Contradicción y equilibrio era lo que sentía aquella niña de hebras azuladas, la que en su día fue rescatada por el que en esos momentos era el gremio más fuerte de Fiore y, al fin y al cabo, su familia. Pero ese poder tan peligroso y a la vez tan tranquilizador la hizo dudar por unos instantes de si la persona que emanaba tal poder místico era humana o de otro mundo. Wendy aún se encontraba boquiabierta al observar cómo el Dragon Force de Eileen Belserion seguía creciendo y se alzaba ante todos rozando lo irreal.

La tez brillante de la Reina le hacía la competencia a los rayos del sol mientras que su cabello escarlata se mecía al son de la brisa que en esos instantes alborotó ligeramente los ropajes de todos los presentes. Simplemente era increíble, se dijo la joven Dragon Slayer sonriendo orgullosa de poder pelear junto a tal eminencia.

—Si crees que con eso vas a intimidarme entonces es que estás bien equivocada, Eileen.

Tras aquellas súbitas palabras la explosión que aconteció en ese instante obligó a todos los magos presentes a poner sus pies sobre la tierra preparados para cualquier ataque del General. Lo que nadie se esperó fue que al igual que aconteció dicha bomba mágica, desapareciera en cuestión de segundos sin dejar rastro.

—¿¡C-cómo...!?—la expresión de sorpresa y a la vez de desconcierto que se dibujó en el castigado rostro del hombre que aún se mantenía por los aires no dejó duda alguna de que no tenía conocimiento alguno de aquel truco mágico.

"La sensación que estoy sintiendo es gratamente fabulosa", se dijo Eileen para sus adentros notando cómo seguía fluyendo la magia por su interior. Sonrió sorprendida ella misma de cómo estaba respondiendo su cuerpo a tal despertar.

Erza siguió observando a su progenitora y sonrió con nostalgia y francamente derrotada siendo consciente de que en la batalla que tuvo junto a su Wendy hace unos meses atrás contra Alvarez podría haberse tratado solamente un juego para la Belserion. La Titania se llevó una de sus manos a la cabeza sin poder esconder el asombro que la inundó al notar de cerca tal magica.

—¡Eileen-sama!—Neinhart fue el primero en llegar donde se encontraban Wendy, Erza, Anna y la maga más poderosa de Alvarez—¡gracias a Dios que se encuentra bien, Eileen-sama!—la gran reverencia que el Spriggan le dedicó a la maga fue tan exagerado, que hizo que los demás Spriggans rieran por lo bajo ante lo ridículo que era aquel gesto.

—Hemos logrado convencer a los pocos que quedan y concuerdan en que todo esto es un error—habló Gray llegando también al lugar con parte de los magos del gremio.

—Ese viejo ya no tiene nada que hacer—siguió Natsu sin dejar que sus llamas se apagaran.

—Y no vamos a permitirle que de un paso más—esta vez fue Brandish la que se hizo oír.

Ante esta última Eileen volteó hasta encontrarse con la joven maga de hebras verdosas. La Belserion era conocedora de lo importante que era August para ella, y también era consciente de la promesa que le hizo.

—Eileen, haz lo que tengas que hacer.

Ante aquello Eileen sonrió de medio lado. Brandish debía saber que ella no era una estúpida, y por muy dura y fría que quisiera sonar la Spriggan era prácticamente imposible esconder los verdaderos sentimientos que se camuflaban tras aquel serio rostro.

—¡Mis ojos no me engañan, magos de Fairy Tail y Spriggans juntos luchando por un futuro que no se va a cumplir! ¡Voy a hacer que todos desaparezcáis como si jamás hubierais existido!¡Odio todo lo que os rodea, odio a cada uno de vosotros y tú, Eileen, no vas a ser la que me impida acabar con la existencia de este dichoso gremio!

Así pues tomando algo más de distancaa, August soltó su báculo dejándolo caer en el mar para después abrir sus brazos lentamente en cruz dejando que su poder mágico aumentara de manera desproporcionada y de forma explosiva, pronunciando las palabras que lo llevarían a la victoria, aún teniendo que desaparecer él también.

—¡No!—Brandish dio unos pasos hacia delante temiendo y previendo lo que estaba a punto de acontecer.

—¡Reflector: Sema!

—¡Imposible!—la voz de Eileen no pudo sonar más sorprendida siendo consciente de que el aumento mágico de aquel hechizo podía ser incluso más poderoso que su propio Deus Sema en su forma dragonificada. Y la Belserion no se equivocó.

La espiral de oscuras nubes que nació de la nada se amontonó en el claro cielo, ennegreciéndolo y despertando el terror que empezó a cernirse sobre todos, siendo August el punto central de tal calamidad.

Erza entonces conectó en que August en la batalla de Alvarez luchó contra Jellal. Seguramente esa técnica era una réplica de la suya, sumándole el handicap de que estaba aumentada por el Reflector.

Entonces sin que nadie lo viera venir, el cielo inmediatamente crujió dejando entrever el extremo de lo que parecía ser un gran astro venido del mismísimo espacio. Y no hubiera sido tan preocupante de no ser por el exceso de tamaño que caracterizaba a dicha roca espacial. Todos pensaron al unísono en que si aquel gran cuerpo caía sobre Fiore, era capaz de llevarse una gran parte del continente por delante.

—¡Tenemos que evitar que esto haga contacto con la tierra!—Laxus vociferó nervioso dejando que sus rayos empezaran a cargar la energía de su magia. No iba a permitir que aquello impactara.

—Maldito desgraciado...—Makarov observaba desde el gran portón de Fairy Tail sabiendo cuál era el papel que se le había encargado. Aquellos huevos debían estar protegidos, pero ver el sufrimiento en los rostros de sus propios hijos le dejaba entre la espada y la pared. Pero siendo sincero ni él mismo era capaz de detener a la aberración que se hacía llamar General. El Maestro del gremio confiaba en que todos los magos reagrupados casi en el filo del gran acantilado pudieran lidiar con August porque, de no ser así, Fiore estaba sentenciada a muerte.

La Belserion chasqueó su lengua con fastidio sabiendo que no sería fácil romper en pedazos aquel astro, pero debía intentarlo por el bien de todos y el suyo propio. Así pues dio un paso al frente dejando que la valentía que corría por sus venas despertara de nuevo.

—¡Muy bien, Eileen!¡Es hora de jugar un último juego!

—¡Qué diablos estás diciendo!¡Estás loco, August!

—Le dijo la sartén al cazo—el viejo mago se burló de la Belserion sabiendo también los desequilibrios mentales en los cuales la mujer se había visto inmersa con anterioridad—Muy bien, Reina. Ahí va la decisión: deberás elegir entre salvar a esos magos que te acompañan, o por otro lado salvar la tierra que se ve en peligro por este gran asteroide.

—Qué diablos estás tramando...

—¡Ahí va la gran decisión de la Reina!¡Aquella que saldrá en un futuro en los libros de historia, si es que alguien consigue sobrevivir!

La magia de August aún se incrementó más dejando a todos atónitos. ¿Y si aquel hombre era aún más poderoso que el gran Zeref?

—Que caiga sobre todos vosotros la fuerza de mis intenciones ¡Ars-Magia!

—¡N-no!—Brandish se llevó a la boca sus dos manos sabiendo qué significaban aquellas palabras.

Eileen Belserion por fin entendió el juego al que quería jugar el mago más poderoso de Alvarez. Lo que August acababa de pretender era efectivamente dejarla en jaque con aquellos dos ataques mágicos realizados prácticamente a la vez. Eileen debía decidir centrarse solamente en aquel asteroide y dejar que el Ars-Magia de August hiciera que todos los cuerpos presentes se desintegraran, o bien centrarse en el Ars-Magia mientras que el gran cuerpo espacial impactaba contra Fiore.

—Así que esto es tu as bajo la manga, eh...—la sonrisa de Eileen se acrecentó rozando casi la expresión que se dibujó en ella cuando la locura la había estado eclipsando parte de su vida, mientras August frunció el ceño durante unos instantes.

—¡No te rías!

Todos los presentes observaron a la Belserion empezando a intuir el gran plan.

—Qué mal, August—la Reina dejó que su magia siguiera fluyendo por su cuerpo—has vuelto a olvidar algo tremendamente esencial en este combate.

—No me digas—respondió tajante el mago sin entenderla.

—Has olvidado que yo no soy la única que está presente ahora.

La presencia de los magos de Fairy Tail y los Spriggans cobró protagonismo en la mirada del General, que por primera vez no osó sonreír con soberbia. Mientras, la Belserion volteó para dirigirse a todos los que la acompañaban.

—Os dejo el cometa a vosotros.

—No hace falta lo digas—la complicidad con la que respondió la Scarlet motivó absolutamente a todos. Entonces el cambio de atuendo de la joven maga se transformó al que siempre la solía acompañara al final de sus batallas más decisivas, siendo la afilada katana la protagonista.

—¡Eso es!¡Me estoy encendiendo!—el ardiente fuego que rodeó los puños de Natsu obligo al Fullbuster a no ser menos.

—¡Natsu, haz las cosas bien!—entonces la mitad del cuerpo del joven mago de hielo se cubrió de oscuras sombras dejando entrever su última forma mágica de Devil Slayer.

—¡Nosotros también estamos listos!—exclamó Lucy preparando su set de llaves mágicas.

—¡Chicos, una competición a ver quién rompe más trozos de asteroide!—Gajeel se unió a los otros dos sonriendo ampliamente dejando entrever sus afilados dientes.

—No penséis que por ser la más pequeña voy a quedarme atrás—así pues las palabras de Wendy despertaron la sana batalla entre los integrantes de Fairy Tail. Su Dragon Force fluyó con facilidad mezclándose con la magia de los demás presentes.

Eileen sonrió orgullosa de la pequeña. Y pensar que esa niña formaría parte del grupo de vencedoras que lograron en su día derrocar a la Reina de los Dragones.

—¡Esto se está poniendo interesante!—Ajeel de igual modo se unió a la competición junto a los demás Spriggans.

August estaba atónito ante el comportamiento tan temerario de todos aquellos magos. Pero no les iba a dejar respirar más, así que su Ars-Magia dio inicio de inmediato.

Y con la misma rapidez que August comenzó a invocar su última magia, Eileen soltó su bastón y se dirigió con tremenda velocidad hacia el susodicho dejando sobre el suelo la gran marca que su salto provocó crujiendo así parte de la tierra.

—¡Esta también es mi última magia!—la voz de la Belserion fue el detonante que hizo explotar la emoción de todos los magos de ese modo dando inicio la destrucción del gran astro que se cernía sobre ellos.

—¡Maldita seas!—August vociferó fastidiado por la interrupción de su hechizo.

Tal fue la bomba de magia que rompió en el cielo ante el contacto del forcejeo de manos entre la Belserion y el General, que parecía imposible que esos dos formaran parte de ese mundo.

—¡No voy a dejar que te salgas con la tuya, vais a desaparecer todos!

La mujer de largas trenzas escarlatas apretó su mandíbula intentando sostener la magia que August emanaba hacia ella. No iba a permitir que el Ars-Magia terminara de conjurarse.

—¡Y yo no voy a dejar que nadie más muera!

Entonces la cara de August cambió por completo percatándose del pequeño pero crucial detalle que se le pasó por encima. Su magia no crecía por mucho que fuera su intención. Algo estaba andando mal.

—Por fin te das cuenta, viejo—Eileen sonrió de medio lado percatándose del desconcierto que se había reflejado en el rostro del mago.

—¿¡A-acaso tu magia...!?

—Eso es. El modo Dragon Force que caracteriza mi magia consiste en absorber el Ethernano de cualquier poder mágico, independientemente de su naturaleza.

Entonces August entendió que aquella era su sentencia.

—¿¡C-cómo?

Por primera vez en mucho tiempo August pudo vislumbrar su destino.

—En resumen, tu Ars-Magia quedará anulada una vez que consuma todo el Ethernano que libere ese hechizo. Y si no me equivoco, August, el Ars-Magia es un gran consumidor de poder mágico.

El viejo sonrió de oreja a oreja pareciendo un total loco.

—¡Pues vamos a poner a prueba tu contenedor mágico, Dragon Slayer!

Así pues el General, sabiendo que ya no le quedaban más planes, deseó con todas sus fuerzas que la Belserion reventara por dentro al no ser capaz de absorber tanto poder mágico.

Tanta era la presión que envolvía a la poderosa maga que sentía como si en cualquier momento su cuerpo fuera a explotar. Sus brazos temblaban ante el poderío con el que August estaba liberando las partículas mágicas, y no podía negar que sujetar tanto poder no fuera agotador.

Pero en esos momentos no se podía permitir pensar en aquello. En esos instantes Eileen solamente tenía en mente proteger a toda Fiore, a todos los magos de Fairy Tail a los que tanto dolor les ocasionó en su día, a su propia hija. En definitiva, a todos los vivos presentes de cada rincón del continente. Al fin y al cabo ese es el papel principal que debía tener una reina, la de proteger a todos. Entonces abriendo sus ojos y dejando que el valor penetrara en la mirada del General, la maga hizo un último esfuerzo por sacar adelante la victoria.

"¡Esto va por ti, Belserion!"

Aquel pensamiento y la aparición en su mente del dragón que dio la vida por ella le otorgaron a Eileen la fuerza necesaria para poder poner fin a aquella pesadilla.

Entonces August por fin lo comprendió. Tras aquel jaque mate de la maga más poderosa de Alvarez, el sabio hombre entendió que con su insuficiente poder jamás sería capaz de borrar la existencia de la magia que en su día los dragones otorgaron a los humanos. Que la persona que tenía delante usaba el origen de la magia para velar por los suyos, y su ansia por exterminarla no iba a dar sus frutos con su propia debilidad. August aún se preguntaba si Zeref en su día habría sabido que tal poder albergaba en el interior de Eileen.

La expresión de esfuerzo del mago fue disipándose hasta quedar inexpresivo, dejando que la anulación de su último ataque fuera un completo éxito. Pero aún si no podía seguir luchando con su magia, August dio por sentado que pelearía con uñas y dientes para, al menos, hacerle un rasguño a la mujer que tenía delante de sus narices.

Así pues, mientras iban cayendo trozos del gran asteroide, el General apenas con su respiración pesada observó con furia a la Belserion hasta que por fin decidió cerrar su puño y golpear con las pocas fuerzas que le quedaban. Pero a pesar de la energía con la que transmitió sus ganas por ganar esa batalla, fue insuficiente para poder derrocar a la mujer más poderosa de Alvarez.

Eileen esquivó con gran habilidad el golpe del hombre, y sin tener que hacer demasiado esfuerzo también lo golpeó enviándolo directo contra el suelo del gran prado donde había transcurrido la lucha. El cuerpo de la maga apareció de inmediato a su lado y por fin sintió la gran oportunidad por acabar con lo que jamás debería haber empezado. Y entonces su mano se alzó con la clara intención de marcar el punto y final, cuando de pronto se vio detenida por la persona que en su día le pidió el perdón para la persona que en esos momentos se encontraba prácticamente destrozada y vencida en el sucio suelo.

—Brandish...

La intensa mirada de Eileen se clavó sobre la de la joven Spriggan, que tragó saliva en un primer momento al tener enfrente a la maga más poderosa de Alvarez en su forma Dragon Force. Realmente daba impresión, pero enseguida la expresión de intimidada de Brandish cambió por una totalmente decidida a detener a la Reina.

—Me lo prometiste, Eileen.

El paso hacia atrás que realizó la Belserion fue su respuesta, después de haberle colocado las cadenas mágicas a las muñecas del hombre. Brandish asintió levemente entendiendo que aquello tal vez sí fuera necesario para evitar un mal mayor.

Los ojos de August se entreabrieron dejando a su vista borrosa las siluetas de las dos magas. Entonces cuando quiso comprenderlo ya entendió que efectivamente había perdido.

—August, yo...

—No tengas piedad de mi, Brandish. Soy consciente de todo lo que he hecho, y me mantengo firme en mi decisión.

—¿Pero acaso no entiendes que todo esto está mal?—Brandish no comprendía la testarudez con la que August estaba manejando la situación.

—Acnologia fue un peligro para toda la humanidad. Esa bestia ha destrozado a más no poder, y esos dragones que estáis protegiendo no van a ser diferentes a lo que fue aquel monstruo.

—Eso no lo sabes.

—Soy consciente del sufrimiento que te he hecho pasar, Brandish. Pero no puedo tolerar que defiendas a bestias como Acnologia—August se cerró en banda.

Brandish pudo comprender entonces que ese viejo no iba a ser tan fácil de convencer. Pero respiró hondo y aliviada por una sola cosa: estaba vivo. La persona que la había criado desde pequeña estaba sana y salva, aún con unas cadenas puestas. La joven Spriggan respetaba la opinión de August, pero al menos podría tenerlo vigilado. Al fin y al cabo ella también tenía sus ideales, y ni él mismo iba a cambiarlos.

Brandish volteó hacia la Belserion. Y entonces no supo ni tan siguiera como empezar a agradecerle todo lo que había hecho por ella.

Anna Heartfilia no tardó en llegar hacia conde se encontraban los tres Spriggans, pero se mantuvo tras su mejor amiga a la espera de los acontecimientos futuros.

—Y-yo...esto...Eileen-sama...¡gracias por todo!—no pudo terminar todo lo que tenía que decir sin bajar su rostro sintiendo cómo las lágrimas afloraban de sus húmedos ojos.

Eileen sonrió.

—No podría haberlo conseguido sin vosotros, Brandish. Si no...me...—entonces de sorpresa la Belserion notó cómo sus piernas comenzaron a flaquearle, a lo que Anna y Brandish la miraron enseguida atentas y con un deje de preocupación—...hubierais ayudado...—sus orbes se entrecerraron dejando que se nublara ligeramente su vista a la vez que su cuerpo se tambaleaba.

Y de pronto el Dragon Force se desvaneció revelando el usual aspecto de Eileen a la vez que el repentino mareo la hizo suya provocando una fuerte caida contra el suelo. Y hubiera dolido de no ser por la sujeción brindada tanto por Anna como por Brandish, que finalmente la ayudaron a que se tumbara en la medida de lo posible cómodamente en el suelo.

—Nunca sabes poner freno—susurró Anna sin separarse e la Belserion.

—Esto sí que son...unos bonitos fuegos artificiales...—la ligera pero sincera sonrisa que se dibujó en el rostro de Eileen le transmitió tal paz que lo único que pudo ser capaz de hacer fue contemplar cómo los magos a los que en su día pidió ayuda resolvían sin problemas el desastre que casi pudo haber acabado con miles de vidas.

Anna y Brandish también sonrieron y desviaron sus esperanzadas miradas hacia los protagonistas. Y es que si hace unos meses les hubieran dicho que Fairy Tail y Spriggans iban a colaborar juntos, no podrían haber hecho nada más que carcajearse. Pero no fue así, y prueba de ello era ese mismo momento que ambas estaban presenciando en directo.

—¡Por Fairy Tail y por los dragones, Karyuu no Tekken!

Y con un último impulso, el incandescente y llameante fuego que nació del puño derecho de Natsu Dragneel se convirtió en el golpe final que puso fin a la batalla contra el Imperio.

Lo último que Eileen pudo oír de lejos fue el grito de victoria que salio del interior de los cuerpos de la multitud que celebraron la victoria. Entonces poco a poco todo se tornó oscuro, pero esta vez no le aterraba, sino más bien lo contrario. Eileen se encontró en paz consigo misma por primera vez en mucho tiempo y sonrió aliviada.

Continuará...

Bueno! Pues ahí va otro capítulo ^^ Este ha sido más cortito pero pienso que es acertado cortar por aquí. Queda un capítuo más por actualizar y por fin se terminará la historia.

Espero que os haya gustado y cualquier sugerencia no olvidéis dejarla en los reviews ;)