- No, no acepto… - Fue la voz de su conciencia que gritó desesperada- No acepto seguir así; no aguanto más esta vida que llevo. Elegirte me ha costado tantas noches sin dormir y aunque no voy a negar que te amo, el precio ha sido demasiado grande. He perdido mi dignidad, mi norte, mi familia, mi origen.

Me siento como una vela sin rumbo y aunque se que mis sentimientos por ti son sinceros, no dejo de pensar en todo y todos los que dejé atrás.

Especialmente a ella, que desde siempre fue importante en mi vida, ella que dio lo mejor de sí para nosotros. Si supieras lo que ha sido de mi, la vergüenza que tengo ante lo que hice. Como quisiera pedirte perdón, decirte que fui tonto, insensato y sobretodo egoísta.

Ahora que vivo está vida me pregunto todo el tiempo ¿si realmente hubo valido la pena? – Pensó aquel joven mirando a un punto inexistente en el horizonte.

Bajo los primeros rayos de luz del nuevo día un joven de cabellera castaño miraba el como el sol comenzaba a asomarse por el este, mientras sentía el vacío que diariamente acompañaba su corazón desde aquel día que decidió alejarse de todo lo que era su vida. Una suave lagrima besaba su mejilla mientras era besada por los rayos del sol que le hacían recordar el color de unos risos que antes fueron tan importante en su vida.

- Aún no olvido las lagrimas que corrían por tus ojos mientras hablábamos aquel día. Aún no…

- ¡Gatita! - Esto último salió como un suspiro de sus labios sin darse cuenta que unos ojos azules le miraban y furiosos escucharon cuando mencionaba aquella que para ella estaba en el olvido.

Furiosa se acercó a él y sin más sólo respiro profundamente y prosiguió a decirle aquello que siempre le decía cuando el nombre de Candy salía a la luz.

- Archie, ¿Aún sigues pensando en ella? – Grito la joven molesta

- Annie – Dijo sorprendido volteándose para encontrarse con la miraba fría y molesta de su esposa.

- Sigues pensando en ella, ¿Es que acaso yo no he sido suficiente mujer para lograr tu amor? Dime Archie, ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

- Annie no es lo que piensas

- ¿Y que es lo que pienso según tu?, acaso no crees que me duele que tú que eres MI ESPOSO, sigas pensando en otra mujer. – Grito fuertemente la mujer sin importar que su familia o servidumbre escuchara

- Yo no pienso en ella como mujer. Entiende que me dolió la forma en que la dejamos.

- Fue por el bien de nosotros, de ti y de mí, y sobre todo de tu HIJO… ¿O se te olvida que estaba embarazada y que fue necesario para que mis padres nos dieran su apoyo?

- Lo sé Annie, sé que lo hicimos por nuestro hijo… pero… Fueron tan duras las palabras que empleaste. ¿No tenias que haberla herido de esa forma?

- Archie… tienes que olvidar y olvidarla. Soy tu UNICA FAMILIA, lo único que tienes junto a nuestro hijo. Recuerda sin mi NO ERES NADIE. – Le dijo mirándolo a los ojos de forma sarcástica y prepotente

- No creas que se me olvida, me lo recuerdas cada día… No sabes como lamento ser parte de esta cómica

- ¿QUÉ ESTAS DICIENDO? – Grito la joven furiosa..

- Si no fuera por mi hijo…

- ¿Qué? Dime Archie, ¿Qué quieres decirme?... – Dijo la joven con lagrimas en los ojos sabiendo lo que ella tanto temía que el diría

- Sabes muy bien que por mi hijo es que sigo aquí aguantando tus humillaciones y la de tus padres. Sé que ahora mismo soy un DON Nadie, que no tengo familia y mucho menos dinero… Pero recuerda Annie, todo tiene un límite y el mío está por llegar.

- Atrévete a dejarme…

- ¿Qué harás? ¿Dime?

- Jamás volverás a ver a tu hijo – Dijo ella mirándolo a los ojos sabiendo que con esto tenía las cartas ganadas y que él por su hijo haría lo que fuera necesario, hasta seguir siendo el títere de los Brittens.

El no dijo nada, se volteó a ver el sol salir y dejar que su rabia y amargura fuesen trabadas como lo hubo hecho antes con su orgullo. Como tantas veces antes, como siempre desde que hubo tomado ese barco hacía Francia. Estaba cansado de tantos pleitos, de no ser entendido por ella. El sabía que el amor que sentía por aquella de ojos verdes era filiar, amor de primos, hacía ya mucho tiempo que dejó de verla como mujer, desde que entendió que ella estaba enamorada de aquel aristócrata que él tanto odiaba.

No; no era verdad… El no lo odiaba, la verdad era que lo envidiaba, el pudo lograr lo que lo demás no pudieron… Enamórala, hacer que los verdes lagunas brillaran con tan sólo pensar en Terrence… Y aunque le dolió en principio, luego fue feliz por ella. Ella merecía ser feliz; sin embargo con aquella trágica ruptura lo odió, tanto que si lo hubiese tenido al frente le hubiese partido la nariz en 50 pedazos.

La vio sufrir, llorar, enfermarse y luego como siempre, con la fuerza que nadie más poseía la vio volver a levantarse y regresar a su habitual vida, aunque el sabia que ella moría por dentro por la falta de Terrence.

- ¿No vas a decir nada? ¿A caso no te importa no volver a ver a tu hijo? – Grito la joven sacándolo de sus pensamientos

- Sabes que amo a mi hijo como a nada en este mundo. No Annie, como siempre ganas… - Dijo él sin voltear a mirarla

- Archie… Yo…

- Déjame sólo Annie… Por favor – Dijo el joven con la cabeza cabizbaja

- Archie…

- Vete, por favor, no me quites el poco de dignidad que me queda… Déjame al menos en este momento ser hombre… - Susurro el joven mientras lagrimas caían por sus mejillas

- Perdóname Archie, perdóname… - Fue el grito de lamento de ella mientras se arrojaba a sus rodillas, le abrazabas sus pies, mientras lagrimas caían por sus mejillas – No te quiero perder Archie…

- No te das cuenta que tu misma estas apagando el poco amor que siento por ti… Que tu misma estás creando un infierno en esta casa. – dijo él sin moverse, sin mirarla y menos tocarla. Estaba cansado de lo mismo, estaba agotado y la verdad ya no tenia deseos de continuar

- Perdóname mi amor

- Annie estoy cansado… Cansado de lo mismo, cansado de los pleitos, gritos y tus celos por ella…

- Tu la amabas, sé que la amabas… - Grito fuertemente ella – y si estás conmigo es por que me embaracé de ti… - Dijo ella aún llorando

- No debí caer en aquel juego…

- No, no digas eso, tu sabes que todo lo que he hecho ha sido por amor…

- ¿Por amor Annie? ¿Acaso por amor se humilla a alguien que fue como una hermana para ti? ¿Por amor le destrozaste el corazón con todo lo que le dijiste? ¿Por amor me humillas y me haces la vida imposible?... No entiendo tu clase de amor…

- No quiero perderte… Desde siempre ella fue el centro de tu atención y yo estuve en un segundo plano… Tanto la amaste que aceptaste estar conmigo cuando ella te lo pidió… ¿acaso no crees que me dolió que por ella me miraste? ¿Qué por que ella te lo pidió tu me pediste ser tu novia? Duele saber que por ella es que estamos juntos…

- Entonces más debiste agradecerle, no tratarla como lo hiciste…

- Yo, yo sabía que la amabas y que siempre ella sería un impedimento en nuestra relación

- Estas equivocada… Sí la amé pero como familia, como la prima que siempre estuvo para ayudarnos. Entendí muy bien que su corazón tenía dueño y el mío comenzó a vibrar por ti… Pero…

- ¿Pero? … Dijo ella buscando sus ojos, temía escucharle decir que ya no la amaba…

- Annie, estás matando mi amor por ti…

- No Archie, no por favor… Nooo… - Dijo ella llorando desconsoladamente, sin poder parar

Una suave y solitaria lagrima bajaba por sus mejillas color rosa, los recuerdos de años pasados ya no eran dolorosos, sino, que todo lo contrario, los revivía como si fuesen una película ajena a todo lo que hoy vivía; ya la soledad de tantos años no estaba, su agonía diaria por temer ser encontrada por Neil hubo desaparecido y la esperanza de un futuro junto al hombre que amaba le llenaba toda.

Sentía que todos sus recuerdos pasados eran de una historia que hoy tenia un final feliz, en el cual ella junto a su amado eran los protagonistas. En su interior dio mil gracias por todo lo que hoy vivía, junto a él quien le devolvió la vida y las esperanzas a su vacía existencia.

Se encontraba sentada cerca de la ventana de aquel majestuoso hotel en la ciudad de Paris, la lujosa habitación se encontraba iluminada por sólo un quinqué sobre el tocador de la joven. Poca luz en toda aquella habitación, sin embargo en su interior brillaba un resplandeciente sol que alumbraba su vida. Estaba en este momento sola en espera de la llegada de su esposo, sin embargo a pesar de lo amplia de la misma, ella sentía que era arropada por tantos sentimientos que era imposible darles cabida en aquel lugar.

Suavemente la puerta de la habitación se abrió, el joven duque entró a ella cerrándola sin hacer el más mínimo ruido. La rubia seguía sumergida en sus pensamientos, sin darse cuenta que la miraban, aquellos mismo ojos que un 31 de diciembre sellaron en su corazón la palabra amor con fuego ardiente.

Poco a poco se acercó a ella, en un suave silencio, hasta llegar a estar tan cerca que su perfume de rosa le embriagaba el alma. Levantó su mano y acarició suavemente su pelo, haciendo que esta saliera de aquel mundo donde estuvo sumergida.

- Espero ser la causa de esos pensamientos, Señora Granchester – Dijo él colocándolae frente a ella y besando suavemente su frente

- No, no eres la causa… - Dijo ella con una sonrisa picara

- ¿Ahhh no? – Se acercó a su oído haciéndola temblar

- No, Terry no eres la causa, eres mi todo, desde que te conocí te convertiste en la única razón de mi vida, en mi alma gemela, en mi amor, en mi familia… -Le dijo mirándole a los ojos mientras lagrimas salían de sus verdes lagunas.

- Tu… Tu eres todo eso y más para mí Candy… Mi vida sin ti fue tan gris, tan vacía y sola – El joven le dijo entre suaves besos, para luego ponerse de pie y llevarla a la cama para poder abrazarla a su antojo

La dejo sobre la cama y luego se levantó, destapó la botella de vino rojo que estaba sobre la mesa del pequeño comedor de aquel la recamara. Sirvió dos copas de vino y le pasó una a ella mientras de la otra bebía sin dejar de mirarla. Tomó en sus manos ambas copas y las colocó de vuelta a la mesa. Quería que este momento nada, ni nadie le interrumpieran.

El vino es mejor en tu boca
te amo es más tierno en tu voz
la noche en tu cuerpo es mas corta
me estoy enfermando de amor.

- Hoy solo quiero abrazarte como siempre desee, como lo soñé. – Respiro profundamente y luego continúo – Tu me enseñaste a ver la vida de otro color Candy, aprendí a ver la felicidad y a entender que un ser tan gris como yo podía tener colores – Le decía sin separar sus labios de los de ella.

- Terry no digas eso, tu no eres así – Fueran las palabras de la duquesa mientras con su mano acariciaba las mejillas y el cabello de su esposo

- Si, amor sí lo soy… Pero desde aquel día que te metiste en mi vida, todo cambió, mis sombras se convirtieron en arcoíris y mi tristeza en alegría

- ¡Yo no me metí en tu vida! Tu eras un aburrido que necesitabas de una amiga y yo… - Respondió ella haciendo un leve puchero

- Ves… Te metiste, ¿Alguna vez te dije que necesitaba de alguien?

- No, pero yo…

- Tu amor; siempre has sido y serás una pecosa entrometida – Dijo él acariciándole suavemente aquel cabello riso que tanto le gustaba.

quisiera caminar tu pelo
quisiera hacer noche en tu piel
pensar que fue todo un sueño
después descubrirte otra vez.

- Sabes que no me gusta que me llames así… Tengo un nombre – Dijo mirando hacia otro lado, la verdad es que se moría por reír, pero no quería perder ante él

- Y muy bonito, pero todos te llaman por tu nombre, yo sin embargo te llamo por aquello que vi por primera vez y que desde ese día supe que quería despertar y que lo primero que viese fueran tus bellas pecas.

- ¿Tienes que dañar un hermoso momento con mis pecas? – Dijo ella haciendo un falso puchero

- Es que para mi son hermosas, toda tu lo eres. Yo te amo desde antes de salir del San Pablo, yo te amo, mucho antes de aquella visita que hice a tu hogar de Poni para conocer más de ti – Ahora el le decía suavemente al oído con voz tan suave y varonil que hacia que cada poro de ella despertase – Yo estoy enfermo de amor y sólo tu eres la cura para que mi alma se sacie cada noche, cada día hasta lograr la paz que junto a ti encuentro.

y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podérmelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue mi suerte
amarte es un placer
mujer.

Un apasionado beso se hizo protagonista de aquella escena de amor, donde ambos jóvenes se decían sin palabras todo aquello que sus corazones deseaban expresar. Ella sentía que iba a desfallecer al sentir todo el amor que su ahora esposo era capaz de brindarle y como este le llenaba cada parte de su ser con palabra sólo para ella.

Y amarte como yo lo haría
como un hombre a una mujer
tenerte como cosa mía
y no podérmelo creer
tan mía, mía, mía, mía
que eres parte de mi piel
conocerte fue mi suerte
amarte es un placer
mujer.

Las horas pasaron y Candy despertó, con sus manos buscó la presencia de su esposo, pero solo encontró la cama vacía, entonces cubriendo su cuerpo se puso levantó y al mirar hacia la misma ventana donde ella estuvo sentada antes de su llegada le vio. El volteo a escucharla y le extendió su mano para que ella fuse hasta él.

- Que haces aquí amor – Dijo ella al sentir como los brazos del joven la presionaban

- Pensando… - Dijo y volvió a mirar hacia afuera mientras caía la lluvia intense y la luna alumbraba la noche. – Sabes, muchas de las veces que vine a esta ciudad estaba sólo y de muy mal humor.

- ¿Y eso por qué? – Preguntó ella luego de depositar un suave beso en su barbilla y colocar su cabeza en su pecho

- Esta es una ciudad para enamorados, sin embargo, mi amor estaba lejos. Tu, estabas lejos y en ese instante te creía prohibida. Hoy son tan feliz Candy, que no puedo expresarlo con palabras, sólo puedo decirte que te amo y que deseo pasar el resto de mis días junto a ti

- Yo también te amo Terry y deseo lo mismo.

- Candy, mañana es un día muy importante, tenemos la fiesta y me he enterado que tu primo, el elegante asistirá

- ¿Archie?

- Sí, el elegante

- El y su esposa la tímida son invitados a dicha fiesta

- Entiendo… - Dijo ella quedándose pensativa por unos instantes

- Su suegro desea presentármelo para que iniciemos relaciones de negocios. Hoy durante la reunión que tuve él, el señor Britten estuvo presente; me habló del elegante y de cómo juntos podríamos lograr quedarnos con el mercado de importaciones de caballos en ambos países.

- ¿Y tú que piensas?

- El no me pareció alguien de confianza para hacer negocios, sin embargo sus ideas son buenas, pero prefiero hablar con el elegante, siempre desde el colegio San Pablo, él tenía el don para los negocios y sé que siendo un Andley su comportamiento sería diferente. Sin embargo Candy, quiero que sepas que en el momento en que me digas que te molesta o que simplemente no quieres que tengamos ningún tipo de relación con ellos, yo no lo pensaré dos veces y doy por cerrado cualquier acuerdo futuro entra ambos.

- ¿Harías eso por mí? ¿Aunque el acuerdo fuese a dejare riquezas?

- Haría eso y más mi pequeña pecosa, al parecer aún no entiendes que mi mayor riqueza lo eres tu…

- Te amo engreído…

- Y yo más mi pecosa

Nunca utilzo canciones, pero esta es una de mis favoritas y creo que vá excelentemente bien con el sentir de Terry...

Buenos chicas he vuelto a terminar todas... Espero les guste... Gracias por los comentarios...