Los días que había estado postrado en su cama se le habían hecho eternos. Dos semanas sin poder moverse habían sido demasiadas horas perdidas, haciéndolo sentir prácticamente inútil. Por no hablar de lo malhumorado que aquella situación lo había hecho sentir a pesar de que él solía ser de personalidad sosegada.

Juró que esta vez se lo pagaría con creces. August no podía estar más enojado con la Desesperación, aquella que lo había estado sacando de quicio desde su llegada a Alvarez. Su sola presencia lo ponía nervioso y su personalidad rozaba el límite de su paciencia. Aquella mujer era demasiado vanidosa e insoportable.

El General se puso sus ropajes y salió de sus aposentos. No podía negar que ser el amo y señor del palacio de la ciudad era un lujo. Desde luego él se merecía tomar el control de aquel imperio si quería evitar que se fuera a pique. Al fin y al cabo tras la muerte del Emperador su reputación no había quedado en una posición óptima.

...

Las nubes se le apiñaban en el rostro y maldijo por lo bajo el no poder ver con claridad a través de éstas. Tantos años volando a través y no llegaba a acostumbrarse, pero tras batir sus alas con fuerza logró hacerse paso entre las nubes y por fin fue capaz de divisar la costa del continente de Alakitasia. De todos modos decidió tomar otro rumbo para evitar que cualquiera que estuviera en la superficie terrestre pudiera asustarse por divisar la silueta de un dragón. Lo último que necesitaba Eileen era un ataque del ejército de Alvarez en su contra.

Un casi inapreciable bostezo la sacó de sus pensamientos haciéndola dirigir su tranquila mirada hacia la susodicha. Pero ésta dio media vuelta y volvió a acurrucarse entre las cálidas flamas del lomo de la dragona. Aquella maga celestial era lo más parecido a Anna Heartfilia que había visto. Desde luego en esa generación los genes hablaban por sí solos.

Tras sobrevolar por la parte posterior de la sierra montañosa que rodeaba Alvarez, la Belserion por fin tocó lentamente con sus fuertes patas la hierba del valle en el que pudo aterrizar. Ante dicho movimiento los magos de Fairy Tail comenzaron a desperezarse entre sonoros bostezos interpretando que su viaje por los aires había llegado a su fin.

—¿Ya hemos llegado? —se interesó Erza mientras rozaba su mano sobre sus adormilados ojos intentado apartar la legaña que le impedía tener una visión clara del lugar.

—¡Este lugar es enorme! —exclamó Lucy sonriendo ampliamente. El hermoso valle era digno de admirar.

—En verdad Alakitasia no tiene nada que envidiar a Ishgar—comentó el Fullbuster bajando con cuidado del lomo de la dragona, que se tumbó sobre la llanura haciendo que la tarea fuera más fácil.

—A partir de aquí iremos a pie, así no llamaremos la atención de nadie.

—¡Hey Natsu, despierta de una buena vez! —Gray alzó la voz lo suficientemente alto como para que su compañero le escuchara. Aunque resultó ser en vano puesto que el Dragon Slayer aún se encontraba roncando en lo alto de la cabeza del dragón.

El pelirosa hizo caso omiso de lo que le estaba vociferando el mago de hielo, se estaba tan bien sobre aquellas flamas que lo menos que quería en esos momentos era tener que caminar. Lo que en ese instante el respingo que tuvo que dar el mago de fuego fue como mínimo gracioso para los demás que se encontraban sobre la hierba pues el brusco movimiento de cabeza que hizo la dragona ocasionó la gran caída de Natsu desde gran altura. El pelirosa cerró sus ojos sabiendo que el golpe sería duro, pero tras pasar unas milésimas de segundo volvió a abrirlos dándose cuenta de que su cuerpo se encontraba suspendido en el aire, o más bien, sujetado de sus pantalones por la boca de la Spriggan. Acto seguido lo soltó.

—¿¡Quieres matarme del susto!? —vociferó molesto el mago encarando al animal, que rio internamente ante la reacción de él.

—¿Quieres que lleguemos de una buena vez? —comentó la Belserion acercando su cara a la del chico hasta quedar su fija mirada a la altura de la suya.

Entonces realizando la inversa del proceso de transformación, la poderosa maga fue encogiendo su tamaño hasta recuperar su forma humana natural con su ropa puesta incluida.

—Andando.

La Belserion tomó la delantera, no sin antes hacer que su bastón apareciera de nuevo. Los magos de Fairy Tail comenzaron a caminar tras ella una vez que se miraron con algo de duda ¿acaso estaban haciendo bien en confiar en aquella mujer? Aun así no les quedaban demasiadas opciones, harían lo que hiciera falta para que nadie dañara a su preciado gremio. A su familia.

El fuerte ventisquero que hacía en ese valle removió con brusquedad el cabello de los magos, además de sus ropajes. Ante aquello la Scarlet fijó su mirada en la oscura capa de su progenitora que, ante el movimiento ondulante, dejó a la vista el cosido que tenía. Entonces recreó en su mente la batalla que tuvo contra ella hacía unos meses atrás y las pesadillas que la habían torturado ante el simple recuerdo del suicidio de su progenitora. Ante aquello la pelirroja sacudió levemente su cabeza intentando no pensar en aquel tema pues ahora debía concentrarse en completar el trabajo y no se podía permitir el lujo de ensimismarse en sus propios demonios internos.

Tras caminar un rato por fin pudieron divisar el verdoso y denso bosque que el horizonte les deparaba. Sin más preámbulo se adentraron en éste una vez que lo tuvieron enfrente de sus narices.

La sombra predominaba en aquel lugar impidiendo que los inocentes rayos de sol se colaran por las espesas copas de los gruesos y centenarios árboles mientras que el canturreo de los pájaros daba vida a aquel misterioso lugar, y la magia de la naturaleza se podía sentir dando tranquilidad a las almas de los que lo estaban atravesando.

Tras haber caminado durante toda la mañana, el Dragon Slayer de fuego dejó escapar un quejido al percatarse de que su camino estaba totalmente bloqueado por lo que parecía ser la gran pared rocosa de un acantilado.

—¿Segura que es por aquí? —comentó Natsu no muy seguro del sentido de orientación de la pelirroja, a lo que ella prefirió no responderle y simplemente actuar.

Entonces la Spriggan caminó hacia el lugar que les impedía avanzar y, tranquilamente y sin complicación, lo atravesó.

—¡Acaso…!—Wendy exclamó quedando impresionada por la escena.

—Una ilusión—concretó la joven de la armadura intentando no evidenciar lo que realmente opinaba acerca de ese truco mágico. En verdad aquella mujer sabía cómo jugar con la mente de los demás.

Unos segundos más tarde los integrantes del gremio que estaban acompañando a la mujer de largas trenzas se encontraban al otro lado de la barrera topándose de nuevo con más extensión de bosque. Sólo que a esa zona ya se podía divisar a lo lejos un pequeño claro en el que había lo que parecía ser una cabaña.

—¿Aquello es tu casa? —se interesó Lucy aun manteniéndose detrás de la Scarlet. Con su compañera se sentía más segura.

Eileen simplemente rio por lo bajo y siguió caminando hasta que finalmente todos llegaron a su destino. Inmediatamente su expresión de repente se endureció y volteó enseguida.

—¡Tenryū no Saiga! —Wendy no tardó en reaccionar de ese modo logrando defenderse del ataque sorpresa que casi la derriba. Los demás magos de Fairy Tail adoptaron posición de defensa ¿acaso era una emboscada?

La infantil sonrisa que siguió al ataque que la joven Dragon Slayer esquivó captó toda su atención.

—No sé si serán fuertes pero al menos son magos espabilados.

—¡Estás loca, Juliet! ¡Eileen-sama le juro que yo no he tenido nada que ver! —Heine enseguida se disculpó lo mejor que pudo de rodillas intentando que su ama no las riñera.

—Vamos Heine, estoy segura que tú también querías hacerlo.

—¡Cállate de una buena vez, Juliet! No lo empeores más…

Las dos niñas aún mantenían la distancia con los demás magos, que quedaron boquiabiertos ante la escena pero sin dejar de mantenerse al quite.

—Vosotras dos.

—¡S-sí! —Heine sentía su cuerpo temblar de miedo ante la intimidante voz de la Spriggan.

—Que sea la última vez que hacéis esto sin mi consentimiento—dicho aquello la maga reanudó su paso hacia la cabaña.

Estuvo al límite de invocar su espada e ir con todo lo que tenía para apartar a esa mujer de sus amigos. Por un momento pensó que aquel ataque sorpresa había sido obra suya, obra de su magia, de su largo trayecto de aprendizaje mágico. Erza respiró hondo intentando calmarse y a conseguir paciencia. Nunca estaba de más ir con alerta, pero esa vez se había equivocado respecto a la otra maga. Esta vez no había sido ella la que había hecho nada malo.

Las dos niñas siguieron los pasos de su ama y los magos se armaron de coraje para repetir la acción de las otras.

—¿Habéis visto eso? —susurró por lo bajo el Demon Slayer sin apartar su mirada de las dos acompañantes de la mujer de largas trenzas.

—No entiendo porqué me ha atacado de ese modo—Wendy se sintió algo molesta con el comportamiento de esas dos pequeñas magas que dada su estatura no deberían ser mucho mayores que ella.

—Parece como si hubiera sido un tipo de prueba.

—Pero Erza, esa niña ha atacado con demasiadas ganas—la Heartfilia intentaba comprender en vano las palabras de la Titania.

—Querían medirnos y saber nuestra capacidad de reacción.

Erza no identificó a esas dos magas, pero recordó la experiencia que su compañera Mira le contó acerca de dos espadas encantadas durante la batalla contra Alvarez. Ahora estaba segura de que eran ellas dos, y que eran obra de su madre.

Los magos de Fairy Tail entraron en la casa con cautela y se fueron fijando en cada detalle de la estancia. No era para nada ostentosa ni estaba decorada con gran entusiasmo y además no había ni un solo retrato. Solamente una mesa de madera con varias sillas y una diminuta cocina, y en una de las esquinas de la acogedora sala se encontraba una chimenea con apenas leña encendida. Finalmente un poco más hacia el lateral había unas escaleras.

La maga colgó su sombrero en el perchero que había detrás de la puerta de la entrada y fijó de nuevo su mirada en los integrantes del alegre gremio.

—Juliet, Heine—la voz de la Spriggan fue suficiente como para que las dos nombradas atendieran sin rechistar—disculpaos con los miembros de Fairy Tail.

—Eileen-sama, solo estábamos jug-

—Ahora.

Y entonces Erza reconoció esa mirada llena de odio y ganas de acabar con cualquier cosa que se le pusiera por delante. La vio tan autoritaria, tan intimidante, que casi juró que se le iba a erizar la piel.

Las dos pequeñas se disculparon a su manera con cada integrante del gremio, pero al fin y al cabo se disculparon.

—La próxima vez no nos contendremos—Erza habló directamente de cara a la Belserion, que tras varios segundos de meditarlo cerró sus ojos y pronunció casi en un hilo de voz lo que la Scarlet no hubiera imaginado.

—Lo siento.

Y de un insignificante chasquido de dedos hizo que las dos invocaciones desaparecieran de ese modo provocando que dos espadas chocaran su metal contra el suelo de madera.

—¿Están muertas? —susurró Lucy con algo de miedo en su voz a la mujer que guardaba gran parecido con su compañera.

—Están castigadas.

Wendy medio sonrió ante la ocurrencia de aquella maga. Aquello le recordó más a una clase con maestra y alumnas incluidas.

—Así que esta es la casa de un dragón—comentó Natsu rascándose la cabeza. Igneel nunca tuvo una cabaña.

—Ella es humana, zopenco—lo corrigió enseguida el mago de hielo atestándole una suave pero notoria colleja en la nuca.

—¡No me provoques, Gray! —las flamas aparecieron en los puños del otro chico.

—Entonces no digas tonterías—el pelinegro estaba preparado para usar su magia.

—¡Chicos no...!

—¡Gray, Nat- —esta vez ni la voz de Erza fue suficiente.

—¡Ay señor! —Lucy no sabía dónde meterse si aquellos dos prehistóricos llegaban a destrozar aquella casa al igual que le pasaba al gremio cada vez que había un enfrentamiento entre ellos. No quería ni pensar qué sería de ellos si llegaban a hacer pedazos el dulce hogar de la mujer más poderosa de Alvarez.

La explosión que hubo no fue pequeña precisamente, y en cuanto el humo se disipó los rayos del sol chocaron directamente en sus rostros. La pared se había venido abajo dejando algunos tablones de madera colgando.

La cara de Wendy era un poema, Erza por su parte se llevó su mano a la cabeza intentando no matar ella misma a sus compañeros, Lucy sintió cómo el alma se le escapaba por la boca, y Eileen…Eileen arrugó su frente a la vez que un ligero tic se apoderaba de uno de sus ojos.

Había pasado menos de media hora y Natsu y Gray ya se encontraban cada uno con las herramientas necesarias como para construir una fachada nueva. Una de las paredes se había venido abajo y la propia mujer de trenzas se había encargado de dar una dura reprimenda a aquellos dos estúpidos que se habían atrevido a hacer polvo su única casa.

—Si apreciáis vuestra integridad física la casa ya puede ir quedando como mínimo igual que antes—la severa e intimidante voz de la Belserion caló hondo en los oídos de los magos, que asintieron rítmicamente con sus cabezas casi automáticamente.

Las mujeres salieron afuera de la casa derribada con sus ropas llenas del polvo que había caído a consecuencia de la explosión.

—¿Qué hacemos ahora? —se preguntó una decepcionada Heartfilia dirigiendo su mirada hacia la Scarlet, que dejó escapar un largo suspiro cargado de paciencia.

La pelirroja buscó a su progenitora, que se disponía a sentarse en el tronco que se encontraba cortado casi a ras de suelo una vez que se alejó de ellas.

—No tenemos muchas opciones, así que esperaremos también a que esos dos retrasados terminen.

—¡Hey chicas, tengo una idea! —dijo la peliazul con emoción en su voz—Vamos a entrenar, no estaría de más por si acaso tenemos que enfrentarnos a algún Spriggan.

Lucy y Erza se miraron al principio con algo de duda, aunque al final accedieron. A pesar de que las integrantes de Fairy Tail estaban a unos metros de su posición, la Belserion sonrió por lo bajo. Aquellas muchachas no paraban quietas, pensó. Ella por su parte chasqueó sus dedos invocando de nuevo a sus creaciones, además de hacer que apareciera suspendido en el aire un antiguo libro.

—¿Qué desea, Eileen-sama? —se limitó a preguntar Heine mientras inclinaba su cuerpo y dedicaba una reverencia a la poderosa maga.

—¡Eileen-sama, gracias por perdonarnos! —la infantil voz de Juliet no tardó en oírse, a lo que Wendy desvió su mirada hacia el origen del familiar sonido.

En un abrir y cerrar de ojos, Juliet desapareció del lado de la maga y se posicionó al lado de la pequeña Dragon Slayer ocasionando que diera un ligero respingo y volviera a adoptar una posición de defensa. Eileen se disponía a volver a hacer desaparecer a su "ángel blanco" pero se detuvo y volvió a sentarse cuando escuchó a la niña.

—Lo siento, hacerte daño no era mi intención. Quería saber si podrías darme entretenimiento en un combate, así que no pude evitarlo—se excusó la niña entre risas—las amigas de Eileen-sama son mis amigas—dicho aquello Juliet tendió la mano a la peliazul, que no entendió muy bien lo que parecía ser la buena intención de la otra. Aún así copió la acción y le sonrió con humildad.

—Que ingenua eres si crees que confían en tí—Heine se mostró arisca ante la situación, a lo que su compañera se limitó a sacarle la lengua en señal de burla.

—Nos disponíamos a entrenar, si os apetece vosotras también os podéis unir—propuso la Heartfilia sacando su lado más simpático mientras acompañaba su comentario de una amable sonrisa.

—Además de rubia, tonta—Heine cruzó sus brazos queriendo ignorar a la maga, que se molestó con la actitud de la niña.

—¡Repite eso! —Lucy encaró a la invocación de la Spriggan.

—Gáname en una pelea y demuéstrame que no eres tonta, chica rubia.

Las dos féminas cruzaron miradas retadoras y enseguida tomaron distancia. Estaban preparadas para combatir.

—¡Hey pequeña Dragon Slayer, vamos nosotras también! —animó Juliet a la peliazul, que asintió con decisión.

El campo mágico que se creó en cuestión de segundos captó la atención de Eileen, que aun sin levantar su mirada de las páginas del libro que había empezado a leer puso atención a los combates. Aunque se extrañó al no sentir la magia de la integrante de cabello pelirrojo, por lo que en ese momento alzó su cabeza y observó a través de sus largas pestañas a la Scarlet, que se encontraba a unos cuantos metros también sentada sobre la hierba del claro en el que se encontraban todos.

Erza terminó por tumbarse haciendo que su profunda mirada topara con el cielo azul limpio de cualquier nube. Debía admitir que aquel lugar era fantástico y estaba alejado de la gran ciudad, aunque personalmente a veces ella prefería el barullo de Magnolia haciéndola sentir más viva. Cerró sus ojos y la armadura que solía llevar desapareció dejándola por fin tomar hondamente el fresco aire del lugar.

—Erza.

La susodicha dirigió enseguida su atención a la voz que la había llamado y ahí estaba ella, la mujer más fuerte de Alvarez esperando a que se acercara ¿qué querría ahora? Erza se quejó por lo bajo pero accedió a ir.

Sin cruzar palabra, ambas magas entraron en la casa bajo la atenta mirada de Natsu y Gray, que seguían a lo suyo. Inmediatamente apartaron su curiosa mirada ante el vistazo que les lanzó la Belserion.

Las dos mujeres subieron por las estrechas escaleras y llegaron a la segunda planta de la casa, que afortunadamente había quedado intacta ante la explosión de los dos magos. Erza no se perdía detalle del lugar, pero la puerta del fondo captó más su atención. Aquella era la habitación de su madre y por primera vez iba a entrar en el lugar que posiblemente fuera el más personal y el que podría darle más información acerca de ella.

A diferencia de la sala de estar, aquella estancia sí que estaba más decorada. Una de las paredes laterales era toda una estantería llena de libros unos más antiguos que otros pero no por eso no menos interesantes, así que aquello demostraba que a la pelirroja le agradaba leer bastante. Al lado de la ventana había, tras un gran cuadro de cristal, un mapa colgado de todo el territorio de Ishgar, y en una esquina de éste el mapa dibujado de Earth Land solo que más pequeño.

Al otro lado se encontraba una sencilla cama y una cómoda de madera, y precisamente aquello fue lo que más llamó la atención de la Scarlet. En uno de los cajones del mueble había tallado a cincel su nombre: Erza. Y fue ahí precisamente donde se dirigió la Spriggan.

Con sus enguantadas manos cogió ambos tiradores metálicos y, tras empujar hacia ella con algo de fuerza, abrió con cuidado el cajón y sacó lo que parecía ser un artilugio cubierto por un fino manto. Eileen volteó de nuevo y se lo tendió a la Titania.

—Creo que esto te hace más falta a ti que a mí.

Entonces con el simple roce de sus manos con el objeto la oleada de recuerdos azotó con brusquedad la mente de la chica. Cómo iba a borrar aquello, no podía hacerlo ni lo haría. Era incapaz de olvidarse del momento en el que el incomprensible pero notorio dolor la envolvió en aquella peculiar batalla ante lo que ella creyó que había sido la pérdida de la sangre de su sangre.

La Scarlet dedujo de qué se trataba aun apartando con cuidado la cuerda que mantenía envuelto el manto y, tras caer ambas cosas al suelo, por fin pudo observar con emoción contenida aquello que la había salvado de la muerte miles de veces.

—Desconozco la razón por la cual no desapareció y volvió a tu almacén mágico de armaduras, pero no tuve la oportunidad de devolvértela.

Se había encargado de guardarla. Y ahora ella la había recuperado y por fin la tenía entre sus manos totalmente intacta e impoluta. Ahí estaba su preciada katana.

Continuará…

¡Otro capítulo más! Espero que os haya gustado ;)

Estoy muy agradecida por los reviews ^^ Y hablando de reviews, en uno se me ha comentado qué otros Spriggans hay. Bien, eso es algo que ni yo tengo claro jajaja! Aunque creo que haré como si ninguno hubiera muerto durante la guerra, y si es que sí ya se sabrá más adelante.

Y el porqué August es el antagonista de la historia básicamente es porque creo que tiene cierta rivalidad con Eileen, no es por otra cosa. Creo que entre ellos existe algo de tensión y eso da pie a un posible enfrentamiento entre ambos.

Por último ya se verá cómo se posicionan los demás Spriggans respecto a August y Eileen. Tiempo al tiempo ;)

En el próximo capítulo intentare introducir a otros Spriggans.

¡Un saludo!