Las estrellas se mantenían tan quietas y arrejuntadas las unas con las otras que daba la impresión como si tuvieran temor a separarse unos centímetros más entre ellas, aunque siempre se mantenía la brillante luz de la luna amparándolas y acompañando la incandescencia que las caracterizaba.
Incluso la suave brisa se atrevía incluso a acariciar con sutileza la blanquecina piel de la que en su día fue la Reina de los Dragones. Aquella mujer que protegió con todo lo que tuvo a su reino, y se dijo a si misma que haría exactamente lo mismo con el gremio de Fairy Tail.
Eileen no apartaba su viva mirada del horizonte esperando a que la amenaza que se cernía sobre todos ellos apareciera de una vez por todas surcando sobre el manto de agua que rodeaba la costa de Magnolia. Suspiró hondo llenando sus pulmones de aire y aprovechando para apaciguar su fuero interno. Era consciente que ella misma podía derrotar a algunos Spriggans a la vez, y que aquello no sería nada difcícil de no ser por tener a un grupo de personas a las que amparar de aquel ataque del Imperio. Es más, Eileen sabía que su magia era suficiente como para hacer retroceder a los de Alvarez, pero había algo que hacía que su lado más salvaje tuviera que reprimirse.
La Belserion conocía las consecuencias que tendría atacar sin pensar, pero también era consciente de la vulnerabilidad que sentía al tener a su hija cerca. Estaba convencida que ellos sabían que Erza era su punto más débil y hacerle daño sería su perdición, a lo que August estaría encantado de presenciar.
Volteó a ver el edificio que estaba a unos pasos tras de ella, y paseó su mirada por las ventanas aún iluminadas por la luz interior. Ninguno de ellos estaba durmiendo a pesar de ser ya la madrugada, siendo el miedo el causante de dicho insomnio. Al fin y al cabo todos tenían algo que proteger, se dijo la maga sonriendo con nostalgia.
Lidiar con August no iba a ser nada fácil, y Eileen lo sabía bien. Aunque por primera vez en mucho tiempo la maga optó por escoger a las palabras como su mayor ataque. Los dragones que estaban a punto de nacer debían permanecer a salvo, esas criaturas legendarias iban a ser el inicio de lo que ella quiso desde siempre. Los dragones y los humanos debían convivir en paz, la profecía lo quería así y las bases de la historia permanecían de ese modo desde los comienzos. Sí. Las lecciones de Belserion se mantenían en su memoria y aquello iba a ser de nuevo real.
Se puso en pie sobre sus botas sin apartar su mirada del horizonte dejando que el tacón se clavara en la hierba por el peso de su cuerpo y por la poderosa aura mágica que la rodeaba. Y entonces fue cuando el cielo anaranjado por los primeros rayos del sol comenzó a bañar la colina más alta de Magnolia, permitiendo que las estrellas y la luna por fin descansaran de aquella noche. Las hojas de los árboles empezaron a agitarse a la par que la magia de la Reina ondeó en todo su alrededor, siendo eso suficiente como para activar la señal de alerta de los magos que se habían mantenido en el interior del Gremio durante toda la noche.
Esta vez estaban todos afuera sin apartar la mirada de los numerosos barcos que se acercaban desde lo lejos con la clara intención de atacar.
—No pensé que volvería a tener esta sensación de amenaza—habló por lo bajo Elfman sintiendo cómo sus musculosos brazos se mantenían rígidos por la tensión.
—Elf-niisan...—Lisanna paseó una de sus manos por la espalda de su hermano intentando tranquilizarlo.
Mira no dijo nada, solamente observó a las dos personas que compartían sangre con ella. El sentimiento de protección que sentía por sus hermanos la hacía querer atacar la priemra, pero sabía que debía ser prudente para no dar ningún paso en falso. La Straus sonrió pensando en toda la gente que tenía a su alrededor para apoyarla, así que decidió dar un paso hacia delante con valentía.
Laxus copió la acción de su compañera, pues sabía la mezcla de sentimientos que la invadía por dentro. Y por supuesto que él estaría ahí para apoyarla y poder protegerla.
Los demás integrantes del Gremio también avanzaron hasta quedar a mitad de colina pudiendo observar cómo se acercaban los numerosos navíos del Imperio.
—Natsu, esta vez no podemos perder los papeles—comentó Gray por lo bajo a su compañero, que ya tenía en mente encender sus puños con el fuego incandescente que le caracterizaba.
—Debemos ser prudentes y estar seguros de todo lo que vamos a hacer—Lucy también habló insistiendo al chico de cabello rosado lo precavidos que debían ser.
—¿¡Acaso insinuáis que actúo sin pensar!?—vociferó el Dragneel molesto por las insinuaciones de sus compañeros.
—¡Sí!—respondieron al unísono Erza, Lucy y Gray.
Wendy simplemente sonrió ante el momento, aunque su mirada se posó de nuevo en la silueta de la mujer que se acercaba hacia donde estaban los demás.
—Anna-san.
—Wendy, estás radiante—habló la mujer de largo cabello rubio paseando su mano por la cabeza de la niña, que se sonrojó ante el cariñoso gesto.
—¿Usted cree que...hay posibilidadees de evitar esto?—inquirió la niña de cabello azulado observando con una apenada mirada queriendo obtener una respuesta que la satisfaciera.
—Debemos ser pacientes y estar preparados para cualquier cosa, Wendy—Ana abrazó a la niña transmitiéndole tranquilidad.
La mayoría de los magos estaban agrupados en el centro del prado, salvo la parte restante del gremio que se encontraba rodeando el edificio con la característica bandera del Hada. El Maestro guardaba el gran portón con la intención de frenar a todo aquel que tuviera intención de entrar para robar los huevos de dragón.
Los Spriggans se situaron en primera fila esperando órdenes de la que se disponía a bajar por la colina con un caminar bastante sosegado haciendo que sus largas trenzas bailaran al son del ritmo de sus pasos. Aunque todos sabían que la tranquilidad que la caracterizaba era signo de concentración mental. Finalmente llegó hacia donde estaban todos, que no pudieron por más que silenciarse al sentir aquel poder mágico que sobrepasaba la lógica.
—Miembros de Fairy Tail...—su voz se escuchó fuerte en el lugar con la intención de llamar la atención, sin mucha dificultad, de todos los presentes—...en primer lugar quiero agradecer la ayuda que me brindásteis al aceptar la misión que os requerí, por lo que no puedo estar más satisfecha de ello.
Eileen obervó a todos y cada uno de ellos recibiendo un leve asentimiento por parte de los magos.
—Soy consciente del grave peligro que todos corremos en el día de hoy y del temor que tenéis al sentir de nuevo las fauces de Alvarez cerca de vuestro Gremio.
La Belserion se situó cerca de los Spriggans que en su día optaron por ayudarla a solventar el problema que se avecinaba.
—Todos nosotros somos consicentes del daño que os causamos hace unos meses atrás y respondemos ante vosotros por las muertes que ocasionamos. Reconocemos que fuimos los seres más viles por atacar sin perdón una tierra que apenas conocíamos y sabemos que fuimos la punta de la lanza de nuestro Emperador para poder llevar a cabo sus planes. Por eso hoy mismo nos disculpamos por todo, y de momento lo único que podemos hacer es ser vuestro escudo para el ataque que está a punto de acontecer.
—¿El escudo?—inquirió Natsu sin entender. Lucy estuvo a punto de atestarle un golpe en la cabeza ante el poco conocimiento de su compañero. Aunque esta vez Eileen la detuvo simplemente alzando su mano levemente.
—Los Spriggans nos situaremos delante del todo y os defenderemos de cualquier ataque que venga.
—¡Pero no podréis hacerlo solos!—Gray replicó.
—Mientras yo me dispongo a hablar con August, los demás serán el mayor escudo para evitar cualqueir ataque inesperado.
—¡August no va a escucharte, va a tenderte cualquier trampa!
Esta vez todos los integrantes del Gremio junto con los Spriggans dirigieron su mirada hacia la femenina pero imponente voz que interrumpió el diálogo de la Reina. Erza se mantuvo tensa y en pie sin despegar su fija y seria mirada de la de su progenitora, queriendo influenciarla y hacerla recapacitar de la locura que se le estaba pasando por su mente.
—El primer paso para intentar evitar una masacre es dialogar con August, Erza.—Eileen se mantuvo en sus trece.
—Entiendo que la palabra debe permanecer antes que la magia, pero...August no va a escucharte, va a aprovechar la oportunidad para hacerte daño—la preocupación que adornó su voz hizo ver a Erza vulnerable y con miedo. La Belserion sabía que su hija sentía lo mismo que ella, que el hecho de estar juntas las hacía más débiles que estando en bandos contrarios.
—August es plenamente consciente que hace falta demasiado poder mágico para poder tumbarme, así que no se atreverá a atacarme inmediatamente.
—¡Son más de uno, y no eres invencible!—la desesperación en la voz de Erza era notoria. La Scarlet maldijo en su interior con rabia y miedo, la había perdido una vez y no quería que ocurriera de nuevo. La necesitaba a su lado, necesitaba a su madre a su lado.
Anna sintió dolor por una parte y profunda alegría por otra. Era conocedora que aquella batalla no iba a ser fácil para nadie, y para su amiga era la más dura que podría acontecer al tener no solo que estar pendiente de su supervivencia sinó también la de su propia hija. Pero la Heartfilia sentía gran felicidad por el afecto que empezaba a florecer del vínculo que nació entre las dos mujeres de cabello escarlata hace unos meses.
—No estaré sola, les tengo a mi lado a ellos y a vosotros.
Los Spriggans se sonrieron los unos a los otros. Las palabras de la Belserion les hicieron recordar en la importancia que tenía permanecer todos unidos, y el deseo de hacer las paces con la otra mitad de su grupo era notoria. Sabían que no lo hicieron bien empezando una guerra contra Ishgar, pero maldita sea, ellos también eran compañeros y se habían salvado los pellejos más de una vez. A diferencia de August y Eileen, pero aquellos dos magos ya estaban a otro nivel. Y Eileen a pesar de ser una loba solitaria, era consciente de que aquel enfrentamiento no podía lidiarlo ella sola.
Erza miró profundamente a su madre y suspiró. Era inútil que la intentara convencer, al fin y al cabo ella haría lo mismo de estar en su lugar. Aunque el miedo que tenía de perder a su Gremio y de separarse de nuevo de su progenitora hacía que su lado más emocional la dominara. Si bien era cierto que practicamente no conocía a la maga más poderosa de Alvarez, Erza sentía en su interior los irrompibles lazos que las unían a ambas, tanto por sus respectivos pasados como el presente que estaban viviendo. Finalmente la Scarlet asintió levemente con su cabeza aprobando la propuesta de la Reina, que le devolvió el gesto.
—¡Muy bien, esperemos a que lleguen y les mostraremos el poder que tenemos!—Natsu vociferó encendiendo los corazones de todos los presentes, que se sonrieron los unos a los otros dándose motivación suficiente como para hacer sombra al temor que los había asolado segundos atrás.
Así pues un gran ojo se plasmó en el cielo, y Lucy sabía que no era la primera vez que lo veía.
Eileen divisió de inmediato la posición de todos los navíos que surcaban el mar de Magnolia y dio gracias a los Dioses por el reducido número que se acercaban a ellos. Nunca pensó que la cantidad de guerreros procedentes de Alvarez habría disminuido tanto a causa de la guerra contra Fiore hacía unos meses atrás. El gran ojo desapareció una vez que localizó a la otra mitad de Spriggans, que miraron fijamente el orbe mágico sabiendo perfectamente quién era su maestra.
—Ya llegan—la Belserion no apartó su fija mirada del horizonte mientras sus largas trenzas de tonalidad escarlata bailaban al son de la brisa que corria en esos instantes, siendo capaz de soltar algunas hebras de la atadura que mantenía su cabello atado.
—Podemos conseguirlo, Eileen. Sé que podemos—Anna se mantuvo seria siendo consciente de lo que se acercaba.
Y entonces la mitad de los Spriggans que decidieron permanecer en el bando de Fairy Tail dieron unos pasos al frente situandose uno al lado del otro dejando algo de espacio entre ellos. Los magos del gremio se sorprendieron ante aquel gesto.
—¿¡Acaso...!?—Laxus quiso hablar de inmediato, estaba claro que aquello no era justo. Pero la mano en alto de Bloodman le obligo a callar.
—¡Es el momento de servir a Fairy Tail!—Neinhart exclamó sonriendo.
—En su día fuimos nosotros los que os atacamos, pero hoy seremos vuestra barrera mágica—DiMaria habló de espaldas sintiendo el frenesí correr por sus venas.
—Hoy, Fairy Tail, seremos vuestro escudo—Brandish se cruzó de brazos dejando que su aura mágica la envolviera.
Lucy juró que en ese instante una lágrima de emoción humedecería sus brillantes orbes, aunque inmediatamente se los secó con su manga. La joven maga celestial agradeció el momento en el que se topó con aquella chica, con su nueva amiga.
Y entonces un imponente y familiar cañón apuntó directamente hacia la gran colina en la que se alzaba el edificio del gremio de Fairy Tail. Los Spriggans que mantenían su barrera se bastaron con sentir la familiar magia que se acercaba hacia ellos con agresividad.
—¡Eileen-sama!—la voz de Brandish se oyó en el lugar pronunciando el nombre de la mujer en la que en esos intantes confiaba más su vida.
—¡No os mováis de ahí!
La Belserion respondió de inmediato y corrió inmediatamente hacia la diana a la que apuntaba el gran cañón robótico.
—¡No podía salir mejor! ¡Voy a matar dos pájaros de un tiro! ¡Cañón mágico anti-materia de larga distancia!—Y entonces un gran rayo de energía salió disparado del artilugio que Wahl había creado con la intencion de hacer volar por los aires el hogar de los magos del gremio más poderoso de Fiore.
Los magos de Fairy Tail se mantuvieron con gran tensión y preparados para atacar en cualquier momento, aunque confiaban plenamente en los Spriggans que les querían proteger. Confiaban en Eileen Belserion, que sin pensarlo dos veces se situó delante del edificio y encantando su bastón logró crear una barrera mágica lo suficientemente grande y potente como para frenar aquella ráfaga de energía, o al menos quería pensar en que aquello funcionaría.
Pasaron unos instantes, pero fueron suficientes como para que los recuerdos azotaran a Mira haciéndole ver durante unos intantes la escena que en su dia vivió ella junto a sus compañeros con el cañón Júpiter intentando destruir el Gremio, aunque gracias a Erza y su armadura Adamantio lograron ganar algo de tiempo para contraatacar. La maga de cabello blanquecino visualizó en Eileen la imagen de su mejor amiga queriendoles proteger arriesgando su propia vida.
La nube de polvo que se levantó a causa del impacto cesó a los segundos, dejando que la silueta de la Belserion apareciera de nuevo. Anna sonrió ante la osadía de la otra mujer sabiendo que era un hueso duro de pelar.
—¡No podemos dejar que hagan esto solos!—Gray vociferó por todo lo alto frustrado al tener que mantenerse quieto.
—¡Maldita sea, me estoy encendiendo!—Natsu chocó sus puños de fuego haciendo que las brasas saltaran por los aires. El mago de fuego estaba impaciente por demostrar la fuerza de su enérgica magia.
—¡No podemos mantenernos sin hacer nada, tenemos que pelear con vosotros!—Gajeel también se quejó.
—Ya tendrás tiempo de morir, muchacho—Bloodman le respondió sonriendo con sorna. Él bien sabía la gran fuerza que tenía aquel Dragon slayer, la había probado y había salido malparado.
Los barcos se acercaban de cada vez más, apenas estaban cerca del acantilado de la gran colina.
—Invel.
August simplemente tuvo que pronunciar su nombre para que su más cercano asesor chasqueara sus dedos haciendo que una gran escalinata de hielo subiera hasta el filo del suelo que les haría encontrarse con sus enemigos. Mientras, la Heartfilia y la antigua Reina de los dragones retrocedieron y esperaron junto con sus compañeros a que los Spriggans que les atacaban subieran hasta donde estaban ellos.
No les tomó demasiado tiempo cuando por fin la mirada de August chocó intensamente con la de Eileen. Entonces las invisibles olas de energía empezaron a mezclarse provocando que la tierra temblara ligeramente siendo clara la gran cantidad de magia que los dos poseían. Invel deseo que en esos instantes la escalera de hielo que había creado no se rompiera, pues no era plan de perder a sus soldados nada más llegar.
—No pensé que llegaras al punto de ser una arrastrada y servir a esa muchedumbre de ahí—la masculina voz del General fue la primera que se pudo escuchar.
—¡Yahaau!¡Llegaron los ganadores!¡Llegó el mago supremo, God Serena!—el Spriggan realizó su mítica bienvenida para después poner sus brazos en jarra esperando órdenes.
—El placer que se merecen sentir nuestros enemigos es el mayor regalo que les puedo ofrecer—Larcade dirigió enseguida su fría mirada hacia el Dragneel de fuego. Quería acabar con él, simplemente.
Invel se mantuvo callado con sus manos cruzadas detrás de su espalda a la espera de los acontecimientos.
—¡La arena del desierto inundará este asqueroso prado!—Ajeel se carcajeó, pero si tuviera que ser sincero consigo mismo juraría que la pizca de miedo que usualmente nunca tenía, había brotado en el preciso instante en el que visualizó con sus avispados orbes la imagen de la Desesperación Escarlata..
—Qué nostalgia me da este lugar—Jacob seguía con sus manos en los bolsillos y sonrió con burla al ver a sus antiguos compañeros.
Los magos de Fairy Tail observaban desde lejos, pero tragaron saliva al volver a ver caras conocidas. Aquello no era nada bueno.
—No pretendo pelear, August.
La carcajada del viejo se escuchó junto con la de los magos que le acompañaban ante las palabras de la Belserion, que no se sorprendió por dicha reacción.
—¡Vaya vaya! La Desesperación Escarlata ahora ha pasado a ser una mansa corderita—August dio unos pasos al frente, pero enseguida Eileen repitió lo mismo obligándolo a parar sobre sus pies. Estaba claro que para ella estaba siendo una tortura contenerse en acabar con aquel poderoso mago.
—Quiero que hablemos, August.
El General borró la sonrisa de su rostro y observó a su alrededor. Brandish se encontraba tras la poderosa maga, ¿hasta qué punto la había influenciado como para ponerla de su bando?
—No tengo nada que-
—¡Escúchale!—la femenina voz tintada de súplica salió de los labios de Brandish, que rezó para que el hombre que la había criado desde pequeña no empezara con la masacre.
August meditó durante unos instantes, alzó su seria mirada y finalmente asintió levemente. No era de su agrado aquella petición, pero qué tenía que perder si su verdadera voluntad era destruir por una parte al gremio que en su día llevó a Alvarez a la destrucción y por otra parte acabar con la mujer que quería poner la nueva sociedad patas arriba con su manera de pensar.
—Las ganas de temrinar contigo no me faltan, pero escucharé tus palabras para que después nadie me diga que no he sido considerado contigo y con el resto de estúpidos que han decidido seguir a tu lado—ante aquellas palabras August desvió su mirada hacia Brandish, sintiéndose totalmente decepcionado ante el comportamiento de la que en su día consideró como su propia hija.
Eileen dio unos pasos hasta quedar a unos metros de distancia de los magos que llegaron a Magnolia en barco. La mayoría tragaron saliva al sentir el poder mágico de la Belserion, aunque el anciano mago simplemente se mantuvo esperando a que la mujer de largas trenzas pelirrojas lanzara sus palabras.
—Sé que conoces mi pasado, August. Y también deberías saber a estas alturas que no eres una persona de mi agrado, pero todo esto va más allá de nuestra rivalidad.
—No te tengo miedo, Belserion. Y sabes que no tengo intención de recular en mis ideas.
—Desde que tengo uso de razón sé que en una etapa de mi vida intenté cambiar el rumbo de las ansias de matar de los dragones y los humanos, de verdad que lo intenté con todas mis fuerzas. Pero-
—Pero fallaste...maldita sea, fallaste en acabar con Acnologia, fallaste en cumplir las expectativas del Emperador...¡maldita sea! Fallaste en acabar con la única persona que sabías que podía destruir al monstruo que llevó a Alvarez a la cúspide del poder—esta vez August señaló con frialdad a la Scarlet, que a pesar de estar alejada del General fue capaz de observar cómo su cuerpo era la diana de su dedo.
—Tienes razón, he sido un monstruo y tal vez aún lo sea, pero sabiendo que han aparecido estos huevos de dragón mi esperanza en reconstruir el mundo ha vuelto a nacer en mi, porque se lo debo a alguien que dio su vida para salvar la mia y la de mi reino.
—Eso son unas palabras muy conmovedoras, Eileen. Pero, ¿sabes qué? Lo único que me han aportado a mi los dragones ha sido muerte, y en verdad nunca tuve esperanza en que Acnologia se echara atrás. Mi poder ha ido creciendo cada día para poder acabar con él en la guerra, pero ya que no pude hacerlo al menos borraré el rastro de cualquier criatura como lo era él, incluso aquellos a quienes son fieles a los dragones.
—August por primera vez quiero que esto sea una negociación de palabra. No deseo nada de Alakitasia. Solamente te pido que me dejes terminar lo que en su día empecé, después no volverás a saber nada de mi jamás—Eileen apuraba sus últimos cartuchos, pero aún sabiendo que esas palabras no iban a hacer cambiar de opinión al General, ella lo intentó por las buenas.
—Sabes, sigo pensando en que fuiste una desgraciada al que el Emperador salvó de su propia muerte, pero esta es la jugada más asquerosa que has podido hacerle a Alvarez, a tus compañeros, a la memoria del Emperador, ¡y eso Desesperación no te lo voy a permitir!
—¡Eileen!
El grito de Anna Heartfilia quiso avisar a la Belserion de lo que ella ya sabía que se avecinaba.
Entonces la gran explosión que se detonó en el lugar hizo que los magos del gremio se quedaran boquiabiertos. Inmediatamente, como si de flechas se trataran, la lluvia de largas y puntiagudas lanzas heladas se deslizaron por la gran humareda yendo directamente a impactar en el grupo de magos de Fairy Tail, que enseguida se posicionaron para defenderse. Suerte de las runas de Freed que bloquearon el gran impacto.
—Invel...—Gray conocía demasiado bien ese hielo y sabía quién era el mago que había invocado ese hechizo.
—La luz os llevará al mismísimo cielo—el Dragneel Blanco levitó haciendo que el flujo de magia blanca hiciera desaparecer el humo que habia a su alrededor para poder tener una visión perfecta de la situación.
—¡Tú otra vez!—la voz de Natsu se oyó de inmediato. Olía en él algo de su hermano Zeref, pero ni de cerca se acercaba a su esencia.
—Tio...qué ganas de verte. Suerte que de aquí poco desaparecerás, porque sería un insulto para Padre que no lo hicieras—Larcade dejó que su magia se abalanzara contra el mago de fuego, que tras chasquear su lengua con hastío contraatacó con sus ardientes llamas.
—Eso lo veremos, ¡me estoy encendiendo!—tras aquello las incandescentes llamas empezaron a abrasar el lugar. Natsu tenía por sentado que absolutamente nadie iba a destruir su hogar. Nadie.
Inmediatamente el humo se disipó debido a los constantes y duros golpes de la Belserion y de August, que con poderío intentaban ganar terreno en la batalla.
—No has tardado nada en dejar que tu magia fluya, August—Eileen medio sonrió con sorna al comprobar con sus atentos orbes el cambio de aspecto que había tomado la silueta del General, con su cuerpo oscurecido y las características rayas dibujadas por su piel. Sin duda era poderoso, sería una estúpida si no lo reconociera.
—Tú en cambio te mantienes igual, aunque te recomiendo que dejes de ser tan egocéntrica y si tienes un as en la manga lo saques antes de que se te acabe el tiempo—el mago de Alvarez dejó su fría mirada clavada sobre la de la mujer.
—No necesito ningún as bajo la manga, puedo hacerte un checkmate perfecto sin ninguna magia espectacular—Eileen sonrió con orgullo al tiempo que Erza y Wendy se posicionaban a cada lado de la Belserion.
Habían llegado a tiempo para poder ayudar a la Reina de los Dragones, y aunque Erza aún se sentía extraña por tener que prestar su ayuda a la que un día fue su enemiga sintió al mismo tiempo la adrenalina correr por sus venas al mantenerse junto a la persona que compartía su misma sangre.
Entonces su cuerpo brilló cambiando en un mínimo de tiempo su usual armadura por los pantalones y el vendaje que aumentaba su fuerza y velocidad, a la vez que se hacía en su mano con la katana que siempre la acompañó en sus combates más decisivos. La Belserion observó de reojo la afilada hoja de esa espada y sonrió para sus adentros ante el recuerdo que se le cruzó por la cabeza. El corte que le provocó en su forma dragón dolió.
—Niña, tú-
—Eileen-sama, no me diga que me vaya porque voy a quedarme con vosotras. Estoy preparada—Wendy no dejaba de observar al mago de Alvarez con dureza, y es que aunque ella era tan solo una niña había demostrado incontables veces que no se la debía subestimar. Al fin y al cabo ella era la portadora de la magia Cazadragon del Cielo.
Erza y Eileen sonrieron ante la actitud de aquella chiquilla. "Has crecido, Wendy", pensó orgullosa la Titania.
—No te vayas, solamente recuerda algo, la-
—Anticipación. Lo entiendo—y entonces la magia del cielo fluyó por el cuerpo de la pequeña niña, haciendo que su largo cabello cambiara de tono, de la misma manera que hicieron sus orbes. Se sentía fuerte y nadie la iba a frenar, debía proteger a su gremio. A su familia.
August echó a reir.
—¡Pero qué bella estampa! Madre, hija, y una niñita que no alcanza a entender lo que significa el concepto de mantenerse al margen. Tú, Eileen, vas a participar en la muerte de ellas dos.
Eileen no habló, sinó que fue la persona que había a su lado quien lo hizo.
—Creo que vas a ser tú el que no alcance a ver el sol mañana, porque quién amenaza a mi gremio me amenaza a mi, ¡y como Reina de las Hadas no voy a permitirlo!
Entonces Erza se lanzó enseguida cual leona a por el General sintiendo como su katana se veía potenciada por la magia de Wendy, provocando que sus certeros espadazos golpearan con ímpetu el bastón del mago, que intentaba defenderse a toda costa e incluso se sorprendió ante los pequeños retrocesos de sus pies ante los golpes de aquella joven pelirroja. De todos modos el hecho de que se asemejara a su principal enemiga hacía que las ganas de acabar con ella aumentara.
En otra zona del campo de batalla los soldados de Alvarez ya habían llegado y los múltiples magos del gremio se encararon con ellos.
—¡Levy, Gajeel y compañía id a defender la entrada principal del Gremio!¡No podemos permitir que roben esos huevos de dragón!—Vociferó Laxus dando órdenes mientras sus eléctricos rayos impactaban contra el enemigo. Suerte que tenía a su equipo para que le cubrieran las espaldas.
—¡Mira-nee!—Lisanna acabó con otro soldado amenazante que casi se abalanzó a la Straus, hasta que ambas hermanas se toparon con el mago que les hizo pasar un grave apuro hacía unos meses atrás.
—Tú...
La voz de Jacob estaba cargada de vengaza al observar a la maga encargada de invocar el Satan Soul. Sus ropas provocativas aún tapaban aquel cuerpo que...
—¡Maldita seas!—Jacob se llevó enseguida sus manos a la cabeza intentando eliminar de su cerebro imágenes comprometedoras y cargadas de sensualidad.
—¡Eres un pervertido y no has cambiado!—el cuerpo de la peliblanca cambió de aspecto de inmediato dejando que el poder del Demonio se apoderara de ella. Esta vez iba a terminar aquello con rapidez.
—¡Vamos a por él!—Lisanna se unió a su hermana sin dudarlo—¡Adelante, Mira-nee!
El brillo del hielo cuando chocaba era hermoso y a la vez intimidante. Aunque el agua que tintaba las lanzas que invocaba el Fullbuster le daban una ventaja considerable a sus ataques.
—Juvia, ¿estás segura que quieres estar aquí?—Gray no se permitiría que el escenario de meses atrás se volviera a repetir, de ver la sangre correr por el suelo. Su sangre. Debía protegerla costara lo que costara, al fin y al cabo ella era una de las razones por las que él se mantenía fuerte.
—Por nada del mundo voy a dejar que Gray-sama pelee a solas—Juvia estaba decidida a que nadie la separara de su amor platónico aún si tenía que pelear junto a él y dar su propia vida. Su mentalidad en su última pelea contra Inveel era exactamente el mismo que tenía en esos momentos.
Gray sonrió para sus adentros. Si ella quería pelear junto a él no podía hacer otra cosa nada sinó protegerla con todo lo que tenía.
—Vaya par de estúpidos...váis a lamentar lo que me hicisteis.
Y de nuevo el hielo volvió a encontrarse con violencia. Invel odiaba perder.
—¡Ahora Wendy!—vociferó Erza bloqueando uno de los letales ataques de August.
—¡Tenryū no Hokou!—la joven maga dejó que su rugido saliera disparado sin piedad hacia su contrincante.
Ante aquel movimiento, la figura de la Belserion se posó con habilidad detrás del mago golpeando su cuerpo aprovechando que su atención estaba desviada hacia la niña, aunque tampoco le causó gran esfuerzo esquivar a la maga de trenzas, que de no ser por el bloqueo de Erza habría salido despedida por los aires.
—Nunca imaginé que pidieras la ayuda de dos mocosas, Eileen. Me decepcionas—comentó el hombre mientras tomaba distancia.
—Si lo he hecho así es porque sé que podemos ganarte.
—¿Ahora hablas en plural?No puedo creer lo que mis ojos ven. La Desesperacion Escarlata está a la merced de un patético gremio, pero ya me estoy cansando de tanta palabrería y de perder el tiempo con esta estúpida situación.
La tierra empezó a temblar de repente, y es que August dejó que se agudizaran sus sentidos para predecir los ataques de las magas a las que se enfrentaba. Entonces alzó su báculo en el aire y varios puntos brillantes se dibujaron alrededor suya.
—¡Cubrid vuestro cuerpo, ya!—la voz de Eileen se oyó en los alrededores.
—¡Balas Mágicas!
La mortal lluvia de magia cayó con violencia sobre las tres magas, aunque antes de que pudieran ser alcanzadas por miles de balas mágicas la sombra que se cernió sobre el cuerpo arrodillado de la Belserion la obligó a levantar su mirada. Enseguida observó el origen del escudo que se posó prácticamente sobre ellas.
—¡Erza-san!
La armadura Adamantio fue la que evitó el desastroso ataque. Enmediatamente el cambio de armadura hizo que la Titania volviera al atuendo de su adorada katana.
—Ya te dije que no voy a permitir que nadie haga daño a mi familia—Erza se mantuvo con su seria y decidida mirada espantando con su valentía al miedo que anteriormente la acechó.
Inmediatamente volteó hacia sus espaldas y sin pensárselo tendió su mano a la mujer que aún se mantenia con una de sus rodillas hincadas en la espesa hierba y protegiendo el cuerpo de Wendy. La Belserion observó el gesto y tras sonreir, sujetó la mano de la pequeña Dragonslayer y la posó sobre la de su hija mientras ella se levantaba por si misma con la ayuda de su adorado bastón. Entonces Erza sonrió para sus adentros, cómo iba la orgullosa Reina de los Dragones dejarse ayudar con ese simple gesto.
—Maldita niñata, no podía ser otra la que frenara mis balas mñagicas, ¡pero te aseguro que vuestra suerte no durará por mucho más!
—¡Erza!
Y entonces Wendy por un momento quiso quedarse quieta y observar como si de una película se tratara la emocionante escena que sus asombrados ojos estaban a punto de presenciar.
La gravedad pareció desaparecer y los pies de la Belserion se despegaron con fuerza de la espesa hierba dando un fuerte impulso a su desplazamiento saliendo de ese modo con gran velocidad dirigiéndose por uno de los laterales del mago. Aunque lo sorprendente fue que la Scarlet sin esperarlo hizo lo propio.
El cabello color escarlata de ambas mujeres se removió con brusquedad con el viento haciéndolas ver totalmente imponentes y salvajes, y sus miradas cargadas de chispa y complicidad se encontraron desde la distancia leyendo cada uno de sus movimientos hasta que ambas quedaron a una escasa distancia de August, que maldiciendo por todo lo alto, fue incapaz de prever el corrdinado ataque que idearon en milésimas de segundo madre e hija.
El duro golpe hizo vibrar el suelo y August simplemente salió disparado por los aires junto a su báculo. De todos modos aún siendo un ataque espectacular, tanto Eileen como Erza sabían que hacía falta mucho más para poder tumbar al General de Alvarez.
—Mantente alerta, Erza—indicó la maga intentando coger algo de aire con sus pulmones.
—Sé lo que es un combate de este calibre, no hace falta me lo digas—contestó la Titania manejando con habilidad el mango de su katana.
Ambas mujeres se observaron durante unos instantes y se medio sonrieron adivinando sus pensamientos. Definitivamente era irónico que ellas dos combatieran juntas.
Las lanzas de hielo seguían chocando las unas con las otras, aunque Gray tenía el presentimiento de que algo no andaba bien, por lo que se decidió a refugiarse bajo el manto de agua que Juvia creó como escudo.
—Qué pretendes—habló sin tapujos el mago de hielo de oscuro cabello sin entender las intenciones de Invel.
—No sé a qué te refieres.
—Tus ataques no van en serio, esto es totalmente diferente a la última vez que nos enfrentamos—Gray clavó su seria mirada sobre la del otro mago de hielo, que entrecerró sus orbes, intentando esconder sin efectividad el sentimiento de duda tras los cristales de sus lentes.
—Simplemente...
Invel calló de nuevo. Por razones que él desconocía, su corazón empezó a latir con fuerza y sus puños se cerraron ante la desesperación que lo invadió. Se sentía un miserable por no haber ganado en su día al mago que tenía enfrente suya, pero aquella batalla era totalmente diferente. Aquel enfrentamiento sin lugar a dudas no tenía ningún sentido.
—Invel-san...
—¡Juvia, detente!—Gray enseguida la tomó de la muñeca cuando se percató de las intenciones de su compañera, pero esta se soltó con suavidad. Ella quería dar ese paso adelante.
—Juvia está bien—le sonrió con cariño. Entonces sin pensarlo caminó lentamente hasta donde se encontraba parado el enemigo de Alvarez, que no quitó sus ojos de la joven chica.
—¿Eres consciente de que a esta distancia puedo acabar contigo sin que te des cuenta?—Invel inquirió con seriedad retando a la mujer, aunque aquello no surgió efecto en ella.
—Juvia lo sabe, pero también sabe que el hombre que tiene delante en estos momentos está seguro de que todo esto es una locura.
El chico de cabello claro observó a su alrededor. Humo y cuerpos volando por los aires, destrucción y violencia por algo que no lo merecía. La insensatez del General los había llevado a esos extremos, y los Spriggans estaban separados por algo que no era necesario. Invel obervaba a sus compañeros a lo lejos batallando junto al gremio que en su día les derrotó, y él bien sabía que esos magos se merecieron ganar la guerra de meses atrás del mismo modo que no eran merecedores de la aberración que estaban viviendo en esos momentos.
—La chica a la que tengo delante tiene toda la razón del mundo.
Gray observaba la escena atónito y deseó que aquello no fuera un cebo. Pero pudo comprobar de inmediato que para nada lo fue en el preciso instante que el poder mágico del otro mago quedó encerrado en su cuerpo del mismo modo que el hielo que provenía de su magia se fundiera en un abrir y cerrar de ojos.
—Esto no está bien, lo supe desde un primer momento, pero...
—¿Pero...?—Juvia insistió sin apartar su mirada del chico.
—Yo soy el segundo al mando, siempre al lado del Emperador y fiel a Alvarez, yo...simplemente no podía traicionarle.
Invel llevó su arrepentida mirada al suelo sin saber qué más decir.
—Aún puedes ayudarnos a parar esto y sabes tan bien como nosotros que es una locura pelear y matarnos los unos a los otros. Además diré otra cosa...—Gray se mantuvo en silencio escasos segundos meditando sus palabras—...si hemos podido acoger en nuestro gremio a la mujer más fuerte de Alvarez y a la mitad de sus Spriggans créeme que también hay sitio para los que quedan.
Invel levantó sorprendido su brillante mirada dejando que sus atónitos orbes azules se clavaran sobre la silueta del Fullbuster haciendo que la emotividad y sinceridad de sus palabras calara hondo en él.
—Yo no soy merecedor de eso, y lo sabes.
—Lo sé, pero te lo ofrezco porque todo el mundo se merece tener una segunda oportunidad—el joven mago de Fairy Tail caminó hacia donde se encontraba Juvia y dejando su orgullo a un lado hizo lo propio.
Invel quedó sin palabras ante el gesto que le prestó el mago del gremio más fuerte de Fiore. Entonces sonriendo tomó la mano que le había tendido para firmar la paz entre ellos dos. Definitivamente ni su gremio ni su reino se merecían que las redencillas se mantuvieran por más tiempo.
Juvia sonrió y cruzó sus manos tras su espalda ante la estampa estando más segura que nunca que aquello no tenía el porqué terminar mal. Definitivamente su Gray-sama era el mejor.
Continuará...
¡Hola! Espero que os guste el capítulo. A esta historia no le queda mucho para que termine, pero la estoy disfrutando ^^
Un saludo y cualquier cosa y/o duda me lo comentáis!
