- - Terry no te preocupes ya la encontré está en la parte detrás de la casa – Dijo Tom a un Terry que salió corriendo en su búsqueda.
Durante el poco camino que hubo de andar se imaginó lo peor, una huida o peor aún un amante… Cualquiera que sea él ya se imaginaba como la haría pagar, cual sería su castigo y como haría que su familia pagase junto con ella cualquier cosa que ella hiciera; el sabía que había logrado una buena reputación debido a la forma en que sus enemigos pagaban por sus actos y estaba más que seguro que si fuese el caso no tendría la más mínima piedad. Sin embargo al llegar a la parte posterior de la casa sus ojos dejaron la furiosa ira que traía al ver una Candy rodeada de niños que la llenaban de flores y de pequeños regalos hechos por ellos mismos.
- Tranquilo Terry; tu mujer no es como las demás – Le dijo un Stear mientras tocaba su hombro y le incitaba a que se uniera a ella
- -No, no lo es… - Dijo él para sí mismo; es mejor
Terry comenzó a acercase a este cuadro y al llegar muchos de los niños se asustaron pues sabían como llamaban a este hombre que se llevaba consigo a quienes ellos consideraban una amiga y benefactora.
- - No tengan miedo, aunque tiene cara de ogro; les aseguro que no muerde – Candy dijo esto sacando la lengua como forma de burla ante la llega de su esposo
- - Por menos de eso muchos han quedado sin lengua mi Lady – Susurró él en el oído de su mujer – ¿Por qué mejor no me presentas con estos nobles caballeros y bellas damitas?
- - Vamos chicos que les he enseñado, ¿No querrán que el caballero inglés piense que los escoceses no tenemos modales?
Al ver los niños que el hombre fue bien cortes comenzaron a acercarse a él y a presentarse uno a uno. Candy quedo asombrada de cómo ellos se acercaron a él y sin más ni más hubo una conexión entre los niños y su esposo que jamás hubo visto antes ya que los niños del orfanato debido a todo lo que vivieron temían mucho de extraños.
- - ¿Te vas a llevar a Candy lejos?
- - Si, pero ella podrá venir a visitarlos
- - Niños es hora de irnos – Se acercó una monja ellos y luego de saludarlos se despidió deseándole lo mejor en su nueva vida de casados.
Candy y Terry comenzaron a caminar hacia el jardín principal cuando el vestido de ella quedo enganchado en una de las ramas de las rosas que ella cultivaba con mucho empeño.
- - Permíteme ayudarte…
- - No necesito de su ayuda mi Lord
- - En ese caso será muy interesante ver como mi Lady logra salir de este embrollo.
Candy comenzó a frustrarse al no poder zafarse sin dañar su bello vestido. Comenzaba a ponerse roja y se molestaba de más al ver la cara de burla que Terry ponía ante el cuadro de ella como perrito queriéndose agarrar la cola.
- - Mi Lord me va a ayudar o voy a tener que gritar y pedir ayuda.
- - Si lo pide por favor con gusto Mi Lady
- - Por favor Mi Lord me podría ayudar
- - ¿Y que ganaría yo con ayudarla?
- - Mi gratitud
- - Creo que no es suficiente – Y agarrándola por la cintura le besó de forma ardiente y pasional dejándola sin aire; ella no supo si fueron segundos o minutos o toda una hora pero se sentía en las nubes en ese momento. – Creo que la paga valdrá la ayuda. Y según puedo ver en sus ojos le ha fascinado
- - ¿Es usted un cretino, engreído… Cómo se atreve a …?
- - Se le olvida que soy su esposo mi Lady y que tengo ciertos derechos sobre usted
Y sin más ni más desembrollo el vestido de su esposo; la agarró por la cintura y la cargó en sus brazos para sacarla del pequeño jardín de rosas. Al salir del ese lugar y bajarla esta pretendió estar furiosa y salió corriendo hacia donde se encontraba la ceremonia. Mientras sus amigos se unían a Terry muertos de la risa al ver aquella escena que le pareció lo más divertida.
- - Nunca imaginé ver a un Terry enamorado – Dijo Tom
- - A mi parecer esta mujer le sacará canas a nuestro amigo
- - No es para tanto, sólo me divierto con ella, es que se ve especial cuando se molesta.
- - Sí, especial… jajajaja ya estás embobado; Bueno Stear te gané la apuesta el se enamoró primero que ella
- - Bueno eso lo veremos Tom acabamos de comenzar y quedamos que sería un mes
- - Jajajaja; pues me añado a esta apuesta, ninguna mujer jamás me ha dicho que no, y estoy más que seguro que ella en poco tiempo estará comiendo de mi mano.
- - 50 monedas de oro sube la apuesta entonces – Dijo Stear
- - Son dos contra mi; pero les aseguro que tu serás el primero babeando por ella mi duro duque, mejor dicho mi duque de hierro - dijo Tom
Los jóvenes reían ante aquel juego que ellos estaban realizando; mientras que por dentro Terry sabía que ya el estaba por caer ante aquella mujer que despertaba nuevos sentimientos en él. Por un lado sentía la necesidad de protegerla como de poseerla y sentirse dueño de ella. Candy se encontraba dialogando con sus hermanas cuando sintió una mano fuerte agarrándola por la cintura y zurrándole al oído
– - Es hora de marcharnos mi Lady
– - Ya, pero…
– - Son varias horas de camino a Inglaterra y tengo muchos asuntos pendientes.
– - Esta bien – Candy bajo la cabeza sabiendo que era hora de decirle adiós a su familia; amigos y su hogar.
Terry se acercó a su nuevo suegro y le entregó un papel que era la cancelación de la deuda existente además de los varios títulos de tierras que el había puesto en garantía para poder recibir el tan costoso préstamo. El padre de Candy no sabía si agradecerle o romper todo y obligarle que le dejase su pequeña a su lado pero ya era muy tarde, ella ya era su esposa hacer eso sería el inicio de la guerra entre ambos países.
- - Duque sólo le pido que la cuide mucho, ella es muy especial y… Es mi pequeña; por favor cuídela. Se que ya no tengo ningún derecho sobre ella pero con ella usted se lleva parte de mi.
- - No se preocupe Conde yo le prometo cuidarla.
Luego de una triste despedida Candy subió al hermoso carruaje que su esposo hubo adquirido para transportarlos a su nuevo hogar. En este se encontraba su inseparable compañera Dorothy y su recién esposo Terry quién con un gesto muy cordial le señalaba que su lugar era a su lado no al lado de su empleada. Ella se acercó a esté totalmente sonrojada pues nunca imaginó que sólo el ser tocada por su esposo su cuerpo reaccionaría de forma tal que ella misma no pudiese controlar. El viaje fue largo y debido a la previa mala noche de la joven esta quedo dormida. Terry poco a poco la acomodó en su regazo y mientras ella dormía el aprovecho para acariciar sus risos, su barbilla, sus labios y sus mejillas; sin darse cuenta que unos ojos marrones lo miraban con curiosidad ante aquellos gestos de esté tan intrigante Duque.
Sin embargo Dorothy sabía que Candy era capaz de derretir el hielo más fuerte con su forma tan angelical y honesta de ser. Ella nunca se imaginó que el duque podría siquiera hacer una simple demostración de afecto y menos tan rápido a su ya esposa. ¿O es que acaso el ya la conocía y sus sentimientos no son nuevos? Terry se dio cuenta de que Dorothy lo miraba y de inmediato ceso de acariciar a esta ninfa que ahora era su esposa. Al despertar Candy se sorprendió al encontrarse en el regazo de su esposo y se alejó de este de forma brusca.
- - No se preocupe Mi Lady que no voy a manchar su reputación más de lo que ya está.
- - Es usted un estúpido mi Lord; al parecer no tiene nada de modales cuando se trata de estar con una dama
- - Con una dama que se respete sí; más con una que no cuide su honra y se meta a las habitaciones de jóvenes solteros…
- - Es usted, es usted….
- - Cuide sus modales ya que ahora se encuentra en mis tierras y aquí quién manda soy yo, y más todavía pueden hasta llevarla a la horca si se atreve a poner a su "Señor Esposo" en una mala posición, recuerde mi lady que ya no está en Escocia y que las leyes de nosotros los ingleses son muy rígidas.
Candy no dijo nada, sólo se limito a mirar por la ventana del carruaje y por un momento Terry pudo ver que lagrimas salían de sus ojos, lagrimas que el quiso secar pero no se atrevía. Se sintió el peor de los hombres, el sabia que había usado la inocencia de ella para llevarla al matrimonio forzado, se sentía miserable por la forma en que tuvo que hacerla su esposa; pero el sabia que no iba a poder salir de aquel país sin ella. Que desde el primer momento que la vio el se había obsesionado con ella.
Más de cinco horas en carruaje hubo pasado cuando Candy vio por su ventana paisajes de ensueños, a pesar de lo frio que ella pensaba era su nuevo hogar la vista de majestuosos campos, bellas praderas verdes, bellos ríos y lujosas casas. Estaba ya anocheciendo cuando llegaron a lo que ella supo seria su nuevo hogar, pero a pesar de ello la joven pudo ver que era un lugar bello, con hermosos jardines y a lo lejos pudo ver un jardín de rosas que llamó toda su atención.
Luego de pasar una enorme cerca con el escudo de los Granchester y mientras se dirigían al gran castillo que se encontraba al fondo pudo ver como el pueblo saludaba el carruaje, vio mucha gente trabajando pero pudo notar que se veían felices; algo que no entendió. - ¿Cómo esta pobre gente tiene que fingir ante este ogro o será solo una mascara para los demás? – Pensaba la joven
- - Hemos llegado a su nuevo hogar mi Lady…
- - Gracias pero puedo bajarme sola. – Ante estas palabras Terry se indigno de forma fuerte agarró su mano y mirándola fijamente a los ojos le dijo
- - No juegues con mi paciencia Candy, en frente de los demás te portarás como lo que eres mi dulce y amable esposa, la duquesa de Granchester. No me hagas enojar que no me conoces aún y puedo llegar hacer tu peor pesadilla. ¿Entendiste?
- - Si, mi Lord.
Respondió Candy quien sentía la necesidad de correr; llorar y dejar atrás esta su nueva historia. Al llegar a la entrada y muy agarrada de la mano de su esposo todos los sirvientes esperaban por ellos. Terry la presentó con cada uno de ellos y luego les pidió que continuaran haciendo sus labores excepto una a quien es salió corriendo dejando la mano de Candy en el aire para ir a abrazarla.
