Terry salió corriendo desesperado a buscarla junto a sus hombres. El sabía que ella no sería bien vista por más de un ingles debido a su descendencia escocesa y que aun no era conocida como la Duquesa de Granchester y por ende cualquiera podrá hacerle daño. Y el sabía que ella poseía una inocencia increíble y que cualquiera con la malicia suficiente podría darse cuenta de ello.
La búsqueda fue larga y al llegar la noche muchos de sus hombres ya se daban por vencido de encontrarla. Más sin embargo Terry y sus dos mejores amigos quienes se unieron a la búsqueda entendían que no podría desistir y mientras más corría el tiempo más grande era la angustia del reciente esposo.
Luego de varias horas de buscar sin resultados llegaron a uno de los pueblos más cercanos y allí entre la multitud pudo apreciar una larga cabellera rubia que relucía entre los demás; con amplia sonrisas y rodeada de humilde personas se encontraba la dueña de su desesperación; este a pesar del alivio de verla sintió al mismo tiempo rabia por la actuación de la misma, verla sonreir y despreocupada hizo que se desmontara de su caballo y a paso doble llegará hasta ella . Candy estaba sentada de espalda compartiendo con una modesta familia historias y cantos de las costumbres de su nuevo pueblo. Pero todo se enfrió cuando pudo notar la asustada mirada de sus acompañantes ante las personas que pudo percatarse estaban detrás de ella
- - Candy – Fue todo lo que dijo Terry cuando sin entender cómo o por qué le pego una fuerte cachetada que la dejo caer al piso.
- - Terry por favor no – Le dijo Stear que a pesar de entender a su gran amigo vio los ojos de desesperación de Candy y el dolor en ellos
- - Levántate Candy, es hora de acabar con esta niñada tuya
- - Te juro que me lo vas a pagar – dijo ella mientras se paraba ayudada por Stear
Todos los presentes sintieron gran pena y dolor por la bella joven que a pesar de lo humillada que se sentía por la actitud de su esposo, se levantó y comenzó a caminar. Luego de dar sus primeros pasos una mano fuerte la levantó y la subió sobre el caballo.
- - Gracias por cuidar de mi esposa; espero estas monedas puedan reparar cualquier inconveniente que ella les trajo.
- - Al contrario, señor; fue un placer haber compartido con la duquesa. No queremos su paga para nosotros fue una visita muy agradable.
- - Muchas gracias
- - A usted Duque, dsiculpe pero debo decirle que tiene una gran esposa...
Candy iba en el caballo muy unida al pecho de su marido y deseando desaparecer. Nunca en su vida nadie ni siquiera su padre le hubo pegado, nadie le había hecho pasar una humillación tan grande como la que el le había hecho pasar y sobre todo nunca nadie la había hecho sentir como un objeto. – Eso es lo que soy en esta historia un objeto – Era su único pensamiento durante el camino de vuelta al castillo.
A la llegada Terry bajó a Candy y esta con mirada de odio solo pudo soltar una frase que se convirtió en la sentencia de muerte para el corazón del joven duque:
- Te odio, no sabes cuánto te odio, desearía desaparecer en este momento y jamás volver a verte… Jamás – y salió corriendo con destino a su habitación
Stear al ver la cara de Terry lo agarró deteniendo su caminar y deseo de seguirla para continuar con aquella ferviente pelea. Nunca nadie le hubo dicho en su propia cara que le odiaba. El sabía que muchos lo hacían, pero nunca nadie se hubo atrevido a decírselo en su cara y mucho menos se imaginó que esas palabras saldrían de su esposa.
- - Tranquilízate Terry estas muy ofuscado
- - Lo dicen por de sus esposas nunca ha salido palabras de odio
- - Terry hermano sabes que siempre hemos sido honesto contigo – Le dijo Tom a Terry para tratar de controlar su temperamento – Pero creo que esta vez te pasaste; sé que estabas angustiado, hasta herido puedo entender, pero fuiste muy rudo cuando la encontramos.
- - Tom tiene razón hermano… No fuiste muy amable que digamos y si le añades que ella se había escapado justamente porque te teme y estaba asustada creo que con lo de hoy sólo añadiste más leña al fuego.
- - No sé porque lo hice, ella me descontrola, ella acelera mis sentidos y la lógica de la que siempre he sido dueño simplemente no existe cuando estoy con ella. Debo confesar que me extralimite, pero me imagine tantas cosas mientras la buscábamos. Tuve miedo perderla o que le hubiese pasado algo. Creo que no me perdonaría si algo le sucediera
- - Terry hermano mío bienvenido al mundo de los enamorados…
- - Te lo dije Tom el sería el primero
- - Dejen su relajo que lo que me espera con Nana Pony será aún mucho peor de lo que puedan imaginar.
- - Bueno nos vamos a nuestra casa que sino nuestras esposas nos pegarán por llegar tan tarde.
- - Y ve preparándote Terry que pronto te tendrán como a nosotros…
Todo volvió a la calma, más sin embargo la habitación de los duques una joven lloraba como si fuese el final del mundo, Nana Pony y Dorothy trataban de consolarla, pero se les hizo imposible. Luego de un lago tiempo Candy levanto la cabeza y se dirigió a los brazos de Pony diciéndole que el le había pegado fuertemente y delante de todo el mundo. Nana no pudo aguantar aquella confesión y dejando a la joven más tranquila bajo las escaleras con una furia que todo el que la vio prefirió alejarse de ella.
- - ¿Desde cuándo le pegas a las mujeres? ¿A caso eso fue lo que te enseñé?
- - No quiero hablar en este momento
- - Me importa un comino lo que quieras, me vas a escuchar y muy bien. Esa jovencita está totalmente asustada. Te teme como si fueras un ogro. Nunca en mi vida imagine decir esto pero tu comportamiento deja mucho que decir. O te comienzas a comportar como todo un caballero con ella o yo misma me encargaré de enseñarte como serlo.
- - Nana…
- - Nana nada, ahora subes y le pides, no mejor aún le ruegas te perdone. Nunca ni en cien mil años encontrarás una esposa como la que tienes en este momento y si la dejas ir te juro que yo me iré con ella y no sólo no sabrás de ella; sino que tampoco de mi. ¿Entendido?
- - Si… Entendido
- - Ahora ve y sube antes de que sea yo quien comience a pegarte a ti.
Como si fuese un niño el acató la orden, pues muy en su interior sabía que era lo correcto y que se le hubo pasado la mano. Pero como demostrar debilidad cuando el era un hombre que nunca la tuvo. ¿Que pasaba con él y por qué ella se hubo convertido en tan pocos días en el centro de su mundo? Tendrían razón sus amigos, acaso se hubo enamorado de la joven. Eso no era posible ya que hubo conocido muchas mujeres durante toda su vida pero de ninguna se hubo enamorado. No sabía como era ese sentimiento que muchos incluyendo sus dos mejores amigos ya conocían. Pues los jóvenes a temprana edad se encontraban felizmente cansados. No creía en el amor; siempre se mofaba de aquellos que se decían enamorados; para él este sentimiento demostraba debilidad y eso era lo que no soportaba saberse débil por alguien o ante alguien.
Nunca se imaginó que pedir excusas fuese tan difícil y peor aún esperar respuestas de aquella persona a quien le hubo hecho un daño le llenaba d angustias. Al llegar a la habitación lo pensó una y mil veces antes de entrar; miró el cerrojo de la puerta y poco a poco le dio vuelta para abrirlo. En ella en la semi oscuridad se encontraba Candy aún llorosa en la cama junto a Dorothy; quien le pedía que por favor dejará de llorar.
- - Dorothy déjenos a solas por favor
- - Sí Señor
- - Gracias
Terry se acercó a Candy quería decirle que lo perdonara que el dolor de verla sufriendo era superior a cualquier otro dolor existente. Deseaba abrasarla y acariciarla como la rosa salvaje que ella era y que representaba para él.
- - Candy tenemos que hablar de lo ocurrido…
- - Que me va a decir mi Lord… Que los ingleses son tan pocos hombres que le pegan a sus mujeres
- - Candy estoy tratando de hacer las cosas por las buenas
- - ¿Acaso golpearme salvajemente como lo hiciste es por las buenas?
- - Sé que hice mal al tratarte como lo hice, no tengo disculpas para ello. Pero quiero que sepas que me preocupe mucho por ti. Eres extranjera, en una tierra donde los de tu país no son tan bien venidos como crees y además el hecho de que eres mi esposa y eso, así como te da un status ante la sociedad inglesa, del mismo modo te hace un punto fácil para mis enemigos...
...Nunca he pedido disculpas a nadie y se me hace difícil, pero deseo que si te es posible… te pido que me disculpes y que me permitas demostrarte mi arrepentimiento por el daño que te cause.
- - No te entiendo… A veces eres tan frio y cruel y otras veces simplemente te comportas como un ser humano
- - Existen muchas cosas en mí que conocerás con el tiempo. Pero quiero que entiendas que mi posición no es nada fácil, y fue por ello que nunca pensé en desposar a nadie.
- - ¿Y por qué a mí?
- - No lo sé; creo que eres diferente.
- - Estoy muy dolida en este momento. Preferiría no continuar la conversación; entiende que ni mi padre me hubo pegado nunca en mi vida y menos humillado de la forma en que lo hiciste.
Los días transcurrieron con mucha paz y calma en el nuevo matrimonio Granchester. La comunicación en ellos era mínima. Candy siempre estaba acompañada de Nana Pony aprendiendo sobre el castillo o en el jardín con Dorothy. A pesar de lo dolida que estuvo por el pasado acontecimiento en el fondo entendió a su esposo y la locura que hubo cometido y los problemas que se hubiesen presentado.
- - ¿Dónde está? ¿Dónde está mi hijo?
- - Señor él se encuentra en el estudio o– Dijo el mayordomo asustado
