Lecciones de amor

Capítulo Segundo

Polos opuestos: te odio

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¿Quién lo diría? La directora Bulma Brief tenía bien escondidos sus secretos y aunque a Pan le hubiese dado lo mismo, debía admitir que saber algo que los demás estudiantes no, le daba una gran ventaja la cual usaría en un futuro ya fuera lejano o cercano… daba lo mismo. Si eso le ayudaba de alguna manera a zafarse de algún problema, no dudaría en hacer uso de ese conocimiento, ni aunque ello implicara que la familia Brief saliera afectada.

Pan tuvo que contener las ganas de sonreír malévolamente y frotarse las manos como el típico villano de las películas. En primera, porque la idea de que la tomaran por loca era demasiado mala, y segundo, porque estaba en el asiento trasero del automóvil de la directora y Trunks estaba sentado a su lado, aunque ignorándola, mas no por ello dejaba de sentir una especie de aversión hacia él.

"Niño mimado" gruñó mentalmente mientras miraba por la ventanilla.

La gente pasaba frente a sus ojos sin inmutarse por la cotidianeidad de su día, monótonos, como simples robots creados por una sociedad consumista, encapsulados por los intereses y las falsas necesidades creadas por una sociedad globalizada… Uff, debía dejar de leer artículos conspiracionales en internet. En fin, las personas pasaban y ellos avanzaban, y a algún lugar debían llegar y ese era la residencia Brief: Capsule Corporation.

Por alguna razón, el diseño de la corporación le resultaba fascinante, pero no lo dejaría mostrar en sus facciones, por lo que su rosto fue más frío y duro que el de una roca cuando bajaron del auto.

—Y bien, Pan —dijo Bulma de pronto—, ¿qué te parece?

—No necesito decírselo, ¿o sí? —respondió ella con sequedad.

La mujer de azul cabello iba a protestar cuando Trunks intervino.

—Es considerada cortesía el que tú respondas lo más educadamente posible cuando un mayor te hace una pregunta. ¿O qué, no conoces lo que es la cortesía? —la miró airado.

Ella apretó los puños y espetó.

—¡Serás idiota! ¿Me crees retrasada o algo por el estilo? Claro que sé acerca de la cortesía, aunque es muy distinto el que yo alguna vez la haya usado.

"Jaque mate" pensó Pan cruzando los brazos y mirándolo con triunfo. Trunks sonrió con ironía y le dio la espalda.

—Eso no me lo tienes que decir, se nota a leguas que tú no eres una señorita, así que no tengo por qué limitar mis palabras contigo, ¿cierto?

—¡Trunks Brief, ni siquiera pienses en hacer algo como eso! Aunque ella se comporte de esa manera, debes portarte bien, ¿has entendido? —le regañó Bulma.

La escena era grotescamente patética a los ojos de Pan porque, debía admitirlo, ver que la directora riñera de forma tal a su hijo sin siquiera importar quién estuviera frente a ellos, era algo memorable.

Quizás, Bulma Briefs podría empezar a agradarle.

—Pan, pasa dentro, no quiero que terminen de estudiar muy tarde. Le prometí a tu madre que llegarías temprano.

Dada la extraña forma circular de la construcción, lo que predominaba en aquel hogar eran los ángulos, por lo que se adivinaban los gustos tan excéntricos de la familia. Al ser guiada por Bulma hacia un pequeño salón en donde recibiría sus tutorías, pudo percatarse del silencio que reinaba en el lugar. Hubiera dicho que no había nadie más, pero de la nada apareció un gato negro que pasó entre sus piernas y logró desestabilizarla, provocando que cayera de rodillas en el pasillo. Rápidamente se levantó y echó una leve mirada a Bulma, quien por fortuna no se había percatado del incidente, el cual habría quedado en el olvido, a no ser por un pequeñísimo detalle.

—Aparte de maleducada, torpe —murmuró el joven Brief pasando a su lado con las manos en los bolsillos.

Preparándose para darle un golpe, se detuvo. Por primera vez en su vida, no sabía si era buena idea empezar una pelea. Las consecuencias nunca le habían importado, y mucho menos qué tan fuerte o grande era su adversario. ¿Acaso era que se sentía fuera de lugar? Porque sus peleas siempre eran en la escuela o en algún sucio callejón, nunca en una casa tan elegante como esa.

"Maldición" dijo en su mente al verlo desaparecer en una esquina.

Luego de un rato, llegaron a un pequeño salón que no tenía otra cosa más que una alfombra de color azul marino, un par de sillones, varios libreros repletos, una mesa al centro… y un ventanal que dejaba que la luz natural entrase por este, pero no se veía otra cosa que el amplio jardín de la Capsule Corp. y eso para Pan era una sentencia a muerte.

—Bien, chicos, aquí es donde, de ahora en adelante, estudiarán juntos —comentó con una gran sonrisa la mujer de ojos azules.

—Corrijo, yo solamente le explicaré a esa torpe lo que no entienda, ¿para qué quiero yo estudiar algo que sé de memoria? —dijo Trunks recargado en el marco de la puerta y mirando hacia la nada.

Bulma tocó el hombro de Pan al ver que ella estaba a nada de lanzarse sobre su hijo y le susurró que tratara de no hacer nada tonto o estaría en problemas, y que también no cayera en las provocaciones de Trunks, ya que él no estaba de buen humor últimamente. Luego de eso y advertirle a su hijo que tendría que afrontar las consecuencias de sus actos, se marchó cerrando la puerta suavemente.

Y el silencio reinó, extendiendo sus dominios en el pequeño espacio.

El chico se había acomodado en uno de los sillones, cerrando los ojos y respirando tranquilamente, por lo que en apariencia estaba dormido. Pan, por su parte, estaba mirando a través del ventanal y se preguntaba por qué estaba soportando eso, considerando también que la idea de estrellar su rostro contra el vidrio era mil millones de veces mejor que estar ahí con un sujeto que evidentemente no le simpatizaba, ni necesitaba hacerlo. Sin embargo, y dado que estaba muriendo de aburrimiento, se concentró en observar el bello jardín que podía apreciar en ese momento.

Las flores crecían en setas, dando un hermoso contraste con el verdor del césped y la calma del viento. Podría decirse que en ese instante no había manera que la paz se viese abruptamente interrumpida por nada, mas la vida tenía planes distintos a lo que se esperaba.

—No pareces del tipo de mujer que se interesa en la jardinería o esas cosas —comentó Trunks sosteniendo su cabeza con un brazo y mirándola con pereza.

—Ya lo sé, solamente estaba distraída, aunque no creo que te interese lo que a mí me gusta o no —respondió ella fijando su vista en el chico.

Él se encogió de hombros y sacó un papel doblado de su bolsillo, para indicarle a Pan después que se sentara en el sillón, a lo cual ella atendió de mala gana.

—Veamos —dijo Trunks dejando escapar un suspiro—, por lo que se ve, no eres muy brillante que digamos: sólo dos materias aprobadas de ocho, ¿eh? —la joven gruñó al detectar el tono hostil de su interlocutor—, aunque debo admitir que me sorprende que una de esas materias sea Historia. ¿Amenazaste al profesor o algo por el estilo? —cuestionó con desgano.

Ella frunció el ceño e hizo un chasquido con la lengua.

—El maestro Roshi es un pervertido, yo nada más compré algunas revistas hentai…no hay más magia que eso —dijo con voz tranquila.

Trunks rió sin ganas ante el comentario de la chica, pensando que estaba perdiendo tiempo por nada.

—Ya, lo sobornaste —murmuró.

—Yo lo llamo astucia—farfulló ella con los brazos cruzados y viéndolo con fijeza, y añadió en un susurro—: imbécil.

—Bueno, lo que sea, esa "astucia" no te ha ayudado en las demás materias, así que es mejor que empecemos con esta tortura de una vez. Mientras más pronto empecemos, más pronto te irás y me libraré de tu molesta compañía —comentó más para sí mismo, sin tomarle importancia a la mirada asesina que le dio la morena.

—¿Por qué me odias? No es que quiera ser tu amiga o algo así, pero nada más verme, te empezaste a comportar como un idiota —preguntó ella al verlo sacar un libro muy grueso de un librero cercano.

—Oh, ¿en serio me estoy comportando así? Creí que la idiota aquí eras tú, y para tu información, no te odio, solamente no me agradas —le dijo dándole una sonrisa por demás falsa y deslumbrante.

Pan se quedó estupefacta, pues era visible que le estaba tomando el pelo y eso no podía permitírselo.

—¡¿Crees que no me doy cuenta de la mierda que sale de tu boca, maldito bastardo?! —le espetó, levantándose de su asiento en actitud amenazante.

—¡Vaya! Es bueno que te des cuenta de eso, de otra manera, no sería tan divertido —dijo con una sonrisa burlona —. Sin embargo —añadió— no permitiré que te dirijas a mí con ese tipo de vocabulario, porque no estamos en una prisión y no tengo por qué soportar lo berrinches de una estúpida puberta como tú. ¿Sabes? ¡Tengo una maldita vida y no dejaré que tú, con tu horrible hedor a pañales sucios de chica de secundaria, me arruine mis planes! Así que ahora pon tu trasero en esa silla y dime todo lo que no entiendas de química —espetó, arrojando con violencia el libro sobre la mesita, la cual se tambaleó por el peso y casi cae a los pies de la morena.

Pan, sorprendida por el ataque de violencia repentino que su "tutor" había sufrido, no tuvo más remedio que hacer lo que él le había indicado y tomó el libro, pasando página por página, en busca del primer tema de aquel semestre de química. Cuando lo encontró, alzó la vista del libro hacia Trunks, para descubrirlo con el ceño fruncido y un brazo apoyado en el sillón, apoyando su cabeza en este. Miraba hacia el jardín y ella dudó un instante en si era buena idea llamar su atención o dejar pasar sólo uno segundos más. Cuando él volvió su rostro hacia ella, mirándola entre aburrido y fastidiado, ella tímidamente —algo extraño siendo como era—, le mostró el tema y Trunks se acercó más para dar un vistazo.

—¿Enlaces covalentes, iónicos y metálicos, eso no lo entiendes? —cuestionó el chico de cabello lila en tono neutro.

—Pues sí —respondió ella escuetamente.

El chico estiró sus brazos y sacudió luego la cabeza, a modo de decir "tú no tienes remedio".

—Está bien, saca tu libreta y haz apuntes si lo necesitas, ¿está bien? Espero que no seas una retardada, porque acabarás con toda mi paciencia, que ya de por sí es poca.

Pan gruñó por el comentario, mas hizo lo que le pidió. Era tan raro, pensó, o quizás el sujeto era bipolar. Dio un respingo al ver que Trunks se paraba y se acuclillaba justo a un lado suyo, rozando su brazo con el de ella, cálido y suave, además de que su loción —que no era demasiado fuerte, sino una fragancia natural— le llegaba a sus fosas nasales y, debía admitirlo, le gustaba ese olor. Pero —esa era la palabra— eso no disipaba la sensación de incomodidad, y también que temía, por primera vez en sus quince años de corta existencia, la furia de alguien, porque sabía por instinto que ese sujeto no se detendría de golpearla si lo requería, solamente porque ella fuera una chica.

Él repitió sus explicaciones cuantas veces fue necesario, si perder los estribos ni elevar el tono de su voz. Pan, sorprendida, apenas atinaba a hacer rápidas pero precisas anotaciones en su cuaderno, y para cuando Trunks le dio unos cuantos ejercicios del tema, ella pudo resolverlos sin problemas. Todo fue bien, pensó la chica de morena cabellera, no había sucedido nada de lo que pudiera quejarse. Ese sujeto se estaba comportando de una manera diferente y pensó que sería una buena idea agradecérselo. En eso estaba pensando cunado el chico le dijo que era hora de que empezara a guardar sus cosas, pues eran casi las seis de la tarde y debía marcharse a casa. Pan asintió y guardó con rapidez su cuaderno y lápiz, mas de improvisto Trunks la sujetó de la muñeca y se la llevó a rastras por los pasillos de la Corporación.

—¡Oye! ¿Qué rayos está pasando? —cuestionó con suma molestia la morena mientras trataba de liberarse.

—Nada, sólo que tu hora de partir llegó, pero como eres tan lenta no pudiste recoger todas tus cosas. Si mañana tienes el valor de volver a pisar esta casa, quizás tus cosas podrían seguir aquí —respondió al llegar a la puerta principal.

Apenas pudo Pan procesar aquellas palabras, porque de un momento a otro había sido literalmente echada de la casa. Y lo que la hacía rabiar era que ese chico de cabello lila la había engañado con una actuación perfecta. Ah, pero eso no se iba a quedar así, se decía mentalmente mientras caminaba por las calles de la ciudad, pues su cartera y su teléfono estaban entre las cosas que había olvidado en la casa de los Brief.

Ni la penumbra de las callejuelas ni el silencio y soledad de estas la hacían temblar en lo más mínimo; después de todo ese era su territorioy se sentía totalmente segura ahí. Sin embargo, algo la molestaba mucho, ¿debía hacerle pagar inmediatamente al chico o debía esperar a que esas absurdas sesiones de tutoría se acabaran para hacer añicos el orgullo del sujeto? Midiendo los pros y los contras de tal encrucijada, llegó a su casa alrededor de las nueve de la noche.

La hora no le era de mucha importancia, pero cuando vio la figura de su madre cernirse sobre ella como un león sobre su presa, supo que estaba en serios problemas y no tenía escapatoria. Videl, su hermosa, tranquila y dulce madre ahora lucía con el ceño fruncido, las manos en las caderas y la punta de uno de sus zapatos golpeaba repetidamente el suelo; la actitud de un detective o un mafioso cuando quiere obtener información sin titubeos.

—A la sala ahora, jovencita —indicó en un tono que no daba cabida a objeciones.

Pan, resignada, dejó por ahí su bolso y se sentó a escuchar los regaños de su madre, los cuales fueron bastante variados: "Tu padre y yo hacemos lo más que podemos por ti, pero parece que no lo entiendes", "No entiendo qué es lo que pretendes con esa actitud", "Mientras vivas bajo este techo, debes seguir ciertas normas", "Tu lenguaje no es propio de una señorita", y demás. A decir verdad, la chica apenas y ponía atención en ello, porque ese discurso, lo sabía bien, ya estaba más que esperado por ella. Luego de que su madre diera un suspiro profundo, la mandó a su habitación sin cenar, cosa que la chica lamentó montones porque se moría de hambre en esa ocasión.

Y sentía que la vida era injusta, porque la culpa de que ella llegara tarde era toda de ese estúpido Trunks Brief.

Cuando llegó la mañana, Pan se apresuró a salir lo más rápido posible, pue el auto de Mai había llegado. Ni siquiera se tomó la molestia de despedirse de su madre, aún estaba molesta con ella.

—Hola, Pan —la saludó su compañera con una sonrisa,

—Mai, ¿tienes lo que me prometiste?

—Ah, claro, el informe, déjame ver —rebuscó en su bolso para sacar un fólder y extendérselo a la morena—. Aquí está, justo como lo pediste.

—¿Segura que ese amigo tuyo ha obtenido la información correcta?, porque de lo contrario, entonces tendré que darle un buen recordatorio —dijo con acritud.

Mai frunció levemente el ceño en señal de enojo.

—¡Shu es de fiar, Pan! Jamás haría trampa y menos sabiendo que hay de por medio mucho.

La joven Son frunció los labios y movió su mano para restarle importancia, para acto seguido abrir el sobre y leer lo más relevante de aquél informe.

Nombre:Trunks Brief

Nacimiento:29 de noviembre

Edad:17 años

Ocupación:Estudiante en el Orange Star High School; tutor de medio tiempo

Padres:Bulma Brief y Vegeta Ouji

Hermano/a:Bra Brief

Amigos cercanos:Son Goten; Ubb -

Estado civil:Soltero

Actual/Última relación sentimental:Marron Jinzon

—¿Conque la rubia Marron, eh? —Murmuró con suspicacia Pan al cerrar con rapidez el fólder—. Ya sabía que era extraño que ese sujeto me odiara sin razón, pero es demasiado bajo para esa chica quejarse con su ex novio por un asunto en el que ese idiota no tiene nada qué ver.

Mai la miró desde su asiento con curiosidad, pues conocía la mirada astuta de Pan.

—¿Y qué piensas hacer? Ya sabes que la directora te tiene en la mira y sólo espera que cometas un error para expulsarte, ¿quieres correr el riesgo? —le dijo en tono persuasivo.

La morena movió la cabeza y sonrío con diversión chispeante, al tiempo que miraba por la ventanilla del automóvil.

—No, no soy estúpida, Mai, sé qué está planeando Bulma Brief y no me dejaré ganar. Sin embargo —la miró directo a los ojos—, creo que debemos utilizar el plan de emergencia.

Su compañera parpadeó varias veces, completamente perpleja.

—N-no estás hablando en serio, ¿verdad, Pan?

—¿Qué, y por qué no?

—Rayos, Son —le dijo con molestia, cruzándose de brazos—, no creo que seas capaz de hacer eso. Sería verte muy desesperada.

Pan sonrió.

—Si por desesperada te refieres a desesperada por acabar con el orgullo de Trunks Brief, sí, tienes razón. Les demostraré a todos aquellos que me subestimaron que con Son Pan nadie se mete, y lo pagarán muy caro —soltó una risita malévola.

Mai bufó, dándose por vencida al instante.

—¿Y cuándo pondrás en marcha el plan?

—Mientras más pronto, mejor —dijo, sacando un pequeño listón rosado con detalles en diverso colores vivos y poniéndoselo en la cabeza—. Hoy iniciaremos con el plan "Chica Buena" —exclamó haciendo una voz tierna y mirada igual.

Mai se volteó para aguantar las ganas de reír, con lo que la otra enrojeció de ira y le golpeó la nariz. Aunque la Son se viera muy decidida, su amiga sabía que ese estilo no era el suyo y tarde o temprano se cansaría de ello. Pero sería divertido ver las tonterías que hacía su amiga y ella estaría en primera fila para disfrutar del show.

Fin del capítulo segundo


¡Hola! Bueno, me tardé un poco en subir este capítulo pero tengo bastantes asuntos que atender y además mi estado de ánimo no ha sido de gran ayuda.

celestia carito: Me alegra que te gustara el capítulo, de verdad, Muchas gracias por el apoyo. :D

atal15: Siento que te haya parecido todavía un poco aburrido, espero que este haya sido de tu agrado.

Videl Uchiha: Sì, efectivamente soy yo quien también escribe en Fanfic Es y próximamente estaré subiendo al historia en wattpad. :D Gracias por tus palabras.

Carmen: ¡Hola! No, no he recibido comentarios negativos (lo juro, jamás he recibido ese tipo de review). Mi historia se vio afectada en el sentido de que ya tenía una trma establecida, sin embargo, la cambié drásticamente pues la original me pareció mucho muy sangrienta y no quería eso para esta historia. Consideré que debía mantener las cosas más ligeras. No sé si me explico. Gracias por tus palabras y por el apoyo. Sé que la trama es conocida pero me agradó la idea de hacer un fanfic así, ja, ja, ja, quería hacer algo un poco más arriesgado y cliché.

"Guest" y Bren Calderón: Gracias por leer la historia y me alegra que a las dos les agrade cómo está avanzando.

¡Muchas gracias por sus lecturas y reviews, nos vemos pronto! :D