- - ¿Qué son esos gritos y esa forma de correr dentro del castillo jovencita?... ¿Por qué estas vistiendo la ropa de la duquesa?

- - Disculpe señorita Ponny es que la Duquesa me ha cambiado su ropa por la mía y se ha marchado en la carreta de mi padre…

- - No es posible que Candy haya hecho una locura así…. ¿Hace cuanto partió?

- - Unas tres horas Duquesa

- - Oh no… Eleonor Candy está de encargo…

- - ¿Qué estás diciendo?

- - Hace día que los sospechaba pero anoche me di cuenta y esperaba el día de hoy para que lo habláramos

- Esto no puede ser, tenemos que protegerla…

- El bebé, ella es primeriza y no sabes de estas cosas, me imagino no sabe que esta de encargo. Terry mi niño vuelve.

- - Llama a los hombres de confianza Pony. Tenemos que traerla de vuelta sana y salva si le sucediera algo a ella o al bebé… Terry no me lo perdonaría.

Todos comenzaron la búsqueda; ahora Eleonor, Pony y Dorothy estaban peor que antes angustia de que algo le pudiese suceder a Candy a al bebé. Que la reconocieran y que terminará teniendo un futuro incierto en manos de tan despreciable Conde. Ellas sabían de lo que se hablaba sobre como este conde tomabas a las mujeres de sus contrincantes de forma obligada y luego mataba a sus esposos frentes a ellas.

Candy se sentía fatigada por el largo viaje pero tenia que continuar, debía llegar a su destino; era necesario tener alguna noticia de su esposo ya sea buena o mala. Candy vio tierra mezclada con estiércol y se enlodo el rostro y su dorado cabello, quería pasar de lo más desapercibida por aquellas hostiles tierras. Tenia mucha hambre pero desde lejos podía ver aquel castillo que a diferencia del suyo era opaco y con una apariencia muy devastada. Al llegar cerca posicionó la carreta donde no fuera vista y comenzó a caminar por el bosque localizado al costado oeste del castillo.

Al llegar al pueblo todos la miraban con repudio como si estuviese loca por lo sucia que andaba y por su vestimenta. Se acercó a una posada y disimuladamente comenzó a escuchar las conversaciones de los pueblerinos del lugar mientras comía las sobras de un plato que hubo dejado uno de los guardias.

- - Dicen que aún esta vivo pero que lo tienen en las mazmorras con fuertes heridas

- - La corona inglesa ha perdido a uno de sus mejores hombres cosa que es bueno para nosotros. Nos haremos dueños de las fértiles tierras inglesas

- - Ese duquecito le servirá de mucho a nuestro Conde

Al fin noticias de Terry, estaba vivo, su corazón no le mintió, vivo y cerca de ella. Necesitaba buscar la forma de que volviera con ella. Era necesario que encontrara el talón de Aquiles de este conde si quería recobrar a su esposo con vida.

Candy llevaba muchas horas sin aprobar bocado. Tenia mucha hambre cuando de lejos vio unas moras; se acercó a comerlas pero se dio cuenta que no eran las típicas moras. Al verlas se acordó de la escena con los niños de orfanato el día que sin querer la probaron y quedaron dormidos por horas. Se acordó del miedo que sintió pues parecían muertos; su único signo de vida era la frágil respiración de los mismos. Se echo varias en los bolsillos no sabia si le serian útil pero era mejor prevenir.

No entendía por que si estaban en guerra como era que este castillo no tuviese más protección que un simple hombre vigilando esta parte del mismo. O era que su dueño era tan engreído que jamás pensaría que alguien se atreviese a entrar a sus tierras. A lo lejos diviso risa de niños y vio a dos pequeños estaban jugando mientras la institutriz estaba dormida. Y el guardia hacia de las suyas con una sirvienta de la corte en los arbusto al costado este del mismo.

Escucho a los niños conversar y se dio cuenta de que efectivamente sus sospechas eran ciertas, eran los hijos del Conde Neil Wales. Sabia que la idea que hubo pasado por su mente era un poco descabellada pero nada le importaba en ese momento. Así que espero que los niños que no eran de más d años se alejaran del lugar para llevar a cabo su plan.

Y por suerte ocurrió los niños comenzaron a jugar a las escondida y el mayor con toda la astucia heredada de su padre decidió que se escondería primero y así poner a sufrir a su pequeña hermanita. El niño se introdujo en el bosque cosa que Candy agradeció y comenzó a seguirlo. Cuando estaba bastante lejos lo tomó por las manos, le tapo la boca con las moras haciendo que estas soltaran el jugo y poniendo en pocos segundos el niño a dormir. Candy lo cargó hasta la carreta, le tapo con frazadas que hubo en ella, le coloco el estiércol sobre la manta y comenzó de vuelta su camino hacia Granchester, sería un largo y cansado viaje de vuelta pero tenia que hacer algo para recobrar a su esposo. Subió a la carreta y retomo el mismo camino que sabia la llevaría de regreso a su hogar. Al menos ahora tenia una esperanza.

- Detenga esa carreta, es orden del Conde de Wales… -

El corazón de Candy comenzó a latir fuertemente, estaba en las garras de los hombres de Wales. Era el final para ella y para su esposo, todo estaba perdido pensaba mientras tenia su cara baja mirando hacia el suelo.

- Su majestades… ¿En que les puedo servir?

- Apesta mujer, ¿Qué haces por aquí?

- Transporto estiércol para los cerdos de mi familia

- Déjala ir huele horrible

- Muchas gracias su majestades…

Y de esta forma volvió a respirar Candy mientras se alejaba de estos hombres. Se sentía desfallecer durante todo el camino, su estomago le gritaba por comida y su cuerpo requería descanso. Estaba cerca se decía con cada segundo que pasaba. Necesitaba creer que pronto llegaría; y que pronto tendría a Terry a su lado. Mientras tanto en el Castillo del Conde Wales la institutriz gritaba con gran angustia al no pode encontrar al joven futuro heredero del trono de Wales. Al llegar frente a Neils y a su esposa la Condesa Karen fue golpeada bruscamente por este dejando sangrando por su irresponsabilidad de cuidar de sus hijos.

Neil movilizo a todos su hombres para que buscaran por cielo y tierra a su hijo. Era su único varón legitimo y futuro heredero. Ya que Karen quien fue obligada a casarse con él no podría tener más hijos debido a una fuerte golpiza que el mismo le dio luego del nacimiento de su hija. Neil sabía que su hijo era el boleto seguro para mantener el titulo de noble en su familia aún después de su falta. Y aunque eran muchos los hijos bastardos que tenia; él único legitimo era este.

Ya era tarde en la noche y por fin de lejos pudo ver la gran entrada de su castillo lo que le dio más fuerza para acelerar los caballos y llegar hasta la entrada donde unos hombre uniformado le prohibieron la entrada.

- - ¿Quién es usted? Esta prohibido el paso al castillo

- - Soy yo, la Duquesa de Granchester

- - Ambos se miraron pero como ya estaban informados del episodio de la mañana la miraron bien y decidieron llamar más hombres para escoltarla y estar seguros fuese ella ya que su apariencia era muy poco agradable y nada parecido a lo acostumbrado al ver en la duquesa.

Al llegar a la entrada Eleonor, Pony y Dorothy salieron corriendo a encontrarla. Al verla no podrían creer como estaba vestida y lo sucia que estaba y el mal olor a lodo mezclado con orina y estiércol que tenia en todo ella.

- - Candy… Nos has tenido en una gran angustia.

- - ¡Mi niña que locura has hecho!

- - No me discutan ahora, necesito que unas sirvientas se encarguen del niño que esta en la carreta, le den de comer y vestir dos guardias lo vigilen todo el tiempo. Ese es el hijo del Conde Wales…

- - Candy… ¿Qué has hecho?

- - Eleonor jugar con las mismas fichas del enemigo como me enseñó Terry, pero por favor necesito un baño y de comer. Desde ayer no pruebo comida decente y creo me voy a desmayar

- - Vamos niñas, hueles a cloaca de cerdo, Dorothy prepárale el baño y su ropa de cama que me encargo de prepararle la cena.

- - Gracias… Primero necesito que el niño esté resguardado, él es mi carta para llegar a Terry. Es una orden que siempre este vigilado por dos hombres, que sea bien alimentado y bien cuidado. El no tiene la culpa del padre que posee.

Luego de un relajante y aromático baño de pétalos de rosas logró sacar aquel olor a cloaca que tuviese Candy; su dorado cabello volvía a relucir como rayos de sol. Ya en su ropa de cama la joven compartió la cena junto a Eleonor, Pony y Dorothy. Comió como si fuese la última comida de su vida. Pidió mil disculpa pero no iba a emplear el más mínimo de los modales aprendido pues su apetito se lo prohibía. Las mujeres la miraban asombrada de la forma en que ella comía y lo cansada que se veía.

- - Candy come despacio que hay mucho más de donde salió esa

- - Nana, es que no entiendes el hambre que tengo

- - Tenemos que hablar Candy de tu irresponsabilidad al hacer lo que hiciste el día de hoy

- - Lo sé Eleonor, pero está vivo… Escuche cuando hablaban de él. No podía quedarme con las manos cruzadas mientras él esta sufriendo o quizás herido.

- - ¿Candy no crees que te entiendo? Soy su madre, yo lo amo más que a mi vida, pero no puedo romper las reglas…

- - Yo no voy a dejar que le maten sólo por seguir las reglas

- - Eres tan testadura como él…

- - Lo sé, por eso lo amo…

- - Candy mi niña tienes que cuidarte, los últimos días has tenido mareos… y ya varias veces has vomitado lo poco que comes. ¿Hace cuanto tuviste tu regla?

- - La verdad no recuerdo…

- - Candy Antes de que nos mudáramos aquí fue la última vez

- - Dorothy la verdad que ni me recordaba de ello.

- - Candy mañana llamaré al doctor para que te revise, y luego veremos si nuestras sospechas son reales

- - Un hijo de Terry…

Candy cerró los ojos y apretó su abdomen, la sola idea de tener en su vientre un hijo de Terry le llenaba de felicidad. Pero ahora mismo no podía darse el lujo de perder a su esposo, tenía que pelear con las mismas artimañas que ellos peleaban.

- - Lo siento Eleonor pero por ahora el doctor no es necesario. Tengo pendientes más importantes que resolver mañana y no pueden esperar.

- - Pero… ¿Pero Candy que piensas hacer?

- - Traer a Terry de vuelta a casa, sano y salvo

Durante la noche durmió soñando con Terry y su bebé, sabía que debía hacer todo lo imposible por volver a tenerlo junto a ella. La mañana siguiente para asombro de todas Candy se levantó muy temprano, se desayuno sin decir palabras más que las necesarias y al terminar le pidió a Eleonor, Dorothy y Pony le acompañasen al estudio.

- - Dorothy necesito que traigas al mensajero; necesito enviar una misiva muy especial.

- - ¿Candy que estás pensando hacer?

- - Pony necesito lápiz y pluma voy a escribirle al Conde Wales

- - Pero Candy…

- - ¿Voy a darle una taza de su propio chocolate?

- - Voy a comenzar a orar, no se que te tramas pero es muy arriesgado

- - Nana, Terry va a volver antes de lo que esperan

- - Hija, pero tienes que cuidarte, cargas a mi nieto en tu vientre y Terry no me perdonaría si algo les pasara

- - Eleonor todo estará bien… Confía en mi solo esta vez

Candy comenzó a escribir una carta la cual al terminar doblo en tres, colocó cera roja sobre la misma y colocando su anillo de bodas con el escudo de los Granchester la selló. Dejando a más de una boca abierta al darse cuenta de la destreza de la joven en los asuntos que para ellas eran sólo de hombres. Se paró y se dirigió al mensajero con una seguridad y destreza que ni la misma reina de Inglaterra poseía.

- - Necesito que le lleves esta carta al Conde Wales. Y espera respuesta

- - Si Duquesa…

- - ¿Candy que le has enviado?

- - Le he pedido una cita al conde; Eleonor….

- - Candy eso es demasiado peligroso, podrían matarlos, ese hombre es de armas tomadas y cuando sepa que tienes su hijo se molestará mucho y… Mejor espera a que llegue Richard el sabrá como solucionar esto.

- - Es muy tarde ya está enviada.