A la mañana siguiente toda la familia esperaba a Candy en el comedor para tomar el desayuno juntos. Candy llego saludo y de una se sentó. Sin mirar a nadie más que su plato.
- - ¿Y a ti desde cuando te robaron la lengua los ratones? – Dijo Elisa con voz fuerte y arrogante.
- - Niñas tenemos que informarles que su hermana Candy se Casa este fin de semana.
- - ¿Qué? – Gritaron las dos al mismo tiempo.
- -¿Cómo es posible que Candy se casé este fin de semana? – Preguntó Elisa llena de sorpresa por la nueva noticia
- - Hijas, Candy se desposará con el Duque de Granchester, el personalmente vino ayer a pedir la mano de ella.
- - ¿Con el Duque de Hierro? – Dijo Annie en voz alta
- - Por qué siempre lo mejor a ella; nosotras unos simples condes, que ni buena posición social tienen y ella como siempre se lleva lo mejor… Es una injusticia – Grito Elisa quién desde siempre envidió a su hermana menor por la suerte que desde pequeña le acompañó.
- - Elisa no es momento para berrinches, créenos que no es lo que hubiésemos querido para Candy pero ya esta pautado y no hay nada que hacer.
- - ¿Puedo retirarme a mis aposentos padres? – Candy quien durante toda la conversación se mantuvo con la cabeza baja sin siquiera probar bocado por fin hablaba pero en forma de ruego para alejarse del tema que aunque sabía que era su futuro; aún no podía asimilarlo.
- - No hija; ya tu prometido envió el dinero y la modista viene en camino para el vestido, también tenemos que organizar y preparar las invitaciones. Será el evento del siglo. Y tu prometido no ha escatimado en gastos para que así sea pues ha enviado una fuerte cantidad para la organización de la boda.
- - Esta bien madre…
- - Candy nosotras te ayudaremos y haremos todo lo posible para que seas la novia más bella que ha existido – Le decía su hermana Annie tratando de animarla pues conocía bien a Candy y sabía que no se encontraba muy bien con su futura boda.
El gran alboroto que hubo en la casa de los White durante los días anteriores a la boda eran de locos, todos incluyendo Elisa hubo hecho el mayor de los esfuerzos para que esta fuera la boda del siglo. Todo marcho a la perfección y llegado el gran día la satisfacción de la madre por todo lo organizado fue la de su total agrado. La boda comenzaba a la 10:00AM; pero desde las 5:00AM toda la servidumbre hubo comenzado sus labores para que el jardín de la propiedad White fuese un sueño hecho realidad.
- - Williams son la 7:00 de la mañana; levántate, debemos estar todos listos temprano recuerda que el Duque es ingles y ellos no juegan con la hora.
- - No sé si hicimos bien en permitir que nuestra pequeña se case con él, se la llevará lejos donde no podremos cuidar de ella.
- - Tampoco sé si fue lo mejor pero sé que ella fue imprudente y que si no se casa con él jamás se casará por lo que hizo. Ningún otro buen caballero querrá a nuestra hija después de saber que ya ha estado con otro; y peor aún fueron demasiada las personas que la vieron entran y salir de ese lugar.
- - Lo sé pero me impacienta su futuro. Ahora será duquesa en una tierras lejanas y sin saber como él la tratará.
- Nuestra hija tendrá todo lo que una dama de sociedad necesita, una posición social, un titulo, un marido que sé la protegerá. Como madre se que ella estará en buenas manos y que con su carácter ella no dejará que nada le pase.
Mientras la conversación continuaba muy intensa entre los padres de la novia sus hermanas se dirigían a la habitación de Candy a despertarla pues sabían de ante mano que ella era muy dormilona y que si la dejaban podría pasarse todo el su cama.
- -Levántate bella durmiente que hoy es el día de que tu príncipe te lleve a su castillo
- - Calla Annie que no estoy para chistes hoy
- - Candy; quiero pedirte disculpa por el otro día y quiero que sepas que te deseo la mayor de la felicidad junto a tu esposo.
- - Gracias Elisa lo sé; como también sé que no me quiero casar; que desearía que este día no existiese y que todo volviese a ser como antes
- - No digas eso, estoy segura que serás muy feliz y que tendrás muchos hijos y una hermosa familia
- - ¿Acaso no has escuchado como le dicen a mi futuro esposo? Duque de hierro…
- - Candy sé que con tu calor podrás derretir ese hierro y ablandar el corazón al punto que ambos sean felices.
- - Gracias hermanas; ahora el deber me llama; vamos a darle prisa a este mal paso.
- - Ni el día de tu boda dejas de ser tan chistosa
- - Annie no voy a llorar más de lo que lo he hecho; voy a asumir mi realidad y tratar de hacer lo mejor de ella.
- - No sé a quién tenerle más miedo si al Duque o a ti….
Mientras ayudaban a Candy todas reían de sus ocurrencias y la forma en que ella estaba tomando las cosas para evitar sumergirse en el dolor de un matrimonio obligado. EL gran momento hubo llegado y no sólo los nervios en la futura novia, sino que los padres de la misma estaban en el mismo plano. El Conde Williams sentía que llevaría su hija a la hoguera donde le esperaba la tristeza y el dolor a la misma. Por otro lado la madre de Candy estaba nerviosa pues sabía que su familia pasaba a un mejor lugar en la nobleza. Todos sabrían que su hija sería la futura Duquesa de Granchester; una de las tierras más ricas de Inglaterra y una familia directa a la corona.
El vestido de la novia parecía extraído de un cuento de hadas, blanco como la nieve con encajes y brillantes en la falda que llegaban hasta la larga cola; en la parte superior el escote era para el gusto de la joven un poco revelador y aunque a decoración del mismo hacía que toda las mujeres que la veían sintiesen celos por la hermosura del mismo; ella hubiese preferido algo más sencillo. Su pelo elegantemente recogido y adornado por pequeñas rosas y sobre el mismo un largo velo que cubría totalmente su cara y gran parte de su torso.
Todos se encontraban listos para recibir la novia y comenzar la que sería la boda del siglo para estas tierras escocesas, el jardín de la familia fue el escenario para la unión de esta joven pareja. El novio vestido con un elegante frac negro, su pelo en una cola de caballo y con la banda del escudo de su familia a sobre su traje de pie frente al sacerdote y aunque estuvo esperando por más de 30 minutos por la novia en ningún momento mostró ninguna emoción ni sentimiento.
Todos se pusieron de pie al escuchar las primeras tonadas de la marcha nupcial. Mientras ella se acercaba al que sería su esposo, su corazón brincaba de un lado al otro y pensaba que debía ser fuerte y que este sería el comienzo de una nueva vida donde ella tendría que sacar lo mejor de si misma para poder vivir. Mientras la novia caminaba muchos murmuraban sobre su belleza; del evento pasado en donde Candy visitó al Duque en sus aposentos y sobre todo de cómo era posible que los padres de tan dulce joven la casaran con este hombre cuya reputación de ser un duque frio y de hierro era conocida en todos los reinados vecinos a Inglaterra.
Su padre cedió la mano de Candy a Terry; pero antes le dio un beso a su hija en la mejilla diciéndole que la amaba y que si ella quería podrían detener esta boda y que el siempre la apoyaría. Ella lo miró toco su mejillas; le besó y de inmediato miró a su futuro esposo y comenzó a caminar hacia él. Algo que distinguía a Candy de las demás mujeres era que nunca se daba por vencida y que ella era una mujer de carácter y decisión. Lo que siempre causo problema con su madre ya que ella pensaba y actuaba según lo que ella pensaba era lo correcto. Por ello el padre nunca le negó las visitas semanales al pueblo donde siempre iba a ayudar a un pequeño orfanato con comida y a jugar con los niños.
- - Al parecer los escoceses no usan reloj; pues no llegan a tiempo – Le dijo Terry al momento que tomaba de su mano para colocar a su futura esposa a su lado.
- - De la misma manera que los ingleses se les olvida que una dama necesita tiempo para estar lista.
- - Veo que mi futura esposa le han devuelto la lengua los ratones
- - O quizás es que su futura esposa es una mujer no una niña como usted pensaba mi Lord.
Terry estaba más que fascinado con esta charla que aunque tuvo que cortar por que era el momento de comenzar la ceremonia sabía en su interior que esta fue la primera de muchas que disfrutaría.
- - Por el poder que la Santa Iglesia Apostólica y Romana me otorga los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
El se acercó y con manos suaves levantó el velo que desde hacer rato se moría por sacar de su camino. Ella suspiró y en cuestión de un segundo todas esas sensaciones que hubo antes sentido durante los primeros besos recibidos por su ya esposo volvieron a ella. Sin poder evitarlo se sonrojo y al darse cuenta de ello Terry solo pudo sonreír, pues el sabía que ella al igual que él habían disfrutado de esos ardientes besos. El joven besó a Candy dejándola sin aire aunque sólo se trato de un simple beso a juicio de él.
La familia de la novia corrió a felicitarla y abrazarla mientras que los amigos del joven se acercaron y mientras lo abrazaban estaban boca abiertos ante aquel evento.
- -Nunca pensé vivir para ver este día- Dijo Stear quién le ofreció un abrazo muy caluroso y honesto a su gran amigo.
- - Ahora la pregunta es… ¿Qué dirán los Duques? ¿Ya les informaste?
- - Tom no voy a pensar en ello en este momento; ese es un tema que me imagino no será muy grato y hoy es mi boda y quiero divertirme.
La celebración estuvo muy amena; todos gozaron de una exquisita comida; del mejor vino que pudo pagar el novio; una excelente orquesta y de una decoración digna de un rey. Todo el tiempo los novios estuvieron cerca pues él quería mantenerse al pendiente del más mínimo movimiento de su esposa. Más sin embargo durante un momento la novia se perdió de la vista de Terry y este impacientemente comenzó a buscarla preocupado ya que sabía que Candy no sería fácil y que quizás tramo todo para escapar. – Jamás le perdonaré si se escapa y con su vida pagará si llega a humillarme – Pensaba mientras la buscaba con la vista.
