Capítulo 2: Cicatrices (Editado)

Hermione aporreó insistentemente la puerta negra y vieja, mientras trataba de impedir que Malfoy se cayera al suelo. No era tarea fácil sostenerle con una sola mano, dado el estado febril y próximo al delirio en el que él parecía encontrarse. Estaba ardiendo, temblando frenéticamente y Hermione podía sentir en su túnica una creciente humedad cálida. Sospechaba que era la sangre de Malfoy pero no quería investigar sobre ello, prefería no saberlo.

—¡Abre, Harry! —gritó desesperada. Malfoy pareció reaccionar un poco al escuchar el nombre de su enemigo e intentó mascullar algo entre dientes, pero no fue capaz de decir nada coherente. Asustada, Hermione golpeó la puerta con tanta fuerza que ésta tembló por completo, y volvió a hacerlo ignorando el dolor que ello le producía. Hasta que de pronto la puerta se abrió y los nudillos de Hermione golpearon el aire cercano a la nariz de Harry.

—Hermione, ¿qué... —Harry se detuvo abruptamente al ver a la persona que se apoyaba contra su amiga y parecía a punto de desfallecer.

—¡Ayúdame, Harry! ¡Está muy grave! —le exhortó Hermione con rapidez. Harry, en estado de semi aturdimiento ayudó a su amiga a introducir a Draco Malfoy en Grimmauld Place y entre los dos, lograron hacerle subir los escalones de piedra gastada que daban al vestíbulo después de cerrar la puerta rápidamente.

—¿Qué hace él aquí? —preguntó Harry buscando la mirada de su amiga por encima de la cabeza de Draco —¿Qué le pasa?

—Luego te lo explicaré, ahora tenemos que acostarlo y hacer lo que podamos con sus heridas —respondió rápidamente la chica.

—Pero, ¿no sería mejor que lo curaran en San Mungo? —preguntó Harry con la respiración agitada por el esfuerzo.

—No puede ir allí. Ha huido de los mortífagos y por lo que sé, le están persiguiendo. No quiere que lo encuentren.

—¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ OCURRIENDO? —bramó la voz de la Señora Black desde su retrato colgado en el vestíbulo —¿CÓMO OS ATREVÉIS A DEJAR ENTRAR A NADIE A MI CASA? ¡IMPUROS! ¡TRAIDORES!

Por si los golpes de Hermione en la puerta no habían llamado la atención de todos los habitantes de Grimmauld Place, los gritos de la Señora Black acabaron de hacerlo y Hermione pudo ver a Harry, Ginny y los gemelos Weasley bajando las escaleras seguidos de su madre y de Tonks.

—¿Qué pasa? —preguntó Ginny y abrió mucho los ojos y la boca al ver a Draco semi inconsciente y sujeto por Harry y Hermione.

—¡TRAIDORES A LA SANGRE E IMPUROS EN MI CASA...

—¡Oh, Dios mío! —exclamó Molly abriéndose paso entre sus apelotonados y asombrados hijos —¡Tenemos que llevar al muchacho a San Mungo!

—Quizás sólo esté borracho —repuso Ron mirando a Malfoy con hostilidad —Además es un mortífago, no debería estar aquí.

—Tiene razón, mamá —le apoyó Fred —Es nuestro enemigo.

—¡...BAZOFIA HUMANA MANCILLANDO EL HOGAR DE LOS BL...

—¿Podemos discutir eso luego? —preguntó Hermione exasperada, afianzando sus pies en el suelo para que Draco no le hiciera perder el equilibrio con su peso.

—Oh, claro, cariño, tenemos que llevarlo a San Mun...

—No puede ir —acotó Hermione —tendremos que curarlo aquí.

La señora Weasley parpadeó un par de veces sorprendida, pero antes de que Ron pudiera abrir la boca, sacó su varita y hechizó con ella a Draco de modo que quedó suspendido en horizontal, levitando, a un metro del suelo. Lo subió rápidamente por las escaleras hasta una habitación del tercer piso, y Hermione tuvo que abrirse paso entre un montón de Weasleys para poder entrar tras Molly.

—Hermione, cariño, trae toallas y algo de ropa de Fred o George —ordenó la señora Weasley, depositando con cuidado el cuerpo de Draco sobre la cama de roble cuya colcha escupió un puñado de polvo cuando el mortífago inconsciente cayó sobre ella.

—¿Nuestra ropa? —se quejó George asomando la cabeza junto con sus hermanos y Harry por la puerta —De eso nada. No pienso dejarle nada mío a ese mortífago oxigenado.

—Sí que lo harás —terció Molly lanzándole una mirada a George que no admitía discusión mientras se sentaba en una silla junto a la enorme cama —Hermione, rápido.

La muchacha asintió y salió corriendo a toda velocidad seguida de Ginny.

—Yo cogeré la ropa de George, tu ve por toallas.

Hermione asintió agradecida y bajó corriendo los escalones hasta el primer piso donde estaba el único baño acondicionado, lamentando que aún no hubieran llegado en su limpieza hasta el tercero. Entró en el enorme baño y sin titubear, abrió de par en par el armario de madera de caoba algo roída y sacó unas cuantas toallas blancas. Se las echó sobre el hombro y subió corriendo hasta el tercer piso, encontrándose a Harry, Ron, Fred, George y Tonks apelotonados ante la puerta cerrada.

—Mamá nos ha echado —explicó Ron con el ceño fruncido. Todos lucían expresiones sombrías y por un instante, Hermione se sintió culpable por haber traído a Malfoy sabiendo que todos le odiaban. Pero el instante de culpabilidad pasó rápido, ya que la vida de una persona, aunque esa persona fuera Malfoy, importaba más que los recelos de sus amigos. Sin apenas mirarles, abrió la puerta y entró en la habitación.

La señora Weasley estaba inclinada sobre Draco y le había desabrochado la túnica y los botones de su elegante camisa verde botella. Hermione se apoyó sobre la puerta y contuvo una exclamación al ver el aspecto de sus heridas. Todo el pecho estaba surcado de profundas heridas alargadas y limpias, hechas sin duda por una varita. Tenía tres profundos surcos, dos en horizontal y uno en diagonal atravesando los otros dos. Todos los cortes tenían un aspecto terrible, con los bordes enrojecidos en una tonalidad cercana al morado, profundos, sangrantes y supurantes.

—¿Es... grave? —preguntó asustada.

—Puedo cerrar las heridas, pero están infectadas... antes tenemos que desinfectarlas.

—¿Tenemos poción desinfectante? —inquirió la muchacha con un hilo de voz. De no ser así, tardarían toda la noche en preparar y dejar madurar una. Toda una noche podía costarle la vida.

—He enviado a Ginny a por ella —respondió Molly con un ligero temblor en la voz que asustó más a Hermione que la terrible visión del pecho de Draco —En estos tiempos, siempre ando con un poco de ella encima.

Hermione agradeció interiormente que la señora Weasley fuera tan precavida y se acercó a uno de los postes de la enorme cama de roble sin quitar los ojos del rostro de Malfoy. Agradecía que estuviera inconsciente pues suponía que el dolor debía de ser terrible. A pesar de ello, tenía una expresión tensa y los labios arrugados en el rostro mortalmente pálido.

Ginny irrumpió entonces en la habitación con un frasco que contenía una poción de verde tóxico. Hermione pensó que no tenía muy buena pinta y después de que la señora Weasley despachara a Ginny y ésta se fuera cerrando la puerta a regañadientes, tuvo la oportunidad de comprobar que tampoco olía mejor.

—Hermione, cariño, ¿quieres hacerlo tú? Me temo que estoy demasiado nerviosa... —susurró la Señora Weasley con los ojos brillantes —Sé que es un Malfoy... pero es tan joven... como tú y Ronald... sólo de pensar que... —la voz de la Señora Weasley se quebró y Hermione no supo muy bien de donde sacó las fuerzas para tomar el tarro de sus manos y hundir los dedos en la poción. A pesar de su apariencia líquida, se trataba más bien de una especie de masa ligera y elástica que se quedó pegada a sus dedos. Nerviosamente, Hermione acercó sus dedos temblorosos al pecho de Draco y con toda la suavidad que fue capaz, la aplicó sobre unos de los profundos surcos abiertos de su pecho después de que Molly hubiera limpiado con cuidado la sangre de su piel.

Draco se estremeció visiblemente cuando ella rozó la herida con el ungüento y Hermione pudo ver el destello de sus ojos azul iceberg entre las pestañas oscuras. Él parpadeó varias veces hasta que logró enfocar a la Gryffindor, inclinada sobre él, hurgando en sus heridas. Quiso gritarle que le quitara sus asquerosas manos de encima, pero no fue capaz de hablar ni de moverse. El dolor era demasiado intenso para hacerlo, pero su última parte consciente comenzó a sentir una extraña sensación de alivio que actuó como bálsamo. Se relajó, cerró los ojos y volvió a sumirse en intranquilos sueños.

Después de que Hermione hubiera extendido generosamente poción desinfectante sobre las heridas, la Señora Weasley que parecía ya repuesta de su momento debilidad, aplicó su varita unos centímetros por encima del pecho de Draco, trazando la línea que formaban los cortes mientras recitaba en voz baja un encantamiento que a Hermione le recordó a una canción de cuna. Ante sus ojos, las heridas se fueron cerrando, como si la Señora Weasley las hubiera cosido con hilo invisible.

—¿Se pondrá bien? —preguntó Hermione mirando a la Señora Weasley con ansiedad.

—Sí, sólo necesita descansar. Le prepararé un poco de bálsamo de corteza de sauce para aliviarle los dolores y bajarle la fiebre. En unos días estará como nuevo... —hizo una pausa —O eso creo... sería mejor tratarlo en San Mungo.

—Ha escapado de los mortífagos y tiene miedo de que lo encuentren allí —le explicó Hermione —No podemos llevarle... Estoy segura de que alguno de ellos... o su señor... le hizo eso. Si les ha abandonado seguramente le estén buscando para acabar con lo que empezaron.

La señora Weasley asintió mientras apretaba los labios.

—¿Le quedaran cicatrices? —musitó Hermione sin dejar de mirar al dormido Malfoy llena de compasión.

—Según tengo entendido, si se toma Ditanny inmediatamente después de haber sido herido, no quedan marcas pero por el aspecto de estas heridas... yo diría que llevan un par de días abiertas —respondió Molly con aire grave.

Hermione asintió y sus ojos se volvieron de nuevo al chico.

—Bueno, ahora ya no hay nada que podamos hacer por él. Será mejor que lo dejemos descansar —dijo Molly con tono enérgico dándole unas palmaditas en la mano a Hermione.

—Preferiría quedarme con él por si necesita algo.

—Creo que eso podrá esperar. Si no me equivoco, Harry y todos mis hijos querrán explicaciones.

Hermione suspiró desanimada y bajó los hombros imperceptiblemente. Sabía que Malfoy no era bienvenido en Grimmauld Place, y si le habían permitido entrar había sido únicamente porque se encontraba moribundo, pero por otro lado, estaba demasiado preocupada y alterada como para dar explicaciones y posiblemente pelearse con toda la familia Weasley y su mejor amigo.

No obstante, la mirada que le dirigió la Señora Weasley le hizo saber que era mejor que afrontara la situación cuanto antes, y suspirando, se puso en pie y siguió a Molly hasta la puerta de la habitación.

—¿Cómo está? —preguntó Ginny ni bien abrieron la puerta, ninguno de sus hermanos ni Harry se habían movido de ella.

—Creemos que se pondrá bien —explicó la Señora Weasley y antes de que Ron abriera la boca añadió —Vayamos a la cocina, tenemos mucho de que hablar.

Tonks había cesado en su guardia en la puerta y había bajado a la cocina a encender el fuego como si hubiera previsto que tarde o temprano todos terminarían yendo allí. Estaba sentada en el extremo de un banco, frente a una taza de chocolate humeante y el brillante pelo rosa chicle cayéndole en mechones rebeldes sobre la frente, a los que soplaba en un intento de apartarlos.

—Hola chicos —les saludó jovialmente en un tono totalmente desacorde con las expresiones de la comitiva que acababa de llegar —Os he preparado chocolate caliente, pensé que os vendría bien.

—Ya está curado, ¿no? —preguntó Ron volviéndose con el ceño fruncido hacia Hermione y su madre —Ya puede largarse.

—Necesita descansar —respondió Hermione —No puede irse todavía, dudo que pueda mantenerse en pie.

—No es nuestro problema —terció Fred sentándose junto a George —Que vaya a San Mungo.

—Ya os he dicho que no puede ir —replicó la chica lacónicamente.

—¿Se puede saber por qué? —inquirió Ron. Hermione se sentó con expresión cansada y aceptó la taza que le acercó Tonks casi de manera inconsciente. Bebió un sorbo y les contó toda la historia con pelos y señales, repitiendo las partes que le pedían y contestando a todas sus preguntas con paciencia.

—Pues yo creo que es una trampa —sentenció Ron recostándose contra el respaldo del banco y cruzando los brazos como si hubiera dicho su última palabra.

—¿Una trampa? —preguntó Molly sorprendida.

—Sí. Es un espía de los mortífagos —insistió Ron.

—Eso no tiene sentido —replicó Hermione exasperada —No creo que fingiera su huída, se hiriera gravemente y se sentara a esperar en una casa abandonada que yo ni siquiera conocía por si aparecía por ahí y lo traía al refugio de la Orden del Fénix.

—Quizás fue una casualidad —concedió Fred —Pero, ¿qué crees que hará en cuanto esté bien? Volverá con los mortífagos a contarles donde estamos.

—Ahora que Dumbledore está muerto, el encantamiento Fidelius del que era guardián ya no tiene validez —repuso George —Snape no puede rebelarles nuestra ubicación porque le enseñaron Grimmauld Place cuando el Fidelius aún funcionaba, pero nada impedirá que Malfoy lo haga.

—Estaba semiinconsciente cuando lo traje y me aparecí al final de la calle, te aseguro que no tiene ni idea de donde estamos. Podrías ponerle una venda en los ojos y dejarlo en King's Cross y él nunca sería capaz de regresar a Grimmauld Place —respondió Hermione dolida. ¿Pensaban que ella expondría a sus amigos a semejante peligro? Se había planteado muy bien todas las opciones antes de aparecerse en el extremo de la calle que no tenía letrero después de haber barajado todas las posibilidades de que Malfoy pudiera reconocer el lugar en el futuro.

—¿Cómo puedes estar tan segura? —preguntó Ron. Harry a su lado, observaba la escena en silencio, un silencio que sólo logró poner más nerviosa a Hermione. Después de todo Grimmauld Place pertenecía a Harry, era su casa ahora que había cumplido la mayoría de edad y se había "independizado" de los Dursley.

—Le lancé un hechizo no verbal para que no viera nada —musitó Hermione —y no murmuré el contrahechizo hasta que la señora Weasley lo dejó en la cama. Y de todos modos, no creo que tenga intención de regresar junto a Vo-Voldemort. Os recuerdo que está huyendo de él. Ahora está de nuestro lado.

—No es lo mismo tener un enemigo común que estar del mismo lado —intervino Harry por primera vez.

—Harry, sé que ésta es tu casa y te pido perdón por haberlo traído aquí sin antes haberte pedido permiso, pero no sabía qué podía hacer. Hice lo que consideré mejor en el momento, no podía dejarle allí a su suerte...

—El problema —respondió él —es qué haremos con Malfoy ahora.

—Yo voto por echarle a la calle en cuánto se sostenga en pie —propuso Ron y George y Fred le secundaron con asentimientos. Hermione miró a la señora Weasley con desesperación y ésta negó con la cabeza con tristeza.

—Es decisión de Harry, querida, después de todo es su casa —dijo.

Hermione volvió entonces sus ojos hacia Harry y le miró con súplica. No era muy consciente de por qué pero su corazón latía violentamente ante la perspectiva de dejar a Malfoy abandonado a su suerte. Sólo de imaginárselo malviviendo en ese agujero abandonado, se le helaba la sangre. No se lo deseaba ni a su peor enemigo...que posiblemente era él.

—¿Harry?

Harry observó los ojos suplicantes de su amiga y se removió en el asiento. Entendía que Hermione hubiera traído a Malfoy, pues él mismo cuando lo vio apoyado en su amiga con pinta de estar al borde de la muerte había sentido la necesidad de ayudarlo. Tampoco podía olvidar que aquella trágica noche en la que Snape mató a Dumbledore, Malfoy no fue capaz de hacerlo y bajó la varita. Posiblemente para rendirse y unirse a ellos. Durante las semanas siguientes, cada vez que pensaba en ello, Harry no podía evitar sentir lastima por él. Cuando se trataba de la vida y la muerte, cuando se trataba de la guerra, los triviales enfrentamientos adolescentes quedaban atrás.

Y no podía obviar que la última vez que le había visto con tan mal aspecto, era él mismo quien se lo había provocado lanzándole un sectusempra. Aún se sentía algo culpable por aquello y echar a Malfoy cuando sabía que los mortífagos le perseguían no le haría sentirse mejor al respecto.

—Puede quedarse... —murmuró y al ver la expresión de alivio contenido de Hermione y de indignación el rostro de Ron, añadió —temporalmente. Más tarde ya decidiré que hacer con él.

—¡Pero Harry... —comenzó Ron con la boca muy abierta.

—Harry ya ha tomado una decisión —le interrumpió la señora Weasley mirando a su hijo con severidad, después volvió los ojos hacia Harry y su expresión se suavizó —Has hecho bien, cariño.

Ginny asintió secundando las palabras de su madre.

—Gracias, Harry, yo responderé por él —aseguró Hermione.

—Recuerda lo que le pasó a la última persona que respondió por un mortífago—replicó Harry en tono sombrío y salió del comedor.


Hola Dramioneras (suena a camioneras o soy yo xD?)!

En primer lugar, quería daros las gracias por la gran acogida que ha tenido el primer capítulo. Estoy muy emocionada, mil gracias por seguir apoyándome :)

Después, espero que os haya gustado el capítulo y que no se os haya hecho aburrido. Ya sabéis que los primeros capítulos de una historia nunca han sido mi fuerte porque dada mi tendencia a enrollarme, las cosas interesantes pasan más adelante, además con las cosas entre estos dos prefiero ir lenta :) Como veis, Hermione lo ha llevado a Grimmauld Place y finalmente Harry lo ha acogido en su casa, aunque a regañadientes. La señora Weasley, los gemelos, Ginny y Tonks también están en la casa (no he podido resistirme a meter a los gemelos) y tienen opiniones divididas.

Lo más importante es que Draco está curado y se despertará sano y con mucho mal humor xD

Y ahora os voy a recomendar dos fics realmente buenos.

El primero, seguro que la mayoría, por no decir todas lo conocéis, y a las que no, las invito a hacerlo. Se llama "Muérdago y Mortífagos" y es de la gran Holofernes. Sólo lleva nueve capítulos y queda mucho por delante, pero es el mejor Dramione que he leído nunca.

El segundo, es un Lily & James precioso. Es casi un drabble pero cada palabra equivale a chapters de otras historias, es buenísimo. Se llama "Dentro de dos años, dos meses O cinco minutos" y es de mi querida Earwen Neruda (que ya puesta os recomiendo todas sus historias).

Os aseguro que ninguna de las dos me ha pagado para que diga esto :)

Y como creo que ya os he molestado bastante, así que me voy despidiendo.

Sólo agradeceros de nuevo cada review (salto sobre mi ordenador cada vez que recibo uno xD) porque me encanta saber lo que opinaís y que estáis ahí. De verdad, un millón de gracias a las que me escribis y a las que estáis en las sombras :)!

En especial a las que me dejaron review en el anterior:

Courtney Love, yanhira, Siara Love, nataly-malfoy, Fer Cornamenta, Felix Felicis, Annkora, Yeire, aniumalfoy, Itsa (wapa!), Sweetie-Tata, Isabella Riddle, Ear :wub:, Daniella Malfoy, Sandy0392, Sheccid Malfoy, o0Esmeralda0o, Pamplinass, Kmiriel, Sakura-Granger (Naty ;), gata2242, Amber Nixie, Karenzita, harrymaniatica, clover potter, lalita-malfoy, oSakuo, Yezzie, vero, pikita45, oromalfoy, Vero Felton mx, Baddy, Pixie Tinkerbell, Elea (Jared es mioooo), Herming, SweetAngel-M, .x, Conny-hp, ., Roberta Pardo, Sara, Sakura Granger, marata1507, EveFai, micropuff! (si olvido a alguien, lo siento).

Con muchisímo cariño, Dry !