Bueno, llevo rato sin escribir no porque no quiera, sino porque he tenido demasiadas cosas que hacer. Me he mudado de ciudad, estoy con mi tesis doctoral y además lejos de la familia y amigos. Es algo complicado. Pero bueno. Esta actualización espero les guste. Prometo poner pronto la de "Placeres de la noche" y "Belladona" (éste último no mas no quiere quedar! O será mi perfeccionismo loco)..en fin. Enjoy!

Capítulo 3. Un corazón atormentado

Dicen que un corazón roto es difícil de reparar. También las esperanzas muertas. Y verificar cuál de las dos cabría en la posibilidad de ser y un porque, para Sirius Black significaba tal reto. Como si vestir de color pastel a Lord Voldemort.

Hacía mucho que la percepción del mundo de Sirius -su mundo- dio un giro trascendental. La verdad, es que él renació en el momento que reencontró a su ahijado, y pudo darle dirección a su vida acoplándose al papel de padre-padrino; pero Harry Potter ya no era un crío del que cuidar. Era un hombre ahora, con las peculiaridades de lo que eso conlleva y la realidad de una vida, ya no era tan necesaria su persistencia como tutor.

Entonces, Sirius pensó que era el tiempo de retomar su rumbo, que si bien lo sentía perdido. Sintió un alivio al deshacerse de esa casa tan enorme, que no sabía cuán grande era hasta que bajó las escaleras del 12 de Grimmuauld Place y miró hacia arriba con un aire despectivo. Abandonar aquel lugar no le producía ninguna nostalgia, sino todo lo contrario. Era la libertad.


-¿Pero qué carajo es lo que te pasa Hermione?-Ron Weasley colocó sus brazos en jarras. Su cara se podía confundir con el tono de su cabello-

-¿Qué me pasa? ¿Qué me pasa?-bociferó Hermione Granger con sarcasmo-

-¡Pues sí! ¡Dime! ¡Que no lo comprendo!-Ron cambió el peso de su cuerpo de una pierna a la otra. Hinchó las mejillas resoplando el aire después-

-¡Bien! ¡Que va a pasar sino!-le miró con reproche-¡siempre haces lo mismo! ..te enfadas, haces lo que quieres en la misión y terminas por ponernos en peligro a todos!-dejó caer una carpeta llena de papeles en su escritorio-

-¡Vamos Hermione! No son horas para discutir esto. Acabamos bien la misión, ¿cierto? ¡eso es lo importante!-

-¡Pudimos morir!-asestó el puño contra la madera de su escritorio-

-¡Pero no fue así! ¡Estamos aquí! ¿no?, en tu oficina y casi al borde de terminar la noche de nuestro aniversario ¡por merlín! ¿no puedes dejarlo de lado e ir a la cena?-dijo hastiado-

-¡No!..siempre es así. Y ya estoy cansada de ello-Hermione se dejó caer en la silla con pesadez-..estoy cansada Ron-

Ron apretó los labios y levantó una ceja pelirroja altamente desconcertado.

-¿Y eso se supone que significa?-

-Voy a pedir mi cambio-murmuró- voy a pedir me asignen a otros dos Aurores. Tú y Cormac McLaggen podrán matarse si gustan. Yo no lo soportaré más-

-¿Qué tiene que ver ese tarado con todo esto?-

-¡Todo! ¡todo tiene que ver! ¡estoy harta de tus celos! Y que por ellos terminemos en peligro ya que, te enfureces y no obedeces el plan. Haces lo que quieres y nos pones en peligro ¡todo por tus ridículos celos!-

-No es verdad-aseguró indignado-

-¡Por supuesto que sí! O ¿golpeaste a Cormac en la nariz sólo por diversión?-

-¡Estaba sobre ti en el suelo! ¡Y no le vi intención alguna de levantarse!- su rostro se tornó tan carmesí que parecía estallar-

-¡Me protegió de un hechizo!-aseguró dolida-

-¡Oh sí, claro! El santo protector de los débiles "McLaggen". ¿Desde cuándo necesitas ayuda o protección?-

-Ron ¿Por qué no confías en mí?-preguntó con tristeza-

-No es eso Hermione..eso lo que..-metió las manos en los bolsillos y giró la vista a un punto inexistente en el librero detrás de ella-

-El lunes pediré mi cambio Ron. Lo siento. No lo soporto más- Se levantó abruptamente de la silla y tomó el pomo de la puerta-La verdad Ron..también pienso que deberíamos separarnos por un tiempo-

El corazón de Ron se aceleró de tal modo que pensó saldría por su garganta. Miró la espalda de Hermione que parecía convulsionarse al llanto. Ella temblaba. Cuando él, se acercó para tomarle del hombro y girarla, quizá para argumentar algo o refutar la petición. Se detuvo. Guardó silencio, atontado por lo que significaban aquellas palabras. Él no quería dejarla, ¡no quería que lo dejara!

-Tu silencio lo dice todo-siseó. El chirrido de la puerta hizo eco en la habitación- Hazme el favor y termina el informe de la misión-su voz parecía estrangulada-

-Pero Hermione, es nuestro aniversario..-murmuró Ron para sí. Ella había salido ya por la puerta-


-Lo siento Srita. Granger pero no hay argumento que valga-repitió el hombre con el mismo tono cansino. Se tomó las sienes como si dolieran-

-..Pero.. pero Sr. Kingsley. Disculpe-Corigió Hermione carraspeando ligeramente la garganta-.. Sr. Ministro..-

Kingsley Shacklebolt se volvió para mirarle y clavó sus ojos marrones muy severamente en ella.

-..Creo que no hay más que discutir Srita., usted misma ha venido aquí a pedir su cambio. Y para serle sincero ya lo venía pensando. Su equipo es el que ha dado más dolores de cabeza al departamento de ocultación de la magia. Ayer mismo tuvimos que aplicar el ovlibiate a más de 40 muggles. Todo por el descuido de su equipo-le miró con reproche luego de airear su túnica para sentarse tras su escritorio-

El rostro de Hermione parecía colapsar. Cierto era que fue allí para pedir su cambio pero no a que le dejaran sin el puesto que tanto adoraba. Ser Auror.

-Bueno, si me permite Sr. Ministro. No esperaba que fuera el departamento de bienes raíces mágicas el sitio donde haría mi cambio-Aspiró con tanta fuerza que la nariz se le ensanchó-..creo..creo que mis habilidades dan más para el trabajo de campo que para el de escritorio-se acomodó en la silla con énfasis-

Shacklebolt sonrió ante la entereza de la chica. Y ella tenía razón. Pero el que le adjudicara tales encargos tenían una razón detrás.

-Verá Srita. Granger. Esa área es más "burocrática" sí, en eso estoy de acuerdo con usted. Pero realmente requiero de sus habilidades en ese ramo precisamente. Sobre todo para la investigación profunda de algunas propiedades en el norte de Escocia-

Hermione frunció el ceño.

-Digamos que aún desconfió de ciertas familias de renombre- Shacklebolt le mostró una carpeta de archivo-

-¿Los Malfoy?-murmuró-

-Sí, claro. Necesito un poco de investigación sobre sus fincas-

Hermione siguió ojeando en informe que el ministro le proporcionó. Si bien le llamó la atención que tenía bastantes errores y ya por ahí miraba por qué le estaban dando el trabajo.

-¿y esta?-mostró una fotografía bastante dañada de un sitio bastante colonial-

-¡Ah! Esa es de los Black. En algún tiempo tuvieron relaciones estrechas con los Malfoy, digamos que Abraxas Malfoy tuvo que ver con su funcionamiento y deseamos saber hasta qué punto y porqué-

La chica asintió.

-¿Sería una investigación de expiación?-

-En efecto-respondió Shacklebolt antes de encender un puro-


Sirius Black lanzó una maldición en el momento que su bota derecha resbalo en el barro. Sus maletas hicieron acto de colapso en el suelo pero logró detenerlas. Su cabello estaba pegado en el cráneo y los costados de su rostro. La túnica empapada de agua y hasta su alma. Llovía a cantaros. Por alguna razón olvidó cómo protegerse con un hechizo, o era quizá el afán de llegar pronto colina arriba.

Llegó al fin de 20 minutos de caminata a la puerta más ancha que vio jamás. De roble quizá, de encino. Flanqueada por una muralla tan alta e igualmente negra que parecía una barricada de piedra volcánica tan apretada por el tiempo. Hizo un movimiento con la mano y las crujientes puertas se abrían lentamente, con dificultad por el aire, el lodo del suelo y quizá su vejez.

Traspasó el umbral, si no para ver las extensiones del terreno sinuoso u opacado. La yerba creciendo sin contemplaciones y al fondo la casa vieja y desencajada. Se hubiera pensado que alguna vez fue hermosa, porque tenía acabados rústicos y un poco de estilo colonial. Sin embargo, estaba algo destruida. Al entrar se percató que faltaba parte del techo y el agua se colaba por doquier, haciendo que la madera del piso se ajara y reblandeciera.

-Hay mucho que hacer aquí-murmuró para sí después de girar en 360 grados observando minuciosamente todo-


-¡Siéntate Ron!-Chilló Ginny Weasley con tanta exasperación-

-¿Qué sucede?-preguntó Harry Potter desde la entrada de la casa-

Dejó su maletín al lado de la mesilla de la estancia y se apresuró a la sala. Observó cómo su amigo se paseaba de un lado a otro como un león enjaulado. Luego miró a Ginny quién sólo le regreso el gesto con molestia y los dientes apretados.

-¡Que se ha ido! ¡Se ha ido y solo dejó una nota de tres líneas!-vociferó Ron. Apretaba y aflojaba los nudillos con rabia. Después lanzó el trozo de pergamino al sillón-

Harry lo tomó y alzó una ceja.

-¿Hermione? ¿Se ha ido?-miró a Ron, luego a Ginny-

-No me preguntes a mí. Estoy tan impactada como tú. Pero me supongo que sus razones tuvo- Volvió la mirada a su hermano con reticencia-¿Qué le has hecho Ron?-

-¡No le he hecho nada!-se defendió, cruzó los brazos-

-Pues, algo muy serio debió ocurrir para que ella tomase esta decisión. Hermione no suele ser impulsiva-argumentó Harry estudiando a su amigo-

-Pues..bueno..-Ron aflojó el cuerpo y se dejó caer desesperanzado, en el sillón al costado de Harry- Creo que se acabó-


-Buenas noches madre-dijo con aspereza al oír los pasos de la mujer acercarse hasta el respaldo de su sillón-

-Draco, querido ¿Por qué no has ido a la cena?-preguntó con su peculiar y plausible voz-

-No tengo hambre madre- tamborileó los de dos en su vaso de Whisky. Miraba enajenado el fulgor del fuego en la chimenea-

-Creo que estas bastante grande para hacer berrinches-murmuró la mujer acariciando su anillo en el dedo anular-

-Y creo que tú también lo estas, como para guardar viejos sentimentalismos-asestó y le miró de rabillo. La rabia en esos ojos grises era tan notoria. Había fuego-

Narcissa Malfoy levantó el mentón despectivamente y dio una mirada pasajera a esos ojos grises que la estudiaban abiertamente.

-Dime madre, ¿Por qué deseaste tanto Gridmmauld Place?-

-Porque es debido Draco. No podía quedar en manos de alguien que no tuviera sangre Black. Es lo justo-mintió-

Draco sonrió de lado, incrédulo a las palabras de su madre. Se levantó de su asiento.

-Lo que tú digas-ironizó. Se alejaba a zancadas largas de la estancia cuando la voz de ella lo hizo parar:

-Draco, querido. Ten más cuidado cómo le hablas a tu madre-la mujer daba la silueta casi obscurecida por la poca luz del fuego crepitante-

-¿Se supone una amenaza?-cuestionó Draco con su peculiar ironía-

-No, por supuesto que no. No sería capaz. Lo sabes-ella se giró para mirarlo-Pero soy tu madre y me debes respeto-

-..Claro..-Draco ladeó la cabeza peyorativo. Seguía analizando a su madre. Le conocía bastante bien-..lo que tú digas madre..¿puedo retirarme ya? Estoy cansado-

Ella asintió. Era mejor así, dejarlo en paz. Después de la guerra mágica Draco era más sombrío de lo que fuere en el pasado y quizá sus rencores le habían orillado a odiar inclusive a su propia madre por no tener la suficiente fuerza y evitar ser arrastrados de tal modo en los ideales del "señor obscuro". Narcissa Sabía que merecía su desprecio, pero ¡oh como dolía percibir el corazón de su hijo tan atormentado!

-No olvides la junta de mañana-murmuró Narcissa insegura-

-¿Cómo olvidarlo? Debo tratar bastantes cosas sobre las fincas de producción. Además esta "ese asuntito"-sonrió de lado-

-¿Qué asuntito?-pareció sorprendida-

-Al parecer mi querido tío quiere re abrir la finca piedras negras, ese vejestorio que mi abuelo manejó hace años junto a Arcturus Black-

El gesto de asombro en Narcissa no pasó desapercibido por Draco a pesar de la obscuridad.

-No temas madre, a diferencia de padre y de ti yo tengo otros métodos para los negocios-

-Esa finca significa una competencia para nosotros Draco-dijo alarmada-

-No por mucho tiempo madre. Ya lo verás. Ahora si me disculpas, deseo irme a la cama-