Death Note pertenece a Takeshi Obata y Tsugumi Oba.
Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
N/A: Creo que muchos confundieron a Ghiroza Daril (el Shinigami que sigue a Harry en este Fic), con Armonia Justin Beyondormason, (quien es la consejera del rey). En cuanto a Ghiroza, es un Shinigami descartado.
Versión 2.
En una apacible casa en un barrio Muggle, se encontraba un niño de 8 años, mirando fijamente el reloj de la sala, siendo solo iluminado, por la luz de la luna llena. Bajó la mirada, a la libreta, que estaba en sus manos, en la primera página, se leían claramente, cinco nombres.
Vernon Dursley-Olman: Bajará a la cocina de su hogar, a las 12:00 m, asesinará a su esposa, Petunia Dursley-Evans, degollándola. Asesinará a su hijo Dudley Dursley-Evans, ahorcándolo. Luego, cometerá suicidio con el mismo cuchillo.
Marge Dursley-Olman.
Detrás de él, una risilla tonta, se escuchó. Era una risa femenina, aunque la criatura detrás de Harry, no tenía nada de femenina. Era alta, delgada, con dedos muy largos, tenía en su cabeza una especie de Kipá judía de metal, de la cual colgaba un largo collar de perlas, su rostro era un cráneo desnudo, llevaba un largo vestido negro, con cientos de joyas en su pecho y abdomen.
―Daril ―murmuró el niño.
― ¿Sí? ―preguntó la Shinigami.
―Me habías dicho que... te gustan las cosas de metal y brillantes, ¿o no? ―preguntó Harry.
―Así es ―dijo ella.
―Ven, por favor ―pidió el humano. La Shinigami así lo hizo, ingresaron en la habitación matrimonial de Vernon y Petunia, solo quedaba el cadáver de su tía y, a un lado, estaba un tocador ―Busca en los cajones, por favor ―así lo hizo, la extrañada Shinigami.
― ¡Joyas! ―gritó feliz, mientras agarraba collares, pulseras y aretes, colocándoselos encima.
― ¿Alguien los verá flotando?
―No ―aseguró ella ―Actualmente, forman parte del Mundo Shinigami. La persona tendría que tocar la libreta, para eso.
―No quiero tener que darte la mitad de mi vida, Dharil, pero necesito el nombre de la mujer que vive en frente ―gruñó él.
― ¿La mujer de los gatos? ―preguntó la Shinigami.
―Sí ―dijo él.
―La puerta trasera está abierta, puedes subir a su habitación y rebuscar alguna identificación ―dijo Dharil, Harry asintió y salió de la habitación, teniendo cuidado con todo. Cruzó la calle, entró por la puerta del traspatio, los gatos dormían, la casa, incluso de noche, olía a repollo, subió las escaleras, hasta la habitación de la mujer, Harry vio la billetera de la anciana, la garró y salió lentamente y en tanto silencio, como lo hizo para entrar.
― "Arabella Doreen Figg" ―leyó susurrante, mientras abría la libreta, sujetaba con fuerza el lapicero e imaginaba el rostro de la anciana, al momento de escribirlo.
― ¿Especificas, una muerte natural y luego dices, que sus gatos la devoraron? ―preguntó Dharil curiosa.
― ¿Tus palabras significan, que no se cumplirá? ―preguntó Harry. Humano y Shinigami se giraron, cuando vieron a los gatos despertar, y correr hacía el segundo piso ―Ven ―volvieron a la casa, Harry arrancó la página y la cortó en trozos muy pequeños, para luego abrir un pequeño agujero en el patio trasero y votarlos allí.
―Nunca dije, que no se fuera a cumplir ―dijo Dharil, riéndose.
―Renuncio a la libreta, gracias ―dijo Harry, enseñándole una sonrisa a la Shinigami, la cual dejó de reír y lo miró extrañado, la libreta y la Shinigami desaparecieron, los recuerdos, se instalaron en lo más profundo de la mente de Harry James Potter.
En una mansión, en el Paris mágico, una familia de cuatro estaban cenando. Pero la calma se acabó, cuando un Fénix plateado, entró por la ventana de la mansión, haciendo que un hombre de unos 29 años, de cabello negro y ojos del mismo color, se puso de pie, lo mismo hizo una mujer de cabellos rojos y ojos verdes. Sus hijos menores, un niño de cabello rojo y ojos negros y una niña de cabello negro y ojos verdes, se miraron extrañados.
― ¡James, Lily, algo malo ha ocurrido, vengan rápido al #4 de Privet Drive! ―dijo la voz de Albus Dumbledore, resonó desde el fénix― ¡Ah ocurrido una tragedia!
― "¿#4 de Privet Drive?" ―se preguntó Lily, extrañada, pero no por eso se detuvo, junto a su esposo, caminaron fuera de la sala del comedor, con paso apresurado ―Niños, ya volvemos ―Thomas y Alice, solo pudieron asentir y se quedaron en la sala, mirándose, sin saber qué pensar, antes de que sus padres salieran de la casa y se Desaparecieron. Ambos llegaron al lugar, donde se encontraron con Albus y Minerva ―Albus, ¿Por qué nos has llamado? ―entonces, bajó su mirada, encontrándose con que el anciano director, llevaba entre sus brazos, a un niño de cabello negro, el cual parecía haberse desmayado, ambos hombres, reconocieron de inmediato al niño― ¡HARRY! ―Lily se lo quitó de los brazos ¡ALBUS, ¡¿QUE HA PASADO Y PORQUÉ HAS TRAIDO A HARRY A VIVIR AQUÍ?! ―el director se estremeció.
― ¡¿Harry ha estado viviendo todos estos años, en este lugar, Albus?! ―preguntó James, mirándolo con enfado, una vez más, el estremecimiento.
―Ambos saben que Harry sobrevivió a la Maldición Asesina, ambos saben que los Mortífagos perseguirían a Harry, debía de estar en un lugar donde no fuera localizado. Además, coloqué alrededor de la casa Dursley varias protecciones, especialmente, coloqué una barrera de sangre para protegerlo ―dijo Albus ―Además, no fui un insensible, como claramente estás pensando, Lily ―Lily gruñó y levantó sus salvaguardas de Oclumancia, las había dejado caer, debido al enfado ―Moví a Frigg a la casa de enfrente. Los Dursley y Frigg están muertos.
―Albus, ¿crees que fuera fruto de la maldición asesina? ―preguntó Minerva preocupada, pero Caradoc Dearborn se acercó.
―Albus. Sabes bien, que el cuerpo puede mantener la esencia de la Maldición o del Imperius, incluso por 5 horas ―dijo Caradoc ―Pero no está allí. Ni el uno, ni el otro ―Albus abrió los asombrado ―Vernon Dursley degolló a su esposa y ahorcó hasta la muerte, a su hijo. En cuanto a Arabella... sufrió un ataque al corazón ―Albus comenzó a pensar, en esto. Al estar los Dursley muertos, la Sala de Sangre y las barreras, se habían desvanecido y sabía, que no tenía forma de poder llevarse a Harry Potter, a otro hogar donde fuera lastimado, para que así, confiara en él, a futuro. Ahora, sería criado y viviría con sus padres.
Maldita sea.
Maldito Vernon Dursley, ¿en qué había estado pensando?
Fin.
