Los minutos parecieron horas mientras esperaban por que el mensajero volviese con respuesta a la carta enviada por Candy. Ella sabía que para él sería muy ventajoso que la Duquesa de Granchester le rogara por su esposo, Neal se imaginaba que ella iría como todas las demás mujeres que ya antes le hubiesen pedido lo mismo. De las cuales utilizó hasta saciar su sed y luego matar a sus maridos frente a ellas. Todo eso era sabido por Candy, pero también sabía la otra historia, una donde su hijo sería la llave a que él le devolviese su esposo.

11 horas pasaron hasta que el mensajero pudo al fin volver y traerle correspondencia del Conde de Wales. Al verlo Candy salió corriendo, abrió la carta y leyó detenidamente mientras las demás mujeres contemplaban inquietas ante la neutralidad de la joven.

- - Perfecto… Mañana al medio día tengo cita con el Conde…

- - Candy por favor no vallas… Esperemos a Richard, es sabrá como hacerle frente a todo esto…

- - ¿Cuándo vuelve el Duque?

- - La próxima semana…. Candy.. Pero…

- - Sería muy tarde, ya estaría muerto…

- - Dorothy reúne a los hombres, mañana necesito que los mejores me acompañen… Tienen que entender que yo no me voy a quedar tranquila hasta que el esté aquí conmigo y como la Duquesa de Granchester debo de actuar y de traer devuelta a mi esposo de la forma que sea necesario

- - ¿No estás pensando en tu hijo Candy?

- - Si, nana, precisamente por él es que lo hago, el necesita de sus padres juntos…

- - Eres demasiada testaruda niña…

- - Nana, no me discutas, mejor ora por mi… Ora para que esta locura salga bien y mañana estemos los dos de vuelta.

Temprano en la mañana el grupo de hombres acompañaban un hermoso carruaje blanco con detalles dorados y con el escudo de los Granchester en el frente del mismo. Candy sabía que se metería en la boca del lobo, quizás los más de 15 hombres que la acompañaban no serían suficiente pero tenia que hacerlo. – Si me viera mi madre y mis hermanas se morirían; siempre me trataron como la pequeña Candy y hoy estoy de camino a mi felicidad o desgracia – Pensaba mientras despacio subía hacia el carruaje

- - Candy espera… Una dama nunca anda sin su compañía

- - Dorothy no es buena idea que vengas… Puede que no vuelvas y no quiero que te pase nada eres mi mejor amiga y lo último que deseo es que te suceda algo por mi culpa.

- - Sería muy obvio si vas sin tu compañía. Además, confió en ti, te conozco desde que pequeña y sé de lo que eres capaz

- - Esta bien, pero… Prométeme que te cuidarás que si ves que las cosas no salen bien te saldrás corriendo sin parar hasta estar a salvo.

- - Te lo prometo ya vamos… Además que te recordará comer durante todo el camino.

- - Gracias…

El camino fue largo y frio. A pesar de ser fronterizo con Inglaterra eran dos tierras totalmente diferentes. Esta era desértica, fría, de colores muertos y opacos. Esa mañana la neblina era la reina del lugar y aunque a pesar de haber mostrado fortaleza delante de Eleonor y Ponny ella temía grandemente por Terry, por ella y por su bebé. De quién se sentía culpable al ignorarlo de la forma en que lo había hecho desde el momento que se dio cuenta que lo estaba. – No creas amor que no te quiero, pero tu padre nos necesita y tenemos que salvarlo para que esté con nosotros – Pensaba la joven mientras acariciaba su vientre.

A la llegada fue recibida por el mayordomo del Conque; el cual le hizo pasar de inmediato al estudio en donde se encontraba junto a su esposa. La condesa Karen no quería estar presente, la desaparición de su hijo era mucho más importante que ver la cara de estúpido de su esposo cada vez que veía una de estas sufridas mujeres suplicando por sus esposos. Pasar por el desagrado de ver como su esposo no la respetaba y les ofrecía a ellas supuesta ayuda que terminaría en él tomándolas y luego burlándose.

Al entrar Candy, Neal quedó deslumbrado con su belleza, nunca disimulaba ante su esposa cuando le gustaba una mujer y esta no sería la primera vez que lo hiciere. La miró de arriba abajo, de forma que la misma Candy se sintió ofendida, pero sabía que tenía que tener calma ante aquella situación.

- - Buenos días Duquesa… ¿Qué podemos hacer mi esposa y yo por usted? Permítame decirle que es usted una muy hermosa dama

- - Buenos días pero no estoy aquí en visita de cortesía… Vine por mi esposo. Y necesito que me lo entregue ahora mismo.

- - Veo que la duquesita se le han subido los sumos a la cabeza. Creo que voy a disfrutar grandemente de verla suplicar

- - Lamentablemente para su disfrute el día de hoy no sucederá…

- - Es usted muy valiente que viene hasta mi a exigir

- - Simplemente exijo que me devuelva a mi esposo en este momento

Neal se paró de su asiento muy molesto por la altanería que Candy le profesaba y con pasos seguros se dirigió hacia ella tratando de amedrentarla con la vista. Mientras que Karen disfrutaba que por primera vez una mujer supiera ponerlo en su lugar. Se acercó a Candy y quiso acariciarle la mejilla, pero Candy le detuvo colocando su mano antes que el llegara a tocarla.

- - Voy a disfrutar tanto cuando la tenga suplicándome por un poco más de mis caricias

- - Y yo voy a disfrutar cuando salga de aquí con mi esposo y le deje soñando con un imposible

- - ¿Está consciente de que en este momento con solo mover un dedo usted iría a acompañar a su esposo a las mazmorras?

- Si, lo estoy… Pero también estoy consciente de que, si quiere volver a ver a su hijo, su único y legitimo hijo vivo usted me dará a mi esposo ahora mismo…

- - ¿Qué está diciendo? ¿Usted tiene a mi hijo? ¿Dónde está?...

- - Cállate Karen… ¿Cómo puedes creer que ella lo tiene?

- - Eso es muy fácil de probar – Dijo Candy sacando una cadena y colocándola frente a los Condes- Creo que esta es la cadena de su hijo, ¿O me equivoco?

- - ¿Cómo se ha atrevido? No se imagina lo que le espera, voy a disfrutar tanto de degollar vivo a Duque y luego a usted quemarla viva

- - Entonces me imagino que no le interesa salvar la vida del único heredero que usted posee…. Porque según tengo entendido su esposa ya no puede tener más y su padre ha muerto, lo que quiere decir que el único con la bendición del mismo es el pequeño que está en mi poder…

- - Candy le suplico devuélvame a mi hijo, él no tiene la culpa de las cosas que hace su padre, por favor…

- - Cállate Karen, yo no voy a caer en chantajes baratos…

- - Entonces al parecer mi vista fue en vano… En cuanto me entere de la muerte de mi esposo entonces le enviaré la cabeza de su hijo… Con su permiso…

Karen se dejó caer al piso llorando, suplicándole a Neal que hiciera algo, era su hijo, y aunque ella no amaba a Neal su hijo era diferente. Por su parte él estaba en shock nunca había tenido alguien con el corazón más frio que él en frente y peor aún que tuviese todas las cartas de ganar. Candy dio media vuelta y comenzó a salir de aquel estudio y junto con ella Dorothy y los hombres que la habían acompañado los cuales estaban boca abiertos con la actitud de la siempre dulce Duquesa.

Candy ya había pasado parte del corredor de la salida cuando una voz muy fuerte la hizo detenerse. Por un instante tuvo miedo que fuese el final, que al Conde no le importase la vida de su hijo e hiciera realidad su palabra de hacerles daño. Pero en ese momento se recordó de las palabras de Terry – Siempre demuéstrate serena y tu enemigo perderá ante la angustia de no saber que sucede dentro de ti –

- - Un momento Duquesa… - Era la voz de Neal quién corría para detenerla junto a Karen quien entre lágrimas corría para poder escuchar a su esposo -

- -Usted dirá…

- - ¿Quién me asegura que al soltarle a su esposo usted me devolverá a mi hijo sano y salvo?

- - Mi palabra…

- - La palabra de una escocesa no me sirve para nada

- - La de una escocesa no, pero de la Duquesa de Granchester sí. Ahora soy parte de la corte inglesa y siempre cumplimos con nuestra palabra. Además, puede enviar un carruaje con nosotros y en la frontera le devolveré a su hijo

- - No confió en usted… Como puedo confiar si iba a dejar que matase a su esposo con tal de no dar su brazo a torcer

- - No tiene de otra…

- - Neal ha lo que te pide por favor

- - Está bien, guardias traigan al Duque…

- - Cumpla su palabra duquesita porque si no, yo mismo le cortaré la cabeza

- - No se preocupe hoy tendrán a su hijo. Manden a su doncella en un carruaje que nos siga

- - Yo voy, yo necesito a mi hijo; Candy prométame que mi hijo está bien….

- - Si lo está…

Al entrar Terry estaba todo agolpeado y muy débil. Dos guardias lo traían como si fuese un muñeco de trapo. El pecho le brinco a Candy, pero ella disimulo muy bien sus sentimientos y sólo se limitó a dar órdenes a sus hombres.

- - Súbanlo ahora mismo al carruaje y acuéstenlo sobre los asientos. Dorothy acompáñalos. Como bien sabe Conde el camino de vuelta es muy largo en 15 minutos partimos a Granchester que su carruaje nos siga, si no está listo en el tiempo de irnos le encontraremos en la frontera.

- - El carruaje estará listo en 10. Nunca conocí alguien tan repugnante como usted mi Lady.

- - Siempre hay una primera vez… Con permiso

Saliendo rápido de aquel oscuro castillo y con sus hombres detrás de ella fue de inmediato a ver a su esposo, no podía creerlo ya lo tenía en su poder, pero no quería cantar victoria hasta que salieran de esas hostiles tierras. Al entrar Terry estaba sobre el asiento; muy mal herido pero vivo. Era todo lo pensaba… Candy fue a su lado, colocó la cabeza de Terry sobre su regazo y dio la orden de que volvieran a sus tierras. Durante todo el camino el no despertó; a pesar de los golpes y el dolor que sentía tenia mucha paz, esta tranquilo y entre sueños escuchaba la voz de su esposa y se decía a sí mismo que era la más dulce que hubo escuchado toda su vida.

Al llegar a la frontera cada carruaje se encontraban en sus tierras correspondientes, cuando se acercó un jinete con el niño en su regazo. Candy salió y le dio la orden de que le entregará el niño a Karen quien se encontraba esperándolo con los brazos abiertos.