Al filo de la espada

Desde la partida del duque la familia de la joven y sus suegros se mantenían cada minuto del día cerca de ella. Vigilándola, custodiando como el más precioso de los tesoros que poseía aquel hombre que hacia más de un día que había partido a encontrarse con un destino incierto.

No negaba que era feliz de tener a sus padres de visita, especialmente a su papá quien la consentía y la trataba con todo el amor que simplemente su madre no podía dar. Y no era que no la amara, es que simplemente ella no expresaba a sus hijas lo importante que eran. Fue criada para ser una dama, no madre y menos mujer.

Ahora Candy sentada en el elegante estudio de su esposo junto a los que ella consideraba sus guardianes privado, pensaba en su él, lo que este viaje representaba para ella y la corona inglesa, ya que el éxito de esta batalla le otorgaría nuevos terrenos a Inglaterra; más sin embargo ponía en riesgo la vida del hombre que amaba.

Por más que intentaba ser parte de aquella cingular conversación, donde ambos par de abuelos hablaban sin cesar sobre cuales serian las características de su bebé, si sería niño o niña, ella sólo deseaba que el tiempo transcurriera rápidamente y le trajera de vuelta sano y salvo a su esposo.

Le había visto marchar juntos aquel grupo de hombres, que según sus palabras eran lo mejor de toda Inglaterra, mas sin embargo sentía que no eran suficientes los hombres enviado por la reina para acompañar a su esposo; para cuidar la vida de su Terry requería mucho más que el ejercito de hombres junto a él, requería simplemente que ella estuviese junto a él en el castillo lejos de toda maldad y de aquel hombre. Ella sabía que si estaban juntos nada le sucedería.

Si había que hablar claro, no es que fuese una super mujer, pero estaba más que segura que prefería morir a perderlo.

Cada poro de su piel le pertenecía como de igual ella a él y esa plenitud de sentirse completa sólo era posible al tenerlo cerca.

"Un frio inmenso arropó mi corazón, no podia tranquilizar mis manos por mas que quisiera disimular. Frente a mi Eleonor me miraba y creo que al igual que yo sentía que algo no andaba bien. Él se había marchado hace más de un día y aunque he querido mantener la calma sé que algo no anda bien. Mi corazón lo siente y mi cuerpo no deja de vibrar.

El miedo a perderlo es mayor a mis ganas de vivir, no podría continuar sin él.

Hace más de un día que mi bebé tampoco se mueve como acostumbra, debe sentir la ausencia de su padre y este sentimiento que reina en mí y que se adueña de todo mi ser."

Candy... – se escucho en aquel estudio el grito de Eleonor al ver cómo su nuera se ponía de pie y pisaba en aquel charco de agua que salía de sus faldas. Había roto fuente, había llegado el momento que tanto deseó compartir con su esposo.

Se ha adelantado – Susurró su madre al ver a su hija tocarse el vientre con dolor y tratar de sostenerse mientras Richard corría a ella para llevarla en sus brazos a la habitación de los duques.

Nooo, no es hora, él tiene que estar aquí. – Gritó llena de dolor y desesperada ante la idea de dar a luz sin la presencia de su esposo – No. No voy a tener a mi hijo sin Terry –continuaba girando tratando que todo lo que estaba sucediendo fuese un sueño.

Tranquila niña –le susurró su suegro mientras toda la familia corría detrás suyo y Eleonor daba ordenes a la mucama de llamar al médico de la familia.

El parto de había adelantado convirtiéndose en una complicación para la joven duquesa quién temía por la vida de su esposo. Y sus familiares y doctor por la de ella, desde ya este lo consideraba como un parte difícil por la postura que traía el bebé.

Sus zafiros ojos contemplaban sin ninguna expresión aquellos ojos marrones que brillaban por su malicia y la alegría de tenerlo acorralado. La llegada a estas tierras hostiles fue más fácil de lo esperado, cosa que no pasó desapercibida por el duque, quien junto a sus hombre llegaron al castillo del Conde y luchando contra todo aquel que se le cruzaba en el camino.

Muchos habían sido los muertos de ambos lados, y mucho más los heridos. El conde debido al miedo que tenia a morir se había quedado escondido en su estudio, resguardado por fuertes guardias que eran capaces de morir antes de dejar que algo le sucediera, pero nunca calculó que no sólo se trataba de fuerza, sino también de estrategia y para ello Terry era el mejor.

Al llegar junto a sus hombres logró derribar aquella barrera humana y poder llegar junto al Neil, con el cual sostuvo una batalla a espada fuerte. Y aunque el conde no era un hombre de mucho conocimientos de la espada, el tenia la de ganar al utilizar todas las artimañas existentes.

Durante la lucha y por tan solo un momento se sintió ganador, vio en los ojos del conde el miedo y las perladas gotas de sudor bajar por su rostro. La batalla entre ambos fue fuerte para el conde, quien no podia evitar sentir miedo ante el filo de la espada de su contrincante.

Cada paso que daba, cada movimiento de la mano de Terry le dejaba más que entendible que no iba a salir ileso de esta batalla. Por primera vez sintió miedo de morir. Morir a manos del hombre que debió matar cuando tuvo la oportunidad, pero que por querer más, lo dejo con vida y luego libre para poder tener de vuelta a su hijo.

La técnica de lucha de Terry era muy buena, estaba ganando más terreno de lo que deseaba el conde y con cada movimiento de su mano veía más cercano su final.

El joven duque ya lo tenia acorralado. Había llegado el momento de terminar con aquel hombre que representaba todo lo que simplemente odiaba. Por fin se cobraría lo que le hizo no sólo a él, sino a su esposa. Pero lamentablemente para Terry uno de los guardias del conde apareció de la nada detrás de sí y le lastimó la mano derecha, misma que era la que llevaba su espada y ahora dejaba caer por el dolor de la herida y ante la mirada de satisfacción del conde.

El dolor en su mano era insoportable, pero esto no dejaría que terminaran con él tan fácilmente. De su bota izquierda sacó un pequeño puñal, mismo que arrojó hacia el guardia hiriéndolo en el cuello y dejándolo muerto al instate. El cuerpo sin vida cayó al piso creando un lago de sangre en el cual fue bañado. Los ojos de aquel guardia aun abierto, no mostraban ningún signo de vida y por sólo segundos Terrence se desenfocó de su rival para darse cuenta lo frágil que era perder la vida.

El filo frio de una espada en su cuello le hizo volver la mirada a aquel hombre que tanto odiaba. Estaba en desventaja y conociendo a Neil sabia que no podría cumplirle la promesa a su esposa de volver vivo junto a ella. Moriría, pero lo haría con honor. Su esposa, hijo, familia y la corona merecían saber que hasta el ultimo momento lucho y que su muerte no fue en vano.

– Ahora sí me pagaras todo lo que has hecho –le dijo Neil mientras aumentaba presión en la espada logrando cortar levemente la garganta del duque. Terry por su parte no mostraba ninguna emoción y esto hacia que el conde sintiese más rabia aún.

Quería verlo con miedo. Quería humillarlo antes de matarlo con sus propias manos y darse el gusto de pasear su cabeza amarrada en su caballo por todo el pueblo. Todos le mirarían con miedo. Sería el orgullo de su pueblo y quedaría cómo aquel que pudo terminar con la leyenda del duque de hierro. Desde ya saboreaba la venganza contra la corona Inglesa. Uno de sus mejores hombre, un duque muerto en sus manos. Una leve sonrisa surgió en su boca al sentir la gloria del éxito rotundo.

– Voy a disfrutar de ver cómo mueres lentamente –su ojos brillaban ante aquel pensamiento – Serás la diversión del día de mi pueblo y más aún la consagración de que nadie puede contra mí. –hizo más presión en el cuello del joven logrando que más sangre saliese de este. Sus ojos brillaban ante cada gota que salía y desde ya se saboreaba la victoria.

– De hierro no tienes nada, no eres más que un fraude de la reina para asustar a sus enemigos. –deslizó fuertemente el filo de la espada logrando realizarle una herida más profunda; sólo con el deseo deseo de verlo sufrir y que se rindiese ante él. Cosa que no pasó. – Disfruta de tus últimos segundos de vida y mira bien mi cara por será la ultima que veras antes de morir.

Levantó su espada para ya terminar con aquel hombre que odiaba.

Un grito se escuchó mientras una espada se incrustaba en el cuerpo del hombre haciéndolo sangras y quitándole lentamente la vida. Movió la espada dentro de aquel cuerpo mientras sus ojos castaños miraban el dolor del mismo y cómo caía al suelo. Quería que muriese y que no existiera la más mínima oportunidad de que saliera con vida de esta.

Entonces sacó la espada de su cuerpo y mirándole fijamente a los ojo la volvió a introducir hasta ver que saliera sangre por la boca del mismo.

Hola chicas disculpen la demora... No está editado... Si ven algún horror no lo tomen a pecho Elby_8a está editándolo... ?

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Gracias mi bella RossyCastaneda por el apoyo, tu bella amistad y por el reto...