A pesar de que las luces se encontraban encendidas y que el ambiente era bien relajado, su corazón estaba negro y turbado ante todo lo que su vista ahora veía. Tiró todos los documentos a escritorio y se colocó de pie de una forma tan rápida demostrando la frustración y enojo que sentía…
- Esto que me estas mostrando, no puede ser realidad – Fue el susurro de aquel hombre que no dejaba de mirar y que aunque intentó entender la situación seguía sin poder entender.
- Sí lo es…
- Pero…
- Todo sucedió como le he contado señorito Cornwell – fueron las palabras de aquel fiel asistente al Stear
- Toda mi familia presa de la pobreza sólo por que los Leagan hicieron de las suyas y engañaron al tío Albert. – Una solitaria lagrima rodó por sus mejillas al recordar a su familia, su hermano, su primo y aquel tío abuelo que no conoció mucho pero que siempre les apoyó.
- Al no conseguir todo lo que querían con Albert – Volvió a hablar el asistente - le mandaron a asesinar y hurtaron un plan donde Neal, al saber que Candice era la única heredera de los Ardley, al verse desamparada, sola y en la total miseria aceptaría casarse con él y por ende él manejaría lo restante de la fortuna más el fideicomiso de la Señora Candice.
- ¿Una vida a cambio de dinero? – El joven se volteó a mirar por el gran ventanal de aquel despacho del castillo de los Granchester, se sintió vació, sintió dolor y desesperación - Llegar al extremo de asesinar a Albert con tal de quedarse con la fortuna y hacer pasar a Candice por todo ello – Continúo Stear volviéndose a George y mirándole frente a frente
- Hay más… - Sacó otro paquete de papeles de su folder y le pasó al joven, sabía que esto no le gustaría para nada.
- ¿Más?
- Si, ellos; los Leagan convencieron a los padres de la señora Annie a que se asociaran con ellos y de esta forma manipular la situación donde La joven Annie quedase embarazada de el Joven Archivald y con ello a obligarlo a dejar a Candice sola y mudarse a otro país
- Mi hermano… - Dijo Stear sintiendo unas enormes ganas de buscar a su hermano - Me imagino lo que sintió al verse en dicha situación; George…
- Es imaginable, sin dinero, apellido y con familia de camino… No tuvo otra opción
- Querrás decir… - Refutó el inventor sentándose, colocando sus codos sobre sus rodillas y entre ellos su cabeza para continuar hablando - No buscó otra opción, dirás… Se fue por la más fácil, la que le costaría menos esfuerzo. Dejó caer nuestro apellido, dejó sola a Candice, dejo que todo pasará…
- Recuerde que su hermano era muy joven y sin experiencia. Creo que no debería juzgarlo tan drásticamente… Si bien cometió errores, créame que mis investigaciones sobre él dan a denotar el mal vivir y humillaciones que ha tenido que pasar en estos años. A mi entender ahora es momento de buscar soluciones
- ¿Soluciones? No sé por donde comenzar George – fue la respuesta y de inmediato se colocó de pie a espera de guía para desde ya organizar todo lo que quedó atrás.
- Comencemos por esto – Dijo el hombre sacando un telegrama de su bolsillo y pasándole al joven Stear…
- Esto es una broma, no puede ser verdad – se repetía una y otra vez en su cabeza, miraba y miraba tratando de que aquello que le perturbaba su vista desapareciera pero seguía aún ahí. – ¿No es verdad? – Dijo por fin la pelinegra
- ¿Candy? – Fue el susurro que salió de la boca de Archivald cuando la nueva duquesa de Granchester de mano de su esposo se colocó frente a ellos.
- Señores Britters, Conrwells, permítanme que les presente a mi esposa la duquesa de Granchester Candice Granchester, pero… Creo que ya ustedes la conocen de antes. ¿No es así Archie, Annie?
- Candy… ¿Estas aquí? - No podía moverse ni dejar de verla, allí estaba su prima, más bella que nunca y del brazo del hombre que ella siempre amó. Sintió felicidad de verla, pero al mismo tiempo dolor, él la había abandonado. La culpa y los remordimientos comenzaron a hacerse dueños de su interior
- Buenas noches señores – Fue el seco saludo que le dio la pecosa a estos que antes le hirieron y abandonaron…
Candy les miró a todos, vio en Annie asombro y angustia, siguió su mirada hasta llegar a su primo. Al mirarse frente a frente este bajó la cabeza y dejo rodar sus lagrimas sin importar donde estaba ni quien le viese. El joven apretó sus puños y su respiración comenzó a pesarle.
- Señora duquesa es un placer volver a verla – Dijo el señor Britter tratando de que el ambiente se mejorará, pero fue en vano, Candy no dejaba de ver con dolor as u primo y este solo seguía con su cabeza baja y con lagrimas rodando por sus mejillas. El mismo Terry se sintió muy mal, pues él en su tiempo también dejó a Candy por otra, tuvo que elegir y no fue feliz. Entendía su dolor, su culpa y el remordimiento que tenía.
- Igualmente señores Britter…
- Candy yo… - Intentó hablar Annie, pero no logró continuar al darse cuenta que Candy no le quitaba la vista a su esposo y que al igual que él lagrimas comenzaban a asomarse en sus ojos. Terrence a ver el estado de animo en que se encontraban le susurró algo a su esposa al oído y esta con una suave sonrisa y un gesto de amor le dio un si.
- Archivald – El joven levantó la mirada al ver que Terrence le nombraba, sus ojos miel se encontraron con los del duque y entonces sacando su pañuelo se limpió el rostro. Entonces Terry tomó la mano de su esposa y se la hizo llegar a él. – Es necesario que Candy y tu tenga una plática. Quizás este no es el mejor lugar, pero si es necesario, vallan a la terraza y cuando terminen le estaremos esperando aquí –
Archie abrió los ojos ante aquel gesto, se imaginó que iban a reclamarle o algo peor, pero n, la bondad del duque de Granchester y Candy era demasiada como para hacer algo así. El joven Cornwell tomó la mano enguantada de su prima y olvidándose de todos la dirigió hacia la terraza de aquel lugar. Annie miró aquella escena y estaba lista para salir detrás de ellos cuando una fuerte mano le agarró por el brazo y la detuvo.
- Creo que esa conversación es sólo de ellos – Le dijo Terrence un poco molesto al ver aquella mujer que tanto daño le hizo a su esposa
- Pero… ¿Van a estar solos en la terraza?
- ¿Acaso no confías en tu esposo?
- Yo… Yo no confío en ella, él aún siente algo por ella – Dijo la joven tratando de crear algún sentimiento en el duque para que le soltara y dejara ir hasta Archie. Saberlo solo con Candy le molestaba a extremo y no quería ni imaginar lo que podría hacer…
- Yo confío en mi esposa. No tengo ninguna duda sobre el amor de ella a mi. Sin embargo creo que usted, tímida… Debería ser menos asfixiante, no creo que su esposo le agrade que le haga una escena en este lugar.
- Hija déjalos, son primos… - Fue la petición de su madre por miedo a que esta creara un escandalo y más hiciera algo a la duquesa.
- Madre…
- No, deja tus niñadas, creo que es mejor que hablemos de negocios duque en lo que ellos arreglan ese problemita ¿No cree?
- Señor Britter, este no es el lugar para hablar de negocios y menos el momento indicado, si me permite voy a buscar algo de tomar. – Dijo el joven duque cortando la conversación con el ambicioso hombre, pero antes de salir se volvió a Annie y le dijo – Déjalos hablar, estaré al pendiente de ti… - Y se retiró a un lugar lejos de esa trio de víboras como les llamó desde ya, pero sin dejar de mirar a Annie
Caminaron despacio y al llegar a la terraza ella soltó su mano enguantada del joven, él estaba buscando palabras, palabras que pudieran expresar su inmenso arrepentimiento ante lo que hizo, palabras que le dieran a entender que ella era importante y que desde aquel día lamentaba lo que hizo y como ocurrieron las cosas.
- Candy… ¿Perdóname? – Fue lo primero que salió de los labios del joven mientras la miraba a los ojos
- Yo… Archie… -
- No sabes lo que han sido estos años, no sabes lo arrepentido que estoy de haber tomado este camino que se ha convertido en un cárcel para mi. Candice – Dijo y se puso de rodillas ante la joven – Perdóname, por favor, por lo que más quiera… - Y como si fuese un niño comenzó a llorar…
- Archie, párate – Dijo Candy colocando sus manos en el rostro del joven para que le mirara a los ojos – Párate por favor – Este comenzó a levantarse y se puso frente a ella.
- ¿Perdóname Candy? Quisiera encontrar las palabras que lograsen explicar como me siento, pero sólo sé que necesito tu perdón…
- Archie, tu me dejaste sola, te fuiste cuando más te necesitaba…
- Lo sé, todos estos años me he reprochado el haber sido tan débil – el joven se volteo al jardín, colocó sus manos sobre su cabeza y continúo – Fui débil Candy, yo sólo pensé en mi, en mi hijo y en Annie, no pensé en ti, que te dejaba sola, que ya no estaba Albert para cuidarte. – Respiró fuerte, bajó sus manos y volteo a ella – Yo fui un egoísta… Eras mi única familia viva y te dejé… Sé que hice mal, que debí quedarme y luchar junto a ti, trabajar fuerte y mantener a mi familia como lo hace un verdadero hombre.
- Cuando me dejaste tuve que mudarme de estado… Neal intentó violarme varias veces… - Dijo ella y el joven bajó nuevamente la cabeza y apretó sus puños con deseos de pegarle hasta dejar a Neal sin vida – Me obligaron a dejar mi título de enfermera, tuve que convertirme en un sirvienta y te juro que eso no me molesta, tu me conoces y sabes que no me molesta, pero las humillaciones que he pasado, la soledad que tuve hasta hace unos meses fue muy grande Archie… - Dijo entre lagrimas y llanto Candy para luego mirarlo detenidamente
- Sé que hice muy mal Candy
- Cuando murió mi madre, la señorita Ponny, estuve sola sin ti, cuando derribaron el hogar de Ponny y alejaron a la hermana María de mi vida estuve sola. Me dejaste sola Archie… Tu eras mi única familia y aunque no seamos de sangre tu sabes que eso para mi nunca ha importado…
- Perdón… Tu eres mi prima, eres mi familia y sabes que te amo como amé a Anthony y a Stear…
- No lo demostraste cuando me hablaste ese día – Recordó la joven
- Estaba temeroso, no voy a excusarme pues debí hacer las cosas diferentes, pero me vi obligado a elegir mi hijo o tu… Las circunstancia no fueron las mejores y menos mi decisiones. Sé que debí elegir diferente, demostrar carácter y poner un algo a aquel chantaje que se me hizo, pero no supe como reaccionar, tuve miedo a que mi hijo pasara hambre – Respiro fuertemente, cerró los ojos y continúo dejando fluir todos sus sentimientos – Tuve miedo a la pobreza, pero hoy te aseguro que ni la peor de las pobreza es tan mala como las humillaciones que he pasado. – El joven entendió que todo estaba perdido y que no encontraría aquello que tanto deseaba, el perdón de su prima, era mejor despedirse y saberla feliz aunque ya jamás la volviera a ver
- A pesar de todo, sabes Candy, estoy feliz de verte junto a Terry. De todos el fue el que más lucho por ti y que más amor te demostró sin importar lo que los demás pensaran de él. – El joven hizo una larga pausa y luego procedió a mirar a su prima a los ojos – Si algún día me necesitas, yo estaré aquí para ti y créeme que nunca más volvería hacer la torpeza del ayer. Mi amor por ti es y será para siempre. Eres la única familia que tengo y siempre puedes contar conmigo Candy…
Candy le miró y vio en sus ojos dolor, si bien quería sacarse del pecho todo lo que sentía ante lo que sucedió, nunca quiso hacerlo sentir tan mal, ella amaba a su primo y él era uno de sus paladines, junto a Stear y Anthony… ¿Cómo no perdónale? Todos comenten errores y hoy el demostró que estaba arrepentido y que aún la quería. La joven le sonrió y suavemente levantó su mano para que este la alcanzara…
- Ven primo, dale un abrazo a tu prima que te ha extrañado con no te imaginas – El joven sonrió y se lanzó a los brazos de la rubia abrazándola fuertemente y entre llanto le pedía una y mil veces perdón – Yo te perdoné hace tiempo – le contestó mientras seguían muy abrazados riendo y llorando al mismo tiempo…
- ¿Qué significa esto? – Fue la brusca voz de Annie ante aquella escena donde encontraba a su esposo abrazado de la joven rubia que hubo sido su rival y el más fiel recuerdo de que Archie no la amaba.
- Annie… - Dijo Archie separándose de su prima y viendo como el joven duque se reunía junto a ellos con cara de pocos amigos.
- Disculpen intenté retenerla, pero se me zafó – Fue el divertido comentario de Terry, quien alargo su brazo a su esposa y la acercó a él dándole un suave beso en la frente - ¿Todo bien esposa? – Le preguntó y esta con una suave sonrisa le respondió – Todo bien amor… - Luego se volvió a ver a su primo junto con su esposa quien los miraba sin entender como era posible que Terry no le entrará al golpes por estar abrazando a Candy.
- Archie – Dijo el duque, mañana a las 4:00pm te espero en mi hotel para que hablemos sobre esos negocios que tanto me habla el señor Britter, pero ven sólo… No quiero tratar con nadie más que contigo
- Por supuesto… Gracias Terry, gracias Candy por perdonarme…
- Hasta mañana - Dijeron ambos y se marcharon tomados de la mano y muy juntos, mientras Annie les miraba y comenzaba a hacerle una y mil preguntas a su esposo sobre Candy y lo hubieron hablado y del hecho que en ningún momento ella le dirigió la palabra.
La fiesta terminó con todos su matices, colorido y encanto, sin embargo la joven pareja al llegar al hotel hubo continuado una donde solo ellos dos eran los invitados, se amaron hasta quedar sin aliento, se demostraron con hecho lo que la palabras a veces no puede expresar y entre besos y caricias lograron descansar para prepararse para el nuevo día que ya comenzaba… "Un día lleno de sorpresas para el elegante" – Fue el pensamiento del Terry mientras acariciaba la rubia melena de su esposa y la veía dormir entre sus brazos.
Gracias por los comentarios!
Me han pedido que Albert esté vivo, pero entonces perdería concordancia la historia... Sorry, pero prometo escribir una donde no muera... Pero no me pidan que él, Albert quede con Candy... :\ . ¡Candy y Terry!
