Estoy inspirada…

Va el capítulo 2..espero les guste..trataré de colocar pronto. Estoy embrollada con "Belladona y el cap 7"…en fin

Enjoy!

Capítulo 2. Vendido hasta el tuétano.

-¿Pero Sirius? ¿estás seguro?-preguntó con evidente preocupación Harry Potter. Era cómo la décima vez que lo hacía. Abrió los labios una vez más, quizá para preguntar de nuevo y Ginny Weasley le tomó la mano gentilmente; él le miró y ésta negó con la cabeza ante la insistente pregunta. Sirius Black parecía tan ofuscado ya-

-¿Lo venderás? ¿en serio?-volvió a preguntar Remus Lupin con el mismo afán que Harry-

-¡Oh Remus! ¡basta ya!-Nymphadora le concedió una mueca reprobatoria mientras acunaba a Teddy en sus brazos, quién dormía plácidamente-

-Agradezco sinceramente su preocupación-dijo Sirius al cabo de unos minutos de permanecer en silencio mirando ensimismado los hielos de su vaso de Whisky-..Han insistido tan constantemente que tome aires nuevos, que busque algo que hacer además de beber, pasear a Buckback y dormir-Miró a cada uno con reticencia-¿les resulta tan increíble ahora que vaya a hacerlo?-

-Bueno-terció Lupin moviéndose incómodo en su asiento- yo hablaba de que aceptaras el puesto de Maestro de Artes Obscuras, que McDonagall te lleva ofreciendo por tanto tiempo..la vacante sigue abierta-

-No me interesa, gracias. Sabes muy bien que no soy bueno hablando en público…-bufó, luego viró el rostro hacia el caldero que reposaba en la chimenea de la cocina-

-¿Y ser un hacendado si?- preguntó Lupin mas con incredulidad que por curiosidad-

-Vale la pena intentar-sus ojos grises brillaron con algo que nunca antes le vieron-..la finca "piedras negras" fue por mucho una de las mayores exportadoras de Whisky en sus tiempos-

-Levantar un negocio requiere de mucho esfuerzo primo-aseveró Nymphadora mirando fijamente a Sirius-..no es como jugar al ajedrez-

-Lo sé prima, lo sé-dibujó una sonrisa arrogante-..me lo he pensado bien, créeme. Ese lugar se levantó para fines desagradables, pero podría cambiar eso-giró su vaso haciendo que los hielos lanzaran un ruidillo al pegar en el cristal-

-Bueno, si eso es lo que quieres..te apoyaremos-terminó por conceder Ginny-¿verdad Harry?-

El muchacho, no muy convencido de los ideales de su padrino asintió. Lupin bufó por lo bajo y Nhymphadora le giño un ojo a Sirius, este le respondió con una sonrisa de autosuficiencia.

-¿Y qué piensa Kreacher de todo esto?-preguntó Lupin después de unos instantes en silencio-

Sirius alzó las cejas, gruñó y tamborileó los dedos en la mesa dubitativo-No he hablado con él, lo había olvidado. Le daré la oportunidad de elegir su libertad o seguirme..cómo él lo desee-meneó la mano restando importancia-

Los presentes se miraron entre si incómodos. Sabían de antemano que el elfo domestico no se lo tomaría a bien.

-¿Y cuándo será la subasta?-se atrevió Harry a indagar-

-Mañana por la tarde-acabó con su Whisky a un solo trago- si gustan venir, espero-

-Cuenta con nosotros-le respondió el chico en apoyo. Harry conocía a Sirius demasiado. Después de vivir con el dos años y luego independizarse cuando se tituló de auror, supo reconocer las facetas. A pesar que demostrara fortaleza era un hombre con sensibilidades. Esto le debía estar costando, seguro-

Los demás asintieron. Todos se despidieron en el umbral de la puerta, y Harry se rezagó un poco de los demás.

-¿Todo bien Harry?-susurró con gentileza Sirius- ¿el matrimonio? ¿La casa?-

-Sí, todo excelente-le miró a los ojos-¿y tú?-

-Todo está bien, hijo. No te preocupes- Le guiñó un ojo socarronamente antes de casi lanzarlo a los brazos de Ginny que lo esperaba en el pórtico.


-¡Kreacher! ¡ven aquí!-vociferó Sirius desde el pie de las escaleras, con el ceño fruncido y los brazos en jarras- ¡Si no apareces en este instante..cuando te encuentre..!-

Tenía semanas sin ver al pequeño elfo, pareciera estar jugando con él. Sus cosas cambiaban de lugar, sobre todos los papeles de la venta. Sirius estaba al borde del desquicio.

-¿El amo ha llamado a Kreacher?-el elfo domesticó hizo una reverencia exagerada hasta que su nariz tocó el suelo; luego masculló maldiciones y palabras altisonantes que Sirius optó por ignorar-

-¿Dónde te has metido?..bueno..bueno..que interesa-negó con la cabeza-necesito hablar contigo...-

-La finca..el amo quiere irse a la finca-interrumpió el elfo con una risilla maliciosa y luego ensanchó los ojos al percatarse de su insolencia. Interrumpir al amo, no estaba entre sus "atributos de buen sirviente"-

-¿Has estado espiando mis conversaciones? ¿Cierto? ¿Moviendo mis cosas también?-Sirius apretó la mandíbula y le lanzó una mirada al borde de la rabia-

-Esta casa, estas paredes amo..tienen oídos..todo se sabe..todo se filtra-murmuró Kreacher volviendo a hacer una reverencia, más por indolencia que por gana-

-Bien, mejor así. Te estás enterado. Ahora, ¿Dónde están los papeles de la venta?- Sirius le quería fulminar con la mirada, apretarle su pequeño cuello; El elfo quizá adivinó los pensamientos de su amo, se echó dos pasos atrás. Todo aquel hombre loco que decían haberse forjado en Azkaban parecía querer salir-

El dedo huesudo y tambaleante apuntó la mesita de la sala y en un pequeño ¡plop! Los pergaminos pulcros y enrollados aparecieron.

-Así está mejor-aseveró Sirius enderezando el cuerpo. Se fue a recoger los pergaminos para buscarles un buen sitio. Volvió a pararse frente al elfo-eres libre -le tendió un calcetín raído- puedes marcharte a...-frunció el ceño por un segundo-…a..dónde sea que se van ustedes los elfos..o venir conmigo. Tú decides-

El elfo miró el calcetín sumamente ofendido y le dio un manotazo que lo envió directo al fuego en la chimenea.

-Kreacher no está de acuerdo con la venta de la casa, ¡si la ama Black estuviera!-gruñó mirando a Sirius con insolencia-

-Es hora que te vayas acostumbrando. ¡La ama Black hace mucho no está! ¡Gracias a merlín! Y por lo demás…estas avisado. Mañana es la venta. Ya sabrás que hacer-hecho una fiera subió por las escaleras a su habitación-

El elfo domestico entornó los ojos y desapareció en un plop.


Harry Potter suspiró con hastío. Estaba en el pórtico del 12 Grimmauld Place, vestido de etiqueta. ¡vestido de etiqueta! ¡por merlín! Nunca se sintió tan incómodo en su vida, ni cuando el basilisco estuvo a punto de cerrarle un colmillo en la garganta o cuando vio por primera vez el rostro de Voldemort. Ginny a su lado codeó las costillas y él le sonrío por condescendencia.

-¡Por merlín! ¡Compórtate Harry Potter! ¡no te rasques! ..tienes 20 años, no 10-reprendió Ginny al ver como Harry se retorcía la corbata-

-Esto es incómodo-

-Lo sé, lo hacemos por Sirius-reprendió. Ginny le sonrió con fingida solemnidad a Narcissa Malfoy que iba del brazo de su hijo, y les entregó una paleta de licitación-

Los ojos grises de Draco Malfoy no evitaron posarse en los de Harry, y con también fingida amabilidad de otorgó un saludo. Harry por igual.

-¿Esto es de dominio público?-le murmuró Ginny al ver al ministro de magia llegar-

-Al parecer hay muchos interesados-

-Más de la familia Black, que otros-Ginny frunció el ceño al ver a los Macmillan y los Crabble pasar-

Molly y Artur Weasley hicieron su aparición, para ayudar con los aperitivos durante la subasta. Ron Weasley excusó su presencia por estar de misión al igual que Hermione Granger. Los sobrevivientes miembros de la ex orden del fénix hicieron acto de aparición más por apoyo moral que otra cosa. La tarde fue algo ofuscada, con presiones y ciertos arrebates cuando establecieron el monto principal de la vivienda-que a Sirius le pareció exageradamente pequeña-.

Lo sorprendente fue, la cantidad de interesados en hacerse del lugar. No era para menos, el sitio poseía tanta antigüedad e historia y sobre todo estaba en venta hasta el tuétano. Sirius no planeaba llevarse más que sus ropas y a Buckback de ahí. No le apetecía cargar con ningún recuerdo amargo más. Ni siquiera de Regulus.

Para asombro de todos, el monto subió por los cielos cuando el ministro de magia y Draco Malfoy se dieron una disputa por el inmueble. Y el juez, finalmente cedió al joven rubio.

Al término, todos estaban degustando los aperitivos. Sirius miró a Draco con suspicacia. No recordaba tenerlo entre la lista de licitantes otorgada por Richard Memphiss. Alargó la mano para entregarle el manojo de llaves, el joven extendió la suya y luego Sirius, a modo de juego las retiró.

-La subasta era privada-ladeó sus labios en una tosca sonrisa-

-Las paredes de esta casa tienen oídos..todo se sabe..todo se filtra-le respondió Draco Malfoy mirándole con la misma autosuficiencia que Sirius-

El hombre sonrió a reconocer las propias palabras de Kreacher. ¡Así que ahí se marchó todo el tiempo ese elfo doméstico! Debía entonces tener más cuidado con sus recientes planes.

-¿Qué tanto?-levantó un poco el mentón, analizando al chico-

Draco se encogió en hombros y sus labios se curvaron en una sonrisa ladina.

-Lo suficiente, querido tío, lo suficiente-su gesto se tornó en verdadera arrogancia-

-De todas las casas que has podido comprar ¿Por qué esta?- le miró directo a los ojos. El parecido con los suyos le resultó escalofriante-

-Un regalo para mi madre-el joven dedicó una breve mirada a Narcissa que estaba a lo lejos conversando con el ministro de magia-..por alguna razón, dice haber pasado sus mejores momentos de infancia aquí. No lo comprendo-miró alrededor de la casa con repugnancia-es demasiado simple-

Sirius gruñó una risa y luego bebió un poco de su vino. Él lo sabía. Narcissa y sus hermanas solían pasar los veranos con ellos desde pequeñas. Mientras sus padres hacían los obscuros y respectivos planes inclinados al mal. Él lo sospechó desde siempre.

Fue entonces que un cariño entrañable nació de ellos. Más de Regulus por Narcissa, es preciso decir. Pero ésta no le correspondía. Estaba enamorada de otro, de él: Sirius Black, su primo.

Sirius miró también a la mujer, quién al sentirse observada se excusó con el ministro-o eso pareció- y salió de ahí rumbo al tocador con su característica elegancia y andar de venada. A sirius Le dio gracia el arrebate repentino y adolescente. Supuso no ha dejado el pasado atrás. Él sí, hace mucho ya.