"Las calles de la ciudad que por tanto tiempo han sido parte de este destino que me ha tocado vivir hoy se ven tan ajenas a mi. Mientras camino mis pensamientos pasan de lado a lado, mis recuerdos brotan como si fuesen a querer volver a revivirlos. Cada escena de estos últimos años ha dejado grandes secuelas en mí; cada palabra que ha salido de boca de ellos ha creado cicatrices que sólo el tiempo podrá borrar.
Continuo mi caminar mientras veo como las personas pasan por mi lado sin imaginarse el fuego que está ardiendo en mi alma. Mi vida ha vuelto a despertar, tengo razones ahora para volver a ser quien fui y quien por miedos dejé de ser. Ahora más que miedo, una emoción indescriptible se ha apoderado de mi y por primera vez en muchos años veo hacia el futuro y me siento orgulloso de lo que haré de mi vida.
Las gotas de lluvia caían suavemente sobre mi cabeza, quisiera que con cada gota desaparecieran los recuerdos de esta nefasta vida que he llevado.
Llegar a la casa fue al igual que otras tantas veces una tarea muy pesada, sobre mis hombros, esta vez una decisión que cambiaria el futuro de mi familia; entro y como siempre nadie me espera, todos reunidos en el estudio y me imaginó que mi hijo ya está dormido. Respiro hondo, sé que lo que me espera no será fácil, pero debo hacerlo, tengo que hacerlo.
Camino hacia el estudio con pasos fuertes y decididos, llego hasta la puerta que abierta me da la imagen de aquella escena que por tantos años he vivido; allí el señor Britter leyendo el diario mientras su esposa teje, supuestamente para los pobres y ella, Annie, la mujer que he tomado como esposa, como mi compañera de vida; sentada en aquella silla que se ha convertido en su favorita.
Su pelo tan negro como la noche más oscura cae sobre su rostro mientras lee una de sus revistas de moda favoritas, no sé en que momento me enamoré de ella, no sé si fue el saber que Candy nunca me vería con posibilidades románticas o si fue simplemente la costumbre, pero ella se fue metiendo en mi piel de forma que hoy que debo tomar esta decisión me pesa, la amo y eso no podré evitarlo, pero no puedo continuar viviendo en estas paredes, no puedo seguir sin identidad, me lo debo a mi mismo, a mi hijo, a mi hermano, a candy y a ti Annie.
Aunque sé que hoy será un adios, mi corazón se queda contigo y con mi hijo. Prometo volver amor, cuando pueda levantar mi cabeza y que tu puedas llevar con orgullo mi apellido y que mi hijo se sienta orgulloso de mi."
Los ojos azules se enfocaron en aquellos marrones que le miraban desde lejos con tantos sentimientos que ella misma no pudo descifrar, sin embargo algo en su interior le dejó saber que lo que ocurriría no seria bueno y que tendría que ser fuerte. El Castaño le sonrió mientras entraba paso a paso a aquel estudio, sus delicadas manos dejaron caer aquello que llevaba en sus manos sin darle importancia alguna.
El la miró fijamente, deseaba encontrar las palabras necesarias para que lo que pensaba hacer no le hiriera de la forma en que estaba seguro lo haría. Se acercó hasta estar frente a sus suegros y a la joven morena y sin mas hizo ruidos con su garganta para atraer la atención de ellos.
— Hasta que por fin llegas… Espero que todo este tiempo que te has tomado con el duque fuese hablando de nuestras futuras negociaciones no que lo estuvieras con la ingrata de tu prima - Le dijo el señor Britter a modo de reclamo, estaba en juego mucho dinero y sabia que una alianza con el duque era su mejor carta en estos momentos
— Efectivamente estuve reunido con el duque y con mi prima — Sintiendo la fuerte mirada de su esposa, que con ella indagaba el resultado de aquella visita. — Deseo informales que mañana parto a Inglaterra con los duques y en 4 semanas regreso a America — Dijo el joven de forma seca y dejando a más de uno con la boca abierta
— ¿Qué estás siendo insensato muchachito? — Gritó la señora Britter
— ¿Crees que puedes venir y decir una barbaridad como esta? — Fueron las secas palabras del señor Britter tratando de como siempre asustar al joven empresario
— Sólo les estoy informando sobre mi decisión — Respondió secamente, en el mismo tono que le expresó su suegro
— Tu no puedes marcharte así como así. El duque se cansará de ti como nosotros nos hemos cansado, no vales nada sin mi y mi protección. — Le gritó fuertemente el empresario mayor poniéndose de pie — Nadie, entiéndeme, nadie te va a tomar en serio, no sabes hacer nada y todo lo haces a media o mal, no sirves, no tienes apellido y sobre todo no tienes ni un quinto. — A pesar de la rabia de sus ojos, el miedo le invadió, si bien el tenia conocimientos de manejo empresarial, cabía decir que en estos años el joven hubo hecho un excelente labor logrando que la empresa creciera anualmente más de toque hubo hecho en todo el tiempo en que el le hubo manejado
— Ese señor Britter a partir de este momento no es su problema, lo que voy hacer con mi vida es mi decisión y lamento mucho que en todos estos años usted no haya visto lo que he hecho en su empresa. — A pesar de todo aquello que sentía, en este momento sus palabras estaban cargadas de una fuerza que hacia mucho tiempo no sentía y esto le llenaba de coraje para luchar por lo que realmente quería
— Eres un desagradecido — Le gritó su suegra — ¿A caso no piensa en tu esposa e hija? ¿Vas a dejarlos aquí? — Tenia que hacer que la culpa le cambiara aquella determinación, su esposo le había transmitido los cambios favorables en sus finanzas debido al joven y esto no podía cambiar
— La decision de quedarse o venir conmigo — dijo el joven mirando fijamente a su joven esposa — Es tuya Annie, tu decides yo aceptaré lo que tu quieras
— Mi hija jamás aceptará una barbaridad como esa, ella si es agradecida y sabe cual es su lugar — Volvió a hablar su suegra mirando a su hija quien no se movía de aquella silla, si bien le asustaba volver a America, pensar en vivir sin su esposo era algo que jamás podría si quiera aceptar. Entonces la joven dejó de mirar a sus padres, bajó la mirada a sus manos, a ellos le debía tanto, la adoptaron, le dieron un nombre, educación, casa y aunque el amor fue a media, ellos la convirtieron en la mujer que era hoy en día.
Ellos la habían hecho, la habían ayudado y aceptado cuando cometió aquella locura de salir embarazada y obligaron al joven a casarse con ella. Ellos eran muy importantes para ella.
— ¿A que hora quieres que estemos listos para partir Archie? — Dijo la joven poniéndose de pie frente a su esposo, mirándole fijamente y sonriéndole. Sabia que le debía demasiado a sus padres, pero su esposo con tantos insultos, humillaciones y con todo el dinero que ella sabia habían acumulado gracias a él, le había pagado
— ¿Estas loca? — Grito el señor Britter
— No padre — Dijo ella volteando a mirarlos — Mi lugar es junto al de mi esposo
— Vas a pasar calamidades, el no es nadie
— Es mi esposo, el padre de mi hijo y eso es suficiente para mi — Le respondió y de inmediato dio media vuelta y se dirigió a la habitación a preparar su equipaje
— No vuelvan cuando el hambre le llegue a los huesos y cuando su hijo le grite por pan, a partir de este momento están muertos para mi. Espero que entiendas esto Archie — Le señaló directamente con un dedo a su rostro — tu has llevado a tu familia al desastre, no cuentes con nosotros cuando te des cuenta del error que estas haciendo.
— No se preocupe hace tiempo que no cuento con ustedes
— Ingrato. No te quiero un segundo más en mi casa, LARGUENSE , no quiero volver a saber de ustedes mientras vida yo tenga — Le grito el hombre mayor furioso al ver que ninguna de sus cartas tuvo efecto ante su yerno
— Como desee. — Le dijo el joven dando media vuelta y encaminándose a la habitación de su esposa. Ella al llegar le esperaba con las maletas sobre la cama y colocando ropa la vio moverse de un lado a otro. La miraba y estaba pasmado ante la actitud de la joven, estaba seguro que esta se quedaría disfrutando de la estabilidad económica que le brindaban sus padres. Desde que la conocido sabia que ella no era de las personas que se arriesgaban y que le temía a todo
— ¿Estas segura de que quieres venir conmigo?— Le dijo, agarrándola para que se detuviera y le mirara — Lo que me espera no es fácil Annie y puede que necesitemos cambiar nuestro estilo de vida a uno más modesto
La joven le miró y él pudo notar la incertidumbre en sus ojos y el miedo fue reflejado mientras le miraba fijamente.
Felices fiestas y próspero año nuevo!
¿Crees que se irá con Archie o se quedará cómodamente con sus padres?
