"Vida"
El día se pone frío, la antes cálida atmósfera se ha tornado fresca gracias a una lluvia repentina de esas que solo este mes alberga. Febrero loco, quizás marzo otro poco, dicen las abuelas, no le extraña ahora ese dicho.
Las manos de Kageyama resbalan en su espalda tras su caída desde los hombros, sus dedos recorriendo la línea de sus vértebras eran algo que de verdad echó de menos estos años. Están recostados, mirando directo y sin escalas el uno al otro, es maravilloso como con los ojos puestos de alguien más puedes sentirse tan expuesto.
A Shouyou le encantaría saber que piensa en estos momentos que observa sin hacer ruido, se impacienta del silencio (puesto que siempre se siente incómodo con la quietud) y tararea el estribillo de una tonta canción de amor.
—¿De dónde es eso? —Pregunta Tobio siguiendo la corriente.
—Hmm, realmente no lo sé. En Brasil esta canción siempre sonaba los catorce de febrero por todas las tiendas.
—Jamás la había escuchado.
Entre susurros adormilados Tobio se voltea dándole la espalda, Hinata entiende que es momento de abrazarlo recargando su propio pecho, envuelve en sus brazos el rostro de su novio acariciando cada mechón rebelde en su peinado de bowl. Sigue con el murmullo buscando ver si puede recordar algún pedazo de letra, es difícil porque es inglés y teme pronunciar mal las palabras.
Solo le llega a la cabeza el coro que es una frase tan sencilla a nivel mundial.
—I love you... —Murmura suave besando la cabellera oscura— I love you...
La vibración de las palabras provoca en Tobio un cosquilleo que viaja por sus extremidades de puntas a centro, se acurruca en la piel del pelirrojo que sigue entonando sin pronunciar una palabra más que la melodía.
Tiembla de lo delicado que es sentirle y lo sensible que lo deja le trata así, como un crío consentido.
—Kageyama, ¿Tienes frío? —Hinata percibe como asiente y toma las esquinas de la manta para cubrir sus cuerpos desnudos. Recarga su peso en él para cerrar sus ojos.
—Hinata... —Habla el colocador— Tu cabeza pesa, idiota.
—¿Cuándo dejarás de decirme "idiota"?
—Cuando exista un mejor apodo.
—¿Y cuándo será eso?
—No sé, pero tenemos mucha vida para saberlo.
Hinata sonríe, le extrañó tanto, tanto. Ahora está aquí, ya no necesita excusas para llamarlo, ni horarios quebrados donde empatar. Están juntos y tienen mucha vida por delante.
Un pequeño regalito de San Valentín. ¡Feliz día!
N/A: La canción que tararea Hinata es "Silly love songs" de Wings. (Está muy bonita, denle la chance)
