Los rayos se colaban tímidamente por la copa de los árboles que rodeaban al gran jardín del palacio de Alvarez. Y hubiera sido más agradable el momento de no ser por la calurosa discusión que se cocía en el lugar.
—¡Esto es estúpido! ¡Para qué diablos queremos nosotros unos huevos de dragón! —Ajeel no parecía muy contento con el resultado de la reunión en la que previamente su líder había convocado a la mayoría de Spriggans.
—Muestra más respeto hacia el señor August, o quieres que te eche de la corte—respondió un tranquilizador Jacob mientras daba un corto sorbo a su taza de té.
—Ese viejo lo que necesita es ir a un geriátrico de una buena vez—el mago de arena se cruzó de brazos intentando no ponerse más molesto de lo que ya estaba.
—Cállate, por favor. A este paso harás que se me agote la paciencia—el que había sido y aún era el cónsul de palacio advirtió a su compañero enviándole una mirada de reproche a través del cristal de sus lentes de vista.
A las puertas de la entrada hacia el frondoso jardín se acercaron las dos Spriggans femeninas, que suspiraron ante el tenso ambiente. Desde luego aquella reunión había sido complicada, se dijo Brandish.
—¡Dejad de quejaros! cómo se nota que no sabéis guardar lealtad—Whal bajó del tronco de uno de los árboles pisando con fuerza el suelo—además, todos sabemos de quién es la culpa de todo este embrollo.
—¿Insinúas que Eileen-sama tiene la culpa? —Neinhart no podía estar más decepcionado con los demás magos. Estaba seguro que todo tenía una razonable explicación.
—Ya tuvo que hablar el perro de la Desesperación—Jacob siguió bebiendo de su taza.
—Jacob…—el que era sirviente de la Belserion se levantó de la silla de madera con la intención de encararlo. No consentiría aquel tono de voz hacia su persona.
—Hey, hey…haya paz—la voz del joven Dragneel Blanco por fin hizo presencia acompañando su iluminado rostro de una sonrisa.
—No podemos seguir así…—Brandish musitó por lo bajo llevándose una mano a la cabeza procurando no caer presa de la frustración causada por el mal ambiente que había entre sus los demás presentes.
—De todas maneras vamos a cumplir con lo que nos ha mandado August. Esta vez os toca a vosotros ir a negociar. —Whal dirigió su dura y calculadora mirada hacia las dos mujeres.
—Seguro que hablando las cosas se entienden. La luz debe brillar en nuestras almas. —Larcade también observó a sus dos compañeras, que suspiraron de nuevo con hastío.
—La emoción por ir a ver a esa perturbada no me cabe en el pecho—ironizó Di Maria dando media vuelta sobre sus talones y marchándose del lugar.
—¡Un respeto a la señorita Eileen! —vociferó Neinhart harto del trato que le estaban dando algunos de sus compañeros a su ama.
Brandish muy a su pesar siguió los pasos de su amiga hasta el interior de palacio y, cuando pudo alcanzarla, la tomó de la muñeca obligándola a que volteara.
—Esto no está bien, Randi. Nada de lo que ha dicho August tiene sentido—la rubia miró con algo de decepción reflejada en sus orbes a la otra maga, que desvió su mirada hacia el suelo.
—Por lo pronto debemos hacer lo que nos ha mandado…ahora no podemos volver a hablar con él. Ya sabes cómo se ha puesto.
Brandish tampoco entendía el comportamiento de August y sus objetivos como General ¿huevos de dragón? para qué los necesitaba si ya tenía a los 12 Spriggans, pero el suave toque de una tercera persona la sacó de sus laberínticos pensamientos.
—Llegar hasta su posición nos tomará tiempo así que ¡andando, mis amores!—Larcade pasó su mano por el hombro de ambas magas. Sólo que tras unos segundos se vio noqueado en el suelo mientras ellas se alejaban—esto…va a ser…complicado…
….
El cielo azul que había permanecido durante la mayor parte del día ahora se veía eclipsado por el intenso color rojizo del atardecer, incluso algunas nubes con la misma tonalidad que la lavanda estaban sueltas por éste.
—¡Estoy agotado! —se quejó Natsu acariciándose la zona baja de sus lumbares por culpa de la postura mantenida que había tenido que adoptar para arreglar la dichosa pared—Ojalá Happy hubiera estado aquí ayudándonos.
—Esto ha sido más largo que un lunes—habló alicaído Gray dejando casi su cuerpo caer en el suelo-por cierto Natsu, ¿por qué no ha venido Happy? Ya hace días que no lo veo.
—Se fue a cumplir un trabajo con Lilly y Charle ¡eso hace que me sienta orgulloso de él! —exclamó sonriente el mago de fuego acordándose de su amigo. Aunque su alegría terminó pronto al visualizar la figura de la maga de Alvarez acercándose a ellos.
—¿Esto es todo lo que podéis hacer? —Eileen los miró con frialdad y altanería para después analizar el trabajo realizado.
—¡Oye, está mejor que antes! —el pelirosa rezó internamente para que a ella no se le antojara que debieran de repetir la tarea.
—Natsu mejor calla esa bocaza que al final la vas a liar—la voz de Lucy también recriminó el infantil comportamiento del mago.
—Id a daros un baño que apestáis. Después nos reuniremos todos para que os pueda enseñar los huevos de dragón—indicó la Belserion entrando de nuevo en la casa con la intención de inspeccionar la reparación de su querido hogar.
—¿Dónde se supone que vamos a ir a bañarnos? —preguntó con confusión la Heartfilia.
—¡Por aquí, magos! —se oyó tras de la casa la voz de la pequeña Juliet.
Los integrantes de Fairy Tail rodearon el acogedor hogar de la Spriggan hasta llegar a la parte trasera de la construcción provocando que, tras visualizar el panorama, se les iluminaran los ojos.
—¡Qué pasada de baños! —exclamó un emocionado Natsu mientras se acercaba aun más a la gran superficie de agua caliente.
—¡Después de un largo día de duro trabajo no viene mal estar en un estanque de aguas termales! —dijo con alegría el Fullbuster ya paseándose inconscientemente sin ninguna prenda de ropa.
—¡Tápate Gray! —la rutinaria costumbre del Demon Slayer de ir desnudo aun no pasaba desapercibido por la rubia, que inmediatamente tapó sus ojos. Erza hizo lo propio con los de Wendy.
—Vamos Gray, tápate la colita—comentó Natsu quedando solo en ropa interior con la intención de meterse en el agua. Una vez en ella suspiró aliviado sintiendo como cada musculo de su cuerpo se relajaba.
—¿Co-lita? Creo que tú no eres el más indicado para hablar de tamaños, Natsu—provocó el pelinegro metiéndose también en el agua.
—¡Atrévete a repetir eso!
—¡Suficiente vosotros dos! —la autoritaria voz de Erza se alzó entre las demás con la intención de acallar a los dos chicos. Lo menos que necesitaba era que también destrozaran aquel lugar.
—Vamos, entrad—dijo Gray sin importarle la vergonzosa situación.
—¡Ni de coña!
—Voy.
—¡Erza!
—¡Erza-san...!
Las magas más jóvenes del gremio miraron sorprendidas a la pelirroja, que en menos de dos segundos se desnudó y entró también en el agua.
—Venga, venid vosotras también—habló la Titania sin tapujos, pero ante la negación de sus dos compañeras tuvo que tomar medidas-Natsu, Gray, volteaos y taparos los ojos.
—¿Eh? —los dos magos no entendían por qué tanta tontería, aunque esa vez no rechistaron y obedecieron a su compañera.
Minutos después todos estaban disfrutando del agradable baño, incluidas las dos espadas encantadas.
—¡Tienes un cabello muy bonito, Erza-san! —exclamó Juliet acercándose a la maga de clase S mientras tomaba entre sus manos uno de sus rojizos mechones.
—Gracias... —musitó ella casi en un hilo de voz a la vez que sus mejillas sonrojaban ligeramente.
—Juliet tiene razón, es de un color especial. Te envidio Erza-san—comentó Wendy con una sonrisa en su risueño rostro.
—¿Eh? Wendy tú no te puedes quejar—respondió Lucy haciendo sonrojar también a la pequeña.
Los marrones orbes de la Heartifilia aun así se posaron sin poder evitarlo sobre el tono escarlata del cabello que tanto caracterizaba a su amiga recordándole también la imagen de la maga que los estaba acogiendo en su casa. La chica estaba teniendo en ese instante el tira y afloja mental entre decidir si preguntar aquello que la tenía en duda o si era preferible no hacerlo, pero como si de un impulso se tratara sintió la suficientemente confianza con la Titania como para tomar la decisión y dar el paso.
—Erza...
La susodicha puso atención sin la necesidad de decir nada ocasionando algo de nerviosismo en la rubia.
—Esto... ¿puedo preguntarte algo?
—Dime, Lucy. Qué te ocurre.
La maga tuvo que volver a pensárselo, pero esta vez no quiso vacilar.
—¿Os conocéis tú y Eileen?
Aquello pillo por sorpresa a la Scarlet, que tras asimilar la cuestión agachó levemente su mirada viendo su rostro reflejado en la humeante agua. De todos modos seguir escondiendo aquello ya no tenía sentido dado que cada vez que alguien observaba a la Belserion dirigían sus confusas y a la vez inquisidoras miradas directamente hacia ella. Wendy pudo precibir la angustia de su compañera así que lo único que pudo hacer fue darle la mano a su amiga y transmitirle todos sus ánimos para confesar.
—Ella es mi madre.
—¿¡Qué!?
La voz de los demás magos se oyó en la zona en la que estaban pasando el rato.
—En la batalla contra Alvarez peleamos y...me lo reveló.
Todos los de allí estaban alucinando mientras que Erza intentó no escapar del agua y refugiarse en cualquier otro lugar para evadir cualquier tipo de pregunta referente a ese tema que tanto la apenaba.
—Pero Erza, si ella es realmente tu madre, qué diantres haces en Fairy Tail—inquirió Gray aún intentando asimilar las palabras de la Scarlet.
—Qué diablos hace con los de Alvarez—Natsu siguió añadiendo preguntas al interrogatorio. Esta vez los dos magos se acercaron más al círculo de chicas.
—¡Alejaos vosotros dos! —Lucy dio una patada al pelirosa sin esperarse que este la cogería al vuelo y la tumbara hasta sumergirla en el agua.
—Ella me abandonó cuando nací y ahora es una Spriggan. Y mi única familia a la que no pienso renunciar y tengo es Fairy Tail. No hay más.
Con aquello la pelirroja quiso dar por terminada la confesión que en verdad había querido contar desde hacía tiempo a sus mejores amigos pero que por protegerlos no había dado aún el paso.
—Hablas de ella como si no te importara—habló esta vez el Fullbuster apoyando su espalda en una de las piedras sumergidas que asomaban a la superficie. Erza volvió a mirar su propio reflejo queriendo meditar sus palabras.
—Ella no es buena persona, Gray. Si estoy aquí es por un trabajo que podría resultar igual de difícil que otro cualquiera. Para mí esa mujer no supone nada, al igual que yo tampoco para ella.
—Erza-san...
—Ella fue la responsable de la muerte del Maestro y eso no voy a perdonárselo nunca. Me ha quitado a uno de los pilares más importantes de mi vida.
—¡Deberías intentar hab-
—Suficiente, Lucy.
El tono de voz con el que pronunció aquellas últimas palabras fue lo bastante esclarecedor como para acallar a la maga de rubio cabello a la vez que la susodicha daba un ligero respingo. Inmediatamente Erza salió del agua y se hizo con una toalla de su almacén mágico queriendo alejarse inmediatamente de allí.
—Erza...
Los demás se miraron con lástima reflejada en sus ojos. Nunca habían visto de esa manera a la pelirroja, decaída y sin su usual alegría. Pero todos comprendían el duro golpe emocional que debería estar llevando por dentro.
La Scarlet se dirigió a la parte delantera de la casa y tomó aire lo más hondo que pudo. Observó la oscuridad del bosque y pensó si realmente debería marcharse. De todos modos enseguida desechó la idea, su moral le impedía largarse y abandonar a sus compañeros a su suerte. Volteó sobre su propio eje corporal y dirigió su mirada hacia la ventana del segundo piso. Ella estaría allí esperando a que terminaran ellos o al menos aquello es lo que había supuesto hasta que se percató de su presencia a unos metros de ella. Consigo cargaba una poca de leña y la dejó sobre el pequeño montón que había pegado a la pared de madera.
—Ma-...Eileen—justo a tiempo para rectificar.
—Erza, no es necesario que estés tan en tensión. De hecho no debes estarlo—la Spriggan la miró con frialdad haciendo que la otra maga se pusiera en alerta—quiero que te quede claro que no pretendo tener ningún tipo de relación contigo. Es cierto que eres mi hija, pero eso no significa nada para mí. Debes comprender que cuando una persona está al filo de la muerte lo único que hace es delirar—añadió refiriéndose a lo que le dijo en su día cuando decidió clavar aquella katana en lo más profundo de su cuerpo.
—Iba a decirte lo mismo. Fairy Tail está aquí porque tú lo pediste, y si yo he venido es porque Laxus, como Maestro, me lo ha mandado. No tengo intención de tratarte como una persona distinta a lo que te considero, así que por mi parte podemos seguir igual.
Dicho aquello la Titania entró en la casa y se dirigió al espacio que su progenitora les había habilitado tanto a ella como a sus compañeros para poder dormir. Eileen la siguió con la mirada hasta que la perdió de vista pensando que, al fin y al cabo, esa relación debía quedar de esa manera. Ni por su parte podía pedirle más ni Erza podía pedírselo a ella.
La cena aconteció con normalidad y cuando llegó la hora todos los magos se levantaron de la mesa aguardando con ansia y curiosidad poder admirar con sus propios ojos a esas formas ovaladas que contenían las criaturas más majestuosas dentro del mundo mágico.
—¡Qué emoción, me estoy encendiendo! —exclamó Natsu sin creer aún que sería capaz de ver aquello.
—Apágate, no querrás chamuscarlos—respondió Gray cruzando sus manos detrás de su cabeza mientras seguía los pasos de la Belserion, que ya había puesto un pie fuera de la casa.
—Tendremos que caminar un poco para llegar a la cueva. Juliet y Heine os vais a quedar aquí.
—A sus órdenes, Eileen-sama—contestó la más seria.
—No es justo que ellos puedan ir y nosotras no, Eileen-sama—Juliet desde luego no estaba conforme con la decisión de la Spriggan. La susodicha solo tuvo que clavar su penetrante mirada sobre su ángel blanco para acallarlo.
Las dos espadas personificadas se quedaron custodiando la casa mientras que los demás se adentraron de nuevo en el denso y oscuro bosque.
—N-no me gusta la oscuridad…—comentó Lucy con algo de tartamudeo en su voz aferrándose a la Scarlet. Cuando quiso darse cuenta Wendy también le había copiado la acción.
Eileen escuchó a la Heartfilia. A diferencia de cuando era de alma humana, ahora adoraba la oscuridad y no tenía la necesidad de ir acompañada de luz para poder ver qué estaba pasando a su alrededor. Era consciente de la pequeña llama que Natsu había creado en su dedo índice simulando una antorcha, por lo finalmente ella no hico nada por mitigar el miedo de la rubia.
Gray bajó su mirada y se percató del cambio de terreno. Esta vez era más duro, más rocoso. Y al alzar su mirada por fin comprendió que su pequeña excursión había llegado a su fin. Enfrente de él se alzaba la gran boca de la cueva de la que les había estado hablando la mujer más poderosa de Alvarez.
—¿Falta mucho? —se interesó el pelirosa. Tenía muchas ganas de ver lo que les había prometido Eileen.
—Cuando tu paciencia sea equivalente a tus ganas de querer luchar llegarás muy lejos, Salamander—la Belserion ironizó mientras reía internamente, al igual que Lucy y Wendy.
Siguieron caminando hacia el interior de la cueva sin apenas ver nada hasta que de pronto las antorchas que habían situadas a cada lado de las paredes del oscuro túnel se encendieron. Los magos atendieron a cada detalle pudiendo percatarse de lo ancho que era aquel camino y de lo cálido que se iba sintiendo el ambiente a medida que iban avanzando hacia el interior.
—¡Hey, mirad allí! —a Wendy se le iluminó la mirada cuando divisó al fondo el motivo por el cual estaban ellos allí.
El nido hecho con paja que había sobre el suelo era increíble, pero lo que resultó ser más vistoso fue aquellas esferas imperfectas que se encontraban sobre éste.
—Increíble…—Gray apenas podía articular palabra del asombro que lo envolvía. Esas formas ovaladas simplemente eran espectaculares.
El Dragon Slayer se acercó a uno de los huevos. La cáscara que cubría el interior era de característica escamada y la tonalidad que adoptaba era de un dorado intenso en el que se podía ver totalmente reflejada la luz que emanaba de las pequeñas flamas de las antorchas que permitían iluminar la cueva.
—Y qué se supone que debemos hacer nosotros—inquirió Natsu a la vez que acercaba su nariz olfateando el olor que desprendía aquello que tan maravillado lo tenía.
—Quiero que me ayudéis a incubarlos y una vez que hayan nacido os los llevéis a Fairy Tail.
Se hizo el silencio durante unos segundos.
—¿¡Qué!?
—Ese no era el trato—Erza enseguida replicó a la vez que clavó su dura mirada sobre la Belserion.
Los magos del gremio no podían estar más sorprendidos por las palabras de la Spriggan.
—No tenía la intención de hacerlo…pero os explicaré el motivo por el cual os estoy pidiendo esto.
Eileen tomó asiento en una roca lo suficientemente cómoda como para dejar apoyado su trasero esa superficie. Los demás magos simplemente se sentaron en el suelo adoptando la posición de indio. La pelirroja de largas trenzas masajeó sus sienes intentando encontrar las palabras adecuadas para intentar convencer a aquellos jóvenes, aunque era consciente de si quería conseguir la total confianza de sus acompañantes estaría obligada a explicar la verdad que muy pocos conocían.
—Bien, empezaré desde el principio. Mi nombre es Eileen Belserion y tengo más de cuatrocientos años.
—Yo creo que ya nada me sorprende de esta mujer—musitó por lo bajo el Fullbuster abriendo totalmente su mente dando la bienvenida a cualquier noticia que les pudiera transmitir la Belserion.
—Yo estoy flipando—Lucy igualmente siguió escuchando con atención. Le encantaba oír ese tipo de historias.
—En su día fui la Reina de los Dragones y la creadora de la magia Dragon Slay-
—¿¡Qué!? —Natsu se levantó de un brinco queriendo creer que había oído bien—¿Tú eres una Dragon Slayer? —añadió señalando con temblor y descaradamente a la mujer con su dedo índice.
—¡Natsu estate quieto, queremos escuchar la historia! —vociferó Lucy tirando del chaleco del mago de fuego. Wendy sonrió ante las reacciones de su amigo.
La mujer más poderosa de Alvarez dejó escapar de sus labios un suspiro cargado de paciencia.
—Ahora soy un dragón, pero técnicamente sí, se me puede considerar una Dragon Slayer.
—¿Cuál es tu magia Dragon Slayer? ¡No puedo esperar a pelear contigo, me estoy encendiendo! —dijo con gran emoción el pelirosa haciendo arder sus puños.
—¡Natsu! —la voz de Erza fue suficiente como para obligarlo a que se sentara de nuevo.
—Mi mayor deseo siempre fue que los dragones y los humanos convivieran en armonía, de hecho en mi reino ese deseo era una realidad. —Eileen bajó ligeramente su nostálgica mirada recordando cada detalle de su pasado—Yo era la reina del Reino de Dragnof y con la ayuda del Gran Dragón Sabio, Belserion, me aseguraba de que la paz reinara en toda la zona este del continente de Ishgar.
—Debía ser una tarea difícil—comentó Gray escuchando atentamente a la maga.
—Con la ayuda de los dragones se me hacía menos ardua. El problema estaba en que no todos los dragones querían cooperar en ese tipo de convivencia. Estas criaturas mágicas son genéticamente territoriales y han sido siempre las dueñas de la tierra, mar y aire de Earth Land y no podían consentir de ninguna manera que los humanos también convivieran en ella—siguió explicando Eileen arrugando su frente ante la seriedad de su expresión.
—¿Y por qué creaste la magia Dragon Slayer? —inquirió Natsu estirando sus piernas y realizando una apoyo posterior con sus brazos.
—Después de unos años de nulas negociaciones con los dragones radicales no quedó otra opción que dar comienzo a lo que se le llamó la Guerra de los Dragones. Mi papel como reina era proteger a todo ser que se encontrara en Dragnof y alrededores, y no podía permitir que esos dragones irracionales mataran a los humanos. Entonces, después de probar diversos tipos de magia se me ocurrió la idea de encantar el poder de un dragón en el cuerpo de un humano, y a simple vista pareció funcionar. Eso era magia Dragon Slayer pura y nos ayudó a recuperar varios territorios perdidos en la guerra.
—Increíble…—Wendy ya había escuchado aquella historia, pero siempre deseó volver a convertirse en oyente de aquella mujer.
—¿La guerra terminó? —inquirió Lucy llena de expectativas.
—Acnologia, que formaba parte del bando de dragones radicales, masacró varios territorios y dio fin a la guerra autoproclamándose Rey de los Dragones. Belserion murió y yo no podía poner más en peligro a mi pueblo, además…
Entonces su ahora viva mirada se posó sobre la joven maga de color pelirrojo, que tragó saliva automáticamente. La observó durante unos segundos guardando silencio y recordando la sonrisa que le devolvió en su día su alma humana dejando libre el atisbo de luz que desde entonces brillaba en lo más profundo de su corazón.
—¿Además? —¿por qué paraba? Natsu quería seguir escuchando.
—Dragnof estaba esperando la llegada de la nueva princesa.
—¿Eh? No me hables en clav- —el pelirosa sintió el duro golpe en sus costillas por parte de la Heartfilia, que con la máxima discreción le hizo una señal con su mirada apuntando hacia la Scarlet, que se mantenía totalmente quieta ante el relato de su progenitora.
—Lo que ocurrió después ya no es relevante para llevar a cabo el trabajo que os he pedido. Lo único que os puedo transmitir, magos de Fairy Tail, es que con el nacimiento de estos dragones la convivencia con los humanos puede volver a ser posible. Además me lo habéis demostrado.
—¿Te lo hemos demostrado? —Wendy no estaba muy segura de entender aquellas últimas palabras de la pelirroja, a lo que la susodicha medio sonrió ante la inocencia de la peliazul.
—Wendy y Natsu habéis sido capaces de convivir parte de vuestra infancia con un dragón. Os voy a ser sincera, esta es la única esperanza que me queda para no cometer el mismo error que hace cuatrocientos años—dijo la maga de Alvarez poniéndose de nuevo en pie mientras señalaba a los dorados huevos. —Vosotros como Dragon Slayer que sois debéis ser capaces de enseñar un comportamiento racional a un dragón. Tenéis el potencial suficiente como para conseguirlo.
—Creo que estás confiando demasiado en nosotros, Eileen-san…—Wendy no estaba muy segura de poder hacer lo que aquella maga le estaba pidiendo.
—No tuve la oportunidad de conocer a Grandeeney, pero sí al Rey Dragón de Fuego, Igneel.
—Igneel…—ante el simple recuerdo Natsu sonrió con algo de nostalgia al recordar a su padre adoptivo.
—Pondría la mano en el fuego a que Igneel amaba a los humanos y estoy segura que él no hubiera querido ningún enfrentamiento. Además, soy consciente de que se enfrentó a Acnologia.
—Fue el mejor padre que pude tener—Natsu habló totalmente seguro de sus palabras sintiendo en su interior el profundo amor que le tenía a su padre.
Lucy y Gray sonrieron al ver a su compañero hablar de aquella manera tan poco usual en él. Al fin y al cabo tenía un gran corazón.
—¿Y qué pinta August en todo esto? —Gray inquirió al recordar al que era en esos momentos su enemigo.
—August odia a los dragones, y estoy segura que si no mata a estas crías las va a hacer sus esclavas. —La Belserion no podía tener mirada más fría reflejándose en sus ardientes orbes por el simple hecho de mencionar a ese gran mago.
—Así Alvarez será más poderoso—concluyó la Heartfilia endureciendo su rostro. Si los planes de aquel Spriggan se llevaban a cabo Fairy Tail podía estar de nuevo en peligro.
—Fairy Tail…
Eileen observó a cada uno de los magos que había en el lugar con la suficiente autoridad como para que todos ellos atendieran a sus palabras.
—Como Reina de los Dragones no puedo permitir que August lleve a cabo su plan. Me siento en la total obligación de proteger a estas criaturas, pero si algo me ocurriera necesito saber que puedo contar con los pocos Dragon Slayer que quedáis.
El silencio de nuevo se hizo en la gran galería rocosa. La humedad se podía sentir como calaba en los huesos, pero aun así todos los magos se sentían ardiendo por el coraje que les transmitió la Belserion.
—Pero Eileen-san…yo no sé-
—¡No te preocupes Wendy! ¡Somos los mejores magos que hay, podremos hacerlo! —Natsu exclamó emocionado y con la suficiente motivación como para levantarse de un brinco. —Además, se lo debemos a ellos—añadió el pelirosa guiñando uno de sus ojos refiriéndose esta vez a sus padres adoptivos mientras tendía la mano a la niña para ayudarla a levantarse.
—No podemos dejar que Alvarez vuelva a enfrentarse a Fairy Tail y a los demás gremios, no después de haber conseguido que la paz haya vuelto a nosotros—Gray Fullbuster también se levantó dando de ese modo su voto a favor de la Belserion.
—Esos dragones se merecen vivir al igual que los humanos, debemos evitar que sean los esclavos de August ¡Esta vez no les permitiremos dar el primer paso! —respondió la maga de cabello rubio chocando su mano con la del mago de fuego seguida de una sonrisa de oreja a oreja.
Solo quedaba una decisión por escuchar. La chica de la armadura aun estaba sentada de brazos cruzados sobre el mullido nido manteniendo su silencio, a lo que sus compañeros se mantenían a la espera ansiosos por oír qué tenía que decir la Titania ante la propuesta de su progenitora.
¿Acaso aquello estaba bien? Dejar que volvieran los dragones a la tierra de Ishgar tal vez era demasiado arriesgado y posiblemente era una de las razones principales por las cuales los reinos del continente se atrevieran a dar caza o incluso a desencadenar otra guerra. Ya había sido suficiente con Acnologia, por no hablar de su propia madre…eran dos dragones encerrados en el cuerpo humano y su comportamiento muchas veces había estado rozando el puramente instinto animal poniendo en peligro a su gremio.
Erza miró fijamente a su madre queriendo entrar en lo más profundo de sus pensamientos pero fallando en el intento. No sabía si confiar en ella o si aquello simplemente era una tapadera para engañarlos a todos y llevar a cabo el verdadero plan. Aun así…aquello solo eran conjeturas suyas. En verdad la Titania no querría haber vivido el pasado de su progenitora, un pasado cargado de dolor por culpa de la traición que recibió en su día por los suyos propios, por su reino, por su pueblo, por su padre. Erza sabía que Eileen tenía razones suficientes como para dejar de lado su tarea como Spriggan y centrarse en lo que realmente era y había sido desde siempre su gran objetivo: restaurar la paz entre humanos y dragones.
—Erza…—Lucy se sentía totalmente desesperada por querer conocer la respuesta de su compañera, que solo mantenía su seria mirada sobre la neutral de la Belserion.
Entonces la Scarlet maldijo la hora en la que recordó las sabias palabras que en su día alguien le dijo "Todos cometemos errores, Erza". La voz de su antiguo maestro retumbó en su mente obligándola a sacudir ligeramente su cabeza. Lo peor es que sabía que tenía razón, y que tal vez…solo tal vez, aquella sería la mejor oportunidad para probar la escasa, casi nula, confianza que ella había aguardado en su madre.
—Cualquiera que haga daño a mi familia es mi enemigo, y si August pretende algo en contra de mi gremio es mi obligación detenerle. —finalmente Erza sintió todo el peso de su cuerpo apoyarse en su piernas en el preciso instante en el que se levantó bajo la atenta mirada de la Desesperación y las motivadoras sonrisas de sus amigos.
Continuará…
¡Otro capítulo listo! Espero que os haya entretenido.
¡Un saludo!
