Varias semanas hubo pasado y cada día era mucho mas excitante para ambos que compartían todo y gracias a esto habían creado una increíble conexión la cual solo ellos entendían. Una tarde mientras almorzaban al aire libre Terry recibió una comitiva de la Reina donde se le informaba de la situación de la frontera con el Conde Wales.

- - ¿Algún problema Terry?

- - Las cosas no están bien en la frontera, debo reunir mis hombres para partir lo antes posible a la misma.

- - No quiero que vallas…

- - Candy es mi responsabilidad; ya lo sabías. Debo cumplir por nosotros, mi tierra, la reina y el honor de mi familia

- - Es que…

- - No temas, yo tengo un gran motivo para volver y eres tu…

Terry de inmediato organizó sus hombre los cuales junto a Tom saldrían a la zona fronteriza con Wales y ponerle fin a todos los problemas causados por el Conde Neil. El día de la partida Lucy, Candy, Eleonor y Nana Pony lloraban y estaban muy angustiadas mientras que Richard a pesar de sus sentimientos de angustia y miedo pues el sabia a lo que realmente se enfrentaría su hijo trató de portarse de la forma más fría posible para evitar que su esposa y nuera lo tomasen peor de lo que ya estaban. Candy le acompañó hasta el caballo de Terry y con un fuerte beso sellaron su partida.

- - Recuerda que te espero aquí… Y que sin ti mi vida no tiene sentido.

- - Volveré…

- - Prométeme que te quedaras

- - Te lo prometo – Y besándola otra vez de forma muy apasionada le daba a entender todo el amor que él sentía por ella y cuánto la necesitaba.

- - Te amo pecosa

- - Y yo a ti engreído

Y subiendo a su caballo comenzó junto a sus hombres que vestidos con las armaduras propias se alejaban dejando a Candy desfalleciendo en el piso, con las palabras de la primera vez que su esposo le dijera que la amaba y con miedo de que fuesen las últimas. Al verla en el piso llorando todos se acercaron a ella y le ayudaron a incorporarse a entrar al castillo pues ya comenzaba a sentirse frío; pero peor era el frío que ella sentía en su corazón ante la partida de su amor.

Los días pasaron y la desesperación de no tener noticias hacían que ésta perdiera el apetito y se la pasara todo el tiempo sentada en la ventana de su habitación mirando hacia el infinito esperando por un milagro que le devolvieron a su esposo. A los 10 días de la partida Candy recibió visita de sus suegros los cuales al verla pudieron darse cuenta del estado anémico y la depresión en que ella se encontraba.

- - Eleonor… Duque… ¿Díganme por favor que tienen noticias?

- - Candy hija sé que al igual que nosotros estas sufriendo por la falta de noticias pero debes ser fuerte. Cuando Terry vuelva no querrás que te encuentre en un mal estado.

- - No puedo, aunque quiera Eleonor no puedo comer, conciliar el sueño… La cama es tan grande sin él. Me siento tan vacía sin su presencia.

- - Tienes que ser fuerte por ti, por él y por nosotros… Ya eres parte de la familia y nos preocupas mucho.

- - Gracias Duque pero el no saber me angustia demasiado.

- - Debes confiar en que las cosas saldrán bien para Terry. Desde joven le he enseñado todo lo que sabe y estoy seguro que todo estará bien en unos días.

Los Duques se quedaron con ella hasta que al fin lograron que comiera y Eleonor la acompañó a sus aposentos hasta que ella durmiera. Sentían mucha pena y dolor al ver el estado de su nuera. Para quien era la primera vez que tenia un ser querido en batalla y no sabía ni entendía mucho los pormenores de la misma.

Ya a solas camino a su castillo los Duques sostenían una conversación que prefirieron no hacerla en frente de Candy y aunque fue el motivo principal de su vista al darse cuenta del estado de la misma prefirieron omitir por el bien de ella.

- - Richard no sé si hicimos bien al omitirle a Candy sobre el estado actual de la frontera y de que ahora el Conde de Kent se ha asociado con el de Wales poniendo las cosas peores para nuestro hijo y sus hombres

- - Lo sé pero no esperaba encontrarla tan decaída no pude hacerlo. Tengo que ir a ver la reina necesito saber más detalles de lo que ocurre y aquí no podré

- - Estaré con Candy esos días que estés fuera…

- - Si por favor, ella necesita mucho de nosotros en estos momentos

- - Candy tienes que comer no puedes seguir así, ya van varias semanas

- - No tengo hambre nana, además eso huele horrible. No se que le pusieron pero… - Y diciendo esto saló corriendo a vomitar al baño…

- - Candy… Oh Dios… ¿Será que? Sería una bendición

Ese mismo día se instalaba Eleonor en el castillo para hacerle compañía mientras Richard volvía de su visita a la Reina y tuviesen noticias sobre Terry. Mientras conversaban y tomaban el té Candy dejó caer la taza al piso y en un leve suspiro dejó escapar el nombre de su esposo – Terry – mientras una lágrima bajaba por su mejilla.

Eleonor y Pony al ver esto se pararon a abrazarla pero fueron interrumpidas por gritos afuera de la servidumbre mientras trataban de dejar inmóvil el caballo blanco de Tom. Las mujeres salieron corriendo a ver que sucedía y al ver la escena se quedaron inmóvil. El caballo tenia sobre sí a Tom totalmente ensangrentado y muy lastimado. Al detener el caballo y al poder bajarlo del mismo, las mujeres se dirigieron a él incluyendo su esposa Lucy que para suerte de ella ese día fue a visitar a Candy y a Eleonor.

Candy comenzó a buscar por todos lados pero no veía a nadie más, mientras se llevaban a Tom adentro para poder curarlo e intentar saber que hubo sucedido La joven Duquesa buscaba en el horizonte por la imagen de su esposo. No le importaba que tan mal llegará, pero que llegará vivo. Al no ver nada se dirigió corriendo hacia donde se encontraba Tom. Necesitaba saber… Necesitaba a Terry a su lado…

Al llegar Tom comenzó a contar de la emboscada que le hicieron los condes con su nuevo asociación. Ya que hasta el momento de la partida de ellos no hubo indicio de que esta asociación fuese a realizarse en su totalidad. Candy se acercó con el corazón en la boca y las lágrimas a flor de piel.

- - Tom… ¿Terry? ¿Dónde está mi esposo?

- - Lo siento… Lo siento él fue herido de gravedad y fue hecho prisionero… yo pude escapar pero los demás no pudieron… No sé si está vivo...

- - Noooooo –

Candy sintió que caía en un pozo negro muy profundo, su mundo dio vueltas y no supo más de sí hasta que despertó en sus aposentos desesperada llamando el nombre de Terry fuertemente. Eleonor que estaba a su lado la abrazó y ambas comenzaron a llorar desesperadamente, era la peor de las pesadillas tanto para Candy como para Eleonor, ya que Terry era su único hijo y saberlo perdido era el peor sentimiento existente.

Luego de varios días las lágrimas corrían como ríos en aquel castillo que dejo de ser un lugar de amor para convertirse en un lugar de tristeza y lamentaciones. Candy no entendía sin embargo por que a pesar del dolor de saber todo lo que le hubo sucedido a su esposo de repente comenzó a sentir paz. Como si él estuviese bien, como si no estuviera muerto o si sus heridas ya estuvieran sanas. No entendía sus sentimientos pero tenia que saber, tenía que encontrar una pista que le dejara saber que su esposo estaba vivo y bien.

Esperar por su suegro se estaba convirtiendo en una angustia demasiado grande para ella. Depender de otros para salvar a su esposo le molestaba y peor aun sin saber si esos minutos fueran decisivo para la vida de el.

- - Necesito salir o me volveré loca

Era muy temprano en la mañana y Candy comenzó a caminar sin rumbo, sumergida en sus pensamientos hasta llegar a la casa de los sirvientes. De lejos vio una de las jovencitas que ayudaban en el la limpieza del castillo y se acercó a ella.

- - Duquesa, buenos días…

- - Buenos días… ¿Trabajas para nosotros?

- - Si Duquesa

- - ¿Qué tan lejos está el castillo del Conde del Wales?

- - Tengo entendido que ha mas de medio día de camino al este

- - ¿De quién es esa carreta?

- - De mi padre…

- - ¿Y me imagino que tu padre trabaja para mi esposo?

- - Si, todos en mi familia…

- - Dame tu ropa… No me mires así quítate tu ropa y entrégamela… Yo te daré la mía no te dejaré desnuda no te preocupes… Vamos allá detrás nos podremos cambiar sin ser vistas.

- - Duquesa… yo… Es que…

- - Es una orden

- - si señora…

Y así sin más se cambió con ropa de sirvienta, la amarró para tener suficiente tiempo de estar lejos antes que salgan a buscarla. Tomó la carreta y comenzó a dirigirse hacia el lugar donde encontraría pistas de su esposo. Pasada tres horas la joven pudo desatarse y al ver la osadía de la Duquesa la joven sirvienta vestida con la elegante ropa de Candy comenzó a correr hacia el castillo. Con gran angustia corrió hacia el comedor principal donde se encontraban Eleonor y Pony desayunando tranquilamente con la certeza de que Candy estaba aun dormida en su habitación.