ENCUENTROS
Por Coqui Andrew
Albert
Estoy en una fiesta de disfraces, me vestí del Murciélago, en cuando entré al salón, empezaron los saludos de los socios, ¡qué aburrimiento!, siempre quieren hablar de negocios, ¿por qué no se divierten? ¿Po qué solo hablar de asuntos que se pueden tratar en la oficina? No los vuelvo a invitar, solo lo hago por mi tía, pero llego el momento de cambiar reglas, ¡Dios mío! ¡Qué mujer acaba de entrar! – pensé – Esta vestida de Gatúbela, ese traje de piel que le encaja perfectamente a su cuerpo, esos ojos, tan bellos como cual felina, nuestras miradas se encuentran. Ella se lame esos labios exquisitos, solo de verla mi miembro se pone duro y yo quiero ponerlo en su boca. ¡Dios! Qué imaginaciones vienen a mi cabeza, pero… ¿Dónde está? -
Candy
Llegué a la casa del socio de mi padre, me vi obligada a ir, en representación de él, porque está enfermo, son tan aburridas estas fiestas, ya me imagino al socio de mi padre, un viejito cascarrabias, gordo, feo y libidinoso ¡guacala!, cierro mis ojos solo de imaginarlo. Voy disfrazada de Gatúbela, ese personaje siempre me gusto, no por algo mis amigos me dicen "gatita", alguien llama mi total atención es un hermoso hombre rubio y alto, el antifaz le cubre un poco el rostro, pero esta guapísimo y ¡qué coincidencia! Esta disfrazado del Murciélago, nuestras miradas se encuentran, ja, parece que me devora con esa mirada, bueno corrijo, ¡me está devorando!, empiezo a excitarme, me paso la lengua por los labios, pues creo que se me secaron al verlo. Mejor me voy.
Me dirigí por un pasillo, el cual creo que me llevará al baño, abro la puerta y no, no es el baño, parece ser la oficina del señor de la casa, empiezo a recorrer la estancia, es bonita y de buen gusto, ¡oh! Pero que veo, un hermoso sofá de piel color negro, no resisto y me acuesto en él, me empiezo a mover cual felina, ¡Ay! Si el Murciélago estuviera aquí, qué no le haría…
Albert
La busco rápidamente con la mirada, veo que se dirige a mi despacho, la sigo con cautela, veo que entra ahí, pero no sale, abro la puerta con cuidado y sin hacer ruido, pero… ¡Qué veo! Una linda felina haciéndole el amor al sofá, mejor entro y se lo hago yo, ella tiene los ojos cerrados, esta ronroneando, me acerco lentamente muy excitado, esta boca abajo, le acaricio la espalda, ella pega un brinco, la sostengo en esa posición y le digo – No te muevas, hermosa felina, déjame acariciarte - ella solo asiente y se queda quieta, empiezo a bajar el zipper de su traje, descubro una piel hermosa, blanca y suave, ella me ayuda a retirar el traje mis manos tocan esos senos voluptuosos y firmes que caben en mis manos, la escucho gemir. Subo nuevamente mis manos a la espalda, me inclino y le beso la espalda, sigo esa columna hasta la redondez de sus nalgas, las acaricio y le sigo retirando el traje, trae una tanga de encaje color negro que resalta aún más su piel blanca, la sigo acariciando esa hermosas y bien torneadas piernas, ¡oh! Le quito esas botas, le retiro lo último del traje empiezo a besar esos pies y con mi lengua recorro sus piernas hasta llegar a sus nalgas, acaricio su ano, bajando hasta encontrarme con su feminidad la cual tomo con delicadeza e ir subiendo esos lengüetazos y besos hasta que llegó a un extenso orgasmo. La giro, veo su mirada, me acerco y la beso en esos labios rojos que moría por probar…
Candy
Estoy estirándome, cuando siento unas manos recorrer mi espalda, grito de la sorpresa, escucho decir –No te muevas, déjame acariciarte – acepto, no puedo creer, hace que me sienta toda excitada, estoy muy húmeda. Hace maravillas con esa boca y manos, logra que tenga un orgasmo que pareciera no tener fin,
Cuando logro regularizar mi respiración, me giran y oh sorpresa es el Murciélago se acerca a mis labios que ya lo esperaban, nos besamos apasionadamente, mis manos se van hasta su cuello para acércalo más, mis manos bajan, para desabrocharle el chaleco y la camisa, me encuentro con un firme pecho, él me ayuda a retirar las prendas mis manos siguen hacia su espalda, nos giramos quedando arriba de él, le beso y sigo un camino de ellos por ese pecho hasta llegar al ombligo, ahí le desabrocho el pantalón, siento un miembro duro, lo saco, masajeo, acaricio sus testículos, a lo cual el suelta un gemido de satisfacción recorro con mi lengua ese falo y meto a mi boca, le hago el amor hasta que él tiene un orgasmo, tomo todo su semen, se levanta y se retira los pantalones y el bóxer, se acuesta a mi lado y empezamos a besarnos y hacer el amor otra vez.
Albert
Dios, me tiene maravillado, esta mujer, es exquisita, me ha hecho el amor como ninguna otra mujer, estoy fascinado, creo le pediré que sea mi novia, es la mujer que he estado esperando.
-Hermosa, felina, ¿Cómo te llamas? – pregunte.
-Candice White- contesto –Me sorprendí mucho al saber quién era
-¿Eres hija de Roger White?
-Sí, él es mi papá, me envió a esta aburrida fiesta, porque quiere que conozca al Sr. William Andrew y yo no quiero-
-¿Por qué no quieres belleza?
-Pues porque mi padre quiere que me case con él, es ¡un viejo! Siempre me habla del "gran abuelo William".
Se levantó y empezó a vestirse - ¿Sabes, guapo? Me tengo que ir, espero volverte a ver, se dirigió a la puerta, mandándome un beso, yo solo sonreí y le guiñe un ojo, ¡aaaah! Suspiro, me levanto y visto, salgo de mi oficina, para dirigirme a la fiesta, la busco, le encuentro platicando con mi tía Elroy, me acerco -Buenas noches – digo ambas voltean a verme, ella sonríe
-Qué bueno que llegas, hijo, te presento a la señorita Candice White- dijo mi Tía, continúo diciendo- Candy, te presento a mi sobrino William Albert Andrew, mejor conocido como el abuelo William - Candy, se sorprende y voltea a verme con reproche
-Si me disculpan –dijo, se fue molesta, ni siquiera me dejo decirle "mucho gusto".
La busqué por el salón, salí al jardín estaba sentada cerca de la fuente
-Candy, disculpa, pero quisiera hablar contigo-
-¿Te estas burlando de mí?- dijo
-No preciosa, pero quiero disculparme, todo el mundo se imagina que soy una persona mayor, pero quisiera saber ¿Te gustaría ser mi novia?
-¿De verdad? – pregunto incrédula,
-Si por supuesto, tu padre y mi tía quieren que nos casemos en un futuro, yo no te conocía, pero cuando entraste al salón me gustaste mucho y después de lo que paso, me rendí a tus encantos. Di que aceptas
-Pues… pensé que había quedado mal ante ti, qué pensarías, después de lo que paso, tú también me gustaste mucho, pero si podemos empezar a conocernos.
-Hermosa, ¿más todavía? Después de lo que paso entre nosotros, está bien.
Estaba en la sala, pensando, cuando ella llego y sentó a mi lado
-¿En qué piensas, amor? Pregunto
-Cuando nos conocimos amor- ella se sonrojo
-Ya ni me acuerdes, me da tanta pena-
- Pero cuando lo hicimos no te dio pena- sonreí
-¡Por favor! Albert
-Jajajaja, está bien, se quedará en mis recuerdos
-Por cierto, Albert gracias por tan maravillosa semana de aniversario
-No, amor, gracias a ti, porque pudimos realizar nuestras fantasías y tuvimos esos maravillosos "Encuentros".
Se puso a horacadas en mis piernas y sorpresivamente me beso despertando la pasión. La cargue llevándola a nuestra recamara para hacer el amor, sin interrupciones.
Hola chicas, gracias por leer esta historia, por sus comentarios.
Gracias Gaby por la invitación para REAyC.
Solo les recuerdo que todo lo que escribo es de mi imaginación, no me inspiro en otros relatos que, aunque haya similitudes no las copio. Y son solo eso historias ficticias para mis personajes favoritos Albert y Candy.
Agradezco su atención, saludos y bendiciones
Coqui Andrew.
