Lecciones de amor
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Capítulo primero
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Pan seguía parada delante de la puerta luego de ser literalmente echada por la directora Briefs. Pataleó, gritó y maldijo cuanto pudo y ni aún así logró que la mujer de azul cabellera saliera a darle más explicaciones, porque de algo estaba segura: ella ni muerta recibiría la ayuda de un niño.
A lo lejos una muchacha de negra cabellera la observaba con gran interés. Desde que la chica Son inició con su puchero, ella había decidido mantenerse alejada por un tiempo para no ser blanco de sus agresiones, al menos hasta que Pan se cansara de hacer desorden en los pasillos.
––¡Maldita! ¡Maldita bruja! ––gritó la chica Son con todas sus fuerzas mientras se derrumbaba por fin a mitad del pasillo––. Le juro que el día que se muera iré a bailar sobre su pútrida tumba.
Acto seguido se levantó y pateó la puerta. Se sobresaltó cuando sintió a alguien tocar su hombro.
––No creo que sea buena idea, ya sabes, para ese entonces tu bien podrías estar en prisión purgando una condena de cadena perpetua.
Pan frunció el ceño, mas al instante soltó una ligera risa al notar el tono divertido de su amiga.
––Sí, Mai, creo que tienes mucha razón en eso.
La otra chica sonrió ampliamente y, tomando del brazo a su amiga, salieron del colegio.
Durante el trayecto, Pan relató lo acontecido a Mai con lujo de detalles, claro, no sin interrumpir su narración para lanzar un par de insultos contra la familia Briefs, captando la atención de muchos transeúntes ante el tono desmedido que usaba la joven, avergonzando en gran medida a su acompañante.
––Entonces ––dijo cuando su amiga terminó–– tendrás que quedarte con ese sujeto por las tardes, ¿eh? Sin duda la directora Bulma sabe cómo sacarte de tus casillas, aunque todavía no puedo digerir que sea casada y tenga un hijo, es decir, ella no aparenta mayor edad que tu mamá, y siempre que la veía con profesor Yamcha reafirmaba mi teoría de que eran novios… aunque tal vez ella engañe a su esposo con él, ¿no lo crees? ––cuestionó en pose pensativa.
––¡Y a quién diablos le importa! Su esposo se lo tendrá merecido por ser tan estúpido de casarse con una mujer que está completamente loca y no haberla internado en un hospital psiquiátrico en cuanto pudo ––refunfuñó cruzándose de brazos.
La gente que caminaba por las calles de la ciudad las empujaba y apretujaba de vez en cuando. El sonido de los automóviles resultaba hiriente para los oídos, además del incesante murmullo de la gente a su alrededor que perturbaba su conversación. Sin embargo, no se podía hacer nada, ya que esa era la hora precisa en que muchos salían a comer de sus empleos,
Ambas chicas se dirigieron a un callejón, pues, como siempre, debían arreglar unos asuntos pendientes con ciertos sujetos que osaron burlarse de su aspecto, lo cual pagarían con sangre. No solamente eran un problema en la escuela, lo eran también fuera de ella, y no importaba el riesgo que corrían ni los regaños, golpes e insultos que podrían recibir luego de cada pelea, lo más importante era sentir la sangre fluir aceleradamente por sus venas, la sensación de poder que aumentaba a la par que lo hacía la adrenalina, el dolor de sus nudillos al impactar contra la mandíbula del oponente; lo importante era esa sensación de ser invencibles, de no tener un rival que se les comparara, eso era lo verdaderamente importante. Cualquier otra cosa, era pura basura.
––Oh, aquí están las estúpidas del otro día, pensé que no vendrían solamente porque usan bragas ––fue el saludo que escucharon al asomarse al callejón.
Ahí las esperaban alrededor de cinco sujetos, todos con uniformes escolares, pero con una actitud no propia de un escolar; tenían una edad aproximada a la de las chicas.
––Hum, yo pensé que ustedes no vendrían por temor de ser derrotados por nosotras, porque debes admitir que al final su cara no será lo más herido ––alegó Pan con una actitud segura.
El líder apretó los puños y se acercó a ambas con actitud amenazante. Ellas siguieron tranquilas.
––Escúchenme, par de imbéciles, espero que estén conscientes de que las superamos en tamaño, número y fuerza, así que no queremos lloriqueos cuando las tengamos de rodillas frente a nosotros ––espetó.
Mai se echó a reír y Pan movió la mano en un gesto de desdén, con lo cual los tipos se enfurecieron y caminaron hasta donde se encontraba su líder. Antes de que se abalanzaran sobre ellas, la voz de la joven Son los hizo estremecer de rabia.
––Basta de parloteo, señoritas, vamos a pelear, ¿o qué, tienen miedo?
Si ellos hubieran necesitado un buen motivo para atacar a las chicas, ahora ya lo tenían. Ambas tiraron lejos sus mochilas, y se pusieron en posición de pelea. El primer golpe fue dado por Pan, un fuerte puñetazo que impactó directamente al mentón del líder y lo tiró lejos. Mai, por su parte, dio una fuerte patada al sujeto que intentó tomarla del cabello, y otra patada más al sujeto que intentó atacarla por la espalda. Pan tomó el brazo del cuarto y lo dobló hasta ponerlo en la espalda del mismo, y después lo arrojó contra una pared, donde su cráneo chocó estrepitosamente y lo dejó inconsciente. El quinto y último, al ver a sus compañeros derrotados, intentó escapar, aunque fue detenido cuando Mai lo tomó del brazo, haciéndolo voltear y ser recibido por los puños de ambas chicas.
En cuestión de un par de minutos, los cinco bravucones yacían en el suelo, gimiendo de dolor e intentando ponerse de pie y auxiliar al que seguía inconsciente.
Pan se acercó con sigilo al líder y puso un pie sobre el pecho de éste, haciendo que su espalda chocara contra el suelo.
––Espero que con esto te quede claro quiénes somos y cuál es tu posición, pues de lo contrario ––se inclinó y lo sujetó de la camisa para poner sus caras frente a frente––, conocerás el verdadero infierno, ¿has comprendido?
Él asintió mientras sus labios temblaban. La ira se disipó al caer en cuenta de que esas chicas golpeaban con mucha más fuerza de la que esperaban, además de que sus movimientos eran tan precisos y fluidos que bien podrían ser unas profesionales en las artes marciales. De cualquier modo, la lección estaba aprendida, aunque no de la mejor forma, pero siempre era valiosa. Esas chicas de aspecto delicado y sumiso eran verdaderas peleadoras y del más alto nivel, por lo cual se habían ganado su respeto, y a pesar de que esa no había sido la pelea más larga que hubiesen tenido, sí era la única en que todos habían sido derrotados. Eso era lo más interesante del asunto.
Con un movimiento de cabeza, Pan le indicó a Mai que era momento de retirarse; la otra sintió y recogieron sus mochilas.
––¡Espera! ––gritó el líder al verlas marchar.
Ambas miraron al chico rubio titubear ante la atención de las féminas y de sus compañeros.
––¿Cuál es tu nombre? Me gustaría recordar el nombre de la chica que me ha derrotado.
Las dos se miraron confundidas por un instante.
––Mi nombre es Pan y ella es Mai, así que deja de fastidiar –– rezongó ella antes de alejarse, seguida de su amiga, quien estaba tan perturbada por la intervención de ese sujeto como ella misma, aunque aún pudieron escucharlo gritar:
––¡Mi nombre es David Fish!
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Luego de despedirse de Mai ––pues vivían en lados opuestos de la ciudad––, Pan regresó con los ánimos por los suelos, pues debido a la estrecha relación de la directora Bulma con su padre, era seguro que su madre la reñiría por ese asunto y además por llegar a casa a altas horas de la noche.
Y así fue.
––¿Podrías explicarme por qué llegas tan tarde? ––Videl le cuestionó cuando su hija apenas había cruzado el umbral de la puerta.
La adolescente bufó, cansada por la actitud de su progenitora.
––No fastidies ––gruñó, dirigiéndose a las escaleras, dispuesta a encerrarse en su habitación y no salir hasta el día siguiente.
Videl dejó escapar un largo suspiro.
––Tu padre llamó en la tarde y me dijo cosas increíbles, cosas que no quiero creer pero sé que si la directora Briefs te ha dado esa oportunidad, debe tenerte gran aprecio.
––¿Qué dijiste? ––inquirió más sorprendida que enojada la chica–– Mamá, debes estar bromeando si piensas que yo dejaré que esa bruja me dé ese tipo de órdenes, ¡ella me desprecia! Además, yo no voy a recibir la ayuda de un maldito ratón de biblioteca, ¡es degradante!
––Es una gran oportunidad, ya que…
El estrépito de la puerta de su hija al cerrarse acalló cualquier intento de persuasión de su parte, dejándola con la incesante pregunta de qué había hecho mal o pasado por alto en la educación de su hija.
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La mañana transcurrió con normalidad, aunque al final Mai pudo convencer a su amiga de presentarse a la dirección como había sido acordado, siempre y cuando ella consiguiera toda la información posible de ese tal Trunks Briefs.
Y ahora estaba sentada en frente a ese escritorio perfectamente ordenado, esperando pacientemente a que Bulma llegara con su hijo.
"No te preocupes, seguro todo estará bien"había dicho Mai, cosa que no dejó convencida del todo a la chica Son, quien por naturaleza era desconfiada.
Estaba a punto de tocar una foto que se asoma de un fólder, cuando se escuchó el girar del picaporte.
––Lamento hacerte esperar tanto ––se disculpó la mujer de cabello azul al entrar.
Cuando Pan estaba pronta para refunfuñar, se fijó en el chico que entró justo detrás de ella. Alto, de buen cuerpo, cabello entre lila y azulado, ojos azulados, piel bronceada, pero sobre todo, con una cara de pocos amigos, la dejó boquiabierta, no por el hecho de que fuera guapo, eso la tenía sin el mínimo de los cuidados, sino que al parecer rondaba entre los dieciséis o diecisiete años, y su estupefacción no pasó desapercibida para Bulma.
––¿Lo ves? Te dije que Trunks no era ningún ratón de biblioteca, ¿no te parece guapo? Él será tu tutor, así que considérate afortunada, además de que es muy inteligente, y cómo no, si es el hijo de una genio como yo ––fanfarroneó, aunque su hijo se mantuvo alejado de ambas y Pan ni siquiera la estaba escuchando.
––¿En verdad es su hijo?
––Así es ––respondió la directora, orgullosa,
Unos segundos de incómodo silencio siguieron a eso. Trunks sin prestar atención a las mujeres, Bulma sin entender por qué Pan estaba tan sorprendida, y ésta haciendo cuentas mentales.
Luego de un rato, la morena abrió la boca y no precisamente para decir algo amable.
––¡Cuán vieja es usted! ––gritó ella con una mueca de terror.
Bulma enrojeció de ira.
––¿Cómo que vieja?
Y mientras la mujer de ojos azules le daba un largo discurso de modales y discreción a la joven, Trunks entornó los ojos con fastidio y se preguntó cómo era posible que su madre cayera en el juego sucio de aquella jovenzuela, porque sabía que esas semanas de tutoría serían un fastidio para él.
La joven Son Pan era un caso perdido.
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¡Hola! Desaparecí por muchos meses gracias a mis inmejorables cualidades de mago ('). Dejando de lado eso, quiero decirles que me siento fatal por hacerlas esperar por este capítulo y aunque las cosas no me salieron como yo esperaba, ya que la historia que planeé en un principio se vio afectada por hechos que no comprendo, seguiré con esto a pesar de todo.
Gracias celestia carito por tu review.
Carmen: ten por seguro que será mucho peor que en DBGT, mucho pero, te lo aseguro, jajaja.
Babymercury: jajaja, sí, son más XD. Gracias por tu review.
Angie Monroy: Ya está el capítulo, espero que lo hayas disfrutado.
Y atal15 qué mal que te haya parecido aburrido, pero nunca se puede complacer a absolutamente todos, eso es siempre as´, pero espero que con este capítulo las cosas se hayan aclarado un poco. :D
¡Nos leemos pronto!
