- Disculpe… - Dijo el doctor - Hay un problema con el Duque.. Lo siento…
Al escuchar aquellas palabras las rodillas de Candy tocaron de forma propia el suelo y al mismo tiempo su cuerpo dejó caer pesadas lagrimas por sus mejillas. En un solo momento toda su vida se volvió gris y pesada; saber perdido aquel engreído que había cambiado su vida, domando el carácter tan fuerte de ella con su forma tan peculiar de amarla. Sus ojos se nublaron y sus oídos no escuchaban; ¿Por qué su mundo se desplomaba?. Pony al verla caer, de inmediato fue a su lado, entendía que no sólo la notica hubo sido mala para la joven duquesa. Sino también la forma en la que cayó al suelo; la nana temía por la criatura que ya estaba en el vientre de Candy y a la cual debido a las circunstancia no se le había prestado la debida atención. Si bien la noticia de la situación en la que estaba Terry era dura, Pony sabía que debía ser fuerte por el bien de Candy y su bebe.
- Lo siento, no creo que el Duque pase de esta noche. Sus heridas son muy fuertes además de que su desnutrición y falta de sangre han agraviado su estado. Lo mejor será prepararnos para lo peor.
- Mi hijo nooooo… Es mi hijo.
- Diga que no es verdad doctor, mi niño…
Las lagrimas se apoderaron de todos en la casa, el grito de dolor de una madre a quién se la dice que su joya más preciada, su hijo está a punto de fallecer se escuchaba con fuertes lamentaciones de angustia y de un sufrimiento que era imposible de reemplazar. La bella y siempre elegante rubia de zafiros ojos; Eleonor no pudo mas con tanto dolor por la noticia de la próxima perdida de Terry que terminó desmayada.
- Es necesario tranquilizar la duquesa, llévenla a su habitación yo me encargaré de Candy
- Si Pony
- Niña por favor reacciona, por tu hijo, por favor. Tú has sido tan fuerte, no te dejes caer. Piensa en lo que Terry sufriría si su hijo también falleciera. Candy habla por favor.
- Nana, no lo quiero perder…
- Oremos mi niña
- Necesito estar con él; si lo pierdo me muero.
- Lo sé; pero debes ser fuerte por tu bebé, él te necesita también. Piensa que pase lo que pase tienes en tu vientre el mejor de los regalos, un pedacito de Terry que nadie podrá quitarte
- Nana mi bebé tiene que conocer su padre
- Candy mientras hay vida, hay esperanza…
- No tengo más fuerzas, no puedo con tanto dolor
- Debes pararte; vamos Candy eres fuerte, levántate del piso, y ve junto a tu esposo. Que sus últimos minutos sean junto a ti. A quien amó.
- Ya no puedo; si él se va, no sé que haré
- Luchar mi niña por ti y por tu bebé… Candy piensa que tu hijo necesita que su madre sea fuerte por los dos, piensa que Terry necesita que tú seas fuerte. Si la vida nos diera la oportunidad de que Terry se salvará estoy segura que él se molestaría si algo le sucediera a su hijo.
- Es que ya no tengo fuerzas el dolor es tan profundo y doloroso que no puedo ya continuar. El es mi vida, mi primavera y mi mañana. Sus ojos son mi cielo y la esperanza de mi vida. ¿Dime nana como vivo sin él?
- Terry hizo que mi odio se convirtiera en amor y este amor ahora me está matando. Yo quiero morirme con él si el se muere. Ya mi vida no tendría sentido si no está conmigo.
- Candy mi niña
- Nana sin él ¿Que hago? ¿Como vivo? Si conocí lo que es vivir junto a él.
- Candy piensa en tu hijo
- Mi pequeño no ha nacido y ya sufre lo duro de la vida. Cuando al fin creo que voy hacer feliz junto al hombre que amo, la vida me lo arrebata de forma tan cruel. Nadie jamás podrá entender mi dolor, mi angustia y desesperación al saber que quien le daba vida a mi vida ya no estará.
- Candy mi niña tu has demostrado ser una mujer fuerte, de armas a tomar, por favor lucha, levántate, has que los últimos minutos de vida de tu esposo cuenten
- Nana… Se me va…
- Ve con él y dile cuanto lo amas. Despídete…
- Si quiero estar con el hasta que de su boca salga el último suspiro.
Mientras Candy y todos en el castillo sufrían la pena de los hechos recientes donde dejaban muy mal a Terry. En otro lugar una mujer de ojos azules estaba satisfecha pues aunque no fue ella quien con sus propias manos creó tal agonía para Candy, el saberla sufriendo la hacia feliz.
- Tanto que se vanaglorió de ser la esposa de Terry… Mi Terry, para nada. Ahora él no será ni para mi y mucho menos para ella. No sabes mamá como estoy disfrutando el saber que su dolor será mayor que él mío, pues aunque yo fui su mujer; ella pensó que era la dueña de todo.
- Hija, me imagino el cuadro que se vive en estos momentos en el castillo; si las cosas son como se dicen… A esta hora debemos tener una nueva viuda en nuestra sociedad.
- Por mí que se largue a su país, no la quiero aquí. Ella me hizo pasar la peor de las vergüenzas y jamás la perdonaré. Mientras esté en mis manos me encargaré que jamás, oye bien madre, jamás sea feliz aquí.
- Ella no es como nosotros. No dudo que se valla pronto
- Es lo mejor que puede hacer.
- Aunque…
- ¿Aunque qué?
- Puede que sus suegros la quieran aquí
- Si se queda me encargaré de difamarla, hacer que cada día de su asquerosa vida sea un infierno. Haré que pague con lagrimas de sangre el haber humillado a una Marlowe.
Los rumores sobre lo que hubo hecho la Duquesa de Granchester, Candy, se regaron como la espuma en toda Inglaterra y Europa. Todos hablaban de su valentía a la hora de luchar por su esposo, e incluso como sin importarle nada se presentó ante el Conde y con toda la actitud de su cargo logró sacar con vida a su marido de las mazmorras de aquel despiadado hombre. Para los ingleses el saber que Candy hubo tomado con orgullo el ser parte de ellos hizo que la duquesa se ganara la gratitud y admiración de todos y cada uno que hubo escuchado la historia.
- Su majestad requiero de su permiso para volver a mis tierras y las de mi hijo.
- Mi muy querido primo Richard; ¿Desde cuando que estemos sólo me hablas con tanto formalismo?
- Disculpa prima pero estoy demasiado nervioso. He escuchado los rumores y necesito saber sobre mi hijo y mi nuera
- Richard, tu más que nadie sabes que tengo ojos y oídos en todas partes. Te puedo decir que el 80% de esos rumores son ciertos. Tu nuera demostró un valor único al ir a buscar a Terry y hasta sacrificar su vida por él. Pocas son las mujeres que demuestran su amor y lealtad hacia su pareja y está lo ha hecho.
- Fue demasiada arriesgada su osadía.
- Peor hubiese sido quedarse llorando. Tu nuera es una mujer de armas tomada; debes de entender que tu familia ahora mismo tiene una joya y una futura leyenda. Mi recomendación primo es que vallas a tu familia y apoyes en todo a tu hijo y su esposa. Créeme que a partir de este momento tu familia, la familia Granchester ha ganado un puesto increíble en toda Europa.
- Tienes razón prima. Gracias me despido. Partiré hoy mismo.
- Cuídate y en cuanto todo esté en calma, necesito hablar con tu nuera.
- Por supuesto
Con cada escalón que Candy daba hacia su recamara en la cual se encontraba un moribundo Terry; corazón latía fuertemente sin entender el por que. Sus pasos por más que quiso que fuesen firmes, no podía. Sabía que quizás esa era la última vez que vería su amado con vida, pero también sabia que algo muy dentro de ella le gritaba que no era así.
Al llegar a la habitación y ver a su esposo en la cama pálido y casi sin vida sus lagrimas comenzaron a salir y sus pasos cada vez más rápidos con el más firme deseo de tocar aquellas manos que significaban su vida. Al acercarse se puso de rodillas al lado de Terry. Ella pudo ver su corta respiración, como hacia que su pecho subiera y bajase lentamente como si fuesen los últimos. Tomó su mano y la colocó en su cara mientras que con la otra acariciaba cada detalle de su cara.
- Terry amor mío, por lo que más quieras no me dejes en este vacío… No sabes como también me estoy muriendo sin ti. Nunca sabré en que momento te convertiste en el dueño de mi vida, vida que sin ti no quiero.
Amor mío por favor lucha, que ya no tengo más lagrimas para llorarte, ya no tengo más fuerzas para seguir de pie y ya no tengo más deseos de vivir. Sé que debo hacerlo por nuestro hijo. Sí vas hacer papá; me enteré hace poco pero no he podido celebrarlo por que te espero para ello. Tienes que despertar, tenemos que celebrar que vamos hacer padres.
Abre tus ojos por favor no me dejes en esta oscuridad, no me quites la dicha de volver a sonreír.
Terry…
Terry, abre los ojos, dime como quieras decirme, pero dímelo. Prometo no pelearte, ni ser grosera; me estoy muriendo por favor… Terry
Las lagrimas de Candy bañaban toda la ropa de su esposo, la joven lloraba descontroladamente sin poder parar. Le pedía a la vida, le exigía que su esposo abriera los ojos y se sanará. El corazón de la joven estaba roto en mil pedazos. Abrasada a su cuerpo quedó dormida. El cansancio, dolor y desgaste físico de la joven era demasiado fuerte. No supo en que momento quedo dormida; y muchos menos la forma en que lo hizo, sólo sabía que nada ni nadie iba a separarla de su esposo.
Llegada la madrugada Candy despertó, encontrándose a sí misma abrazada a su esposo y acostada junto a él. Poco a poco comenzó a tocarlo; quería estar segura que aún él estaba con vida, que aún estaba con ella. Al llegar a la cara del joven tocó su nariz, sus mejillas y sus labios.
- Terry, no me dejes por favor… Te lo suplico
Un silencio abarcó toda la habitación cuando de repente Candy escucho aquella voz que la hacia temblar.
- Nunca te dejaré Candy…
Disculpen la tardanza...
