Sin darse cuenta se dejó caer sobre el sillón que estaba justo detrás de sí, sus piernas no le contestaban como acostumbraban, sentir un fuerte dolor en el pecho y su respiración comenzaba a pesarle.
Tenia miedo, por primera vez en su corta existencia sentía aquel miedo que da la frustración de no saber cómo hacer responder y actuar ante todo aquello que fue dicho. Sus manos tocaron su vientres y ambas colocada en frente en posición de guardia acariciaban aquello que ella anhelaba y quería más que su vida misma.
Sus verdes lagunas comenzaban a llenarse de aquel líquido que caliente bajaba por sus mejillas surcando un canal de dolor tan inmenso como el no saber que hacer. Entonces sintió cómo las fuertes manos de su esposo le tocaban la cara y secaban suavemente sus lagrimas. Sin más que hacer levantó su cara y le vio y por primera vez no le gustó lo que los ojos de su amado le demostraba.
El joven duque quitó la mano de su barbilla y mirando la rubia que había traído dolor a su mujer le dijo con fuerte tono que no se moviera de donde estaba tirada en el piso y procedió a abrir la puerta y llamar al mayordomo para que trajese a sus padres de inmediato.
El grito de Terry fue tan fuerte y estridente que su padres no necesitaron del mensaje del mayordomo para de inmediato aparecerse en el salón. El primero en entrar fue Richard, quien al ver a la joven Marlow entendió que algo andaba muy mal y entonces se dio cuenta que su nuera estaba inmóvil, sentada mirando a la nada y con lagrimas en su cara. Eleonor al ver el semblante de Candy corrió a ella y fue a abrazarla, no sabia lo que sucedía, pero entendía que ella la necesitaba y sin pensarlo dos veces la abrazó fuertemente brindándole su apoyo y entonces buscó la mirada de su hijo indagando por una explicación ante el estado de la joven duquesa.
– ¿Qué está pasando aquí Terrence? – Preguntó el duque en un tono muy molesto y mirando fijamente a su hijo
– Madre, llévate a Candy a nuestros aposentos – Fue la respuesta de Terry mientras miraba a su mujer y esta salía de su trance entendiendo que él la excluiría de cualquier plan que se fuese a hacer para salvar la vida de su hijo
– Yo me quedo, necesito saber que vas hacer… – Le gritó ella poniéndose de piel y sin dejar de mirarlo – Necesito saber que va a pasar con esta mujer y con mi hijo – En otro momento el hubiese estado super molesto por la respuesta de su mujer, pero esta vez entendía que ella estaba asustada y que como futura madre quería cuidar a su hijo de todo y de todos. Respiró profundo y la abrazó fuertemente mientras acariciaba su pisada cabellera
– Candice, por favor no te preocupes yo me encargaré de todo, confía en mi. – Besó su frente y le levantó la cara para que le mirase a los ojos – Deja que yo me encargue, esto le hace mal a nuestro hijo y tu necesitas estar bien para él.
– Yo.. Tengo miedo
– Nada le va a pasar a nuestro bebé confía en mi
– Pero el te agarró una vez – Le recordó ella con fuertes lagrimas en los ojos
– Esa vez teníamos una víbora entre nosotros de enemiga, ahora sabemos sus mañas y verás como todo saldrá bien - Murmuró el joven mirando de reojo a Susana y esta bajar la cabeza al escuchar sus palabras
– No quiero perderlo a ninguno de los dos, yo me moriría si te pierdo a ti o a mi bebé - Susurro la joven mujer mientras grandes lagrimas caían por sus verdes ojos y una asombrada Susana miraba aquello con dolor. Dolor por que sabia lo que era perder un hijo, ella quería uno, era su mayor deseo y ahora jamás lo sería.
Dolor por que jamás amó o fue amada de la forma en que veía que ellos se profesaban amor y sintió envidia de que Candy tuviese alguien quien la cuidase y diera por ella su vida si fuese necesario. Ahora que tenia su futuro en manos de aquel hombre entendió que nunca lo amó como ella misma juraba, sus deseos carnales eran mayores que cualquier otra cosa que pudiese sentir. Además estaba el ser ignorada por él lo que ocasionó que esta se obsesionara cada día más un hombre que no le ofrecía nada.
"¿Valió la pena?" se Preguntó, todo lo que hizo, todo lo que perdió y ahora no sólo la posibilidad de ser madre, sino que también estaba en juego su vida. Cuando la corona se enterase de lo que hubo hecho lo mínimo que le esperaba era la horca, la humillación pública para ella y su familia y el repudio de su apellido.
Habit jugado todas sus cartas con el duque y ninguna funcionó, su destino era tan frio como el piso en el que encontraba tirada y tan bajo como estaba ella en este momento.
– Sube con mi madre por favor Candy…. Hazlo por nuestro hijo
– Vamos hija por favor, necesitas descansar y tranquilizarte
– Subiré sólo si me prometes que me mantendrás al tanto de lo que piensas hacer – Le suplicio la joven y esta vez le miró a los ojos fijamente buscando respuesta a aquella promesa que esperaba de boca de su esposo.
– No Candice – Fueron la secas palabras del hombre – Esto se hará a mi manera y punto. Sube junto a mi madre y voy hacer lo que debí haber hecho hace tiempo ya
– Terry por favor yo necesito saber – Intentó suplirle ella
– Sube – El joven no dijo más nada y Candy entendió que nada le haría cambiar de parecer, entonces sintió las suaves manos de Eleonor agarrarla por el codo, abrazarla y comenzar a caminar con ella.
Cuando el joven duque vio que su esposa estaba lo bastante lejos procedió a contar a su padre todo lo que sucedió en aquel estudió y como Susana hubo sido protagonista de hechos que no sólo tuvieron consecuencia en varias familias, sino que también en la misma familia Granchester, al ser ella autora intelectual de aquel evento tan desagradable vivido por ellos.
El antiguo duque de Granchester, cuyo carácter era aún peor que su hijo miró la mujer que aún se encontraba en el piso y procedió a llamar al mayordomo y pedir que la guardia se acercaran a dicho lugar.
– ¿Señorita Marlowe entiende que ha traicionado a su país y la reina? – Fueron las primeras palabras que salieron de la boca del duque para aquella mujer quien la consideraba culpable del peor de los susto que hubo vivido en toda su existencia.
– Perdón. Yo no pensé lo que hacia…. Perdón - Suplicó la joven
– Es demasiado tarde para pedir perdón usted ha traicionado la reina, ayudó a nuestro enemigo, varios de nuestros hombres murieron por su culpa y por poco pierdo a mi hijo – Fueron las duras palabras que salieron de la boca del hombre mientras dos guardias se posicionaban a cada lado de la mujer.
– Terrence por mi, tu hijo se va a salvar – Le gritó fuertemente – Por mí, tu hijo va a vivir y tu no tienes compasión de mí – Saliendo del agarre de los hombre se tiró al piso a los pies de Terry para implorar su perdón – Yo perdí a mi hijo y tu hijo se salvará por mí. Merezco tu ayuda, merezco abogues por mí ante la reina – Continuo gritando a los pies del joven duque – Merezco me ayudes a salvar mi vida como he salvado la de tu mujer e hijo
– Susana has buscado tu propio destino, yo no puedo hacer nada para ayudarte, esta fuera de mí hacer cualquier cosa diferente a lo que dicte la reina y aunque yo quisiese ayudarte mi palabra es nula ante de la reina. - Le dijo el joven sin siquiera mirarla
– Yo hice todo por ti – Volvió a gritar mientras era alejada por unos guardias a las mazmorras de aquel castillo. Sus gritos se escuchaban por toda parte hasta que la lejanía de la prisión y el cansancio hizo que estos mermaran.
Al quedar sólo con su padre Terrence se dejo caer en el sofa, bajo su cabeza y con sus manos acariciaba su cabello buscando respuestas a todas aquellas preguntas que se estaba haciendo en estos momentos.
– ¿Vas a abogar por ella? Sabes bien que le espera la horca – Le preguntó Richard a su hijo, pues a pesar de todo conocía al al ma de su hijo y sabia que era una buena y noble
– No - Respondió, mientras se ponía de pie y volteaba a la ventana que daba al jardín de aquel inmenso castillo. – Susana fue muy lejos y jugó con lo más preciado que tengo: mi mujer y mi hijo. – Respiró profundamente – La reina sabrá todo con lujos de detalles, pero yo me encargaré que el que intente siquiera hacerle daño a mi familia
– ¿Qué piensas hacer? – Indago curioso su padre al ver lo molesto que se encontraba su hijo.
¿Debería Terrence hablar con la reina y que perdonaran a Susana? ¿Creen que ella ya ha sufrido mucho?
