Capítulo 4: Un mortífago (Editado)

—¡¿EN CASA DE POTTER? –gritó.

La Señora Weasley eligió el preciso momento en que Draco se planteaba la posibilidad de estrangular a la chica para entrar en la habitación con una bandeja de plata llena de tostadas, zumo y café.

—Oh —exclamó con sorpresa —Veo que ya estás despierto, querido, eso es bueno pero no deberías haberte levantado todavía. Vamos, vamos, vuelve a la cama —dijo haciendo un movimiento con la mano como si quisiera espantar a Draco hacia la cama —Necesitas descansar y alimentarte bien. Estás pálido y demacrado.

Hermione se tapó la boca con una mano tratando de ocultar una risita al ver la cara de estupefacción de Malfoy. Estaba claro que la Señora Weasley había decidido adoptarlo y dudaba que a él le gustara que esa prácticamente desconocida le diera órdenes como si fuera su madre.

Draco boqueó durante unos segundos completamente sorprendido y desconcertado.

—Soy... Soy un mortífago —creyó necesario aclarar, recobrando el aplomo y luciendo su pose altiva, y él esperaba que amenazadora.

—Lo sé, lo sé —respondió la Señora Weasley mirándole casi con dulzura mientras se acercaba a él con la bandeja del desayuno —Impresionante —añadió el tono adulador —estoy realmente asustada, pero metete en la cama, cariño.

Hermione no pudo contener una risilla al ver la expresión de auténtica perplejidad y estupor de Malfoy. Parecía haber recibido una impresión muy fuerte, demasiado para ser capaz de reaccionar, por eso, a la chica tampoco le sorprendió que no opusiera resistencia o dijera nada cuando la Señora Weasley le puso una mano en un hombro y amablemente le obligó a sentarse en la cama, para luego colocarle la bandeja en las rodillas.

—¿Cómo te encuentras? —le preguntó después examinándole con ojo experto y preocupado. Draco por su parte, abrió la boca pero no fue capaz de emitir ningún sonido. ¿Quién cojones era esa señora? ¿Por qué le hablaba como si fuera una madre bondadosa y mandona preocupada por su hijo? ¿Cómo se atrevía a llamarle cosas como querido o cariño? ¿Cómo osaba a darle órdenes?

Vio la expresión burlona y divertida de Hermione y abrió la boca dispuesto a maldecirla, pero la Señora-que-se-creía-su-madre le interrumpió.

—Creo que sólo necesitas alimentarte bien y descansar, después estarás como nuevo —comentó Molly observándole con aire distraído. Después se dio media vuelta y miró a Hermione, que enrojeció por completo presintiendo lo que se avecinaba —Por cierto, ¿dónde has pasado la noche? Cuando pasé por tu cuarto y el de Ginny tu cama estaba hecha y no había rastro de ti.

—Bueno, verá... yo... pensé que sería buena idea trasladarme al cuarto de al lado de Malfoy por si necesitaba algo por la noche —explicó Hermione avergonzada.

Draco observó la escena sintiéndose por primera vez en mucho tiempo divertido, casi alegre. No estaba muy seguro de quien era esa mujer, de dónde estaba o de qué había pasado desde que la sangre sucia le había encontrado su escondite pero sí veía que tenía una valiosa oportunidad de fastidiarla.

—En realidad, ha pasado la noche conmigo, señora... —comentó con malicia y le dirigió a la chica una mirara pícara.

—Weasley —completó la susodicha por inercia. Draco recordó que ya la había visto en alguna ocasión, y de no haber estado tan confuso y desconcertado, la habría reconocido por ese pelo pelirrojo como una Weasley. No supo por qué, pero se sintió tremendamente aliviado cuando la mujer desvió sus atenciones de él hacia la sabelotodo que parecía desear que la tierra la tragara.

—No es lo que parece —se apresuró a explicar Hermione, mortificada —Sólo vine a ver cómo se encontraba y él se abalanzó sobre mi, me tomó la mano y no pude hacer que me soltara así que tuve que pasar la noche ahí —explicó señalando el sillón tapizado de chintz con ansiedad —Eso ha sido todo, señora Weasley, lo juro —añadió compungida y después lanzó una mirada asesina a Malfoy que esbozó una sonrisa de lado llena de satisfacción perversa.

—No pasa nada —terció la Señora Weasley —Es normal que estés preocupada por él, pero parece que el peligro ya ha pasado —Hermione enrojeció tanto que podría haber sido tomada por una Weasley —Cámbiate y baja, el desayuno está listo —y dicho esto salió de la habitación tranquilamente, dejándoles de nuevo a solas.

—Así que preocupada por mí, ¿eh, Granger? —preguntó Draco mordazmente, aunque había un matiz de furia contenida en su voz que hizo que Hermione retrocediera prudentemente cuando él apartó con desdén la bandeja del desayuno para ponerse de pie.

—No te hagas ilusiones. No pasé toda la noche en el sillón para contemplarte mientras dormías. Lo que le he dicho a la Señora Weasley es verdad. Tú no me dejaste ir.

—Por supuesto —Draco dio un paso hacia ella y Hermione retrocedió otro —Te tomé de la mano y te retuve para no sentirme solo —añadió con ironía.

—Eso parece, Malfoy.

Incapaz de contener más su furia, Draco la sujetó bruscamente por los hombros, clavándole los dedos con tanta fuerza que Hermione contuvo un gemido. La acercó con rudeza a su cuerpo hasta que casi rozaba la frente de la chica con la punta de su nariz y se inclinó hacia ella para mirarla directamente a los ojos.

—Te dije que te largaras y eso es lo que debiste hacer —siseó aumentando aún más la presión sobre los hombros de la muchacha.

—Si te hubiera hecho caso, ahora estarías muerto —replicó ella, tratando de liberarse del apretón de Malfoy.

—Ese no es tu problema, Granger. No quiero tu compasión, ni tu ayuda —espetó —no quiero nada de ti. No me importa dónde demonios estoy, pero tú vas a traerme mi varita y entonces me largaré de aquí.

—No puedes irte —respondió Hermione con voz neutra.

—¿Cómo?

—Aún estás débil y no podemos permitir que te vayas. Podrías volver con los mortífagos y delatarnos.

Draco lanzó una risotada que hizo que aflojara la presión en torno a los hombros de la chica. Lo último que haría en el mundo sería volver a presentarse ante ellos. Sabía que eso equivaldría a la muerte. Pero ella no tenía por qué saberlo.

—Y además, que yo sepa, no tienes ningún sitio a donde ir —apostilló Hermione y le miró convencida de que había ganado un punto.

—Si piensas que voy a quedarme en casa de Potter...

—¿Qué alternativas tienes? Aquí estás más seguro que en ese edificio abandonado. Si te pude encontrar yo sin siquiera buscarte, no creo que los mortífagos tardaran demasiado en dar contigo. Sin contar con que aquí tienes una cama y comida caliente. Y no hay ratas.

—Eso es cuestión de opiniones, Granger —señaló mirándola con toda la intención. El chispazo fugaz que vio pasar por los ojos de la chica le hizo saber que le había hecho daño.

—¿Sabes? Eres muy previsible —replicó ella caminando hacia la puerta con aire digno —Sabía que no te sentirías agradecido porque te salváramos la vida y te acogiéramos aquí. Sabía que te pondrías hecho una furia y probarías con amenazas e intimidación para conseguir lo que quieres, pero te aconsejo que medites bien sobre qué es lo que realmente deseas. No creas que a Harry ni a ninguno más de los que estamos en esta casa nos agrada tenerte aquí. Y no todos tienen tanta paciencia como yo, Malfoy —añadió en un tono que él no le gustó nada, antes de salir por la puerta y dejarle solo.


Hermione bajó las escaleras a zancadas hasta la habitación que compartía con Ginny. Entró y sacó algo de ropa limpia que ponerse, mientras murmuraba por lo bajo una buena cantidad de insultos hacia el imbécil de Malfoy. Después bajó hasta la cocina, donde estaban reunidos el resto de los habitantes de la casa.

—Buenos días —les saludó Hermione, pero por el tono de su voz y su expresión se deducía que de buenos tenían poco. Se sentó junto a Ginny y hundió su cuchara en el tazón de cereales que la Señora Weasley le dio, bajo la mirada atenta de todos.

Harry carraspeó rompiendo el silencio tenso que de repente había llenado la cocina, pero no dijo nada.

—¿Cómo está mi querido primo? —preguntó Tonks jovialmente.

—Como nuevo —respondió Hermione con voz neutra y tomó una cucharada de cereales.

—¿Qué le has dicho? —preguntó Ron con brusquedad.

—Poca cosa. Que está en la casa de Harry y que no pienso devolverle su varita. Se ha puesto hecho una furia —guardó silencio durante unos segundos y finalmente añadió —y ha dicho que quería irse.

—¡Genial! —exclamó George poniéndose en pie con alegría —Fred y yo le escoltaremos hasta la puerta...

—Le he dicho que se lo pensara bien...

—Y no podemos dejarle ir —añadió Ginny —podría ser peligroso.

—Además no tiene a donde ir —terció la señora Weasley con compasión —No creo que sea un mal muchacho en realdad, parecía tan asustado...

—¡ES UN MORTÍFAGO, MAMÁ! —graznó Ron.

—Sólo tiene tu edad y está confundido —replicó Molly fulminando a su hijo con la mirada.

—Está arriba y solo, podría largarse en cualquier momento sin que ninguno de nosotros nos enteráramos —intervino Fred.

—Sellé la puerta al salir —explicó Hermione con voz cansada.

—Yo creo que si ya está bien, deberíamos ponerlo de patitas en la calle —dijo Ron.

—Ya hablamos de eso ayer, Ron —replicó Hermione exasperada —y Harry dijo que le permitía quedarse aquí temporalmente. ¿Has cambiado de opinión, Harry?

De pronto toda la concurrida mesa se volvió hacia Harry, esperando su respuesta.

—No —dijo éste al cabo —mientras no moleste y no decidamos qué hacer con él, puede quedarse.

—Pero aún no sabe nada, podríamos taparle los ojos y dejarlo a varios kilómetros de aquí —propuso Fred ilusionado —y nos libraríamos de muchos problemas.

—No estamos seguros de que no sepa nada —intervino Tonks dando un sorbo a su taza de café —y ya oíste dónde estaba oculto, no podemos devolverle a esa cueva en ruinas.

—Opino lo mismo —añadió Molly.

—Sí —confirmó Ginny asintiendo.

—Pues entreguémosle al Ministerio y que ellos decidan que hacer con él –sugirió Fred malhumorado.

—Lo enviarían a Azkaban —dijo Molly con expresión de preocupación.

—¿Y el problema está en...? —preguntó George con ironía —Estoy seguro de que una temporadita en Azkaban le bajaría los humos.

—Además se reencontraría con su querido, padre —añadió Fred con rencor.

—Malfoy será lo que quieras, pero no se merece ir a Azkaban —intervino Hermione.

—Es sólo una criatura — se estremeció Molly —Dejemos el tema, y comed algo o se os enfriará el desayuno.

—No lleva ni un día aquí y todas las mujeres le quieren —murmuró Ron fastidiado mientras hundía la cuchara en su puñado de cereales como si éstos le hubieran ofendido gravemente.


Draco luchó durante un par de horas con la tentación de tocar el desayuno que esa rolliza mujer, que parecía haberse auto nombrado su madre, le había traído. Tenía una pinta tentadora y llevaba días sin comer nada decente, pero no pensaba tocar nada que una traidora a la sangre le hubiera ofrecido. No pensaba aceptar ninguna limosna.

Era un Malfoy.

Un Malfoy sin dinero, sin hogar y sin nadie en quien confiar. Huido del Señor Oscuro y sus secuaces.

No era estúpido y sabía que nadie abandonaba las líneas del Señor Oscuro así como así. Era una vida de servidumbre o la muerte.

Pero él no estaba preparado para asesinar a sangre fría. Ni siquiera había cumplido aún los dieciocho años, joder. Todo había ido de mal en peor desde que su padre había sido encarcelado en Azkaban. El señor Oscuro le había elegido a él para ocupar el lugar de Lucius, y aunque al principio se había sentido muy ufano y orgulloso, no tardó en darse cuenta de que sólo le había escogido para vengarse de su padre.

No pretendía que fuera el reemplazo de Lucius Malfoy, sino un castigo por su incompetencia.

Embriagado por la sensación de poder y superioridad que ser mortífago le producía, Draco había aceptado gustoso, creyéndose capaz de comerse el mundo. Pero nada salió como él pretendía.

Descubrió que no valía para aquella misión que le habían encomendado: matar al viejo chiflado de Dumbledore. Lo intentó torpemente en un par de ocasiones y finalmente urdió un plan para permitir a los mortífagos entrar en el castillo. Desarmó a Dumbledore y lo tuvo a su merced durante minutos. Pero no fue capaz de matarle.

No quería hacerlo, y siempre lo había sabido, pero también sabía que si no llevaba a cabo su misión, el Lord Tenebroso le mataría. Él no aceptaba fallos y nunca perdonaba. Cada error tenía un precio y Draco había cometido uno.

Dumbledore había resultado muerto, pero no por su varita. El Lord Oscuro no olvidaba. Y él lo había comprobado...

Le había castigado y dado un ultimátum, una misión que aún podría cumplir para encontrar tal vez la redención...

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y sólo entonces se dio cuenta de que estaba aferrado con ambas manos a uno de los postes de la cama. Temblaba levemente y sentía el cuerpo tenso y engarrotado.

Sus tripas rugieron, pero Draco ignoró la bandeja con el desayuno y se acercó a la ventana.


Hola chicas :)!

Bueno, aquí está el cuarto capítulo. No ha pasado gran cosa pero bueno, es necesario. La Señora Weasley ha adoptado a Draco como si fuera uno más y como véis, no está nada impresionada porque él sea un mortífago (me reí yo sola escribiendo el momento "soy...soy un mortífago"), pero el chico ha sabido vengarse de Hermione contándole a Molly que "durmieron" juntos. Después ha habido otra sublevación en las cocinas y por último, he arrojado un poquito de luz acerca de porqué Draco huyó de los mortifagos. Os invito a que prestéis atención a la última parte porque es una de las claves de la historia :)

Después, hacer una pequeña aclaración porque él que avisa no es traidor. Esta historia es romance/general, no está tan centrada en la historia de Draco y Hermione como Lija y Terciopelo y se ambienta en la guerra y la búsqueda de los horrocruxes, así que será más oscura y más dura en muchos sentidos. Las cosas entre ellos dos irán más despacio, del mismo modo que habrá varias tramas alternativas y paralelas al romance. Espero que no se os haga pesado, ni aburrido, pero me apetece escribir algo más complejo en cuanto a temas a tocar que Lija y Terciopelo :) (a ver qué sale!).

Dejo ya de marearos, sólo desear que el capítulo os haya gustado y agradeceros todo el apoyo que me dais, de verdad. Me llena mucho

Gracias a todas, en especial a las que dejaron r&r en el anterior:

o0esmeralda0o, Yezzie, Soerag Malfoy, lalitamalfoy, conny-hp, lady issobelle, soll, harrymaniatica, rOberta pardo, Sakura Granger, Dubhesigrid, Chibi -Oliva, micropuff, Elea, Lna,Cielo Azul V, Ear, Yeire, Hermiwg, marata1507, pansy936, Naiala-aries , Baddy, Carla Gray, Lena Black, princesaartemisa ,yanhira, Sara, Courtney Love, gata2242, cukyas, tfy, Karenzita, Amber Nixie, Vero Felton mx., PauMalfoy, alinapotter, Hairame, galletaaa, Fer Cornamenta e Itsa.

Muchas gracias, como siempre se agradecen reviews :) amores!

Con mucho cariño, Dry!