- Todos sabemos quién era el señor Ardley... ¿Adoptivo, tu padre?
- Si, fui adoptada, pero Lucy discúlpame prefiero no hablar de ello aún me duele mucho.
- Si Candy te entiendo... Mejor preparemos todo para el almuerzo de la señora Baker
- Si... Vamos
En la habitación presidencial del hotel la rubia actriz escribía un telegrama con carácter de urgencia. Ella sabía que debía hacer las cosas con mucho tacto; su hijo no le perdonaría si ella se involucra en su vida obligándole o imponiéndole algo o alguien. Con El Paso de los años la relación entre ambos se había afianzado de forma tal que más que madre e hijo, parecían los mejores amigos.
Otra relación que se afianzó con el tiempo fue la de Terry y su padre el Duque de Granchester; luego del gran éxito de Terry como Hamlet su padre decidió que era hora de visitarle y de hacer las pases con su hijo. El último día de la presentación de la obra en Londres en encuentro entre padre e hijo se realizó.
- Nunca pensé verte en una de mis obras
- Debo decirte que estoy muy complacido con lo que has hecho y logrado por ti mismo. No cabe duda alguna que seguiste tu pasión.
- Gracias. ¿Qué desea duque?
- Deberías llamarme Padre... Lo que quiero es que hablemos. No busco tu perdón pues como me porte en el pasado se que no lo tengo. Más sin embargo buscó una tregua. Sé que pedirte me des cabida en tu vida como padre sería muy difícil, pero como amigo o hasta conocido me conformo.
- Nunca me imaginé escuchar esto de usted su gracia
- Siempre hay tiempo para rectificar los errores. Yo he cometido muchos; algunos irreparables otros no.
- No sé que decirle. Nunca me imaginé escuchar de usted estas palabras
- Reconozco lo necio que fui... Eso gracias a tu compañera de escuela...
-¿Quién?
- La señorita Ardley. Ella tiene una forma muy peculiar de hacer que uno cambie de opinión
- ¿Candy? Pero...
- Es una larga historia que si me permites invitarte a comer mañana te la contaré. Ya es muy tarde y debo retirarme.
- Está bien
- Mi chofer te recogerá.
Y sin más la relación cada día entre padre e hijo se reanudó o mejor dicho se creo ya que anteriormente nunca existió. Richard comenzó a respetar a su ya adulto hijo y verlo como el hombre que era y por su lado Terry comenzó a conocer a un hombre que poco a poco admiró y entendió. Supo sobre el dolor que él pasó al separarse de Eleonor. Entendió que aunque su corazón estaba en New York su vida debía continuar y que debió aceptar su destino basado en su deber y en el título que poseía.
Mientras más conocía a su padre; más sedaba cuenta de lo equivocada que era la relación que tenía con Susana y aunque quiso terminarla varias veces estaba el hecho de que ella estaba muy enferma. El corazón de la joven actriz se encontraba muy débil y una rara enfermedad se hubo apoderado de ella, muchos doctores la vieron pero todos daban el mismo pronostico… Muy poco tiempo de vida.
Un año luego del reencuentro de los padres, Richard sufrió un fuerte ataque al corazón en el cual su vida estuvo en juego. Debido a este acontecimiento Terry viajó junto a su padre a hacerle compañía por unos meses; la cual se convirtió en años hasta que dos años luego de su llegada a Londres decidió hacerse cargo del ducado ejerciendo el título heredado en vida de su padre y los cargos que este conllevaba.
El primer viaje que realizó Terry a Londres lo hizo acompañado de dos damas; las cuales no fueron bien recibidas por su padre, la duquesa y menos aún por la corte inglesa. Mucho se hablaba de esa relación en donde "Casi" se le obligaba al joven a estar comprometido con la ex actriz. Por su parte Terry intentó hacer lo más placentera posible la estadía de las mismas en su país, pero el ambiente en casa con su madrastra era imposible. La duquesa miraba siempre por encima del hombro a las mujeres ya "Que ella decía que para arribista... Ella".
- Richard no sé cómo permites que esas mujeres estén aquí. Se nota de inmediato lo que están buscando... Dinero y un título...
- ¿Y lo dices tú?
- Eres un insolente
- ¿Al parecer te preocupa Terry?
- Lo que me preocupa es nuestro buen nombre y nuestro dinero
- El ya es un hombre y sabe lo que hace
- Yo no estoy muy segura de eso
Desde el principio la duquesa hizo todo lo posible para que, las trataba con la punta del zapato. A pesar de su fuerte carácter ella era más suave con la servidumbre que las Marlowes. Nunca les permitió asistir a ninguna actividad púbica aludiendo de que ellas no estaban al nivel y que eso perjudicaría la imagen de la familia. El duque nunca la contrarió; sino que permitía todo esto ya que el no estaba a gusto con la situación.
Susana y su madre estaban completamente extasiadas con el lujo y lo ostentoso del lugar. La madre sabía que se habían sacado la lotería con Terry en New York, pero ni en sus sueños más remotos pensó que la vida del joven en Inglaterra fuese a ese nivel; era una especie de príncipe. El lujoso castillo estaba elegantemente decorado de dorando con el azul típico de los Granchester. Finos muebles Luis XVI adornaban cada una de las habitaciones y salas del lugar.
Otra cosa era hablar del vasto personal de servidumbres que tenían, la forma en que les servían y lo respetable de sus trato. Aunque ellas sabían que los chismes estaban a pedir de boca en lo relacionado a su relación con el joven Márquez, como se le conocía a Terry, ya que el primogénito del duque se le reconocía por el segundo título más alto que poseyera el padre.
Con cada acción de la duquesa las mujeres se llenaban cada día más de odio y rencor hacia ella. Sin poder aguantar más, la mayor de las dos se propuso sacarla del camino de una vez por todas. Para ella sin la duquesa en el escenario lograr casar a su hija con Terry sería cosa fácil y mejor aún lograr el dinero de los Granchester.
- Simplemente no la soporto madre. Nos mira peor que a la servidumbre
- Tranquila hija, ella no será un estorbo por mucho tiempo
- ¿Qué estás planeando?
- Nada hija, simplemente que los accidentes pueden suceder
Desde ese día la mujer comenzó a estudiar cada movimiento de la duquesa. Cada día hacia lo mismo verificar donde iba, con quien y por cuanto tiempo. Su propósito era simple un accidente con serias consecuencias. El gran día para efectuar sus planes llegó; todos los miércoles ella salía por una hora a montar caballo Sola. Ese día ni Terry ni el duque se encontrarían en casa y la mitad del personal estaría fuera u ocupada en el trabajo rutinario; era simplemente el momento perfecto. Sin que nadie la viese fue a la caballeriza y desató la silla de montar del caballo que usualmente usaba y para asegurarse de que no hubo falla debajo de la silla colocó un arma punzante que lastimara el caballo en el momento en que ella se montará.
Al momento de montarse la duquesa notó que el caballo se movía de forma diferente; pero no le prestó atención alguna; ese día necesitaba sentir más que nunca el aire en su cara, ya no soportaba el ambiente en su hogar con Terry y sus mujeres. Cuando comenzó a correr cerca del peñadero el caballo no resistió el dolor y levantándose hizo caer la duquesa sobre las piedras.
La mujer cayó al suelo y por unos minutos estuvo consciente pero lo que remató su muerte fueron las pisadas del caballo sobre ella. El grito de la duquesa llegó a oídos de unos campesinos que estaban cerca de la zona donde surgió el accidente; estos salieron corriendo a ver lo que sucedía, pero al llegar la sorpresa fue grande y muy dolorosa. El más joven de ellos salió corriendo a avisar al castillo mientras que el mayor de los hombres revisaba si existía la más mínima posibilidad de vida.
Un grito de desesperación se hizo presente en el castillo con la llegada del joven pidiendo ayuda para socorrer la duquesa. Un grupo de trabajadores más el mayordomo salieron deprisa al lugar de los hechos, sin embargo ya era muy tarde, el mayor de los campesinos cubrió con su chaqueta la parte superior del cuerpo de la mujer informándoles con una simple movida de cabeza que no había nada más que hacer.
- ¿Que ha sucedido? - Preguntó el mayordomo muy preocupado
- Escuchamos un grito y al llegar la encontramos muerta.
- Esto es una gran tragedia para la familia. Localicen al duque y al Márquez díganle que es urgente
- Señor encontramos el caballo de la duquesa. Está sangrando.
- Revísenlo por favor. Cualquier cosa que aparezca me lo notifican de inmediato.
- ¿Debemos llamar la policía?
