Un presente para mis Terrytanas por el día el amor y amistad.

La joven le miraba tratando de buscar las palabras exactas, aquellas que le diesen a entender a su esposo todo lo que su alma sentía y en especial el inmenso amor que desde siempre ha albergado en su corazón para él.

Desde la primera vez que lo vio, él se adueño de su corazón y aunque ella sabia que él no la quería, lo amaba tanto que llego a rogarle a su hermana para que se lo dejara. ¿Vergüenza? Sí y mucha al hablar con Candy y rogarle que le dejase a Archie. Ella lo había escuchado hablar del amor que sentía hacia al la rubia, le había visto mirarla de aquella forma que ella soñaba ser vista por él.

Sabia del buen corazón de la rubia, Candy la quería y haría cualquier cosa si se lo pedía y más si le veía sufrir, Sí la manipuló con lagrimas, pero en la guerra como en el amor todo se vale ¿o no?

¿Quién puede juzgarla si todo lo hizo por amor? Y lo peor del caso es que sabia que si tenia que volver a hacerlo, lo haría... Por Archibal Cornwell haría eso y mucho más.

– Sé que nunca he sido una mujer fuerte y capaz de luchar por lo que realmente quiero, pero hoy estoy completamente segura de mi decisión – Comenzó a decirle la joven morena a su esposo mientras acariciaba su mejilla y se acercaba más a él para sentir su calor – Mi lugar es en donde tu estes y sé que junto a ti estaremos bien – Continuó hablando la joven mientras le abrazaba.

– Annie no tengo mucho que ofrecerte en estos momentos – Le susurró Archie mientras besaba la negra y lacia cabellera.

– Archie tu eres todo lo que necesito. Sé que si me quedo aquí tendría todo lo que materialmente requiero, pero no te tendría a ti. – manifestó la joven mirándole directo a los ojos para que este viese que le decía la verdad – Estaría vacía sin ti... Yo te amo más que a mi misma y soy capaz de todo por estar junto a ti.

– Yo también te amo Annie. – Le susurró suavemente al oido para luego apoderarse de los labios de su mujer, aquella que siempre ha estado y que a pesar de todo ha llegado a amar de una forma que jamás imaginó. – Vamos a empacar que esta misma noche – Le dijo el joven tragando fuertemente a sabiendas que le dolería lo próximo – Tus padres. Ellos nos han pedido que nos marchemos esta noche.

– Entiendo – Simplemente dijo Annie, se alejó de él y comenzó a colocar en su equipaje lo que era necesario para partir, lo demás ya se encargarían de pedir ser enviado a cualquiera que fuese su destino o simplemente se dejaría detrás, así como hoy dejaba aquella vacía vida que vivió junto a sus padres por tantos años.

La joven pareja salió de aquella casa sin despedirse, para Annie fue doloroso ver cómo sus padres la ignoraban y que ni siquiera se dignaron a decirle adiós. No sabia cuándo los volvería a ver, o si algún día lo haría, pero ella respetaría su decisión.

Llegaron al hotel donde se hospedaban los duques y su hermano, pidieron una habitación y que le fuelle llevado un pequeña cama para su hijo. En la mañana le diría a su esposa sobre Stear y todo los nuevo cambios que vendrían para ellos.

A pesar de todo; Archie estaba feliz, su esposa lo eligió a él, le demostró que realmente le amaba y que le seguiría hasta el final del mundo si él se lo pidiese. La miró dormida profundamente y pensó que era el hombre más afortunado del mundo al tenerla. Volvió la mirada a la pequeña cama a sus pies y vio a su hijo. ¿Qué más podía pedirle a la vida? En este momento se sentía que lo tenia todo y por sobre todo las fuerzas para luchar por ellos y salir adelante.

La idea de volver a América le llenaba de gozo, ese era du hogar... Sus mejores recuerdos se encontraban allá y ahora volver era lo que mas deseaba. El sueño se apoderó del joven.

La mañana llegó trayendo consigo mil y una nueva noticia para Annie, su asombro y felicidad al encontrarse con Stair, la próxima boda con Patty y el volver a estar juntos como cuando eran jovencitos.

Sin embargo le quedaba algo por hacer, algo que no la hacia sentir completamente feliz y era hablar con Candy. Durante el día que pasaron antes del viaje a Granchester, intentó hablar con ella, pero las palabras no le salían. ¿Cómo pedir perdón a quien se le hizo tanto daño a conciencia? Por que a pesar de toda la manipulación de Elisa y su madre, ella sabia que esta haciendo mal al tratarla así.

Ahora sentados todos en aquel pequeño restaurante podía ver cómo el amor entre Candy y Terry era real. Buscaban la mas minima excusa para tocarse. No sólo era el que le ofrecía un despliegue de atención como si se tratase de la misma reina de Inglaterra, era ella también que demostraba el amor hacia el duque de mil y una forma posible dentro de lo que permitía la sociedad en ese momento. Río al ver cómo Terry tomaba con su tenedor un pedazo de aquella carne y sutilmente la llevaba a los labios de su esposa sin dejar de mirarla a los ojos. La enrojecida Candy daba a denotar que sus pensamientos eran efecto de aquella profunda mirada y que no les importaba lo más mínimo los demás, sólo existían ellos dos en esos momentos.

Entendió que sus miedos eran injustificados y que ella, Candy, a diferencia de sí, jamás la traicionaría. Ese mismo día decidieron volver a Inglaterra y comenzar a trabajar en todo loo que conllevaba volver a America.

Los caballeros se reunieron de inmediato para organizar los pormenores de su viaje y todo lo que legalmente conllevaría él mismo. Los jóvenes hermanos junto con sus parejas e hijo ocuparían la mansión de Chicago, actualmente propiedad de Terrence, hasta que ellos se estabilicen. El joven duque hubo adquirido mas del 70% de las acciones de los banco que poseían la familia Ardley, varias de sus propiedades y sobre todo la casa de Lakewood, ahora la manejarían los Cornwell con el fin de que el apellido Ardley volviese a ser aquel que una vez fue, no sólo por ellos, sino por Albert y la tia abuela.

Annie la miraba, ahora estaban solas sentadas una frente a la otra. Candy miraba a travez del cristal sin el mas mínimo deseo de siquiera entablar conversación con la que fue su hermana. Por su parte, Annie necesitaba hablarle, este era el momento y debía de aprovechar la oportunidad que la vida le estaba dando.

Lamentablemente para la morena, todas aquellas palabras que había dicho a Candy estaban aún presente. El dolor de las mismas, su mirada y todo lo que vino después aún era palpable en la rubia.

– Candy – Le llamó la morena, logrando que la joven duquesa saliese de sus pensamientos y enfocara su mirada en aquella mujer que una vez la consideró familia.

– Candy, yo – Comenzó a hablar Annie, no sabia que palabras utilizar, pero debía hacerlo, este era el momento. – Quiero pedirte, quiero pedirte perdón por todo el daño que te hice. – La rubia la miró fijamente sin ninguna expresión en su cara. Annie se había convertido en una de las personas que más daño le causó. Su hermana, aquella que era su familia la hizo sentir tan mal, la dejó sola y la humilló como nadie lo había hecho. Si era cierto que había sufrido, pero ahora era feliz y aunque en su esencia no sabia el rencor, sabia que jamás volvería a tener una relación con ella como la que tuvo de joven.

– Candy yo actué mal, los celos me llenaron la cabeza y aunque dejé que otros me manipularan, debo tomar responsabilidad por mis actos y mis palabras. – Respiró profundamente mientras se secaba una solitaria lagrima – Te pido que me des la oportunidad de arreglar mis errores contigo.

– Annie, me hiciste mucho daño y no puedo olvidar de la noche a la mañana lo que sufrí. – Le respondió de forma seca la rubia

– Perdóname yo sólo...

– Sólo pensaste en ti – Le interrumpió la rubia – No pensaste en lo que yo sufriría ante tus palabras y la forma en que actuaste. Pensaste en como llevarte al único familiar que en ese entonces tenia junto a mí.

– El te amaba en aquella época – Le susurró Annie

– Pero yo no. Yo te lo cedí, te dejé el camino libre para que fueses feliz.– Le recordó la rubia, estaba cansada de siempre darle a Annie y que está tomara las cosas como que las merecía, no por gratitud. – Yo amaba a Terrence, tú lo sabias

– El no estaba contigo... Yo pensé

– Que caería en los brazos del primero que me propusiera matrimonio. – Volvió a cortarle Candy – Nunca me conociste, estabas tan centrada en ti misma que nunca te tomaste el tiempo de conocerme. Yo nunca hubiese aceptado nada de Archie por el simple hecho de que tú lo amabas y en aquella época te consideraba mi hermana.

Tu no sabes todo lo que pasé gracias a lo que hiciste, las veces que Neil estuvo a punto de hacerme daño, el hambre y la soledad que pasé. No tienes ideas de lo que es correr a otro estado, dejar tu profesión y convertirte en una mucama para poder tener por lo menos pan y un techo donde vivir. Tu no sabes lo que es quitarte a un asqueroso Neil de encima mientras trata de romper tu vestido para hacerte más daño o el miedo ante la soledad y sin ninguna esperanza.

Despertar cada mañana sin saber que te traerá el día. Luchar diariamente en dos trabajos sin poder descansar, estar cansada y no poder dormir ¿Dime Annie pensaste en mí cuando tomaste aquella decisión? No. Sin embargo todo lo que hice en mi vida fue pensando en tu bien, en no dejarte sola y que fueses feliz – Ahora fue el turno de Candy de limpiarse las lagrimas mientras Annie le miraba sorprendida por el carácter que demostraba. Nunca se imaginó todo lo que pasó Candy y mucho menos que ahora le hablare de esa forma cuando siempre la trato de forma tan dulce y especial – Sabes que en mi no estar el guardar rencores y que eres parte de mi familia sólo por ser la esposa de mi primo, pero – Hizo pausa buscando las palabras correctas – Nuestra relación como hermanas jamás podrá volver. Ahora eres la esposa de mi primo y como tal te trataré. No esperes más de mí, pues esto es todo lo que obtendrás, permiso. – Dijo la rubia levantándose y dejando a una Annie sin palabras y sumergida en la culpa ante aquella confesión.

oOoOoOoO

Hola chicas.. ¿Qué les pareció la actitud de Candy con Annie?

¿Creen que fue muy fuerte?