El Duque de Hierro

Los personajes le pertenecen a Kyoko Mizuki e Yummiko Igarashi. El relato es debió al descontento por el final de Candy Candy. Escrita para esparcimiento.

II

- La verdad; me ha tomado por sorpresa, tanto su comunicado de que nos visitaría, como esta visita. Se que el trato anteriormente hecho estipula que el plazo para el saldo de la deuda era este mes, pero me gustaría ver como podríamos llegar a un acuerdo donde todos salgamos ganando.

- ¿A que se refiere?

- Más tiempo para poder saldar la deuda, unos cuantos meses más y le garantizo que la deuda será saldada en su totalidad…

Terry se paró de su silla y comenzó a caminar de un lado a otro pensando en las palabras que a su sentir hubo sido muy descabelladas, ¿cómo era posible que estuviese pidiendo más tiempo cuándo se le dio dos años para saldarla?; pero prefirió seguirle la corriente para ver hasta donde llegaría su cinismo.

- ¿Y cómo me beneficia a mí darle a usted más tiempo mi Lord?

- Bueno, no sé; quizás pudiésemos negociar unas propiedades que tengo al sur del país

-¿Se refiere a las de la Colina de Poni?

- Sí, esas misma…

- Conde; no me tome por ingenuo, soy un hombre de negocios que antes de hacer cualquier tipo de trato primero investiga. ¿O es que acaso usted no sabe en que estado se encuentran esas tierras? ¿No me diga que es tan mal administrador que no ha revisado sus propiedades? Mi Lord, yo siempre hago mis investigaciones entre ellas ya tuve el placer de ser invitado a las bodas de su dos hijas mayores. Mi relación económica con sus futuros yernos es bastante buena y lucrativa para nosotros.

El Conde con las manos en la cabeza se dejo caer sobre la silla y bajando la cabeza trato por un momento de pensar en una salida; un escapatoria a la perdida total de sus bienes; la cual ya era inminente. A pesar de que el Duque se mostraba duro y sin ninguna expresión en su cara, en el fondo sabía como el conde se sentía y que esté no tenia forma de cómo pagar esa tan alta deuda. El sabía que tenía todas las cartas ganadas y que sería cuestión de tiempo el usarlas más sin embargo algo le llego a su mente y sin pensarlo dos veces le dejo saber al conde lo que el estaría dispuesto hacer a cambio de saldar su deuda.

- Quiero a su hija.

- ¿Qué está diciendo?

- Cómo ha escuchado; su deuda por Candice…

- ¡Mi hija no está a la venta!

- Tiene dos días para pensarlo. Me retiro nos vemos en dos días. Ya sea el saldo de la deuda o Candice. Usted decide

- ¿Cómo puede pedirme eso? Candice…

Hasta dentro de dos días…

Y dejándolo sin habla salió de la propiedad de los White, a pesar de saber que saldría victorioso de esta transacción realizada anteriormente con el Conde; nunca se imagino que él mismo exigiría una mujer a cambio de dinero. Muchos fueron los que les ofrecían sus hijas a cambio de saldo de deudas o de favores. Y estaba ella, Susana, quién se le había metido más de mil veces en su habitación con la idea de que al brindarles sus favores el le brindaría el estatus tan anhelado por tantas; ser su esposa. Pero a pesar de haber tenido tantas aventuras nunca sintió la necesidad de poseer a ninguna de estas mujeres. Nunca hubo en toda su vida una mujer que le hiciera despertar lo que ella con sólo mirarlo hizo en el. Sabía que había jugado una carta muy sucia; él era muy honorable en todos sus negocios y a pesar de tener el corazón de hierro para todos esta vez simplemente hizo algo que aún el mismo no entendía el por qué.

Al salir el Duque, su esposa entró corriendo al estudio; quería saber que tanto habían hablado y si él hubo logrado más tiempo para arreglar todo. Al entrar ella vio a su esposo mirando hacia fuera con la vista perdida, de pie y sin moverse de la ventana detrás de su escritorio. Ella o sabía si hablarle o dejarlo en sus pensamientos pero la angustia le mataba y necesitaba saber sobre su futuro y el de su familia.

- William… ¿Qué sucedió? ¿Hubo acuerdo?

- No lo sé.

- ¿Cómo que no lo sabes? No te entiendo hablaron

- Si hablamos, el sabe todo sobre nuestra situación económica; sabe que le hemos conseguido marido a dos de nuestras hijas para que no sufran de lo que nos espera; sabe que nuestras tierras no tienen el valor de antes

- ¿Qué nos espera Williams… Qué vamos hacer? Nos espera la peor de las humillaciones; sabes muy bien como nos tratarán; no podremos volver a ver a nuestras hijas para no darles vergüenzas. Seremos el hazme reír de todos. William, nuestro hogar lo perderos, todo lo perderemos. ¿Cuándo vuelve?

- En dos días

La señora White lloraba inconsolable pensando en todo lo que les esperaba en el futuro bien cercano, tan cercano como dos días de diferencia. Ellos hablaban sin darse cuenta que alguien de ojos esmeralda escuchaba con lagrimas en sus mejillas.

- El me pidió algo a cambio…

- ¡Lo que sea vamos a entregárselo! Si existe una forma de que esta pesadilla no se haga realidad por favor no lo dudemos…

- No puedo

- Por un demonio Richard si existe la posibilidad de que cambiemos lo que nos espera, hagámoslo, piensa en nosotras…

- El quiere a Candy

- ¿Qué estás diciendo Williams?

- Quiere a nuestra hija a Cambio de saldar la deuda

- ¡Williams! Candy; pero ¿cómo está pidiendo a ella? ¿Cómo sabe de nuestra hija?

- Ahora entiendes que no puedo decidir tan fácil; ella es tan inocente y no se para que el la quiere.

- Como amante me imagino.. No por favor no; prefiero la humillación econnómica a la deshonra de ella

Candy salió corriendo sin parar de llorar, estaba en shock ¿Cómo alguien pudiera hacerle daño a su familia? ¿Cómo pudo pasar algo tan grabe? Y sobre todo que hacer, sabía que ya no era una niña y que tarde o temprano debía de casarse, pero ser usada como un objeto para saciar las bajas pasiones de un duque que sólo la ve como algo que se usa y se deja. Pero por otro lado estaba su familia y el gran amor que ella tenia. No soportaba ver las lagrimas de su madre quien siempre ha sido una mujer bien fuerte y recordar lo desbastado que estaba su padre algo antes nunca visto por ella. Saber el lodo en el que caería sobre su familia y saber que jamás volvería a ver a sus hermanas y quizás hasta sus padre; este pensamiento le destrozo el corazón.

Ya había caído la noche; en la posada del pueblo se encontraban Terry en su habitación recordando la locura que había pedido al Conde White. Pensaba en que debía retractarse, el no pensó con lógica y de forma objetiva como siempre lo hacia. Cuando de repente se escucho la voz de Tom, su mejor amigo y mano derecha.

- Terry… ¿Puedo pasar?

- Claro, pasa

- Te busca la mujer más bella que mis ojos han visto, creo que ni las diosas del olimpo pudieron semejarse a esta belleza.

-¿A mí? Hazla pasar…

Al momento en que Archie le abrió la puerta y este vio de quien se trataba hizo señas a su amigo para que se fuera y cerrara la puerta. Afuera de la habitación más de uno murmuró sobre la visita de Candy al Duque' incluyendo sus mejores amigos Tom y Stear.

- Mi lady – Tomo el su mano besándola como ya lo hubo hecho temprano.

- Duque; créame que esta visita no es placentera para mi. Vengo para que hablemos de la deuda de mi familia con usted

- ¿La ha enviado su padre?

- No, el no lo ha hecho. Sé muy bien que le ha pedido a cambio de la deuda que tenemos con usted. Sé también lo que nos espera de no cumplirle a usted con el pago de la misma

- ¿Entonces si ya sabe ha que ha venido?

A pesar del miedo y de los ojos cristalinos a punto de llorar ella levantó su barbilla y recordando sus tantas clases de cómo debe de comportarse una dame se paró frente a el.

- Vine a saldar la deuda. Usted le pidió a mi padre que yo… Bueno pidió… a mi; pues aquí me tiene

- Se me está ofreciendo Mi Lady

- Sí

- ¿Sabe usted lo que está haciendo?

- Sé que después de hoy jamás podré casarme pues estaré deshonrada, seré la comidilla por mucho tiempo y que jamás…- Bajando la cabeza con dolor en sus palabras – Podré tener un hogar. Pero también sé que mis padres y mis hermanas son lo más importantes para mi y que si ellos no son felices, yo tampoco lo podría ser.

- Es usted una mujer muy valiente… Pero como todo buen negociante necesito saber algunos por menores antes de decidirme si la oferta lo vale o no.

- Me está insultado mi Lord con sus palabras y créame que aunque esté aquí en disposición de usted aún me queda algo de orgullo.

- Orgullo que se ha tragado al entrar a la habitación de un hombre en frente de miles de personas que ya están murmurando sobre usted. Pero eso es lo de menos ahora… ¿Qué edad tiene?

- Cumplo 18 años el próximo mes

Terry no podía creer lo que hacia pero al mismo tiempo disfrutaba de verla enojada, le fascina ver como sus pecas resaltaban ante su enojo. Por otro lado; Candy se sentía humillada, llena de miedos, siempre hubo soñado con un gran amor, con romanticismo y con alguien que la amara como ella era. Alguien que después de esta noche jamás existiría y menos la miraría.

- ¿Es todo lo que necesita saber mi Lord?

- ¿Cuándo fue su primer beso?

- Nunca

- No le creo; tengo entendido que su padre la quiere casar con Lord Anthony

- Nunca he visto a Lord Anthony

- ¿Qué tan lejos ha llegado con un hombre?

- No entiendo su pregunta

Terry se comenzó a acercarse a ella, tomó sus manos y las colocó en su cuello y mirándola a los ojos comenzó a acercase a esos labios rosas que lo estaban enloqueciendo y sin más poso su labios sobre los de ella. Por ser su primera vez no sabía que hacer, estaba asustada, con miedo a hacer las cosas mal o a que este la tomara y luego no cumpliera con su palabra. Pensando en esto último se alejo de él.