- - Mi niño, he orado tanto por ti y para que llegaras con bien

- - Gracias nana, sabes que tus oraciones me protegen

- - Pero ahora muéstrame esta belleza que acabas de desposar. Cuando Tom nos envió el comunicado no podía creerlo.

Candy quedó boca abierta ante aquel cuadro, ver al hombre que hasta hace unos minutos le hizo temblar al amenazarla de la forma más fría posible y luego verlo corriendo hacia esta mujer que abrazaba y besaba como si fuese su madre.

- - Veo que has elegido muy bien mi niño. ¿Cómo te llamas?

- - Candice White, señora

- - No me llames señora, aquí todos me dicen Pony y Terry me dice nana

- - Gracias; en ese caso llámeme Candy; mi familia y amigos me llaman así.

Las mujeres comenzaron hablar como si se hubiesen conocido hace años cosa que hizo muy feliz al joven ya que más que preocuparle su familia, la relación con su nana era lo más importante para él. Ella no sólo lo había criado; sino que se convirtió en el apoyo, en la madre y en su todo en sus peores momentos siempre estuvo a su lado.

- - Ella es Dorothy, Pony, es mi dama de compañía y amiga

- - Bueno me imagino que deben estar súper agotadas por el viaje. Voy a mandar a preparar la habitación de Dorothy y a subir tus cosas a la habitación de Terry.

- - Gracias

- - Voy al estudio. Nana algún recado de mis padres.

- - Si hijo y no creo que sea muy bueno

- - Ya me imagino las noticias

- - Con su permiso mi Lady, Nana te encargas por favor de acomodarlas

- - Claro mi niño; vamos señoritas para que conozcan su nuevo hogar

El castillo era enorme y elegantemente decorado con detalles en oro y púrpura que eran los color del escudo de su esposo. Mientras caminaban en su recorrido por su nuevo hogar ella miraba cada detalle, cada fina pieza, tela o bordado. Pony se encargo mostrarles todo con mucho amor y detalles en lo que cada cosa y cada bordado significaba. La nana trabajaba para la familia Granchester mucho antes que el Duque Richard I se casara con la Condesa Eleonor de Castilla.

- - Recuerdo a ese par de enamorados, eran sumamente felices juntos, bueno aún lo son pues a pesar del tiempo el amor entre ellos no ha menguado.- Pony narraba la gran historia de amor de los padres de Terry mientras contemplaban un enorme cuadro de los mismos sobre la chimenea de la sala principal.

- - ¡Me imagino que estarán muy molestos ante nuestro matrimonio¡

- - Eleonor no lo creo, el sueño de ella es ver a su hijo felizmente casado como ella lo es, pero su padre es otra historia. El cree mucho en que la sangre noble hay que mantenerla pulcra y que debe sólo existir el matrimonio entre ingleses para que no exista impurezas en el legado que tienen los Granchester; pero no te preocupes, el sabe como es su hijo y lo irreverente que toda la vida ha sido Terry

- - ¿Usted cree?

- - Se que al principio estará molesto, pero créeme hasta ellos pensaban que Terry nunca se iba a casar.

- - ¿Usted le dice Terry? Suena diferente, más amigable cuando lo menciona así

- - ¿Acaso no lo llamas así?

- - No.

- - Se del mal genio de mi niño y de que puede llegar a ser atemorizante cuando quiere pero se que debajo de ese gran caparazón de hierro está el ser más noble que jamás haya existido. Sólo tienes que conocerlo y verás

Al legar a la habitación de Terry, ella pudo ver lo gigantesca que era. Poseía una cama enorme; un recibidor que contaba con un juego de sala; una enorme ventana con cortinas que hacían juego con la decoración de la cama, un bello sofá cerca de la misma; un comedor con dos sillas y un elegante pero a la vez sobrio escritorio; el cual ella entendió que era el lugar de trabajar de su esposo.

La habitación contaba con un gran balcón, un baño propio y en la puerta seguida una pequeña habitación que fungía como armario la cual ella pensara que era del tamaño de su habitación en Escocia.

- - Es enorme y muy elegante…

- - Los gustos de Terry siempre han sido elegantes y un poco excéntricos; Ya verás con el paso del tiempo. Le pedí a las servidumbre que les subiera la cena y ya el baño está listo para los dos.

Con esa frase Candy entendió que su vida conyugal daba inicio a partir de ese momento y que en pocas horas su esposo subiría y que le exigiría todos los derechos que al casarse el tenia sobre ella. Pony que por sus años era una mujer muy intuitiva se dio cuenta de lo pálida que Candy se hubo puesto.

- - Candy… ¿Ustedes ya tuvieron noche de boda?

- - No… Nos casamos hoy en la mañana temprano

- - ¡Hoy! ¿Pero como es posible?

- - Es que Mi Lord tenia que venir a resolver unos negocios lo antes posible.

- - ¿Mi Lord? ¿Hace cuanto se conocen?

- - Hace 4 días…

- - ¿Qué locura ha hecho este jovencito? Voy a tener que sentarme hablar con él. Ustedes ni se conocen.

Sin saber porque Candy comenzó a llorar desesperada, no entendía si era miedo, confusión ante su primera noche de bodas, su familia o que pero Pony pudo notar el miedo en los esmeraldas ojos y de inmediato corrió a abrazarla y consolarla.

- - Tranquila, créeme estás en las manos del mejor hombre que conozco. Se que tienes miedo y que estás asustada pero verás que todo saldrá bien.

- - Quisiera que el tiempo volviese a tras cuando era totalmente feliz con mi familia y poder correr en el campo con los niños.

- - Tranquilízate todo va a estar bien.

- - ¿Cómo podrá estar todo bien? Estoy en un país diferente al mío, sin mi familia y a merced de un esposo al cual le temo.

- - No estás sola… Me tienes a mi

Candy abrazó a Pony con todas sus fuerzas, deseaba que ese abrazo le sirviera de fortaleza para todo lo que debía enfrentar en su nueva vida.

- - Enviaré a una de las mucamas para que te ayuden en el baño y luego enviaré la cena, estás cansadas y necesitas reponer tus fuerzas. Yo estaré siempre a tu lado…

- - Gracias

- - Y deja de llamarme Pony, soy tu nana.

- - Gracias Nana.

Candy comenzó a preparase para su baño mientras Pony se dirigía al estudio bien molesta por lo que su niño había hecho. De un solo empujón ella abrió las puertas de estudio y comenzó a caminar con una mirada fija hacia Terry.

- - ¿En que estabas pensando jovencito cuando te casaste? ¿A caso no te diste cuenta que ella no es como esas mujeres baratas que se esconden detrás de un titulo para hacer sus asquerosidades? ¿Dónde dejaste todo lo que te he enseñado sobre respeto?

- - Veo que ya hablaste con Candy

- - Si y espero que tengas una buena explicación para haberla sacado de sus tierras y su familia de la forma en que lo hiciste.

- - Nana… Tu me conoces mejor que nadie; incluso mejor que mi madre…

- - Eso es precisamente lo que no entiendo; te conozco y tu nunca haces cosas así a quien es inocente. No entiendo

- - Yo tampoco; sólo sé que desde el primer momento que la vi, me obsesioné con ella. Fue como un hechizo, no se que me pasó. He visto y tenido miles de mujeres bellas pero con ella fue diferente. Y lamentablemente tome uso de mi poder económico y al padre no poder saldar la cuantiosa deuda que tenia conmigo… Me quede con ella.

- - Terrence Granchester, no sé si alegrarme de que al fin una mujer pudo romper esa coraza de hierro que le tenias a tu corazón o molestarme por la forma tan baja que lo hiciste.

- - No hubo otra forma nana… yo… Yo no quería irme y dejarla, sabía que si me retiraba sin ella cuando volviese ya no estaría disponible. Su padre estaba buscándole marido y ya hubo contactado a alguien para ello.

- - A pesar de todo te entiendo; pero ahora mismo hay una joven muerta de miedo, a la espera tuya pues sabe que debe de cumplir y se muere de los nervios. Prométeme que serás gentil con ella. No te puedo pedir que esta noche no suceda nada pues estás en todos tus derechos pero por favor hijo… Cuídala, ¡Prométemelo!

- - Sabes que siempre te doy gusto, si te lo prometo…

- - Discúlpame por inmiscuirme en tu vida personal pero eres como un hijo para mi y sé que a pesar de todo has elegido bien. Aunque no creas que te voy a perdonar la forma en la que lo hiciste.

- - También te amo nana…

- - Voy a enviarles la cena a la habitación me imagino que deben estar hambrientos.

- - Gracias nana

Candy estaba sentada en el sofá cerca de la ventana mirando como la noche besaba todo el lugar. Estaba ya bañada, perfumada y vestida con su ajuar de noche de bodas que su madre y hermanas le habían elegido pues ella no tuvo ni la más mínima atención en el mismo y ahora lo lamentaba pues era demasiado revelador y transparente para su gusto. La puerta comenzó a abrirse y las piernas de Candy comenzaron a temblar; sabía que era Terry pues la servidumbre tocaría y en especial los ingleses que eran tan estrictos y rígidos con las normas.

- - Disculpe la tardanza mi Lady pero tenía asuntos pendientes que requerían de mi total presencia.

- - No se preocupe; estaba esperando que subiesen la cena para luego acostarme; pero como ven aun no la suben

- - ¿Y como veo no me espero para tomar el baño juntos?